miércoles, 8 de febrero de 2017

La Santa Misa contada en Historietas 42


La Santa Misa contada en Historietas


42. La matanza del corderito
(Cordero de Dios)



Un campesino tenía dos hijos. El primero heredó los pocos campos que había en existencia. El segundo dijo: "Yo voy a la ciudad. Trabajaré de minero. Allí puedo ganar bien". Dicho y hecho. En la ciudad consiguió un trabajo bien remunerado. Pero su casa no era agradable. Detrás de la casa pasaba el ferrocarril. Esto trajo mucho ruido y polvo. Nada había para recordar la campiña y los prados del pueblo paterno. El campesino vuelto minero sentía nostalgia. Su mujer tuvo una idea. En el patio de la casa había un viejo granero con una puerta que miraba los rieles del ferrocarril. Al costado había bastante hierba. Compraron dos ovejas. Con permiso de la dirección de ferrocarriles las ovejas podían pastar tranquilamente. El hijo de campesino se sentía como en casa cuando le producían leche y queso. Cuando esquilaban las ovejas sacaron suficiente lana como para un terno. Pero la alegría más grande fue cuando nació el corderito.

El corderito había pastado en la hierba cerca del ferrocarril por unas semanas y ya había crecido. Un día cuando el minero-campesino quiso buscar el corderito el animalito había desaparecido. Las ovejas balaban nerviosamente. Al lado de los rieles se vio un poco de sangre y lana. Pareció obvio, alguien había robado el animalito y lo había matado. Pero tanto el hombre como la mujer estaban de acuerdo: No dejaremos de criar ovejas. Pronto tendremos un nuevo corderito para nuestro hijo que va a nacer.

Cuando los dos regresaban de la Misa el domingo el hombre dijo: "Ahora me he dado cuenta por que rezamos 'Cordero de Dios'. El corderito ha alegrado nuestra vida. Así Jesús ha dado alegría al mundo entero. El corderito ha sido matado por malos hombres. Lo mismo nuestro salvador". La mujer opinó: "Tenía que pensar en la homilía del padre hace unos días. ¿Sabes? Nos lo contó de la Biblia. Las ovejas eran lo más precioso que tenían los Israelitas ya que eran un pueblo de pastores. Por eso se llama a Jesús: Cordero de Dios. Él es tan importante, tan precioso para nosotros y Él se ha sacrificado por nosotros." Tenía razón: De la vida ordinaria surgió la visión mística de los profetas y santos.

Había un tiempo cuando los gobernantes y emperadores prohibían representar a Jesús como "Cordero de Dios". El mismo emperador de Constantinopla firmó tal decreto. Él quiso hacerlo por consideración a los mahometanos. No permiten imagen alguna de hombres o animales por miedo a la superstición. Los católicos creyentes estaban indignados que se le s prohibía representar a Jesús como "Cordero de Dios". Así lo llamó el profeta Isaías, el Bautista Juan y el evangelista Juan. En aquel tiempo se eligió un nuevo Papa que venía de la Siria y que había experimentado en su patria el pleito acerca de la representación del Cordero de Dios. El Papa quiso protestar contra la prohibición. Pero no mediante un decreto sino mediante una oración. Por eso mandó lo siguiente":A partir de hoy queremos cantar en todas las misas antes de la comunión: "Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros". Porque Jesús, el cordero sacrificado es nuestra alegría, Jesús, el cordero de Dios fue muerto por los malos y por nosotros.

Esto sucedió alrededor del año 700. Hoy en día, mil doscientos años más tarde, sabemos apreciar también este canto. Jesús - nuestra alegría en la ciudad oscura; Jesús - cordero sacrificado por nosotros por la rebelión de los malos. ¡Es la oración de la comunión más hermosa, cuando el "Cordero" se hace nuestro sacrificio y nuestra alegría!.



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