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domingo, 7 de junio de 2026

(Evangelio del día) Corpus Christi - ¿Acaso no sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa presencial?

Deuteronomio 8,2-3.14b-16a.

Moisés habló al pueblo diciendo:
"Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos.
Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el maná, ese alimento que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.
No olvides al Señor tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud,
y te condujo por ese inmenso y temible desierto, entre serpientes abrasadoras y escorpiones. No olvides al Señor, tu Dios, que en esa tierra sedienta y sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca,
y en el desierto te alimentó con el maná, un alimento que no conocieron tus padres."


Salmo 147,12-13.14-15.19-20.

¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!
El reforzó los cerrojos de tus puertas
y bendijo a tus hijos dentro de ti.

El asegura la paz en tus fronteras
y te sacia con lo mejor del trigo.
Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente;

Revela su palabra a Jacob,
sus preceptos y mandatos a Israel:
a ningún otro pueblo trató así
ni le dio a conocer sus mandamientos.


Carta I de San Pablo a los Corintios 10,16-17.

Hermanos:
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?
Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.


Evangelio según San Juan 6,51-58.

Jesús dijo a los judíos:
"Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Juan María Vianney (1786-1859)
presbítero, párroco de Ars
Sermón para el 6º domingo después de Pentecostés (Sermons de Saint Jean Baptiste Marie Vianney, Curé d'Ars II, Ste Jeanne d'Arc, 1982), trad. sc©evangelizo.org


¡La gran felicidad de recibir a Jesucristo!

Si él mismo no lo hubiera dicho, hermanos míos, ¿quién de nosotros habría jamás comprendido que Jesucristo ha llevado el amor por sus criaturas hasta darnos su Cuerpo adorable y su Sangre preciosa, para alimento de nuestras almas? ¡Así es! ¡Hermanos míos, el alma se nutre de su Salvador!... ¡y tantas veces cómo lo desee!... ¡Oh abismo de bondad y de amor de un Dios por sus criaturas!...
San Pablo nos dice, hermanos míos, que el Salvador, revistiéndose de nuestra carne, ha escondido su divinidad y llevado la humillación hasta el anonadamiento. Instituyendo el sacramento adorable de la Eucaristía, ha velado también su humanidad, dejando únicamente aparecer las entrañas de su misericordia. Hermanos míos, ¡vean hasta dónde es capaz el amor de Dios por sus criaturas!... Hermanos míos, de todos los sacramentos, no hay otro comparable a la Eucaristía. (…)
San Juan nos dice que Jesucristo “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin” (Jn1,1) y encontró el medio de subir al cielo sin dejar la tierra. Tomó el pan en sus manos santas y venerables, lo bendijo y lo transformó en su Cuerpo y el vino lo transformó en su preciosa Sangre. Dio a los sacerdotes, en la persona de sus apóstoles, el poder de hacer el mismo milagro cada vez que pronunciaran las mismas palabras. Con ese milagro de amor, pudo permanecer con nosotros, servirnos de alimento, consolarnos y tenernos compañía. (…)
Hermanos míos, ¡qué felicidad para un cristiano aspirar al gran honor de nutrirse del Pan de los ángeles!... Hermanos míos, si comprendiéramos la grandeza de la felicidad de recibir a Jesucristo, ¿no trabajaríamos continuamente para meritarlo?
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

La Iglesia celebra hoy la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, tradicionalmente conocida como Corpus Christi (que en latín significa “el Cuerpo de Cristo"). En esta fiesta, celebramos uno de los misterios más profundos de nuestra fe: que en la Eucaristía, Cristo está verdadera y realmente presente: Su Cuerpo y su Sangre, su Alma y su Divinidad. La Eucaristía no es un mero símbolo o un recuerdo de Jesús, sino Cristo mismo realmente presente entre nosotros bajo las apariencias del pan y del vino. Mediante la consagración, el cuerpo y el pan se convierten en Su presencia real entre nosotros.

La fiesta surgió en el siglo XIII, en una época de creciente devoción eucarística en la Iglesia. Santo Tomás de Aquino desempeñó un papel importante en la configuración de la celebración después de que el Papa Urbano IV estableciera la fiesta para la Iglesia universal en 1264. Aquino compuso algunos de los himnos eucarísticos más bellos jamás escritos para esta ocasión, entre ellos Pange Lingua, Tantum Ergo y Panis Angelicus. El Corpus Christi pronto se asoció a grandes procesiones públicas en las que el Santísimo Sacramento es llevado en una custodia por calles, ciudades y campos. Estas procesiones son un acto público de fe: Cristo no permanece oculto entre los muros de la iglesia, sino que es llevado al mundo, bendiciendo hogares, personas, campos, lugares de trabajo y la propia vida cotidiana.

Nuestro cuadro de Jules Breton capta maravillosamente una procesión de este tipo atravesando los campos de trigo de Artois, en el norte de Francia. Los campos dorados se extienden por el lienzo, resplandecientes de luz estival, mientras los aldeanos se reúnen en profunda reverencia al paso del Santísimo Sacramento entre ellos. Algunos se arrodillan en oración; otros se inclinan en adoración. Los niños portan el baldaquino de cuatro astas bajo el que camina el sacerdote sosteniendo en alto la custodia. Los funcionarios del pueblo y los campesinos permanecen juntos en devoción. La procesión por los campos no era meramente simbólica. En las comunidades rurales, la gente creía realmente que la presencia de Cristo bendeciría la tierra y protegería las futuras cosechas. Los campesinos querían que la procesión pasara por sus campos y pedían a los sacerdotes que pasaran por allí. Pintado en 1857 y expuesto en el Salón de París junto a obras como Las espigadoras, el monumental lienzo de Breton (318 cm; 10,4 pies de ancho) aportó dignidad y belleza espiritual a la vida rural ordinaria. Le valió un gran reconocimiento y fue adquirido por el Estado francés para el Museo del Luxemburgo.

En los siglos posteriores a la Reforma, el Corpus Christi se convirtió también en una poderosa afirmación de la creencia católica en la Presencia Real. El Concilio de Trento de 1551 describió la fiesta como un triunfo sobre la herejía, porque proclamaba públicamente la fe de la Iglesia en la transubstanciación: que el pan y el vino se convierten realmente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo durante la Misa. El corazón del Corpus Christi sigue siendo profundamente sencillo y hermoso: Dios elige estar cerca de su pueblo, todos los días.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración 

Himno de santo Tomás de Aquino

sábado, 6 de junio de 2026

Corpus Christi y los Milagros Eucarísticos: una invitación a creer en la presencia real de Cristo

 


La relación entre los Milagros Eucarísticos y la solemnidad de Corpus Christi no es accidental. Comprender esta relación nos permite descubrir cómo la historia y la teología se encuentran para señalarnos una misma realidad: la presencia viva de Cristo en la Eucaristía.

El nacimiento de la Solemnidad

Durante la Edad Media surgió el deseo de dedicar una celebración específica a la adoración del Santísimo Sacramento fuera del contexto de la Semana Santa. La inspiración inicial provino de Santa Juliana de Cornillon. Un tiempo más tarde, en 1264, Urbano IV, estableció oficialmente la fiesta de Corpus Christi para toda la Iglesia latina; decisión que estuvo profundamente influenciada por un acontecimiento ocurrido poco antes: el Milagro Eucarístico de Bolsena.

El Milagro Eucarístico de Bolsena

Este prodigio ocurrió en el año 1263. La tradición relata que un sacerdote alemán, Pedro de Praga, atravesaba una crisis interior respecto a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Mientras celebraba la misa en la iglesia de Santa Cristina, al partir la hostia consagrada observó que brotaban gotas de sangre que mancharon el corporal y el altar. Profundamente impresionado, informó del hecho al Papa Urbano IV, quien se encontraba en la cercana ciudad de Orvieto.

La investigación eclesiástica concluyó que el fenómeno merecía credibilidad. El corporal manchado de sangre fue trasladado solemnemente a Orvieto, donde continúa siendo venerado. Muchos historiadores consideran que este acontecimiento aceleró la decisión de Urbano IV de extender la celebración de Corpus Christi a toda la Iglesia.

Los Milagros Eucarísticos a través de la historia

La Iglesia ha documentado numerosos casos considerados como milagros eucarísticos. Aunque cada uno posee características particulares, todos parecen coincidir en un mismo mensaje: invitarnos a renovar nuestra fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Algunos de los más conocidos son:

Lanciano:

Ocurrió en Lanciano durante el siglo VIII. Según la tradición, un monje que dudaba de la presencia real vio cómo la hostia se transformaba en carne y el vino en sangre durante la consagración. Investigaciones científicas realizadas en el siglo XX concluyeron que los restos conservados corresponden a tejido cardíaco humano y sangre humana del grupo AB, la misma encontrada en la Sábana Santa y en otros Milagros Eucarísticos.

Santarém:

En el siglo XIII, una mujer a la que su marido maltrataba, acudió a una bruja que le prometió un remedio para su situación, a cambió esta le pidió una hostia consagrada. La mujer fue a la iglesia de San Esteban, y tras recibir la comunión, se la sacó de su boca envolviéndola en el velo. Salió de la iglesia hacia la casa de la bruja, pero entonces empezó a brotar sangre del velo. Muy confundida, corrió a casa y guardó la hostia milagrosa en un cofre. En mitad de la noche, ella y su marido se despertaron y vieron toda la casa resplandeciente: del arca emanaban unos misteriosos rayos de luz.

Al amanecer, el párroco fue informado del prodigio sobrenatural y la mitad de la población de Santarém acudió a contemplar el milagro. La hostia fue llevada en procesión a la Iglesia de San Esteban, en esta localidad portuguesa, donde aún se conserva para la adoración.

Siena:

El Milagro Eucarístico permanente de Siena consiste en la extraordinaria conservación de 351 hostias consagradas, un hecho que desafía toda explicación física, química y biológica. Las formas fueron consagradas el 14 de agosto de 1730 en la basílica de San Francisco de Siena, Italia, y esa misma noche fueron sacrílegamente profanadas por ladrones desconocidos, ávidos del vaso de plata que las guardaba.

Tres días más tarde, el 17 de agosto, fueron encontradas intactas muy cerca de allí. Toda la población celebró el hallazgo de las hostias consagradas, que fueron llevadas de vuelta a la iglesia de San Francisco en una solemne procesión.

Las hostias no se han desintegrado, enmohecido ni corrompido con el paso del tiempo. En 1914, el Papa San Pío X ordenó un análisis científico exhaustivo en presencia de expertos, quienes concluyeron que las hostias seguían en perfecto estado, concluyendo que el proceso natural de corrupción había sido suspendido por más de 300 años. Las hostias aún se conservan en la iglesia de San Francisco en Siena.

Turín:

Los hechos ocurrieron el 6 de junio de 1453, durante un enfrentamiento entre las tropas  de Renato d'Angió, rey de Nápoles, y las milicias del duque Ludovico de Saboya. En medio de los saqueos que siguieron a la batalla, un soldado irrumpió en una iglesia y robó una custodia que contenía una hostia consagrada. Tras ocultarla en un saco y cargarla sobre una mula, emprendió camino hacia Turín. 

Al llegar a la Plaza Mayor de la ciudad, muy cerca de la iglesia de San Silverio, la mula tropezó abriéndose enseguida el saco y mostrando su contenido. Ante el asombro de todos, la custodia con la hostia se elevó al cielo llegando hasta la altura de las casas. Luego de que el obispo llegara al lugar y muchos fueran testigos del milagro, la custodia cayó al piso, mientras que la hostia consagrada permaneció suspendida en el aire. En ese momento el obispo levantó un cáliz hacia la forma y poco a poco esta descendió hasta quedar dentro del vaso sagrado. Actualmente este milagro se encuentra en la Basílica del Corpus Domini en Turín.

Amsterdam:

En 1345, Ámsterdam era un pequeño pueblo de pescadores. El Milagro Eucarístico tuvo lugar en una casa de Kalverstreet, donde un pescador llamado Ysbrant Dommer, en su lecho de muerte, pidió que un sacerdote fuera a su casa para administrarle la extremaunción y la sagrada comunión. Apenas se marchó el sacerdote, el enfermo comenzó a toser violentamente. Su esposa corrió a ayudarlo, pero el marido vomitó el contenido de su estómago, incluyendo la hostia, que aún permanecía intacta. La esposa reaccionó instintivamente, recogió la hostia y la arrojó a la chimenea. A la mañana siguiente, para su asombro, vio la hostia sobre una brasa. No se había quemado en absoluto, ni siquiera había cambiado de color.

Entonces, llamó al sacerdote que había estado en su casa y le contó lo sucedido. El sacerdote llevó la hostia a la iglesia parroquial de San Nicolás de la que desapareció dos veces volviendo a la casa de la mujer. En el lugar exacto de la casa se construyó la capilla de peregrinación Heilige Stede.

En el siglo XVII, tras haber sobrevivido a un incendio y ser trasladada a una nueva capilla, la custodia con la Eucaristía fue robada. Sin embargo, en la vigilia del Domingo de Ramos de cada año se realiza una Stille Omgang (procesión silenciosa) en honor al prodigio.

Los Milagros Eucarísticos como llamada a la fe en la presencia real

Los milagros apuntan siempre más allá de sí mismos: no buscan atraer nuestra atención hacia el fenómeno extraordinario, sino hacia Cristo. La historia de Corpus Christi y la historia de los milagros eucarísticos están profundamente entrelazadas. Desde las visiones de Santa Juliana y el milagro de Bolsena hasta los testimonios más recientes, la tradición ha visto en ellos una invitación constante a que redescubramos el misterio de la Eucaristía.

Más allá de los debates históricos o científicos que algunos casos puedan suscitar, la solemnidad de Corpus Christi sigue proclamando una verdad central para todos nosotros: que Cristo permanece presente bajo las especies del pan y del vino, alimentando nuestra fe, fortaleciendo nuestra esperanza y renovándonos en la caridad.

Luisa Restrepo, churchpop

Vea también     Eucaristía, Enseñanzas y Testimonios

Lauda Sion


Lauda Sion son las primeras palabras (usadas como título) de la secuencia compuesta por Santo Tomás de Aquino, alrededor del año 1264, para la Misa de Corpus Christi
 A continuación el texto en latín y castellano.
LatínCastellano
Lauda Sion, Salvatorem;
Lauda ducem et pastorem,
In hymnis et canticis.
Quantum potes, tantum aude:
Quia major omni laude,
Nec laudare sufficiens.
Laudis thema specialis,
Panis vivus et vitalis
Hodie proponitur;
Quem in sacræ mensa cœnæ,
Turbæ fratrum duodenæ
Datum non ambigitur.
Sit laus plena, sit sonora,
Sit iūcunda, sit decora
Mentis jubilation.
Dies enim solemnis agitur,
In qua mensæ prima recolitur
Hujus institutio.
In hac mensa novi Regis,
Novum Pascha novæ legis
Phase vetus terminat.
Vetustamen novitas,
Umbram fugat veritas
Noctem lux eliminat.
Quod in cœna Christus gessit,
Faciendum hoc expressit
In sui memoriam.
Docti sacris institutis,
Panem, vinum, in salutis,
Consecramus hostiam.
Dogma datur Christianis,
Quod in carnem transit panis,
Et vinum in sanguinem.
Quod non capis, quod non vides,
Animosa firmat fides,
Præter rerum ordinem.
Sub diversis speciebus,
Signis tantum, et non rebus,
Latent res eximiæ.
Caro cibus, sanguis potus,
Manet tamen Christus totus
Sub utraque specie.
A sumente non concisus,
Non confractus, non divisus,
Integer accipitur.
Sumit unus, sumunt mille,
Quantum isti, tantum ille,
Nec sumptus consumitur.
Sumunt boni, sumunt mali:
Sorte tamen inæquali,
Vitæ vel interitus.
Mors est malis, vita bonis;
Vide paris sumptionis,
Quam sit dispar exitus.
Fracto demum Sacramento,
Ne vacilles, sed memento
Tantum esse sub fragmento
Quantum toto tegitur.
Nulla rei fit scissura,
Signi tantum fit fractura;
Qua nec status nec statura
Signati minuitur.
Ecce Panis Angelorum,
Factus cibus viatorum,
Vere panis filiorum,
Non mittendus canibus.
In figures præsignatur
Cum Isaac immolator,
Agnus Paschæ deputatur,
Datur manna patribus.
Bone Pastor, panis vere,
Jesu, nostri miserere.
Tu nos pasce, nos tuere,
Tu nos bona fac videre
In terra viventium.
Tu qui cuncta scis et vales,
Qui nos pascis hic mortales,
Tuos ibi commensales,
Cohæredes et sodales
Fac santorum civium.
Amen. Alleluia.
Alaba, Sión, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor
con himnos y cánticos.
Pregona su gloria cuanto puedas,
porque Él está sobre toda alabanza,
y jamás podrás alabarle lo bastante.
El motivo especial de nuestros loores
que hoy se te propone
es el pan vivo y que da vida.
Es el mismo, no lo dudes,
que aquel que en la Santa Cena
a los Doce se entregó.
Sea plena la alabanza, armoniosa,
sea alegre y fervoroso
el gozo del corazón.
Pues celebramos el solemne día
en que fue instituido
este divino banquete.
En esta mesa del nuevo rey,
la pascua nueva de la nueva ley
pone fin a la pascua antigua.
Lo nuevo sustituye lo antiguo,
la verdad ahuyenta las sombras,
y la luz destierra a las tinieblas.
Lo que Jesucristo hizo en la cena,
nos mandó a hacer
en memoria suya.
Instruidos con sus santos mandatos,
consagramos el pan y el vino,
en sacrificio de salvación.
Es dogma que se da a los cristianos,
que el pan se convierte en carne,
y el vino en sangre.
Lo que no comprendes y no ves,
una fe viva lo atestigua,
fuera de todo el orden de la naturaleza.
Bajo diversas especias,
que son signos y no cosas,
están ocultos los dones más preciados.
Su carne es alimento y su sangre bebida;
mas Cristo está todo entero
bajo cada especie.
Quien lo recibe no lo rompe,
no lo quebranta ni lo desmembra;
recíbese todo entero.
Recíbelo uno, recíbenlo mil;
y aquél lo toma tanto como éstos,
pues no se consume al ser tomado.
Recíbenlo buenos y malos;
mas con suerte desigual
de vida o de muerte.
Es muerte para los malos y vida para los buenos;
mira cómo un mismo alimento
produce efectos tan diversos.
Cuando se divida el Sacramento,
no vaciles, sino recuerda
que Jesucristo tan entero está en cada parte
como antes en el todo.
No se parte la sustancia,
solo el signo se fracciona;
ni el ser ni el tamaño se reducen
de Cristo presente.
He aquí el pan de los ángeles,
hecho viático nuestro;
verdadero pan de los hijos,
no lo echemos a los perros.
Figuras lo representaron:
Isaac fue sacrificado;
el cordero pascual, inmolado;
el maná nutrió a nuestros padres.
Buen pastor, pan verdadero,
¡oh Jesús!, ten piedad.
Apaciéntanos y protégenos;
haz que veamos los bienes
en la tierra de los vivientes.
Tú, que todo lo sabes y puedes,
que nos apacientas aquí siendo aún mortales,
haznos allí tus comensales,
coherederos y compañeros
de los ciudadanos santos.
Amén.

La sexta estrofa evidencia que esta secuencia fue escrita para la Misa:

Dies enim solemnis agitur
In qua mensæ prima recolitur
Hujus institutio.

(“pues en este día solemne se celebra de nuevo la primera institución de la Cena”).






jueves, 4 de junio de 2026

León XIV, el Papa que no se esconde en sus gestos: un Corpus Christi en Madrid será testigo

Ya hubo un precedente en esa festividad cuando la celebró por primera vez como pontífice recorriendo las calles de Roma.

León XIV, en su primera procesión eucarística como Papa: el Corpus Christi de 2025 por las calles de Roma.

León XIV, en su primera procesión eucarística como Papa: el Corpus Christi de 2025 por las calles de Roma.


    Había pasado poco más de un mes desde su elección como Papa, cuando León XIV presidió por las calles de Roma la procesión de Corpus Christi

    Fue el 22 de junio de 2025 y acababa de celebrar la misa de tal festividad litúrgica en la basílica de San Juan de Letrán. Continuó así una tradición que había querido restaurar en 2024 el Papa Francisco tras cuatro años suspendida por el covid o por su hospitalización, y en la que él, por edad y estado físico, solo pudo participar en los tramos inicial y final. Pero se trataba de devolver al Santísimo un debido homenaje público en la Ciudad Eterna.

    Los porqués

    Con el acto recuperado, hace un año León XIV dejó en la homilía algunas ideas clave sobre el Cuerpo de Cristo como el centro del culto:

    • que "cuando Dios reina, el hombre es liberado de todo mal", 
    • que la Eucaristía es "la verdadera, real y sustancial presencia del Salvador" o 
    • que "nuestra naturaleza hambrienta lleva la marca de una indigencia que es saciada por la gracia de la Eucaristía".

    Y a la conclusión de la misa, portando él mismo la Custodia, quiso traducir en gestos lo que acababa de expresar con palabras. Recorrió la Vía Merulana que une San Juan de Letrán con otra basílica pontificia, la de Santa María la Mayor, y desde allí bendijo con el Corpus Domini a más de veinte mil personas.

    • Así fue el Corpus Christi en Roma, con el Papa, hace un año.

    El Corpus Christi en Madrid

    Algo similar van a poder ver los españoles durante su visita a España. En el Vaticano se mantiene la celebración del Corpus Christi en su día propio, el jueves 4 de junio, pero el Papa no lo hará para no desmerecer el acto, 72 horas después, en Madrid.

    La noche del 6 de junio habrá tenido lugar una Adoración Eucarística en la Plaza de Lima.

    Al día siguiente, a las 9.30 horas de la mañana, celebrará la primera misa de su visita. Será en la Plaza de la Cibeles y a continuación presidirá una procesión eucarística portando la Custodia. Será por las calles aledañas.

    Ello obliga a protocolos especiales de organización y seguridad. Según reconoció la propia archidiócesis de Madrid, la preparación de esta misa y su posterior procesión es lo que está exigiendo un mayor esfuerzo, pues el recorrido del Papa andando por el centro de la calzada es un evento muy singular respecto a otros.

    Como apuntó en su momento el delegado de Liturgia diocesano, Daniel Escobar, el problema no reside tanto en la liturgia en sí misma como en la masiva asistencia que se espera (lo que obliga a una inscripción para las ubicaciones más próximas) y la coordinación que eso exige.

    Harán falta "factores de logística, protocolo y seguridad", de modo que la Procesión del Corpus Christi se desarrolle "con fluidez y naturalidad". El objetivo, señaló, es que el pueblo de Dios pueda vivir estos días de manera "activa, consciente y fructuosa".

    El Cuerpo y la Cruz de Cristo

    Hay que señalar la importancia que León XIV concede a protagonizar gestos públicos con objetos sagrados. Todos los Papas lo han hecho, pero él sabe que goza de una juventud y salud apropiados

    Lo hizo hace bien poco en el Viernes Santo portando personalmente la Cruz en las catorce estaciones del Via Crucis rezadas en el Coliseum.

    Pero no ha sido solo en actos litúrgicos: también, por ejemplo, quiso portar la cruz desde el Aula Pablo VI hasta la basílica de San Pedro durante el Jubileo de la Santa Sede en junio del año pasado.

    Y no fue la única ocasión en la que lo hizo, demostrando que para el Papa Robert Prevost es fundamental hermanarse públicamente con los símbolos públicos de la fe, además de con la Presencia Real de Cristo.

    La llegada del Papa a Tor Vergata para el encuentro con los jóvenes de agosto pasado.

    La llegada del Papa a Tor Vergata para el encuentro con los jóvenes de agosto pasado.VATICAN NEWS

    Así, por ejemplo, al encuentro de un millón de jóvenes en Tor Vergata durante la masiva celebración en agosto del Año Santo, León XIV quiso llegar portando el Crucifijo, para que fuese el Señor, y no su servidor al frente de la Iglesia, quien atrayese la atención y devoción de los presentes.

    ReL

    Vea también    El Santo Cura de Ars: Sermón sobre Corpus Christi




    martes, 1 de julio de 2025

    70 alfombras de flores decoraron las calles de Ecuador para recibir la procesión del Corpus Christi


     

    Miles de fieles se congregaron este sábado en Quito (Ecuador) para celebrar la solemnidad del Corpus Christi. El Santísimo Sacramento recorrió las calles del Centro Histórico, adornadas con 70 alfombras florales, una hermosa tradición que cada año rinde homenaje a Jesús Eucaristía.

    La celebración inició con la Santa Misa presidida por el Arzobispo de Quito, Mons. Alfredo Espinoza Mateus, en la Basílica del Voto Nacional, una de las iglesias más representativas del país. Al finalizar la Misa, 280 monaguillos encabezaron la procesión, mientras hacían sonar las campanas.

    En su homilía, Mons. Espinoza recordó el verdadero sentido de esta solemnidad:

    “Celebramos con alegría esta Fiesta de Corpus Christi, la Fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo; Fiesta que está en la mente y en el corazón de los creyentes. Vivamos esta Fiesta como una ‘Fiesta del amor’. Nuestro recordado Papa Francisco decía que, ‘Este Pan desatará en nosotros la fuerza del amor’”.

    Tras la celebración litúrgica, la procesión del Santísimo Sacramento recorrió varias calles del Centro Histórico, cuidadosamente decoradas por los movimientos laicales de la capital.

    Las 70 alfombras, de diez metros de largo por tres de ancho, fueron elaboradas con flores, una hermosa tradición, que cada año llena de color y fe el corazón de la ciudad.

    “La custodia utilizada durante la procesión fue la misma que se utilizó en el 53° Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en la capital en septiembre del año pasado, reforzando así la continuidad del testimonio de que la Arquidiócesis de Quito es una ‘gran tienda eucarística’”, indicó la Arquidiócesis de Quito.

    La jornada culminó con la bendición con el Santísimo Sacramento desde el atrio de la Catedral Metropolitana. La Plaza Grande se encontraba completamente llena: los fieles, de rodillas y con velas encendidas, adoraban en silencio a Jesús Eucaristía.

    Según el sitio oficial del Congreso Eucarístico Internacional 2024, las alfombras de flores son parte esencial de esta expresión de fe:

    “Las alfombras de flores constan en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, registradas por la UNESCO.  También Quito, que es la primera ciudad en el mundo en haber sido reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad conserva esta tradición, que se realiza año a año en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo o Corpus Christi”.

    Mira algunas fotos y videos de las hermosas alfombras

    Harumi Suzuki, ChurchPOP

    Vea también    Sagrado Corazón












    domingo, 22 de junio de 2025

    El Papa: La Eucaristía une y transforma. Dios multiplica lo que compartimos

     


    En la Solemnidad del Corpus Domini, el Evangelio de hoy nos recuerda que los dones de Dios, incluso los más pequeños, crecen cuanto más se comparten. El Papa en el Ángelus reflexiona sobre el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y el misterio de la Eucaristía.

    Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

    El compartir de Dios con la humanidad

    “En la raíz de todo compartir humano está el de Dios con nosotros”, expresó el Pontífice. Al hacerse hombre, Jesucristo asumió nuestra pobreza y fragilidad, incluso nuestra muerte, para redimirnos. Citando al místico bizantino Nicolás Cabásilas, el Papa subrayó que Dios elige valerse de lo poco que podemos darley eso lo convierte en medio de salvación.

    “Sin embargo, al leer todo esto en el día del Corpus Domini, reflexionamos sobre una realidad aún más profunda. Sabemos, en efecto, que en la raíz de todo compartir humano hay uno más grande que lo precede: el de Dios hacia nosotros. Él, el Creador, que nos dio la vida, para salvarnos pidió a una de sus criaturas que fuera su Madre, para asumir un cuerpo frágil, limitado, mortal, como el nuestro, poniéndose en sus manos como un niño. Así compartió hasta sus últimas consecuencias nuestra pobreza, eligiendo valerse, para redimirnos, precisamente de lo poco que podíamos ofrecerle (cf. Nicolás Cabásilas, La vida en Cristo, IV, 3)”

    La Eucaristía: don de amor y comunión

    Comparando la Eucaristía con el gesto de un regalo sencillo pero lleno de amor, León XIV ilustró cómo Dios se une a nosotros con ternura y cercanía, santificando lo que le ofrecemos y transformándolo en alimento de vida eterna. En cada Misa —dijo—, el pan y el vino, junto con nuestra vida, son acogidos por Dios y devueltos como signo de su amor absoluto.

    Inspirándose en san Agustín, el Papa recordó que así como muchos granos de trigo forman un solo pan, la Iglesia se edifica como un solo cuerpo en la unidad y la caridad, fruto del misterio eucarístico.

    “Pues bien, en la Eucaristía, entre nosotros y Dios, sucede precisamente esto, el Señor acoge, santifica y bendice el pan y el vino que ponemos en el altar, junto con la ofrenda de nuestra vida, y los transforma en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sacrificio de amor para la salvación del mundo. Dios se une a nosotros acogiendo con alegría lo que le presentamos y nos invita a unirnos a Él recibiendo y compartiendo con igual alegría su don de amor. De este modo —dice san Agustín—, como el “conjunto de muchos granos se ha transformado en un solo pan, así en la concordia de la caridad se forma un solo cuerpo de Cristo” (cf. Sermón 229/A, 2)”

    Oración mariana del Ángelus con el Papa León XIV, domingo 22 de junio de 2025.

    Oración mariana del Ángelus con el Papa León XIV, domingo 22 de junio de 2025.   (@Vatican Media)

    Celebración de la solemnidad en San Juan de Letrán

    Por último, León XIV recordó a los presentes, que esta noche se realizará en la basílica de San Juan de Letrán “la Procesión Eucarística”, después de la Santa misa, los presentes en la basílica se pondrán en camino junto con el Obispo de Roma, llevando el Santísimo Sacramento por las calles de la ciudad.

    “Cantaremos, rezaremos y, finalmente, nos reuniremos en la Basílica de Santa María la Mayor para implorar la bendición del Señor sobre nuestros hogares, nuestras familias y toda la humanidad. Partiendo desde el altar y el sagrario, que esta celebración sea un signo luminoso de nuestro compromiso de ser cada día portadores de comunión y paz los unos para los otros, en el compartir y en la caridad”

    (vatican.va)