Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Visión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Visión. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de abril de 2023

Así cambió la vida de santa Teresa de Ávila al contemplar la Resurrección de Cristo

Święta Teresa z Ávili na Wielki Post       

«Humildad», esta es la desarmante lección que dejó la doctora de la Iglesia al experimentar en la oración la poderosa visión de Cristo resucitado.  Una experiencia que todo cristiano está también llamado a vivir.

¿Cómo cambia la vida del cristiano con la resurrección de Cristo? Obviamente, se puede decir, con san Pablo, que sin la resurrección vana es nuestra fe. Ahora bien, los santos contemplativos, como santa Teresa de Ávila, nos abren horizontes insospechados sobre la repercusión de la resurrección de Jesús para nuestra vida.

Podemos aprender mucho de la visión que experimentó Teresa de Jesús sobre Cristo resucitado y que compartió en sus escritos, en particular en el capítulo 8 de «El libro de la vida»  (números 8 y 9).

Sin palabras

La santa mística queda obnubilada en ante la visión de Jesús vivo, al que describe con pragmatismo castellano: «si es imagen, es imagen viva; no hombre muerto, sino Cristo vivo», «no como estaba en el sepulcro, sino como salió de él después de resucitado».

A Teresa le faltan palabras para transmitir la potencia de esta visión: «¡Oh Jesús mío!, ¡quién pudiese dar a entender la majestad con que os mostráis! Y cuán Señor de todo el mundo y de los cielos y de otros mil mundos y sin cuento mundos y cielos  que Vos crearais».

En la oración de Teresa, la potente visión de Jesús resucitado está íntimamente ligada a la del día del juicio: «Aquí se representa bien qué será el día del juicio ver esta majestad de este Rey, y verle con rigor para los malos». 

El resultado: humildad

El resultado transformante para la santa reformadora del Carmelo es éste: «Aquí es la verdadera humildad que deja en el alma, de ver su miseria, que no la puede ignorar. Aquí la confusión y verdadero arrepentimiento de los pecados, que aun con verle que muestra amor, no sabe adonde se meter, y así se deshace toda».

Como explica fray Rafael Pascual Elías, carmelita y uno de los grandes expertos en vida de santa Teresa, la visión compartida por la doctora de la Iglesia sobre la potencia de Cristo resucitado también puede transformar nuestras vidas: «Su poder es inmenso, es Humanidad y Divinidad unidas, Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Cristo se ‘muestra’ a Teresa en su Humanidad y Divinidad y le hace comprender su grandeza y poder. La luz de la Resurrección llena a Teresa y le introduce en la Divina Majestad de Cristo Resucitado».

«El resultado de esta visión es que deja una gran humildad en el alma, Teresa de Jesús al ver al Resucitado ora y descubre su miseria –añade el fraile carmelita–. Ante el Resucitado todo queda al descubierto, todo es iluminado por la clara y transformante luz de la Resurrección. Teresa nos invita a reconocer y a arrepentirnos de nuestros propios pecados, no se puede hacer nada mejor ante esta Divina Majestad».

La luz de la Resurrección

El religioso constata que «Cristo Resucitado con su luz nos envuelve en un haz de amor y de perdón, Cristo nos ha salvado y ante esta realidad Santa Teresa de Jesús no sabe dónde meterse, se deshace toda y se deja inundar por la luz de la Resurrección».

«La Santa de Ávila nos ha mostrado su encuentro con el Resucitado, nos lo ha descrito con detalle y nos ha enseñado a orar ante Él, ahora nos toca a nosotros asumir estas palabras que Teresa de Jesús quiere que anunciemos a todos nuestros hermanos y proclamemos con todas nuestras fuerzas que ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!», concluye fray Rafael Pascual Elías.

Aleteia, red global católica de información, en virtud de su misión fundacional, contribuye, en colaboración con la Fundación DeClausura, a comunicar la vida y espiritualidad de los monasterios y conventos contemplativos.

Matilde Latorre, Aleteia

Vea también    La Resurrección de la Carne y la Vida Eterna





























miércoles, 4 de mayo de 2022

«Después de hacer yoga sentí que algo me seguía»: al borde de la muerte, una visión la llevó a Dios



Marcada por un profundo vacío, Arianna trató de llenarlo con la Nueva Era y la diversión, hasta que una experiencia cercana a la muerte le hizo encontrar el sentido de su vida

 

Durante décadas, Ariana Valarezo buscó llenar un profundo vacío con las relaciones, la Nueva Era y la diversión y pese a haber sido criada en una familia católica, desterró la fe como guía de su vida. Al borde de la muerte y en coma con una hija recién nacida, una aterradora visión del infierno le planteó una segunda oportunidad. Y con ella, una misión encomendada por Dios.

Movida por un fuerte deseo de libertad, detalla al canal El rosario de las 11 que poco después de comenzar la universidad accedió a una beca de intercambio en Canadá donde creía que encontraría su ansiada independencia. 

"Era totalmente libre y empecé a vivir la vida como yo quería. La mayoría de los días eran `fiesta y salir´ y empecé a alejarme cada vez más de la noción de Dios. En mi cabeza, tenía todo lo que quería y la fe era algo que no necesitaba", relata.

Tras su regreso a Perú, se independizó a los 23 años con un objetivo, replicar su vida de intercambio: "Trabajaba todo el día, los fines de semana me iba de fiesta y empecé a experimentar con nuevas experiencias".

Un vacío agrandado por la Nueva Era

Sin embargo, un profundo vacío le perseguía. "Pensaba que no era querida por mi madre, había sido muy dura conmigo tratando de protegerme y busque llenarlo rodeándome de amigos, viajes, deporte y fiestas, pero el vacío era cada vez más grande y siempre me sentía sola", menciona.

Junto con "tortuosas y largas relaciones" que agrandaban sus heridas, cuenta que siempre tuvo la noción de Dios y la fe inculcada por sus padres, pero cada día se alejaba más.

"Al ser terapeuta, intenté buscar la paz en diferentes tipos de terapias, hacía yoga, reiki y regresiones, leía todos los libros de autoayuda intentando encontrar el sentido, hice dos veces la sesión de ayahuasca... pero cada vez mi vacío era más grande", explica.

Y con el vacío, llegó el miedo: "Después de las terapias de yoga empecé a tener la sensación de que algo me seguía, no podía dormir y me daba cuenta de que todo empeoraba".

Pero frente a la soledad, creyó encontrar la solución en un ritmo vertiginoso y "disfrutando al máximo" en búsqueda de "todos los placeres", lo que consideraba "el sentido de la vida".

Arianna Valarezo.

Del deporte a las fiestas, pasando por viajes al Caribe y todo tipo de terapias alternativas, Arianna Valarezo encontró que lejos de hallar la paz, su vacío "solo se hacía más grande".

En peligro de muerte

Sin embargo, poco antes de una experiencia que cambiaría su vida, su padre le invitó a hacer la consagración a María de San Luis María Grignion de Montfort y, "aunque no entendía lo que era", aceptó la propuesta por contentar a su padre.

Tenía 33 años cuando se quedó embarazada: "Cuando tuve a mi hija, al volver a casa empecé a sentirme mal, tenía mucho dolor y regresé a la clínica. Tenía una septicemia y tenían que operarme".

Su hermana había pedido a un sacerdote que fuese a verla antes de la intervención que le dio los últimos sacramentos ante un evidente peligro de muerte.

"Empecé a sentir una gran paz que no sentía desde hacía mucho tiempo, pero también un gran terror porque intuía que estaba muy grave", admite. Los órganos vitales estaban seriamente comprometidos y la única opción para estabilizarla era inducirle un coma que duró dos días. Para ella, "fue una eternidad".

Gusanos, sangre y oscuridad: una visita al infierno

Lo siguiente que recuerda fue encontrarse en un lugar  "donde no había luz y con los olores más desagradables, había tierra, excrementos, larvas y sangre y todo estaba oscuro". En una gran explanada, Ariana pudo presenciar como una multitud ingente de personas practicaban alegremente los siete pecados capitales, pero sin ningún rastro de luz.

"Vi personas muy ricas en mansiones y con joyas, bebiendo y riéndose pero que no tenían luz. Vi todo lo que tiene que ver con la lujuria en sus peores expresiones con niños y adultos, y no había luz. En ese lugar reinaba la mentira y el engaño y todas esas almas que eran miles y miles adoraban a una mujer, hermosa y perfecta que les sonreía a todos y les daba todo lo que querían", relata.

Su miedo fue aún mayor cuando supo que si ella estaba ahí era porque "también había sido engañada".

Luchando contra el demonio

"Me había creído la gran mentira, había pasado toda mi vida buscando estos placeres en las cosas del mundo y ahora estaba ahí. Empecé a sentir un terror y una angustia muy grande y cuando [la señora] me vio llegar me llamó por mi nombre y me dijo: `Te puedo dar todo lo que quieras, solo tienes que adorarme´".

Recuerda que al negarse, "comenzó una batalla espiritual que duró una eternidad entre mi espíritu y este ser que quería que cayese".

Y empezó a rezar: "Dios mío, yo pertenezco a ti, sácame de aquí".

Una segunda oportunidad ante la "gloria de Dios"

Lo siguiente que vio fue una mano que le sacaba de aquel lugar, mientras perdía el miedo y le invadía una sensación de gozo y felicidad: "Cada vez me elevaba más, olía a rosas y había una luz mucho más brillante que el sol y pensaba que iba a ver a Dios. Nuestro Señor me permitió ver un poco de su gloria y en ese momento empecé a recibir amor, el amor perfecto y absoluto".

Arianna estaba "como en casa", en un lugar del que no quería regresar, pero pronto supo que Dios le estaba dando "una segunda oportunidad que tenía que aprovechar".

Al despertar, "estaba intubada, conectada a ocho máquinas, con adrenalina en el corazón y comía por una sonda. Mi cuerpo era como un estropajo, tenía mucho dolor, heridas y cortes, pero dentro de mi sentía una gran paz. Algo había sucedido dentro de mí".

"Nunca tuve tanta paz como en aquellos días", expresa.

Arianna Valarezo.

Tras contemplar "un poco de la gloria de Dios" al borde de la muerte, Arianna decidió entregarse por completo a la fe.

"Mi vida tiene sentido"

Tras 28 días, Arianna pudo "salir de nuevo a la vida y regresar a casa con una hija recién nacida, agradecida de estar viva y poder estar con ella".

"El Señor no solo me dio una segunda oportunidad, sino gozar de su gloria y amor para poder contarlo. Me dijo que quería que me proclamase una mujer sana y liberada por Él, no solo me sanó de la septicemia: cargaba con rencores, penas, traumas y vicios, y me sanó el corazón", recuerda.

Tras despertar de la visión, Arianna decidió entregarse "totalmente a Dios", empezó a rezar el rosario diario y cada día desde hace 3 años intenta recibir los sacramentos, y los "vacíos, traumas y heridas profundas empezaron a sanar a través de la oración".

"Entender que soy amada por Dios a pesar de lo imperfecta que soy cambio mi vida. Le entregué mi vida y mi cuerpo, empecé a gozar de una nueva alegría y libertad y decidí vivir en castidad hasta que Él decida darme un esposo", añade.

Para Arianna, "todos los días siguen siendo una lucha" pero ya no está sola, "sino de la mano de Dios. Ahora, mi vida tiene un sentido. Gloria a Dios".

J.M.C., ReL

Vea también                  Decálogo sobre cómo defenderse del demonio y evitar sus seducciones