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miércoles, 27 de mayo de 2026

¿Has perdido la esperanza? Prueba la poderosa oración de Santa Rita para los casos imposibles

 


¿Estás atravesando una situación que parece imposible de superar? ¡Acude a Santa Rita de Casia, una intercesora increíblemente poderosa!

La Iglesia Católica celebra la memoria de Santa Rita de Casia cada 22 de mayo. Ella es la patrona de las causas imposibles, los matrimonios difíciles, la infertilidad y la paternidad.

Esta increíble santa llevó una vida sumamente piadosa. Se casó con un hombre cruel y maltratador, por quien rezaba sin cesar. Con él tuvo dos hijos problemáticos. Todos ellos acabaron convirtiéndose antes de morir.

Tras la muerte de su esposo y sus dos hijos, ingresó en la orden de las monjas agustinas. Más tarde, recibió en su frente una herida similar a la de Cristo. 

Santa Rita falleció el 22 de mayo de 1457, aproximadamente a los 76 años de edad. Su cuerpo permanece incorrupto y es venerado en la Basílica de Santa Rita da Cascia, en Cascia (Italia). El papa León XIII la canonizó el 24 de mayo de 1900.

En el centenario de su canonización, el Papa Juan Pablo II dijo:

“Si preguntáramos a santa Rita cuál fue el secreto de esta extraordinaria obra de renovación social y espiritual, nos respondería:  la fidelidad al Amor crucificado. Rita, con Cristo y como Cristo, llegó a la cruz siempre y sólo por amor. Por eso, como ella, dirijamos nuestra mirada y nuestro corazón a Jesús, muerto en la cruz y resucitado por nuestra salvación”.

Santa Rita es una intercesora muy poderosa, especialmente conocida por su ayuda en situaciones difíciles.

Innumerables milagros son atribuidos a su intercesión.

Por ejemplo, la intercesión de Santa Rita curó a una niña ciega llamada Elizabeth Bergamini. La viruela la había dejado ciega, y sus médicos consideraban que su caso no tenía esperanzas. Su curación fue uno de los tres milagros que llevaron a la canonización de Rita.

Otro milagro fue la curación de Cosma (Cosimo) Pellegrini de una enfermedad intestinal incurable.

Pellegrini padecía gastroenteritis catarral crónica y una afección hemorroidal incurable. Su caso también se consideraba desesperado; sin embargo, tras tener una visión de la beata Rita, recuperó las fuerzas y se curó por completo. Este milagro condujo a su canonización.

Aquí está la oración tradicional a Santa Rita para cualquier intención:

Oh Santa Patrona de los necesitados, Santa Rita,
cuyas plegarias ante el Divino Señor son casi irresistibles,
quien por la generosidad en otorgar favores
has sido llamada Mediadora de los sin esperanza e incluso de lo Imposible

Santa Rita, tan humilde, tan pura,
tan mortificada, tan paciente
y de tan compadecido amor por Jesús Crucificado
que podrías obtener de Él cualquier cosa que le pidas.
A cuenta de esto recurrimos confiados a ti,
esperando, si no siempre alivio, al menos consuelo.
Se favorable a nuestra petición,
mostrando el poder de Dios a nombre de este/a suplicante,
se generosa con nosotros,
como lo has sido en tantos casos maravillosos,
para la más grande gloria de Dios,
por la divulgación de tu propia devoción,
y por el consuelo de aquellos que confían en ti

Prometemos, si nuestra petición es concedida,
glorificar tu nombre, informando del favor concedido,
para bendecir y cantar tus alabanzas por siempre.

Confiando entonces en los méritos y poder ante el Sagrado Corazón de Jesús,
te pedimos concedas [menciona aquí tu intención].

Por los singulares méritos de tu infancia,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por tu perfecta unión con la Divina Voluntad,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por tus heroicos sufrimientos durante tu vida matrimonial,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por el consuelo que experimentaste en la conversión de tu esposo,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por el sacrificio de tus hijos antes que verlos ofender gravemente a Dios,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por tu milagrosa entrada al convento,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por tus severas penitencias y las sangrientas disciplinas diarias,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por el sufrimiento causado por la herida que recibiste de la espina de tu Salvador Crucificado,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por el amor divino que consumía tu corazón,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por tu extraordinaria devoción al Santísimo Sacramento,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Del cual solamente te alimentaste durante cuatro años,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por la felicidad con la cual partiste de tus pruebas para reunirte con el Divino Esposo,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Por el perfecto ejemplo que diste a personas de todos los estados de vida,
Obtén para nosotros nuestra petición.

Ruega por nosotros, oh santa Rita,
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos:

Oh Dios, Quién en tu infinita ternura
has sido bondadoso para escuchar la plegaria de Tu sierva, Santa Rita,
y otorgas a su suplica lo que es imposible a la vista, conocimiento y esfuerzos,
en recompensa de su compadecido amor y firme confianza en Tu promesa,
ten piedad en nuestra adversidad y socorrenos en nuestras calamidades,
que el no creyente pueda saber que Tu eres la recompensa del humilde,
la defensa de los sin esperanza, y la fuerza de aquellos que confían en Ti,
a través de Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

¡Santa Rita, patrona de los casos imposibles, ruega por nosotros!

Jacqueline Burkepile, churchpop

Vea también   Una mística comparte sus experiencias

viernes, 22 de mayo de 2026

Dios te dijo que "sí", pero no te dijo "cuándo": Cómo no volverte loco en la espera


 

Tener claro lo que Dios quiere para tu vida es genial, pero ¿qué pasa cuando los meses corren y la situación no avanza ni un milímetro? Seamos honestos: la impaciencia nos carcome. Da miedo, frustra y te hace dudar de si escuchaste bien a Dios o si te lo inventaste todo. La paciencia no es sentarse a ver el techo con cara de santo; es mantener la calma mientras Dios acomoda las piezas detrás del escenario.

Aquí tienes 3 verdades directas al corazón para sobrevivir a la sala de espera de Dios.

1. No intentes hackear el calendario de Dios

Una cosa es saber qué quiere Dios y otra muy diferente es querer imponerle el cómo y el cuándo. A veces nos portamos como niños malcriados que quieren el postre antes de la cena.

Mira a la Virgen María. Cuando dijo "¡Hágase en mí según tu Palabra!" (Lucas 1, 38), no firmó un contrato con todo resuelto. Le tocó dar a luz en un establo (Lucas 2, 1-20), huir a otro país corriendo por su vida (Mateo 2, 16-18) y buscar a Jesús desesperada por tres días (Lucas 2, 41-51). Ella no entendía todo a la primera, pero en lugar de quejarse o armar un plan propio, "guardaba y meditaba todo en el corazón" (Lucas 2, 19). Dejó que Dios fuera Dios.

  • El reto práctico de este punto: Agarra tu agenda o el calendario de tu celular. Elige ese proyecto que te urge y escribe en la pantalla de inicio o en una nota: "Los tiempos son de Dios, no míos". Cada vez que te gane la ansiedad, míralo y reza un Avemaría.

2. La prisa es el deporte favorito del enemigo

Cuando te desesperas, el diablo aprovecha para meterte ideas raras. Te da esa sensación de urgencia de: "Hazlo ya, muévete, rompe las reglas, toma el atajo, el tiempo se acaba". ¡Cuidado! Esa prisa nunca viene del Espíritu Santo.

Jesús lo explicó con la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13, 24-30). Si vas con un impulso ciego a arrancar lo malo del camino a las patadas, vas a terminar destruyendo lo bueno. Las cosas del espíritu necesitan tiempo para madurar. Si te apuras a tomar decisiones solo por salir de la incertidumbre, vas a arruinar el proceso. Dios prefiere que dejes crecer todo hasta la cosecha para que aprendas a distinguir qué es miedo y qué es fe.

  • El reto práctico de este punto: La próxima vez que sientas el impulso desesperado de mandar un mensaje, tomar una decisión apresurada o tirar la toalla, aplícate la "regla de las 24 horas". No hagas nada. Respira, ve al Santísimo o reza, y decide al día siguiente con la cabeza fría.

3. Dios está entrenando tus músculos espirituales

Si Dios te soltara hoy mismo ese gran plan que tiene para ti, lo más probable es que lo arruinarías porque no tienes la madurez para manejarlo. La espera no es un castigo ni un juego de Dios para verte sufrir; es su gimnasio espiritual.

Piensa en una espada: para que sirva, tiene que pasar por el fuego y ser golpeada. Solo así se vuelve fuerte pero flexible. Dios está haciendo eso contigo en este momento. Te está moldeando, quitándote el orgullo y enseñándote a confiar. Si estás en la sala de espera, es porque todavía te falta entrenamiento para lo que viene.

  • El reto práctico de este punto: Haz una lista de tres cosas que necesitas mejorar en tu carácter hoy mismo (ser más ordenado, hablar mejor a los demás, ser más constante en oración). Enfoca tu energía en trabajar en eso ahora, en lugar de perder el tiempo pensando en el futuro.

¿Y si el silencio fuera un regalo?

Piénsalo: el amor de Dios es tan grande que prefiere que esperes un poco a que recibas algo para lo que no estás listo. No camines más rápido que la gracia.


¡Queremos leerte!

  • ¿En qué área de tu vida te está costando más aceptar el "horario" de Dios?
  • ¿Qué estrategia te ha servido a ti para no perder la paz?

¡No te quedes con esto! Comparte este artículo en tus grupos de WhatsApp o en tus historias. Alguien hoy está a punto de tirar la toalla por pura impaciencia y necesita leer esto. ¡Evangelicemos las redes juntos!

Pablo Perazzo, churchpop

Vea también    La Providencia: poder y sabiduría amorosa


Vale la pena asimilar las demás catequesis del Papa

I. La Revelación de la Providencia

II. La Providencia en la Biblia
 
III. La Providencia: poder y sabiduría amorosa
 
IV. Providencia y libertad del hombre

V. Providencia y predestinación

VI. Problema del mal y del sufrimiento

VII. Jesús, respuesta al problema del mal

VIII. Providencia de Dios y dominio del mundo por el hombre

IX. Relaciones entre el Reino de Dios y el progreso del mundo


viernes, 14 de noviembre de 2025

Evangelio del dìa

 


Libro de la Sabiduría 13,1-9.

Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a "Aquel que es". , y al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice.
En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo.
Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron como dioses, piensen cuánto más excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó.
Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó.
Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas, se llega, por analogía, a contemplar a su Autor,
Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo;
como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el espectáculo del mundo!
Pero ni aún así son excusables:
si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?


Salmo 19(18),2-3.4-5ab.

El cielo proclama la gloria de Dios.

El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.

Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.


Evangelio según San Lucas 17,26-37.

Jesús dijo a sus discípulos:
"En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.
La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.
Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.
Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.
Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.
Acuérdense de la mujer de Lot.
El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.
Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;
de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".
Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?»
Jesús les respondió: "Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Romano el Melódico (?-c. 560)
compositor de himnos
Himno de Noé, estrf. 11ss


«Como en los días de Noé»

El sabio Noé... siguiendo la orden de Dios, se embarcó en el arca con sus hijos y sus mujeres, en total ocho almas tan sólo. Gimiendo sin cesar Noé oraba así: «No me hagas perecer con los pecadores, Salvador mío, porque ya veo como el caos se apodera de la creación, y sus elementos quedan quebrantados por el miedo... Las nubes están a punto, el cielo está alterado. Los ángeles vienen a la vanguardia de tu cólera». Dichas estas palabras, Dios cerró el arca y la selló, mientras su fiel exclamaba: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo».
El juez, desde lo alto del cielo, da una orden; inmediatamente se abren las esclusas, se precipitan las lluvias, torrentes de agua y granizo de una parte a otra del mundo; y el temor hizo brotar las fuentes del abismo inundando todas las partes de la tierra... Este fue el efecto de la cólera de Dios porque los humanos habían perseverado en su endurecimiento y no se había apresurado a clamarle con fe: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo»...
Seguidamente, el coro de los ángeles viendo destruidos a los hombres carnales, gritaba: «¡Ahora los justos poseen toda la extensión de la tierra!» Porque al Creador le gusta ver a los que ha hecho a su imagen (Gn 1,26); por eso pone a parte a sus santos para salvarlos. Noé... suelta la paloma y ésta vuelve al atardecer con un ramo de olivo en el pico que, simbólicamente, anuncia la misericordia de Dios. Entonces Noé sale del arca, como de su sepulcro, según la orden que había recibido..., no como antiguamente había hecho Adán que había comido de un árbol que da la muerte, porque Noé produce un fruto de penitencia diciendo: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo».
Han muerto la corrupción y la iniquidad; el hombre recto de corazón triunfa por su fe porque ha encontrado gracia... Entonces el justo (Gn 6,9) ofrece al Señor un sacrificio sin mancha...; el Creador respira el perfume de olor agradable y... declara: «Nunca más un diluvio caerá sobre el universo, aunque los hombres lleven una mala conducta. Hoy hago con ellos un pacto irrevocable. Pondré mi arco sobre todos los habitantes de la tierra para que les sirva de señal y me invoquen de esta manera: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo». (EDD)

Reflexiones sobre los diversos retratos

Cada uno de nosotros está atrapado en el ritmo diario de la vida: trabajar, comer, hablar, cuidar, planificar. Estas cosas ordinarias llenan nuestros días y, con razón, hacen que la vida siga adelante. Jesús habla de ello en el Evangelio de hoy cuando menciona a la gente comiendo y bebiendo, casándose, comprando, vendiendo, plantando y construyendo. Este es el tejido de la vida cotidiana. Sin embargo, también nos hace una amable advertencia: no nos dejemos absorber tanto por la rutina que nos olvidemos de mirar más allá. Nos recuerda que la vida es mucho más que lo que llenan nuestros calendarios. Un día, todo lo que hagamos se verá bajo una luz mayor, la luz de la eternidad.

Jesús nos invita a traer esa perspectiva eterna al presente. El Reino de Dios no es algo lejano o distante... está aquí y ahora, en las personas corrientes y en los momentos que componen nuestros días. El Hijo del Hombre ya está entre nosotros, presente en cada persona que encontramos. Cada encuentro, por pequeño que sea, es una oportunidad para reconocer y servir a Cristo. Por eso, incluso mientras llevamos a cabo nuestras rutinas diarias, estamos llamados a permanecer despiertos a la presencia divina que se mueve silenciosamente en ellas: para ver que el cielo ya está tocando la tierra, a través de un acto de amor a la vez.

Para la ilustración de hoy he elegido algo un poco diferente, simplemente una imagen de una de las salas de la National Portrait Gallery de Londres. Muestra una colección de retratos: rostros de diferentes épocas, orígenes y ámbitos de la vida. Algunos son famosos; otros están casi olvidados. Sin embargo, todos juntos nos recuerdan la misma verdad que nos enseña el Evangelio de hoy: que Cristo está presente en cada persona con la que nos encontramos, sea cual sea su aspecto. Cada rostro, cada historia, lleva en sí algo de la imagen de Dios. Caminando por esa galería, rodeados de tantos retratos y vidas, se nos invita a mirar de nuevo a quienes nos rodean, nuestros vecinos, colegas, amigos, incluso extraños, y a ver en ellos no sólo la semejanza humana, sino la presencia viva de Jesús entre nosotros.

by Padre Patrick van der Vorst


Oración  

Oración para pedir la esperanza

Dios de la gracia y de la vida eterna, aumenta y fortalezce en nosotros la esperanza; danos esta virtud de los fuertes, esta fuerza de los confiados, este ánimo de los inconmovibles. Haz que sintamos siempre ansia de ti, que eres cumplimiento infinito del ser, haz que siempre confiemos en ti y en tu fidelidad, haz que, sin vacilación, nos agarremos siempre a tu poder haz que por tu Espíritu qee actúa en nosotros sintamos ese sentimiento. 

Entonces, Señor y Dios nuestro, tendremos la virtud de la esperanza. Entonces podremos acometer animosos, una y otra vez, la tarea de nuestra vida, entonces vivirá en nosotros la gozosa seguridad de que no trabajamos en balde; entonces haremos nuestra obra y sabremos que, cuando fallan nuestras fuerzas, tú, Dios omnipotente, operas en nosotros, por nosotros y sin nosotros, tu gloria y nuestra salvación eterna, según tu beneplácito. 

Fortalece en nosotros tu esperanza. Hijo del Padre, Cristo que vives en nosotros, tú eres la esperanza de nuestra gloria. Vive en nosotros,  somete nuestra vida a las leyes de tu vida, haz nuestra vida semejante a la tuya. Vive tú en nosotros, ora tú en nosotros, padece tú en nosotros, y nada más deseamos. Porque si a ti te tenemos, somos rico. El que te ha hallado, ha hallado la fuerza y la victoria de su vida. Amén. 

K. Rahner, Fieles a la tierra. Reflexiones de un cristiano sobre la vida cotidiana. Herder. 1971


miércoles, 22 de octubre de 2025

l Papa en la catequesis: El Resucitado infunde esperanza en el vacío de la tristeza

 

En la Audiencia general del 22 de octubre, el Santo Padre al continuar con su ciclo de catequesis sobre “Jesús nuestra esperanza”, reflexionó sobre cómo la resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza. El Papa a peregrinos españoles: “Pidamos al Señor que sepamos reconocer su presencia en el camino de nuestra vida, especialmente en los momentos de tristeza y oscuridad, y que la alegría de la Pascua sea el distintivo de nuestro compromiso misionero”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La alegría inesperada de los discípulos de Emaús sea para nosotros un dulce recordatorio cuando el camino se hace difícil. Es el Resucitado quien cambia radicalmente la perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vacío de la tristeza”, lo dijo el Papa León XIV en la audiencia general de este miércoles, 22 de octubre, continuando con su ciclo de catequesis sobre la persona de Jesús nuestra esperanza, en esta ocasión reflexionando sobre una de las enfermedades de nuestro tiempo, la tristeza, a la luz de la resurrección de Jesucristo.

La resurrección de Jesucristo nunca termina de ser contemplado

A los miles de files y peregrinos que se congregaron en la Plaza de San Pedro para la Audiencia general, el Santo Padre les dijo que, “la resurrección de Jesucristo es un acontecimiento que nunca termina de ser contemplado y meditado, y cuanto más se profundiza en él, más nos quedamos llenos de asombro, atraídos como por una luz deslumbrante y al mismo tiempo fascinante”.

“Fue una explosión de vida y alegría que cambió el sentido de toda la realidad, de negativo a positivo; sin embargo, no ocurrió de manera espectacular, y mucho menos violenta, sino de forma suave, oculta, podríamos decir humilde”.

El Papa saluda a los peregrinos en la Plaza de San Pedro

El Papa saluda a los peregrinos en la Plaza de San Pedro   (@Vatican Media)

La tristeza una enfermedad invasiva y generalizada

Y es precisamente a la luz de la resurrección que el Obispo de Roma les propuso reflexionar sobre cómo la resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo que acompaña los días de muchas personas, una enfermedad invasiva y generalizada: la tristeza.

“Se trata de un sentimiento de precariedad, a veces de profunda desesperación, que invade el espacio interior y parece prevalecer sobre cualquier impulso de alegría”.

El Papa preside la Audiencia General

El Papa preside la Audiencia General   (@Vatican Media)

Los discípulos de Emaús, un paradigma de la tristeza humana

La tristeza, precisó el Pontífice, le quita sentido y vigor a la vida, que se convierte en un viaje sin dirección y sin significado. En este sentido, el Papa recordó el famoso relato del Evangelio de Lucas (24,13-29) sobre los dos discípulos de Emaús. Ellos, desilusionados y desanimados, se alejan de Jerusalén, dejando atrás las esperanzas puestas en Jesús, que ha sido crucificado y sepultado.

“En sus primeras frases, este episodio muestra como un paradigma de la tristeza humana: el fin de la meta en la que se han invertido tantas energías, la destrucción de lo que parecía esencial en la propia vida. La esperanza se ha desvanecido, la desolación se ha apoderado de su corazón. Todo ha implosionado en muy poco tiempo, entre el viernes y el sábado, en una dramática sucesión de acontecimientos”.

Miles de fieles en la Plaza de San Pedro para la Audiencia General

Miles de fieles en la Plaza de San Pedro para la Audiencia General

En sus rostros se refleja la parálisis del alma

La paradoja es realmente emblemática, señaló el Papa León XIV, este triste viaje de derrota y retorno a la normalidad se realiza el mismo día de la victoria de la luz, de la Pascua que se ha consumado plenamente. Los dos hombres dan la espalda al Gólgota, todo parece perdido y es necesario volver a la vida anterior, manteniendo un perfil bajo. Pero, en cierto momento, un viandante se une a los dos discípulos, es Jesús resucitado, pero no lo reconocen.

“La tristeza les nubla la mirada, borra la promesa que el Maestro había hecho varias veces: que sería asesinado y que al tercer día resucitaría. El desconocido se acerca y se muestra interesado en lo que están diciendo. El texto dice que los dos «se detuvieron, con el semblante triste». El adjetivo griego utilizado describe una tristeza integral: en sus rostros se refleja la parálisis del alma”.

Plaza de San Pedro

Plaza de San Pedro   (@Vatican Media)

El gesto del pan partido reabre los ojos del corazón

Ante esta situación, el Santo Padre indicó que, Jesús los escucha, les deja desahogar su desilusión. Luego, los reprende por ser «duros de entendimiento para creer en todo lo que han dicho los profetas», y a través de las Escrituras les demuestra que Cristo debía sufrir, morir y resucitar. En los corazones de los dos discípulos se reaviva el calor de la esperanza, y cuando ya cae la tarde y llegan a su destino, lo invitan a quedarse con ellos. Jesús acepta, luego toma el pan, lo parte y lo ofrece. En ese momento, los dos discípulos lo reconocen... pero Él desaparece inmediatamente de su vista.

“El gesto del pan partido reabre los ojos del corazón, ilumina de nuevo la vista nublada por la desesperación. Y entonces todo se aclara: el camino compartido, la palabra tierna y fuerte, la luz de la verdad... De inmediato se reaviva la alegría, la energía vuelve a fluir en los miembros cansados, la memoria vuelve a ser agradecida. Y los dos regresan deprisa a Jerusalén, para contarlo todo a los demás”.

El Papa en la Audiencia de este miércoles 22 de octubre

El Papa en la Audiencia de este miércoles 22 de octubre   (@VATICAN MEDIA)

«Es verdad, ¡el Señor ha resucitado!»

Finalmente, el Santo Padre dijo que, en este adverbio, «verdaderamente», se cumple el destino seguro de nuestra historia como seres humanos. No por casualidad es el saludo que los cristianos se intercambian el día de Pascua. Jesús no resucitó con palabras, sino con hechos, con su cuerpo que conserva las marcas de la pasión, sello perenne de su amor por nosotros. La victoria de la vida no es una palabra vana, sino un hecho real, concreto.

“La alegría inesperada de los discípulos de Emaús sea para nosotros un dulce recordatorio cuando el camino se hace difícil. Es el Resucitado quien cambia radicalmente la perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vacío de la tristeza. En los senderos del corazón, el Resucitado camina con nosotros y por nosotros. Testimonia la derrota de la muerte, afirma la victoria de la vida, a pesar de las tinieblas del Calvario. La historia todavía tiene mucho que esperar en el bien”.

(vatican.va)


sábado, 19 de abril de 2025

Guía práctica para cuando falte la fe, la esperanza y el amor en nuestra vida


 


La autonomía personal y la falsa idea de libertad que priman como forma de vivir en nuestro mundo, en muchas ocasiones se transforman en un creciente sentido de desesperanza y de sinsentido.

Sin duda, estamos viviendo tiempos complicados. Es verdad que hemos avanzado en muchas áreas humanas como la igualdad de derechos, la tecnología, la ciencia etc, sin embargo, siguen existiendo dinámicas dañinas que aumentan nuestra ansiedad y angustia.

Es un reto ir al ritmo que nos presenta el mundo y, muchas veces, nos vemos envueltos en una crisis continua que parece no dejarnos nunca. En este contexto, no es raro sentirnos abrumados y desanimados. Es por eso que hoy queremos darte algunas ideas para enfrentar estas emociones oscuras y encontrar la luz en medio de la desolación.

Consolación y desolación

San Ignacio de Loyola, en sus ejercicios espirituales, distingue entre dos estados espirituales: consolación y desolación. El primero es un regalo de Dios, cuando el espíritu se encuentra inflamado en fe, esperanza y amor; el segundo es lo contrario, cuando nos sentimos solos, vacíos, con temor y desesperanza.

Él nos habla de la importancia del discernimiento espiritual, una práctica esencial para distinguir entre lo que proviene de Dios, lo que es fruto del mal espíritu, y lo que emana de nuestro propio ser. La práctica del discernimiento nos guía en nuestro camino espiritual, ayudándonos a navegar a través de las aguas a menudo turbulentas de nuestro tiempo.

Entendiendo qué son la consolación y la desolación, en nuestro discernimiento cotidiano es importante seguir estos pasos:

1. Permanecer

El mal espíritu es tramposo y se aprovecha de nosotros cuando nos encontramos en momentos de crisis -si sentimos desesperanza, rencor, ansiedad- por eso, cuando nos descubrimos en desolación, es decir, con falta de amor, esperanza y fe, no tomamos decisiones importantes, permanecemos en nuestros compromisos y dejamos que las aguas se calmen.

2. Respirar

Es posible que estas emociones oscuras puedan surgir por un apego desordenado al pasado o una preocupación desmedida del futuro. Respirar tranquila y profundamente nos ayuda a conectar con el presente.

Cuando respiramos y paramos un momento, podemos identificar lo que podemos hacer de lo que simplemente se sale de nuestras manos. Es preciso soltar lo que hay que soltar.

3. Ofrecernos al Señor

Se trata de entregarnos con todo lo que estamos sintiendo, no esperando que se resuelvan nuestros problemas; sino dejándonos acompañar por la presencia amorosa y tierna de Dios. 

Cuando pasamos por situaciones que nos causan emociones oscuras, como ansiedad, desesperación o miedo, por lo general éstas tardan en digerirse, así mismo los problemas toman tiempo para resolverse; así que, la mayoría de las veces, no basta con hacer lo que nos toca y respirar, debemos darle tiempo al tiempo, y en oración, seguir ofreciéndole todo al Señor.

4. Buscar ayuda

Quizá todos los consejos anteriores sean de ayuda, pero si nos encontramos en un momento grave de nuestra vida y sentimos que alguna de estas emociones se ha salido de nuestras manos, es importante pedir ayuda.

Buscar acompañamiento espiritual o terapéutico es necesario, no pretendamos resolver todo por nuestra cuenta, habrán muchos momentos en la vida en los que necesitemos de ayuda y eso está bien.

Luisa Restrepo, ChurchPOP

Vea también   Etapas de la Fe






















miércoles, 11 de diciembre de 2024

Audiencia del Papa: «El cristiano no puede contentarse con tener esperanza, también debe irradiarla»

 

Papa
"Cristo y el Espíritu son inseparables, también en la economía de la salvación. El Espíritu Santo es la fuente siempre caudalosa de la esperanza cristiana", dijo el Papa.

El Papa celebró este miércoles la habitual Audiencia General de los miércoles desde el Aula Pablo VI del Vaticano. "Hemos llegado al final de nuestras catequesis sobre el Espíritu Santo y la Iglesia. Dedicamos esta última reflexión al título que hemos dado a todo el ciclo, es decir: 'El Espíritu y la Esposa'", comenzó diciendo Francisco.

"Tanto San Pablo como la Didaché, un escrito de la época apostólica, atestiguan que en las reuniones litúrgicas de los primeros cristianos resonaba en arameo el grito '¡Maràna tha!', que significaba precisamente '¡Ven Señor!'. En aquella fase más antigua, la invocación tenía un trasfondo que hoy llamaríamos escatológico. Expresaba, en efecto, la ardiente espera del regreso glorioso del Señor, de la 'parusía'", añadió.

Cristo y el Espíritu son inseparables

Pero esta espera de la venida última de Cristo no se ha quedado sola y única. "A ella se ha unido también la expectativa de su venida continua en la situación presente y peregrina de la Iglesia. Y es en esta venida en la que la Iglesia piensa sobre todo cuando, animada por el Espíritu Santo, clama a Jesús: '¡Ven!'. Se ha producido un cambio -o mejor dicho un desarrollo- lleno de significado con respecto al grito '¡Ven!' en los labios de la Iglesia. Éste no se dirige habitualmente sólo a Cristo, ¡sino también al mismo Espíritu Santo!".

"Cristo y el Espíritu son inseparables, también en la economía de la salvación. El Espíritu Santo es la fuente siempre caudalosa de la esperanza cristiana. San Pablo nos dejó estas preciosas palabras: 'Que el Dios de la esperanza los colme, creyentes, de todo gozo y paz, para que abunden en esperanza por la fuerza del Espíritu Santo' (Rom 15,13). Si la Iglesia es una barca, el Espíritu Santo es la vela que la impulsa y la hace avanzar en el mar de la historia, ¡hoy como ayer!", dijo el Papa.

Puedes ver aquí la Audiencia completa.

A continuación, Francisco trató la virtud de la esperanza. "El cristiano no puede contentarse con tener esperanza; también debe irradiar esperanza, ser un sembrador de esperanza. Éste es el don más hermoso que la Iglesia puede hacer a toda la humanidad, sobre todo en momentos en que todo parece arriar las velas".





miércoles, 23 de octubre de 2024

Evangelio del día


 

Carta de San Pablo a los Efesios 3,2-12.

Hermanos:
Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.
Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras.
Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo,
que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.
Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.
De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.
Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo,
y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas,
para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.
Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor,
por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.


Libro de Isaías 12,2-3.4bcd.5-6.

Este es el Dios de mi salvación:
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
él fue mi salvación.
Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación.

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel!


Evangelio según San Lucas 12,39-48.

Jesús dijo a sus discípulos: "Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada".
Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?".
El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Fulgencio de Ruspe (467-532)
obispo en África del Norte
Sermón I, 2-3 (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1971), trad. sc©evangelizo.org


¡Feliz el servidor fiel que ofrece la medida de trigo!

Si nos preguntamos cuál es la medida de trigo, san Pablo señala que “es la medida de la fe que Dios repartió a cada uno” (Rom 12,3) Lo que Cristo llama medida de trigo, Pablo lo llama medida de fe. Nos enseña que no hay otro trigo espiritual que el venerable misterio de la fe cristiana. Esta medida de trigo, la damos en el nombre del Señor cada vez que iluminados por los dones espirituales de la gracia, hablamos con la regla de la verdadera fe. Esta medida ustedes la reciben por los servidores del Señor, cada vez que escuchan de ellos la palabra de verdad.
¡Qué esta medida de trigo que Dios comparte con nosotros sea nuestro alimento! Saquemos de ella el alimento para nuestra buena conducta, para llegar a la recompensa de la vida eterna. Creamos en Dios que se da a nosotros como alimento, para que no claudiquemos en camino, y se reserva como nuestra recompensa para que encontremos la alegría de la patria. Creamos y esperemos en él, amémoslo más allá de todo y en todo. Porque Cristo es nuestro alimento y nuestra recompensa. Cristo es el alimento y conforto de los viajeros en camino, él es la plenitud y exultación de los bienaventurados en su reposo. (EDD)

Oración 

Sé que me amas y que tienes grandes planes para mí.
Pero a veces me abruma pensar en mi futuro.
Muéstrame cómo caminar hacia adelante un día a la vez.

Que me anime mientras busco abiertamente,
conocer todas las opciones,
escuchar los consejos de los demás,

y prestar atención a mis propios sentimientos.

Haciendo estas cosas, que oiga tu llamada
a un estilo de vida y una carrera que me permitan amar como sólo yo puedo,
y déjame servir a los demás con los dones especiales

que me has dado.

Amén.

(sistersofprovidence.net)