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domingo, 19 de diciembre de 2021

10 consejos para preparar la Navidad con la virtud que permite escuchar y encontrar a Dios


Cada vez son más las autoridades y miembros de la Iglesia los que en un mundo protagonizado por el exceso del ruido y la inmediatez llaman a vivir de cara al silencio, aprovechando sus oportunidades y ventajas en la vida espiritual. Especialmente durante el tiempo de Adviento. Siguiendo su estela, el padre oblato de la Virgen María Edward Broom propone en Catholic Exchange 10 beneficios y consejos para poner el silencio en práctica hasta la venida de Dios en Navidad.

1º El lugar para encontrar a Dios…

En medio del ruido y la confusión no se puede encontrar a Dios, sino solo en el centro de un corazón impregnado de silencio. Recuerda la experiencia de Elías: Dios fue encontrado en el silencio de la suave brisa.

2º …y para escuchar Su voz

El joven Samuel en el templo experimentó la presencia de Dios, pero en silencio. Su respuesta fue: Habla, Señor, que tu siervo escucha. "La voz de Dios se puede escuchar en lo más profundo de nuestra alma en un profundo silencio", explica el padre Broom.

3º Necesario para recibir al Espíritu Santo

Después de nueve días y nueve noches de oración, que se hizo en silencio con la Santísima Virgen María, el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles en ese primer Pentecostés y nació la Iglesia. Por ello, el sacerdote afirma que, si realmente queremos experimentar la presencia permanente del Espíritu Santo, necesitamos el silencio.

4º No hay paz interior sin silencio

El ruido excesivo crea tensión, ansiedad y estrés. "Cuando entremos en el ambiente del silencio es cuando Dios nos ayudará a experimentar uno de los frutos del Espíritu Santo, que es la paz", invita el sacerdote. "El corazón humano aspira a la paz interior más que todas las riquezas que el mundo materialista moderno puede ofrecer. El regalo de Pascua de Jesús fue ese: ¡Que la paz sea contigo!", añade. 

Mujer tapándose los oídos interior.

Abusar del ruido o no practicar en silencio puede crear tensión y estrés e impedirnos tener el alma abierta a las inspiraciones del Espíritu Santo.

5º Una ayuda para conocerse a sí mismo

Broom también advierte de que solo cuando estemos a solas con nosotros mismos y con Dios podemos llegar a conocernos y saber quiénes somos realmente, tanto lo virtuoso como los pecados, las luces que brillan en nuestras vidas y las horribles sombras que acechan en los recovecos internos de nuestra alma.

6º Puerta de entrada hacia la santidad

En silencio también podemos examinar nuestra vida moral y cómo actuamos a la luz de Dios. Así, podemos conocer nuestros pecados y llevarlos a la misericordia de Dios a través del Sacramento de la Confesión.

san Ignacio de Loyola.

De no ser por su larga temporada convaleciente y en silencio, es posible que la conversión de San Ignacio nunca se hubiese producido. 

Un buen ejemplo de esto es la vida de San Ignacio de Loyola. "Al ser herido en la batalla, se vio obligado a guardar silencio en su ciudad natal de Loyola. Tras este período de convalecencia, Ignacio viajó como peregrino al Santuario de Montserrat", explica el oblato. 

Estando en este monasterio, envuelto en el silencio, el futuro santo supo penetrar profundamente en su conciencia, examinarla con detenimiento, confesarse y recibir la absolución y el perdón de sus muchos pecados. "Si Ignacio no se hubiera dejado absorber y envolver en el silencio, es muy probable que esta confesión y conversión nunca se hubiera producido", añade.

7º El silencio, un arma de caridad para escuchar a los demás

Además de conocernos a nosotros mismos, lograr un mejor arrepentimiento y escuchar la voz de Dios, Broom enseña que "el silencio nos permite abrirnos a escuchar a los demás con caridad, un arte de suma importancia que pocos adquieren plenamente".

Entre sus implicaciones, destaca que "escuchar exige paciencia, atención, humildad, desinterés y, sobre todo, caridad, auténtico amor y preocupación por el otro. Una persona que no aprecia el silencio puede tener dificultades para escuchar con atención y caridad a los demás", observa.

El sacerdote invita a considerar que el mejor  oyente  de todos "fue Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. De hecho"; añade que "Jesús pasó los primeros treinta años de su vida principalmente en silencio" y que "en la casa de Nazaret hubo mucho silencio: trabajando con San José, pasaban la mayor parte del tiempo en silencio".

8º Una fuente de inspiración divina

Una actitud interior de silencio también es necesaria para estar abiertos a Dios y las inspiraciones del Espíritu Santo. Nuestro Dios es un Dios celoso y no ocupará el segundo puesto frente a nada ni nadie. Si el ruido es predominante en nuestras vidas, nunca se escuchará la voz suave e insistente del Espíritu Santo, a la que llamamos inspiración. Vivamos una vida de recogimiento y silencio para escuchar con frecuencia sus inspiraciones dulces y consoladoras.

9º Los grandes pensadores siempre han sido amigos del silencio

Continuando con sus observaciones, el oblato menciona que si nos acostumbramos a pasar frecuentes momentos en silencio, podremos alcanzar una vida más profunda, movida por un uso adecuado de nuestra razón y que nos permita tomas buenas decisiones que nos bendigan a nosotros y a los que nos rodean.  "Einstein, Dante, Shakespeare, San Agustín o Santo Tomás de Aquino, todos ellos pasaron largos períodos de tiempo en silencio en los que pudieron cultivar la profunda inteligencia que Dios les había dado", afirma el padre Broom.

Santa María del Silencio.

El silencio fue una virtud especialmente practicada por la Sagrada Familia, recogido en las oraciones y en la tradición popular, como la devoción de los silencios de San José o Nuestra Señora del Silencio, en la imagen. 

10º Una forma fácil de aprender a imitar a María

El sacerdote concluye ofreciendo el ejemplo de la Virgen María, que "tuvo una profunda vida mística y contemplativa y esto solo fue posible porque disfrutó de largos períodos de silencio".

"Dios envió al Arcángel Gabriel a María cuando ella estaba absorta en silencio, absorta en oración. Imitemos a María y disfrutemos del silencio para que Dios nos hable al fondo de nuestro corazón", concluye.

El cardenal Sarah, sobre la importancia del silencio en la vida del cristiano.

ReL

Vea también      Costumbres y Celebraciones de Adviento y Navidad (tiene como para escoger)




















jueves, 6 de agosto de 2020

Cuatro maneras muy específicas de cómo las personas pueden encontrarse con Dios hoy

Evangelio del día: Encontrarse con Dios es liberador y sanador ...


El amor de Dios no es un amor teórico que está lejos de manera infinita. Está en medio de nuestras vidas. Es áspero, salvaje, y a la vez tierno y está lleno de alegría. Brennan Manning, un franciscano cálido y clarividente, escribió: "Su deseo para usted y para mí puede describirse mejor como un anhelo ardiente".

El amor de Dios arde brillante, ardiente y verdadero. Nunca disminuye. De ninguna manera. Ni siquiera un poco.

Lo consume, no puede quitarnos los ojos de encima (Sal. 34:15). Él piensa en nosotros todo el tiempo. Nunca nos ha olvidado, ni siquiera por un segundo, ni uno solo de nosotros (Is 49:16). Él tiene innumerables pensamientos en su cabeza sobre cada uno de nosotros (Salmo 40: 5). Su amor por ti y por mí es tan grande que no puede, literalmente, ser medido o captado por nuestro pensamiento humano (Efesios 3: 17-19).

Él es verdaderamente nuestro padre (Ef 1: 5; 1 Juan 3: 1). A menudo creemos que necesitamos salvación o una salida, que nuestras oraciones deben ser respondidas y que nuestras condiciones de vida tienen que cambiar. Pero lo que realmente necesitamos es algo infinitamente más grande. Lo que realmente necesitamos es que sea nuestro padre orgulloso y enamorado.

Lo más importante en nuestra vida es conocerlo, experimentarlo en nuestra vida diaria y estar abiertos a  su amor abrumador. Pero la mayoría de los cristianos modernos lo ha olvidado.

Aquí hay cuatro maneras en que podemos encontrarnos con su amor hoy.


Alabanza

Cuando luchamos por aceptar su compasión y amor,  tratamos de aceptar su amor con los puños cerrados (porque la situación es tan difícil). En cambio, cuando hacemos un acto concreto para amarlo realmente, p. e.,  un elogio, entonces nos abrimos para recibir su amor por nosotros. En lugar de tratar de obligar nuestros pensamientos para que acepten su amor según nuestra manera de pensar, simplemente dejemos que él nos ame. ¡Y es realmente un experto en amarnos!

Así que encuentra un lugar y una hora donde no te interrumpan. Tu oficina, tu habitación, tu auto tal vez. Tómate unos 30 minutos y toca tu música de alabanza favorita. Escucha el texto y canta si quieres. No hay nada igual cuando escuchas tu propia voz en alabanza.



Las Santas Escrituras

¡Tenemos que leer las Sagradas Escrituras! Dios escogió estas palabras para ti y para mí (Rom 15,4). Él eligió estas palabras cuidadosamente para que podamos entenderlas realmente. Y nos formó de manera tal que sea necesario que los leamos. "El hombre vive no solo del pan solo, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4)

Descubrir cómo realizar esto puede ser difícil para nosotros. Pero debemos abordar este problema con alegría, conscientemente,  con optimismo, y no con sentimientos de culpa, vacilantes o con resignación. Debemos abordar este problema con creatividad, teniendo en cuenta nuestro destino e identidad únicos, así como nuestras tendencias e inclinaciones únicas. Porque las soluciones al problema son tan únicas y diferentes como lo somos nosotros.

¿No sabes por dónde empezar? Prueba uno de los muchos planes de lectura de la Biblia católica en una aplicación gratuita de la Biblia que hay en el Internet. ¿No tienes tiempo? Intenta escuchar una de las numerosas aplicaciones bíblicas de audio. ¿Estás luchando por perseverar o motivarte? Prueba con una alarma diaria en tu teléfono celular o usa la función de seguimiento y / o la función de grupo en las diferentes aplicaciones de la Biblia. ¿No te gusta el idioma obsoleto? Prueba una traducción moderna. ¿No recuerdas lo que leíste? Prueba una aplicación gratuita que te ayudará a memorizar la Biblia. ¿Tienes alguna otra dificultad? Ahora, usa la habilidad que Dios te ha dado para resolver problemas. Y luego, lleva la solución a la práctica.


Soledad

¿Por qué la gente moderna lo encuentra tan difícil de experimentar la soledad? Nuestro Rey lo hizo bastante bien. Jesús conocía sus límites como ser humano. Era consciente de que necesitaba contacto con su padre, su ayuda y fuerza. Sabía lo bueno que era ese contacto. Él quería que esto lo supiéramos también.

Entonces, si es tan bueno, ¿por qué tenemos tantas dificultades? Bueno, un poco porque tenemos mucho que hacer. La soledad es difícil cuando estás trabajando y / o casado, tienes hijos y / o amigos. Y un poco porque no estamos acostumbrados. Nuestra cultura nos enseña movimiento y multitarea, no nos ayuda a bajar la tensión y vivir un poco la simplicidad. Y también un poco porque en el fondo sabemos que la soledad significa confrontación. Eso lo sabes, en la soledad las distracciones desaparecen y nos quedamos solos con Dios por unos minutos.

La soledad a veces se define como "estar solo", pero no estamos solos. El Espíritu de Dios habita en nosotros (1 Cor 3:16). Dios esta ahí. Y nunca sabemos qué sucederá si estamos solos con Dios. Pero si evitamos este tipo de confrontación, entonces nos va a faltar su acompañamiento, su consejo,  su consuelo, la renovación y la salvación. ¡Entonces armémonos de coraje! No nos preocupemos de que todavía no seamos buenos en eso. Y la soledad tiene que ser una prioridad para nosotros, al igual que para Jesús.

Empieza poco a poco. Descubre lo que funciona para ti. Apaga tus dispositivos y sal a caminar, al mediodía o durante un descanso. Toma un poco de aire caminando en tu vecindario después de la cena. Siéntate afuera brevemente antes de acostarte y quédate quieto un poco, en la oscuridad. Estos momentos podrían convertirse en tus momentos favoritos del día.


Comunidad

Los humanos a menudo tenemos problemas para unirnos como una comunidad cristiana. El calendario está lleno: "¡Simplemente no tengo tiempo para nada más!" Nuestro orgullo es grandioso: "Estoy bien ... ¡Estoy bien solo! ”. Nuestra renuencia a ser vulnerables es fuerte: "¡Oh hombre ... simplemente no soy bueno abriéndome!" Sin embargo, si seguimos a nuestro Rey, Jesús, debemos unirnos y "no nos alejemos de nuestras reuniones, como se ha convertido en la costumbre de algunos" (Hebreos 10:25).

¿Pero por qué? ¿Por qué es tan importante la comunidad? Bueno, hay un par de razones para eso. "Dos son mejores que uno solo", nos dice la Biblia, juntos somos más fuertes y no tan vulnerables. (Eclesiastés 4,9)

Porque cuando caen, uno levanta al otro. Pero ¡ay del que está solo cuando se cae, sin nadie que lo levante! (Eclesiastés 4:10)

Aún hay algo más importante, sin embargo, y es que Jesús nos dijo que cuando nos reunimos en su nombre, Él está presente de manera única (Mt 18:20). Recuerda, Dios habita en todos los que siguen a Jesús (Jn 14:17). Entonces, cuando nos reunimos, el poder del Espíritu Santo fluye entre nosotros, de ida y vuelta. Cuando nos reunimos, la obra de Dios se lleva a cabo: se hacen confesiones, se arrepienten los pecados, se expresa el amor y la compasión, se sanan los corazones, se alienta y se transforma la vida. Las personas son recreadas y traídas a la vida, a su verdadera identidad, son llamadas a dejar el pecado y la rebelión. Se está haciendo un trabajo que no se puede hacer de forma aislada.

Ponte en contacto con alguien, incluso si tiene que ser a través de Zoom o FaceTime. Comienza con reuniones regulares, preferiblemente semanales. Lucha contra el calendario, contra el orgullo y el miedo, por formar parte de tu comunidad. El rey David cantó: "Mira qué bueno y qué hermoso es cuando los hermanos viven en armonía unos con otros" (Salmo 133, 1-3)

Piénsalo que Dios sabe cuánto tienes que hacer. Te ve en este momento, ve el trabajo, las obligaciones, las distracciones. Pero de todos modos   Él te llama a hacia Él. Él sabe lo que está haciendo. Entonces ve con Él. Elige una de las sugerencias anteriores y encuéntrate con Él hoy.

Justin Camp, beliefnet


Vea también  Condiciones para encontrar a Dios - San Juan Pablo II


viernes, 20 de noviembre de 2015

Profunda huella de sus palabras sobre el Cielo y el plan de Dios para cada uno El sereno testimonio de Marta Oriol «dejó paz»: la fe la salvó tras perder a su marido y dos hijos


El sereno testimonio de Marta Oriol «dejó paz»: la fe la salvó tras perder a su marido y dos hijos
Álvaro Cárdenas, párroco de Nuestra Señora de la Asunción en
Colmenar del Arroyo, junto a Marta Oriol durante su testimonio.



El pasado sábado 7 de noviembre Marta Oriol compartió su testimonio de esperanza cristiana ante el misterio del dolor y la muerte. Lo hizo en la Vigilia mensual de testimonio, de adoración y de alabanza Asalto al Cielo, de Colmenar del Arroyo (Madrid), ante una asamblea que llenaba su iglesia parroquial.

Víctima de un accidente mortal
El 8 de noviembre de 2006 Marta Oriol sufrió junto a su marido y a sus hijos un accidente mortal de trafico. En este accidente perdió a su marido, a un hijo pequeño, y al bebé de ocho meses que estaba esperando. Aunque sufrió graves lesiones en su columna, providencialmente no le quedaron secuelas. Su fe en Jesucristo, y la ayuda incomparable de su familia le han ayudado todos estos años a vivir con el dolor.

Dios tiene un plan para nosotros
En todo este tiempo Marta ha ido comprendiendo que Dios nos ama más de lo que podemos comprender, y que tiene un plan con cada uno de nosotros.

Salvando las distancias, Marta compara a Dios con un jefe de empresa. Igual que éste va contratando a sus diferentes empleados según sus capacidades y habilidades, confiándoles una diferente misión, así también Dios, según nuestra educación, talentos, y gracias que nos ha dado, nos confía una misión, una tarea en su empresa, cuyo fin es la salvación de los hombres.

Tarea nuestra, según Marta, es descubrir esa misión y ponernos al servicio de ella.

No preguntarse por qué
Desde que supo de la perdida de su marido, de su hijo, y del bebé que esperaba, Marta renunció a preguntarse por qué. Era consciente de que no lo podría entender.

Sabía que por ese camino no tenía salida, que por él no podría continuar.

"La única respuesta: la eucaristía"
Su madre, viendo el dolor de su hija, le dijo: "La única respuesta está en el sagrario. Aunque no le veas, si no te acercas a Él, te ahogarás en tu dolor."

Ella se debate entre la tristeza, la desesperación, y la confianza en Dios.

El único camino para encontrar la paz fue Jesús en la Eucaristía y la oración. Allí experimentó que Él estaba con ella, la amaba en su dolor y la sostenía.

Acompañada y sostenida por una familia de fe
Desde el primer momento es acompañada con amor por una familia de fe, y por la oración y los consejos de unos padres y de una familia cristiana.

Le acompañó además la oración de muchísima gente que estuvo orando ininterrumpidamente por ella en cadenas de oración.

Un día decide dejar de rebelarse contra su historia, y contra Dios, y acepta confiar y abandonarse en Él.

Mientras ella experimenta su muerte interior, Jesús le concede ver la vida que germina
Jesús había dicho veinte siglos atrás: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda infecundo. Pero si muere da mucho fruto" (Jn 12, 24). Marta, en medio de su dolor y de su rebeldía, experimenta algo sorprendente:

"Paradójicamente, mientras yo estaba muerta por dentro, llena de dolor y de oscuridad,muchísima gente se encontraba con Dios a través de mi historia, empezaban de nuevo a rezar, volvían a Misa, a confesarse y a comulgar."

Dios existe y con él todo se puede afrontar
Así ha podido experimentar en este tiempo que Dios existe, que con Él todo se puede afrontar, y que todo tiene un sentido. Que Él tiene un plan con cada uno de nosotros, aunque nosotros no tengamos siempre la luz para comprenderlo.

No llores si me amas viene a levantar su mirada
Las palabras que corren por la red y que se atribuyen, sin mucho fundamento, a San Agustin, con ocasión de la muerte de su madre, No llores si me amas, se convierten en una ocasión para contemplar la muerte, no ya de tejas para abajo, desde su dolor y su tristeza, sino desde la felicidad sin medida que los suyos estaban disfrutando:

«No llores si me amas…

»¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo!

»¡Si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!

»¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!

»¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!

»¡Cómo! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?

»Créeme; cuando la muerte venga a romper las ligaduras,como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquel que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas.

»Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de la mano por los senderos nuevos de la luz y de la vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.

»Enjuga tu llanto y no llores si me amas…

»Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo. La muerte no es nada.

»No he hecho nada más que pasar al otro lado. Yo sigo siendo yo. Tú sigues siendo tú.

»Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo.Dame el nombre que siempre me diste. Háblame como siempre me hablaste. No emplees un tono distinto. No adoptes una expresión solemne, ni triste, sigue riendo de lo que nos hacia reír juntos.

»Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo. Que mi nombre se pronuncie en casa como siempre lo fue, sin énfasis alguno, sin huella alguna de sombra.

»La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado,¿Por qué habría de estar yo fuera de tus pensamientos? ¿Sólo porque estoy fuera de tu vista? No estoy lejos… tan solo a la vuelta del camino.

»Lo ves, todo está bien…

»Volverás a encontrar mi corazón, volverás a encontrar su ternura acendrada.

»Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas».

"Un hilo nos une": el milagro de la Eucaristía
Entregándose a Jesús y a la Virgen, sin querer entender, empieza a experimentar que el hilo con Quique, su marido, y con sus hijos, no se ha cortado.

Los siente muy cerca de ella. De un modo muy vivo e intenso durante la Santa Misa, donde el Cielo verdaderamente se abre y desciende sobre la tierra. En la fe, durante la consagración, en el momento de la comunión, y en la adoración eucarística experimenta la presencia real de Quique y de sus hijos, junto a Jesús. Ellos están con ella, y ella está con ellos. Únicamente les separa un velo.

La paz en medio del sufrimiento
Muerta por dentro, no sentía nada, únicamente su dolor. "Mi corazón estaba muerto. No sentía nada. Llegaba a la noche agotada física y mentalmente", confesó Marta.

"Empiezo a escribir algunas cosas. De esta nada que era yo, Dios empieza a hacer cosas en la gente alrededor de mí. Pero junto a este enorme dolor tengo una paz enorme que llega a muchísima gente. Cayeron en mis manos dos libros maravillosos que me empezaron a abrir los ojos para poder ver lo que Dios estaba haciendo en mi vida. Gracias a ellos también recibí una gran luz y una gran fuerza para seguir: La paz interior de Jacques Philippe (Rialp) y Meditaciones sobre la fe de Tadeusz Dajczer (San Pablo). Gracias a ellos comprendí la afirmación de San Pablo que en la debilidad está la fuerza".

Marta cada vez tiene más paz. Empieza a vivir con el dolor, a abrazar su Cruz, y a abrazar a Jesús en ella, pidiéndole que sea Él su cireneo que le ayude a llevar la cruz.

Marta desmiente que el tiempo lo cure todo: "El dolor no se va, pero aprendes a vivir con él, aprendes a abrazar tu cruz, y en ella a Jesús. Aprendes a dejar de contemplar tu dolor y a mirar al Cielo".

En la noche de su vida pide a la Virgen que la guíe
A los 7 meses del accidente la invitan a Ribadesella, un lugar maravilloso, y allí en una ermita en lo alto de un cerro desde donde se contempla la playa y el mar, la ermita de la Virgen de Guía, Marta se dirige a la Virgen: "¡Madre mía, guíame! ¿A dónde voy ahora? ¿En qué consiste mi vida? Tengo 27 años. ¿Y ahora qué? Igual que guías a los barcos en la noche, guíame, díme a dónde tengo que ir y qué debo hacer".

Esperando su "tercer día"

La resurrección de Jesús empieza a ofrecerle esperanza: "Comprendí entonces que si tras la muerte de Jesús vino ´el tercer día´, yo podía vivir esperando ´mi tercer día´, mi resurrección interior".

Y ese tercer día llegó. A los dos años de su accidente, también en Ribadesella la Virgen responde a su oración del año anterior: Marta empieza a conocer al que hoy es su marido: "Aparece él en mi vida y yo en la suya, con todas mis cicatrices por dentro y por fuera".

No era fácil para Marta abrir su corazón a nadie. Estaba muy cerrado. En un mecanismo de defensa lo había blindado: "En estos años me había hecho un caparazón inconsciente que no me permitía sentir nada, ni lo bueno ni lo malo. Mi corazón estaba helado, paralizado.

Después de un viaje a Tierra Santa con su familia , comienza a abrirse: "Me empiezo a ilusionar con pequeñas cosas, y empiezo a sonreír. Y sin saber muy bien cómo gestionar seguir queriendo a Quique y al mismo tiempo empezar a descubrir a otro hombre maravilloso, un hombre de Dios que me daba una paz enorme, José empieza a entrar en mi vida". Los dos "nos pusimos en manos de María".

Ambos comprenden y aceptan que Marta tiene una historia que la constituye, que no puede olvidar, y que forma parte de su mundo afectivo y espiritual. Aceptarla a ella es aceptar todo lo suyo, también este primer amor que misteriosamente la acompaña, sin separarle del que hoy es el hombre de su vida.

En abril de 2010, a los tres años del accidente, se casaron en Ribadesella.

Pero su verdadero ´tercer día´ fue a los dos años de casarse: "Asisto a unos Ejercicios Espirituales cuyo tema era el Espiritu Santo. El sacerdote que lo dirigía me impuso las manos e intercedió por mi. Yo le pedí al Espiritu Santo poder volver a ser madre. No había pasado un mes cuando me enteré que estaba embarazada. ¡Y de tres!"

Nacieron el 14 de septiembre de 2012, fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, a los tres años de su boda.

Una de ellas se fue al cielo al amanecer del sábado 15 de septiembre, día de la Virgen de los Dolores. En brazos de su padre, ambos rezando el rosario, se la entregaron a María.

María, su última hija, nació el 26 de marzo de 2015, después de hacer Marta su alianza con la Virgen de Schöenstatt.

Toda una vida llena de signos de Dios y de bendiciones, nacida en el crisol de la prueba, del dolor y del sufrimiento.

Resonancia de su testimonio

La Vigilia el pasado sábado 7 de noviembre en Colmenar del Arroyo ha sido un verdadero Asalto al Cielo. ¡Un asalto en toda regla! El testimonio de Marta Oriol no dejó a nadie indiferente. A todos sorprendió su serenidad, y la paz que sus palabras les dejaron.

Testimonio de combate interior y de abandono confiado en Dios
Las palabras de Marta fueron un precioso testimonio de abandono confiado en las manos de Dios, en medio del más grande dolor. Un testimonio de combate interior y de tentación, sobretodo ante la opción de encerrarse en la rebeldía y de sumirse en la tristeza. Pero también un testimonio del poder de Dios, de su fidelidad y amor por ella; un testimonio de la presencia silenciosa pero real de la Virgen que la ha acompañado, y la ha sostenido todos estos años desde el accidente.

Gozoso testimonio de la esperanza del cielo
Sus palabras fueron un precioso testimonio de la esperanza del Cielo, donde nuestros seres queridos que murieron con Cristo gozan de la felicidad más grande que el hombre puede soñar.

Marta insistió varias veces en ese misterio propio de la fe cristiana que es "la comunión de los santos", en el hecho de que, aunque no podamos verlos, nuestros difuntos que murieron con Cristo están realmente con nosotros, no los hemos perdido.

Cima de la Vigilia: la adoración y la celebración eucarística
Pero la finalidad de esta Vigilia no es el testimonio. Su punto cumbre es la adoración de Cristo presente en el Santísimo Sacramento, y la celebración de su presencia en la Santa Misa.

El testimonio de Marta estuvo precedido de la contemplación de los misterios del Santo Rosario, para poner la Vigilia en manos de la Virgen y permitirle abrir los corazones de los asistentes a su Hijo.

En la adoración y en la Misa el Señor se derramó en aquellos que el testimonio había conmovido y abierto el corazón.

En Colmenar del Arroyo esa tarde el Cielo se abrió.

El Señor volvió a manifestar Su Gloria a través de un pequeño instrumento, y de su presencia en la Eucaristía.

Música del cielo
El cantante y guitarrista Gerson Pérez, y la violinista que le acompañó, ayudaron a los participantes a elevar el corazón en adoración y alabanza.

Agradecimento de los participantes
Muchos asistentes se han puesto en contacto con la parroquia para agradecer el testimonio de Marta y el bien tan grande que les hizo la Vigilia.

Asalto al Cielo: una cita mensual llena de esperanza
Asalto al Cielo es una iniciativa misionera desarrollada en la parroquia de Colmenar del Arroyo, de la diócesis de Getafe, como respuesta a la exigencia misionera de la Iglesia, a la llamada insistente que el Papa está dirigiendo a la Iglesia, y a la propuesta misionera que el obispo de Getafe, Don Joaquín López de Andújar, está haciendo a su diócesis.

Cada Asalto al Cielo es una preciosa oportunidad para encontrar a Dios a través del testimonio de aquellos que en medio del sufrimiento, de la vida familiar, del trabajo profesional, o de su búsqueda espiritual, se han encontrado personalmente con Dios.

Interesados en participar:
asalto.al.cielo.colmenar@gmail.com.

Testimonio completo de Marta Oriol
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