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domingo, 23 de febrero de 2025

Evangelio del Domingo - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa Dominical presencial?


Primer Libro de Samuel 26,2.7-9.12-13.22-23.

Entonces Saúl bajó al desierto de Zif con tres mil hombres, lo más selecto de Israel, para buscar a David en el desierto.
David y Abisai llegaron de noche, mientras Saúl estaba acostado, durmiendo en el centro del campamento. Su lanza estaba clavada en tierra, a su cabecera, y Abner y la tropa estaban acostados alrededor de él.
Abisai dijo a David: "Dios ha puesto a tu enemigo en tus manos. Déjame clavarlo en tierra con la lanza, de una sola vez; no tendré que repetir el golpe".
Pero David replicó a Abisai: "¡No, no lo mates! ¿Quién podría atentar impunemente contra el ungido del Señor?".
David tomó la lanza y el jarro de agua que estaban a la cabecera de Saúl, y se fueron. Nadie vio ni se dio cuenta de nada, ni se despertó nadie, porque estaban todos dormidos: un profundo sueño, enviado por el Señor, había caído sobre ellos.
Luego David cruzó al otro lado y se puso en la cima del monte, a lo lejos, de manera que había un gran espacio entre ellos.
David respondió, diciendo: "¡Aquí está la lanza del rey! Que cruce uno de los muchachos y la recoja.
El Señor le pagará a cada uno según su justicia y su lealtad. Porque hoy el Señor te entregó en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor.


Salmo 103(102),1-2.3-4.8.10.12-13.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.

El perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.

cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.
Como un padre cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles;


Carta I de San Pablo a los Corintios 15,45-49.

Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida.
Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después.
El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo.
Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial.
De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.


Evangelio según San Lucas 6,27-38.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian.
Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica.
Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.
Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores.
Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Meditaciones sobre el Evangelio (Œuvre spirituelle, Anthologie, Seuil, 1958), trad. sc©evangelizo.org


“No juzguen y no serán juzgados” (Lc 6,37)

“No juzguen y no serán juzgados” (Lc 6,37). ¡Cuánto ama a los hombres, Dios mío, que prohíbe a los hombres de juzgar y se reserva a Usted su juicio, al único Padre, al único Maestro, al único Juez! ¡Cuánto ama a los hombres, que quiere que se amen tanto unos a otros y les da el mandamiento de mantener entre ellos una estima mutua, madre del amor, y así se amen unos a otros!...
¡Qué bueno es Señor! Quiere tanto unirlos a usted, desarrollar en ellos su Amor, que les da el mandamiento apropiado para establecer en ellos su Amor. Como él suaviza su corazón y les impide de tener amargura con los hombres, los hace más suaves con Usted, ya que sólo tenemos un corazón, amargo con todos o suave con todos. Desviando su atención de los actos de los otros hombres al prohibirles de juzgarlos, les da facilidad para llevar toda su atención, sus miradas, su contemplación y todo su amor, sólo a Usted.
No juzguemos. Obedezcamos esta palabra de Jesús y otras semejantes… porque no tenemos el derecho de juzgar “¿Quién eres tú para criticar al servidor de otro?” (Rom14,4). Por bondad, tengamos el corazón manso, suave, sin amargura. Ese corazón es indulgente, desvía los ojos del mal. La caridad no se queda reflexionando sobre el mal: ella cree todo, espera todo (cf. 1 Cor 13,7).(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

Las enseñanzas de Jesús en el Evangelio de hoy nos desafían a replantearnos nuestros supuestos, ya que muchas de ellas van en contra de la sabiduría convencional. Sus palabras parecen contradecir lo que podríamos considerar de sentido común en la vida cotidiana. El pasaje concluye con una poderosa exhortación: "Dad, y habrá dones para vosotros; una medida colmada... se derramará en vuestro regazo". En otras palabras, es dando como realmente recibimos. El mundo nos dice a menudo que la plenitud viene de adquirir, acumular y retener lo que tenemos, mientras que dar se ve como una pérdida. Sin embargo, la propia vida de Jesús demuestra la profunda verdad de su enseñanza.

Al dar, recibió; al dar su vida, ganó la vida eterna, no sólo para sí mismo, sino para todos los que creen en él. Su sacrificio no fue de pérdida, sino de vida abundante, tanto para él como para los demás. Esta paradoja de encontrar la vida a través de la muerte, de recibir a través de la entrega, es el mismo camino que Él nos llama a seguir. Cuando damos de nosotros mismos por Cristo, descubrimos que recibimos de Él mucho más de lo que damos. Cuando morimos a nuestro propio interés para que otros puedan florecer, nosotros, a su vez, nos volvemos más plenamente vivos.

Nuestro cuadro "Ecce Homo" de Caravaggio, hacia 1605, muestra a Cristo, coronado de espinas, presentado a la multitud antes de su crucifixión. Permanece en silencio y vulnerable, pero, paradójicamente, su aparente debilidad es su mayor fuerza. Al dar su vida, redimió al mundo. El título, que en latín significa "He aquí el hombre", hace referencia a las palabras de Poncio Pilato al presentar a Jesús a la multitud antes de su crucifixión (Juan 19:5). La composición es íntima e intensa, centrada en tres figuras. Cristo aparece con una corona de espinas y un manto rojo, porque su sangre está a punto de ser derramada. Su cabeza está ligeramente inclinada y su rostro expresa resignación, dolor y sin embargo, una serena fortaleza más que agonía, lo que refuerza la paradoja del sufrimiento y la salvación. Pilato, vestido a principios del siglo XVII, nos mira fijamente, casi diciéndonos "¿qué habrías hecho tú en mi lugar?". El soldado, de pie detrás de Jesús, le coloca el manto rojo sobre los hombros. Su expresión brutal e indiferente refuerza la deshumanización de Cristo.

by Padre Patrick van der Vorst

 


















martes, 18 de junio de 2024

Evangelio del día

Primer Libro de los Reyes 21,17-29.

Después que murió Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos:
"Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella.
Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí lamerán tu sangre".
Ajab respondió a Elías: "¡Me has sorprendido, enemigo mío!". "Sí, repuso Elías, te he sorprendido, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos de Señor.
Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barreré hasta tus últimos restos y extirparé a todos los varones de la familia de Ajab, esclavos o libres en Israel.
Dejaré tu casa como la de Jeroboám, hijo de Nebat, y como la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi indignación y has hecho pecar a Israel.
Y el Señor también ha hablado contra Jezabel, diciendo: Los perros devorarán la carne de Jezabel en la parcela de Izreel.
Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad, se lo comerán los perros, y al que muera en despoblado, se lo comerán los pájaros del cielo".
No hubo realmente nadie que se haya prestado como Ajab para hacer lo que es malo a los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel.
El cometió las peores abominaciones, yendo detrás de los ídolos, como lo habían hecho los amorreos que el Señor había desposeído delante de los israelitas.
Cuando Ajab oyó aquellas palabras, rasgó sus vestiduras, se puso un sayal sobre su carne, y ayunó. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno.
Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos:
"¿Has visto cómo Ajab se ha humillado delante de mí? Porque se ha humillado delante de mí, no atraeré la desgracia mientras él viva, sino que la haré venir sobre su casa en tiempos de su hijo".


Salmo 51(50),3-4.5-6a.11.16.

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!

Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
Contra ti, contra ti sólo pequé
Aparta tu vista de mis pecados

y borra todas mis culpas.
¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!


Evangelio según San Mateo 5,43-48.

Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San León Magno (¿-c. 461)
papa y doctor de la Iglesia
Sermón para la Epifanía (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1972), trad. sc©evangelizo.org


El que ama es habitado por Dios

El que desea saber si Dios habita en él, ese Dios “admirable en sus santos” (cf. Sal 67,36), que con un examen sincero escrute su corazón profundo. Busque en él atentamente si con humildad resiste al orgullo, si con benevolencia combate a la envidia y en qué medida no se deja tomar por las lisonjas, alegrándose con el bien de los otros. Que escrute si no desea devolver mal por mal, si prefiere no vengar las injurias para no perder la imagen y semejanza con su Creador. Ese Creador que llama a todos los hombres a conocerlo por las bondades que prodiga, haciendo “llover sobre justos e injustos y brillar su sol sobre los buenos y los malvados” (Mt 4,45).
Para que esta búsqueda no se agote en un examen escrupuloso de múltiples puntos, que se pregunte si en los repliegues de su corazón se encuentra la madre de todas las virtudes: la caridad. Si encuentra su corazón tendido entero hacia el amor de Dios y del prójimo, hasta querer que sus enemigos reciban ellos también los bienes que desea para sí mismo, no puede dudar que Dios lo dirige y lo habita. Lo recibe tan magníficamente que no se glorifica en sí mismo, sino en el Señor (cf. 1 Cor 1,31). (EDD)

Oración de San Anselmo por sus enemigos

Todopoderoso y eterno Señor Jesucristo, deseo que seas bondadoso con mis amigos, ya sabes lo que deseo para mis enemigos.

Oh Dios que escudriñas los corazones, Tú conoces los secretos de mi pensamiento.
Señor, único poderoso y misericordioso, concédele a mis enemigos lo que Tú me haces desear para ellos, y recompénsame a mí.

En el caso de que deseara para ellos algo contrario al precepto del amor, por mi ignorancia o debilidad, o por mi malicia, oh Señor de bondad, ni me lo concedas, ni me lo reproches.

Oh verdadera luz, ilumina su ceguera.

Oh verdad soberana, corrige su error.

Oh verdadera vida, vivifica sus almas.

Oh tierno Señor, para mis hermanos que no sea yo ocasión de muerte, ni piedra de escándalo, ni roca para estrellarse.

Es bastante ya y más que suficiente, que sea un escándalo para mí mismo: confieso mi propio pecado.

Te pido por mis pares: que por mi causa no ofendan tu bondad, oh Señor grande y bueno.

Al contrario, que se reconcilien contigo y se amiguen conmigo, según tu Voluntad, no por mí, sino por Tí.

Ese es el castigo que pido para mis pares y enemigos: amarte a Ti y amarnos nosotros unos a otros, como Tú quieres y nos conviene.

Guiados por la Caridad, que tengamos un solo corazón aceptando los

deseos del Señor de todos para bien de todos.

Éste, tu pobre pecador, pide esta venganza para quienes le han deseado y hecho el mal.

Amén.

viernes, 11 de marzo de 2022

Evangelio del día

 


Evangelio según San Mateo 5,20-26.

Jesús dijo a sus discípulos:
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Cesáreo de Arlés (470-543)
monje y obispo
Sermones al pueblo, n° 25; SC 243


“Ve primero a reconciliarte con tu hermano”

Hay una misericordia en el cielo la cual se alcanza por la misericordia sobre esta tierra… Y hay dos tipos de limosna: una buena, la otra mejor. Una que consiste en ofrecer un trozo de pan a los pobres; la otra perdonar en seguida a tu hermano que pecó contra ti. Con la ayuda del Señor, apresurémonos a practicar estos dos tipos de limosna para poder recibir el perdón eterno y la verdadera misericordia de Cristo. Porque Él mismo dijo: "Si perdonáis, vuestro Padre os perdonará también vuestros pecados; si no perdonáis, vuestro Padre no os perdonará tampoco vuestros pecados" (Mt 6, 14s).
Y el Espíritu Santo exclama en otro lugar: " ¿El hombre guarda su cólera hacia el hombre y busca cerca de Dios un remedio? ¿No tiene misericordia por un hombre, su semejante, y le pide a Dios misericordia? "(Cf Si 28,3s)… Apresurémonos, mientras podamos y vivamos, tengamos estos dos tipos de limosna y démosela a otros. Así el día del juicio podremos decir con toda seguridad: "Danos, Señor, porque dimos". (EDD)

Aplicación: 6 maneras de amar al enemigo

1. Siendo amable

Escuchen bien lo que tengo que decirles: Amen a sus enemigos, y traten bien a quienes los maltraten.

Lucas 6:27 (TLA)

Comienza siendo amable en pequeñas acciones diarias. Quizá pienses que esto es insignificante, pero verás que con el tiempo te será mucho más sencillo tratar bien a otros.

Es probable que al principio recibas reacciones reacias; mas es importante es que no te des por vencido y seas paciente. Pronto te darás cuenta que la constancia siempre tiene fruto.

2. Respondiendo los insultos con bien

A quienes los insulten, respóndanles con buenas palabras…

Lucas 6:28 (TLA)

Es normal que al recibir un insulto, uno sienta la necesidad de responder con algo aún más hiriente. Sin embargo, debemos cambiar esta actitud y, no solo decir palabras de bien, sino también demostrarlo con acciones. Recuerda que tus palabras tienen poder, y que por lo tanto, debes ser sabio y prudente al momento de abrir la boca.

3. Orando por ellos

…Si alguien los rechaza, oren por esa persona.

Lucas 6:28 (TLA)

Hay personas que creen que orar por sus enemigos implica pedir a Dios que los maldiga o los cambie; sin embargo, esto es erróneo. Al orar, debes rogar que Dios haga su voluntad en la vida de esa persona y en la tuya, pues solo Él conoce el futuro y sabe qué es lo que más les conviene.

Además, orar por alguien que te hace daño te quitará un enorme peso de encima. Ya no sentirás el dolor que cargas y Dios te dará el alivio que necesitas.

4. Perdonándolos

Si alguien les da una bofetada en una mejilla, pídanle que les pegue en la otra. Si alguien quiere quitarles el abrigo, dejen que también se lleve la camisa. Si alguien les pide algo, dénselo. Si alguien les quita algo, no le pidan que lo devuelva. Traten a los demás como les gustaría que los demás los trataran a ustedes.

Lucas 6:29-31 (TLA)

No dejes que el rencor tenga un lugar en tu vida. En cambio, aprende a perdonar y sigue el ejemplo de Dios. Cuando Él perdona, acepta de nuevo, no juzga, olvida el pasado y ama sin condición.

5. Dando sin esperar nada a cambio

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio.

Lucas 6:35 (TLA)

Nunca esperes tener una recompensa por tus buenas acciones. Si haces el bien a los demás, hazlo por amor y no por buscar vanagloria. Ten siempre presente que hay más satisfacción en dar que en recibir.

6. Mostrando compasión

Ustedes deben ser compasivos con todas las personas, así como Dios, su Padre, es compasivo con todos.

Lucas 6:36 (TLA)

Ten una mente abierta y no te apresures a juzgar. Esto te ayudará a ser más compasivo con otros y a darte cuenta que todos tienen problemas y necesitan comprensión. Recuerda que es importante tratar a los demás de la misma manera que esperas ser tratado.

(CVCLAVOZ)




























domingo, 20 de febrero de 2022

Francisco invita a pensar en alguien que nos haya hecho mal, apartar el rencor y rezar por él


El Papa insistió en el Ángelus en el principio cristiano del perdón,
invitando a rezar por quienes nos han hecho algún mal.

Francisco glosó en el Ángelus de este domingo el pasaje del Evangelio del día en el que Jesucristo da un mandato expreso a sus discípulos: "Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian" (Lc 6, 27-28).

Estas situaciones que nos ponen "frente a quien es nuestro enemigo y busca hacernos mal", dijo el Papa, son "las más difíciles" y nuestro "banco de pruebas" como cristianos, porque el Señor nos pide "no ceder al instinto y al odio, sino a ir mucho más allá”: poner la otra mejilla.

Pero Dios no nos pide "cosas imposibles e injustas". Se trata de "calmar el rencor” para “apagar juntos el odio y la injusticia, tratando de recuperar al hermano culpable”. Por eso, "poner la otra mejilla no es el repliegue del perdedor, sino la acción de quien tiene una fuerza interior más grande, que vence el mal con el bien, que abre una brecha en el corazón del enemigo, desenmascarando lo absurdo de su odio. No lo dicta el cálculo, sino el amor". 

Solos no podemos

El amor “gratuito e inmerecido” que recibimos de Jesús “genera en el corazón un modo de hacer semejante al suyo, que rechaza toda venganza”, dijo Francisco. Porque amar al enemigo sería "imposible" si dependiera "solo de nosotros": "Pero recordemos que, cuando el Señor pide algo, quiere darlo. Cuando me dice que ame a los enemigos, quiere darme la capacidad de hacerlo".

Fieles en la Plaza de San Pedro.

Los fieles escucharon en la Plaza de San Pedro una de las peticiones más exigentes de Jesús: rezar por nuestros enemigos.

Esa fuerza de amar que debemos pedir a Dios es el Espíritu Santo, porque “con el Espíritu de Jesús podemos responder al mal con el bien, podemos amar a quien nos hace mal”. Eso es lo propio de los cristianos, señaló el Papa: "¡Qué triste es cuando personas y pueblos orgullosos de ser cristianos ven a los otros como enemigos y piensan en hacer la guerra!"

Como propuesta práctica, y antes de concluir sus palabras y rezar el Ángelus, Francisco pidió a todos pensar en una persona concreta que nos haya hecho mal y preguntarnos si guardamos rencor por ello. Si esasí, "acerquemos a ese rencor la imagen de Jesús, manso" durante el proceso que le llevó a la Cruz y "pidamos al Espíritu Santo que actúe en nuestro corazón”, para que, finalmente “recemos por esa persona”. Pues "rezar por quien nos ha tratado mal es lo primero para transformar el mal en bien".

El Papa pidió ayuda a la Virgen María para que "nos ayude a ser constructores de paz hacia todos, sobre todo hacia quien es hostil con nosotros y no nos gusta”.


ReL

Vea también     Consagración de la capacidad para amar


























jueves, 10 de septiembre de 2020

¿Por qué es tan importante rezar por nuestros enemigos?

ANIOŁ PAŃSKI

Amar a nuestros enemigos y rezar por ellos parece imposible, aunque en cuanto llegamos a comprender esta petición del Señor, ¡se convierte en algo estupendo! 

Algunos tienen dificultades con este mandato de Jesús de amar a nuestros enemigos y rezar por quienes nos persiguen (Mt 5,43). Y sin embargo, si Cristo lo exige a sus discípulos, no es una opción, es algo fundamental. Y cuando el odio o la violencia asumen rostros concretos, entonces este compromiso se convierte en un imperativo mayor. Ahora bien, para tomarlo en serio y responder a él, hemos de comprenderlo bien.

¿Qué es un enemigo?

Intuitivamente, percibimos que el enemigo es alguien que nos desea el mal y que está dispuesto a emplear la violencia para hacernos daño. Sin embargo, más esencialmente, el enemigo es aquel que ha llegado al rechazo del amor como ley fundamental. El enemigo por excelencia en la Biblia es el demonio, la criatura caída que se opone al proyecto de Dios, a la venida de su Reino.
Para ello, se hace con aliados, seduce a las personas, las arrastra a la absurdidad de su oposición al amor. Todos estamos expuestos a esta seducción, en un momento dado de la vida. Además, muchos nos vemos tentados de responder al enemigo con las mismas armas que ha utilizado contra nosotros. ¿Cómo evitar entrar en el mismo juego del enemigo?
Para ello, Cristo nos propone otra arma: la de la oración. Una vez más, esto nos lleva a plantearnos otra pregunta: ¿qué es la oración? Ante todo, es centrarse en Dios, entrar en una conversación corazón a corazón con Dios. Tomamos un poco de distancia con respecto de los sentimientos relativos al enemigo para entrar en los sentimientos de Dios nuestro Padre.
Cristo se volvió hacia su Padre antes de ser conducido por sus verdugos hacia el camino de su Pasión. El corazón de Dios es como el de un Padre que ama a todos sus hijos y que sufre al verlos alejarse de su proyecto de amor. El enemigo, antes de ser enemigo, es un ser digno del amor de Dios, aunque lo haya rechazado.

La oración ayuda a tomar perspectiva sobre nuestros sentimientos

Recordemos ese episodio de la vida de fray Christian de Chergé en Tibhirine cuando, después de la intrusión de hombres armados en el monasterio, cuenta: “Tuve la fuerza de decir a ese hombre amenazador que para mí seguía siendo un ser humano”. Su fuerza, extraída de la gracia de la oración, le permitió ver todavía a un hermano en el rostro de su agresor.
San Agustín, en su comentario de la primera epístola de san Juan, dice en el mismo sentido: “Ves a tu enemigo oponerse a ti, desencadenarse contra ti, (…) perseguirte con el odio: pero tú estás atento al hecho de que es hombre”. Así que, para lograr aquello que dice san Agustín, la oración responde a nuestra insatisfacción de ver a otros seres humanos rechazar el proyecto de Dios, que es un proyecto de paz.
Tomamos entonces un poco de perspectiva con respecto a nuestros sentimientos inmediatos hacia el enemigo para confiarlo a él y a todos los enemigos al Padre, que renueva todas las cosas, incluso el corazón más endurecido. Rezando de esta forma, la paz de Dios viene sobre nosotros.
Padre Marc Fassier, Edifa Aleteia


domingo, 10 de julio de 2016

¿Tu has experimentado que el conocer a Dios cambia la vida?





34. ¿Qué hay que hacer cuando se ha conocido a Dios?
Cuando se ha conocido a Dios hay que ponerlo en el primer lugar de la vida. Con ello comienza una nueva vida. A los cristianos se les debe conocer porque aman incluso a sus enemigos. [222­-227, 229]

Conocer a Dios significa que quien me ha creado y me
ha querido, quien me mira con amor a cada segundo,
quien bendice y sostiene mi vida, quien tiene en su
mano el mundo y las personas que amo, quien me
espera ardientemente, quien quiere llenarme y
perfeccionarme y hacerme vivir eternamente con él, está aquí.
 No basta con asentir con la cabeza.Los cristianos deben asumir el estilo de vida de Jesús.


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. Las notas marginales del Youcat están en letra pequeña.
 pequeña.