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viernes, 4 de diciembre de 2020

Bioética: Nuevos datos sobre el contagio por COVID-19

contagio covid

Investigación De La COVID-19 (C) Pxhere. Tmaximumge

Observatorio de Bioética – Universidad Católica de Valencia

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La transmisión aérea del coronavirus en forma de aerosoles, microgotas de menos de 100 micras de tamaño, parece ser la vía fundamental de contagio de la Covid-19, tal como ya hemos documentado previamente desde nuestro Observatorio. El consenso científico al respecto es cada vez mayor, con la escandalosa excepción de la OMS, que, a fecha de hoy, sigue sin recoger en su información oficial, la evidencia de la transmisión por aerosoles como la principal fuente de contagio de la enfermedad.

La falta de agilidad de este organismo para incorporar las evidencias científicas en los protocolos en informes relacionados con la Covid-19 resulta muy preocupante, máxime cuando se supone que sus decisiones y comunicados constituyen un referente para epidemiólogos y organismos reguladores a la hora de establecer criterios de prevención y abordaje de las cadenas de contagio.

Se hace urgente una rectificación de las posiciones mantenidas hasta ahora, que sostienen la transmisión por gotículas, con alcance de hasta 2 metros, junto al contacto, como las vías fundamentales de contagio. Fruto de esta posición, surgen errores incomprensibles en las estrategias de prevención adoptadas por las autoridades, como la limitación al acceso a jardines o parques públicos y la posibilidad de confluencia de grupos de personas en espacios cerrados sin la debida ventilación ni protección individual, como fiestas, banquetes o celebraciones de otro tipo.

La confirmación de la transmisión por aerosoles explica la alta transmisibilidad de este virus y las altas tasas de contagio entre personas que guardan la consabida distancia de seguridad, prácticamente inútil si el virus viaja en microgotas que quedan suspendidas en el aire durante horas, desplazándose mucho más de dos metros. La falsa sensación de seguridad que otorga situarse a 2 metros de otra persona ha propiciado la relajación en la adopción de otras medidas de protección, como el uso de mascarillas eficaces (no todas lo son) para evitar el contagio o la ventilación de los espacios cerrados.

Durante meses hemos contemplado colas de personas en las aceras esperando entrar en un supermercado, manteniendo escrupulosamente los dos metros de seguridad, cuando hoy sabemos que es en los espacios abiertos donde la probabilidad de contagio es menor, porque es allí donde los aerosoles se dispersan con rapidez. Lo mismo puede afirmarse de parques y jardines, que han sido rigurosamente clausurados en muchas ocasiones durante este tiempo para evitar que los niños o adultos pudieran contagiarse por tocar objetos contaminados o ser alcanzados por la gotículas de metro y medio de alcance. Nada más alejado de la evidencia. Son los espacios abiertos los lugares más seguros, y el contagio exclusivo por contacto con superficies contaminadas no ha podido ser demostrado hasta hoy ni en un solo caso en todo el mundo.

Por el contrario, los espacios cerrados con pobre ventilación son los sitios con mayor riesgo de contagio, porque es allí donde un supuesto contagiador va emitiendo sus aerosoles conteniendo el virus, mientras respira, habla, canta o grita. Estos aerosoles se irán concentrando más cuanto más tiempo se permanezca en este espacio cerrado, cuanto más reducido sea su volumen y cuanto menos se renueve su atmósfera. Por tanto, a mayor tamaño de la estancia, a menor tiempo de permanencia, y a mayor renovación del aire, menor riesgo de contagio.

En un reciente artículo publicado en Science, el pasado 23 de octubre, se puntualizan algunos aspectos sobre cómo se difunde el virus y lo poco que aún se sabe sobre ello, especialmente en lo que hace referencia a las diversas rutas de transmisión, al papel que juegan los infectados asintomáticos o presintomáticos y a como se puede transmitir el virus en lugares específicos.

Entre las cosas que en él se comentan, a nuestro juicio, la de mayor de interés es lo que hace referencia a un amplio estudio, que incluye 59.000 casos, realizado en Corea del Sur, en el que se determina que los contagios que se producen en los hogares son seis veces mayores que los que se dan en cualquier otro sitio, pues en ese país los contagios en los hogares suponen el 57% de todos los casos.

Otro aspecto importante a destacar es la existencia de lo que los autores denominan “superdispersión (overdispersion)” en la transmisión del virus. La “superdispersión” indica que hay más variación de la que se creía en la homogeneidad de la transmisión del virus, y que, en los contagios, y esto nos parece importante, un pequeño número de contagiadores son responsables de la mayoría de las infecciones, sugiriéndose que menos del 10% de los contagiadores causan más del 80% de dichas infecciones.

Otro hecho a comentar, es que la “superdispersión” implica que la mayoría de los individuos infectados no son, o son poco contagiadores, por lo que en las pautas que se siguen para evitar o reducir las infecciones habrá que tener en consideración especialmente los dos aspectos referidos: la trasmisión en los hogares y la existencia de personas supercontagiadoras.

En otro trabajo, liderado por un equipo de la Universidad de Stanford, se comenta que los autores han puesto a punto un modelo informatizado para estudiar la propagación del virus en diez ciudades importantes de EEUU. En él, determinan que la mayoría de las infecciones ocurren en lugares cerrados, como pueden ser restaurantes, gimnasios y cafeterías, en los que las personas permanecen durante periodos prolongados de tiempo.

El estudio también afirma que los patrones de movilidad condicionan las tasas de infecciones y así mismo que éstas son mayores en los grupos poblacionales minoritarios y de menos ingresos económicos.

Por tanto, mientras que organismos internacionales de referencia en salud pública como la OMS, se muestren titubeantes a reconocer las evidencias científicas y a lamentar sus numerosos y repetidos errores en la gestión de la información sobre esta pandemia, no llegará información verazmente a la población mundial, lo que dificultará promover medidas preventivas eficaces como son: reunirse con otras personas en espacios abiertos, si es posible, ventilar adecuadamente si se hace en espacios cerrados, usar siempre una mascarilla eficaz, y restar importancia -aunque no pueda excluirse como vía de contagio- al contacto y a la obsesión por la desinfección de superficies, dada la escasa o nula evidencia de contagios por contacto.

 

contagio covid

 

 

 

 

 

 

 

Julio Tudela (izquierda) y Justo Aznar (derecha).

Instituto de Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

Justo Aznar, Zenit

Vea también   Las cartas del diablo a su sobrino





viernes, 31 de julio de 2020

Las 3 M que protegen del coronavirus


3M

La pandemia se extiende y tenemos que luchar ante un enemigo invisible. En esta situación, hay 3 armas que podemos usar para protegernos hasta que llegue la vacuna

El contagio por coronavirus es implacable. Se extiende por numerosos países y ha causado ya más de 650.000 muertos en todo el mundo. América Latina, Estados Unidos y España son tres áreas altamente afectadas.

El único remedio: la prevención

¿Qué podemos hacer para evitar el contagio? La OMS (Organización Mundial de la Salud) señala 3 medidas altamente eficaces para evitar el contagio. Son el único remedio a nuestro alcance hasta que los investigadores no hayan desarrollado una vacuna.
¿Cuáles son estas 3 armas para vencer al coronavirus hoy? Son 3 «emes»:

MANOS.

El lavado de manos frecuente está recomendado por la OMS.
Debe hacerse con agua y jabón. Hay que frotar bien todas las superficies: los dedos, las uñas, la palma de las manos y la cara exterior hasta la muñeca.


COVID
Shutterstock | Evgheni-Sheverdov
Lavado de manos con jabón o detergente.

El lavado debe durar unos 40-60 segundos.

Después de lavarse, hay que secarse con papel desechable y tirarlo a la basura. Si estamos en casa, lo óptimo es emplear una toalla para cada persona.

METRO.

Es el metro de distancia de seguridad entre las personas.
Evita dar la mano, abrazar o dar besos. Saluda con el codo para evitar contagiarte con la mano, que fácilmente llevarías a la cara y a los ojos o la boca.
Evitar la cercanía de otros hace que sea más difícil el contagio de coronavirus a través de las partículas en suspensión (las gotas microscópicas que llevan el coronavirus aunque nosotros no lo veamos).


GREETING
Shutterstock | Linda Bestwick
Saludar con el codo evita la propagación del contagio con las manos.

La distancia de seguridad recomendada por la OMS es de un metro de seguridad, o lo que es lo mismo, tres pies. La distancia debe extremarse particularmente con aquellas personas que tosan, estornuden y tengan fiebre.
Recuerda: estar a distancia de 1 metro de los demás ahora mismo es el mayor signo de respeto por las otras personas, porque evitas la propagación de la pandemia.

MASCARILLA.

La mascarilla es imprescindible. Debe ser la correcta y ha de usarse de forma adecuada si queremos que sea eficaz. Esto significa que debe cubrir la boca y la nariz, ya que es por donde respiramos. No vale llevarla en la mano, en la garganta, en el codo o en el bolsillo.
La mascarilla debe ser la adecuada: puede ser la higiénica de tela, quirúrgica (con ella protegemos a los demás de nuestro posible coronavirus) o epi (para quienes están en contacto con personas que muestran síntomas o han dado positivo en coronavirus).


JENNIFER ANISTON
Instagram | @jenniferaniston
La actriz Jennifer Aniston es uno de los famosos que recomienda el uso de mascarillas para que salvemos vidas entre todos.

Si usas mascarilla de tela, no la guardes en el bolso directamente: introdúcela en una bolsa de plástico para que no entre en contacto con los demás objetos.
Lava la mascarilla de tela una vez al día con jabón o detergente.
Lávate las manos antes y después de ponerte la mascarilla.
Nunca toques la cara externa de la mascarilla porque podría ser portadora de coronavirus que te ha llegado desde el exterior.
Para mover la mascarilla, tómala siempre de las asas.
Dolors Massot, Aleteia
Vea también  El contagio de la Fe






viernes, 20 de marzo de 2020

El amor en tiempos de coronavirus: 6 pruebas de que la esperanza nos une


Toda tormenta tiene su fin, en Dios siempre hay esperanza
Toda tormenta tiene su fin, en Dios siempre hay esperanza
Necesitamos tener esperanza! Quisiera empezar este post diciendo que jamás hubiera imaginado una situación tal. Habiendo crecido entre la guerra fría, la crisis y la cantidad de películas futuristas, para los de mi generación es imposible no habernos imaginado alguna situación similar.
Es más, me atrevo a decir que debido a ello caemos fácilmente en pensamientos catastróficos. Y las películas se quedan cortas ante la cantidad de locuras que imaginamos. Darle cuerda a la imaginación y esos pensamientos de miedo en momentos así, solo causa angustia y desesperación. No son necesarios ni aportan nada en absoluto.
Lo que no imaginábamos era la cantidad de muestras de solidaridad y compañía que se van mostrando en este tiempo de encierro. Queremos compartir con ustedes algunas muestras de cariño que no solo han conmovido al mundo, sino que alimentan nuestra esperanza y nos recuerdan que después de la Cruz siempre viene el triunfo.

1. La fuerza aérea italiana anima al pueblo que sufre

Cuando hablamos del ejército, de las fuerzas armadas, generalmente lo relacionamos a guerra, a fuerza a poderío. Esta vez la fuerza aérea italiana utilizó sus recursos para darle batalla al desánimo.
Y decirle al pueblo italiano que cuentan con ellos, que no desanimen. «Al amanecer venceré», parece una oración que devuelve la esperanza. Dios se manifiesta de maneras misteriosas.
L’unità e il lavoro di squadra sono da sempre i principi su cui si fonda la nostra Forza Armata e, in questo momento più che mai, sono fondamentali.
Ed allora, come fanno da sempre le @FrecceTricolori ‘facciamo squadra’ 💪🏻, uniamo le forze 🏋🏻, insieme ce la faremo 🇮🇹!

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2. La esperanza que canta desde los balcones en italiano

En distintas ciudades de Italia miles de personas salieron a cantar en sus balcones. Amigos, enemigos tal vez, desconocidos, todos sin distinción, cantándole a una nación. Dándose ánimo para vencer juntos. Nuevamente el amor de Dios que se manifiesta a través de los hombres.

3. Una España que aplaude como signo de gratitud a su personal sanitario

¡Gracias! Se escuchaba a través de la noche, miles de españoles aplaudiendo y dándole gracias a sus profesionales sanitarios que se dejan la vida luchando codo a codo por este mal. Qué alimento más grande para el alma.
¡Gracias Padre, que nos has creado en comunidad! Que podemos acompañarnos así no podamos darnos un abrazo, que hacemos sentir el calor del cariño, del agradecimiento por sentirnos protegidos.

4. El personal sanitario que escucha, acoge y agradece

Los profesionales sanitarios escucharon los aplausos del pueblo español y retornaron conmovedores mensajes de gratitud. Me atrevo a pensar que esto ha servido más que sus horas de sueño, que a muchos les ha calmado un poco la desesperación y la tensión de asistir a tantos.
Incluso el miedo de poder ser contagiados. Dios los bendiga, los fortalezca y su Espíritu los ilumine en el momento del discernimiento.

5. «La gira se queda en casa» Artistas que regalan al mundo lo mejor que saben hacer

Alejandro Sanz y Juanes decidieron regalar al mundo su arte. Una forma de llevar amor y esperanza a millones. A través de las canciones que todos disfrutamos, estos dos artistas acompañados de sus músicos e invitados nos hicieron recordar que al mal tiempo hay que ponerle buena cara.
Ambos además de su música llenaron el concierto de palabras de gratitud y reflexión para un momento que lo vivimos todos sin distinción alguna. Un momento para parar, aunque sea a la fuerza y decidir amar al que tenemos al lado.
«A los policías, a los bomberos, a toda la gente que está luchando y trabajando el doble, les mandamos un abrazo desde aquí» (Alejandro Sanz). «Damos muchas cosas por hecho y de repente pasa esto. No estábamos preparados para algo así. Así que este es un momento para reflexionar y pensar en la sociedad que tenemos, invadida por tantas cosas. Pero, bueno, aquí estamos» (Juanes).

6. Pastores que no abandonan a su pueblo

Cuaresma y cuarentena. De sacerdotes y obispos hasta el Papa. Hace unos años el papa Francisco exhortaba a sus sacerdotes en un jueves santo a que fueran sacerdotes con «olor a oveja», pescadores de hombres que ungen a aquellos que están en las periferias, los que sufren, los pobres, los cautivos.
Hoy somos todos cautivos, sedientos de la sangre y el cuerpo de Cristo. Nuestros pastores salen al encuentro para llevarnos al Cristo mismo. El Reverendo Sousa, sacerdote español, nos comparte la nostalgia de su última celebración pública de la Eucaristía y el significado de un ayuno que ninguno de los
cristianos esperaba. Un ayuno que dará sus frutos.
El papa Francisco, nos pone bajo el cuidado de Nuestra Madre y nos enseña a rezar con sencillez. Pedirle con corazón humilde nos proteja y nos fortalezca en este momento de prueba.

La valentía de un sacerdote italiano que se atreve a sacar al Santísimo y visitar a aquellos que no pueden ir a verlo. La reverencia con que lo reciben, un signo tan conmovedor en un mundo que parece perdió la fe. En el momento de prueba la fe se renueva y la ternura del amigo que visita, calienta nuestros corazones con ardor de un amor que nos mueve desde la eternidad.
Ánimo queridos amigos, esta es una pequeña muestra de los millones de actos de ayuda al prójimo. Llenos de fe, esperanza y caridad. No olvidemos que Cristo vino y venció. El carga la Cruz con nosotros.
Comparte con nosotros las hermosas acciones de amor de las que vienes siendo testigo durante este tiempo.

Silvana Ramos, catholic-link

Vea también  Señor, que no desespere