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lunes, 4 de mayo de 2026

Prisionero en un horno: la fuga que convirtió a un joven cristiano en todo un símbolo de resistencia «Perdono a quienes me hicieron daño», asegura el joven Adil Masih, de Pakistán.

El joven Adil (en el centro, de amarillo) junto a miembros de su familia.

El joven Adil (en el centro, de amarillo) junto a miembros de su familia.


    Durante ocho meses, la familia Masih vivió una angustia insoportable. No sabían si Adil, un joven cristiano de 22 años, seguía con vida, si había logrado escapar o si permanecía retenido en algún lugar sin que nadie pudiera ayudarle. Asianews cuenta su testimonio.

    Su desaparición coincidió con el trabajo que había aceptado en un horno de ladrillos de Raiwind, en la región de Lahore (Pakistán), donde buscaba un salario con el que mantener a su esposa y a sus dos hijos —el menor nacido mientras él seguía cautivo—. Lo que encontró allí fue un sistema de explotación que organizaciones locales describen como una forma de esclavitud moderna.

    Sin luz ni ventilación

    Adil había pasado seis meses cargando ladrillos para el propietario del horno, Khalid Gujjar. Nunca recibió el sueldo prometido. Cuando reclamó el dinero para poder alimentar a su familia, fue citado por el dueño con la excusa de resolver el pago. En lugar de ello, lo encerraron. "Me llevaron a una habitación sin luz, sin ventilación, sin nada", relató tras su liberación. "Allí me tuvieron cuatro meses".

    El joven asegura que apenas recibía una comida al día: un trozo de pan, chile triturado y agua. En ocasiones, ni siquiera eso. Cuando pedía beber, le arrojaban el agua al suelo. Por las noches, él y otros trabajadores retenidos eran encadenados de manos y pies. Las marcas aún son visibles en su cuerpo. Durante el día, los obligaban a trabajar bajo vigilancia para evitar cualquier intento de fuga. Nadie podía hablar con nadie. Nadie podía pedir ayuda.

    Su situación era aún más delicada debido a su salud: Adil solo tiene un riñón funcional. Sin atención médica, sin descanso y con una alimentación mínima, cada jornada suponía un riesgo real para su vida. A ello se sumaba la humillación constante. Según su testimonio, cuando intentaba rezar o hacer la señal de la cruz, era golpeado. Su fe cristiana se convirtió en motivo de burla y agresión.

    Mientras tanto, su familia, de origen humilde y sin recursos, intentaba desesperadamente encontrarlo. Viven en una casa alquilada y dependen de trabajos precarios. El propietario del horno llegó a exigir 350.000 rupias —unos 1.070 euros— para liberarlo, una cantidad imposible para ellos. La desesperación aumentó cuando nació el segundo hijo de Adil, sin que él pudiera conocerlo.

    La situación cambió cuando la familia acudió a la Fundación The Edge, que activó un equipo legal para localizar al joven. Tras varias gestiones y la intervención de la policía, Adil fue encontrado y llevado ante un tribunal, que ordenó su inmediata entrega a su padre. La escena, según los presentes, fue un momento de alivio y conmoción.

    Lejos de mostrar rencor, Adil expresó un mensaje sorprendente: "Perdono a quienes me hicieron daño. Rezo para que nadie vuelva a pasar por algo así". También aseguró que jamás volverá a trabajar en un horno de ladrillos: "Es una esclavitud disfrazada".

    Ahora, su objetivo es reconstruir su vida. Tiene conocimientos básicos de mecánica de motocicletas y espera poder trabajar en ese ámbito para mantener a su familia con dignidad.

    Desde The Edge Foundation, su copresidente, Malik Azhar Saeed, advierte que el caso de Adil no es aislado. "Detrás de muchos hornos de ladrillos hay historias de hambre, cadenas y miedo", denuncia. La mayoría de las víctimas, recuerda, pertenecen a comunidades cristianas pobres, especialmente vulnerables a este sistema de explotación.

    La liberación de Adil es una buena noticia, pero también una llamada de atención: en Pakistán, miles de trabajadores siguen atrapados en un modelo laboral que convierte la pobreza en cautiverio.

    ReL

    Vea también   Persecución de parte de los bien intencionados: desde adentro




    martes, 2 de diciembre de 2025

    12 barrios amurallados de cristianos serán regidos por el Evangelio: la Cristiandad llega a Pakistán

     La Orden de San Elías avanza su proyecto «cristocéntrico y contracultural» en tierra de persecución

    Pese a la persecución, la marginación o la esclavitud, la labor de los misioneros y los cristianos de Pakistán no desfallece: ahora intentarán edificar una docena de barrios cristianos.

    Pese a la persecución, la marginación o la esclavitud, la labor de los misioneros y los cristianos de Pakistán no desfallece: ahora intentarán edificar una docena de barrios cristianos.

    En Pakistán, donde la evangelización cuesta la vida y no conoce de los extensos programas teóricos occidentales, un grupo de fieles y sacerdotes avanza en sus primeros pasos para edificar todo un proyecto de cristiandad conformada por libertos de la esclavitud. Tal y como ha avanzado la Orden de San Elías, el proyecto de PaX -Pakistani Xristendom- ya cuenta con un terreno que albergará una pequeña “cristiandad” y ofrecerá seguridad a los cristianos liberados: en su última fase, el proyecto PaX pretende erigir una amplia comunidad que constará de un colegio, doce barrios -cada uno por un apóstol- grandes murallas, seguridad, evangelización directa e incluso entrenamiento y defensa personal de los cristianos.

    [Es posible colaborar con PaX mediante la oración, el voluntariado o la donación desde su web o Go fund me]

    A finales de marzo, el director de Religión en LibertadÁlex Rosal, ya entrevistaba al sacerdote de la Orden de San Elías, Federico Highton, en torno a la realidad de la esclavitud de cristianos en Pakistán y su liberación desde la Orden.

    Bendecido por el Papa

    A día de hoy son más de un centenar los que han sido liberados de realizar trabajos forzados de por vida por deudas ínfimas o bien de una esclavitud de carácter sexual.

    Esta semana, los sacerdotes de la Orden de San Elías Federico Highton y Javier Olivera Ravasi, ofrecían junto a Joseph, cristiano integrante del proyecto PaX, importantes actualizaciones respecto al futuro de todos esos cristianos y de los que se liberen más adelante: la orden ya habría comprado un extenso terreno de casi cinco hectáreas que albergará un barrio residencial amurallado y que el Papa Francisco habría bendecido y prestado su colaboración.

    Highton remarca que, por muchos cristianos que se liberen de la esclavitud, su libertad y vida continúan siendo “precarias”, y no son raros los casos en que los “amos” vuelven a buscarlos con distintos fines, desde trabajos forzados a explotación o esclavitud sexual. Y los que permanecen libres, “no pueden vivir una vida plena”.

    “Nadie les viola o les pega, tienen libertad y pueden rezar, pero no tienen escuela o una vida tranquila”, cuenta el sacerdote.

    Católicos protegidos, libres y felices: "Parecía una locura"

    Tal y como se lee en la página de PaX, a la fase del rescate le sigue la de adaptación, ofreciendo una solución temporal para las familias o niños rescatados, A todos ellos se les ha ofrecido un lugar seguro donde vivir, alimentación y alimentos, así como formas de acceso al empleo y, especialmente, a la formación cristiana y a los sacramentos.

    Conforme empezaban a liberar esclavos, Highton pensó en lo que parecía “una locura”, la de no limitarse a trabajar por la libertad de los cristianos, sino en buscar un lugar físico para que vivan.

    Es lo que la web de PaX terminó por considerar la tercera fase de su proyecto, la de “emancipación”, buscando “establecer todas las bases para formar una comunidad de católicos protegidos que puedan vivir libres, felices y, por lo tanto, con los sacramentos”, buscando “crecer y construir gradualmente una cristiandad”.

    "Por fin es nuestro"

    Una idea cuyos primeros pasos cristalizaron el pasado 24 de junio, en la fiesta de San Juan Bautista, al descubrir un gran terreno de cinco hectáreas. Continuó con la firma del contrato de arras en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, día en que la Orden pudo acceder al terreno, que compraron el pasado 4 de julio. “Por fin, ya es nuestro”, celebra el sacerdote.

    Cuenta que lo providencial estuvo presente en todo el proceso, incluso desde la misma búsqueda del terreno.

    “Inicialmente íbamos a comprar uno de 8 acres -3,2 hectáreas- por 155.000 euros. Después de muchísimo buscar, gracias a Dios conseguimos uno de 12 acres -5 hectáreas- por la mitad, 79.402 euros, justo en el lugar que más queríamos. Fue la Providencia de Dios”, celebra Highton, que incluso permitió que el terreno se encontrase en la jurisdicción parroquial de un sacerdote “apasionado con el proyecto” que será previsiblemente el que celebre la misa en PaX.

    Una nueva Cristiandad: "Vivir según el Evangelio"

    Con la adquisición del terreno, los sacerdotes y fieles voluntarios pueden comenzar a dar forma a sus altas aspiraciones. Highton explica que PaX busca ser “una cristiandad, un lugar donde se busca vivir a nivel institucional, público y privado, según los principios del Evangelio”,

    El proyecto PaX constará de tres fases que abarcarán entre dos y tres años.

    La primera de ellas, con un presupuesto estimado de 130.000 euros, será la edificación de un gran muro y diez casas para los esclavos y sus familias, sacerdotes, religiosas y voluntarios que deseen hacer apostolado, también una cancha de futbol y una capilla.

    [Colabora con la edificación de la Cristiandad en Pakistán desde la web de PaX]

    La segunda fase, de entre 7 y 9 meses de duración, agregará una veintena de casas y la tercera, una de las más ambiciosas, constará de un colegio que adoptará la modalidad de homeschoolig, para lo que ya cuentan con profesores católicos nativos.

    El proyecto, aclaran desde San Elías, estará profundamente marcado por una aspiración a la santidad de sus integrantes, de modo que “no consistirá en darle todo al pobre para que no haga nada”, sino en “darle una oportunidad, un medio para que ellos vivan la virtud”.

    Es por ello que PaX también buscará ser un proyecto sostenible, basándose en labores como la cría de animales, el trabajo y cultivo de tierras agrícolas comunes y otras oportunidades para desarrollar sistemas de economía circular y la obtención de ingresos.

    Doce barrios, doce cristiandades

    La transmisión del Evangelio y su vivencia entre los miembros de PaX será lo que configure en su máximo esplendor la idea de Cristiandad.

    “El párroco estará velando por la tensión espiritual. El terreno que compramos lo pusimos bajo el patronazgo de San Pedro y nuestro sueño es hacer doce barrios cerrados, doce cristiandades, cada una en honor de los doce apóstoles”, explica Highton.

    El amurallamiento es una de las aspiraciones más costosas, pero también más imprescindibles, y PaX es el único barrio de cristianos que, hasta la fecha, contará con grandes muros defensivos.

    “Los barrios cristianos son muy pobres”, asegura Joseph, cristiano pakistaní. “No están amurallados, hay musulmanes mezclados y están expuestos a que en cualquier momento los prendan fuego”, comentan. Hasta el punto de que los mismos nativos advirtieron durante la ideación del proyecto: “Ni se os ocurra edificar un barrio que no sea amurallado. Si no ponemos murallas, en 24 horas prenden fuego al barrio”.

    No sería el primer caso que conoce el pakistaní, pero llevarlo a la práctica no es sencillo. La Orden estima que solo las murallas de tres metros de altura tendrán un coste de 40.000 euros.

    [Quien desee ayudar a liberar esclavos cristianos, puede hacerlo con su oración, también desde el portal de PaX]

    Un baluarte de fe que defienda a los cristianos

    La de los muros son solo uno más de los elementos de seguridad que la situación en Pakistán obligan a implementar. De hecho, en las declaraciones de Highton, Ravasi y Joseph se escuchan referencias a episodios o técnicas de la evangelización de América como las reducciones guaraníes, pero también se desprenden ecos de la Opción Benedictina o incluso de la repoblación Reconquista, como en la defensa de los barrios por sus mismos habitantes.

    “Todos los padres de familia que quieran ser miembros de PaX, van a tener el deber de hacer los trámites legales y entrenamiento pertinente para poder defender a sus familias”, indica Highton, conocedor de que en Pakistán “hay mucha facilidad para obtener el permiso de portar armas”. “Defender a la familia es lógico”, apuntan.

    “Lo que parecía una locura se consiguió en dos meses”

    Antes de concluir, el misionero Highton celebra que “lo que parecía una locura se consiguió en dos meses”, desarrollándose ahora la última etapa antes de poder ofrecer a los cristianos libres un lugar digno.

    Un proceso para el que suplican la ayuda de la Iglesia universal y que se destina “a una obra concreta”, que se podrá ver, tocar, salvará vidas y asentará el Evangelio en la región.

    “Es algo totalmente contracultural, como es mostrar al mundo algo que el mundo hoy no conoce. Y por otro lado, intentar no solo mantener la fe de estos católicos que estaban siendo esclavizados, sino que ellos puedan ser, a su vez, misioneros en un país ad gentes”, explica Ravasi.

    Piden ayuda: "Convocamos a la Cristiandad occidental"

    En su llamamiento a la oración y a la colaboración económica, Highton agrega otra forma de colaborar como es la del voluntariado cualificado, dirigiéndose especialmente a los ingenieros civiles y agrónomos occidentales para labores como la rotación de cultivos, sistemas de regadío, optimización del pozo de agua o las murallas y fosas. “Convocamos a la Cristiandad occidental, o a sus reliquias, para ayudar a la Oriental”.

    Tras la adquisición del terreno, los presupuestos previstos para las siguientes etapas, son:

    Las murallas: 40.000 euros

    Iglesia: 30.000 euros.

    Preparación del terreno: 20.000 euros.

    Casas, edificaciones y otros gastos: 30/40.000 euros.

    El portal de PaX incluye lo que el proyecto desea ofrecer a los cristianos de Pakistán, para lo que agradecen la colaboración de los fieles también desde su web:

    Acceso a la fe

    • Una iglesia católica

    • Una estatua mariana

    • Un convento de monjas

    • La casa de un sacerdote

    Entrenamiento de defensa personal

    • Seguridad privada

    • Habitacion de refugio para protegerse de los ataques violentos externos

    Entrenamiento

    • Una escuela

    • Zona deportiva (pistas,...)

    • Un centro de formación profesional para adultos

    • Seguridad

    Vivienda

    • Cada familia tendrá una casa privada

    • Incluirá un jardín familiar, una sala de juegos y animales

    Sostenibilidad

    • Cría de animales

    • Tierras agrícolas comunes

    José María Carrera Hurtado, ReL

    Vea también     Carta a un Amigo Agnóstico



    miércoles, 26 de febrero de 2025

    Conocí a Jesús”: la fe de una mujer más allá de todas las adversidades en Pakistán

     


    Naseem Nació En Una Familia Musulmana Profundamente Religiosa  

    Una mujer de la provincia de Punjab cuenta a AsiaNews el camino que hizo y las dificultades que enfrentan aquellos que se convierten del Islam. Después de haber elegido seguir a Cristo, Naseem sufrió aislamiento, amenazas de muerte y discriminación. Pero a pesar de las dificultades económicas y familiares, su fe inquebrantable sigue siendo una fuente de esperanza. Activista Joseph Janssen: Libertad de culto sin miedo a la persecución.

     Un testimonio de fe y de coraje inquebrantable. 

    La historia de Naseem (nombre ficticio para proteger su identidad) muestra que, en el Pakistán de hoy, seguir la propia fe implica inmensos desafíos para aquellos que se convierten al cristianismo. 

    Naseem nació en una familia musulmana profundamente religiosa en una pequeña aldea en el centro de Punjab, donde la vida giraba en torno a la mezquita. Su padre, un miembro respetado de la comunidad, y sus hermanos estaban profundamente involucrados en las prácticas islámicas. “Se despertaban todos los días a las cuatro de la mañana para rezar en la mezquita, siempre en primera fila con el imán”, recuerda. Durante su crecimiento estuvo sometida a fortísimas presiones para reflejar la imagen de devoción musulmana de su familia.

     “También venía a vernos un mawlawi (erudito musulmán, ndr.), que nos enseñaba el Corán y otras materias. Mis hermanos y yo estudiábamos diligentemente y mi padre rezaba regularmente. Teníamos una fuerte conexión con nuestra comunidad”, continúa Naseem. Sin embargo, desde niña me sentía atraída por las historias sobre Jesús y María que se relatan en el Corán. “Me conmovía la historia de Jesús, sus milagros, su compasión y la paz que sentía cada vez que oía hablar de él”, cuenta. 

    Años después, mientras trabajaba en los campos de una aldea cristiana cercana, Naseem conoció a un joven cristiano que la escuchó: “Le dije cuánto amaba a Jesús y a María y que su historia me daba paz y consuelo”, recuerda. Esta sencilla conversación fue el primer paso en el profundo camino de fe de Naseem. “También comprobé que los cristianos eran honestos y sinceros, a diferencia de algunos musulmanes que había conocido. Sostenida por esta nueva comprensión, elegí aceptar a María y me convertí al cristianismo”. Hace dieciséis años se casó con un muchacho cristiano y registró el matrimonio ante el tribunal pero sin celebración religiosa; hoy es madre de siete hijos. 

    Desde que abrazó públicamente el cristianismo, la vida de Naseem ha estado marcada por una incesante persecución. Inmediatamente se encontró aislada, nadie quiso celebrar su matrimonio y sufrió numerosos atentados contra su vida. “Me amenazaron de muerte, pero Jesús me protegió”, dice con una fe inquebrantable. Ningún sacerdote cristiano aceptó bendecir nuestra unión, por miedo a sufrir represalias: “Cuando se los pido, se niegan por miedo a las amenazas”. 

    Naseem y su familia viven en un estado de miedo constante. Los niños sufren humillaciones y amenazas a diario en la escuela pública local. Los profesores intentan regularmente convencer a sus hijos de que renuncien al cristianismo y regresen al Islam. “Mis padres incluso intentaron secuestrar a mis hijos para obligarlos a convertirse al Islam”, cuenta Naseem. “Cuando abracé a Jesús perdí todos los vínculos con mi familia, padres, hermanos y parientes – añade -. Incluso hoy, cada vez que salgo, encierro a mis hijos en casa y me tapo la cara para ocultar mi identidad”. 

    La mujer también enfrenta múltiples discriminaciones en el trabajo: los musulmanes locales se niegan a contratarla o no le permiten recoger verduras en los campos agrícolas. “Hemos pasado hambre, durante meses usamos la misma ropa y no teníamos zapatos”. Pero para Naseem, la mayor amenaza proviene de su propia familia. Su padre, sus hermanos e incluso sus amigos la consideran una infiel cuya muerte les traería la salvación. “Todos los que me rodean me ven como un kafir (infiel, ndr.), una incrédula. Creen que si me matan conseguirán el paraíso”, explica Naseem. El miedo también es una constante para sus hijos: “Cuando van a la escuela, al mercado o a jugar siempre tengo miedo”. 

    A las condiciones de vida de Naseem se suman los desafíos económicos. De los siete hijos sólo uno contribuye a los ingresos. “Mi marido está enfermo y no puede trabajar. No tenemos recursos para que lo atiendan ni medicamentos. A veces sólo tenemos dos kilos de harina y no conseguimos alimentar a todos los niños”, explica. Los ingresos que se consiguen por el trabajo en el campo casi nunca es suficiente para todos. “En esos momentos difíciles, mis hermanos y hermanas cristianos me ayudan. A veces me dan harina o 500 o 1000 mil rupias. Gracias a ellos podemos sobrevivir con dignidad”. 

    El encuentro con la comunidad cristiana tuvo lugar en la iglesia local. “Voy a la iglesia dos veces al día, a las 4 de la mañana y a las 7 de la tarde. Dios hizo algo increíble por mí”, explica. Para Naseem, la fe es lo que la salva de la persecución incesante: gracias a ella sueña con la libertad, no sólo para sí misma, sino también para sus hijos. “Quiero vivir libre del miedo y del trauma de que me maten o de ver a mis hijos asesinados. “Quiero vivir en un lugar donde mis hijos puedan ir a la iglesia, seguir a Jesús libremente y asistir a la escuela sin miedo”, espera Naseem. 

    En Pakistán no hay verdadera libertad religiosa y la historia de Naseem lo demuestra claramente. “Lo que yo quisiera es que Pakistán permita la libertad religiosa para todos, que cada uno pueda elegir su religión sin miedo a ser perseguido o a sufrir restricciones”, explica Naseem a AsiaNews. Desde que abracé el cristianismo y acepté a Jesús, he enfrentado numerosos desafíos. Ninguno de nosotros debería vivir con miedo”. 

    Éste es precisamente el objetivo de la campaña que promueve el activista de derechos humanos Joseph Janssen, quien cuestiona políticas opresivas como las de la NADRA (National Database and Registration Authority), que no acepta declaraciones de abandono del Islam. Ha presentado una petición constitucional en nombre de los conversos, para defender el derecho fundamental a elegir la propia religión.

     Este esfuerzo quiere abrir el camino hacia un futuro más pacífico para muchos creyentes que, por miedo, viven su fe en secreto. Por eso, a pesar del dolor y las luchas, la fe inquebrantable de Naseem sigue siendo un faro de esperanza. “Podemos sufrir en esta vida – dice ella -. Pero sé que Jesús está con nosotros, nos protege y nos da la fuerza para seguir adelante».


    Stephen George, Zenit

















    miércoles, 29 de enero de 2020

    Asia Bibi, tras 8 años de injusta cárcel, se muestra libre y llena de fe en Canadá: primera foto

    La periodista Tollet abraza a Asia Bibi, de la que escribió durante 10 para ayudar a mantenerla viva - foto de François Thomas
    La periodista Tollet abraza a Asia Bibi, de la que escribió durante 10 años
    para ayudar a mantenerla viva - foto de François Thomas

    Hace poco más de un año que Asia Bibi, madre de familia cristiana muy humilde, fue liberada de su cárcel en Pakistán, donde pasó ochos años encarcelada y amenazada de muerte, bajo la particular legislación de "blasfemia" del país. Hoy vive escondida, pero libre, en Canadá, amenazada de muerte por extremistas islámicos.
    El fotógrafo François Thomas ha difundido ahora su primera foto en libertad, desde Canadá, con la periodista francesa Anne-Isabelle Tollet, quien ya escribió un libro contando su injusta detención y cautiverio y ahora publicará en la editorial Rocher «Por fin libre», recogiendo el final feliz de su vida en libertad.
    La periodista, que durante 10 años siguió su caso y escribió sobre ella para poder mantener la atención internacional sobre su caso y el de las víctimas de la "ley de blasfemia", se alegró mucho de poder tratar en persona por primera a Asia Bibi. "Mis hijos han crecido con su historia", explica la periodista.
    Anne-Isabelle Tollet ha declarado a Aleteia que en Canadá se entrevistó con Asia Bibi: «Es una mujer burbujeante, luchadora, que nos da una franca lección de coraje». La periodista se sintió conmovida por su valentía.
    En la entrevista en Aleteia, la autora desvela datos como el eco del llamamiento de Benedicto XVI a favor de Asia Bibi, las intervenciones de los distintos presidentes de Francia y la prudencia del Papa Francisco (los expertos en la negociación desde Pakistán veían que un llamamiento público del Papa se vería como una injerencia que dificultaría el proceso de liberación de Asia Bibi).
    Una mujer valiente, alegre y con autoridad natural
    «Cuando la conocí pude constatar hasta qué punto esta pequeña mujer es una valiente y luchadora, que nunca se ha apiadado de sí misma». La periodista francesa dice además que «tiene una autoridad natural, pero también es alegre y risueña, es viva e inteligente». «Está triste por haber salido de Pakistán, pero quiere seguir siendo la portavoz de todas las personas que están injustamente acusadas de blasfemia, especialmente los cristianos».
    Los tribunales dieron la absolución a Asia Bibi el 31 de octubre de 2018 tras 8 años de cárcel. El 7 de noviembre, fue puesta en libertad, pero sólo 8 meses después logró abandonar Pakistán, donde su vida corría grave peligro por las amenazas de los islamistas. Desde mayo de 2018 vive oculta en Canadá, con su familia.
    Por desgracia, explica la periodista Tollet, en Pakistán sigue usándose la Ley de Blasfemia para acosar a los cristianos, especialmente a los más pobres y analfabetos. "Poco después de salir de prisión, una nueva cristiana, Kausar Shagufta, una madre de cuatro hijos de entre 5 y 13 años, la reemplazó en su celda. Está sentenciada a muerte por blasfemia. Según el imán de una mezquita local, ella y su esposo enviaron mensajes de texto en inglés insultando al profeta. Estos hechos son aún más inimaginables ya que ambos son analfabetos. ¡Sí, todavía hay mucho trabajo!".
    shafqatshagufta-1
    Shafqat Emmanuel y Shagufta Kausar, matrimonio cristiano analfabeto;
    acusados de blasfemia en 2013; ella ocupa hoy la celda de Asia Bibi 



    sábado, 27 de julio de 2019

    «MEJOR MORIR EN LA IGLESIA QUE EN CASA»

    El cardenal Joseph Coutts, arzobispo de Karachi (Pakistán), invitado por Ayuda a la Iglesia Necesitada para diversas presencias en Europa, ofrece un testimonio impresionante sobre la fe de los cristianos de su país, una minoría acosada y víctima.