Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta BEATIFICACION. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BEATIFICACION. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de julio de 2023

Acércate a Carlo Acutis, el beato digital

CARLO ACUTIS

Su beatificación se celebró el 10 de octubre de 2020 en la Basílica papal de San Francisco de Asís

Carlo Acutis dio un paso más hacia la santidad y fue beatificado el 10 de octubre de 2020 (16:30 hora local) en Asís, en la Basílica Papal de San Francisco.

Una alegría que se esperaba desde hace mucho tiempo, según el obispo de la diócesis de Asís – Nocera Umbra – Gualdo Tadino, Domenico Sorrentino.

Carlo (1991-2006) fue un adolescente católico italiano declarado ‘venerable’ por la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano, que aprobó, en febrero de 2020, un milagro atribuido a su intercesión.

Eucaristía, el «camino al cielo»

El futuro beato se dedicó con pasión a publicar una serie de materiales digitales para evangelizar dedicados a los ‘milagros eucarísticos’.

El joven Carlo se distinguió por su amor a la Eucaristía, a la que llamó su «camino al cielo».

La noticia -añade el obispo Sorrentino- fue un rayo de luz «en este momento en que en Italia estamos saliendo laboriosamente de una pesada situación sanitaria, social y laboral».

En estos meses hemos afrontado la soledad y el distanciamiento experimentando el aspecto más positivo de Internet, una tecnología de comunicación para la que Carlos tenía un talento especial, hasta el punto de que el papa Francisco, en su carta CHRISTUS VIVIT dirigida a todos los jóvenes del mundo, lo presentó como un modelo de santidad juvenil en la era digital, explicó monseñor Sorrentino.

Comunicar valores y belleza

El Papa escribe de él:

«Él sabía muy bien que esos mecanismos de la comunicación, de la publicidad y de las redes sociales pueden ser utilizados para volvernos seres adormecidos, dependientes del consumo y de las novedades que podemos comprar, obsesionados por el tiempo libre, encerrados en la negatividad. Pero él fue capaz de usar las nuevas técnicas de comunicación para transmitir el Evangelio, para comunicar valores y belleza» (n. 105).

El cuerpo del venerable se conserva en Asís en el Santuario del Despojamiento. Un signo fuerte, considerando que este lugar recuerda a san Francisco, que siendo joven se despojó de sus vestidos y de todas sus riquezas y pertenencias para seguir a Dios.

El obispo Domenico Sorrentino destacó que la beatificación de Carlo Acutis lo llevará aún más a la atención del mundo de la juventud y será un estímulo para todos.

Amor a Dios contra el consumo y el atontamiento

«La prueba que estamos viviendo no debe hacernos caer. El amor de Dios -continúa el obispo- puede hacer que una gran crisis se convierta en una gran gracia. Necesitamos de una nueva creatividad, generativa y responsable, para construir un mundo diferente, más hermoso y más solidario».

Monseñor Sorrentino rememoró que Carlo «no cayó en la trampa” del tiempo en que vivió. Y citó las palabras del Papa:

Él «veía que muchos jóvenes, aunque parecen distintos, en realidad terminan siendo más de lo mismo, corriendo detrás de lo que les imponen los poderosos a través de los mecanismos de consumo y atontamiento».

De ese modo, no dejan brotar los dones que el Señor les ha dado, no le ofrecen a este mundo esas capacidades tan personales y únicas que Dios ha sembrado en cada uno.

Así, decía Carlos, ocurre que «todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias«. No permitas que eso te ocurra» (no. 106).

El Infinito es nuestra Patria

CARLO ACUTIS
Picasa | carloacutis.com

Para la Iglesia católica, Carlo Acutis con solo 15 años de edad ha dejado un intenso testimonio de vida auténticamente cristiano.

Desde que recibió la Primera Comunión a los 7 años de edad nunca faltó a la cita cotidiana con la Santa Misa.

El joven permanecía largas horas delante del Sagrario porque consideraba que en el Santísimo Sacramento, allí, estaba realmente presente Dios.

Acutis decía a su párroco que la Virgen era su gran confidente y cada día rezaba el Santo Rosario.

Carlo -según los datos para su proceso- era un adolescente de «profunda vida eucarística y devoción mariana, que han contribuido a que llegase a ser un chico muy especial al que todos admiraban y amaban».

Él amaba decir y animar a sus amigos y familiares: «Nuestra meta debe ser el infinito, no lo finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera».

En especial, Carlo, afirman los testimonios, situaba en el centro de su vida el Sacramento de la Eucaristía que llamaba «mi autopista hacia el Cielo».

CARLO ACUTIS
carloacutis.com

Pequeño mago de la informática al servicio de la Eucaristía

Cuentan que Carlo era un mago de la programación de computadores, además de un artista con la edición de vídeo, la creación de páginas web, hasta boletines para su comunidad parroquial. Además realizaba voluntariado con niños y ancianos.

Carlo, que falleció a causa de una leucemia fulminante, ofreció su sufrimiento por el Papa y por la Iglesia. «Estar siempre unido a Jesús, ese es mi proyecto de vida».

«Estoy contento de morir porque he vivido mi vida sin malgastar ni un solo minuto de ella en cosas que no le gustan a Dios«, decía.

Carlo inspiró a muchas personas, entre ellas su mamá que se convirtió gracias al ejemplo de su hijo que pedía que el evangelio fuera la guía de la propia vida y que cada uno fuera luz en el camino para los otros.















jueves, 25 de mayo de 2023

La milagrosa curación de David por la que los doctores dicen «no me lo puedo creer»

david-rodriguez-nieto-milagro-isidoro-zorzano.jpg

Empezó con un dolor en la muñeca, pero se extendió. Cinco años de dolores intensos y operaciones. Perdió la movilidad y la sensibilidad del lado derecho de su cuerpo. Le dieron la incapacidad y ninguna esperanza de recuperación. Pero nunca perdió la fe. Cuando los medios humanos se agotaron, pidió que le acompañaran en una novena a Isidoro Zorzano. El milagro es asombroso.

El médico no daba crédito. David entró a la consulta del médico andando. Con él, su mujer, Teresa. El doctor no le reconocía. Se convenció de que realmente era su paciente porque identificó a su mujer. Recordaba a David en silla de ruedas, con los dedos de una mano engarrados, afligido por el dolor. No podía creer que de repente, después de tanto tiempo, estuviera tan… sano.

Le hizo el reconocimiento, y asombrado le dijo: «Efectivamente, estás curado». No daba crédito.

Le preguntó qué había hecho al margen del tratamiento, que –por otra parte- era ya para mitigar los dolores, no para una cura, que quedaba descartada médicamente.

David respondió: «Como los medios humanos ya no alcanzaban, decidimos intensificar los sobrenaturales. Hicimos una novena».

david-rodriguez-nieto-milagro-isidoro-zorzano-2.jpg
La familia de David Rodríguez Nieto.

El doctor, perplejo, preguntó qué era una novena. David y Teresa se lo explicaron: nueve días pidiendo la intercesión a un santo o a alguien de quien se crea en su santidad (en este caso a Isidoro Zorzano). Ojiplático, el médico rehizo el informe y le recetó: «Siga usted tomando novenas».

La enfermedad

David Rodríguez Nieto vive en Vallecas, un barrio humilde de Madrid. Casado, padre de cinco hijos, todos menores de edad. Era feliz en casa y en su trabajo, profesor en un colegio. Un día, hace cinco años, moviendo un mueble se hizo daño.

Parecía algo de un tendón en la mano derecha, y necesitó de una operación. Se complicó y le afectó a otros nervios. Más operaciones. Empeoró. Se extendió. Le afectó al equilibrio, a temas neuronales, se le quedaron los dedos agarrotados.

Los dolores eran muy intensos. Le colocaron un neuroestimulador, que al principio pareció funcionar, pero su cuerpo lo rechazó por algún tipo de alergia. Perdió la sensibilidad, y finalmente, quedó en silla de ruedas. Y con dolores tremendos que apenas le permitían conciliar el sueño. 

Pero él lo llevaba con una entereza encomiable. Cuenta a Aleteia que en esos cinco años «he rezado por curarme, otras veces por aprender a convivir con ello, otras veces te cabreas y te preguntas ‘¿qué he hecho yo para merecer esto? Iba por días'». Pero en todas esas fases, nunca cuestionó su fe. Sabía que, lo entendiera o no, Dios estaba detrás de esto.

Sólo quedaba esperar un milagro

En una de las últimas consultas, el médico no le dio buenas noticias: «Cuando veo que todos los medios médicos me dicen que la única es esperanza es una operación del neuroestimulador para disminuir el dolor, pero ninguna esperanza de curarme. Es en ese momento cuando piensas, ahora de verdad».

david-rodriguez-nieto-milagro-isidoro-zorzano.jpg
David, en silla de ruedas, y su esposa.

Ese «ahora de verdad» significa que ahora de verdad sí que tiene que pedir el milagro con toda su fe. Y con la confianza de que podía pasar, no como si fuera una lotería a ver si toca. Y tenía claro a quién pedírselo y por qué.

La novena

David y Teresa se casaron en la parroquia de San Alberto Magno, en Vallecas. En esa iglesia está enterrado Isidoro Zorzano, un compañero de clase de San Josemaría y primer miembro del Opus Dei.

«En mi casa, somos muy de pedir cosas a Isidoro Zorzano. Nos ha hecho favores cotidianos. Y dijimos, ‘¿por qué no?’ Ya que nos ha ayudado en pequeñas cosas, que haga algo más gordo», cuenta David, con la naturalidad de quien tenía plena confianza porque ya había experimentado pequeños milagros.

Así que se decidió a mover por grupos de redes sociales un mensaje muy campechano invitando a quien quisiera a unirse a una novena a Isidoro Zorzano para pedir su curación, porque él «quería volver a trabajar».

Y el mensaje comenzó a circular.

Primero por la familia, muy numerosa, colegio, amigos, parroquia… y se fue extendiendo por conocidos, desconocidos, etc. David vio cómo muchísimas personas se ponían a rezar por él. «Tenía una esperanza real. No fue en plan a ver qué pasa, a ver si tengo suerte. Tanta gente rezando que pensaba que Isidoro iba a tener que hacer algo. Estaba impresionado porque había tanta gente rezando que se nos había ido de las manos«.

Así que pensaba que «Isidoro va a tener que hacer algo».  Y añade: «Era el último cartucho. Si me curo, me curo. Tenía la impresión de que sí». Tan convencido estaba de que algo podía pasar, que medio en broma medio en serio, ya durante la novena, cenando con unos amigos en casa, les dijo: «Oye, acordaos de que el domingo jugamos al pádel».

El milagro

Era sábado. Último día de la novena. La enfermedad avanzaba. David había quedado con su amigo Carlos para acompañarle a hacer unas gestiones a El Escorial, un pueblo en la sierra madrileña. Iban en el coche de Carlos. Entonces, David comenzó a sentir un hormigueo en la pierna. David comenzaba a sentir los dedos y se lo dijo a su amigo, quien le recordó que aún le quedaba por rezar la última estampa de la novena.

Pararon en una gasolinera. Rezaron la estampa muy emocionados. David salió del coche por su propio pie. El equilibrio que perdió hacía años, había vuelto. Y la sensibilidad. Los dedos se habían vuelto a estirar. El dolor había desaparecido. Se abrazó emocionado a su amigo e inmediatamente llamó a Teresa para anunciarle el milagro.

Ya curado, volvió a enviar otro mensaje para comunicar la noticia y pedir otra novena, esta de acción de gracias. Éste fue su mensaje:

Querida familia y amigos:

Lo primero de todo GRACIAS, gracias porque estos 9 días han sido impresionantes, nos habéis acompañado y nos habéis enseñado mejor que nadie lo que es la Comunión De los Santos, y sobre todo el poder de la Oración…  GRACIAS porque en estos 9 días, hemos ido curando «heridas del alma», y hemos ido creciendo en FE…  Poco a poco… la FE no viene de golpe, y debe seguir creciendo…  De salud… podríamos decir que estoy casi curado, y casi no nos lo creemos, pero es así… flojo, pero sin dolor y pudiendo volver a andar… los músculos un poco atrofiados después de tanto… así que solo podemos decir GRACIAS…  Como habéis demostrado una FE increíble, nos atrevemos a pediros una nueva novena… esta vez para AGRADECER…  Por eso os animamos a que sigáis caminando con nosotros otros 9 días… desde mañana hasta el día 15 de Mayo… 9 días de AGRADECIMIENTO a ISIDORO…  Agradecidos, os damos las gracias por TANTO…

Una hija de David lee el texto en el que por whatsapp piden que se haga una novena a Isidoro en acción de gracias.

«Soy un milagro viviente»

 «Ahora tengo varios meses de rehabilitación por delante porque tengo los músculos acartonados, no tengo fuerza en las manos, me canso enseguida», cuenta David sabiendo que los dolores se han ido y que volverá a trabajar. Eso en lo físico, pero en lo espiritual se siente abrumado «porque no quiero ser protagonista, el mérito es de Dios a través de Isidoro. No lo estoy viendo de la barrera, estoy dentro de la plaza. Yo estoy agradecido, continuamente dando gracias, pero el modelo a seguir no soy yo».

Tiene claro que quiere que su historia se conozca:

«Yo cuento lo que sea pero para acercar a la gente a Dios, no quiero ser showman. Pero yo quiero contar la realidad para que la gente crea y podamos tener más milagros».

Además, ya se está moviendo para que ‘su milagro’ sirva para el proceso de beatificación de Isidoro Zorzano, quien actualmente es Venerable.


Benito Rodríguez, Aleteia 

Vea también    Enfrentando la Enfermedad