Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Prevención. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Prevención. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de julio de 2020

Las 3 M que protegen del coronavirus


3M

La pandemia se extiende y tenemos que luchar ante un enemigo invisible. En esta situación, hay 3 armas que podemos usar para protegernos hasta que llegue la vacuna

El contagio por coronavirus es implacable. Se extiende por numerosos países y ha causado ya más de 650.000 muertos en todo el mundo. América Latina, Estados Unidos y España son tres áreas altamente afectadas.

El único remedio: la prevención

¿Qué podemos hacer para evitar el contagio? La OMS (Organización Mundial de la Salud) señala 3 medidas altamente eficaces para evitar el contagio. Son el único remedio a nuestro alcance hasta que los investigadores no hayan desarrollado una vacuna.
¿Cuáles son estas 3 armas para vencer al coronavirus hoy? Son 3 «emes»:

MANOS.

El lavado de manos frecuente está recomendado por la OMS.
Debe hacerse con agua y jabón. Hay que frotar bien todas las superficies: los dedos, las uñas, la palma de las manos y la cara exterior hasta la muñeca.


COVID
Shutterstock | Evgheni-Sheverdov
Lavado de manos con jabón o detergente.

El lavado debe durar unos 40-60 segundos.

Después de lavarse, hay que secarse con papel desechable y tirarlo a la basura. Si estamos en casa, lo óptimo es emplear una toalla para cada persona.

METRO.

Es el metro de distancia de seguridad entre las personas.
Evita dar la mano, abrazar o dar besos. Saluda con el codo para evitar contagiarte con la mano, que fácilmente llevarías a la cara y a los ojos o la boca.
Evitar la cercanía de otros hace que sea más difícil el contagio de coronavirus a través de las partículas en suspensión (las gotas microscópicas que llevan el coronavirus aunque nosotros no lo veamos).


GREETING
Shutterstock | Linda Bestwick
Saludar con el codo evita la propagación del contagio con las manos.

La distancia de seguridad recomendada por la OMS es de un metro de seguridad, o lo que es lo mismo, tres pies. La distancia debe extremarse particularmente con aquellas personas que tosan, estornuden y tengan fiebre.
Recuerda: estar a distancia de 1 metro de los demás ahora mismo es el mayor signo de respeto por las otras personas, porque evitas la propagación de la pandemia.

MASCARILLA.

La mascarilla es imprescindible. Debe ser la correcta y ha de usarse de forma adecuada si queremos que sea eficaz. Esto significa que debe cubrir la boca y la nariz, ya que es por donde respiramos. No vale llevarla en la mano, en la garganta, en el codo o en el bolsillo.
La mascarilla debe ser la adecuada: puede ser la higiénica de tela, quirúrgica (con ella protegemos a los demás de nuestro posible coronavirus) o epi (para quienes están en contacto con personas que muestran síntomas o han dado positivo en coronavirus).


JENNIFER ANISTON
Instagram | @jenniferaniston
La actriz Jennifer Aniston es uno de los famosos que recomienda el uso de mascarillas para que salvemos vidas entre todos.

Si usas mascarilla de tela, no la guardes en el bolso directamente: introdúcela en una bolsa de plástico para que no entre en contacto con los demás objetos.
Lava la mascarilla de tela una vez al día con jabón o detergente.
Lávate las manos antes y después de ponerte la mascarilla.
Nunca toques la cara externa de la mascarilla porque podría ser portadora de coronavirus que te ha llegado desde el exterior.
Para mover la mascarilla, tómala siempre de las asas.
Dolors Massot, Aleteia
Vea también  El contagio de la Fe






miércoles, 28 de agosto de 2019

Cómo defender a los hijos de la pornografía

Los consejos del profesor Thomas Lickona: como padres hay que informar, comprender y ayudar a los hijos

niño asustado

Sabemos que la pornografía es muy mala para el cuerpo y para el alma de nuestros hijos y de nuestros alumnos, pero ¿cómo defenderlos de esta lacra social, cuando en las escuelas y en la sociedad es tan abundante? ¿Cómo hablarles del peligro de la pornografía?
El profesor Thomas Lickona lo cuenta en un en estudio que presentó en el Congreso Congreso “Character, Education and Digital Lifestyles“, promovido por Interaxion Group en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma. Thomas Lickona es un psicólogo del desarrollo y profesor emérito de la Universidad del Estado de Nueva York en Cortland, y fundador y director del Center for the 4th and 5th Rs – Respect and Responsibility, (www.cortland.edu/character). El estudio se titulaba “Luchar contra la pornografía”.
Según el profesor Lickona “es bueno tener un plan de acción y de prevención en familia para hacer conscientes a nuestros hijos de los peligros de la pornografía. Todo depende de su edad. Con los niños más pequeños, deberíamos buscar en primer término proteger su inocencia, evitando que vean imágenes pornográficas. Para esto, fundamentalmente hace falta prevención. Para los adolescentes, en cambio, el discurso es distinto.
“Deben conocer la verdad –afirma en unas declaraciones publicadas en Family and Media— sobre la industria pornográfica y los peligros y los trastornos psico-físicos que produce esta industria. Como padres deberíamos ser conscientes de cómo la pornografía es tóxica y venenosa, además de ser perversa e inmoral. Un sentimiento de repulsa e indignación debería inspirarnos para hacer todo lo posible y proteger a nuestros niños de este veneno social”.
Pero ¿cómo hacer esta prevención? El profesor Lickona dice que Desgraciadamente, se está produciendo un aumento de la exposición de los niños a la pornografía en Internet. Los expertos estiman que en los Estados Unidos y el Reino Unido, la edad media de los muchachos que padecen la primera exposición es en torno a los 11 años. Esto quiere decir que la educación y la prevención hay que aplicarla a partir de la escuela primaria, para evitar complicidades y dependencias precoces.
Y añade: “Si descubrimos que nuestros niños ya han hecho uso de material pornográfico, accidental o intencionadamente, lo primero es comprender, escuchar cómo ha sucedido, y explicar, con cariño pero muy claramente, por qué la pornografía es algo malo y perjudicial, y cómo evitarla en el futuro. Si se tiene fe, también hay que rezar por ellos. Los niños expuestos a la pornografía pueden reaccionar con ansiedad, repugnancia, vergüenza, miedo, tristeza, o una combinación de todas estas emociones”.
“Los niños que han visto intencionalmente material pornográfico pueden reaccionar con vergüenza y culpa cuando sus padres lo descubren. Es una respuesta normal cuando se hace algo que sabemos que está mal. Nuestra tarea como padres es ayudar a un niño a ir más allá de este sentimiento de culpa y de vergüenza, y hacer un plan concreto para evitar este tipo de comportamientos en el futuro”.
Para los estudiantes de las escuelas medias y superiores, añade el profesor Lickona, “normalmente recomiendo sentarse con ellos y ver juntos algunos sitios web específicos como Fight the New Drug y Porn Kills Love. Estas páginas web han sido creadas por jóvenes que han promovido un movimiento global con base científica para argumentar y formar a las personas contra los peligros de la pornografía. Ambos sitios web contienen breves vídeos que presentan los daños reales que “la pornografía puede producir al cerebro, al corazón, y al mundo”.
Resaltando que el sexo es un don de Dios, una dádiva que ha puesto Dios en manos de los hombres, aconsejo a los padres y profesores lo siguiente, en función de la edad de los hijos, dice el profesor:
1.- La pornografía trata a las personas como objetos en nombre de un falso placer sexual, y sólo para el beneficio económico de los productores. Todo esto es erróneo, porque cada persona tiene una dignidad humana y nunca debería ser explotada;
2.- El sexo es siempre manifestación de amor entre dos personas. La pornografía separa el sexo del amor y da un retrato falso de la sexualidad;
3.- La mente almacena todo. Una vez que se es prisionero de imágenes pornográficas resulta muy difícil desprenderse de ellas.
4.- La pornografía intoxica el cerebro, como una droga. Puede crear rápidamente dependencia, y además reducir la capacidad de tener una relación sexual normal con otra persona en la vida real.
5.- Para los chicos, la pornografía generalmente va acompañada de la masturbación, otra costumbre que es difícil romper. Ambos hábitos reducen la capacidad de auto-control y de autoestima;
6.- Si la costumbre de consumir pornografía se produce dentro del matrimonio, puede provocar serios problemas entre marido y mujer, arruinando la relación íntima entre los esposos;
7.- Vista desde una perspectiva de fe, la pornografía va contra el plan de Dios, porque el sexo es un don de sí a otro dentro del amor y del respeto entre los cónyuges, y no un mero apareamiento, como los animales. La pornografía viola la pureza que Dios espera de nosotros.
8.- El reciente libro de la sociólogo alemán Gabriele Kuby, The Global Sexual Revolution, afirma que la revolución sexual tiene como objetivo el derrocamiento de la moralidad sexual. ¿Cuál es el desafío que tienen los padres respecto de la pornografía y el ambiente sexualmente permisivo creado por la revolución sexual?
9.- La revolución sexual ha normalizado la pornografía. Debemos hablar con nuestros hijos y hacerles entender el daño que puede hacer la pornografía corrompiendo el corazón y alma. Nuestros niños necesitan entender que tener una moral no es algo negativo que despoja a nuestra vida de la diversión. Al contrario, los valores morales nos ayudan a construir y fortalecer nuestro carácter, a tener amor propio, a construir relaciones de amor verdadero, y a encontrar la felicidad auténtica.
Necesitamos dar a nuestros hijos sólidas razones para salvaguardar su intimidad sexual para el matrimonio. Podemos utilizar por ejemplo frases del tipo “la intimidad sexual es muy importante, y es parte de algo más hermoso y grande”. Y es un don que recibimos de Dios “para ofrecerlo a la que será nuestra compañera o compañero para toda la vida. Es la unión de los cuerpos entre dos personas que se aman y una unión de dos vidas que se toman de la mano para convertirse en Padres y Madres de una nueva vida”.
En cuanto a las familias, lo que va bien, asegura el profesor Thomas Lickona, es importante llegar a una especie de “Contrato familiar acerca de los medios de comunicación e internet”, que puede estar colgado en la pared. Y, aunque parece extravagante y divertida, es muy educativa.
Estos son los siete puntos del contrato familiar:
1.- No hay tele si no se han hechos antes los deberes ni durante las comidas. Hay que pedir siempre permiso antes de encender la televisión, y ver solo programas aprobados;
2.- En algunos momentos es bueno tener apagada la televisión para centrarnos en otras actividades de familia, como leer libros o conversar todos juntos;
3.- Todos los videojuegos deben ser siempre vistos por un progenitor, y tener un límite de tiempo;
4.- Hay que apagar los móviles durante las comidas y las horas de sueño;
5.- Bloquear los sitios web pornográficos con filtros especiales de control parental es una buena cosa.
6.- Establecer normas para el uso de Internet: por ejemplo, siempre tiene que haber una aprobación por parte de los padres, sobre todo cuando se trata de descargar algo.
7.- En cuanto a las películas, hay que evitar las de contenido sexual explícito. Hay muchos sitios de orientación, como por ejemplo Screenit y Kidsinmind.
Para ayudar a nuestros niños a comprender nuestras razones, que a primera vista pueden parecer exageradas o demasiado represivas, podemos decirles: “El tiempo tiene mucho valor.Tienes que aprender a mirar la tv interesante, a saber elegir los programas y las películas que merecen tu tiempo. Lamentablemente hay muchos contenidos que no son buenos y que conviene evitar. En esto tienes que fiarte de nosotros”. La mayor parte de las investigaciones demuestran que cuando nuestros hijos son conscientes de que nuestro ejercicio de autoridad se basa en una buena intención, y que tienen como fin su bien, están mucho más dispuestos a aceptar nuestras reglas y restricciones.
Salvador Aragonés, Aleteia


martes, 3 de julio de 2018

Guía para educar a los jóvenes adolescentes: Solución a los “nini” : El sistema preventivo de Don Bosco

Guía para educar a los jóvenes adolescentes

La palabra adolescente, indica que adolecen de la capacidad y la madurez física y emocional, necesarias, para sopesar el impacto de muchas de las acciones que realizan, o que quieren realizar y por lo tanto, ignoran sus lógicas consecuencias.
Para solucionar este problema están en primer lugar sus padres, con una obligación irrenunciable a guiarles, cómo guiarles a que se enfrenten el reto de hacerse mayores. Después están los profesores, consejeros, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen.
Los padres no tienen que ser, los amigos de sus hijos adolescentes y viceversa, tienen que ser sus padres y sus hijos respectivamente. Sobrepasar esa sutil raya, es la que suele ser el principio de las grandes diferencias, en los resultados de la educación. Cada uno en su sitio con sus obligaciones y responsabilidades. La amistad es quitar o poner, la paternidad y la filiación, no.
La inmadurez inmadurable, es la tónica general en la mayoría de los adolescentes, que han sido mal educados por sus padres, al consentirles todo lo que han ido queriendo, desde su infancia. Jamás madurarán, porque ni piensan, ni quieren hacerlo. Les va muy bien haciendo lo que quieren, siendo adolescentes inmaduros y, sin responsabilidades.
El sistema preventivo de Don Bosco busca “prevenir” al joven de los peligros a los que puede estar sometido y orientarlo a dirigir su vida hacia un futuro mejor.
No hay pastillas, para que los adolescentes se porten bien.Solamente hay buena educación y su seguimiento, realizado desde el primer día, por parte de los padres. Es muy fácil para algunos médicos diagnosticar, que los adolescentes tienen TDAH o hiperactividad y, llenarlos de pastillas para toda la vida, cuando la realidad es que, están dando una respuesta médica a un problema educativo. A los padres les resulta más cómodo, oír del médico que su hijo se portará bien con las pastillas, que reconocer que es un problema de mala educación.
Tampoco hay pastillas, para que los padres eduquen a los adolescentes. Algunos padres esperan recibir respuestas, sobre la problemática del mal comportamiento de los hijos adolescentes, semejantes a tomar una pastilla, que lo cura todo e inmediatamente. Con unos pocos consejos recibidos, no se solucionan los años de haber consentido todo, es un largo proceso educativo.
Algunos padres no quieren reconocer, su posible culpabilidad en la permisividad o mala educación, de sus hijos adolescentes. Cuando lean este artículo, otros relacionados, o cuando respondo a sus consultas, si ven algún atisbo de haberles descubierto sus errores, lo primero que intentan es descalificar al mensajero, para así justificar el, no hacer caso al mensaje. Prefieren esconder la cabeza en la arena como los avestruces, antes que tomar medidas correctoras e intentar poner remedio, a lo que con anterioridad no habían hecho, o habían hecho mal.
Modificar el mal comportamiento de los adolescentes, es un procedimiento de ensayo y error. Costoso, lento y no exento de sacrificios. Por eso cuanto antes empiecen los padres, a intentar modificar el comportamiento de los adolescentes, será mucho mejor. Y si lo pueden hacer desde que son niños, obtendrán muchos mejores resultados.
Los padres deben considerar, en función del diagnóstico que le hayan dado los especialistas, en el supuesto de que el adolescente no esté enfermo, el tipo de educación que han dado a su hijo. Si no está enfermo y se porta mal, es que está insuficientemente educado. Analicen también su propio comportamiento, el de los familiares, maestros y amigos, por si alguno de estos, pudiera ser el origen del problema del mal comportamiento.
Cuando hay problemas de mal comportamiento, con los adolescentes,el primer paso es establecer y negociar unas normas de convivencia y conducta familiar, poniendo énfasis en lo que es negociable y lo que no es. Pudiera ser más fácil imponerlas, pero es mucho mejor negociarlas, ya que así son, más fáciles de cumplir por todos, principalmente para los hijos más mayores.
La autoridad como padres, no es negociable, las normas, sí. Los adolescentes, en beneficio de ellos mismos, tienen que hacer las cosas por la razón o por la fuerza, pero no con dos bofetadas, aunque sean una vieja medicina, que en su época, dio muy buenos resultados. Si era sin pasarse.
Está muy bien que los padres quieran mucho a sus hijos y, traten de ayudarles a que su comportamiento sea excelente, pero también deben cuidar la armonía familiar, la salud de todos y el crecimiento personal, de cada uno de la familia, que no sea roto, por el mal comportamiento de los adolescentes. Si el adolescente gana hoy la pelea de la agresividad, de la violencia, de los horarios, etc., mañana será otra cosa y pasado mañana, se hará el dueño de la casa, porque los padres han estado cediendo, desde hace mucho en la forma y fondo de educarle.
Los adolescentes no se levantan una mañana y dicen que, a partir de ahora me voy a portar mal. Normalmente llevan años haciéndolo, ganado posiciones poco a poco y los padres consintiéndolo, no enterándose o queriendo enterarse. Ellos no cambian radicalmente de un día para otro, a no ser que en su vida o en su entorno, ocurra algún hecho grave.
Los adolescentes casi siempre hacen y se comportan, como lo que ven en sus familias y a sus amigos. Si tienen unos padres violentos, agresivos, vagos, manipuladores, poco comunicativos, lo más probable es que ellos hagan lo mismo. Si los padres, no les han enseñado a practicar las virtudes y valores humanos, porque ellos tampoco los practican, no podrán esperar que los hijos lo hagan, por su propia iniciativa. Estas actitudes primero son costumbres, después hábitos y posteriormente se convierten en virtudes y valores humanos.
Los adolescentes algunas veces, no entienden los motivos, por los que se enfadan, ni los de su comportamiento, ni sus responsabilidades sobre lo que hacen, ni lo que tienen que hacer, para que no vuelva a ocurrir. Casi siempre lo hacen por ser una costumbre, consentida por los padres. Esas actitudes suele ser, el reflejo del fracaso o la violencia de los padres. El buen ejemplo y la negociación con ellos, para convencerles, significa el éxito de los padres.
Aunque sea muy difícil, algunas veces hay que “evaluar” la tarea educativa de los padres, pues si no han sabido y no saben educar a su hijo adolescente, para persuadirle de que tenga buen comportamiento, es que les queda mucho por aprender. Es posible que a los padres les toque hacer una introspección, de la forma en la que le están educando, si ni las medicinas, ni los buenos consejos, le han hecho mejorar. La solución no pasa por que el hijo se tome pastillas o vaya a más sesiones del psicólogo. La solución empieza con los padres, sus características presentes y los comportamientos pasados.
Los adolescentes con mal comportamiento en la escuela, corren el riesgo de que queden mal catalogados para siempre. Esa calificación va creciendo en el niño, entre los siguientes profesores y sus compañeros y se transmite incluso, después a la universidad. Es muy duro llevarle a un internado, pero hacerlo, suele hacer milagros en la etapa adolescente. Incluso la simple sugerencia de llevarle, suele cambiar el rumbo de su comportamiento. Quizá sea una prueba de esfuerzo para los padres, pero seguramente, valdrá la pena por la salud mental, presente y futura del niño.
Algunas adolescentes están obsesionadas, en aparecer más sexuales y estar a la última moda, en hacerse cirugías estéticas, practicar la vigorexia, la anorexia, bulimia, etc., todo por esa moda de aparecer más delgadas y así pertenecer a lo que ellos llaman “la tribu metrosexual” y, diferenciarse físicamente de las demás. Los adolescentes, también tienen modas similares, pero son menos proclives a las cirugías estéticas.
Los adolescentes responsables, también tienen que tener miedo a sus padres, si estos no les han educado bien. Es posible que en los años adolescentes, no se den cuenta y, a medida que se vayan haciendo mayores y vayan entrando en el mundo competitivo, de la universidad o del trabajo, se den cuenta de que no están preparados, para hacer nada de provecho, porque les han consentido, hacer todo lo que han querido, entonces será muy tarde o muy costoso, el enderezar el camino recorrido.
Los padres responsables, tienen que estar dispuestos a oír la verdad sobre sus hijos, no lo que quieren oír de ellos. Pero tienen que saber, qué es lo que preguntan y a quién preguntan, para que en función de ello, puedan tomar las correspondientes decisiones, siempre bajo una buena y continua puesta al día, de la información.
A los adolescentes responsables, se le conoce desde lejos, bien por la calidad de su comportamiento, por los hechos en la familia, los estudios o la sociedad. Depende muchísimo del grado de educación y consentimiento, que le hayan dado sus padres, en sus primero años de vida.
Los adolescentes no quieren, bajo ningún concepto, que sus padres les controlen lo qué hacen, ni dónde van, ni con quién están, ni cuándo salen o llegan. Algunos padres, pretenden ponerles sistemas modernos de control, para conocer por dónde andan, cuando están fuera de la casa, pues los peligro de hoy en día en la calle, les producen mucha angustia. Para ello hay desde los métodos de ponerles un chip bajo la piel, para buscarles en caso de un posible secuestro, que continuamente se producen en determinados países, hasta poner un sistema de navegación, por GPS en el automóvil, para saber dónde están.
La adolescencia puede ser una edad maravillosa o insufrible, para ellos, sus familiares y la sociedad. Hay muchos adolescentes, la gran mayoría, que están llenos de entrega, altruismo, abnegación y sacrificio incondicional hacia los demás, como se aprecia en la enorme cantidad de voluntarios adolescentes que hay en todas las ONG, organizaciones no gubernamentales, de servicio al prójimo.
Fuente: blog.micumbre.com
La solución en una palabra: Jesús
Sistema preventivo de Don Bosco
http://www.fundaciondonbosco.org.pe/descargas/salesianidad/sistemaPreventivoPjorge.pdf
 Aleteia

Colección de Consejos para padres de adolescentes