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viernes, 13 de diciembre de 2024

Evangelio del día


 Libro de Isaías 48,17-19.

Así habla el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te guía por el camino que debes seguir.
¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sería como un río y tu justicia, como las olas del mar!
Como la arena sería tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido extirpado ni borrado de mi presencia. Invitación a salir de Babilonia

Salmo 1,1-2.3.4.6.

¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!

El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal. 

Evangelio según San Mateo 11,16-19.

¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:
'¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras".




Reflexión sobre el cuadro

Hoy celebramos a Santa Lucía. Fue martirizada en Siracusa, durante las persecuciones de Diocleciano, que comenzaron en el año 303 de nuestra era. Cuenta la leyenda que Lucía, decidida a dedicar su vida a Cristo, se arrancó los ojos y se los envió a un tenaz pretendiente después de que éste insistiera en que la belleza de los ojos de Lucía no le dejaba en paz. Asombrado por su devoción a la fe, el admirador se convirtió al cristianismo y Lucía, según la leyenda, recuperó milagrosamente la vista un día de oración. Es posible que la relación de la joven santa con los ojos tenga su origen en la fuente latina de su nombre, Lux o "luz", que está indisolublemente ligado a la visión.


Lucía murió mártir de su fe. Los perseguidores romanos intentaron quemarla en la hoguera, preparando un gran fuego para consumirla. Sin embargo, cuando el fuego se encendió, las llamas parecieron retroceder, negándose a tocar su cuerpo. El fuego evitó por completo su carne, como si reconociera su santidad. Al salir ilesa, Lucía habló de su fe cristiana y atribuyó su supervivencia a su devoción a Dios. En el mismo discurso profetizó que la persecución de los cristianos pronto llegaría a su fin. Sus palabras resultaron proféticas: menos de una década después, el emperador Constantino promulgó el Edicto de Milán, que concedía a los cristianos la libertad de culto en todo el Imperio Romano. El desafío y la fe inquebrantable de Lucía enfurecieron a sus perseguidores, que se sintieron humillados por su supervivencia. Enfurecido, un joven soldado recibió la orden de ejecutarla. Cumplió la orden degollándola, y Lucía murió mártir el 13 de diciembre de 304 d.C.


Nuestro cuadro de Francesco del Cossa representa a Santa Lucía, en una pose muy serena. La pintura arqueada la muestra de rodillas, de pie detrás de una repisa gris. Tiene la piel pálida, de color melocotón, y sostiene una palma (símbolo del martirio) en una mano y un par de ojos incorpóreos, unidos a un tallo como una flor, en la otra. Sobre un fondo dorado, su cuerpo mira hacia delante, pero su cabeza está girada hacia la izquierda, mirando hacia abajo, hacia los ojos que sostiene. Las hojas de la palma parecen cuchillas, en alusión a su muerte a espada.

by Padre Patrick van der Vorst

Libro de Isaías 48,17-19.

Así habla el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te guía por el camino que debes seguir.
¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sería como un río y tu justicia, como las olas del mar!
Como la arena sería tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido extirpado ni borrado de mi presencia. Invitación a salir de Babilonia


Salmo 1,1-2.3.4.6.

¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!

El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal. 


Evangelio según San Mateo 11,16-19.

¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:
'¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Santa Teresa de Ávila (1515-1582)
carmelita descalza y doctora de la Iglesia
Camino de perfección, 17 (Adapt. sc©evangelizo.org)


Dejad hacer al Señor de la casa

No a todos lleva Dios por un camino, y por ventura el que le pareciere va por muy más bajo, está más alto en los ojos del Señor. Así que no porque en esta casa todas traten de oración, han de ser todas contemplativas… Yo estuve más de catorce que nunca podía tener aun meditación sino junto con lección. Habrá muchas personas de este arte, y otras que, aunque sea con la lección, no puedan tener meditación, sino rezar vocalmente, y aquí se detienen más… Y otras personas hay hartas de esta manera, y si hay humildad, no creo yo saldrán peor libradas al cabo, sino muy en igual de los que llevan muchos gustos, y con más seguridad… que si son de Dios, no hay que temer; consigo traen la humildad. (…)
Dejad hacer al Señor de la casa. Sabio es, poderoso es, entiende lo que os conviene y lo que le conviene a El también. Estad seguras que haciendo lo que es en vosotras y aparejándoos para contemplación con la perfección que queda dicha, que si El no os la da, (que creo no dejará de dar, si es de veras el desasimiento y humildad), que os tiene guardado este regalo para dároslo junto en el cielo, y que - como otra vez he dicho- os quiere llevar como a fuertes, dándoos acá cruz como siempre Su Majestad la tuvo.
¿Y qué mejor amistad que querer lo que quiso para Sí para vos? Y pudiera ser no tuvierais tanto premio en la contemplación. Juicios son suyos, no hay que
meternos en ellos. Harto bien es que no quede a nuestro escoger, que luego -como nos parece más descanso- fuéramos todos grandes contemplativos. ¡Oh gran ganancia, no querer ganar por nuestro parecer para no temer pérdida, pues nunca permite Dios la tenga el bien mortificado, sino para ganar más!  (EDD)


Reflexión sobre el cuadro

Hoy celebramos a Santa Lucía. Fue martirizada en Siracusa, durante las persecuciones de Diocleciano, que comenzaron en el año 303 de nuestra era. Cuenta la leyenda que Lucía, decidida a dedicar su vida a Cristo, se arrancó los ojos y se los envió a un tenaz pretendiente después de que éste insistiera en que la belleza de los ojos de Lucía no le dejaba en paz. Asombrado por su devoción a la fe, el admirador se convirtió al cristianismo y Lucía, según la leyenda, recuperó milagrosamente la vista un día de oración. Es posible que la relación de la joven santa con los ojos tenga su origen en la fuente latina de su nombre, Lux o "luz", que está indisolublemente ligado a la visión.


Lucía murió mártir de su fe. Los perseguidores romanos intentaron quemarla en la hoguera, preparando un gran fuego para consumirla. Sin embargo, cuando el fuego se encendió, las llamas parecieron retroceder, negándose a tocar su cuerpo. El fuego evitó por completo su carne, como si reconociera su santidad. Al salir ilesa, Lucía habló de su fe cristiana y atribuyó su supervivencia a su devoción a Dios. En el mismo discurso profetizó que la persecución de los cristianos pronto llegaría a su fin. Sus palabras resultaron proféticas: menos de una década después, el emperador Constantino promulgó el Edicto de Milán, que concedía a los cristianos la libertad de culto en todo el Imperio Romano. El desafío y la fe inquebrantable de Lucía enfurecieron a sus perseguidores, que se sintieron humillados por su supervivencia. Enfurecido, un joven soldado recibió la orden de ejecutarla. Cumplió la orden degollándola, y Lucía murió mártir el 13 de diciembre de 304 d.C.


Nuestro cuadro de Francesco del Cossa representa a Santa Lucía, en una pose muy serena. La pintura arqueada la muestra de rodillas, de pie detrás de una repisa gris. Tiene la piel pálida, de color melocotón, y sostiene una palma (símbolo del martirio) en una mano y un par de ojos incorpóreos, unidos a un tallo como una flor, en la otra. Sobre un fondo dorado, su cuerpo mira hacia delante, pero su cabeza está girada hacia la izquierda, mirando hacia abajo, hacia los ojos que sostiene. Las hojas de la palma parecen cuchillas, en alusión a su muerte a espada.

by Padre Patrick van der Vorst




martes, 20 de enero de 2015

Las grandes preguntas sobre ciencia y fe tienen respuesta en el nuevo curso online Science & Faith


«Hay que divulgar en Internet más formación sobre ciencia y fe, queda mucho por hacer en este campo»
Emili Marlés -a la derecha de la foto- tiene continuo contacto con jóvenes y sus dudas,
y como físico y sacerdote sabe de la importancia de armonizar fe y razón


                                                                                                            P.J. Ginés/ReL
Tres veces al año (en octubre, febrero y junio) se inicia en Internet el exitoso curso sobre Ciencia y Fe de "Science and Faith BCN" (www.scienceandfaithbcn.com), por el que ya han pasado 425 alumnos online de España y América Latina. 
Organizado por la Facultad de Teología de Cataluñabajo el patrocinio del Pontificio Consejo para la Cultura, se trata de un curso online de alta divulgación en lengua española, dirigido a cualquier persona que quiera aprender y dar razón de la fe, o al menos entender las razones de la fe en temas clave. Puede ser especialmente útil para profesores, catequistas y cualquiera con función docente, pastoral y educativa. Se trata de un curso 100% online. Cada lección ofrece un vídeo introductorio, junto con un artículo de e-learning y acceso a lecturas, vídeos y podcasts que profundizan el tema. La lección se cierra con un autotest y la participación en el forum de debate. 
Su promotor, Emili Marlés, físico y sacerdote de la diócesis de Terrassa, está convencido de que "las ciencias son una ayuda, no una dificultad, para descubrir la belleza y la sabiduría de Dios".

- En su libro "Los 3 primeros minutos de la historia" el físico Weinberg, que es ateo, escribe: "cuanto más comprensible parece el universo, tanto más sin sentido parece también". ¿Qué le parece? 
- Ese libro ya tiene bastantes años. [Efectivamente, la primera edición es de 1977, nota de ReL]. Yo diría lo contrario: cuanto más sabemos del universo, más nos parece tener sentido y más asombroso es eso. Por ejemplo, es toda una sorpresa positiva que nuestro universo sea lógicamente formulable. Es asombroso que las constantes universales sean precisamente las que permitan la vida humana, que estén calibradas precisamente así. Es lo que se llama el "principio antrópico". Vemos también que el universo genera belleza. Y cuanto más conocemos, más nos maravilla. Hasta ahí la ciencia. A partir de estos datos, llega la filosofía y se pregunta: ¿Y por qué es así?

- Un tema del curso "Science and Faith BCN" es el del final del universo... ¿Cómo encajan la ciencia y la teología este tema? 
- La teología, al hablar con la ciencia, va generando nuevas preguntas. Es todo un desafío. Por ejemplo, con los datos que tenemos hoy, hay dos grandes modelos físicos sobre el universo. Uno propone que el universo iría expandiéndose hasta llegar a una muerte por congelación, porque los átomos tienden a destruirse, cada vez habría menos soles, menos energía. Pero otra opción posible es la contraria: que el universo llegue a acabarse por deflagración, en una gran explosión. Un libro de divulgación que explica estas posibilidades se titula precisamente “Los 3 últimos minutos de nuestro universo”, de Paul Davies, que es un autor más bien teísta, aunque no se define en una religión concreta. El caso es que en ambos casos el universo parece ir "a peor", en vez de ganar en perfección o complejidad. Al teólogo esto le suscita preguntas, lo que se llaman teologúmenos: cuestiones teóricas que buscan armonizar lo que sabemos por la fe con lo que encontramos en la ciencia. Por ejemplo este caso: ¡un universo que se estropea, en vez de mejorar! Un teólogo puede plantear que si Cristo resucitó, si su cuerpo muerto resucitó, fue transformado en un nuevo cuerpo, más pleno, el universo también puede ser llevado por Dios a una plenitud, una transformación. Sería el cielo nuevo y la tierra nueva, que dice la Biblia. Podría haber un paralelismo entre la muerte del Cosmos y la muerte de Cristo, el cuerpo resucitado de Cristo y la vida plena, nueva, que Dios podría dar al universo.

  
- Otro de los temas del curso es la neurociencia. Cada cierto tiempo vemos titulares que hablan de que han “encontrado” a Dios en el cerebro, o de que “Dios” es un fallo del cerebro, o algo que pasa en el cerebro con una onda magnética, etc... 
- Hace un par de años la Academia Pontificia para la Ciencia realizó un congreso sobre neurociencias [Aquí las ponencias del congreso publicadas en inglés, ndReL]. Dios no es, en cualquier caso, un "objeto" que puedas "ver" con las técnicas del método científico. El método cientifico no está diseñado para eso, y de hecho la ciencia no pretende responder a todas las preguntas de la realidad. La razón científica ayuda a conocer muchos campos de la existencia, pero no todos. Sobre detectar ondas magnéticas y campos del cerebro que se activan... pensemos esto: si nos hacen una radiografía, veremos nuestros huesos, pero nadie sacará la conclusión de que  "el ser humano es un montón de huesos". Los humanos somos seres encarnados, así que es evidente que nuestras emociones, pensamientos, decisiones o sentimientos dejarán resonancias físicas que se pueden observar y medir en nuestro cuerpo.

  
- Francisco Soler Gil, un divulgador especialista en física, comentaba en una entrevista en ReL que «para sopesar los indicios de Dios hay que leer libros, no basta con consultar Wikipedia o un blog». ¿Qué le parece?
- Nuestra primera lectura muchas veces es lo que encontramos en Google o la Wikipedia, ¿verdad? Por lo tanto, lo que la Iglesia o los cristianos han de hacer es poner en Internet contenidos divulgativos de calidad. Eso es lo que intenta nuestro curso, de hecho: que profesores serios den respuestas fiables a las preguntas de ciencia y fe, de forma comprensible, pero sabiendo que el profesor es alguien serio, responsable.
- ¿Piensa que Internet es más eficaz difundiendo bulos o difundiendo información fiable?
- Internet consigue que la información corra deprisa. Un bulo se difunde más rápido en Internet. Pero también Internet es el primer lugar para buscar los datos reales que desmantelan el bulo. Sí, es bueno acudir a los libros... pero precisamente hay muchos libros que se pueden consultar con Google Books, o en Amazon, donde vemos los índices de muchos libros. En vez de temer a Internet, los cristianos deberíamos crear esos contenidos accesibles, comprensibles. A la Iglesia aún le falta mucho por hacer en esa línea.

-¿Qué peligro ve usted más plausible y en crecimiento para este s.XXI: las paraciencias y esoterismos; el fanatismo religioso que rechaza la razón o el cientifismo arrogante y materialista?
-A la evangelización le amenaza más, creo, el primero, las paraciencias, o el tercero, el cientifismo materialista. El Papa Francisco nos pide ir a los campos donde se genera el pensamiento. Hablando con Justo Aznar, de la Pontificia Academia de la Vida, uno de nuestros profesores, me comentaba que es importante que haya científicos cristianos en esos ambientes, que es otra "periferia" donde hay que estar. Quizá los científicos cristianos podrían asociarse más y tener una voz pública y profesional. Eso visualizaría una realidad, y la normalizaría. En España, especialmente, a veces todo es muy visceral, y ese tipo de asociacionismo lo haría más cordial. Respecto al tema de la New Age y los esoterismos... denota una sed de Dios. También en ese ambiente los cristianos han de hacerse presentes, primero escuchando, para después poder hablar. La Nueva Evangelización también implica ofrecer una visión del mundo, y el diálogo con la ciencia ayuda. El científico anhela la verdad, desea la verdad… mientras que en otros ambientes parece que la Verdad sea algo indeseable, de fanáticos. Creo que al presentar la armonía entre fe, ciencia y razón se puede responder, con crítica razonada, a las cosmovisiones new age.

Más información sobre el curso "Science and Faith BCN"Inicio de nuevo curso el 3 de febrero
(www.scienceandfaithbcn.com)