El discurso del Papa dejó claro a los políticos católicos que su fe tienen que ser relevante en su acción pública.
León XIV recibió este jueves a una delegación de cargos electos y personalidades civiles del Val-de-Marne, departamento francés en la región parisina de la Île-de-France, que abarca la diócesis de Créteil, a cuyo frente figura el obispo Dominique Blanchet.
El Papa, que ya ha dado reiteradas muestras de que la doctrina social de la Iglesia es un eje capital de su pontificado, insistió en ella ante los políticos y representantes públicos que le escuchaban.Estos son losprincipios que enunció:
1. Carácter cristocéntrico de los objetivos sociales
“Un mundo más justo, más humano y más fraterno solo puede ser un mundo empapado por el Evangelio”.
2. Cristo como ayuda y oración para los políticos católicos
“Ante las desviaciones de todo tipo que conocen nuestras sociedades occidentales, lo mejor que podemos hacer como cristianos es volvernos a Cristo y pedir su ayuda en el ejercicio de nuestras responsabilidades”.
3. La laicidad no implica excluir la fe de las decisiones políticas
[Elogiando la iniciativa de quienes le visitaban] “En Francia no es fácil, para un cargo electo -a causa de una laicidad en ocasiones mal comprendida- actuar y decidir en coherencia con su fe en el ejercicio de las responsabilidades públicas”.
4. No hay campo alguno excluido de los efectos de la Redención
“La salvación que Jesús obtuvo por su muerte y su resurrección abarca todas las dimensiones de la vida humana, como la cultura, la economía y el trabajo, la familia y el matrimonio, el respeto a la dignidad humana y la vida y la salud, pasando por la comunicación, la educación y la política”.
5. La fe no puede recluirse en las sacristías
“El cristianismo no puede reducirse a una simple devoción privada, porque implica una forma de vivir en sociedad marcada por el amor a Dios y al prójimo, el cual, en Cristo, ya no es un enemigo sino un hermano”.
6. La solución de los problemas sociales exige la caridad cristiana
“Violencia en algunos barrios, inseguridad, precariedad, redes de narcotráfico, desempleo, ruptura de la convivencia… Para afrontarlos, el responsable cristiano se fortalece en la virtud de la caridad que habita en él desde su bautismo”.
7. El político cristiano es más eficaz si vive su fe
“El responsable cristiano está mejor preparado para afrontar los desafíos del mundo... eso sí, en la medida en que vive y da testimonio de la fe que actúa en él y de su relación personal con Cristo, que le ilumina y le da esa fuerza” (“Sin Mí no podéis hacer nada”, Jn 15, 5).
8. Los “valores” sin Cristo no sirven para nada
“No hay que extrañarse de que la promoción de los ‘valores’, por evangélicos que sean, pero ‘vaciados’ deCristo, que es su autor, sean impotentes para cambiar el mundo”.
9. No se puede separar la persona privada de la pública
“No hay separación en la personalidad de una persona pública: no existe por un lado el político y por el otro el cristiano. Lo que sí existe es el hombre político que, bajo la mirada de Dios y de su conciencia, vive cristianamente sus compromisos y responsabilidades”.
10. La doctrina social de la Iglesia no es opcional
“Estáis llamados a profundizar en la doctrina -en particular en la doctrina social- que Jesús enseñó al mundo, y a ponerla en práctica en el ejercicio de vuestros cargos y en la redacción de las leyes… No hay que temer proponerla y defenderla con convicción”.
11. La doctrina social de la Iglesia se basa en la ley natural
“Sus fundamentos están en sustancial acuerdo con la naturaleza humana, con la ley natural que todos pueden conocer, incluso los no cristianos y los no creyentes”.
12. Las “colonizaciones ideológicas” se vencen con coraje
“El compromiso abiertamente cristiano de un responsable público no es fácil, particularmente en ciertas sociedades occidentales donde Cristo y su Iglesia son marginados, con frecuencia ignorados, a veces ridiculizados. No desconozco tampoco las presiones, las consignas de partido, las ‘colonizaciones ideológicas’ –por usar una feliz expresión del Papa Francisco- a las que están sometidos los políticos. Les hace falta coraje, el coraje de decir en ocasiones ‘¡no puedo!’ cuando la verdad está en juego. Solo la unión con Jesús (¡Jesús crucificado!) os dará ese valor para sufrir por su nombre".
El papa Francisco publica su último libro: «Os ruego en nombre de Dios», diez pedidos a la humanidad por un futuro de esperanza
«Os ruego en nombre de Dios. Por un futuro de esperanza», es el titulo del último libro del papa Francisco editado por el periodista argentino Hernán Reyes Alcaide, con motivo de sus 10 años de pontificado, a cumplirse en marzo de 2023.
El texto es un decálogo piadoso, contemplativo, orante que apunta a través de diez peticiones a dar esperanza cierta a la humanidad. «Quiero convocar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a que me acompañen a tener esperanza en el mundo que viene», escribe. «Que seamos parte de un proceso de cambio».
La edición castellana llegará a las librerías en noviembre bajo el sello Mensajero, del Grupo de Comunicación Loyola. Esta semana ha visto la luz la edición italiana publicada por Piemme, del grupo Mondadori.
A continuación, diez ruegos encarecidos del Papa «en nombre de Dios» para que la humanidad recupere la esperanza, cuide de la casa común, acabe con la pobreza, ponga fin a los abusos, acabe con los discursos de odio, que no utilice el nombre de Dios para fomentar las guerras y evite una hecatombe nuclear, entre otros argumentos.
En efecto, de los diez pedidos del Papa, el Grupo de Comunicación Loyola anticipa el 5º: «En nombre de Dios pido que se frene la locura de la guerra». Aquí lo hemos puesto en primer lugar, dada la actualidad de la guerra en Ucrania y su denuncia de una guerra mundial a pedazos.
«Durante mis primeros casi diez años como Papa me escucharon todas las semanas con un pedido constante. Les he dicho en audiencias, ángelus y discursos: «Recen por mí». Ustedes me han acompañado y sus oraciones –en el caso de los creyentes– o su buena onda –en el caso de aquellos que no creen– son una fuente de energía permanente para seguir adelante con el pontificado. Por eso, en primer lugar, quiero darles las gracias. Pero también quiero decirles que hoy me pongo un poco más pedigüeño que de costumbre y les quiero compartir diez pedidos que hago en nombre de Dios para afrontar con esperanza el mundo que viene».
1«EN NOMBRE DE DIOS PIDO QUE SE FRENE LA LOCURA DE LA GUERRA».
En esta petición, muestra su máxima preocupación ante lo que denomina la tercera guerra mundial en pedazos a la que la sociedad está asistiendo, pedazos «que amenazan con hacerse cada vez más grandes hasta tomar la forma de un conflicto global».
Todo su rechazo porque una guerra no está justificada y jamás resuelve los problemas que pretende superar.
«¿Vemos que Yemen, Libia o Siria, por citar algunos ejemplos contemporáneos, estén mejor que antes de los conflictos?». Ante la guerra de Ucrania y otras guerras, pide diálogo, negociación, escucha, habilidad y creatividad diplomática, y una política con visión de futuro capaz de construir un sistema de convivencia que no se base en el poder de las armas o
«La existencia de las armas nucleares y atómicas pone en riesgo la continuidad de la vida humana sobre la Tierra[…].
El reverendo Martin Luther King, […] expresó con claridad en su último discurso antes de ser asesinado que «ya no se trata de una elección entre violencia o no violencia, sino entre no violencia o no existencia». Está en nosotros elegir», sostiene Francisco.
2«EN NOMBRE DE DIOS PIDO QUE SE ERRADIQUE EN LA IGLESIA LA CULTURA DE LOS ABUSOS».
Llamando en el primer capítulo a «desarraigar de la Iglesia la cultura del abuso», el jefe de la Iglesia católica pide perdón, reconociendo que «hemos pecado gravemente».
Cualquier reparación del mal cometido en el seno de la Iglesia «nunca será suficiente» ante lo «poco que hemos hecho en el pasado», admite, profesando que un solo caso de abuso «ya es en sí mismo una realidad monstruosa», un «crimen atroz».
Uno de los «errores más graves» fue no tener en cuenta los relatos de las víctimas, según el Pontífice, que ahora pide que no se desestimen las denuncias anónimas y que se destituya a los obispos negligentes.
El pontífice también defiende la presunción de inocencia mientras la justicia no haya dictado sentencia.
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3«EN NOMBRE DE DIOS PIDO QUE PROTEJAMOS LA CASA COMÚN»
Otra súplica del autor de Laudato Si’: la protección del medio ambiente; porque «no hay planeta B», dice, utilizando el título de un best-seller (No hay planeta B).
Criticó la «gula de recursos naturales», pero también la tendencia a «perderse en la parloteo» o los grandes discursos a nivel internacional, y repitió que «el momento de actuar es hoy, no mañana».
«Habrá que dar el paso de introducir en el Catecismo el pecado contra la ecología», dijo el Pontífice. Insta a los gobiernos a adoptar medidas para limitar el aumento de la temperatura media del planeta; y alaba la creatividad y la capacidad de recuperación de los jóvenes, que «ni sus abuelos, ni mi generación, ni sus padres» tenían.
4«EN NOMBRE DE DIOS PIDO UNA COMUNICACIÓN QUE COMBATA LAS FAKE NEWS Y EVITE LOS DISCURSOS DE ODIO»
Las nuevas fronteras misioneras de las que habla el Evangelio son «hoy digitales», escribe el Papa, que anima a la presencia de la Iglesia en el mundo digital; sin por ello «sustituir nuestra misa por una transmisión en directo de ‘Tiktok’ o hacer ‘memes’ de nuestros mártires para difundirlos en la red». Los gustos «no pueden sustituir el contacto humano», dice en el tercer capítulo.
En nombre de Dios, el Papa pide «una comunicación que combata las ‘fake news’ y evite el discurso del odio». Señala con el dedo a los «trolls» anónimos de Internet, usuarios «fantasmas» que trabajan para influir y manipular la opinión.
Aconseja a los medios de comunicación, «el cuarto poder», que revisen su independencia con respecto a los accionistas y los posibles conflictos de intereses; y se preocupa por las guerras judiciales lawfare destinada a desacreditar a los opositores.
Defensor del «derecho al cambio, a la reparación y a la conversión», se opone al «pensamiento único» que quiere negar o reescribir la historia, pretendiendo «juzgar los errores del pasado con el diario del lunes en mano».
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5«EN NOMBRE DE DIOS PIDO UNA POLÍTICA QUE TRABAJE POR EL BIEN COMÚN»
El papa Francisco se dirige a los políticos. Si no son «superhombres», se les invita a no caer en la corrupción. El Papa va más allá, sugiriendo que si bien «no es ilegal que un ser humano se sienta atraído por el dinero, por los viajes en primera clase», un político debe sin embargo vivir con «sobriedad» y «austeridad».
6«EN NOMBRE DE DIOS PIDO QUE SE ABRAN LAS PUERTAS A LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS»
«Nunca os he olvidado», dice el Papa a los migrantes y refugiados en un capítulo dedicado. Cree que la «conciencia» de los países desarrollados «debería sopesar cada vida perdida de un hermano, de una hermana que cruza el desierto, el océano».
7«EN NOMBRE DE DIOS PIDO QUE SE PROMUEVA Y ANIME LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA SOCIEDAD»
El Papa espera que el crecimiento profesional y la maternidad no sean «proyectos incompatibles» para una mujer. Recuerda a «todas las mujeres asesinadas por el simple hecho de ser mujeres» o consideradas «ciudadanas de segunda clase». «Nuestro mundo necesita más mujeres líderes», dijo el Papa.
8«EN NOMBRE DE DIOS PIDO QUE SE PERMITA Y FOMENTE EL CRECIMIENTO DE LOS PAÍSES POBRES».
En un sistema económico «enfermo» e «insostenible», que «mata y excluye», el pontífice desmonta la teoría del goteo de las ganancias de los más ricos; del que los más pobres deben esperar «gotas» de caridad. «¿Qué nos ha pasado, como humanidad, para no empezar cada día preguntándonos cómo incluir, alimentar, cuidar y vestir a los más pequeños de la sociedad, en lugar de excluirlos?»
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9«EN NOMBRE DE DIOS PIDO QUE SE UNIVERSALICE EL ACCESO A LA SALUD»
Dedicando un capítulo al «derecho a la salud para todos», el Papa defiende decididamente las vacunas contra el coronavirus; que según él deben considerarse como «un bien común de la humanidad». Reprocha a los objetores de la vacuna «una aproximación egoísta y sin empatía».
10«EN NOMBRE DE DIOS PIDO QUE SU NOMBRE NO SEA UTILIZADO PARA FOMENTAR GUERRAS»
Al final, en el último capítulo, el Papa llama a las religiones a unirse «en la condena unánime de cualquier intento de utilizar el nombre del Todopoderoso para justificar cualquier tipo de violencia o agresión». «A nadie se le ocurre tomar a Dios como escudo cuando planea y realiza actos de violencia y abuso», dijo; porque «la violencia en nombre de Dios es una traición a la religión».
En general, el Papa comenta que en los temas abordados en el libro, no hay «fórmulas mágicas», pero ciertas «actitudes ante la vida» pueden ayudar. Así, «el que no tiene esperanza no va a ninguna parte». «A diferencia del optimismo, la esperanza nunca traiciona».
El arzobispo de San Francisco, Salvatore Cordileone, ha comunicado a la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que no podrá recibir la comunión hasta que repudie el aborto. En la imagen, Pelosi en Misa.
Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de los Estaos Unidos, no podrá comulgar hasta que repudie el aborto: así lo ha comunicado a oficina del arzobispo de San Francisco (Estados Unidos), Salvatore Cordileone, en una declaración pública dirigida a la política del Partido Demócrata este viernes.
Cordileone afirma que tomó la decisión después de repetidos intentos a lo largo de las últimas semanas de hablar personalmente con la política, especialmente "desde que prometió codificar la decisión Roe v. Wade de la Corte Suprema en la ley federal", explicó el arzobispo.
La decisión se produce en un contexto de enquistamiento político en torno al aborto, después de que se filtrase un borrador de la Corte Suprema con una mayoría de jueces afines a la revocación de Roe v. Wade, con lo que el aborto pasaría a ser una competencia directa de los estados. En varios lugares, iglesias, centros y militantes provida han sido brutalmente atacados.
"Es por eso que le comuniqué mis preocupaciones a través de una carta del 7 de abril de 2022 y allí le informé que, si no repudiaba públicamente su defensa del `derecho´ al aborto o si no se abstenía de referirse a su fe católica en público y recibir la Sagrada Comunión , no me queda más remedio que hacer una declaración, de acuerdo con el canon 915, de que no debe ser admitida a la Sagrada Comunión", menciona el documento.
En la notificación dirigida a Pelosi, Cordileone expresa que esta difícil decisión se ha visto motivada no sólo por no renegar de su posición pública sobre el aborto, sino también por emplear la fe católica como un supuesto garante del "derecho" al aborto en numerosas ocasiones.
El de abril de 2018 es solo uno de ellos: "Dios nos dio a todos el libre albedrío [y] nuestro sentido de responsabilidad para responder por eso. Así que soy una ferviente defensora del derecho de la mujer a elegir".
La "restricción", continuó el obispo, quedará vigente "hasta el momento en que repudie públicamente su defensa de la legitimidad del aborto, se confiese y reciba la absolución de este pecado grave en el sacramento de la Penitencia".
Cordileone, que se amparó en relevantes documentos de los últimos pontificados sobre la cosmovisión católica de la vida y su defensa desde el momento de la concepción, concluyó su mensaje rogando por los políticos que apoyan públicamente el aborto: “Que Dios nos conceda la gracia de ser verdaderos defensores de la dignidad de la vida humana, en toda etapa y condición, y acompañar, apoyar y amar a las mujeres que, de otro modo estarían solas y asustadas en el momento más vulnerables de su vida”.
“Los nuevos movimientos ideológicos son peligrosos sustitutos de la verdadera religión”, advierte el arzobispo de Los Ángeles en la presentación del Congreso de Católicos y Vida Pública
El Congreso Católicos y Vida Pública presentó su congreso de este año abordando el tema de las nuevas ideologías y movimientos seculares que buscan el cambio social en Estados Unidos y las implicaciones que esto tiene para la Iglesia. Para ello contó con la ponencia del arzobispo de Los Ángeles y Presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, Monseñor José Horacio Gómez.
En su intervención, vía streaming, el prelado mostró sus reflexiones ante “lo que la Iglesia está enfrentando en Estados Unidos, que está también sucediendo —en diferentes grados y de diferentes maneras— en su país y en los países de toda Europa”.
Tres partes que abordó en su discurso:
Secularización, descristianización y del impacto de la pandemia
“En nuestros países han surgido cierto tipo de líderes elitistas que se interesan poco por la religión y no tienen verdaderos vínculos con las naciones en las que ellos viven o con las tradiciones o culturas locales”, explicó Monseñor José H. Gomez.
En su explicación denunció que estas élites quieren “establecer lo que podríamos llamar una civilización global, basada sobre una economía de consumo y regida por la ciencia, la tecnología, los valores humanitarios y las ideas tecnocráticas acerca de la organización de la sociedad”.
En este contexto y en opinión del arzobispo de Los Ángeles para el tipo de sociedad que quieren construir el cristianismo “es un estorbo”. Por ello: “a menudo lo que se cancela y corrige son las perspectivas que están arraigadas en las creencias cristianas sobre la vida y la persona humanas, sobre el matrimonio, la familia y mucho más”.
Asimismo sobre la pandemia explicó que “esta pandemia no cambió tanto nuestras sociedades como aceleró las tendencias y lineamientos que ya se estaban poniendo en práctica”.
Las nuevas religiones políticas de Estados Unidos
“Creo que la mejor manera de que la Iglesia entienda lo que son los nuevos movimientos de justicia social es considerarlos como pseudo religiones, e incluso como reemplazos y rivales de las creencias cristianas tradicionales”, afirmó tajantemente el presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense.
“Como sea que llamemos a estos movimientos —“justicia social”, “cultura woke”, “política identitaria”, “interseccionalidad”, “ideología sucesora”— éstos afirman ofrecer lo que la religión proporciona”, continuó monseñor José H. Gómez.
En su intervención también quiso reconocer que esta nueva narrativa: “es también atractiva porque, como dije antes, responde a necesidades y sufrimientos humanos reales. La gente está sufriendo, se siente discriminada y excluida de las oportunidades que hay en la sociedad”.
Llevado al tema del Evangelio y la Iglesia, el ponente explicó que estos nuevos movimientos: “se parecen mucho también a varias herejías y evangelios falsos que encontramos a lo largo de la historia de la Iglesia”.
Estos movimientos, explicó son maniqueos, pelagianos y utópicos: “Al negar a Dios, estos nuevos movimientos han perdido la verdad sobre la persona humana. Esto explica su extremismo y su duro, intransigente e implacable enfoque de la política”.
“Como lo estamos presenciando en mi país, estos movimientos, estrictamente seculares, están provocando nuevas formas de división social, de discriminación, de intolerancia y de injusticia”, afirmó.
Qué debe hacerse
La respuesta de Monseñor José H. Gomez fue sencilla: “Necesitamos proclamar a Jesucristo. Proclamarlo audazmente, con creatividad. Necesitamos narrar nuestra historia de salvación de una manera nueva. Con caridad y confianza, sin miedo. Ésta es la misión de la Iglesia para todas las épocas y para todos los momentos culturales”.
“El mundo no necesita una nueva religión secular para reemplazar al cristianismo. Más bien, necesita que ustedes y yo seamos mejores testigos, mejores cristianos. Empecemos por perdonar, por amar, por sacrificarnos por los demás, desechando los venenos espirituales como son el resentimiento y la envidia”, explicó.
En su intervención recordó el testimonio de Dorothy Day o del Venerable Padre Augustus Tolton: “Tenemos que vivir y proclamar el Evangelio como el verdadero camino hacia la liberación de toda esclavitud e injusticia, espiritual y material”.
“La verdadera religión no busca dañar o humillar, ni arruinar los medios de subsistencia o la fama de las personas. La verdadera religión ofrece un camino para que incluso los peores pecadores encuentren la redención”, finalizó su intervención.
Congreso Católicos y Vida Pública
Del 12 al 14 de noviembre tendrá lugar en Madrid el 23 Congreso Católicos y Vida Pública: “Corrección política: Libertades en peligro”.
ACdP
Un congreso en el que los organizadores explican: “hemos de tomar conciencia de que el conjunto de formas ideológicas de raíz profundamente anticristiana que se resumen bajo la etiqueta de “corrección política” dan lugar a un todo que aspira a conformar no sólo las leyes y las instituciones, también las vidas y las mentes de las personas, incluso éstas en primer lugar”.
Animó a cumplir el deber y luchar contra el enemigo: «Tenemos la tormenta encima»
Jim Caviezel citó en su discurso a Juan Pablo II, Ronald Reagan y al propio Mel Gibson en el papel de Braveheart.
"¡Discurso histórico!", tuiteó el obispo de Tyler (Texas), Joseph Strickland, el pasado lunes, donde hemos sustituido por exclamaciones las mayúsculas con las que él resaltó esa expresión: "Es imprescindible que todo el mundo escuche esto".
Monseñor Strickland se refería al discurso que pronunció quien se venía anunciando como "invitado sorpresa" al encuentro patriótico celebrado el pasado fin de semana en Las Vegas: el Double Down 2021 Por Dios y por la Patria, una organización afín a Donald Trump. El invitado era nada menos que Jim Caviezel.
Una obstrucción al plan de Dios
El hombre que interpretó a Jesucristo en 2004 para La Pasión de Mel Gibson empezó a hablar tras mostrarse a los presentes el tráiler de Sound of freedom [Sonido de libertad], la película de Alejandro Monteverde que él protagoniza junto a Eduardo Verástegui y Mira Sorvino y donde se denuncia el negocio de la trata de personas.
“Esta película llega en el momento justo. El tráfico de seres humanos, como el aborto, es una perversa y antinatural obstrucción del plan de Dios", afirmó: "Cuando Dios nos dice que hagamos algo, nunca deberíamos dudar”.
Jim dijo que ese principio le había guiado desde que descubrió su vocación de actor, cuando tenía 19 años, en la oscuridad de una sala de cine al concluir la proyección, y que siempre le había guiado en su trabajo en Hollywood.
Semanas en la Cruz
La primera parte de su discurso se centró en su experiencia de La Pasión, y en más de una ocasión se le quebró la voz: "Cuando estás en la Cruz durante cinco semanas, hora tras hora, piensas mucho. Y cuando estaba ahí pensé en todos los giros de la Providencia que me llevaron hasta la Cruz. Cuarenta mil personas llegan cada año a Hollywood para probar fortuna. Menos del 1% llegan siquiera a trabajar. ¿Por qué fui elegido yo?"
“En la primavera de 2001 recibí inexplicablemente una llamada de Mel Gibson”, continuó. ¿Por qué "inexplicablemente"? Porque no le llamó su agente, ni su manager. Él no conocía a Gibson y no estaba intentando conseguir ese papel, porque nadie sabía nada de la película.
Y, sin embargo, Mel le quería a él para interpretar a Jesucristo: "Quería a un tipo con iniciales JC [como en Estados Unidos se denomina en ocasiones a Jesucristo] y que tenía 33 años. ¿Creéis que fue una coincidencia?"
Amigos, conocidos y gente de su equipo le aconsejaron rechazar el papel: “Pero tomé la decisión de confiar en Jesús. Pero no le interpreté yo a Él. Él me utilizó a mí", casi gimió.
"Le dije a un amigo que yo no creía ser el tipo adecuado para interpretar a Jesús", añadió más adelante, entre risas al contar la respuesta: "Me miró y me dijo: ¿Sabes, Jim? Dios no siempre elige al mejor. Pero te escogió a ti, así que ¿qué demonios vas a hacer?"
Un rodaje con consecuencias
Ya en otras ocasiones Caviezel ha contado lo duro que fue el rodaje. El director ya le había advertido que la interpretación sería muy "física", pero él confiaba en su juventud y fortaleza y temía más tener que aprender a hablar en hebreo, arameo y latín. Craso error: "Los idiomas fueron fáciles. Lo físico casi me mató".
La cruz pesaba casi 90 kilos y un brazo se le dislocó por el peso cuando alguien tiró de ella en sentido contrario al suyo: "Mis músculos se rasgaron y mi hombro se separó. Caí de rodillas, solté la cruz y hundí el rostro en la arena". Es un lesión que recoge la Sábana Santa, y que de esta forma él vivió como la había vivido también Nuestro Señor: “Ahora sé lo que sintió”. Un hematoma que iba a más cada hora que pasaba, y que asumió como "una penitencia", aunque "no sabía que el sufrimiento solo estaba empezando".
El discurso completo de Jim Caviezel.
En la escena de la flagelación le rodeaban tres cámaras, con espejos entre ellas. Los guardias golpeaban una placa de metal que estaba a unos 50 cm de su espalda, y él tenía que fingir los golpes. Como ha contado alguna vez, uno de los azotes le alcanzó realmente con toda la fuerza que ponían los verdugos, a quienes Mel Gibson había pedido máxima violencia.
“Creía tener una idea de cómo se sentirían esos golpes, pero no tenía ni idea", confesó: "Cuando ese azote me golpeó, rasgó la piel de mi espalda. Sentí dos latigazos. Pero yo era simplemente un actor fingiendo que eso me estaba pasando a mí para haceros comprender cómo fueron los hechos reales: lo que Jesús realmente entregó por nosotros, continuamente, por cada uno de nosotros".
Emocionado, Caviezel hizo un repaso a los numerosos males físicos que padeció a consecuencia del rodaje: una neumonía, una infección pulmonar, el impacto de un rayo que con el tiempo, después de la producción, obligaría a una doble cirugía a corazón abierto.
Le temblaba la voz al reflexionar: "El dolor es a veces una bendición que puede centrarnos, encaminarnos. Todo ello me llevó a los brazos de mi Dios, porque no tenía otro sitio donde ir. Entonces conseguí la interpretación que yo era incapaz de crear. La gente me pregunta cómo fue interpretar ese papel. Lo diré en dos palabras: un fuego inextinguible. No hubo tranquilidad ni paz. Mi oración constante a Dios era que la gente no me viera a mí, sino que viera solo al Hijo del Hombre, a Jesús".
¿Qué es la libertad realmente?
Tras conmover a los asistentes con estas reflexiones sobre la película que le hizo mundialmente célebre, Jim dio paso a una parte más política de su discurso, centrada en la libertad. Reivindicó las referencias religiosas de la Constitución estadounidense: "¡No dice que los hombres nacemos iguales! ¡Dice que fuimos creados iguales!"
Y enardeció a los presentes con un alegato en favor de la lucha por la libertad, que definió citando palabras de Juan Pablo II en su homilía de Baltimore el 8 de octubre de 1995: "La libertad no consiste en hacer lo que nos place, sino en el derecho a hacer lo que debemos".
A continuación parafraseó un discurso de Ronald Reagan en 1964, cuando empezaba a lanzar su carrera como gobernador de California enarbolando un discurso conservador optimista y con espíritu vencedor: "Estamos en una guerra que hay que ganar. Hay quienes proponen la solución utópica de una paz sin victoria. Piden una política de acomodación", censuró Caviezel en un tono que, al repetir sus palabras, por momentos se parecía al del carismático presidente.
“Hay una fórmula inmediata para conseguir la paz: la rendición", alegaba Jim, trasladando a las guerras culturales y al odio del mundo contra el cristianismo el argumento que Reagan aplicaba al enfrentamiento con el comunismo: "Todas las lecciones de la historia nos dicen que el mayor riesgo reside en el apaciguamiento. Y ese es el fantasma al que nuestros bienintencionados amigos cristianos liberales no quieren afrontar: nuestros sacerdotes, nuestros pastores y ahora tristemente incluso nuestro Papa", apuntó. Hace un año, tras el rodaje de Infiel, una película sobre la persecución a los cristianos en el Irán de los ayatolás, Caviezel ya acusó a los obispos de "tibieza" y colaboracionismo por su cierre sacramental al dictado de las autoridades políticas con ocasión de la pandemia.
"Esa política de acomodación y apaciguamiento no nos brinda una opción entre la paz y la guerra", arengaba ahora el actor, enardecido y enardeciendo al público, "solo entre la lucha y la rendición": "Y si continuamos acomodándonos, si seguimos retirándonos, cuando llegue el momento y Satanás lance su ultimátum final, nuestra rendición será voluntaria porque estaremos debilitados por dentro espiritualmente, moralmente, económicamente".
Como William Wallace
El título de su intervención era Tenemos la tormenta encima, y en esa situación "en nuestro lado se han oído voces que piden paz a cualquier precio. Pero no creo que la vida sea tan amable ni la paz tan dulce como para comprarlas al precio de las cadenas y de la esclavitud. Si no hay nada en la vida por lo que valga la pena morir, ¿debió Moisés decirle a los hijos de Israel que vivieran en esclavitud bajo los faraones? ¿Debió Cristo rechazar la Cruz?", se preguntó, añadiendo otros ejemplos de héroes tomados de la historia estadounidense
"Tengamos la valentía de decirle al enemigo que hay un precio que no estamos dispuestos a pagar, que hay una línea que el mal no debe traspasar", proclamó Caviezel, antes de defender la vigencia de la Constitución que dio origen al país, amenazada por la revolución woke y la tiranía globalista y nacional en ciernes. Una parte del discurso que cerró repitiendo la frase del Papa venido del comunismo: La libertad no consiste en hacer lo que nos place, sino en el derecho a hacer lo que debemos".
¿Y qué es lo que debemos hacer? Caviezel respondió a ese interrogante: "Mis camaradas guerreros cristianos: apartaos de esta generación corrupta. Sed santos. No nacimos para acomodarnos, nacimos para mantenernos firmes. Y esa es la libertad que deseo para vosotros. La libertad respecto al pecado: ser libres de nuestras debilidades, ser libres de la esclavitud a la que el pecado nos somete a todos. Esa es la libertad por la que vale la pena morir".
La última parte enardeció a los patriotas de Las Vegas con una evocación de la arenga de Mel Gibson en Braveheart(1995), que reiteró casi literalmente.
Sin embargo, Jim insistió en cristianizar su discurso patriótico: "Todos debemos luchar por esa libertad auténtica. Debemos vivir por Dios, con el Espíritu Santo como escudo y Cristo como espada, ¡y unirnos a San Miguel y a todos los ángeles para defender a Dios y devolver a Lucifer y a sus esbirros al infierno al que pertenecen!"
"Nos encaminamos a la tormenta de las tormentas", remató: "Tenemos la tormenta encima... pero no sin Jesús, nuestro timón, y sí con las palabras de Reagan: 'El mal es impotente si los buenos no tienen miedo'. Que Dios os bendiga".