Este 9 de agosto se celebra a santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, filósofa, carmelita, mártir y una de las grandes conversas del siglo XX. Si es relevante para muchos, tiene un significado especial para quien, como ella, casi un siglo después, ha recorrido un mismo camino de conversión. Es el caso de Luciana Rogowicz, que fue criada en el judaísmo, estudió en una escuela judía y vivió durante décadas dentro de esa tradición hasta que, a los 33 años, entró en la Iglesia católica.
“Una de las cosas que más necesitaba era encontrar historias de otros judíos a los que les hubiera pasado algo similar”, explica Rogowicz. Y una de las figuras que más la marcaron fue precisamente Edith Stein, que pasó de abandonar la oración durante su adolescencia a emprender una búsqueda intelectual y espiritual de la verdad que terminaría conduciéndola hasta Cristo y, después, al Carmelo.
Rogowicz recorre algunos de los grandes momentos de aquella búsqueda: el testimonio de una viuda cristiana cuya paz desconcertó a Stein, la lectura durante toda una noche de la vida de santa Teresa de Jesús y aquel convencimiento definitivo, expresado en su icónico “esta es la verdad”, que transformó su existencia.
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