Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa
No hay ningún sacramento más saludable que éste. |
No hay ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se aumentan las virtudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.
Santo Tomás de Aquino Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4 |
¡Oh banquete precioso y admirable! |
¡Oh banquete precioso y admirable, banquete saludable y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, de más precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?
Santo Tomás de Aquino Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4 |
La deuda de amor que hemos contraído con Jesús. |
Jesucristo quiere vivir entre nosotros y atestiguarnos en la Eucaristía su ardiente caridad, porque ve el amor infinito de su Padre celestial hacia los hombres y siente la necesidad de pagarle por nosotros la deuda de amor que hemos contraído con Él.
San Pedro Julián Eymard Necesidad del Corazón de Jesús! |
¡Llega Jesús hasta mendigar la compasión y la correspondencia a su amor! |
¡Cuánto le agrada ver que nos acercamos a Él para darle gracias por los beneficios que nos concedió y por los sufrimientos qué por nosotros se impuso! Puede decirse que en gran parte instituyó la Eucaristía para que los fieles acudiesen a su lado con el fin de consolarle de sus dolores, de su pobreza, de su cruz. ¡Llega Jesús hasta mendigar la compasión y la correspondencia a su amor!
San Pedro Julián Eymard Necesidad del Corazón de Jesús! |
Las señales de sus heridas. |
Jesucristo conserva en la Eucaristía las señales de sus heridas. Las ha querido conservar como trofeo de gloria y para su consuelo, porque ellas le recuerdan el amor que nos tuvo.
San Pedro Julián Eymard Necesidad del Corazón de Jesús!
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Se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios. |
En la Comunión más se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios que los gustos sensibles.
San Juan de la Cruz Doctor de la Iglesia*
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¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa! |
Ninguna otra penitencia sacramental pueden imponer los confesores a sus penitentes cuyo valor satisfactorio pueda compararse de suyo al de una sola Misa ofrecida a Dios. ¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa!
P. Antonio Royo Marín O.P. |
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