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lunes, 6 de abril de 2026

León XIV: la Pascua tuvo un precio altísimo porque Cristo murió para librarnos del «dominio del mal»

El Papa convoca a una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro el sábado 11 de abril.

Momento de la bendición del Papa, acompañada de indulgencia plenaria.

Momento de la bendición del Papa, acompañada de indulgencia plenaria.Vatican Media (captura)


    Este domingo tuvo lugar la primera bendición Urbi et Orbi por Pascua de Resurrección de León XIV como Papa. Está cerca el aniversario de la muerte de Francisco, el 21 de abril, y de la elección de su sucesor, el cardenal Robert Prevost, el 8 de mayo.

    Así que fue la primera vez que escuchamos de sus labios, y además en numerosos idiomas, la expresión "¡Cristo ha resucitado! ¡Felices pascuas!".

    Una Plaza de San Pedro abarrotada saludó al Papa y recibió su bendición.

    Una Plaza de San Pedro abarrotada saludó al Papa y recibió su bendición.Vatican Media

    Y en sus palabras desde el balcón central de la basílica vaticana, y ante tropas de la Santa Sede y de Italia que tocaron sus himnos, destacó que en este día "la Iglesia canta con júbilo el acontecimiento que es el origen y el fundamento de su fe".

    Además, "la Pascua es una victoria: de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el odio", dijo, y añadió la gran verdad que conmemoramos en la Semana Santa. A saber, que la victoria que supone la Pascua "ha tenido un precio altísimo: Cristo, el Hijo del Dios vivo, tuvo que morir, y morir en una cruz, tras sufrir una condena injusta, ser escarnecido y torturado, y haber derramado toda su sangre". Y fue porque "tomó sobre sí el pecado del mundo y así nos liberó a todos, y con nosotros también a toda la creación, del dominio del mal".

    ¿Y cómo lo hizo? Mediante la entrega confiada "a la voluntad del Padre, a su plan de salvación" para nosotros.

    ¿Para nosotros? Sí, y no con palabras sino con hechos, porque:

    • "para encontrarnos a nosotros, los perdidos, se hizo carne"; 
    • "para liberarnos a nosotros, los esclavos, se hizo esclavo"; 
    • "para darnos vida a nosotros, los mortales, se dejó morir a manos de sus verdugos en la cruz".
    Una imagen que recordó a la de un año, cuando León XIV se asomó por primera vez a los balcones vaticanos.

    Una imagen que recordó a la de un año, cuando León XIV se asomó por primera vez a los balcones vaticanos.Vatican Media

    "La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta", subrayó el Sumo Pontífice, en una tesis que ha querido resaltar en prácticamente todos sus mensajes de la Semana Santa, atendiendo a la realidad bélica del mundo actual. Frente a ella, "la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad... genera relaciones respetuosas a todos los niveles: entre las personas, las familias, los grupos sociales y las naciones".

    Frente a cualquier manifestación de egoísmo u odio, "la resurrección de Cristo es el comienzo de la nueva humanidad, es la entrada a la verdadera tierra prometida, donde reinan la justicia, la libertad y la paz, donde todos se reconocen como hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre que es Amor, Vida y Luz".

    Por ello, ante el sepulcro vacío todos nos encontramos ante el mismo dilema que "los discípulos", llenos de "esperanza y asombro", y "los guardias y los fariseos", que se vieron "obligados a recurrir a la mentira y al engaño para no reconocer que aquel que había sido condenado verdaderamente ha resucitado".

    León XIV hizo así la afirmación fundamental de la Resurrección como hecho histórico: hay pruebas de ella.

    Dicho lo cual, el Papa consagró la última parte de su mensaje de Pascua a combatir la violencia que sacude el mundo, a la cual "nos estamos acostumbrando" y "nos volvemos indiferentes". No podemos mantener esa actitud, proclamó, porque "no podemos resignarnos al mal". ¿Por qué? "Porque el mal no tiene la última palabra, porque ha sido vencido por el Resucitado".

    En efecto, "la paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros. ¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!".

    Para lo cual anunció en ese momento una vigilia de oración por la paz que se celebrará en la Basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril.

    Y concluyó afirmando que la fiesta de Pascua nos lleva a pedir al Señor "que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal. Al Señor encomendamos todos los corazones que sufren y esperan la verdadera paz que sólo Él puede dar".

    ReL

    Vea también    Historia de la Pascua




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