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miércoles, 1 de abril de 2026

Evangelio del día - Miércoles Santo


 

Libro de Isaías 50,4-9a.

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo.
El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás.
Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían.
Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.
Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí!
Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar?


Salmo 69(68),8-10.21bcd-22.31.33-34.

¡Señor, Dios mío, por tu gran amor, respóndeme!

Por ti he soportado afrentas
y la vergüenza cubrió mi rostro;
me convertí en un extraño para mis hermanos,
fui un extranjero para los hijos de mi madre:

porque el celo de tu Casa me devora,
y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian.
Y no tengo remedio.
Espero compasión y no la encuentro,

en vano busco un consuelo:
pusieron veneno en mi comida,
y cuando tuve sed me dieron vinagre.
Así alabaré con cantos el nombre de Dios,

y proclamaré su grandeza dando gracias;
que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres

y no desprecia a sus cautivos.


Evangelio según San Mateo 26,14-25.

Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes
y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?".
El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'".
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?".
El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Santa Teresa Benedicta de la Cruz
Edith Stein, (1891-1942), carmelita descalza, mártir, copatrona de Europa
La oración de la Iglesia


“¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?”

    Conocemos por los relatos evangélicos que Cristo oraba como oraba un judío creyente y fiel a la Ley...Que Jesús rezó las antiguas oraciones de bendición, que todavía hoy se rezan sobre el pan, el vino y los frutos de la tierra, nos lo atestigua el relato de su última cena con sus discípulos, que estuvo dedicada al cumplimiento de uno de los más sagrados deberes religiosos: a la solemne cena pascual, a la conmemoración de la liberación de la esclavitud de Egipto. Y quizá nos ofrece precisamente esta cena la visión más profunda de la oración de Cristo y la clave para entender la oración de la Iglesia...
    La bendición y la distribución del pan y del vino eran parte del rito de la cena pascual. Pero ambas reciben aquí un sentido completamente nuevo. Con ellas comienza la vida de la Iglesia. Sin duda, será a partir de Pentecostés cuando aparezca abiertamente como comunidad llena de Espíritu y visible. Pero es aquí, en la cena pascual, cuando tiene lugar el injerto de los sarmientos en la vid que hace posible la efusión del Espíritu. Las antiguas oraciones de bendición se han convertido en boca de Cristo en palabra creadora de vida...Por la última cena del Señor la comida pascual de la Antigua Alianza se ha convertido en la comida pascual de la Nueva Alianza.
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

La primitiva comunidad cristiana nunca trató de ocultar una realidad muy difícil: que Jesús fue traicionado por uno de sus propios discípulos, por su amigo íntimo. Siempre me ha parecido que los Evangelios hablan de ello con notable honestidad. El que traicionaría a Cristo no era un enemigo lejano, sino alguien que había compartido el camino con él, alguien que se había sentado a la misma mesa y había comido del mismo plato. Podríamos imaginar que los primeros cristianos habrían preferido esconder esto bajo la alfombra, o ni siquiera contarlo en los Evangelios, ya que es una verdad incómoda. Sin embargo, los escritores de los Evangelios la recogen de forma clara y honesta. Y al hacerlo revelan algo importante: los Evangelios no son leyendas pulidas diseñadas para proteger reputaciones. Son relatos fieles de lo que realmente sucedió. Su honestidad, incluso cuando expone la debilidad y el fracaso de los seguidores más cercanos de Jesús, nos recuerda que estamos leyendo acontecimientos reales y verdaderos que se desarrollaron en la vida de Cristo.

Cuando Jesús anuncia en la comida que uno de los presentes le va a traicionar, el Evangelio de Mateo nos dice que los discípulos están profundamente turbados. La conmoción que produce la traición es profunda porque procede de un círculo de confianza. Es dolorosa no sólo para el traicionado, sino para todos los que la presencian. Muchos de nosotros conocemos algo de esa experiencia; la tristeza de la confianza rota, cuando las palabras pronunciadas en confianza se vuelven contra nosotros. Y nos molesta cuando esto ocurre.

Sin embargo, la Semana Santa revela algo más grande que la traición. La traición que condujo a la Cruz no tuvo la última palabra. La tuvo Dios. A través de la Resurrección, Dios transformó el momento más oscuro de la deslealtad humana en el comienzo de la salvación. Estos días sagrados nos invitan a confiar en que ninguna experiencia dolorosa, por pesada que parezca, está fuera del alcance de la gracia redentora de Dios. Incluso a la sombra de cualquier traición que podamos experimentar, Dios está ahí para ayudarnos.

En nuestro cuadro del artista galés Christopher Williams vemos el dramático momento descrito en el Evangelio de Juan cuando Judas Iscariote se escabulle y abandona la Última Cena. Toda la escena está dominada por la oscuridad, haciéndose eco visualmente de la inquietante frase del Evangelio: “Y era de noche”. Judas se aleja de la mesa y se adentra en las sombras, detrás de una cortina, su figura es captada por un estrecho haz de luz que revela su rostro turbado y su postura tensa. Lleva en la mano el monedero con las monedas que le dieron como recompensa por la traición. El cuadro se convierte así en una meditación sobre la libertad humana: cómo alguien que ha caminado tan cerca de Jesús puede decidir adentrarse en la noche.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

"Padre Celestial, vengo ante ti con un corazón triste y decepcionado, sintiendo el dolor profundo de la traición. Señor, tú conoces la verdad y el dolor de las amistades rotas y las promesas incumplidas.
Hoy, no quiero vivir en rencor ni desconfianza. Por eso, te pido que toques el corazón de aquellos que me han traicionado. Reconozco que es difícil, pero te pido que los perdones, pues muchas veces no saben lo que hacen.
No permitas que la amargura gobierne mi vida. Sana mis heridas y ayúdame a soltar el pasado. Te entrego a mis 'Judas', Señor; pongo en tus manos a quienes me han hecho daño. Que tu justicia divina, que es perfecta, actúe sobre ellos.
Te pido que un espíritu de arrepentimiento sincero los invada, que se humillen ante ti y cambien sus caminos. Yo decido perdonar para ser libre, bendiciendo sus vidas y confiando en que tú me sostienes y me defiendes.
Gracias por tu fidelidad y por devolverme la paz. En el nombre de Jesús. Amén


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