La ceremonia de ordenación de 4 nuevos obispos lefebvristas duró 6 horas; juraron fidelidad al Papa que desobedecían.

Galarreta, el obispo lefebvrista español, impone la tiara a uno de los 4 clérigos en las ordenaciones ilícitas de Ecône
¿Pueden comulgar en buena conciencia unos hombres que acaban de jurar fidelidad y obediencia al Papa León XIV pero también acaban de ser ordenados obispos contra la voluntad del Papa, en plena desobediencia?
El cielo pareció tener algo que decir bien avanzada la ceremonia de ordenación de los cuatro nuevos obispos lefebvristas en Ecône, en el cantón suizo francófono de Valais, donde esta comunidad tiene un seminario e instalaciones.
El día amaneció claro pero la ceremonia era larga. Sólo el sermón de Davide Pagliarani, superior lefebvriano, duró ya 40 minutos. Llevaba ya más de dos horas y media. A las 12.30 se empezaron a ver rayos a lo lejos, detrás de las feas torres eléctricas de la explanada junto a la carpa de las celebraciones. Se acercaron con rapidez.
Los truenos sonaron ominosos, precisamente cuando los 4 obispos, ordenados ilícitamente según Roma, tomaban la comunión, que es el signo de unión con Dios y los hermanos.
El cielo parecía protestar. "Voz del Señor sobre las muchas aguas", si queremos citar un salmo.
Empezó a llover y mojar a los fieles a la intemperie. El agua golpeó con estrépito la carpa. El sonido en YouTube lo recogía como si fueran explosiones y tracas. No se podía oír la pieza de Häendel que interpretaba el órgano. [Se puede ver en el vídeo, entre las 3h47 min y 3h 52 min]

Los rayos y truenos en Ecône empezaron justo cuando los nuevos obispos ilícitos estaban a punto de comulgar
Fuera de la carpa, los fieles aún podían resguardarse con paraguas. Dentro, oficiantes y clérigos ponían cara inquieta y desconcertada. Si alguien ha rezado en su interior con dudas pidiendo a Dios una señal, puede pensar que quizá era eso...
Hubo un primer intento de repartir la comunión entre los 3.000 o 4.000 fieles presentes en la pradera (incluyendo muchos niños pequeños), pero enseguida se detuvo la operación por la lluvia creciente.
"No se cuentan las condiciones necesarias para distribuir la comunión", dijo el locutor en español de la FSSPX... quizá sin darse cuenta de que las condiciones implican ¡estar en comunión con la Iglesia!
La organización decidió entonces empezar un rezo del Rosario cantado en latín, encabezado por el Secretario general de la FSSPX, con el superior, Davide Pagliarani, a su lado, con sacerdotes y religiosas de rodillas. Pero los truenos y la lluvia no se redujeron sino que fueron a más durante algunos misterios.
Tras el primer misterio pasaron a cantar "Christus vincit, Christus regnat", quizá para dar fuerza al pueblo bajo la lluvia. Ya el tercer misterio bajo la lluvia lo ofrecieron por los nuevos obispos. El viento había apagado varios cirios del altar lateral (donde habían realizado sus ritos los nuevos obispos ilícitos).
Al empezar el cuarto misterio la lluvia se moderó y los sacerdotes pensaron que podrían pasar a repartir la comunión, pero comprobaron que aún no se podía. El quinto misterio se ofreció por el Papa, por el que se reza pero al que no se obedece.

Los cuatro electos lefebvristas bajo los evangelios, parte del largo ritual, que en la forma tradicional es aún más largo
Tras el quinto misterio, con llovizna, mientras el coro de seminaristas cantaba un tema de Tomás Luis de Victoria, por fin pasaron a repartir la comunión. Los fieles se arrodillaban en el barro para comulgar en la boca, casi cinco horas después de empezada la ceremonia.
Los nuevos obispos, ilícitamente ordenados según Roma, son Pascal Schreiber, suizo, de 53 años; Michael Goldade, criado en Kansas; Michel Poinsinet de Sivry, de 42 años, y Marc Hanappier, de 36 años, ambos franceses. Los obispos consagrantes fueron Bernard Fellay, suizo de 68 años, y, sobre todo, el cántabro de 69 años Alfonso de Galarreta. Según el derecho canónico, todos ellos quedarían automáticamente excomulgados por participar en una ceremonia de consagración sin mandato pontificio.
Los electos fueron revestidos con los signos de episcopado: cruz pectoral, túnica, dalmática y casulla pontifical. La tiara llegó al final de la ceremonia, casi 4 horas después.
Diferencia respecto a 1988: ¡Internet!
Para los lefevristas, la ceremonia era una ocasión de mostrar "números" y despliegue litúrgico, aprovechando algo que no tenían en 1988, en la anterior ordenación con cisma y excomuniones: Internet. Entonces sólo podían aspirar a unos minutos de televisión o telediario. Esta vez han dedicado recursos a la transmisión online.

Los cuatro nuevos obispos lefebvristas, tras casi 6 horas de ceremonia de ordenación
Pero las cifras de transmisión en directo, sin ser ridículas, no son impresionantes. Hacia las 10.30, mientras se cantaban la letanía de los santos con los obispos postrados, seguían la ceremonia unos 19.000 espectadores en Youtube (4.700 en francés, 4.300 en inglés, 3.700 en polaco, 2.200 en español, 1.700 en alemán, 1.500 en italiano, 900 en portugués, según repasamos en ReL).
Sin duda los lefebvristas aspiran a llegar a muchas más personas en redes con reenvíos y algoritmos, pero ¿tiene sentido reenviar un vídeo en el que la lluvia desluce la ceremonia y truenos y rayos golpean precisamente mientras los obispos en conflicto comulgan?
Ritual de fidelidad al Papa... desobedeciendo al Papa
Por el contrario, incluso personas de afinidad católica tradicionalista notan que rechina todo ante el espectáculo contradictorio de jurar fidelidad al Papa León mientras se hace exactamente lo que el Papa León ha prohibido.
Los laicos asistentes en la ceremonia, con el marco de las montañas suizas de fondo, y luego entre las nubes, eran en su mayoría de Francia y Alemania. Muchas mujeres usaban mantilla, otras trajes regionales. Se veían muchas sillas vacías. Chicas scouts repartían agua.
En varios momentos de la retransmisión, se veía a grupos de viajeros e incluso autobuses enteros pasando detrás del altar. Mientras se cantaba el Gloria, los fieles se abanicaban sentados. A veces sonaba un móvil. Todo muy normal: puede decepcionar a quien busque lo excelso.
En el aspecto musical, un órgano de tubos, un coro de 25 seminaristas de Estados Unidos y algunos instrumentos de viento qué interpretaron, por ejemplo, un dueto del luterano Johann Sebastian Bach.
Los momentos más contradictorios se concentraron al principio. Tras la procesión de entrada y la reverencia al altar, el ritual pide leer el mandato apostólico, es decir el permiso el Papa... pero como ¡no hay tal permiso! el Secretario de la FSSPX leyó una "explicación de las razones las que se procede a esta ceremonia sin mandato".

Revisten con el manípulo a los cuatro clérigos lefebvrianos en su ceremonia ilícita de ordenación episcopal
A saber: que la Iglesia está en "circunstancias totalmente excepcionales", "habida cuenta de que desde el Concilio Vaticano II las autoridades de la Iglesia actúan contra la santa tradición y han apartado los oídos de la verdad para escuchar fábulas". Así, muy directo. Por eso, dijo, "es un deber sagrado consagrar obispos", por "el clamor de tantas almas que piden los sacramentos" y "por compasión a esta santa muchedumbre".
El secretario de la FSSPX aprovechó para añadir, por si alguien estaba asustado por las penas de excomunión y cisma, que "cualquier pena y censura carecen de valor" (porque sí, porque lo dice él y su texto).
Siguió la contradicción cuando los cuatro electos proclamaron su juramento de fidelidad "a la Santa Iglesia Romana", mencionando al Papa León, prometiendo "defender la sede romana y sus derechos", hacer sus visitas 'ad liminum' al Papa y a la tumba de Pedro, y "luchar contra los herejes y cismáticos que se oponen al Santo Padre". Recordemos: los mismos qué desobedecen al Santo Padre dejándose ordenar contra la voluntad papal. "Que Dios me ayude y estos Santos Evangelios", insistieron tocando los libros.
La liturgia exhortó a los electos a ser irreprensibles. Se les preguntó si "ofrecían sujeción y obediencia en todo" a León XIV, vicario y sucesor del apóstol Pedro. 'Volo', es decir, "quiero", dijeron en latín cada uno... mientras desobedecían la voluntad del Papa.
Pagliarani contra la dignidad del hombre
Tras el Gloria, las oraciones propias del día, la proclamación de la Epístola y el Gradual, pronunció la homilía el superior general de la FSSPX, el sacerdote Davide Pagliarani. Se explayó 40 minutos, admitiendo que la jornada era histórica. "Hoy tomamos medios excepcionales que son proporcionales a las necesidades de la Iglesia hoy", dijo.
"Tenemos que elegir entre la fe y la Iglesia, para conservar la fe, nos estamos separando de la Iglesia? Es un dilema falso. Queremos la fe de la Iglesia para permanecer dentro de la Iglesia y queremos la Iglesia por la fe, en la fe", añadió.

Davide Pagliarani, en las ordenaciones ilícitas, predicó 40 minutos contra la dignidad del hombre, fuente de todo pecado moderno, dijo
"Se nos acusa de no amar ni respetar al Papa. Pero es porque amamos al Papa que no queremos ver al Papa humillado junto a falsos pastores y representantes de falsas religiones. No queremos ya esta humillación para el Papa y toda la Iglesia", insistió.
La realidad es que el Papa recibe (está "junto a") políticos, empresarios y clérigos de todo tipo, muchos pecadores públicos, y Jesús comía con publicanos y hablaba con pecadoras. La denuncia de "humillación" no sonó muy concreta.
"Nuestro servicio es dócil al Padre, pero no se pliega al espíritu de este mundo", insistió, pidiendo reivindicar "los derechos de Dios, no los derechos del hombre". Advirtió a los electos: "Vuestros peores enemigos querrán llevaros gradualmente a una percepción más actualizada de la fe, de las relaciones con el mundo... cuando suceda, permaneced inmóviles como la serpiente, nunca retrocedáis".
El pecado principal, dijo el superior lefebvrista, es "la exaltación del hombre; estamos saturados de esa exaltación, del hombre 'sorprendente', de 'dignidad infinita'... todo eso lleva a la soberbia, al desapego de Dios, la apostasía". Es, dijo, el mal que engloba todos los demás, una peste, una obsesión que penetra en la iglesia, ciega y paraliza a las almas", insistió.
Ante las persecuciones "de los buenos", repitió los mismos versículos que todos los grupos cristianos que han sido perseguidos por otros cristianos: "seréis odiados de todos por mi nombre", "no he venido a traer la paz sino la espada"... Y también: "Dios nos pide el sacrificio de ser tratados como rebeldes", queremos servir a la Iglesia como a una Madre sufriente, a veces traicionada".
Durante el canto del Veni Creator Spiritus se realizaron los ritos esenciales de la consagración episcopal: Galarreta ungió con el santo crisma la cabeza y las manos de los nuevos obispos, quienes recibieron posteriormente el báculo, el anillo episcopal y el Libro de los Evangelios.
La procesión final pudo hacerse ya con un cielo medianamente despejado. La ceremonia en total, incluyendo la demora por la lluvia, duró 6 horas.
Pablo J. Ginés, Aleteia




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