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miércoles, 10 de agosto de 2022

Catequesis 16 del Papa Francisco sobre la vejez

 



En su decimosexta catequesis sobre la vejez, el Papa Francisco ha expresado cómo, lejos de ser una etapa de abatimiento, esta puede ser "un tiempo de espera" y de "esperanza" si se contempla con los ojos de la fe.

Y es que durante la vejez, explicó Francisco, "las obras de la fe que nos acercan a nosotros y a los demás el Reino de Dios hacen aún más transparente la promesa del verdadero destino de la vida, un lugar en la mesa con Dios".

Tras proponer la revitalización parroquia del "ministerio" que implica "la espera en el Señor" de la persona anciana, aseveró que la vejez "que se consume en el abatimiento trae el abatimiento para uno y para todos" mientras que vivida con dulzura impide la "comprensión errada" de contemplar la vida con el éxito y el egoísmo como fin.

"Cuando nos liberamos de esta presunción, el tiempo de envejecimiento que Dios concede" permite ver que la vida "no está destinada a cerrarse sobre sí misma" sino "a ir más allá a través del paso de la muerte, porque la muerte es un paso. Nuestro punto de destino no está aquí, está junto al Señor", añadió.

Sin embargo, el camino sí comienza en la tierra y Francisco lo compara al proceso de "noviciado": "Somos aprendices de la vida, en medio de dificultades aprendemos a apreciar el don de Dios, honrando la responsabilidad de compartirlo y de hacerlo fructificar para todos".

Por ello, denunció la pretensión de querer "detener el tiempo, la eterna juventud, el bienestar ilimitado o el poder absoluto" no solo como "imposible" sino también como "delirante".

Lejos de aferrarse a la vida, la vejez debe ayudar a comprender la existencia en la tierra como "iniciación a la vida que solo en Dios encuentra su realización. Somos imperfectos desde el principio y seguiremos siéndolo hasta el final".

El Papa Francisco con una anciana.

"La vejez, vivida en la espera del Señor, puede convertirse en el cumplimiento la razón de nuestra esperanza para todos", expresó Francisco.

Con Dios, explica, "el espacio es superior al tiempo de nuestra vida mortal. Aquí es donde la vejez acerca la esperanza de esta realización", pues "conoce el sentido del tiempo y las limitaciones del lugar en el que vivimos esta iniciación".

Es así como el paso del tiempo lleva a la alegría y la esperanza y no al miedo como si fuese una amenaza. Por ello, Francisco explicó que al decir que  "el tiempo pasa" no es una amenaza, sino una promesa esperanzadora: "La vejez, vivida en la espera del Señor, puede convertirse en el cumplimiento de la apología de la fe, que da razón de nuestra esperanza para todos".

Concluyó su catequesis resumiendo la forma cristiana de contemplar la vejez en el mensaje de que "lo mejor está por llegar": "La vejez es la fase de la vida más adecuada para difundir la alegre noticia de que la vida es una iniciación para una realización definitiva. Los ancianos son una promesa, son un testimonio de promesa. Y lo mejor está́ por llegar. Es el mensaje del anciano, de la anciana creyente".

J.M.C., ReL

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miércoles, 11 de mayo de 2022

¿Qué es el heroísmo? Papa Francisco responde

 

POPE-FRANCIS-AUDIENCE-MAY-11-2022


Audiencia general. El Pontífice invita en cada momento de la vida, regalado por Dios, a convertirlo en un regalo para los demás.

 “El heroísmo no es sólo el de los grandes acontecimientos” que salen a la luz y ocupan las primeras páginas. El Papa Francisco dijo hoy que el heroísmo está en la tenacidad del amor vertido incluso en una familia difícil o en una “comunidad amenazada”.  

En la audiencia general del miércoles, 11 de mayo de 2022, el Papa ha puesto como ejemplo a Judith, mujer heroica que incluso ha matado al dictador que amenazaba al pueblo de Dios; “personaje de la Biblia que liberó a su sierva y colmó de atenciones a todos”.

Entonces, el Papa ha propuesto que los abuelos y las abuelas, fueran como Judith que “no es una jubilada que vive melancólicamente su vacío: es una anciana apasionada que llena de regalos el tiempo que Dios le da”

Por eso, recomendó leer el Libro de Judith que “son 10 páginas”: “Lee esta historia de una mujer valiente que acaba así, con ternura, con generosidad, una mujer que estuvo a la altura. Y así es como me gustaría que fueran nuestras abuelas y abuelos: “valientes, sabios y que nos dejan el legado no del dinero, sino el de la sabiduría, sembrada en sus nietos”. 

Por tanto aseguró que una parte importante de la vocación de los abuelos «es apoyar a sus hijos en su crianza».

«Los pequeños aprenden la fuerza de la ternura y el respeto a la fragilidad: lecciones insustituibles, que con los abuelos son más fáciles de impartir y recibir», añadió.

Francisco ha continuando el ciclo de catequesis sobre la vejez y centró su reflexión en el tema: «Judith. Una juventud admirable, una vejez generosa». 

«Los abuelos, por su parte, aprenden que la ternura y la fragilidad no son sólo signos de decadencia: para los jóvenes, son momentos que hacen que el futuro sea humano», agregó.

La jubilación 

Recordando que «no es raro, hoy en día, que nos queden muchos años de vida después de la época de la jubilación», Francisco se preguntó «¿cómo interpretar, cómo aprovechar al máximo este tiempo que tenemos a nuestra disposición?”. 

«La perspectiva de la jubilación coincide para muchos con la de un merecido y deseado descanso de actividades exigentes y agotadoras», señaló. «Pero también ocurre que el fin del trabajo representa una fuente de preocupación y se espera con cierta inquietud: «¿Qué haré ahora que mi vida se vaciará de lo que la llenó durante tanto tiempo?», añadió, recordando un pasaje del mensaje para el Día Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores, publicado el martes. 

Francisco insistió que existe la conciencia de que «el trabajo diario significa también un conjunto de relaciones, la satisfacción de ganarse la vida, la experiencia de tener un papel, una consideración merecida, un tiempo completo que va más allá de las simples horas de trabajo». 

El Papa también habló del invierno de demográfico que golpea a varias naciones y el papel que tienen los abuelos en el cuidado de los nietos. 

«Por supuesto, existe el compromiso, tan alegre como agotador, de cuidar a los nietos; pero sabemos que hoy en día cada vez nacen menos niños, y los padres suelen estar más alejados, más sujetos a los viajes, con situaciones laborales y de vivienda desfavorables. 

A veces también son más reacios a confiar a los abuelos el tiempo de crianza, concediendo sólo el estrictamente relacionado con la necesidad de cuidados. 

Hay nuevas necesidades, también en el ámbito de las relaciones educativas y parentales, que nos piden que remodelemos la alianza tradicional entre generaciones”.

El Papa hace un llamamiento por Sri Lanka

Por otro lado, al final de la audiencia, el Papa realizó un llamamiento a favor de Sri Lanka y para “garantizar el pleno respeto de los derechos humanos y las libertades civiles”. 

Sri Lanka se encuentra en el caos. En las últimas horas se cuentan 7 muertos y 220 heridos en las protestas: el primer ministro y el gobierno dejan el país en bancarrota.

«Dirijo un pensamiento especial al pueblo de Sri Lanka, en particular a los jóvenes que en los últimos tiempos han hecho oír su grito ante los retos y problemas sociales y económicos del país». 

«Me uno a las autoridades religiosas para instar a todas las partes a mantener una actitud pacífica sin ceder a la violencia”, agregó. 

A continuación, hizo un llamamiento a «todos los responsables» para que «escuchen las aspiraciones del pueblo, garantizando el pleno respeto de los derechos humanos y las libertades civiles».

Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia

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sábado, 6 de septiembre de 2014

Tiene 77 años, va en moto y ha llevado al bautismo a 1.200 personas de edad avanzada en Singapur

Tiene 77 años, va en moto y ha llevado al bautismo a 1.200 personas de edad avanzada en Singapur
Catecúmenos adultos en la Parroquia de Novena, en Singapur, donde Andrew es catequista


En la diócesis de Singapur (una isla de 5 millones de habitantes con apenas un 4% de católicos) el señor Andrew Goh, de 77 años, es toda una institución.

Desde 1993 se ha especializado en preparar para el bautismo a personas de edad avanzada y a enfermos, sobre todo visitándolos en sus casas y dándoles la formación que necesitan para bautizarse en el otoño de su vida.

Ha preparado así a 1.200 personas mayores, que se han bautizado con sus enseñanzas.

Una de sus grandes bazas es su dominio de idiomas. En Singapur, ciudad de inmigrantes chinos llegados de zonas muy distintas, cuyos ancianos han tenido vidas de lo más azaroso, es necesario explicar las cosas a cada uno en su dialecto.

El señor Goh habla inglés, peranakan (un chino muy influenciado por el malayo, común en Singapur), hokkien (dialecto de Taiwán y parte de China), teochew (un dialecto chino que usa muchas palabras arcaicas), chino cantonés, chino hainanés y el chino mandarín.

Su otra baza es su moto: a sus 77 años, la moto y el casco son sus compañeros fieles en la visita a ancianos y enfermos.


Nada detiene a Andrew Goh a la hora de ir donde
sea a impartir catequesis a personas mayores que
se van a bautizar

Con los años, el señor Goh ha desarrollado “trucos” para enseñar a la gente mayor. Por ejemplo, uno de sus catecúmenos que se ha bautizado este verano, Derrick Wong, de 65 años, explica que le daba versículos de la Biblia en papelitos para memorizar pegándolos en la puerta del frigorífico.

Goh usa también ayudas visuales para compartir la Buena Nueva con las personas mayores: imágenes en color, semillas de mostaza, sal, pan, uvas, una cuerda… que sirven para comprender mejor el mensaje.

Da “clases particulares y a domicilio”, persona por persona, en casas, cafeterías, jardines, además de catequesis semanales en dos parroquias de la ciudad: la Iglesia de Novena (www.novenachurch.com) y la de la Sagrada Familia. En lo que llevamos de 2014, ya se han bautizado 60 personas mayores formadas por él.

La gente se entera de las clases de este catequista a través del boca a boca, y también por la web de la diócesis. El “apostolado para catecúmenos mayores” es, básicamente, él, y algunos ayudantes.

Dice que no encuentra su labor especialmente difícil: “Quiero tanto al Señor que Él me ayuda”.

Goh es un laico catequista, que también colabora en servicios funerarios y reparte la comunión a enfermos. Evangeliza también en sus visitas a hospitales y en funciones que organiza en centros de mayores.


De blanco, la señora María Chan, de 73 años,
con su familia y su párroco, bautizada este verano
tras recibir la catequesis de Andrew Goh

No hay caso demasiado difícil para este catequista. Uno de sus primeros alumnos fue una señora de 97 años que había pasado su vida recogiendo cartones y vendiéndolos.

Otras veces, encuentra nuevos catecúmenos mientras reza con sus enfermos. Sucede a veces que rezando en el hospital por algún enfermo, otros ancianos lo ven. Algunos se interesan. Otros pueden ser católicos que llevaban décadas lejos de la iglesia y deciden ordenar su relación con Dios.

Una vez, una señora en un hospital, al verlo rezar con enfermos, le dijo que ella había sido bautizada pero que llevaba 45 años sin recibir la comunión. No tenía documentos de bautismo, pero Goh hizo una investigación por Malaysia hasta conseguir una copia del certificado de bautismo de la parroquia que la bautizó de niña.

Goh ha formado a algunos ayudantes en diversas épocas: “ha de ser gente que sienta este llamado, yo les enseño los dialectos, no es difícil”, explica.