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martes, 28 de marzo de 2023

El método de los 5 minutos para encontrar a Dios

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¿Tienes anhelos de Dios? El escritor Claudio de Castro responde a los lectores

Antes de empezar nuestro recorrido de hoy quiero agradecerte tus mensajes, opiniones, oraciones y por qué no, también tus generosos aportes a Aleteia para que podamos continuar llevando esperanza, una voz de aliento, dando a conocer nuestra santa religión.

Desde que les dejé mi e-mail, recibo correos de todas partes del mundo, con diferentes inquietudes, preguntas, y también testimonios extraordinarios y edificantes que nos alientan a continuar.

Gracias a todos ustedes amables lectores, por su benevolencia y caridad.

Una inquietud diferente

Hoy recibí un e-mail muy interesante, con una inquietud que me encantó. En realidad, podría ser la búsqueda de cualquiera de nosotros.

«Estimado, por favor, oriéntame en mi acercamiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Gracias».

Qué bonitos anhelos de conocer y amar más a Dios. Creo que podríamos responderle con una experiencia muy bonita de un hombre que salió en busca de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo… Es muy edificante. Te la cuento.

Lo vi en un video católico hace pocos días. Me dejó de una pieza, y reflexionando muchas cosas que antes nunca había pensado.

Un ateo convertido al catolicismo contaba su sorprendente experiencia de fe. Un testimonio como pocos. Esto era algo nuevo para mí.

Un encuentro casual cambió su vida

Dice este hombre que una tarde encontró a un sacerdote jugando a billar con su cuello clerical.

– Pero… si eres una persona normal, como cualquiera de nosotros -le dijo asombrado-, ¿por qué te hiciste cura?
-Porque encontré a Dios y me cambió la vida.
-¿Y qué tengo que hacer para que me pase también a mí?
Hay un método de los 5 minutos. Te podría servir.
-¿Cómo es eso? ¿Me lo explicas?
-Es muy sencillo. Durante varias semanas vas a dedicar en el momento que te quede mejor, 5 minutos al día para hablar con Dios, como harías con tu mejor amigo. Háblale con naturalidad, alegría, sencillez. Y suma a esto empezar a leer la Biblia para descubrir lo que Dios quiere de ti.
-Vaya reto. Pues lo haré -exclamó entusiasmado el ateo.

Cuenta que a las semanas experimentó a Dios, le conoció y le hizo exclamar: «Es verdad. ¡Dios existe!».

¿Hablo yo con Dios?

Cuando escuché su testimonio quedé de una pieza y pensé entristecido que hace mucho no hablo a Dios con la familiaridad de un hijo a su padre.

Me refiero no a buscarlo y rezar para obtener beneficios materiales y espirituales, sino a detenerme y hablarle de mis cosas cotidianas.

-Hola Dios. Gracias por este día que me has regalado. Quería contarte lo que me pasó hoy.

Sé que Él es atemporal y lo ve todo, pero igual le agrada, como a todo padre, que sus hijos se le acerquen, le compartan sus inquietudes, sean agradecidos y le digan que lo aman.

Últimamente escribo mucho de Dios, pero no hablo tanto con Él. Debo cambiar, mejorar, demostrarle mi gratitud.

Los grandes santos de la Iglesia sabían bien que no es lo mismo hablar de Dios que hablar con Dios y experimentar su dulce y paternal presencia.

¿Podré encontrarle?

¿Te pasa también a ti? ¿Buscas a Dios?

Tantas personas tienen esta maravillosa inquietud, algunos aún sin saberlo, pero la semilla ya está sembrada en ellos.

¿Por qué ocurre esto?

El Catecismo de la Iglesia Católica es un libro extraordinario que no me canso de recomendarte leer. Nos da la respuesta en el punto 27:

«El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y solo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar«.

La clave, en la Biblia

Y como siempre, las Sagradas Escrituras salen a nuestro rescate.

¿Podré encontrar a Dios? Busca tu Biblia y ábrela en Jeremías 29, 13. Veamos lo que nos dice:

«Y cuando me busquen me encontrarán, siempre que me imploren con todo su corazón».

Allí está la clave de nuestra búsqueda para encontrar a Dios, buscarlo con todo el corazón. ¡Qué maravillosas palabras!

3 cosas que te ayudarán

Tres cosas podrían ayudarte.

Como tú y muchos otros he salido en la búsqueda de Dios. Nunca he sido muy bueno dando consejos, pero hay algo que he visto funciona. A menudo te hablo de esto. ¿Te animas a tratar?

  1. Busca un sacerdote amigo que te oriente en tu vida de fe, como director espiritual.
  2. Empieza a leer la Biblia. En ella descubres lo que Dios quiere de ti y recurres la vida y palabras de Jesús.
  3. Si puedes una buena confesión sacramental ayuda, restaurando tu amistad con Dios.

¿Te gustaría compartir con nosotros tu búsqueda de Dios? Te dejo mi email personal.

cv2decastro@hotmail.com

Puedes escribirme si lo deseas. Me encanta recibir correos de nuestros lectores.

¡¡Dios te bendiga!!

Claudio de Castro

                            Vea también        Renovación Matrimonial: Vía Crucis

























domingo, 3 de julio de 2022

¿Leíste los Relatos de un Peregrino Ruso?

BOOKS

Podemos orar sin cesar y agradar a Dios en todos nuestros actos, por más sencillos que parezcan

“No amo a Dios, puesto que si amase a Dios, estaría continuamente pensando en Él con profundo gozo”

Relatos del Peregrino Ruso

De casualidad vi el libro en una de las estanterías de la Librería Católica. Su título me cautivó:  Relatos de un Peregrino Ruso.

Supe con el tiempo que era un clásico de espiritualidad. Se calcula que fue escrito alrededor de 1855.

Un libro tan antiguo ¿qué tendría que decirme? Lo he recordado porque un lector me preguntó si le recomendaba su lectura. A mí me encantó por su sencillez e ingenuidad. Caminé junto a un Peregrino de alma inquieta y pura que sale en la búsqueda de la verdad.

En una obra que puedes encontrar en cualquier librería católica en tu país, pregunta por ella. No te defraudará su lectura.

Todos somos el Peregrino

Me he identificado con nuestro Peregrino porque todos, en algún momento de nuestras vidas, somos como él. Llenos de inquietudes salimos en la búsqueda de un ideal, un propósito, una respuesta a nuestras preguntas.

La trama es muy sencilla. Empieza de esta forma:

“El domingo vigesimocuarto después de la Trinidad entré en la Iglesia para orar durante el oficio; estaban leyendo la epístola de San Pablo a los Tesalonicenses, en el pasaje en que está escrito: Orad sin cesar. Estas palabras penetraron profundamente en mi espíritu, y me pregunté cómo es posible orar sin cesar, siendo así que todos debemos ocuparnos en diversos trabajos a fin de proveer a la propia subsistencia.

Busqué en la Biblia y leí con mis propios ojos exactamente lo mismo que había oído: «Orad sin cesar», «orad en todo momento en espíritu».

¿Qué hacer?, pensé. ¿Dónde encontrar una persona capaz de explicarme estas palabras? Iré por las iglesias donde predican oradores famosos y acaso en ellas encontraré lo que busco. Y sin más, me puse en camino”.

Ahora sabemos que hay muchas formas de hacerlo. Podemos orar sin cesar y agradar a Dios en todos nuestros actos, por más sencillos que parezcan. Te comparto en este escrito 7 claves para lograrlo. ¡Te van a encantar!

Un camino espiritual con una meta

El peregrino escribe el libro en primera persona, como si fuese un diario personal. En realidad es un itinerario espiritual.

Busca el conocimiento de la oración. Usa palabras muy sencillas y te identificas con él, sientes que caminas a su lado.

Es una travesía interminable, en busca de una respuesta a una pregunta que parece sencilla: “Cómo puedo orar sin cesar?”. ¿Lo has pensado alguna vez?

 A nuestro Peregrino nada lo detiene, es perseverante. Está enfocado y no se desvía por nada.

En Aleteia hemos publicado algunos artículos buenísimos sobre esta maravillosa obra, mostrando la fuerza de su espiritualidad y grandes enseñanzas que los lectores podemos sacar de su lectura.

Toda nuestra vida puede ser oración

¿Te gustaría saber más?  Fray Nelson Medina nos enseña las prácticas que debemos cultivar para que todo en nuestra vida sea una oración.

“Antes de intentar que todo sea oración hay que tener experiencia viva, frecuente, habitual, gozosa, sin romanticismo, de lo que es orar”.

Recuerdo una ocasión que un conocido sacerdote, el padre Jorge Loring, vino a mi país, Panamá.

Conducía el auto, encendí la radio y de casualidad escuché una entrevista que le hacían en la emisora.

Explicaba que podemos ofrecer a Dios todas nuestras actividades cotidianas y pedirle que las convierta en oración, es el ofrecimiento de obras.

Es lo que yo hago todos los días. Temprano me levanto y lo primero es ofrecer a Dios todo lo que haré.

Le pido que mis actos sean una oración continua, aunque lo olvide en el camino, por estar trabajando. Que cada gesto, pensamiento y palabra se convierta en oración.

¿Eres contemplativo?

Ya lo decía san Josemaría Escrivá:“Los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor: y mirarle como se mira a un Padre, como se mira a un Amigo, al que se quiere con locura”.

Y tú, amable lector, ¿tienes alguna forma predilecta para rezar? Compártela con nosotros. Te paso mi email personal: cv2decastro@hotmail.com

¡Dios te bendiga!

Claudio de Castro, Aleteia 


Vea también               Consagración de nuestra Vida de Oración