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domingo, 8 de mayo de 2022

El caso de un niño víctima de bullying en un colegio estremece a Perú

 

PERU


Tiene 11 años, es venezolano y sufrió una brutal en un colegio de Perú que lo dejó hospitalizado a raíz de diversas lesiones a nivel cervical. Lo sucedido con este niño reabre el debate sobre el acoso escolar, pero también por la xenofobia y discriminación

El regreso a las clases presenciales sin restricciones de aforo en Perú debería llenar de alegría a todos luego de lo que ha significado la suspensión por la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, esto que debería ser motivo de esperanza (tras un periodo que golpeó de manera especial a los niños y estudiantes) se ha visto sacudido por un evento dramático en un colegio.  

Se trata de un nuevo caso de bullying en un colegio cuya víctima es un niño venezolano de 11. Según medios locales como Perú 21, el menor permanecía internado en el Hospital del Niño de Breña debido a diversas lesiones a nivel cervical como consecuencia de una golpiza que le dieron compañeros de clase.

“Lo han golpeado, lo estrangularon, le pegaron, tiene un derrame cerebral, pero está estable, es lo que adentro me dicen”, había comentado entre lágrimas la madre de la víctima a Canal N, reproduce el medio.

¿Por qué lo atacaron?

Tal cual se informó, el ataque ocurrió en el salón de clases luego de que un profesor preguntara quiénes habían llegado tarde ante lo cual el niño terminó dando los nombres.

Esto motivó la agresión, que derivó en desmayo y pérdida de conocimiento. Por su parte, la madre de la víctima también contó que no es la primera vez que agreden a su hijo. Ya en 2018, dijo, el niño fue víctima de insultos y maltratos verbales tras conocerse el caso de asesinato y posterior descuartizamiento de dos hombres en Fiori que tenía involucrados a unos ciudadanos venezolanos.  

Incluso, también se indicó que tras lo sucedido con este niño una asociación de ONG venezolanas se acercaron al hospital como muestra de apoyo ante la agresión. En redes sociales también se compartieron algunas imágenes conmovedoras:

El bullying, pero también xenofobia y discriminación

En los últimos años mucho se ha discutido sobre bullying  y lo que puede generar. Con la pandemia y las clases virtuales estas agresiones en centros educativos –de manera presencial- también quedaron un poco postergadas. Pero lo sucedido no hace otra cosa más que confirmar que el tema está más latente que nunca y que merece mayor esfuerzo a modo de prevención.

De fondo, en el caso de este niño, también otros temas que han sacudido de manera recurrente a varios países de América Latina con el aumento de la emigración de venezolanos: la xenofobia y discriminación. Y esto para nada ha sido detenido por la pandemia del coronavirus.

Ya la propia Iglesia de Perú, a través de la Pastoral de Movilidad Humana, publicaba en 2021 un informe sobre la situación de los migrantes y refugiados.

“Es necesario trabajar más fondo el tema de la xenofobia y la discriminación, que se ha agudizado en este contexto actual de pandemia Covid-19”, señalaba el documento titulado “Informe julio-agosto 2021: Acoger, proteger, promover e integrar a migrantes y refugiados”.

Con ello también la contracara, el ejemplo de casas de acogida como “Santa Josefina Bakhita”, vinculada la Prelatura de Juli, donde se hacía latente todo aquello de darle la mano a quienes más lo necesitan.

Hoy el caso de este niño venezolano vuelve a estremecer a Perú. Resta rezar por él y que lo puedan ayudar en su recuperación. Mientras tanto los otros temas siguen ahí y queda mucho por hacer.  

Pablo Cesio - Aleteia Perú 

Vea también     Violencia en las aulas




































jueves, 3 de mayo de 2018

Acoso

En el Día Mundial contra el Acoso Escolar, todos los años hablo del tema en “El Lío Madre”.


En varias ocasiones he insistido en que ante este tipo de comportamientos no valen tibiezas. Como madre no me conformo con que mis hijos no sean los que “dan” o “acorralan”, porque lo que espero de ellos es que defiendan al que sufre y cuenten a un adulto lo que ven. Y en este sentido he tenido que utilizar todo mi poder de convicción para hacerles ver que no hablamos de chivarse, sino denunciar algo que genera mucho dolor y que por tanto hay que cortar cuando antes.
Hoy, sin embrago, quiero dar otro enfoque bien distinto a mi reflexión.
Cada vez soy más consciente de lo complicado que resulta detectar determinadas situaciones con la dinámica que llevamos.
Si un niño tiene dificultades con la comprensión lectora o la mecánica de las divisiones por dos cifras, ahí están las pruebas que casi semanalmente les hacen en Educación Primaria para detectar que un niño necesita ayuda en un tema concreto. Pero lamentablemente no es igual de sencillo detectar casos de acoso, en los que los menores pasan tiempo y tiempo sufriendo antes de que un adulto se dé cuenta de lo que verdaderamente está pasando.
Y con este tema me viene a la mente uno de los refranes que repetía mi abuela, “quien mucho abarca poco aprieta”.
Me explico.
Tanto en casa como en el colegio vivimos cierta obsesión por hacer un montón de cosas. En mi opinión pecamos de activismo. Los niños tienen que tener sesiones de inteligencia emocional, actividades en las que aprendan a ser solidarios, proyectos en los que desarrollen su capacidad emprendedora y mucho más… Últimamente parece que hay que abarcar más que nunca y corremos el riesgo de perder capacidad para observar lo que verdaderamente sucede en clase o en el patio, más allá de lo que ellos verbalizan o explicitan.
Cuando vamos con tantas prisas perdemos capacidad contemplativa. Y contemplar es lo que nos permite obtener la información más valiosa, profunda y existencial de nuestros hijos.
Solo podremos prevenir el acoso, en lugar de reaccionar a una situación que ya ha generado demasiado sufrimiento cuando seamos capaces de observar si los grupos de juego en el patio son abiertos o cerrados, por qué se producen los cambios en una pandilla, o por qué un pequeño está de mal humor o nos mira con un gesto esquivo.
Valoro mucho todo lo que se hace en los colegio y creo que también en casa los padres echamos el resto por dar lo mejor a nuestros hijos . Pero creo que hay momentos que requieren pararse  pensar y hacer algo de autocrítica ¿No sería mejor centrarnos en lo más importante y ganar en capacidad de observación y contemplación?
Hay cosas fantásticas que mis hijos hacen en el colegio y que en mi época ni se planteaban, como tener un huerto, apoyar proyectos solidarios, aprender a trabajar en equipo o favorecer el emprendimiento. Pero me pregunto si no estaremos abarcando demasiado mientras perdemos eficacia a la hora de detectar situaciones que generan mucho sufrimiento no solo a los niños que las padecen, sino también a las familias. En una jornada como la de hoy, me asaltan las dudas. @amparolatre
Amparo Latre Gorbe, aleteia






jueves, 3 de septiembre de 2015

NIÑA ENFERMA LE CANTA AL PAPA FRANCISCO POR VIDEOCONFERENCIA DESDE ESTADOS UNIDOS


Durante la videoconferencia del Papa del pasado lunes con residentes en Chicago, Los Ángeles y Texas, la joven de 17 años Valerie Herrera, hija de inmigrantes mexicanos que padece manchas en la piel por vitíligo, contó su experiencia de acoso escolar. Francisco le pidió que cantase, la animó a ser valiente... y la chica conmovió a todos con su canción a la Virgen.