Hablar de morbo espiritual es centrarnos en una situación
poco conocida y menos aceptada, porque podríamos creer que estamos obrando bien
al interesarnos por cierto tipo de noticias que, a la larga, causarán daño a
nuestra
alma aun sin darnos cuenta.
Porque cuando hablamos de morbo solemos pensar que se trata
del gusto culposo que experimentamos por sentir placer al observar, escuchar o
hablar sobre algún asunto que implica sufrimiento o goce sexual, por eso
resulta extraño saber que también existe el morbo espiritual. ¿A qué se refiere
esta situación?
Una fascinación insana
La Real Academia Española tiene varias acepciones para la
palabra morbo, entre ellas menciona que se trata de una "afición excesiva
a algo" y "un atractivo que despierta lo cruel, desagradable, íntimo,
prohibido, truculento o lo considerado indecente". Pero si relacionamos
este término con la parte espiritual, que busca la unión íntima con Dios, ¿cómo
será posible caer en el morbo?
En este sentido, tenemos que pensar en situaciones que
provocan interés desmedido, tales como las posesiones diabólicas, los posibles
milagros, las apariciones fantasmagóricas o divinas, los castigos del cielo o
revelaciones privadas que pueden desviar la atención del creyente de la verdad
revelada por nuestro Señor Jesucristo.
Y podríamos incluir también el gusto por los escándalos
suscitados en el interior de la Iglesia, que en lugar de despertar un
sentimiento de compasión y fe, se convierte en un tema de conversación vano y
malsano.
Por eso, proponemos tres medios para huir del morbo
espiritual:
1Buscar información en fuentes confiables
Ante el exceso de noticias falsas, es importante aprender a
consultar fuentes confiables y verídicas para evitar el chismorreo y los
rumores. Este remedio debe aplicarse para las notas sensacionalistas - que, por
cierto, abundan en las redes sociales - y que causan muchas confusiones en las
almas sencillas y poco instruidas.
Páginas católicas como Vatican News y Aleteia siempre
tendrán información relevante y real, evitando así las malas interpretaciones y
la angustia que puede generar una noticia alarmante.
2Practicar la caridad con el prójimo
Un medio muy eficaz es la caridad porque nos obliga a pensar
bien de todos, disculpando sus faltas. Eso nos ayudará también a evitar
criticar a los hermanos que han pecado porque todos estamos propensos a
cometerlos.
Este medio nos ayudará a alejar el morbo y a dejar de
fomentarlo porque quien trata con amor a sus hermanos se convierte en un
referente para que los demás actúen de la misma forma.
3Orar y frecuentar los sacramentos
Por último tenemos la oración diaria y en distintos momentos
del día para alejar los malos pensamientos y, por supuesto, los sacramentos de
la Eucaristía y la Reconciliación como los mejores medios para mantener nuestra
mente, alma y corazón fijos en Dios.
Cuando nos esforcemos por mantener la gracia viva en nuestra
alma, nada más cabrá en ella. Solo practicando constantemente el rechazo por
los distractores morbosos y acudiendo a los auxilios divinos lograremos
centrarnos en lo verdaderamente importante: vivir el Evangelio y ayudar a otros
a encontrarse con Dios y sus enseñanzas.
Mónica Muñoz, Aleteia
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