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jueves, 6 de mayo de 2021

Mayo: un pensamiento del Padre Pío para cada día


Padre Pío


Mayo

1. Quando se pasa ante una imagen de la Virgen hay que decir:
"Te saludo, María.
Saluda a Jesús
de mi parte".

2. Escucha, Madrecita: yo te quiero mucho más que a todas las criaturas de la tierra y del cielo... después de Jesús, naturalmente...; pero te quiero mucho.

3. Madrecita hermosa, Madrecita querida, eres bella. Si no existiera la fe, los hombres te llamarían diosa. Tus ojos son más resplandecientes que el sol; eres bella, Madrecita; yo me glorío de ello, te amo, ¡ah!, ayúdame.

4. María sea la estrella que os ilumine la senda, os muestre el camino seguro para llegar al Padre del cielo; sea como el ancla a la que os debéis sujetar cada vez más estrechamente en el tiempo de la prueba.

5. María sea la razón única de tu existencia y te guíe al puerto seguro de la salvación eterna. Sea para ti dulce modelo e inspiradora en la virtud de la santa humildad.

6. Si Jesús se manifiesta, agradecédselo; y si se oculta, agradecédselo también; todo es broma de amor. La Virgen clemente y piadosa continúe alcanzándoos de la inefable bondad del Señor la fuerza para sobrellevar hasta el final tantas pruebas de amor como os concede. Yo os deseo que lleguéis a morir con Jesús en la cruz y que podáis exclamar en él dulcemente: "Se ha cumplido".

7. Oh María, madre dulcísima de los sacerdotes, mediadora y dispensadora de todas las gracias: desde lo íntimo de mi corazón te ruego y te suplico encarecidamente que hoy, mañana y siempre des gracias a Jesús, el fruto bendito de tu vientre.

8. La humanidad quiere su parte. También María, la Madre de Jesús, sabía que, por medio de la muerte de su Hijo, se realizaba la redención del género humano, y sin embargo también ella ha llorado y sufrido; y ¡cuánto ha sufrido!

9. María convierta en gozo todos los dolores de tu vida.

10. No os entreguéis tan intensamente a la actividad de Marta que olvidéis el silencio y el abandono de María. La Virgen, que concilia tan perfectamente ambas cosas, os sirva de dulce modelo y de inspiración.

11. María hermosee y perfume continuamente tu alma con nuevas virtudes y te proteja con su amor maternal. Manténte cada vez más unida a la Madre del cielo, porque ella es el mar a través del cual se alcanzan las playas de los esplendores eternos en el reino de la aurora.

12. Trae a tu memoria lo que sucedía en el corazón de nuestra Madre del cielo al pie de la cruz. Es tan intenso su dolor que permanece petrificada ante su Hijo crucificado, pero no puedes decir que haya sido abandonada. Al contrario, ¿cuándo la amó más y mejor que cuando sufría y ni siquiera le era posible llorar?

13. No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor por Jesús, crucificado por tu eterna salvación.
La Virgen Dolorosa te acompañará y te servirá de dulce inspiración.

14. Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, "fiat secundum verbum tuum", por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella.
Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida.
Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos siempre sí al Señor.

15. Correspondamos también nosotros, que hemos sido regenerados en el santo bautismo, a la gracia de nuestra vocación a imitación de la Inmaculada, Madre nuestra. Apliquémonos incesantemente al estudio de Dios para conocerlo, servirlo y amarlo cada vez mejor.

16. Madre mía, infunde en mí aquel amor que ardía en tu corazón por él; en mí, que, cubierto de miserias, admiro en ti el misterio de tu inmaculada concepción y que ardientemente deseo que, por ese misterio, purifiques mi corazón para amar a mi Dios y a tu Dios, mi mente para elevarme hasta él y contemplarlo, adorarlo y servirlo en espíritu y verdad, el cuerpo para que sea su tabernáculo menos indigno de poseerlo cuando se digne venir a mí en la santa comunión.

17. Padre, hoy es la Dolorosa. Dígame una palabra. Respuesta: La Virgen Dolorosa nos quiere bien, nos ha dado a luz en el dolor y en el amor. No se aparte jamás de tu mente la Dolorosa y sus dolores queden grabados en tu corazón; y lo encienda de amor a ella y a su Hijo.

18. El alma bienaventurada de María, como paloma a la que se libera de los lazos, se separó de su santo cuerpo y voló al seno de su Amado.

19. Después de la ascensión de Jesucristo al cielo, María ardía continuamente en el más vivo deseo de reunirse con él. En ausencia de su divino Hijo, le parecía encontrarse en el más duro destierro.
Aquellos años en los que tuvo que estar separada de él, fueron para ella el más lento y doloroso martirio, martirio de amor que la consumía lentamente.

20. Jesús, que reinaba en el cielo con la humanidad santísima que había tomado en las entrañas de la Virgen, quiso que también su Madre, no sólo con el alma sino también con el cuerpo, se reuniera con él y compartiera plenamente su gloria.
Y esto era totalmente justo y merecido. Aquel cuerpo, que no fue ni por un sólo instante esclavo del demonio y del pecado, no debía serlo tampoco de la corrupción.

21. Procura conformarte siempre y en todo a la voluntad de Dios en todos los acontecimientos, y no tengas miedo. Esta conformidad es el camino seguro para llegar al cielo.

22. Yo deseo, y no lo ignoráis, morir o amar a Dios, es decir, la muerte o el amor, ya que la vida sin este amor es peor que la muerte. ¡Hijas mías, ayudadme! Yo muero y agonizo en cada momento.
Todo me parece un sueño y no sé dónde me muevo.
¡Dios mío!, ¿cuándo llegará la hora en que también yo pueda cantar: "éste es mi descanso, oh Dios, para siempre"?

23. Practica la penitencia de pensar con dolor en las ofensas hechas a Dios; la penitencia de ser constante en el bien, la penitencia de luchar contra tus defectos.

24. Confieso ante todo la gran desgracia que supone para mí el no saber expresar y sacar fuera este gran volcán siempre encendido que me abrasa y que Jesús ha metido dentro de este corazón tan pequeño. Todo se resume en esto: vivo devorado por el amor de Dios y por el amor del prójimo.

25. La ciencia, hijo mío, por muy grande que sea, es siempre algo muy pobre; y es menos que nada en comparación con el formidable misterio de la divinidad. Debes encontrar otros caminos. ¡Limpia tu corazón de toda pasión terrena, humíllate en el polvo y ora! De ese modo encontrarás con certeza a Dios, que te dará la serenidad y la paz en esta vida y la beatitud eterna en la otra.

26. ¿Has visto algún campo de trigo en plena madurez? Podrás observar que algunas espigas son altas y vigorosas; otras, en cambio, están dobladas hacia el suelo.
Prueba a coger las altas, las más vanidosas, y verás que están vacías; si, por el contrario, coges las que están más bajas, las más humildes, verás que están cargadas de granos.
De esto podrás concluir que la vanidad es algo vacío.

27. Nos conviene esforzarnos mucho para llegar a ser santos y servir intensamente a Dios y al prójimo.

28. Hagámonos santos; de este modo, después de haber vivido juntos en la tierra, estaremos juntos para siempre en el cielo.

29. ¡Oh Dios!, hazte sentir cada vez más en mi pobre corazón y realiza en mí la obra que has comenzado. Siento en lo íntimo una voz que me dice insistentemente: santifícate y santifica. Pues bien, queridísima mía, es esto lo que yo quiero, pero no sé por dónde comenzar. Ayúdame, pues; sé que Jesús te quiere muchísimo y lo mereces. Háblale, pues, de mí que me conceda la gracia de ser un hijo menos indigno de san Francisco, que pueda servir de ejemplo a mis hermanos de modo que el fervor continúe siempre y crezca siempre más en mí de forma que haga de mí un perfecto capuchino.

30. Sé, pues, siempre fiel a Dios en el cumplimiento de las promesas que le has hecho y no te preocupes de las burlas de los ignorantes. Debes saber que los santos jamás se han preocupado del mundo y de los mundanos y han puesto bajos sus pies al mundo con sus máximas.

31. El campo de batalla entre Dios y Satanás es el alma humana. En ella se desarrolla en todos los momentos de la vida. Es necesario que el alma deje acceso libre al Señor y que sea fortalecida por él en todas partes con toda clase de armas; que sea iluminada por su luz para combatir las tinieblas del error; que sea revestida de Jesucristo, de su verdad y justicia, del escudo de la fe, de la palabra de Dios, para vencer a enemigos tan poderosos. Para ser revestidos de Jesucristo es necesario morir a sí mismos.


jueves, 23 de mayo de 2019

EL ROSARIO EN EL MES DE MARÍA

Todavía quedan unos días...

 mayo mes de maria


Mayo es el mes de María, es un tiempo de la Iglesia en el que reflexionamos sobre nuestra relación con la madre de Jesús.

Jesús quiso que supiéramos que su madre era nuestra madre. Esa fue una de sus últimas enseñanzas, que expresó con las palabras que pronunció desde la cruz: “He ahí a tu madre”.

Nosotros necesitamos que nuestra Santísima Madre María nos ayude a comprender el hermoso misterio de nuestra vida en Cristo.

Jesús asumió nuestra humanidad en el seno de la Virgen María. Y nosotros podemos llamarlo Hijo del Hombre porque Él es el Hijo de María.

A medida que nosotros vamos intentando vivir verdaderamente como hijos e hijas de Dios, hemos de entender que, como Jesús, también nosotros somos hijos de María.

El maestro espiritual del siglo XX, el Beato Columba Marmion, dijo: “Tenemos que imitar a Jesús en todas las cosas. El Verbo Eterno eligió a María como su madre y de igual modo nosotros deberíamos elegirla como nuestra madre y tener una devoción filial hacia ella”.

Este es un hermoso consejo. Todos nosotros tenemos que encontrar diferentes maneras de crecer en nuestro amor por María.

El Beato Marmion solía consagrarse a María todas las mañanas después de recibir la Comunión. Sabiendo que Jesús estaba con él en la Sagrada Eucaristía, él oraba de la siguiente manera: “¡He aquí a tu Hijo! Oh Virgen María, soy tu hijo… acéptame como a hijo tuyo, tal como aceptaste a Jesús”.

Y como todos los santos, el Beato Marmión tuvo una profunda devoción al rosario.

El rosario es la oración de los santos. A través de esta oración, seguimos el ejemplo de Jesús, quien nos enseñó que a menos que nos convirtamos en niños pequeños, no podemos entrar en el reino de los cielos.

Durante este mes de mayo, intentemos redescubrir el poder del rosario.

El objetivo de nuestra vida es seguir a Jesús e irnos haciendo más semejantes a Él. Y cuando rezamos el rosario, nos unimos a nuestra Santísima Madre volviendo nuestros ojos, con amorosa atención, hacia Jesús, hacia los misterios de su vida, hacia los misterios que revelan el significado de nuestra propia vida.

Algunas personas objetan que el rosario es repetitivo. Pero eso es parte de su belleza y de su poder.

Cuando observamos los patrones que sigue la naturaleza: el canto de un pájaro, las poderosas olas del océano, la salida y la puesta del sol, vemos que el orden de la creación de Dios está todo hecho de repetición. Los patrones se repiten, día tras día. Nuestra propia vida depende de la repetición de los latidos de nuestro corazón, de la inhalación y expiración en nuestra respiración.

Cuando rezamos el rosario no estamos solamente repitiendo palabras vacías con nuestros labios. El rosario es una oración del corazón, una oración contemplativa.

Para mí, el rosario es como la “Oración de Jesús” que tantos cristianos rezan, repitiendo las palabras del Evangelio: “Señor Jesucristo, ten piedad de mí, que soy un pecador”.

El rosario es también una oración bíblica. En el Ave María, estamos repitiendo las palabras de un ángel; palabras que trajeron como consecuencia la Encarnación, palabras que nos invitan a unir nuestra vida al misterio del plan de salvación de Dios.

Al orar con nuestros labios, nuestra mente y nuestro corazón entran en un ritmo que nos permite meditar en los misterios de la vida de Cristo, tal y como ésta es vista a través de los ojos de su madre.

Las escenas que van pasando ante nosotros en los misterios gozosos, dolorosos, luminosos y gloriosos, son escenas que María vio con sus propios ojos.

En el rosario, estamos aprendiendo a mirar a Jesús del mismo modo en que María lo miró a Él, es decir, con admiración, con amor. Los evangelios nos dicen que María “guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”.

El rosario es una oración de recuerdo, en la cual conservamos vivo el recuerdo de las palabras de Jesús y su ejemplo, meditando estos misterios hasta que llegan a llenar y a moldear nuestro propio corazón.

A través los misterios gozosos de Jesús, aprendemos su humildad. A través de sus misterios luminosos, compartimos su celo por llevar la luz de Dios al mundo. A través de sus misterios dolorosos, aprendemos que el amor requiere sacrificio. A través de sus misterios gloriosos, nuestra esperanza confiada del cielo crece.

Cada década del rosario empieza con la oración que Jesús nos enseñó, con la oración de los hijos de Dios. Y esta oración abre nuestros corazones al plan de nuestro Padre, a su amorosa voluntad para nuestra vida.

En el corazón del rosario están las palabras de María en el banquete de bodas de Caná, en el segundo misterio luminoso: “Hagan lo que Él les diga”. Encontramos este mismo espíritu en el corazón del Padre Nuestro: “Hágase tu voluntad”.

Oren por mí esta semana y yo oraré por ustedes.

Y en este hermoso mes de mayo, pidámosle a nuestra Santísima Madre María que nos ayude a crecer en nuestro amor por ella y en nuestro deseo de vivir como hijos de Dios.


Sin categoría, por Mons. José H. Gómez, ACI prensa


Cómo rezar el Santo Rosario y mucha información al respecto



miércoles, 3 de mayo de 2017

Francisco exhorta: ‘En el Mes de María recemos el Santo Rosario’

Durante la audiencia general pide a la multitud un fuerte aplauso en honor de la Madre de Jesús



Francisco exhorta: ‘En el Mes de María recemos el Santo Rosario’



(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 3 mayo 2017).- Para el mes de mayo tradicionalmente dedicado a la Virgen María, el papa Francisco recomendó rezar la oración “simple y eficaz” del Santo Rosario
“Al inicio de este mes de mayo, invoquemos la intercesión celeste de María, la Madre de Jesús”, dijo el Papa durante la audiencia general de este miércoles en la Plaza de San Pedro, durante el saludo a los jóvenes, a las personas enfermas y a los nuevos esposos.
“Queridos jóvenes –explicó el Papa– aprendan a rezar con la oración simple y eficaz del Santo Rosario. Queridos enfermos, que la Virgen Santísima sea vuestro apoyo durante la prueba y el sufrimiento”.
Francisco ha escrito a mano en el 2014 como introducción del pequeño libro “El Rosario. Oración del corazón” de la edición Shalom: El Rosario es la oración que acompaña siempre la vida, es también la oración de los sencillos y de los santos… es la oración de mi corazón”.
En octubre de 2016, Benedicto XVI hablando del Rosario dijo: “Es como si, cada año, Nuestra Señora nos invitara a re-descubrir la belleza de esta oración, tan sencilla y profunda”. Añadió que el Rosario es una “oración contemplativa y cristocéntrica, inseparable de la meditación de la Sagrada Escritura”, es “la oración del cristiano que avanza en la peregrinación de la fe, en el seguimiento de Jesús, precedido por María”. Además ha pedido que se rece el Rosario -en familia- por la paz, por las Misiones y también en apoyo de su ministerio petrino.