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sábado, 14 de marzo de 2026

La Cuaresma como camino hacia…¿la felicidad? ¡Sí! 3 puntos para entenderlo


 

La Cuaresma nos brinda muchas oportunidades de acercarnos a Dios y por lo tanto ¡de ser felices! El Obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla, en su libro "Dios te quiere feliz", comenta 10 parámetros —según su parecer— necesarios para la auténtica felicidad, esa que solo podemos vivir de la mano de Cristo.

Para el obispo, la vocación que tenemos todos a la santidad (que recibimos de Dios y está inscrita en nuestro ADN espiritual) encaja perfectamente con nuestro deseo de felicidad.

Tres de esos parámetros son la tríada espiritual que la Iglesia nos invita a vivir de modo especial en la Cuaresma: oración, ayuno y limosna.

1. Necesidad del ayuno

Para nuestra santidad y para realizar nuestro anhelo de felicidad, es importante nuestra fortaleza interior. Hoy se habla mucho de resiliencia, pero esa fortaleza necesita de la apertura al sacrificio y mortificación, que muchas veces es importante para poder crecer y madurar humana y cristianamente.

Sin embargo, la cultura en la que vivimos nos estimula a ser flojos, blanditos… como una "margarina". Estamos acostumbrándonos cada vez más a la ley del mínimo esfuerzo. Llenos de caprichos que nos alejan de una virtud tan importante como la templanza, condición indispensable para la vida espiritual.

El ayuno al que nos invita la Iglesia tiene todo que ver con la renuncia para que nuestro ego no se haga la centralidad de nuestra vida. Lo cual no significa que no podamos tener momentos de disfrute o gozo. Por supuesto que podemos tenerlos, pero también es necesaria la renuncia para que cuando esos momentos de alegría y placer lleguen, los sepamos valorar.

2. Coherencia de vida

Ahora, nuestro esfuerzo espiritual no puede encerrarse en nosotros mismos. Sabemos que para la vida cristiana es esencial la preocupación por el prójimo. Estar atento a las necesidades de los demás, compadecerse y ayudar al otro. Por lo tanto, no se trata solamente de ayunar, sino de entregarnos generosamente a los demás.

Esa limosna es la donación que hacemos de nosotros mismos a los demás. No se trata solo de caridad, sino de una empatía social, una preocupación por el bien común. Una lucha por las leyes naturales, que no se vean atropelladas por leyes civiles que contradigan la naturaleza de las cosas. Debemos cuidar la sociedad, luchar por un mundo más justo y más compasivo.

3. Importancia de la oración

La vida de fe, es imposible sin la oración. Si no tenemos los espacios para conectar con Dios nuestra fe se convierte en algo abstracto. Necesitamos conectarnos con Dios, establecer lazos profundos de relación personal con Él.

Esto nos debe quedar claro, ¡no hay felicidad sin intimidad con Dios! A veces hablamos mucho de Cristo, pero no tenemos una relación viva con Él.

Es muy distinto hablar de..., a relacionarnos y tener cercanía con Él. Que triste sería llegar a nuestro juicio personal, estar frente a Jesús, y no percibirlo como nuestro amigo.

Ojalá estas reflexiones ayuden a que vivamos mejor esta Cuaresma y nos preparemos cada vez más para el misterio central y la razón de ser de nuestra vida cristiana.

Pidámosle a Dios que nos ayude a rezar, a crecer en nuestro ayuno y a esforzarnos por brindar la limosna a cuantos necesitan nuestro amor.

Pablo Perazzo, churchpop

Vea también     Vivir la Cuaresma cada día (de los 40)...


domingo, 10 de agosto de 2025

¿Qué necesitan los jóvenes para ser felices? La respuesta de Benedicto XVI

 

resiliencia-women felicidad
En una sociedad que promueve el "desarraigo", es importante que los jóvenes hundan profundamente sus raíces en la Palabra de Dios

La cultura moderna actual anima con frecuencia a los jóvenes a "ser uno mismo", e incluso a "rehacerse" a su propia imagen.

El mensaje que transmite a los jóvenes es que no tienen ningún fundamento en su vida y que están destinados a pasar eternamente de una cosa a otra. Les enseña a perseguir solo lo que les hace sentir "bien" en el momento.

Aunque este tipo de filosofía de la vida puede proporcionar una felicidad momentánea, nunca dura y deja al joven más vacío que antes.

La cura para este dolor que está dentro de cada uno de nosotros es estar firmemente arraigados en Dios.

Encontrar tus raíces en Dios

El Papa Benedicto XVI habló de esta solución al dirigirse a los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra anualmente en Roma en 2011:

"Por eso, queridos amigos, os animo a fortalecer vuestra fe en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Vosotros sois el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Como escribió el apóstol Pablo a los cristianos de Colosas, es vital tener raíces, unos cimientos sólidos. Esto es especialmente cierto hoy en día. Muchas personas no tienen puntos de referencia estables sobre los que construir su vida, y por eso acaban profundamente inseguras".

A continuación les explicó dónde debían plantar sus raíces:

"El profeta Jeremías escribió: 'Dichosos los que confían en el Señor, cuya confianza es el Señor. Serán como un árbol plantado junto al agua, que echa sus raíces junto a la corriente. No temerá cuando llegue el calor, y sus hojas permanecerán verdes; en el año de sequía no se inquieta, y no deja de dar fruto' (Jer 17,7-8). Para el profeta, echar raíces significa poner la confianza en Dios. De él sacamos nuestra vida. Sin él, no podemos vivir de verdad".

Poner la confianza en Dios

Poner nuestra confianza en Dios es la única manera de tener raíces profundas y cimientos firmes. De lo contrario, corremos el riesgo de confiar en nosotros mismos y en nuestros propios medios.

El Papa Benedicto XVI animó a los jóvenes a "construir su propia casa sobre roca, como la persona que 'cavó profundamente'. Tratad cada día de seguir la palabra de Cristo. Escuchadle como a un verdadero amigo con el que podéis compartir vuestro camino en la vida".

Dios no es el enemigo de nuestra felicidad duradera, sino la llave que la abre. Si queremos que nuestros jóvenes estén seguros de quiénes son, necesitan ver a Jesús como su amigo, a quien pueden confiar todo.

Sin raíces en Dios, nuestros jóvenes seguirán revoloteando de un lado a otro hacia lo que esté de moda en ese momento.

Philip Kosloski, Aleteia

Vea también    La Fe de los Jóvenes




lunes, 24 de marzo de 2025

Como hacer feliz a un hombre - a una mujer

 


CÓMO HACER FELIZ A UN HOMBRE

1. Darle de comer
2. Dormir con él abrazado
3. Dejarlo en paz cuando lo necesite
4. No revisar su teléfono
5. No molestarlo por lo que haga
¿Qué tan difícil es eso?


CÓMO HACER FELIZ A UNA MUJER
En realidad no es demasiado difícil, pero... Para hacer a una mujer feliz





un hombre sólo necesita ser:
1. un amigo
2. un compañero
3. un amante
4. un hermano
5. un padre
6. un maestro
7. un chef
8. un electricista
9. un plomero
10. un mecánico
11. un carpintero
12. un decorador
13. un estilista
14. un sexólogo
15. un ginecólogo
16. un psicólogo
17. un exterminador de plagas
18. un psiquiatra
19. un psicólogo
20. un buen oyente
21. un organizador
22. un buen padre
23. muy limpio
24. simpático
25. atlético
26. caliente
27. atento
28. galante
29. inteligente
30. gracioso
31. creativo
32. tierno
33. fuerte
34. que comprenda
35. tolerante
36. prudente
37. ambicioso
38. capaz
39. valiente
40. determinado
41. verdadero
42. confiable
Sin olvidarnos de:
44. dar cumplidos regularmente
45. ir de compras con ella
46. ser honesto
47. no stresarla
49. no mirar otras mujeres
Y AL MISMO TIEMPO, TAMBIÉN DEBE:
50. darle mucha atención
51. darle un montón de tiempo,
sobre todo tiempo para sí misma
52. darle mucho espacio,
53. nunca preguntarle a dónde va.
PERO SOBRE TODO ES MUY IMPORTANTE
54. nunca olvidar: * cumpleaños
* aniversarios
* día de San Valentín
* acuerdos que hacen.
Y aun asi me quedo corto.
Encontrado en la Red
 las reacciones
4,5




























lunes, 18 de diciembre de 2023

7 consejos para vivir una feliz Navidad

Happy diverse family meeting each other at cozy home for celebrating Christmas or New Year


Diciembre siempre trae la ilusión de las festividades que acercan a la familia, sin embargo, no todo resulta ser felicidad, ¿qué podemos hacer para mejorar?

Casi a todos les gusta el último mes de año. Diciembre es sinónimo de fiesta, reunión familiar, unión y concordia. Sin embargo, a veces no todo resulta ser tan hermoso como parece, pues también para mucha gente significa recordar a personas que ya se fueron o situaciones dolorosas que marcaron estas fechas negativamente. ¿Qué hacer, entonces, para que sea una Navidad feliz?

1
RECORDAR AL FESTEJADO

La Navidad es la fiesta que nos recuerda el nacimiento del Salvador del mundo, que, históricamente, llegó al mundo hace 2023 años. Por eso, olvidarnos de Él es omitir al festejado para dar paso a celebraciones mundanas y, en ocasiones, hasta ofensivas, pues terminan en comilonas y borracheras que solo pueden dejar amargura.

2
HABLAR CON NUESTROS FAMILIARES ALEJADOS

Es el momento de limar asperezas y dejar atrás las viejas rencillas. La paz comienza en el corazón de quien guarda rencor. Pensemos que quizá no tendremos otra oportunidad más adelante de ofrecer una disculpa o un perdón porque la vida pasa y no sabemos cuando se nos pedirán cuentas. Hacer planes para más adelante es casi sinónimo de dejar en el olvido los buenos propósitos, solo para tener la conciencia tranquila, aunque sea momentáneamente.

3
IR A MISA DE NOCHEBUENA Y NAVIDAD

Una Navidad sin Cristo no es Navidad. Ir a la santa Misa del 24 y del 25 de diciembre nos ayudará a centrarnos en el misterio que estaremos viviendo. El nacimiento del Hijo de Dios no es un simple recuerdo, es el cumplimiento de la promesa hecha por Dios a Adán y Eva (Gén 3,15), que nos aseguró que no moriríamos para siempre, sino que Él vendría a rescatarnos de la muerte eterna. Por eso, ir a dar gracias al Señor en la santa Eucaristía, debe ser lo más importante de esta fecha.

4
ARRULLAR AL NIÑO DIOS

Los pequeños de la casa aprenden el Evangelio de manera palpable cuando los llenamos de vivencias que perdurarán en su mente y corazón, y una de ellas es el momento de arrullar al recién nacido cantando canciones de cuna y acostándolo en el pesebre. Es este un bello momento familiar que ayudará a todos a pensar que la fiesta más importante es la que se celebra junto a los seres queridos, alrededor del Hijo de la Virgen María.

5
BENDECIR LA CENA DE NAVIDAD

Otro momento de agradecimiento es cuando nos disponemos a degustar los deliciosos platillos que se han elaborado para esta cena especial, por eso, preparar una oración donde todos puedan participar ayudará a mantener el ambiente de armonía. Y algo más: procurar no excederse con las bebidas alcohólicas, pues su efecto hace perder el control de la voluntad, calentando los ánimos que se encuentran a flor de piel. Seamos parcos y convivamos con amor y alegría.

6
PENSAR EN LAS COSAS BUENAS QUE NOS HAN PASADO

La plática con nuestros invitados puede ser un valioso momento para compartir las experiencias satisfactorias, agradables y felices que hemos pasado en el año y de las cuales estamos agradecidos, incluso si hemos sufrido una pérdida, podemos agradecer por la vida que compartimos con esa persona, por lo que nos ha dejado y que permanecerá siempre con nosotros.

7
ABRAZARNOS Y DESEARNOS FELIZ NAVIDAD

Un abrazo sincero y una felicitación porque el Salvador ha llegado siempre hará feliz al corazón. Seamos generosos y mantengamos a nuestros seres queridos cerca, sobre todo en nuestras oraciones, porque el sentido de esta fecha es dar gracias por la familia, pues hasta el mismo Jesús tuvo una, amemos a nuestros familiares y disfrutemos de su presencia.

Mónica Muñoz, Aleteia

Vea también      Celebrar Navidad en Familia