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domingo, 21 de julio de 2024

¿Cuáles son las disposiciones para poder comulgar?

Circunstancias en las que no se debe comulgar          

Cuando no se cumplen las disposiciones necesarias en lo que se refiere al alma y al cuerpo, lo mejor es que el fiel evite acercarse a comulgar.

El fiel no debe comulgar cuando faltan las dos clases de disposiciones para hacerlo dignamente. Unas que se refieren al alma y otras al cuerpo.


¿Cuáles las disposiciones con respecto al alma?

Estar en gracia de Dios, es decir ausencia de pecado grave.

  • Estar instruido en las principales verdades de fe.
  • Tener la debida reverencia en el momento de la comunión.
  • Creer firmemente que se va a recibir a Jesucristo.

“Quien tenga conciencia de hallarse en pecado grave, no celebre la misa ni comulgue el Cuerpo del Señor sin acudir antes a la confesión sacramental, a no ser que concurra un motivo grave y no haya oportunidad de confesarse; y en este caso, tenga presente que está obligado a hacer un acto de contrición perfecta, que incluye el propósito de confesarse cuanto antes”.

¿Cuáles son las disposiciones con respecto al cuerpo?

  • Observar la norma sobre el ayuno eucarístico.
  • Tener un aspecto exterior adecuado: modesto y recogido.

Exclusión de la Comunión en razón de la edad o de enfermedad

 No se puede dar la comunión en las siguientes cuatro situaciones:

  • Dentro de las enfermedades están: personas en coma, personas que no pueden deglutir, personas con constante respiración asistida, apoplejías, riesgo de vómitos, fiebre alta que cause alucinaciones, etcétera.
  • Adultos afectos de enfermedades mentales que privan del uso de razón.
  • Los adolescentes y mayores con serios discapacidades intelectuales.
  • Los niños antes del suficiente desarrollo mental.

Respecto a situaciones varias, no deben comulgar:

  • Quien haya ya comulgado dos veces al día.
  • Quien haga parte de la masonería, sectas de todo tipo, etc.
  • Quien trata de usar la Eucaristía para hacer campaña política, o para buscar votos.
  • Quienes no estén bautizados.
  • Quien rechace la Eucaristía o dude de ella.

“No se puede dar la comunión a una persona no bautizada o que rechace la verdad íntegra de fe sobre el Misterio eucarístico. Cristo es la verdad y da testimonio de la verdad (cf. Jn 14, 6; 18, 37); el Sacramento de su cuerpo y su sangre no permite ficciones” (Ecclesia de Eucharistia, 38).

Ir a Misa es muy importante

Finalmente es bueno hacer una aclaración: el hecho de que alguien no pueda o no deba comulgar no impide que vaya a Misa; es más, quienes no puedan recibir la comunión tienen, como todos los demás fieles, el derecho a participar en la celebración eucarística y la obligación de la Misa todos los domingos y los días de precepto señalados.
 
Es verdad que el modo pleno de participar en la Misa es comulgar, pero hay que tener en cuenta que la participación en la santa Misa tiene por sí misma un valor salvífico y constituye una perfecta forma de oración, independientemente de que se reciba o no la Comunión

Henry Vargas Holguín, Aleteia

Vea también         Sermón sobre la Santa Comunión - Santo Cura de Ars



viernes, 31 de mayo de 2024

(VIDEO) Regalos que puedes recibir al comulgar

Comulgar es una sencilla acción que encierra dones tan inmensos que nuestra inteligencia no alcanza a comprender, sin embargo, hacen efecto en el alma

Cuando vamos a Misa, lo más sublime que puede ocurrir es acercarnos a comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo, pues no hay nada más grande que el mismo Señor dándose en alimento para el fiel cristiano que desea amarlo cada vez más.Por eso, es imposible que nuestros ojos vean los regalos que recibimos, y que nuestra inteligencia los entienda; sin embargo, el alma se transforma y se configura cada vez más en Aquél a quien ama.

Comulgar a diario

Todos los santos entendieron el valor de la sagrada comunión y la tenían en alto aprecio, por eso Aleteia te comparte en este video algunos de los regalos que Dios da al que lo recibe con amor.

Redacción Aleteia






martes, 14 de mayo de 2024

5 razones para comenzar a ir a Misa por las mañanas

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La santa Misa derrama gracias abundantes en quienes participan de ella, así es que podrías considerar la posibilidad de acudir todos los días por la mañana

Sabemos que la Misa es la actualización del sacrificio de Jesús en la cruz, que murió de manera cruenta hace más de dos mil años, y que vuelve a morir por nosotros, pero de forma incruenta – sin derramamiento de su sangre – todos los días en la santa Eucaristía (CIC 1367).

Y, por supuesto, está muy bien que acudamos cada domingo a participar de la Misa porque es el precepto más importante que debemos cumplir: adorar a Dios durante la santa Eucaristía.

Sin embargo, fuera de cumplir con una obligación – que no debe serlo, pues ir a ver al Amado ni es ninguna molestia- es una oportunidad de que no debemos dejar pasar, por estos motivos:

1
BENDICES TODAS ACTIVIDADES

No hay mejor manera de comenzar el día, pues entregamos todas nuestras actividades y trabajos como una ofrenda agradable al Padre, porque nuestras oraciones se unen a las peticiones de Jesús.

2
ESCUCHAS LA PALABRA DE DIOS

Todos los días se leen distintos pasajes de la Sagrada Escritura, tanto de Antiguo como del Nuevo Testamento, especialmente cuando se proclama el Evangelio, que cambia de acuerdo con el calendario litúrgico y que nos permite leer toda la Biblia a lo largo de tres ciclos litúrgicos.

3
AUMENTA TU CERCANÍA CON CRISTO

El Señor Jesús está presente en la Eucaristía, y más en el momento de la consagración, cuando el pan y el vino se convierten “en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad (cf Concilio de Trento: DS 1640; 1651)” ( CIC 1413).

4
SE BORRAN TUS PECADOS VENIALES

Al inicio hacemos un acto de contrición con el que se borran nuestros pecados veniales, además, quien comulga mantiene alejado el pecado mortal de su vida.

5
AUMENTA TU GRACIA SANTIFICANTE

Cada Misa aumenta la gracia santificante y nos ayuda a crecer en santidad, por eso todos los santos han tenido gran aprecio y enorme devoción por ella. Además, podemos ayudar a las almas del purgatorio porque nos unimos con toda la Iglesia en oración de adoración al Padre.

Por supuesto que hay infinidad de bendiciones detrás de cada santa Misa, por eso, si te es posible, acude a diario y comienza tu jornada de la mejor manera: de la mano de Jesús Eucaristía.


Mónica Muñoz, Aleteia






domingo, 28 de abril de 2024

Misa y Comunión: guíate por lo que decía un santo

Belgian bishops on an Ad Limina visit to Rome


La santa Misa es el tesoro más grande que tiene la Iglesia, por eso, los santos la deseaban y acudían a ella cada vez que podían

No hay riqueza más grande en la Iglesia católica que la Eucaristía. Misa y comunión, nos acercan a nuestro Señor Jesucristo de una manera real e indescriptible.

Las gracias que recibimos son inmensas, pues Jesús está ahí presente, como lo recuerda la Sacrosactum Concilium:

“Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro, ‘ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz’, sea sobre todo bajo las especies eucarísticas”. (SC 7).

San Josemaría Escrivá y la Misa

Un santo enamorado de la santa Misa fue san Josemaría Escrivá de Balaguer. En sus escritos y presentaciones, habló de ella constantemente, pues es la fuente de agua viva de donde bebe el alma para saciar su sed de Dios.

¿Qué pensaba esta gran santo de la Eucaristía en todas sus formas? en su libro Camino lo revela. Aquí tienes algunas citas:

1
EL SAGRARIO

“Cuando te acercas al Sagrario piensa que ¡Él!… te espera desde hace veinte siglos”.

2
LA URBANIDAD DE LA PIEDAD

“Dan pena esos hombres «piadosos», que no saben asistir a Misa —aunque la oigan a diario—, ni santiguarse —hacen unos raros garabatos, llenos de precipitación—, ni hincar la rodilla ante el Sagrario —sus genuflexiones ridículas parecen una burla—”.

3
EL REY DE REYES

“Ahí lo tienes: es Rey de Reyes y Señor de Señores. —Está escondido en el Pan. Se humilló hasta esos extremos por amor a ti”.

4
AMOR A LA MISA

“Una característica muy importante del varón apostólico es amar la Misa. La Misa es larga, dices, y añado yo: porque tu amor es corto.

Humildad de Jesús: en Belén, en Nazaret, en el Calvario… —Pero más humillación y más anonadamiento en la Hostia Santísima: más que en el establo, y que en Nazaret y que en la Cruz.

Por eso, ¡qué obligado estoy a amar la Misa! («Nuestra» Misa, Jesús)”.

5
LA SAGRADA COMUNIÓN

“¡Cuántos años comulgando a diario! —Otro sería santo —me has dicho—, y yo ¡siempre igual!—Hijo —te he respondido—, sigue con la diaria Comunión, y piensa: ¿qué sería yo, si no hubiera comulgado?

Comulga —no es falta de respeto— Comulga hoy precisamente, cuando acabas de salir de aquel lazo. —¿Olvidas que dijo Jesús: no es necesario el médico a los sanos, sino a los enfermos?”

Mónica Muñoz, Aleteia

Vea también     Comprender y vivir la Eucaristía: la Santa Misa



domingo, 14 de mayo de 2023

¿Puedo comulgar si no voy a misa habitualmente?

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Devolvámosle a la misa su verdadero sentido para que podamos comprender el inmenso bien que nos hace recibir la Comunión

Pues depende de a qué misa no vas… Claro que puedes comulgar si no vas a misa todos los días o si estás en gracia para hacerlo, pero lo importante es no faltar a la misa dominical. Si faltas a la misa dominical, antes de poder comulgar de nuevo debes confesarte.

¿Por qué es tan importante la misa dominical?

Priest raising Eucharist

La misa del domingo es muy importante para los que tenemos fe. Nos lo explica el Catecismo:

«La Eucaristía del domingo fundamenta y confirma toda la práctica cristiana. Por eso los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños) o dispensados por su pastor propio (cf CIC can. 1245). Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave». 

La participación en la celebración común de la Eucaristía dominical es un testimonio de pertenencia y de fidelidad a Cristo y a su Iglesia.

Los fieles proclaman así su comunión en la fe y la caridad. Testimonian a la vez la santidad de Dios y su esperanza de la salvación. Se reconfortan mutuamente, guiados por el Espíritu Santo».

Catecismo 2181, 2182

Si para nosotros es importante nuestra relación con Dios, debe importarnos ir a misa, recibir su cuerpo, entrar en comunión con Él y con los demás, testimoniar que lo amamos y que hace parte fundamental de nuestra vida.

Comulgar con Dios de forma plena recibiendo la Eucaristía, nos alimenta como creyentes y nos permite no apartarnos del camino.

Los cristianos no prescindimos de la Eucaristía dominical, y tratamos de comulgar, porque de este modo nos unimos íntimamente a Cristo, nos hacemos uno con Él.

Recibir la comunión

También es cierto que hay otras faltas que te privan de la comunión, no ir a misa no es la única de ellas.

Podemos perder la gracia de Dios si nos alejamos de Él desde nuestra libertad y conciencia. Si no vivimos plenamente el amor con los demás, con nosotros mismos, con la creación y con nuestro creador.

Se trata de devolverle a la misa su verdadero sentido, un tanto oscurecido con el paso de los tiempos.

Que la misa no sea solo un acto de devoción personal en el que las personas se encuentren individualmente con Jesús, sino que en ella, la comunidad se reúne para alimentarse del cuerpo de Cristo y para sacar de ahí fuerzas para comprometerse en la transformación del mundo.

Nos dice el papa Benedicto XVI:

La «comunión» es realmente la buena nueva, el remedio que nos ha dado el Señor contra la soledad, que hoy amenaza a todos; es el don precioso que nos hace sentirnos acogidos y amados en Dios, en la unidad de su pueblo congregado en nombre de la Trinidad; es la luz que hace brillar a la Iglesia como estandarte enarbolado entre los pueblos: «Si decimos que estamos en comunión con él, y caminamos en tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros (1 Jn 1, 6-7).


Luisa Restrepo, Aleteia

Vea también    La Misa Dominical Centro de la Vida Cristiana
en América Latina






















jueves, 16 de junio de 2022

¿Por qué dudas? Jesús está Vivo en la Eucaristía

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“Los minutos que vienen después de la comunión son los más preciosos que tenemos en nuestra vida..."

«Este es el pan que ha bajado del cielo. Pero no como el de vuestros antepasados, que comieron y después murieron. El que coma este pan vivirá para siempre»

Juan 6, 58

Nuestros abuelos solían repetir este hermoso refrán, ¿lo conoces?

“Tres jueves hay en el año
que relucen más que el sol:
Jueves Santo,
Corpus Christi
y el día de la Ascensión”.

¿Sabes lo que es el Corpus Christi?

Antes lo llamaban Corpus Domini. Es la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo presente en la Eucaristía.

Es una fiesta extraordinaria en que damos testimonio de nuestra fe y de la certeza de la presencia viva, real, de Jesús en cada hostia consagrada por las manos de un sacerdote católico.

En este video de Aleteia, te explicamos el milagro detrás de la fiesta.

Para mí es la fiesta grande en la que celebramos a mi amigo de la infancia, el buen Jesús presente en todos los sagrarios del mundo entero y en cada Eucaristía.

Dios se hizo presente

¿Por qué dudan? Jesús fue claro al decirnos:

«Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”

Juan 6, 55, 56

He visto con mis ojos milagros patentes en la Eucaristía. No tengo dudas. Sé que allí está Jesús.

No te dejes arrastrar por la duda

También he leído que hay católicos que no creen como debieran en la presencia real de Jesús VIVO en cada hostia consagrada.

Dudan que pueda ocurrir. Qué grave error privarse de las abundante gracias que recibimos en cada comunión…

No ven más allá, cierran los ojos del alma, para ellos todo es terrenal. Viven con la incredulidad de santo Tomás, deben ver y tocar. Pero olvidan algo fundamental:

“…ninguna cosa es imposible para Dios”

Lucas 1, 37

Así mismo dudaron algunos sacerdotes. Les costaba creer que Jesús estuviese vivo en aquellas hostias que habían consagrado.

De pronto, en sus manos ocurrieron milagros eucarísticos con los que Dios se complació en ayudarlos para que dejaran de dudar y creyeran.

La hostia ante sus ojos se convirtió en carne y el vino en sangre. Uno de los milagros más célebres ocurrió en Lanciano, Italia.

Sentidos y fe

En el canto Tantum Ergo de santo Tomás de Aquino hay una frase que me gusta mucho. Te lleva a la reflexión:

“Veneremos, pues, inclinados tan grande Sacramento… la fe supla la incapacidad de los sentidos”

Tus sentidos humanos no son capaces de ver la grandeza, el misterio, el milagro de amor que se lleva a cabo frente a ti.

La grandeza de la comunión

Ojalá que podamos valorar este misterio y que comulguemos con mayor fervor. Y luego podamos reflexionar sobre estas palabras de una monja carmelita, santa María Magdalena de Piazzi:

“Los minutos que vienen después de la comunión son los más preciosos que tenemos en nuestra vida; los más adecuados de nuestra parte para entendernos con Dios y, por parte de Dios, para comunicarnos su amor”.

Después de comulgar tengo presentes esas palabras y dedico un rato a conversar con Jesús y agradecer tantos favores inmerecidos, su amor, su amistad, las gracias que nos da, y sobre todo que habita en mí, aunque no lo merezca.

Gracias Jesús por cumplir tu promesa: “Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28, 29) ¡Qué bueno eres Jesús!

Canta a Jesús

Hoy es un día celebrar y para agradecer este don que se nos da, y cantarle a Jesús, postrados ante Él. Sin pena alguna cantarle con toda el alma y el corazón:

Cantemos al amor de los amores,
cantemos al Señor,
Dios está aquí, venid adoradores adoremos
a Cristo Redentor.

Gloria a Cristo Jesús,
cielos y tierra bendecid al Señor;
honor y gloria a Ti,
Rey de la gloria, amor por siempre a Ti,
Dios del amor.

¡Feliz día de Corpus Christi! ¡A vivir nuestra fe!

Claudio de Castro, Aleteia 

Vea también     La Eucaristía Fuente y Cumbre