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martes, 18 de octubre de 2022

Natalia, 26 años, 3 hijos, en la clínica «firmando y a punto de abortar»… y de golpe todo cambió


 

Con 26 años, tres hijas y una situación desesperada, Natalia fue a abortar "forzada" ante la soledad y dificultad. No quería hacerlo, pero aparentemente, tampoco tenía otra opción. Una vez en la clínica y "a punto" de terminar con la vida de sus hijos, tuvo un repentino impulso para salir del abortorio y criar, sola, feliz y contra todo a sus dos mellizos que por entonces no tenían más de 4 meses de vida.

¿Por qué dio marcha atrás? ¿Quizá fue víctima del "acoso"? ¿Lamenta su decisión? ¿Habría sido más feliz de continuar con el aborto? Como ella misma cuenta, la respuesta sincera a estas preguntas es una enmienda a la totalidad de lo que cada día y noche difunden los grandes medios de comunicación y no pocos representantes políticos.

Como explica la misma madre de familia numerosa, católica y embarazada de mellizos de Palma de Mallorca, no quería abortar pero "lo tenía todo en contra", incluyendo a su familia y amigos.

"Por circunstancias de la vida, decidió a abortar en Barcelona bajo presión. "Llegué un martes y el mismo día fui a la clínica", explica.

Sabía que había "dos vidas"... y "no quería hacerlo"

Desde el primer momento admitió saber que los mellizos que crecían en su interior eran dos vidas. Por eso reconoce que "no es plato de buen gusto saber que te vas a quitar a tus dos hijos".

Con lo que no contaba era con que aquel día la campaña de oración de 40 Días por la Vida funcionaba a todo pulmón en Barcelona, la única ciudad donde hay tres campañas activas de voluntarios provida al mismo tiempo, acompañados por otros de la iniciativa de ayuda a mujeres embarazadas Maternity.

Cuenta a Religión en Libertad que, precisamente por saber que se trataba de sus dos hijos, entró a abortar "indecisa y muy muy mal" a una de las clínicas de Barcelona.

Recuerda aquellos segundos como un "sufrimiento espantoso". "Tenía en mente abortar, cosa que realmente mi corazón no quería por nada del mundo, estaba bajo muchísima presión", relata a este medio.

Segundos antes de que comenzase su aborto y acabando de "firmar los papeles", Natalia supo que lo que estaba a punto de hacer "era un crimen".

"Algo en mi interior me decía que no podía hacerlo, comprendí que los bebés no tenían culpa de nada y que no habían pedido venir a la vida", explica.

Agradecida "eternamente" a los provida

Acto seguido se vio fuera de la clínica, "llorando completamente y muy mal, aunque decidida a no abortar". ¿El motivo? Fundamentalmente la "positividad y ayuda" de los miembros de 40 Días por la Vida y Maternity, unas "personas maravillosas" a las que les dará las gracias "eternamente".

"No tengo palabras para agradecer lo que hicieron por mí ese día", afirma.

Acto seguido, una familia de esta organización -a la que hoy considera también como propia- le acompañó a hacerse una ecografía y poder ver a sus mellizos.

Ante los supuestos acosos esgrimidos por el Gobierno para impedir la labor de católicos provida ante los abortorios, la historia de Natalia es solo uno de los miles de casos que lo desmienten. "Para nada, sentí mucha ayuda y tranquilidad [con su presencia]", afirma.

Pocos días después de ser "rescatada", esta joven madre transmite un mensaje de apoyo y confianza a otras mujeres que se plantean el aborto.

Un consejo : "Se puede, buscad ayuda, seguid adelante"

"Todas las que habéis estado como yo, sin apoyo y que pensáis que es lo correcto, os puedo asegurar que os arrepentiréis el resto de vuestra vida. Coged todas las fuerzas posibles, tirad para adelante [y sabed que] se puede, que hay gente que os va a ayudar", alienta.

La que dentro de poco podrá abrazar a sus cinco hijos al completo se refiere a los niños como "vida, alegría y un regalo de Dios", que "muchas madres y padres no pueden tener" aunque lo desean.

¿Quiéres ayudar a salvar familias como la de Natalia? Puedes hacerlo con tu oración inscribiéndote en la campaña de 40 Días por la Vida en este enlace.

Por eso anima a "pedir ayuda". "Con todo se puede y de todo se sale. Pase lo que pase, buscad ayuda. Con la ayuda de Dios y de gente buena como yo he encontrado vais a poder con todo esto y más", afirma antes de agradecer a todas las organizaciones que la han permitido alcanzar un embarazo feliz.

Ahora hay futuro... y lo dedicará a luchar por su familia

"No hay palabras, es lo más bonito y bello del mundo", explica. Y lo hace con conocimiento de causa, pues aunque ya tiene tres "maravillosas hijas", se refiere a los que están en camino como "lo mejor" que tiene y va a tener en su vida.

La joven de Palma de Mallorca pone su "situación, consejos, opinión y experiencia" a disposición de otras madres que en su situación puedan necesitarlo.

Preguntada por como se ve en el futuro, afirma que la respuesta, aunque "difícil de responder", es muy distinta a la que habría dado tan solo hace unos días.

"Lo que si tengo muy claro es que no voy a parar de luchar por mis hijos y pedir ayuda si es necesario para poder seguir adelante en el futuro", concluye.

J.M.C:, ReL

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martes, 27 de octubre de 2020

La extraordinaria historia de la familia Davert


Con poco menos de un metro de alto, Melissa Davert se esforzó en estudiar una carrera. Después se enamoró, se casó y tuvo mellizos.

Cuando Melissa Davert nació con un trastorno debilitante de huesos frágiles llamado osteogénesis imperfecta, los médicos no creyeron que alguna vez podría sentarse y mucho menos que pudiera dar a luz a mellizos con seguridad.
Pero esta mujer de Míchigan, en EE.UU., que mide 90 centímetros, parece haber pasado su vida desafiando las probabilidades y esparciendo su alegría, su naturaleza bondadosa y su profunda fe en Dios.
Es la menor de siete hermanos. Creció con hermanos de más de 1’80 metros de altura. Su familia la animó a ser autosuficiente, a tener sentido del humor y, lo más importante, a tener fe.
Como vemos en este inspirador video que comparte en Facebook, sus padres siempre le dijeron que “hay una razón y un propósito para tu discapacidad… solo tienes que tener fe y confianza en Dios y en su plan”.
Y parece que el plan de Dios era darle a Davert y a su esposo Ken, que sufre de parálisis cerebral, una vida verdaderamente alegre, junto con sus mellizos, Michaela y Austin, que nacieron en 1998.
Aunque sus dos hijos, ahora con 19 años de edad, heredaron el trastorno de su madre, también parecen tener la alegría contagiosa y la gratitud de sus padres por una vida que está arraigada en su fe.












sábado, 1 de febrero de 2020

Estaba en un centro para abortar cuando se produjo el «milagro»: dos sucesos que lo cambiaron todo

«Caí pero el Señor trajo algo bueno de eso», afirma la ahora madre de gemelas


Alonna posa feliz con sus gemelas Lilly y Eve / The Catholic Spirit
Alonna posa feliz con sus gemelas Lilly y Eve / The Catholic Spirit

lonna Mertz es a día de hoy madre de dos niñas gemelas que están a punto de cumplir dos años. Y esta joven estadounidense considera un auténtico milagro el hecho de que estén vivas, pues ella se encontraba ya tumbada en la camilla de una clínica abortista dispuesta a acabar con sus vidas cuando dos hechos extraordinarios sucedieron: el llanto de un bebé al otro lado del centro y el hecho de que una de las máquinas aparentemente dejara de funcionar en aquel instante.
Fue entonces cuando supo que su bebé tenía y debía nacer. Salió del abortorio, lloró y más adelante acudió a pedir ayuda a un centro provida. Hoy es una madre feliz con sus dos pequeñas.
El testimonio de esta joven, que recoge The Catholic Spirit, es llamativo puesto que siendo adolescente Alonna acudía a centros abortista pero como activista provida. Sin embargo, el desarrollo de su vida, su relación con un hombre con valores opuestos a los de ella y la llegada inesperada de un embarazo provocaron en ella ansiedad, soledad y terror.
"Había demasiada distancia entre Dios y yo"
Alonna cuenta que “en ese momento había demasiada distancia entre Dios y yo como para escuchar al Espíritu Santo”. Cuando descubrió que estaba embarazada en junio de 2017 en un principio no se lo dijo a nadie, ni a aquel novio. Simplemente pidió cita para un aborto.
Confiesa que lloró mucho cuando vio el positivo y que le dio mucha pena su bebé. Pero a oscuras por la situación que vivía sólo pensaba que un niño no podía nacer en un ambiente en el que los padres no se querían. “No podía soportar esa realidad”, afirma.
Esta joven reconoce que era muy consciente de la “gran desconexión” que existía entre lo que había crecido creyendo sobre el aborto y lo que se disponía  a hacer con su bebé ya que incluso llegó a ser voluntaria en el pasado en un centro provida.
Una vez en la sala de espera del abortorio escuchó el llanto de un bebé, algo que lo cambió todo. “Fue solo una fracción de segundo, pero fue un llanto diferente que provenía de la parte posterior de la clínica. Miré y pude ver que otras mujeres también lo habían escuchado, porque todas miraron hacía allá”, relata.
"Sabes que es un bebé"
El llanto de este bebé provocó en Alonna un pensamiento muy claro: “Esto es un bebé. Sabes que es un bebé”.
En ese instante la llamaron para someterse a una ecografía para confirmar el estado del embarazo.  Sin embargo, el técnico no lograba encontrar nada con el aparato, ni una imagen ni un latido. Parecía que se hubiera estropeado por lo que le dijeron que pidiera cita para otro día.
En vez de enfadarse o agobiarse por ese contratiempo sintió “alivio”, salió al aparcamiento y lloró durante más de veinte minutos. Supo que no quería matar a su hijo, no sabía todavía que serían dos, y rápidamente buscó un centro provida.
"Un milagro"
Una semana después fue a este lugar y esta vez sí se realizó una ecografía que mostró rápidamente “un latido inmediato, muy fuerte”. Y entonces vio una intervención divina a todo lo que ocurrió en el centro abortista.
Fue un milagro. Esas niñas eran queridas y protegidas incluso de mí. Entonces supe que esto sería especial”, agregó. Y justamente después conoció que no venía una hija sino dos.
La ayuda provida
Una vez decidida a luchar y salir adelante con este doble embarazo tocaba contárselo a la gente y pedir ayuda, incluida una amiga provida que había conocido años antes, Theresa Evans.
Mertz también se lo dijo a su novio. Volvieron un tiempo, incluso tras el nacimiento del bebé, pero finalmente acabaron dejándolo. Y esta joven pidió ayuda a su amiga provida. Y los padres de ella, católicos y también provida, no dudaron en acogerla a ella y sus dos pequeñas.
"Caí pero el Señor trajo algo bueno de eso"
Ahora ella tiene su propio apartamento en el sótano. Y esta familia, padres de seis hijos ya mayores, están encantados de que haya niños cerca.
"Estoy muy agradecida de compartir esta (historia), de haber sanado y pasado por lo que he pasado con las niñas. Caí, pero el Señor trajo algo bueno de eso. Y no habría sido tan milagroso si no hubiera caído", cuenta Alonna.
Por ello,  afirma haber aprendido sobre la "misericordia y la humildad" a través de esta experiencia, y ahora está preparada para ayudar a otras que pasan por dificultades similares.

ReL
vea también: Las consecuencias emocionales, psicológicas y psiquiátricas del aborto

domingo, 1 de enero de 2017

Con una hija enferma y esperando gemelas, la Virgen entró en sus vidas confiándoles una misión


Nacho y Paula - Testimonio



"Dios aprieta pero no ahoga", dice el refrán. Y con la ayuda de la Virgen las apreturas son siempre menores. Lo muestra el caso de Nacho y Paula, padres de cinco hijos, cuyo testimonio publicó recientemente el portal mariano Cari Filii:

A pesar de ser un matrimonio aún muy joven, Nacho y Paula ya han tenido sufrir mucho aunque en estos años han podido experimentar de manera formidable cómo la Virgen María les acompañó en los momentos más duros y cómo la misericordia de Dios no acaba nunca, sobre todo cuando conocieron la gravísima enfermedad de su hija y fueron duramente presionados para abortar. Sin embargo, decidieron decir sí a la vida y ni María ni su hijo Jesucristo les han abandonado desde entonces.

Esta pareja ofreció su testimonio el pasado 10 de diciembre durante la Vigilia Asalto al Cielo que organiza el padre Álvaro Cárdenas en su parroquia de Colmenar de Arroyo (Madrid). (Ver abajo el vídeo completo.) Allí explicaron que cuando tenían dos hijas todavía muy pequeñas de nuevo Paula se quedó embarazada. Al poco tiempo se empezó a encontrar muy mal y finalmente descubrieron que la niña había sido afectada por un virus llamado citomegalovirus, que no suele ser muy peligroso pero que en este caso concreto se iba alimentando del cerebro de la bebé por lo que su cabeza no crecía como debía.

A este enorme sufrimiento se une que todos los médicos a los que les iban derivando les empujaban a abortar pues decían que su hija nacería como un vegetal. Incluso les llegaron a animar a abortar incluso sobrepasado el límite legal para ello.

Ellos no se plantearon nunca esta posibilidad y empezaron a rezar juntos para pedir que se curase y para quererla con todo el corazón si finalmente nacía enferma.

Incluso se creó una gran cadena de oración por el bebé por España y también en otros países. Una amiga del colegio llamó al matrimonio y les dijo: “Voy a montar una cadena de oración para rezar las 24 horas por Eugenia –que así se llamaría- para que nazca sanita”. Poco a poco las oraciones sobrepasaron los círculos de amistad y llegaron de todos los rincones de España e incluso de otros países.

Eugenia nació con graves problemas de salud
Eugenia finalmente nació, algo que ya era un milagro en sí, pero con una afectación cerebral muy severa.

Este momento fue muy duro para este joven matrimonio. Paula no dejaba de preguntarse “dónde habían ido a parar todos los rosarios y misas de tanta gente” y “cómo el Señor no nos había concedido el milagro después de toda la gente que habíamos acercado a Dios”. Sin embargo, ella se las hacía para sí puesto que Nacho estaba totalmente hundido y se había rebelado contra Dios.

Una asociación que crecería más de lo que pensaban
Ambos recuerdan esos meses como un tiempo complicado, lleno de agobios y sufrimientos a lo que había que sumar los grandes gastos que conllevaba cuidar a Eugenia.

Y así surgió otra de las iniciativas cuando Nacho dijo que empezaría a correr por Eugenia a ver si alguna empresa les ayudaba para sufragar los gastos. Esta carrera acabó convirtiéndose en la asociación Run4smiles o “Yo corro por Eugenia” que ahora ayuda a muchas familias con casos similares.

Tras la hija enferma, embarazo de gemelas
Pero había más sorpresas para este matrimonio. Pronto se volvieron a quedar embarazados. En ese momento quien quedó en shock era Paula, que no se atrevía a dar esta noticia a Nacho y que además de gemelas.



Todas las hermanas junto a Eugenia, en el centro de la imagen.

El agotamiento físico y mental era abrumador y pese a que estaban muy unidos los roces eran inevitables. “Nacho y yo nos apoyábamos y queríamos mucho pero en momentos críticos o de tensión que teníamos con Eugenia surgían enfrentamientos porque no enfocábamos las cosas de la misma manera”, contaba Paula, que además añadía que para colmo su marido seguía echando la culpa a Dios de la enfermedad de Eugenia.

María apareció en el momento más duro
Y fue en tales circunstancias como apareció en su vida la Virgen de Medjugorje. Fue una amiga de Paula la que le habló de ella y le dijo que en esta pequeña aldea bosnia María había pedido a sus hijos que hablaran menos y rezaran más. Este hecho le ayudó mucho para dejar de exigir a su marido y empezar a orar por su conversión.

Los frutos de la oración llegaron pronto y según Paula, “como la Virgen es nuestra madre que no nos niega nada mi marido hace un año y medio hizo el retiro de Emaús y tuvo una conversión impresionante”.

Una peregrinación para dar las gracias a la Virgen pero que tenía sorpresa
Su matrimonio parecía nuevo y a los pocos meses decidieron peregrinar a Medjugorje para dar gracias a la Virgen por todos los regalos que estaban recibiendo del cielo. “Fue un viaje maravilloso en el que los dos nos llenamos del Amor de Dios a través de nuestra Madre”, afirmaba ella.

Nacho y Paula, con sus cinco hijas, entre ellas Eugenia.

Además, María tenía encomendada una misión para ellos y que comprendieron en esta peregrinación. “La Virgen nos puso en el corazón que la asociación que habíamos fundado, no sólo debía ser para ayudar económicamente a las familias, sino para compartir nuestra experiencia de vida, y cómo el rezar juntos, apoyarnos y confiar los dos en el Señor nos había unido como matrimonio y nos estaba ayudando a afrontar nuestro día a día con mucha más paz y felicidad, a pesar de tener una enfermedad en casa”.

La misión que les encomendó la Virgen en Medjugorje
Con este mensaje grabado en su corazón volvieron de Medjugorje con más de 150 rosarios para repartir entre todas las familias con niños que estaban ayudando, y para sus asociados y colaboradores.

Ahora Nacho y Paula ayudan a parejas en dificultad y grandes sufrimientos como los que ellos experimentaron. “Hoy recibimos en nuestra casa a matrimonios que están pasando por una situación familiar por la que pasamos nosotros, para charlar y que conozcan nuestra familia de primera mano, damos testimonio los dos en la parroquia, en los cursillos prematrimoniales, en las asociaciones que nos invitan, en el retiro de Emaús y donde el Señor nos va pidiendo”.

Cuando la cruz es motivo de gozo
Y ahora el sufrimiento por la enfermedad de su hija tiene otro sentido. “La cruz de esta enfermedad, que yo la vivo diariamente, es un misterio que humanamente no se entiende, y que uno la rechaza. Pero si le abres de par en par tu corazón y tu vida a Dios y le dices ‘Hágase tu voluntad, aunque duela’, esa cruz empieza a convertirse en gozo, pues te das cuenta que con tu pequeñez de hombre puedes ayudar a la salvación de las almas. Y además, Dios es tan bueno y tan padre que en el momento que le dices Sí, la cruz acaba llevándola él, porque como habéis visto, te pone millones de ángeles para ayudarte, y te cuida preocupándose de las cosas más pequeñas, como son las materiales”.

Intervención completa de Paula y Nacho en Asalto al Cielo