Entradas populares

jueves, 3 de abril de 2025

Evangelio del día


 

Libro del Exodo 32,7-14.

El Señor dijo a Moisés: "Baja en seguida, porque tu pueblo, ese que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido.
Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: "Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto".
Luego le siguió diciendo: "Ya veo que este es un pueblo obstinado.
Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación".
Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras: "¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que tú mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa?
¿Por qué tendrán que decir los egipcios: "El los sacó con la perversa intención de hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra?". Deja de lado tu indignación y arrepiéntete del mal que quieres infligir a tu pueblo.
Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: "Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia".
Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo.


Salmo 106(105),19-20.21-22.23.

En Horeb se fabricaron un ternero,
adoraron una estatua de metal fundido:
así cambiaron su Gloria
por la imagen de un toro que come pasto.

Olvidaron a Dios, que los había salvado
y había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam
y portentos junto al Mar Rojo.

El Señor amenazó con destruirlos,
pero Moisés, su elegido,
se mantuvo firme en la brecha
para aplacar su enojo destructor.


Evangelio según San Juan 5,31-47.

Jesús dijo a los judíos:
Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría.
Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero.
Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.
No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes.
Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro,
y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió.
Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí,
y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida.
Mi gloria no viene de los hombres.
Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes.
He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir.
¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios?
No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza.
Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí.
Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia
Catequesis bautismal 10,19 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993) trad. sc©evangelizo.org


Testigos de Cristo

Mis amados, son numerosos los testimonios verídicos sobre Cristo.
Testimonio del Padre, viniendo del cielo, en cuanto a su Hijo. Testimonio del Espíritu Santo, que desciende bajo la forma corporal de una paloma. Testimonio de Gabriel arcángel, anunciando a María la Buena Noticia. Testimonio de la Virgen, Madre de Dios, testimonio del bendecido lugar del pesebre. (…) Juan Bautista es testigo, el más grande de los profetas, introductor de la Nueva Alianza y en cierta forma en su persona une las dos Alianzas, la Antigua y la Nueva.
Entre los ríos, el Jordán es testigo, y entre los mares es testigo el mar de Tiberíades. Los ciegos, los cojos, son testigos y los muertos resucitan. Los demonios testimonian diciendo “Sabemos quién eres: el Santo de Dios” (Mc1,24). Son testigos los vientos llevados al orden y al silencio. Son testigos los cinco panes que fueron multiplicados para cinco mil personas. (…) Los enemigos de ese tiempo testimonian y entre ellos, el bienaventurado Pablo, enemigo de un instante, esclavo por largo tiempo. Los doce apóstoles son testigos y han proclamado la verdad, no solamente en palabras sino por suplicios y muerte. (…)
Todos ellos y numerosos otros, son todos testigos. Cristo, sostenido por tantos testimonios ¿encuentra todavía la incredulidad? Si alguien permanecía incrédulo aún, que crea desde ahora. Si alguien era ya creyente, que progrese en la fe, creyendo en nuestro Señor Jesucristo, sabiendo de quien lleva el nombre. Eres llamado “cristiano", respeta tu nombre. ¡Que tus bellas obras brillen ante los hombres, para que a su vista, los hombres glorifiquen en Cristo Jesús nuestro Señor, al Padre de los cielos, a quien es la gloria ahora y por los siglos de los siglos! Amén. (EDD)

Reflexión sobre el cuadro

La lectura del Evangelio de hoy no es una de las más fáciles de entender. ¿Qué quiere decir Jesús cuando diceHay uno que te acusa: Moisés, en quien has puesto tu esperanza'. Aquí, Jesús se dirige directamente a un grupo de judíos que querían matarlo. Les está diciendo que, un día, el propio Moisés sería su acusador ante el Padre, porque se negaban a creer que Jesús era aquel sobre el que Moisés había escrito: el Mesías prometido. Jesús se enfrentaba a su incredulidad.

Nuestro cuadro de 1851, La muerte de Moisés, destaca no sólo por su tema, sino también por sus dimensiones, ya que mide 280 cm por 390 cm (9 pies de alto y casi 13 pies de ancho). El artista, Alexandre Cabanel, sólo tenía 28 años cuando emprendió esta ambiciosa obra. Tanto el tema como el tamaño del lienzo le supusieron un gran desafío. En una carta a su hermano, escribe: "...Me he impuesto una tarea grande, muy difícil, formidable, pues pretendo representar la imagen del Amo Eterno del cielo y de la tierra -representar a Dios- y junto a Él, a una de Sus criaturas más sublimes, Moisés, divinizado en cierto modo por Su contacto."

En el cuadro, Dios aparece a la izquierda, sostenido por querubines y envuelto en un manto azul. Moisés, rodeado de ángeles, agoniza en presencia de Dios mientras contempla la Tierra Prometida, en la que nunca llegaría a entrar. La composición es de un dramatismo sorprendente, con una audaz estructura diagonal. La representación de Dios por Cabanel, sobre todo en el drapeado y las formas musculosas, está claramente inspirada en la representación de Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina.

El grupo de judíos al que se dirigía Jesús conocía las Escrituras al dedillo, pero no creyó en las palabras proféticas de Moisés sobre el Mesías. Su conocimiento no se tradujo en fe, por lo que permanecieron ciegos a la verdad de que Jesús era el cumplimiento de la promesa de Dios. Moisés entregó la ley, pero Jesús entrega la promesa.

by Padre Patrick van der Vorst

 Oración

Imploramos, Señor, con fervor tu misericordia, para que hagas que, convertidos por el arrepentimiento y ejercitados en las buenas obras, nosotros, tus siervos, perseveremos guardando fielmente tus mandamientos y lleguemos bien dispuestos a las fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo…

























miércoles, 2 de abril de 2025

¿Te estás encontrando con Dios esta Cuaresma… o solo acumulando frustración?


Ya pasaron varios días desde que comenzó la Cuaresma… ¿y tus propósitos? ¿Siguen firmes o quedaron en pausa? ¿Te estás encontrando con Dios o solo acumulando frustración?

Es muy fácil comenzar con entusiasmo: elegir algo que dejar, comprometerse con más oración, incluso soñar con una Pascua distinta. Pero también es fácil tropezar. Fallar un día, luego otro… y convencernos de que no valemos lo suficiente, que no tenemos constancia, que esta Cuaresma será «una más».

Pero eso no es verdad. Dios no te mide por tu rendimiento, sino por tu deseo de volver. Y si esta semana no hiciste nada de lo que te propusiste, ¡hoy es el mejor día para comenzar de nuevo! La Cuaresma no es un examen, es un camino de amor. Y el amor se construye con constancia, sí, pero también con paciencia, con humildad, con reconciliación.

Revisar tu “status cuaresmal” no es para culparte, sino para reconectar. Para mirar dónde estás y volver a ajustar el rumbo. Porque aún queda camino. Porque Dios te espera.

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Cómo te sientes con tus propósitos de Cuaresma hasta ahora?

  • ¿Qué obstáculos has encontrado? ¿Cómo podrías transformarlos en oportunidades para crecer?

  • ¿Qué paso concreto podrías dar hoy para volver a poner a Dios en el centro?

catholic.link, ReL

Vea también     Vivir la Cuaresma cada día (de los 40) con  una acción concreta iluminada por sabios y santos: meditar y actuar


















 

La «obsesión» de la Iglesia con el sexo - Respuesta a un argumento invertido.


Una familia de padres y dos hijos se abrazan.

En realidad, la Iglesia siempre ha defendido lo mismo sobre el sexo, sin obsesión alguna: el matrimonio orientado a los hijos. Es el mundo moderno el que se ha obsesionado con todo lo que se opone a ese modelo, y por tanto el modelo le estorba.

Imagina que te asaltan con este argumento: “La Iglesia está obsesionada con el sexo: sexo prematrimonial, divorcio, anticoncepción, homosexualidad… ¿Por qué no se calla de una vez?”

¿Cuál sería tu defensa?

Que la Iglesia no está obsesionada con el sexo. Es nuestra cultura la que lo está.

La Iglesia ha permanecido constante en sus enseñanzas sobre la sexualidad. Propone la sencilla y hermosa idea de que Dios diseñó a los hombres para expresar su sexualidad en el matrimonio: el vínculo entre hombre y mujer para toda la vida, orientado al bien de los esposos y a la procreación y educación de los niños.

Pero nuestra cultura ha experimentado cambios dramáticos. En los últimos cien años hemos visto un enorme aumento de los divorcios y de las madres solteras, la “revolución sexual” de los años sesenta, la difusión del uso de anticonceptivos, el aborto, el crecimiento explosivo de la pornografía por medio de internet y el “matrimonio” homosexual.

Lo que ha cambiado no es la Iglesia, sino la sociedad, que se ha obsesionado con el sexo y con el libertinaje sexual.

Esto sería una buena razón para que la Iglesia incrementase su predicación sobre el sexo: hablar de los problemas actuales y ayudar a la sociedad a encontrar la sanación que necesita. Sin embargo, cualquiera que asista a misa sabe que sólo muy raras veces se oye hablar de sexo desde el púlpito. Como mucho, solo breves comentarios y alusiones ocasionales.

Esto sugiere que la acusación de que la Iglesia está “obsesionada” con el sexo se debe a otra cosa: a la conciencia intranquila de quienes practican el libertinaje sexual.

Dicen los Proverbios (28, 1) que el culpable “huye cuando nadie le persigue”, y es lo que está sucediendo en este caso. Quienes se enredan en pecados sexuales saben que están violando la visión cristiana de la sexualidad humana y creen que en la Iglesia hay continuas y estruendosas condenas de lo que hacen.

Pero no es así. El mensaje de la Iglesia es mucho más amplio, pero puede parecer que se insiste desproporcionadamente en ese aspecto cuando una persona está en conflicto con la visión cristiana. Esto implica el riesgo de que se pierda completamente el mensaje de la Iglesia.

La Iglesia no está interesada en decirle a la gente que “no”, sino en ayudarles a encontrar la felicidad. La verdad es que vivir según los designios de Dios para la sexualidad humana nos permitirá encontrar la felicidad a largo plazo en una forma en que los placeres momentáneos no lo harán. La Iglesia proclama la verdad sobre la sexualidad desde el amor y la preocupación por los demás.

Artículo publicado en Catholic Answers.

Jimmy Akin, Traducción de Carmelo López-Arias.

Vea también    Castidad, Dignidad, Pudor





















Evangelio del día


 

Libro de Isaías 49,8-15.

Así habla el Señor: En el tiempo favorable, yo te respondí, en el día de la salvación, te socorrí. Yo te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir las herencias devastadas,
para decir a los cautivos: "¡Salgan!", y a los que están en las tinieblas: "¡Manifiéstense!". Ellos se apacentarán a lo largo de los caminos, tendrán sus pastizales hasta en las cumbres desiertas.
No tendrán hambre, ni sufrirán sed, el viento ardiente y el sol no los dañarán, porque el que se compadece de ellos los guiará y los llevará hasta las vertientes de agua.
De todas mis montañas yo haré un camino y mis senderos serán nivelados.
Sí, ahí vienen de lejos, unos del norte y del oeste, y otros, del país de Siním.
¡Griten de alegría, cielos, regocíjate, tierra! ¡Montañas, prorrumpan en gritos de alegría, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de sus pobres!
Sión decía: "El Señor me abandonó, mi Señor se ha olvidado de mí".
¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!


Salmo 145(144),8-9.13cd-14.17-18.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas.

El Señor es fiel en todas sus palabras
y bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que caen
y endereza a los que están encorvados.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad;


Evangelio según San Juan 5,17-30.

Jesús dijo a los judíos:
"Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo".
Pero para los judíos esta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.
Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: "Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo.
Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden maravillados.
Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie: él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo,
para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida.
Les aseguro que la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán.
Así como el Padre dispone de la Vida, del mismo modo ha concedido a su Hijo disponer de ella,
y le dio autoridad para juzgar porque él es el Hijo del hombre.
No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz
y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.
Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

Venerable Pio XII (1876-1958)
papa 1939-1958
Alocución del 19/03/1941 (Allocutions aux jeunes époux, I, Fêtes chrétiennes, Lethielleux, 1947), trad. sc©evangelizo.org


El misterio de la paternidad

¿Qué es la paternidad? Ser padre es comunicar el ser. Más todavía, es poner en este ser el misterioso haz de la vida.
Dios es el Padre del universo: “Para nosotros, hay un solo Dios, el Padre del que vienen todas las cosas” (1 Cor 8,6). Dios es el Padre, el Creador del cielo, del sol, de las estrellas que brillan en su presencia y cantan su gloria (…). Toda esta vida inmensa y variada es hija del amor de Dios, dirigida, sostenida, envuelta en su crecimiento y en su desarrollo por la paternal Providencia divina. (…)
Sin embargo, la paternidad es aún más elevada. Con el ser, con la vida vegetal y animal, comunica además una vida superior, la vida de inteligencia y amor. (…) El ángel y el hombre son hijos de Dios y lo manifiestan por la imagen y semejanza que han recibido de Él, en el orden natural.
Dios posee una paternidad más sublime todavía, que engendra hijos de adopción y gracia, en un orden superior a las naturalezas del hombre y de los ángeles y los rende participantes de la vida divina misma. Ella los llama a compartir su propia beatitud en la visión de su Esencia, en la inaccesible luz en la que se revela él y su íntimo secreto de su incomparable paternidad, con el Hijo y el Espíritu Santo. (EDD)

Reflexión sobre el cuadro

En el Evangelio de ayer, Jesús preguntó al paralítico de la piscina de Betesda: "¿Quieres volver a estar bien? A lo largo de los Evangelios, Jesús suele sondear el corazón de las personas con las que se encuentra, animándolas a reflexionar sobre sus deseos más profundos. Aunque ya sabía lo que quería aquel hombre, le hizo la pregunta. Quería obtener una respuesta intencionada. Al final del Evangelio de hoy, Jesús revela lo que Él no busco hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió". Sus palabras expresan la profunda verdad de que su voluntad está en perfecta armonía con la del Padre. Y ahora, nos llama a desear lo que Él desea, alineando nuestra voluntad con la suya.

Nuestra vocación, pues, es estar en perfecta armonía con Jesús, como Él está en perfecta armonía con su Padre. ¿En qué parte del arte encontramos esa armonía bellamente expresada? En la música. En la música, las notas y los sonidos individuales se mezclan para crear algo más grande que su suma, algo completo y unificado. Imagina si la humanidad estuviera en perfecta armonía con Nuestro Señor... ¡qué sinfonía tan gloriosa sería!

Hoy nos ocupamos de Gerrit van Honthorst, uno de los más grandes pintores del Siglo de Oro holandés. Van Honthorst pintaba con energía y confianza, utilizando colores vivos y alegres que parecen irradiar luz. La alegría brota del lienzo. En la escena, el director del concierto de la casa, de espaldas a nosotros, señala las notas que hay que cantar, guiando a los músicos y asegurando su interpretación armoniosa. Al igual que la armonía en la música surge cuando se siguen las indicaciones del director, así también surge la armonía en nuestra fe cuando seguimos a Cristo.

Tras formarse en Utrecht, Gerrit viajó a Italia, donde absorbió el tenebrismo (fuertes contrastes de luz y oscuridad) característico de la obra de Caravaggio. A su regreso a Holanda, se hizo famoso por sus escenas nocturnas a la luz de las velas, lo que le valió el sobrenombre de "Gherardo delle Notti" (Gerardo de las Noches). Sus composiciones suelen estar llenas de calidez, vida y diversión narrativa, ya sea representando narraciones bíblicas, temas históricos o animadas escenas de género de músicos. Su reputación le llevó a recibir prestigiosos encargos de las cortes europeas, incluido el de trabajar como pintor para el rey Carlos I de Inglaterra y el príncipe Federico Enrique de Orange.

by Padre Patrick van der Vorst

 Meditación

¿Debo esperar el llamado de Dios o alguna señal o visión para saber cuál es su propósito para mí?

 No, pues es a través de la Biblia como él comunica su mensaje a la humanidad. En ella encontramos todo lo que necesitamos a fin de estar “completamente equipado[s] para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16, 17). Dios quiere que descubramos cuál es su voluntad para nosotros estudiando la Biblia y usando nuestra capacidad de razonar (Romanos 12:1, 2; Efesios 5:17).

¿Seré capaz de hacer la voluntad de Dios?

 Claro que sí, pues Dios nos asegura mediante su Palabra que “sus mandamientos no son difíciles de obedecer” (1 Juan 5:3, La Palabra de Dios para Todos). Desde luego, eso no significa que obedecerlos siempre será pan comido. Pero el esfuerzo bien valdrá la pena. Jesús mismo dijo: “Felices [son] los que escuchan la Palabra de Dios y la practican” (Lucas 11:28,

(jw.org)


















martes, 1 de abril de 2025

Reflexión de la intención del Papa Francisco: Por el uso de las nuevas tecnologías | Abril 2025

 Oremos para que el uso de las nuevas tecnologías no reemplace las relaciones humanas, respete la dignidad de las personas, y ayude a afrontar las crisis de nuestro tiempo






7 formas de reparar por las blasfemias que se cometen contra la Eucaristía


 

Un grupo de satanistas llevó a cabo una Misa Negra, profanando la Eucaristía en el Capitolio del Estado de Kansas a las 10 a.m. del 28 de marzo de 2025.  

Estos actos de profanación contra Nuestro Señor son extremadamente ofensivos para Dios, y es nuestro deber como católicos hacer reparación por tales ofensas.  

El Catecismo del Concilio de Trento afirma:  

“Entre todos los sagrados misterios instituidos por Nuestro Señor Jesucristo como instrumentos eficientes de su gracia divina, no hay ninguno que pueda compararse con el santísimo sacramento de la Eucaristía. Como no existe tampoco culpa de la que debamos temer ser castigados más severamente por Dios que el tratar sin un profundo respeto un misterio no sólo santo, sino que además encierra al mismo Autor y Fuente de toda santidad”.

¿Qué son los actos de reparación?  

Según la Enciclopedia Católica:  

“Reparación es un concepto teológico estrechamente relacionado con el de expiación y satisfacción, y pertenece así a uno de los más profundos misterios de la fe cristiana”.  
“La idea de la reparación es un elemento esencial en la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús. La Misa, representación del sacrificio del Monte Calvario, es especialmente apropiada para hacer reparación por los pecados. Uno de los fines por los que se ofrece es para aplacar la justa ira de Dios.”  

A continuación, presentamos siete formas en que los católicos pueden hacer reparación por las blasfemias y sacrilegios contra la Eucaristía:  

1) Hacer una Hora Santa de Reparación  

Cuando Jesús se apareció a Santa Margarita María de Alacoque en 1675, pidió a los fieles que hicieran una Hora Santa Eucarística en reparación por las blasfemias cometidas contra Él. Aunque solicitó esto específicamente para la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, podemos hacer una Hora Santa en cualquier momento del año y ofrecerla a Jesús.  

2) Ayuno y sacrificio  

El ayuno y el sacrificio son formas de expresar dolor por los pecados contra la Eucaristía. Podemos unir este sufrimiento a Cristo por la conversión de los pecadores y nuestras intenciones.  

Nuestra Señora de Fátima les dijo a los tres pastorcitos:  

“Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, ¡porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas!”  

3) Oraciones de reparación  

La Iglesia ofrece muchas oraciones de reparación. Algunos ejemplos incluyen el Acto de Desagravio del Papa Pío XI,  la Coronilla de desagravios al Sagrado Corazón de Jesús Sacramentado y la Coronilla del Santo Rostro de Jesús. También se puede rezar el Santo Rosario. Estos son solo algunos ejemplos.  

4) Pedir Misas de reparación  

Los católicos pueden solicitar Misas por diversas intenciones, incluida la reparación por las ofensas contra Nuestro Señor en la Eucaristía. Considera contactar a tu parroquia local y pedir una Misa con esta intención.  

5) Oración del Ángel de Fátima  

Otra oración de reparación es la Oración del Ángel de Fátima. Es breve y puedes rezarla incluso camino al trabajo si tienes poco tiempo:  

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores”.

6) Ofrecer tus cruces diarias  

Todos experimentamos sufrimientos a lo largo del día. Considera ofrecer tus sufrimientos y pruebas diarias a Jesús en reparación por las ofensas contra Nuestro Señor en la Eucaristía.  

7) Adoración Eucarística  

Si no puedes hacer una Hora Santa completa, considera visitar tu iglesia por unos minutos para adorar a Jesús en la Eucaristía.  

El Padre John Paul Mary de los Misioneros Franciscanos de la Palabra Eterna, indicó a ChurchPOP que hacer actos de reparación es importante porque “el arrepentimiento agrada a Dios. Donde hay contrición por el pecado, el Espíritu Santo acude rápidamente para sanar el espíritu quebrantado”. 

¿Harás reparación para consolar el Corazón de Jesús en la Eucaristía?

Jacqueline Burkepile. ChurchPOP

Vea también    La Eucaristía: Cumbre de la Unión
entre Dios y el Hombre


ACTO DE DESAGRAVIO DE PÍO XI

¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

(devocionario.com)

Oración de reparación del Ángel de Fátima

“¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!”

Oración del Ángel de Fátima

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores”.




















Evangelio del día

 


Libro de Ezequiel 47,1-9.12.

Un ángel me llevó a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del Altar.
Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho.
Cuando el hombre salió hacia el este, tenía una cuerda en la mano. Midió quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a los tobillos.
Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a las rodillas. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a la cintura.
Luego midió otros quinientos metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido: era un agua donde había que nadar, un torrente intransitable.
El hombre me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre?", y me hizo volver a la orilla del torrente.
Al volver, vi que a la orilla del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda.
Entonces me dijo: "Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas.
Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas parte adonde llegue el torrente.
Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio".


Salmo 46(45),2-3.5-6.8-9.

El Señor es nuestro refugio y fortaleza,
una ayuda siempre pronta en los peligros.
Por eso no tememos,
aunque la tierra se conmueva

y las montañas se desplomen
hasta el fondo del mar.
Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios,
la más santa Morada del Altísimo.

El Señor está en medio de ella: nunca vacilará;
él la socorrerá al despuntar la aurora.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

Vengan a contemplar las obras del Señor,
Él hace cosas admirables en la tierra.


Evangelio según San Juan 5,1-16.

Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
[Porque el Angel del Señor descendía cada tanto a la piscina y movía el agua. El primero que entraba en la piscina, después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal.]
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?".
El respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes".
Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina".
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado,
y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: "Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla".
El les respondió: "El que me curó me dijo: 'Toma tu camilla y camina'".
Ellos le preguntaron: "¿Quién es ese hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y camina?'".
Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí.
Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: "Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía".
El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Máximo de Turín (¿-c. 420)
obispo
Sermón de Cuaresma, CC Sermón 50, p. 202; PL 57, 585


“¿Quieres curarte? La Cuaresma conduce al bautismo."

En el Antiguo Testamento leemos que en tiempo de Noé todo el género humano estaba perdido en el pecado, las cataratas del cielo se abrieron y durante cuarenta días las aguas de la lluvia se precipitaron sobre la tierra. Simbólicamente, durante cuarenta días la tierra fue empapada de agua. No se trata aquí tanto de un diluvio como de un bautismo. Fue un bautismo que quitó la iniquidad de los pecadores y liberó la justicia de Noé. Así, pues, el Señor, hoy como entonces, nos ha dado también a nosotros en la Cuaresma un tiempo para que durante el mismo número de días se abrieran los cielos para inundarnos de la misericordia divina. Una vez lavados en las aguas salvíficas del bautismo, nos ilumina el sacramento. Como entonces, las aguas se llevan la iniquidad de nuestras faltas y reafirman la justicia de nuestras virtudes.
La situación de hoy es la misma que en los días de Noé. El bautismo es un diluvio para el pecador y una consagración para los fieles. En el bautismo, el Señor salva la justicia y destruye la injusticia. Lo vemos en un hombre concreto: Pablo. Antes de ser purificado por los preceptos espirituales era un perseguidor de la Iglesia y un blasfemo. Una vez bañado por la lluvia celestial del bautismo, el blasfemo murió, murió el perseguidor, murió Saulo y llegó a la vida el apóstol, el justo, Pablo... Cualquiera que vive religiosamente la Cuaresma y observa las prescripciones del Señor experimenta dentro de sí la muerte al pecado y la vida a la gracia. Sucediendo a sí mismo, de alguna manera, muere como pecador y vive como justo. (EDD)

Reflexión sobre el antiguo Dibujo Maestro

Nuestro dibujo de Perino del Vaga, de 1538, capta el momento en que Cristo anima al cojo a levantarse, asegurándole que está curado. Debajo del hombre, vemos su estera enrollada, un detalle clave en el relato evangélico, que nos dice que ahora recogerá su estera y se marchará. En la parte superior del dibujo, se cierne un ángel, que se dice es el que agitó las aguas curativas del estanque. Como cuenta el Evangelio, los ciegos, cojos y paralíticos se reunieron allí, esperando que las aguas se movieran con la esperanza de ser restaurados. Nacido en Florencia, Perino del Vaga se trasladó más tarde a Roma, donde entró en el taller de Rafael. Junto a Giulio Romano, se convirtió en uno de los artistas más significativos del círculo del maestro. Se trata de un hermoso dibujo, que capta una representación dinámica de la historia del Evangelio de hoy.

La pregunta de Jesús al cojo puede parecer extraña: "¿Quieres volver a estar sano? El hombre llevaba treinta y ocho años acudiendo al estanque. Seguramente era obvio que quería curarse. Sin embargo, Jesús sigue preguntando. Por supuesto, ya sabía lo que había en el corazón del hombre, pero quería que reflexionara sobre sus propios deseos y reconociera su necesidad de curarse. Tenemos que quiere ¡para ser sanados! Esto nos invita a reflexionar: ¿cuál es la curación que realmente buscamos? ¿Curación de las adicciones, curación de la impaciencia, curación del malhumor,...?

Hay otro elemento inusual en este pasaje del Evangelio. Cuando Jesús pregunta al hombre si quiere curarse, no responde con un simple "Sí, quiero curarme". En lugar de eso, se queja de su situación, explicando que no tiene a nadie que le ayude a entrar en la piscina. Su respuesta es comprensible, pero sorprendente. Después de ser curado, no se le oye saltar de alegría ni alabar a Jesús. Simplemente recoge su camilla y se marcha. Quizá no era la persona más agradecida, o quizá simplemente le costaba asimilar lo que había sucedido. Puede parecer poco generoso criticarle, pero su respuesta invita a la reflexión, especialmente durante la Cuaresma. ¿Estamos realmente agradecidos por todo lo que hemos recibido? ¿Reconocemos y agradecemos todas las bendiciones que se nos han dado? ¿O simplemente nos hemos alejado, dándolo todo por sentado?

by Padre Patrick van der Vorst

 Oración

Busca un lugar donde puedas estar en silencio, donde nadie te interrumpa. Ponte cómodo. Ve al Señor en actitud de humildad y confianza). (Entra en la oración de la manera que te sientas movido a hacerlo. Ya que la curación es un proceso progresivo, esa oración no solucionará todos tus problemas. Nunca podremos llegar a decir que ya acabaron los problemas, que todos los recuerdos han sido curados, pero podemos quitar del camino toda barrera que nos impida estar sanos y saludables. La curación interior se habrá llevado a cabo cuando un suceso del pasado no tenga ya poder para herirnos - cuando lo podamos recordar sin tristeza, vergüenza o sentimiento de culpa. Entre en presencia de Dios). 


Señor, Tú puedes volver atrás conmigo y caminar conmigo a través de mi vida desde el momento que fuera concebido. Ayúdame, Señor, aun entonces: límpiame y líbrame de todo lo que pudo causarme dificultades en el momento de mi concepción. Tú estabas presente en el momento que fui formado en el vientre de mi madre. Líbrame y sáname de cualquier ataduras en mi espíritu que hayan podido llegarme por mi madre o las circunstancias de la vida de mis padres aún cuando tomaba forma. Por esto, te doy gracias. También te alabo, Jesús, porque además me estás sanando del trauma de nacer. (Muchas de nuestras madres tuvieron partos largos y dolorosos cuando nacimos, y esto tiene un efecto en la criatura). Te pido, Señor, que me cures del dolor de nacer y de todo lo que sufrí al nacer. Te doy gracias, Señor, porque Tú estabas allí para recibirme en tus brazos cuando nací. Conságrame en ese mismo momento al servicio de Dios. Gracias, Jesús, porque esto se ha hecho. Señor Jesús, te alabo porque en esos primeros meses de mi infancia tú estabas conmigo cuando te necesité. (Hay muchas personas que necesitaban más amor del que recibieron de su madre, porque fueron separados por circunstancias que no pudieron evitarse. No recibieron el amor que les hubiera ayudado a sentir fuerza y estabilidad). Hubo veces que necesité que mi madre me acunara en su pecho y me meciera y me contara cuentos infantiles como solamente sabe hacerlo una madre. Señor, hazlo Tú en lo más profundo de mi ser. Envíame a tu madre, María, para que me estreche en su regazo, me dé calor y me haga todo lo que una madre hace para brindarle a su hijo ternura y seguridad. Déjame sentir su amor maternal tan conmovedor, confortante y profundo que nada ya pueda separarme de ese amor otra vez. Te doy gracias y te alabo. Señor, porque sé que ahora mismo estoy cobijado en los brazos de tu madre y en los tuyos. (También hay personas que necesitaron más del amor paternal en sus vidas). Por cualquier razón que me haya sentido descuidado, rechazado, Señor, llena esa parte de mi ser con un profundo amor paternal que sólo viene de un padre. Aunque yo no esté consciente de haber necesitado unos brazos fuertes y un "papito" que me amara y me diera seguridad y apoyo, dámelo Tú ahora. Gracias, Señor, porque esto también lo estás haciendo. 2 (Según crecíamos, algunos de nosotros pertenecíamos a familias donde no había mucho tiempo para nosotros como individuos). He llegado a entender y a aceptarlo, pero una parte de mi ser en realidad nunca se sintió completa, nunca se sintió verdaderamente querida. Te pido hoy una curación de ese sentimiento. Señor, hazme saber que soy tu hijo, una persona importante en tu familia, un ser único que amas de una manera muy especial. Cúrame, Señor, las heridas causadas por las relaciones con mi familia, el hermano o hermana que no me entendía del todo o que no me demostraba amor y bondad debidamente. Una parte mía nunca se sintió amada por eso. Déjame ahora alcanzar en perdón a ese hermano o hermana. Quizás a través de los años, nunca he podido aceptarlos porque nunca me sentí verdaderamente aceptado por ellos. Dame un gran amor por ellos. Así que la próxima vez que los vea haya tanto amor que todo lo viejo habrá pasado. Me habrás renovado. Te doy gracias por eso, Señor. (Según crecíamos, el primer trauma real en nuestra vida pudo haber sido cuando fuimos a la escuela por primera vez. Esa fue la primera vez que nos ausentábamos del hogar y todo lo que ello representaba. Para algunos de nosotros que éramos muy sensibles, que éramos tímidos, inseguros, esto fue difícil; - quedarnos con aquella maestra extraña, con compañeros extraños, en un lugar extraño). Señor, de veras nunca me recuperaré de esa experiencia, porque había cosas que esperaban de mí y cosas que me herían mucho. Hubo maestras intratables y niños que no me mostraban amor o comprensión. Te pido, Señor, que me sanes de todos esos años que pasé en la sala de clase, que me quites todo el dolor y sufrimiento que recibí en ese tiempo. Me retraje en ese entonces, Señor, y empecé a sentir miedo de hablar en grupos porque me habían ridiculizado, castigado, criticado en la escuela. Dejé de hablar porque era demasiado doloroso. Señor, te pido que abras la puerta de mi corazón. Déjame relacionarme en grupos de una manera más abierta y libre de lo que he podido hasta ahora. Según se lleva a cabo esta curación, tendré la confianza y el valor de hacer lo que me pidas en toda situación. Gracias, Señor, porque creo que estás sanándome ya. Señor, cuando entré en la adolescencia, empecé a experimentar cosas que me asustaron, me avergonzaron y me causaron dolor. Nunca he podido sobreponerme del todo a algunas experiencias que tuve cuando me estaba conociendo a mí mismo, lo que significa ser persona. Te pido, Señor Jesús, que sanes todas las experiencias que tuve como adolescente; las cosas que hice y que me hicieron y de las que nunca he sanado. Entra en mi corazón y quita todas las experiencias que me causaron sufrimiento o vergüenza. No te pido, Jesús, que borres esto de mi mente sino que lo transformes de manera que pueda recordarlo sin vergüenza, con acción de gracias. Hazme comprender por lo que hoy están pasando los jóvenes, porque yo mismo también he pasado por ello: esa época de búsqueda y conflicto. Según me voy sanando, déjame ayudar a otros a encontrar la curación. 3 Señor, al salir de este período de mi vida, y al empezar a crecer en la vocación a que me llamabas, tuve dificultades. (Algunos fuimos llamados a ser esposos y esposas, algunos fuimos llamados al celibato, otros escogieron la soltería o ahora son viudos o divorciados. Ha habido dolor, ha habido sufrimientos; no hay carrera alguna en la tierra que no conlleve dificultades de ajuste, problemas que necesitaban curarse en la vida privada). Te pido, Jesús, que me cures en el estado de vida que me encuentro hoy, y todo lo que eso ha significado para el mundo que me rodea. (Esposos y esposas tienen cosas del pasado que se interponen en sus relaciones, heridas y sufrimientos que solamente pueden existir entre quienes tratan de vivir juntos y conocerse en una situación muy íntima). Señor, sáname de estas cosas. Haz que mi matrimonio empiece a ser de nuevo lo que Dios quiere que sea. Toma en tus manos todas las heridas y sufrimientos del pasado, para que desde ahora en adelante este matrimonio sea limpio y de nuevo tan libre y tan sano como sea posible. Gracias, Padre, que mediante esta curación podemos llegar a ser la clase de marido y mujer que Tú pides que seamos. (Los sacerdotes, religiosas y religiosos han tenido heridas que los han alejado de Jesús en vez de acercarlos a Él). Señor, ayúdame a sentir tal calor y fortaleza de amor en mí que nunca jamás dude yo, si el camino que sigo es al que me has llamado. Dame valor y confianza en la obra que me has llamado a hacer. Llévame adelante con propósito y metas nuevas. Gracias, Padre, porque sé que estás haciéndolo. (La gente soltera que se han sentido llamados a esa vida, siguen los pasos de Jesús con un dolor y sufrimiento que sólo Dios conoce). Me he sentido solo y en ocasiones, abandonado y totalmente rechazado por el resto de la humanidad. Señor Jesús, lléname hoy de un nuevo sentido de fortaleza y propósito. Hazme comprender lo que has puesto en mi corazón. Déjame ser un testimonio vivo de Jesucristo. Te doy gracias, Padre, porque sé que estás haciendo esto. Según siento la unción de tu amor, te glorifico, Señor, porque sé que está hecho. Señor, no hay poder en el cielo y la tierra que pueda impedirlo. Te alabo, Señor, porque sé que mientras más te entrego, dándote gracias y alabándote por ello, más me das la fortaleza de tu presencia, el poder de tu espíritu, el amor de tu Divino Hijo. Te alabo, Jesús, por esta curación y te glorifico. Gracias. Amén.

(Ahora permanece en silencio unos diez minutos. Deja que el Espíritu de Dios complete la obra de curación en ti. Vacía tu corazón de todo lo que no es de Dios. Deja que Dios vuelva a llenarlo con su Amor). 

(schoenstadt)