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domingo, 2 de octubre de 2016

La Santa Misa contada en Historietas 18





18. La Vía Triunfal existe aún
(Gloria)


El general romano, pariente del emperador, ha logrado una victoria decisiva sobre una tribu que por años ha inquietado las fronteras del imperio. El senado le concedió al soldado victorioso como premio una procesión triunfal. 

Ha llegado el día prefijado. Debía ser un jueves, porque este era el día del dios romano principal, el "domingo" del imperio romano. En la plaza principal, en el Forum Romanum se apiñaba la gente. Los más buscaban un buen lugar cerca de la "vía sagrada". Así se llamaba la avenida para las procesiones religiosas de los paganos. Comienza junto al gran estadio y anfiteatro Colosseum y llevaba al Forum. Al pie de la colina capitolina serpenteaba hacia la izquierda y luego hacia la derecha y alcanzó así la plaza del Capitolio donde arriba a la izquierda dominaba el templo de Júpiter Capitolino.

La procesión del triunfo era una procesión festiva. Había mucho que ver. Los soldados marchaban revestidos de sus mejores uniformes. Algunos llevaban en carros alegóricos animales salvajes, por ejemplo, leones o osos que habían traído de las tierras conquistadas. También marchaban los prisioneros. Tristes y adustos caminaban los comandantes y caciques presos de los vencidos. Se quemaban cerdos, ovejas y bueyes en grandes fuegos. Sin embargo el cortejo del vencedor y el clamor del pueblo era una actividad religiosa y un canto religioso. Las palabras que se utilizaban describían al vencedor como un dios. Así un grupo gritaba o cantaba algo así como: "Te alabamos", la el segundo grupo: "Te bendecimos", un tercero: "Te glorificamos, te damos gracias". Algunas palabras de alabanza resonaban en coro a la derecha y a la izquierda: Rey". "Señor". "Eterno" 

Estas palabras las conocemos nosotros también. Se utilizan en el Gloria de la Santa Misa. Lo más solemne del mundo era lo más adecuado para ser utilizado en la Santa Misa. Quiere indicar qué fiesta es la Santa Misa. Viene nuestro Señor Jesucristo en cortejo triunfal. Ha vencido al enemigo y ha hecho maravillas por nosotros. Lo proclamamos con los clamores y los cánticos que se han inventado en la vía sacra de Roma. 

Por eso el canto triunfal, el Gloria, pertenece al domingo, más aún al domingo de resurrección. Pertenece a las grandes fiestas del Señor y de los santos. Calla, en cambio, en los tiempos de ayuno y pasión y de la espera de su venida. 

En el Gloria es Jesús que realiza su cortejo triunfal en este día, en este tiempo, en nuestra vida. El cortejo termina en el altar de la celebración del sacrificio. Sin embargo el sacrificio no es una matanza como en el capitolio sino una acción de gracias por el sacrificio de la cruz. A la vez somos conscientes que la misericordia de nuestro Salvador está presente.

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