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viernes, 21 de agosto de 2026

8 tipos de mujeres con las que un cristiano no debería casarse… a menos que cambien

Materialista, controladora o incapaz de perdonar: ocho señales de alerta que un cristiano debería detectar durante el noviazgo antes de casarse.

Las cosas deben detectarse en el noviazgo... si ella no mejora claramente en sus problemas es mejor no casarse

Las cosas deben detectarse en el noviazgo... si ella no mejora claramente en sus problemas es mejor no casarse


Como ya explicamos en ReL, la revista "Charisma Magazine", la más leída en Estados Unidos por lectores pentecostales y protestantes carismáticos, publicó un decálogo sobre “10 tipos de hombres con los que las mujeres cristianas no deberían casarse nunca”, que se hizo viral en Internet: lo leyeron más de 2 millones de personas y 1,5 millones lo reenviaron en la red.

Cuando llevaba ya 1,2 millones de reenvíos, el autor del artículo, J. Lee Grady, antiguo editor de la revista, publicó una segunda parte enfocada en el otro sexo: "8 mujeres con las que los hombres cristianos nunca deberían casarse". Los lectores (y lectoras) se la pedían con insistencia. Si bien mantiene el "nunca" en el título, a lo largo del artículo admite que con ayuda algunos de estos defectos pueden mejorarse, la persona puede cambiar... pero debería hacerlo antes del matrimonio.

Aunque no logró tantas visitas y lecturas (las mujeres son más dadas a compartir estas cosas con sus amigas y parientes), rápidamente el listado "para hombres" superó los 300.000 impactos.

“Soy el mentor de varios hombres jóvenes y he visto a unos cuantos de ellos casarse con éxito a lo largo de los años, por lo que no es difícil elaborar esta lista", escribe Grady. "Estas son las mujeres que pido a mis hijos espirituales que eviten”.

1. La no creyente

Grady considera que la Biblia deja “absolutamente claro” que los cristianos no deberían casarse con no creyentes, y para ello cita 2 Corintios 6, 14: “No os atéis con no creyentes” o bien “No os unzáis en yugo desigual con los infieles”.

Grady afirma: “Necesitáis una esposa que ame a Jesús más aún de lo que os ama a vosotros. Poned la madurez espiritual en lo alto de la lista de cualidades que queréis en una esposa”.

Sin embargo, no está tan “absolutamente claro” que la Biblia prohiba taxativamente el matrimonio con no cristianos, aunque pueda ser humanamente recomendable para muchas parejas.

En 1 Corintios 7,14, San Pablo explica qué sucede en los matrimonios donde un cónyuge no es cristiano y queda claro que no se opone completamente a esos matrimonios: “El marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente”, una cita que recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica en su párrafo 1637.

El Catecismo añade: “Es un gran gozo para el cónyuge cristiano y para la Iglesia el que esta santificación conduzca a la conversión libre del otro cónyuge a la fe cristiana. El amor conyugal sincero, la práctica humilde y paciente de las virtudes familiares, y la oración perseverante pueden preparar al cónyuge no creyente a recibir la gracia de la conversión”.

Estadísticamente, la principal causa de conversión al catolicismo por parte de adultos en países de Occidente es que su cónyuge o novio/a pertenece ya a la Iglesia Católica y desean compartir su fe. Pero muchos podrían considerar que lo prudente es que la pareja se bautice o se convierta en la fase de noviazgo y se casen cuando esta fe haya madurado un poco.

2. La chica materialista

“Un amigo mío estaba prometido a una chica de familia rica. Él ahorró durante meses para comprar un anillo a la chica, pero cuando se declaró ella le dijo que debía volver a la joyería y comprar un diamante más grande. Ella le empujó a endeudarse por un anillo que cumpliese sus expectativas. La chica quería un estilo de vida Tiffany con el sueldo Wal-Mart de él. Dije a mi amigo que se estaba metiendo en problemas. A menos que queráis vivir endeudados el resto de la vida, no os caséis con una chica que tiene signos de dólar en sus ojos y 8 tarjetas de crédito en su bolso Gucci”.

3. La diva

Para Grady, la diva es la versión femenina del macho que se cree superior a las mujeres. “Piensan que el mundo gira a su alrededor y no se lo piensan dos veces si han de herir a alguien para demostrarlo. Sus palabras son tajantes y sus exigencias chasqueando dedos no son razonables. Algunas de estas mujeres podrían llegar a tener un cargo de responsabilidad en la iglesia, pero no os dejéis engañar por su charla superespiritual. Los verdaderos líderes son humildes. Si no veis humildad cristiana en la chica con la que salís, retroceded y seguid buscando en otra parte”.

4. La Dalila

“¿Os acordáis de Sansón? Fue ungido por Dios con fuerza sobrenatural, pero perdió su poder cuando una mujer seductora averiguó su secreto y le hizo el corte de pelo más famoso de la historia. Como Dalila, una mujer que no ha entregado su sexualidad a Dios te cegará con sus encantos, romperá tu corazón y te robará la unción".

"Si la mujer ‘cristiana’ con la que quedas en la iglesia viste provocativamente, flirtea con otros chicos, hace comentarios sexualmente inapropiados en Facebook y te dice que está bien el sexo antes del matrimonio, escápate de esa relación antes de que te atrape”.

5. La mujer pendenciera

“Mejor vivir en rincón de azotea que en palacio con mujer pendenciera”, se lee en Proverbios 21,9. Para Grady, se trata sobre todo de mujeres que arrastran heridas o agravios antiguos, quizá de una vida anterior, y que no “pasan página”. Puede ser un síntoma de que no están dispuestas a perdonar. “Si la mujer con la que sales está repleta de ira y de falta de perdón, las discusiones, portazos y dramas arruinarán vuestra vida juntos. Insiste en que busque ayuda, asesoramiento y oración”.

6. La controladora

“El matrimonio es una empresa conjunta al 50 por ciento y la única forma de que funcione es que ambos, esposo y esposa, practiquen la sumisión mutua según Efesios 5, 21”, escribe Grady (la cita es: “sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo”).

“Igual que hay algunos chicos que piensan que pueden dirigir un matrimonio como una dictadura, hay mujeres que intentan manipular las decisiones para conseguir lo que quieren. Por eso el asesoramiento premarital es tan importante. No querrás esperar a que lleves dos semanas casado para descubrir que tu esposa no confía en ti y quiere controlarlo todo”.

7. La niña de mamá

“Es normal que una esposa novata llame a su mamá con regularidad buscando apoyo y consejo. No es normal que la llame 5 veces al día para comentar cada detalle de su matrimonio, incluyendo su vida sexual. Eso es estrambótico. He tratado con chicos cuyas esposas permitían a sus madres -¡o padres!- un control total de su matrimonio. Genesis 2,24 dice que el hombre dejará a sus padres y se unirá a su mujer. Los padres deberían quedar muy en la retaguardia del matrimonio de sus hijos. Si tu novia no ha cortado los hilos, vete con cuidado”.

8. La adicta

“Hay mucha gente en la iglesia hoy que no ha sido discipulada adecuadamente. Muchos aún sufren por varios tipos de adicciones: alcohol, drogas ilegales, medicinas, pornografía- bien porque no confrontamos estos pecados desde el púlpito o porque no apoyamos lo suficiente a estas personas. Jesús puede liberar completamente a una persona de estos hábitos, pero tú no deberías esperar a estar casado para descubrir que tu esposa no se mantiene sobria. Quizá aún estés llamado a casarte con ella, pero no es sabio llevarla al altar mientras tu novia no haya afrontado en serio sus problemas”.

El consejo final de Grady es “mirar más allá de las cualidades externas que el mundo dice que son importantes y mirar al corazón”. Y aporta una cita del final del libro de Proverbios (31,30): “Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la mujer que teme al Señor merece alabanza”.

Repase la versión "para chicas" de este tema: 10 tipos de hombres con los que las mujeres cristianas no deberían casarse nunca”

Pablo J. Ginés, ReL

Vea también     ¡Queda con tu mujer! Un estudio confirma que una cita semanal a solas con tu mujer previene el divorcio




lunes, 24 de marzo de 2025

Como hacer feliz a un hombre - a una mujer

 


CÓMO HACER FELIZ A UN HOMBRE

1. Darle de comer
2. Dormir con él abrazado
3. Dejarlo en paz cuando lo necesite
4. No revisar su teléfono
5. No molestarlo por lo que haga
¿Qué tan difícil es eso?


CÓMO HACER FELIZ A UNA MUJER
En realidad no es demasiado difícil, pero... Para hacer a una mujer feliz





un hombre sólo necesita ser:
1. un amigo
2. un compañero
3. un amante
4. un hermano
5. un padre
6. un maestro
7. un chef
8. un electricista
9. un plomero
10. un mecánico
11. un carpintero
12. un decorador
13. un estilista
14. un sexólogo
15. un ginecólogo
16. un psicólogo
17. un exterminador de plagas
18. un psiquiatra
19. un psicólogo
20. un buen oyente
21. un organizador
22. un buen padre
23. muy limpio
24. simpático
25. atlético
26. caliente
27. atento
28. galante
29. inteligente
30. gracioso
31. creativo
32. tierno
33. fuerte
34. que comprenda
35. tolerante
36. prudente
37. ambicioso
38. capaz
39. valiente
40. determinado
41. verdadero
42. confiable
Sin olvidarnos de:
44. dar cumplidos regularmente
45. ir de compras con ella
46. ser honesto
47. no stresarla
49. no mirar otras mujeres
Y AL MISMO TIEMPO, TAMBIÉN DEBE:
50. darle mucha atención
51. darle un montón de tiempo,
sobre todo tiempo para sí misma
52. darle mucho espacio,
53. nunca preguntarle a dónde va.
PERO SOBRE TODO ES MUY IMPORTANTE
54. nunca olvidar: * cumpleaños
* aniversarios
* día de San Valentín
* acuerdos que hacen.
Y aun asi me quedo corto.
Encontrado en la Red
 las reacciones
4,5




























sábado, 8 de marzo de 2025

Las mujeres en la Iglesia: 8 pasos liberadores en la historia de la cultura católica

La mujer en la cultura católica ha podido influir la sociedad y transformarla, ganando espacios de libertad.

La mujer en la cultura católica ha podido influir la sociedad y transformarla, ganando espacios de libertad.

Giulia Galeotti, periodista e historiadora, y Lucetta Scaraffia, profesora de Historia y también experta en Bioética, han colaborado en el libro La Iglesia de las Mujeres (editorial Ciudad Nueva).

Este libro de 140 páginas incluye:

  • un breve repaso de la función histórica de las mujeres en las entidades y estructuras católicas;
  • una exposición de las figuras femeninas en la cultura bíblica (lo femenino en Dios, que ha creado a los humanos en dos modalidades, hombres y mujeres; Dios como la Sabiduría, figuras bíblicas como Agar, María, Magdalena);
  • y una entrevista en profundidad con Scaraffia, intelectual conversa al catolicismo desde una familia de la masonería, la izquierda radical y una experiencia de comuna "hippy". 

Galeotti es capaz de mostrar amplitud de visión histórica al presentar en relativamente pocas páginas la influencia liberadora del cristianismo en la historia de la mujer en 8 ámbitos.

La Iglesia de las Mujeres (aquí en Ciudad Nueva)

1. Hombres y mujeres, con la misma dignidad espiritual

Con Jesús, que hablaba y comía con mujeres y alaba su fe y les predicaba también a ellas, el cristianismo establece un modelo que San Pablo explica así en su famoso texto de Gálatas: "Todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús".

Hombres y mujeres se bautizan igual, se confiesan igual, reciben los sacramentos de igual forma. Hay una igualdad radical en lo eterno y espiritual, y por lo tanto en la dignidad personal. No era así con muchas otras religiones de la Antigüedad ni en las actuales.

2. El matrimonio cristiano iguala a hombres y mujeres

En las culturas paganas, la promiscuidad sexual del marido (con esclavas, prostitutas o amantes) estaba perfectamente aceptada. La de la esposa, no tanto. El cristianismo crea otra cosa distinta: un matrimonio sin promiscuidad para ninguno, exigiendo a ambos exclusividad y fidelidad. "Durante mucho tiempo el derecho canónico fue el único que ponía en el mismo plano el adulterio masculino y el femenino. [...] Era una lectura inimaginable para las autoridades laicas. Hay que recordar que en Italia la ley civil que establecía penas diferentes por adulterio no se derogó de la Corte constitucional hasta 1968".

3. El matrimonio indisoluble defiende a la mujer

"Al sostener la indisolubilidad de las nupcias, el cristianismo -la única entre las grandes religiones monoteístas en proclamar la monogamia, que significa tutelar al contrayente más débil- protegía de hecho a la mujer de ser repudiada por esterilidad o adulterio".

En una cultura pagana que valora a las mujeres vírgenes, ¿qué futuro puede tener una mujer repudiada, expulsada? Pero los tribunales eclesiásticos siempre defendieron el vínculo de las esposas e impidieron los repudios. Incluso en el siglo XVI el anglicanismo nace como una imposición de un rey tiránico, Enrique VIII, que quiere huir del matrimonio indisoluble, que defendía los derechos de la reina.

  • Giulia Galeotti (a la izquierda), con Lucetta Scaraffia (a la derecha).

4. El cristianismo implanta al padre afectuoso y con deberes

Para los paganos, los padres (varones) tenían el derecho a matar a sus hijos o hijas. Una madre no podía defender a sus hijos o hijas.

El cristianismo impidió y combatió este derecho: en la Edad Media ningún país cristianizado reconocía ya este derecho a matar hijos y aunque algunos pueblos seguían practicándolo la Iglesia se esforzó en erradicarlo.

"El derecho canónico estableció además otro principio fundamental, según el cual a todo hijo -fuese legítimo, ilegítimo, fruto de adulterio o de incesto- le correspondía el derecho de ser alimentado por su padre, convirtiéndose en un deber preciso el proveer a los hijos independientemente de su origen".

Giulia Galeotti ha estudiado estos temas en su libro "In cerca del padre" y señala las normas canónicas que hacían que los clérigos proveyesen por sus hijos ilegítimos y también normas para defender los derechos de herencia de las niñas.

5. El monaquismo: mujeres cultas, un camino distinto al de la maternidad

Las mujeres cristianas podían optar por una vida fuera del ciclo de embarazos y partos: la vida monástica y consagrada. Las mujeres pobres en estas comunidades podían aprender a leer y escribir y obtener cultura, algo que era imposible para las mujeres pobres en culturas no cristianas.

Como escribía ya en 1910 la erudita norteamericana Emily James Putnam "ninguna institución ha concedido jamás a las mujeres las posibilidades de reconocimiento de las que gozaron en el convento".

6. Las abadesas: mujeres con jurisdicción temporal y espiritual

Desde el siglo XI, "las abadesas ejercían poderes semejantes a los del obispo: gozaban de una amplísima jurisdicción espiritual y temporal, tanto en el monasterio como en el territorio aledaño; juzgaban en las causas eclesiásticas, otorgaban a los sacerdotes derecho a predicar y confesar; conferían cargos eclesiásticos, en muchos casos dirigían monasterios dobles, con sección femenina y masculina".

A finales del siglo XII perdieron parte de estas atribuciones, pero ya habían forjado parte de Occidente.

Santa Clara (interpretada por Mary Petruolo) en la película italiana de 2007

7. Las mujeres fuertes reivindicativas

Giulia Galeotti pone ejemplos de mujeres católicas que abrieron nuevos espacios para la mujer en Occidente.

Clara de Asís arrancó del Papa Gregorio XI el "privilegio de pobreza", para que las clarisas, como los franciscanos, entraran en una excepción extraordinaria al derecho canónico: "no poder ser forzadas por nadie a recibir posesiones", llegando a la perfección radical en la pobreza.

Catalina de Siena, enfermiza y frágil, en el siglo XIV tomaba la palabra y escribía contra el cisma en la Iglesia y pedía al Papa, desplazado en Aviñón, que volviera a Roma.

Teresa de Jesús, en el siglo XVI, renovó la espiritualidad cristiana y la organización monacal, en red con otros reformadores.

En Italia, en el siglo XIX, Teresa Eustochio Verzeri logra no solo la autonomía económica para sus congregaciones sino que tengan una superiora general independiente de los hombres que centralice esta autonomía.

8. Emprendedoras administrando dinero y empresas

En el siglo XIX se produce un "boom" de fundadoras y emprendedoras católicas que ponen en marcha infinitos orfanatos, hospitales, escuelas e iniciativas, en Europa, América y en las misiones.

"Las fundadoras fueron, entre otras cosas, las primeras mujeres en administrar solas y con éxito sumas considerables de dinero, en enfrentarse activamente con nuevos equilibrios sociales, y en viajar, aceptando llegar a zonas todavía desconocidas", como se ve en el caso de muchas misioneras.

En este siglo hay otra novedad: si en siglos anteriores se necesitaba que las familias ricas o los reyes financiasen con grandes donaciones la creación de nuevos monasterios, en el siglo XIX las mujeres crean congregaciones con un capital inicial casi nulo o inexistente, y aprenden a obtener recursos y optimizarlos.

Muchas fundadoras vienen de familias burguesas y de zonas industrializadas y ya sabían ser buenas administradoras antes de entrar en religión. Ellas formarán a sus hermanas para que sean directoras de escuelas, hospitales y orfanatos.

  • Santa Francisca Javier Cabrini, que trabajó con los inmigrantes en EEUU en el siglo XIX, es un modelo de emprendedora que comenta Giulia Galeotti; su cuerpo se venera en Washington Heights, Nueva York [foto de Gregory A. Shemitz]

La ruptura llegó con la Revolución Sexual

Para Giulia Galeotti, las mujeres y la Iglesia estuvieron aliadas durante muchos siglos, para civilizar el mundo, hasta que en los años 50 del siglo XX se despobló el campo en Occidente y en los 60 llegó la Revolución sexual, la anticoncepción y el divorcio generalizado, con los valores individualistas que socavaban la familia y lo comunitario.

La autora cree que en el siglo XXI pueden darse nuevas alianzas entre cierto feminismo y la Iglesia Católica, en campos "como el aborto, la fecundación heteróloga, la gestación subrogada y la ideología de género", en los que se han dado "puntos de convergencia esenciales entre posiciones católicas y posiciones laicas".

Así, parte del feminismo coincide con el catolicismo en oponerse a las bases de la ideología de género, algo que "significa rechazar una visión que pretende liberar a las mujeres librándolas de la feminidad, privándolas de sus características naturales que las hacen no inferiores sino solo distintas a los hombres". En esta línea de resistencia a la ideología de género estaría la filósofa laica francesa Sylviane Agacinski.

La Iglesia de las Mujeres es un libro bastante amplio teniendo en cuenta los temas que cubre con detalle pero agilidad en tan solo 140 páginas y vale la pena acudir a él para divulgar un discurso alternativo al del feminismo de la confrontación imperante hoy en ámbitos políticos y académicos.

P.J. Ginés, ReL

Vea también      Carta de Juan Pablo II a las mujeres




















martes, 5 de noviembre de 2024

Cómo cada mujer puede resaltar aún más su belleza

 

womanEn primer lugar, una mujer es hermosa porque Dios la creó y porque su cuerpo es templo del Espíritu Santo, como está escrito en la Biblia (1 Cor 6,19)

Cada mujer nace con una belleza completamente única. Sin embargo, si esta belleza no tiene un origen más profundo, puede volverse muy superficial. No importa cuán perfecta y hermosa sea una mujer, si no tiene un contenido más profundo, si su alma no está llena de calma interior, ternura, gracia y feminidad, no tiene significado.

Pero como cada mujer es única, tiene una combinación única de rasgos externos, le será de gran ayuda saber cómo resaltar sus bellos rasgos de la manera correcta. Para ello, puede resultarle útil reconocer algunas de las leyes de su apariencia, que luego le ayudarán a elegir ropa, cortes, colores y complementos para que realmente brille lo más bellamente posible.

Colorantes naturales

Se entiende por coloración natural o coloración extraña aquella combinación de color de ojos, cabello y piel que nos brinda la naturaleza. Dado que estas combinaciones pueden ser extremadamente diversas, es importante reconocer las características de tu color y vestirte en consecuencia.

Decir que existe una armonía significa que la visión conjunta resulta agradable, tanto para la persona que la lleva, como para todas aquellas personas con las que se encuentra o se comunica. A la hora de identificar qué tipo de color somos, la forma más fácil de ayudarnos es consultar a un experto que se ocupe de esto y que, además, pueda darnos indicaciones muy precisas respecto al uso de colores, tonalidades y combinaciones entre ellos.

Forma del cuerpo

Las formas del cuerpo también son muy diferentes. La forma corporal es la forma en que está construido nuestro cuerpo y no depende tanto (o casi nada) de cuántos kilogramos pesemos, sino de la estructura corporal. Las formas del cuerpo como reloj de arena, triángulo, columna, rectángulo, etc., indican hasta cierto punto cómo debemos elegir los cortes de ropa para que nos sintamos mejor con nuestra ropa.

No se trata de querer tener un cuerpo diferente al que tenemos; sino para que sepamos resaltar todo aquello que nos favorece, y posiblemente ocultar algún detalle que no queramos resaltar.

Identifica tu estilo

Piękna kobieta z zamkniętymi oczami i uśmiechem wystawia twarz na słońce

La ropa y la imagen externa es una extensión de nuestra personalidad, de esta manera nos comunicamos con el entorno. Podemos preguntarnos: ¿Qué quiero que la gente vea cuando me ve? ¿Qué quiero comunicar con mi exterior?

De esta manera, podemos comunicar nuestros valores, creatividad, sentido de la estética, gusto y forma de pensar... Por eso elegimos un estilo que nos inspira, que nos sienta como en casa y en el que realmente nos sentimos bien y cómodos..

Para ello, es bueno tener en cuenta qué materiales usamos (busquemos materiales de calidad y naturales) y cómo combinamos la ropa.

No olvides hacerte etas preguntas clave: ¿Muestro lo suficiente de mi feminidad? ¿este atuendo es demasiado provocativo? ¿Vestirme es una alegría, un reto, una presión?

No tiene por qué ser así: a veces basta con un pequeño cambio, tal vez un pañuelo nuevo, una gota de perfume o una adición de rímel que nos hará sentirnos realmente bien.

Con nuestro propio bienestar influimos positivamente en nuestro entorno.

Tina Martinec Selan, Aleteia

Vea  también       Consagración de mi cuerpo como templo de Dios