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miércoles, 8 de julio de 2026

Evangelio del día Miércoles 14a. Semana TO

 


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Libro de Oseas 10,1-3.7-8.12.

Israel era una viña exhuberante, que producía su fruto. Cuanto más se multiplicaban sus frutos, más multiplicaba él los altares; cuanto mejor le iba al país, mejores hacía él las piedras conmemorativas.
Su corazón está dividido, ahora tendrán que expiar: el mismo Señor destrozará sus altares, devastará sus piedras conmemorativas.
Seguramente dirán entonces: "No tenemos rey, porque no hemos temido al Señor. Pero el rey ¿que podría hacer por nosotros?".
¡Samaría está completamente perdida! Su rey es como una astilla sobre la superficie de las aguas.
Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel, también serán destruidos; espinas y cardos invadirán sus altares. Ellos dirán entonces a las montañas: "Cúbrannos", y a las colinas: "¡Caigan sobres nosotros!".
Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad, roturen un campo nuevo: es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y haga llover para ustedes la justicia.


Salmo 105(104),2-3.4-5.6-7.

Canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor!

¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro!
recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca!

Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.


Evangelio según San Mateo 10,1-7.

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.
"Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Oración por las vocaciones en la 35 Jornada mundial de las vocaciones, 3 de mayo 1998


«A estos doce los envió en misión»

Espíritu eterno de Amor,
que procedes del Padre y del Hijo,
te damos gracias por todas las vocaciones
de apóstoles y de santos que han fecundado a la Iglesia.
Te pedimos que continúes tu obra.
Acuérdate del momento en que, en Pentecostés
has descendido sobre los apóstoles reunidos
en oración con María, la madre de Jesús,
y mira a tu Iglesia que hoy
tiene particular necesidad de sacerdotes santos,
de testigos fieles y autorizados de tu gracia,
que tiene necesidad de hombres y mujeres consagrados
que irradien el gozo de aquellos que viven sólo por el Padre,
de aquellos que hacen suya la misión y la ofrenda de Cristo,
de aquellos que construyen, en la caridad, el mundo nuevo.
Espíritu Santo, Fuente eternal de gozo y de paz
eres tú quien abre el corazón y el espíritu a la llamada divina;
eres tú quien vuelve eficaz todo impulso hacia el bien,
hacia la verdad, hacia la caridad.
Tus gemidos inexpresables
elevan al Padre desde el corazón de la Iglesia,
que sufre y lucha por el Evangelio.
Abre el corazón y el espíritu de hombres y mujeres jóvenes,
a fin de que una nueva floración de santas vocaciones
muestre la fidelidad de tu amor,
y que todos lleguen a conocer a Cristo,
la luz verdadera venida al mundo
para ofrecer a cada ser humano
la esperanza segura de la vida eterna. Amén
(EDD)

Reflexión sobre el grabado antiguo

Desde el comienzo de su ministerio público, Jesús había ido atrayendo a la gente hacia sí y formando una comunidad de discípulos. En el Evangelio de hoy, elige a doce de entre este grupo más amplio y les confía una participación especial en su misión. La elección de los doce no es casual. Recuerda a las doce tribus de Israel. A los doce apóstoles se les concedieron privilegios únicos: viajaban con Jesús, escuchaban sus enseñanzas de cerca, eran testigos de sus milagros y recibían autoridad en su nombre. Sin embargo, cuando llegó la hora de la Pasión, sus debilidades quedaron al descubierto. Huyeron, Pedro negó conocerlo, Judas lo entregó y la mayoría ni siquiera se acercó a la cruz. A pesar de todo lo que habían recibido, les costó mucho mantenerse fieles cuando ser discípulos se convirtió en algo que les exigía un gran sacrificio.


Su fracaso nos recuerda que la llamada de Dios nunca anula la libertad humana. El Señor nos invita, nos guía y nos prepara, pero no puede obligarnos a responder. También nosotros podemos sentir nuestro corazón dividido, en conflicto entre la fidelidad y el interés propio, entre el valor y el miedo. Sin embargo, el Evangelio no termina con el fracaso de los Doce. Tras la Resurrección, Jesús volvió a buscarlos, restableciendo su amistad con él y confiándoles de nuevo su misión. Su historia revela una profunda verdad sobre el Señor: aunque respeta nuestra libertad, incluso cuando le fallamos, nunca deja de ser fiel a nosotros. Su misericordia es siempre mayor que nuestra debilidad.


Nuestro fascinante grabado, «Las doce tribus acampadas alrededor del Tabernáculo», fue realizado hacia el año 1700 por el grabador alemán Johann Christoph Weigel. Representa al pueblo de Israel reunido alrededor del Tabernáculo durante sus cuarenta años de peregrinaje por el desierto tras el Éxodo de Egipto. Tras la entrega de los Diez Mandamientos en el monte Sinaí, Dios ordenó a Moisés que construyera el Tabernáculo: una tienda sagrada que serviría de morada de la presencia de Dios entre su pueblo. A diferencia de los templos posteriores, construidos en piedra, el Tabernáculo era portátil, lo que le permitía acompañar a los israelitas en su viaje. En su centro se encontraba el Santo de los Santos, que albergaba el Arca de la Alianza, lo que lo convertía en el centro espiritual de la vida y el culto de Israel.


La obra de Weigel muestra con detalle las doce tribus dispuestas alrededor de este santuario sagrado, según las instrucciones que figuran en el Libro de los Números. La imagen transmite de forma hermosa cómo Dios no se limitaba a guiar a su pueblo desde la distancia, sino que moraba en medio de ellos, en el tabernáculo. Para nosotros, los cristianos, esta imagen también apunta hacia el Evangelio. Cuando Jesús eligió a los doce apóstoles, hizo deliberadamente un guiño a las doce tribus de Israel, indicando que estaba reuniendo a un pueblo de Dios renovado a su alrededor. Al igual que las tribus acampaban alrededor del Tabernáculo con la presencia de Dios en su centro, así los apóstoles se reunían ahora en torno al propio Cristo, el verdadero Tabernáculo, el Emmanuel, “Dios con nosotros”.» Por lo tanto, la lámina se convierte en algo más que un mapa de un antiguo campamento; es un recordatorio visual de que el pueblo de Dios encuentra su unidad cuando se reúne en torno a Él.

by Padre Patrick van der Vorst


Oración

(La de san Juan Pablo II)

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