
León XIV, quien hizo de la paz "desarmada y desarmante" un leitmotiv de su pontificado desde sus primeras palabras pronunciadas desde la Logia el 8 de mayo de 2025, convoca una vez más a los fieles a reunirse este sábado 11 de abril a las 18:00 en la basílica de San Pedro para orar por la paz en un mundo desgarrado por las guerras. Este momento de oración mariana se inscribe en la fiesta litúrgica de la Divina Misericordia, celebrada el domingo siguiente a Pascua, de acuerdo con una tradición instituida por Juan Pablo II en el año 2000.
"La paz que Jesús nos da no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino aquella que toca y transforma el corazón de cada uno", había asegurado el Papa durante su bendición Urbi et Orbi de Pascua. Ha invitado a todos los cristianos a unirse a una "vigilia de oración por la paz" este sábado, durante la cual rezará para que Dios conceda la paz "a este mundo afligido por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia".
Este momento de oración, abierto a los fieles y transmitido por los medios de comunicación del Vaticano, forma parte de una tradición que los papas han asumido regularmente.
El propio León XIV ya lo había hecho: al final de la audiencia general del pasado 24 de septiembre, había hecho un llamado a rezar todos los días, durante el mes de octubre, el rosario por la paz, y había anunciado a los fieles que él mismo presidiría una oración el 11 de octubre de 2025 en la Plaza de San Pedro, en el marco del Jubileo de la espiritualidad mariana.
Esta fecha del 11 de octubre coincidía con la memoria litúrgica de San Juan XXIII y con el 60.º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II. Ante la estatua de Nuestra Señora de Fátima, el Papa había insistido en que la paz "no es disuasión, sino fraternidad; no es un ultimátum, sino diálogo. No vendrá como fruto de victorias sobre el enemigo, sino como resultado de semillas de justicia y de un perdón valiente".
El primer papa norteamericano de la historia, con la iniciativa de mañana, se inscribe así en una tradición que ha marcado los pontificados de los papas recientes: en los momentos más dramáticos, el sucesor de Pedro ha recurrido a la figura maternal de María para confiarle el destino de la humanidad en sus horas más sombrías.
Juan Pablo II, una de las pocas voces en contra de la Guerra del Golfo
El 2 de febrero de 1991, Juan Pablo II se opuso así a la Guerra del Golfo, que sin embargo había suscitado en aquel momento un cierto consenso aparente entre los países occidentales, ya que el presidente estadounidense George Bush había logrado movilizar contra el Irak de Saddam Hussein una amplia coalición en la que participaban, en particular, Francia, el Reino Unido y Arabia Saudita, pero también países más inesperados como Siria o Senegal.
"Como hombres y como cristianos, no debemos acostumbrarnos a la idea de que todo esto sea inevitable, y nuestra alma no debe ceder a la tentación de la indiferencia y la resignación fatalista, como si los hombres no pudieran evitar verse arrastrados a la espiral de la guerra", había declarado el pontífice polaco, muy marcado personalmente por la Segunda Guerra Mundial, que convirtió a su Polonia natal en un país mártir.
Diez años después, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, Juan Pablo II proclamó el 14 de diciembre como día de ayuno y oración para implorar "una paz estable, basada en la justicia" y "soluciones adecuadas a los numerosos conflictos que agitan el mundo".

En 2013, la cancelación de los ataques contra Siria
En un clima de preparación para los ataques occidentales contra Siria, el 7 de septiembre de 2013, el Papa Francisco organizó en la Plaza de San Pedro una larga y emotiva vigilia de oración por Siria, Oriente Medio y el mundo. Los líderes de Estados Unidos, Reino Unido y Francia involucrados en la preparación de los bombardeos —Barack Obama, David Cameron y François Hollande, respectivamente— finalmente renunciaron a esta intervención.
En un contexto totalmente diferente, el 25 de marzo de 2022, un mes después del inicio de la ofensiva a gran escala de Rusia contra Ucrania, se organizó una celebración en la basílica de San Pedro, en presencia de los embajadores de Ucrania y Rusia. "En unión con los obispos y los fieles de todo el mundo, deseo presentar solemnemente al Inmaculado Corazón de María todo lo que estamos viviendo: renovarle la consagración de la Iglesia y de toda la humanidad y consagrarle, de manera especial, a los pueblos ucraniano y ruso, que la veneran como su Madre con afecto filial", declaró el Papa en esta fecha que marca la fiesta de la Anunciación.
Este sábado, la vigilia será más sobria, centrada en el simple rezo del rosario, y es posible que el Papa pronuncie una meditación. Sin embargo, cobrará especial relevancia en un momento en que el mundo se enfrenta al riesgo de una "escalada" del conflicto en Oriente Medio, en medio de anuncios contradictorios.
Poco después del anuncio de un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, ataques masivos alcanzaron el Líbano, causando más de 300 muertos.
Cyprien Viet, Aleteia
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