
No hay nada más grande en el mundo que la Eucaristía. El mismo Cristo, nuestro Dios y Señor, a pesar de que debía volver junto al Padre, quiso permanecer en el mundo porque nos ama y no encontró una forma más cercana que quedarse en un humilde pan.
Y lo más lamentable del caso es que a muchos no les importa.
La falta de amor a Cristo, el Señor
La introducción de este artículo gira en torno a una penosa foto que circula en las redes sociales, donde un joven con actitud desenfadada, muestra una hostia consagrada en su lengua.
La imagen ha generado miles de reacciones, pero lo que llama la atención es la ligereza con la que el chico ha comulgado.
No es necesario conocer su proceso catequético, simplemente salta a la vista que desconoce el infinito valor de la Eucaristía porque toma a juego el sublime momento de la comunión y, sobre todo, porque expone el Cuerpo Santísimo de nuestro Señor Jesucristo de forma por demás irreverente.
Es una lastimosa falta de amor al Señor que se entregó por nosotros en la cruz. Y a muchos católicos nos duele en el alma que el joven sea solo una muestra de lo que tantos cristianos sienten acerca de la Sagrada Eucaristía.
Por supuesto, este es un llamado a todos los católicos, sobre todo a los que están encargados de la formación de niños y adolescentes para que sepan inculcar en ellos la Presencia real de Cristo en la Eucaristía. Hay que rescatarlos de la incredulidad.
Al respecto, un artículo del portal Religión Digital reporta que, según una encuesta realizada en Estados Unidos por la agencia Vinea Reserch, el 69 % de los católicos que asisten a Misa creen que Jesús está realmente presente en la Eucaristía.
Entonces, ¿qué pasa con el 31 % restante?, ¿van al sacrifico del Señor sin entenderlo?
Si bien este dato puede ser más alto en la América de habla hispana, eso no garantiza que los católicos estén plenamente conscientes de lo que significa que Jesús esté en el pan y el vino consagrados.

Ama a Jesús con tu vida
Por esta razón es necesario poner en práctica lo que el papa Francisco nos pedía en su Evangelii Gaudium:
"La actividad misionera «representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia» y «la causa misionera debe ser la primera» [...] En esta línea, los Obispos latinoamericanos afirmaron que ya «no podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos» y que hace falta pasar «de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera»".
Es urgente tomar en serio la evangelización, desde los pequeños hasta los mayores. Solo así estaremos seguros de que el mensaje del amor Cristo por nosotros llegue a todos. Ese es el mandato del Señor, recordemos que Él quiere que todos nos salvemos, pero es importante que sepamos dar razón de nuestra fe a través de nuestra palabra y nuestro ejemplo.
Que Él nos ayude para que nuestros niños, adolescentes y jóvenes descubran la verdad maravillosa de la Presencia real de nuestro Señor Jesús en la Eucaristía, para que lo amen intensamente hasta defenderlo con sus vidas.
Mónica Muñoz, Aleteia
Vea también La Eucaristía: Cumbre de la Unión entre Dios y el hombre
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