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viernes, 13 de noviembre de 2020

El Santo Rosario y la Familia - San Juan Pablo II

 


La familia: los padres...

41. Además de oración por la paz, el Rosario es también, desde siempre, una oración de la familia y por la familia. Antes esta oración era apreciada particularmente por las familias cristianas, y ciertamente favorecía su comunión. Conviene no descuidar esta preciosa herencia. Se ha de volver a rezar en familia y a rogar por las familias, utilizando todavía esta forma de plegaria.

Si en la Carta apostólica Novo millennio ineunte he alentado la celebración de la Liturgia de las Horas por parte de los laicos en la vida ordinaria de las comunidades parroquiales y de los diversos grupos cristianos, deseo hacerlo igualmente con el Rosario. Se trata de dos caminos no alternativos, sino complementarios, de la contemplación cristiana. Pido, por tanto, a cuantos se dedican a la pastoral de las familias que recomienden con convicción el rezo del Rosario.

La familia que reza unida, permanece unida. El Santo Rosario, por antigua tradición, es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios.

Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad para comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre santísima. La familia que reza unida el Rosario reproduce un poco el clima de la casa de Nazaret: Jesús está en el centro, se comparten con él alegrías y dolores, se ponen en sus manos las necesidades y proyectos, se obtienen de él la esperanza y la fuerza para el camino.

... y los hijos

42. Es hermoso y fructuoso confiar también a esta oración el proceso de crecimiento de los hijos. ¿No es acaso, el Rosario, el itinerario de la vida de Cristo, desde su concepción a la muerte, hasta la resurrección y la gloria? Hoy resulta cada vez más difícil para los padres seguir a los hijos en las diversas etapas de su vida. En la sociedad de la tecnología avanzada, de los medios de comunicación social y de la globalización, todo se ha acelerado, y cada día es mayor la distancia cultural entre las generaciones. Los mensajes de todo tipo y las experiencias más imprevisibles hacen mella pronto en la vida de los chicos y los adolescentes, y a veces es angustioso para los padres afrontar los peligros que corren los hijos. Con frecuencia se encuentran ante desilusiones fuertes, al constatar los fracasos de los hijos ante la seducción de la droga, los atractivos de un hedonismo desenfrenado, las tentaciones de la violencia o las formas tan diferentes del sinsentido y la desesperación.

Rezar con el Rosario por los hijos, y mejor aún, con los hijos, educándolos desde su tierna edad para este momento cotidiano de «intervalo de oración» de la familia, no es ciertamente la solución de todos los problemas, pero es una ayuda espiritual que no se debe minimizar. Se puede objetar que el Rosario parece una oración poco adecuada para los gustos de los chicos y los jóvenes de hoy. Pero quizás esta objeción se basa en un modo poco esmerado de rezarlo. Por otra parte, salvando su estructura fundamental, nada impide que, para ellos, el rezo del Rosario –tanto en familia como en los grupos– se enriquezca con oportunas aportaciones simbólicas y prácticas, que favorezcan su comprensión y valorización. ¿Por qué no probarlo? Una pastoral juvenil no derrotista, apasionada y creativa –¡las Jornadas Mundiales de la Juventud han dado buena prueba de ello!– es capaz de dar, con la ayuda de Dios, pasos verdaderamente significativos. Si el Rosario se presenta bien, estoy seguro de que los jóvenes mismos serán capaces de sorprender una vez más a los adultos, haciendo propia esta oración y recitándola con el entusiasmo típico de su edad.

San Juan Pablo II
El Rosario de la de la Virgen María

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jueves, 13 de octubre de 2016

OCTUBRE, MES DEL ROSARIO


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 Guadalupe García, canta y camina
Los cristianos dedicamos el mes de Octubre a la devoción mariana por excelencia: el santo rosario.




Desde siempre lo he sabido, no me preguntes cómo, ha sido algo tan natural como el respirar.



Ahora comparto este saber contigo.



HISTORIA
La historia del rosario es bien bonita y su inicio se remonta a la antigüedad clásica, cuando griegos y romanos coronaban con rosas las estatuas de sus dioses simbolizando así la entrega de sus corazones.



Cuando llegó la persecución a los cristianos, las mujeres que condenadas al martirio en el Coliseo acudían vestidas con sus mejores ropas y adornadas con coronas de rosas que indicaban la entrega de su corazón a Dios. Por la noche los cristianos recogían esas coronas y rezaban una oración por cada rosa pidiendo el descanso eterno del alma de las mártires.


La Iglesia empezó a recomendar el rezo del rosario, que consistía en recitar los 150 salmos de David, pero sólo lo hacían las personas cultas ya que la mayoría de los cristianos no sabían leer. Por esto, la misma Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer cambiaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este rosario se le llamó “salterio de la Virgen”.


Fue pasando el tiempo y a finales del siglo XII Santo Domingo de Guzmán sufría al ver la gravedad de los pecados de los fieles que le habían sido confiados, así que decidió ir al bosque a rezar para pedir a Dios que le indicara el modo de convertirlos. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose  y en un momento dado se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.

En otra ocasión la Virgen le explica lo mucho que le gusta a Dios el rosario de Avemarías porque le recuerda ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como Salvador.

Santo Domingo empezó a predicar acerca del rezo del rosario y la gente comenzó a rezarlo con devoción. Murió en 1221 tras dedicarse a predicar y hacer popular la devoción del Rosario con tres fines: la salvación de las almas del Purgatorio, el triunfo sobre el mal y la prosperidad de la Iglesia.

Este  fervor se mantuvo durante cien años tras su muerte y empezó a ser olvidado.
En 1349 hubo en Europa una terrible epidemia de peste en la que murieron muchísimas personas. En ese momento Alan de la Roche era el superior de los dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario. Se le aparecieron Jesucristo, la Virgen y Santo Domingo y le pidieron que restableciera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario.

Él y todos los frailes dominicos comenzaron esta labor de propagación en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces esta devoción se extendió en toda la Iglesia.

Sigue pasando el tiempo y el 7 de octubre de 1571 tuvo lugar una batalla naval en el golfo de Lepanto, entre el Peloponeso y Epiro, que enfrentó a los turcos otomanos contra una coalición cristiana llamada Liga Santa, integrada por el Papa, la República de Venecia y la monarquía de Felipe II.

Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión peligraba,  y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos que rezaran el rosario por la flota.

Los cristianos vencieron a los turcos, pero días antes de conocer la noticia de la victoria, el Papa estaba en Roma despachando asuntos cuando de repente se levantó y anunció que la flota cristiana había vencido; ordena que se toquen las campanas y realiza una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano.

Posteriormente instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre, pero un año más tarde Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre, día en que se había ganado la batalla. Actualmente se celebra la fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

CONTENIDO
En esta oración tan sencilla está contenida toda la historia de la Salvación, y para que  nos resulte fácil rezarla y así profundizar en su significado, nuestra madre la Iglesia agrupa estos misterios en decenas “temáticas” para los distintos días de la semana.

Lunes y sábados meditamos y rezamos los misterios gozosos:
1º- La encarnación del Hijo de Dios.
2º-La visitación de María a su prima Santa Isabel.
3º-El nacimiento del Niño Jesús en Belén.
4º-La purificación de María.
5º-El Niño perdido y hallado en el templo;

Martes y viernes los dolorosos:
1º-La agonía de Getsemaní.
2º-La flagelación del Señor
3º-La coronación de espinas.
4ª-Jesús carga con la cruz camino del calvario.
5º-Jesús muere en la cruz;

Miércoles y domingos los gloriosos:
1º-La resurrección del Señor.
2º-La ascensión del Señor a los cielos.
3º-Pentecostés.
4º-La asunción de María a los cielos.
5º-La coronación de María Santísima como reina y señora de todo lo creado;

Y los jueves los luminosos:
1º-El bautismo de Jesús en el Jordán.
2º-Revelación a los discípulos en las bodas de Caná.
3º-El anuncio del Reino invitando a la conversión.
4º-La transfiguración.
5º-La institución de la Eucaristía.