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sábado, 2 de abril de 2022

La Orden de Malta moviliza a 69.000 voluntarios para ayudar a los ucranianos

 

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Unos 69.000 voluntarios de la Orden de Malta se están movilizando en Ucrania y Europa del Este para ayudar a los refugiados ucranianos que huyen de los combates, así como a aquellos que han decidido quedarse en el país en guerra. Analizamos la situación con Dominique de La Rochefoucauld-Montbel, Gran Hospitalario de la Orden

A medida que la invasión del ejército ruso entra en su quinta semana, 12 millones de personas en Ucrania se encuentran en una situación realmente frágil. Ya son 3,8 millones de personas las que han huido de los combates hacia algún país vecino y se espera que otros 4 millones se unan a ellos en las próximas semanas. Ante un desafío humanitario sin precedentes como este, la Orden de Malta está implementando numerosas acciones sobre el terreno en Ucrania. Entre otras, la distribución de comidas en seis centros de recepción en Lviv, donde se ha establecido un centro médico centralizado, alojamiento para los refugiados que llegan a Lviv e Ivano-Frankivsk, la instalación de células de apoyo psicológico o el traslado médico de refugiados heridos o enfermos a las fronteras, donde se están llevando a cabo otras iniciativas de emergencia. 

Hasta la fecha, 275.000 ucranianos han recibido atención médica, asistencia logística o distribución de alimentos a lo largo de las fronteras del país. Además, se han fletado 47 camiones cargados con equipo médico, alimentos, medicinas y kits de supervivencia. Se están preparando otros convoyes adicionales. Más de 69.000 voluntarios en Europa del Este están comprometidos a apoyar en el esfuerzo humanitario. Dominique de la Rochefoucauld-Montbel, Gran Hospitalario de la Orden, nos testimonia su compromiso que va «más allá de la solidaridad» ante el drama de la guerra. Desde Cracovia, durante su visita a Polonia y Ucrania, respondió a las preguntas de Aleteia. 

Aleteia: Acaba de regresar de Ucrania. ¿Cuál era exactamente su misión allí?

Dominique de La Rochefoucauld-Montbel: Por mi experiencia en el campo, sé que ver la realidad por uno mismo te permite tener un enfoque diferente a la visión que recibes de los medios. Como resultado, la ayuda se puede organizar mucho mejor en el acto. Nuestra misión sigue siendo la misma: cuidar de las personas que sufren lo mejor que podamos. Tanto en Ucrania como en Polonia, pude conocer a aquellos que cuidamos, pero también a los voluntarios en el campo. Es muy importante que se sientan apoyados y animados en sus acciones.

Ordre de Malte en Ukraine
Personas asisten a un curso de primeros auxilios en el centro de crisis de la Orden de Malta en Ivano-Frankivsk, al oeste de Ucrania.

Tiene una experiencia de campo de treinta años en diferentes lugares con conflictos militares alrededor del mundo. ¿Qué le llamó especialmente la atención en la frontera polaco-ucraniana y en la propia Ucrania?

En la frontera, cerca de Przemysl (sureste de Polonia), visité un enorme centro de acogida de transición para refugiados con capacidad para 9.000 personas. Es un centro comercial transformado en un lugar de acogida principalmente para mujeres y niños. Fue necesario implementar allí todos los servicios desde alimentación, limpieza, ropa de cama, hasta la distribución de ropa. Es desgarrador ver a estas 9.000 personas muy afectadas psicológicamente sin privacidad alguna en este enorme salón. Imagínese a todas estas mujeres con hijos, ansiosas por su futuro y muy preocupadas por sus maridos o sus hijos que se quedaron en Ucrania para luchar. Es una situación verdaderamente terrible. Su futuro parece muy oscuro, mientras se desviven por sus hijos, a menudo bebés o niños pequeños. Agotadas y traumatizadas, estas mujeres se encuentran en una verdadera tierra de nadie, con sólo el recuerdo de sus hogares destruidos, sus negocios perdidos, sus maridos y sus hijos en la guerra. 

Todos los que ayudan son admirables, dan lo mejor de sí mismos. 

Y debo decir que ante esta tragedia, me impresiona la fantástica acogida que les dan los voluntarios. Todos los que ayudan son admirables, dan lo mejor de sí mismos. Existen grupos de asesoramiento, apoyo u orientación para cada país de destino final. Hay mapas del mundo colgados en las paredes que sirven para explicar las próximas etapas del éxodo. Un poco más allá, un salón de peluquería y maquillaje listo para proporcionar a estas mujeres un poco de normalidad mientras se encuentran en una situación totalmente anormal. Este centro de visitantes me impresionó enormemente. 

Ordre de Malte en Ukraine
El Servicio de Rescate de la Orden de Malta en Ucrania imparte formación en primeros auxilios en el centro de crisis de Ivano-Frankivsk, en el oeste de Ucrania.

Cruzó al otro lado de la frontera, en Ucrania, en dirección a Ivano-Frankivsk… 

Llevó mucho tiempo cruzar la frontera, hay muchos controles fronterizos. La presencia de los militares nos recuerda que la guerra está cerca. Desde la frontera, fuimos directamente a reunirnos con nuestros equipos de Ivano-Frankivsk para estar con ellos, cenar juntos rápidamente. Desde la revolución de Maidán en 2014, la Orden de Malta ha estado presente en Ucrania para evacuar a los heridos y transportarlos a Polonia para recibir tratamiento. Estos voluntarios continúan esta misión a día de hoy, en particular en el hospital de Ivano-Frankivsk. Allí hemos formado a 2.500 socorristas voluntarios. La mayoría de ellas son mujeres jóvenes muy comprometidas, que hablan un inglés perfecto, lo cual es muy valioso en nuestros contactos diarios. Para nuestra llegada nos prepararon una riquísima sopa… aunque todo esto transcurría en una extraña atmósfera de constante amenaza.

Ordre de Malte en Ukraine
Centro de crisis de la Orden de Malta en Ivano-Frankivsk, Ucrania occidental.

¿Cuáles son, en su opinión, las ayudas más urgentes?

Dos cosas: Hoy, de cara al futuro inmediato, el apoyo para cruzar la frontera y la acogida con asistencia médica para aquellos que necesitan atención. Tenemos varios campamentos instalados a lo largo de la frontera polaco-ucraniana con comida, equipos médicos y camas. La otra ayuda, la de mañana y a largo plazo, es el apoyo psicológico, social y médico para todas estas personas. No sabemos cuánto durará esta guerra. Pero tan pronto como Ucrania recupere la paz, el país deberá reconstruirse. La Orden de Malta tiene siete centros en Ucrania, el de Mariúpol fue destruido. Será necesario movilizarse para acompañar a los ucranianos en el terreno después de la guerra.

Es el impulso de un mundo que se da cuenta de una inmensa injusticia y despierta nuestra alma cristiana. 

¿Cómo aguantar esta movilización a largo plazo?

Es esencial asegurar reemplazos regulares. Esta mañana logramos organizar un equipo en Francia para mantener un puesto de socorro en la frontera y reemplazar al equipo que ya está allí. También hay equipos italianos que se están reorganizando para desplegarse entre Rumanía y Polonia. Hace unos días, Malta Francia y Malta Alemania enviaron equipos con dos ambulancias a Hungría y seis médicos de primeros auxilios. Veo una oleada de solidaridad muy fuerte, por parte de los polacos, pero ahora también de otros países. 

¿Cómo explica esta movilización de voluntarios?

Quieren servir a los pobres y enfermos con espíritu cristiano, esta actitud está en nuestra oración diaria. Hoy, encontramos esta dinámica en todo el mundo. En 2014, la revolución de Maidán ya había golpeado a los jóvenes europeos, especialmente en los países vecinos: los vínculos entre todos estos países, Polonia, Lituania, Ucrania, Rumania, son históricamente muy fuertes. Su solidaridad ha despertado como nunca antes. Es el impulso de un mundo que se da cuenta de una inmensa injusticia y despierta nuestra alma cristiana. Es algo más que solidaridad.

Marzena Wilkanowicz-Devoud, Aleteia 

Vea también       El Papa Francisco y los inmigrantes: Encuentro por la libertad religiosa
































miércoles, 16 de marzo de 2022

Consecuencias del desplome demográfico: Europa, abocada a la irrelevancia y a la inmigración masiva


 

Con el hundimiento de la natalidad se anuncia una Europa geriátrica en manos de potencias extranjeras. Son las consecuencias de un desplome demográfico que hunde sus raíces en la revolución sexual que arranca tras la Segunda Guerra Mundial y explota en los años 60 y 70, pero donde entran también otros factores, como la desesperanza.

Uno de los países en situación más grave es Ucrania, que además con la guerra perderá población joven. Lo analiza Giulio Meotti en el mensual italiano de apologética Il Timone.

* * *

El Viejo Continente, entre las migraciones y la irrelevancia


"Gran demografía, gran potencia", sintetizó el estudioso estadounidense Nicholas Eberstadt en un ensayo publicado en Foreign Affairs. Demografía decadente, potencias en declive...

El caso del paraíso del vientre de alquiler

"Ucrania está desapareciendo por dos razones [este artículo se escribió antes de la invasión rusa, ndR]. Tienen uno de los índices de natalidad más bajos del mundo, con apenas 1,23 hijos por mujer, y uno de los más altos del mundo en emigración. Ningún otro país se ha borrado de la existencia de una manera tan decidida".

Esto es lo que escribe David Goldman, autor de Cómo mueren las civlizaciones (y por qué el islam también está muriendo), en Asia Times. Nueve millones de ucranianos trabajan en el extranjero, según el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania. Y 3,2 millones tienen un trabajo a tiempo completo en otros países. Hay solo 21 millones de ucranianos de edad comprendida entre los 20 y los 55 años, lo que sugiere que más de dos quintos de los ucranianos en edad laboral se ganan la vida en otros países. Según el Banco Mundial, las remesas de los trabajadores en el extranjero ya representan el 11% del PIB de Ucrania, el porcentaje más alto de Europa.

"Nos hemos convertido en un negocio de recién nacidos", ha dicho el comisario ucraniano para los derechos de la infancia, Mykola Kuleba. En qué se ha convertido Ucrania y, por ende, también nosotros, lo hemos visto con el caso de una pareja italiana que fue al país del Este para comprar, literalmente, a una niña a través de la maternidad subrogada y que después la abandonó a la niñera. Ucrania es el paraíso mundial del vientre de alquiler. Los ucranianos tienen pocos hijos y ahora el país se ha convertido en la matria de hijos que, jurídicamente, no son de nadie.

"Tras años de declive demográfico, el país tiene más ciudadanos de más de 65 años de edad que personas en edad laboral entre los 20 y los 65 años. A fertilidad constante, el Programa de las Naciones Unidas sobre la población prevé que su población disminuirá en más de la mitad durante este siglo".

Concluye Goldman: "En pocos decenios, Ucrania ya no será una nación soberana, por no hablar de una democracia; será una sección geriátrica sostenida por un flujo de remesas en disminución".

Muchos países que envejecen

Pero la definición de "sección geriátrica" se podría aplicar a muchos de los países europeos, si no a todos: Italia, Grecia, Portugal, España, todo el Este. "La crisis demográfica es probablemente la peor crisis que hemos sufrido y, a pesar de ello, en España no le prestamos atención", afirma María Menéndez Zubillaga, presidente de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid. "Sin hijos, a largo plazo ya no habría prestaciones económicas ni prosperidad, habrá cada vez más soledad, la democracia se convertirá en una gerontocracia y España y Europa tenderán a la irrelevancia global", concluye Menéndez.

El envejecimiento radical de la población tendrá un profundo impacto también en la geopolítica. Los países que ya invierten menos del 1% del PIB en la OTAN sentirán la tentación, en los próximos años, de substraer más recursos a la seguridad y la defensa para hacer frente al caos en el estado de bienestar.

Migraciones

La presión migratoria se convertirá en algo irresistible para esos países. España debe acoger a más de 191.000 inmigrantes cada año desde ahora hasta 2050 si quiere compensar la caída de la población anunciada por el documento España 2050 presentado por el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, mientras Ceuta era asaltada por 8.000 migrantes marroquíes. Habrá que "acoger e integrar a cientos de miles de personas inmigrantes de aquí a 2050", se lee en el informe, que valora también la recepción de un volumen mayor: "Si conseguimos un saldo migratorio anual del orden de 255.000 personas, la caída de la población en edad de trabajar sería de 1,8 millones de personas (en lugar de los 3,7 millones proyectados en un escenario con un balance migratorio de 191.000)".Suicidio demográfico, de Alejandro Macarrón.

Alejandro Macarrón Larumbe, director de la Fundación Renacimiento Demográfico y autor de libros con títulos emblemáticos como El suicido demográfico de España y Suicidio demográfico en Occidente y medio mundo, nos explica: "El gobierno dice 'intentémoslo', así preparan a la población a acoger a los inmigrantes. Son políticos de izquierdas y, claramente, hacen este plan grandioso y lo mismo sucede en Italia. No les importa nada la identidad, son antirracistas y globalistas. Pero en el futuro no llegarán personas de Europa del Este. Muchos están volviendo a Rumania. La inmigración llegará de África y de Oriente Medio. En dos siglos puedes integrar, en veinte años solo puedes desintegrar. En los próximos treinta años perderemos 8 millones de personas entre los 20 y los 64 años, es seguro, porque no tenemos hijos desde hace 30 años. La sociedad, los intelectuales, han aprobado solo modelos destructivos de familia. Será una sociedad vieja, muy vieja, y llena de inmigrantes. Es un plan terrible, un escenario de locura, sin que haya reacción".

Edward Paice, autor de Terremoto de juventud. Por qué la demografía africana debería importarle al mundo, explica en The Guardian que en 2050 un cuarto de la población mundial será africana. Europa será invadida por una oleada migratoria sin precedentes, también para hacer frente a la caída de la mano de obra que ya es causa de alarma en muchos países europeos.

Se ve en Alemania. En las grandes ciudades alemanas, en menos de veinte años el 70% de la población estará formada por extranjeros. Ya hoy, escribe Die Welt, en Alemania occidental el 42% de los niños con edad inferior a los seis años pertenece a familia inmigrantes. Y el jefe de la Agencia alemana para el empleo, Detlef Scheele, ha afirmado que Alemania necesita 400.000 nuevos migrantes al año. Alemania dependerá cada vez más de acuerdos con los países-frontera como Turquía para administrar los grandes flujos migratorios.

En el Este

Bulgaria está viviendo el declive demográfico más rápido del mundo y su población disminuirá en un cuarto antes de 2040. Faltan solo unos veinte años. Más de dos tercios del país serán "un desierto demográfico" en el arco de veinte años. En práctica, en un siglo un país europeo ha perdido dos tercios de su población. Petr Ivanov, académico búlgaro, ha comentado la noticia: "Bulgaria está pasando una fase de muerte demográfica clínica, está muriendo... Somos la nación que está despareciendo más rápidamente en el mundo".

Rumania perderá el 22% de la población en 2050, seguida por Moldavia (20%), Polonia y Eslovaquia (20%), Lituania (17%), Croacia (16%) y Hungría (16%).

Reino Unido y Escandinavia

"En los próximos decenios, las mezquitas surgirán como setas en todo el país": es lo que escribe Ed Husain, uno de los mayores intelectuales musulmanes del Reino Unido, consejero de Tony Blair y autor de Entre mezquitas, en un largo ensayo publicado en The European Conservative. "Al final de este decenio, gran parte del este de Londres, de Yorkshire y de Lancaster tendrán mayorías musulmanas, y sin embargo las implicaciones culturales de esta transformación de la sociedad británica no se están abordando abiertamente. Habrá mini califatos en toda Gran Bretaña".

Con su vocación de "Global Britain", el Reino Unido estará cada vez menos anclado a Occidente y cada vez más dirigido a Asia, de donde procede la linfa demográfica del país. El mismo escenario se puede aplicar a Suecia y Holanda, la Europa "frugal" también desde el punto de vista demográfico. Solo en 2016, Suecia ha acogido a 163.000 personas, el equivalente al 1,6% de su población total. Como si Italia dejara entrar a 600.000 en un año en lugar de las 60.000 personas que entraron en 2021, que ya han llevado al punto de estrés a nuestro sistema de acogida.

"El 20% de la población sueca ha nacido en el extranjero y esta cuota ha aumentado rápidamente. En 2000 era del 11%", escribe el Spectator. ¿Y en el futuro? En el periódico socialdemocrático sueco Folkbladet, Kyösti Tarvainen, profesor en la Universidad Aalto de Helsinki, experto en los cambios demográficos, ha explicado que "en 2065, los suecos étnicos serán una minoría si no varía la inmigración. En 45 años, la etnia sueca será una minoría. En 2100 habrá tantos musulmanes como suecos étnicos". En 2019, podemos leer en la valoración de Tarvainen, el 88% de los inmigrantes residentes en Suecia serán de origen no europeo y uno de cada dos será de fe musulmana.

Países europeos que desparecerán porque no tienen hijos. Países que "cambiarán" porque los hijos los tienen los demás.

ReL - Traducido por Verbum Caro.

Vea también     Evoluciones demográficas: Dimensioneros éticas y pastorales