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martes, 19 de diciembre de 2023

Dios viene a nuestro encuentro, podemos empezar de nuevo

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Con su venida, Jesús nos recuerda que siempre podemos volver del exilio, que Dios viene a nuestro encuentro para asegurarnos que podemos empezar de nuevo


Cuando la relación con Dios se apaga, parece impensable poder reencontrarla. Nuestro vínculo con Él parece haber sido bombardeado, por eso dejamos de mirarlo y no queremos volver atrás. Nos condenamos a vivir para siempre en el exilio, lejos de nosotros mismos, abandonando cualquier trabajo de reconstrucción. 

Sobre esta situación, Dios quiere decirnos una palabra de consuelo. El Señor quiere traernos a todos de regreso a nuestra tierra:

«Consuelen, dice Yahvé, tu Dios, consuelen a mi pueblo. Hablen a Jerusalén, hablen a su corazón, y díganle que su jornada ha terminado, que ha sido pagada su culpa, pues ha recibido de manos de Yahvé doble castigo por todos sus pecados. Una voz clama: ‘Abran el camino a Yahvé en el desierto; en la estepa tracen una senda para Dios; que todas las quebradas sean rellenadas y todos los cerros y lomas sean rebajados; que se aplanen las cuestas y queden las colinas como un llano’.

Porque aparecerá la gloria de Yahvé y todos los mortales a una verán que Yahvé fue el que habló. Sube a un alto cerro tú que le llevas a Sion una buena nueva. ¡Haz resonar tu voz, grita sin miedo, tú que llevas a Jerusalén la noticia! Diles a las ciudades de Judá: ‘¡Aquí está su Dios!’. Sí, aquí viene el Señor Yahvé, el fuerte, el que pega duro y se impone. Trae todo lo que ganó con sus victorias, delante de él van sus trofeos. Como pastor, lleva a pastar a su rebaño, y su brazo lo reúne toma en brazos a los corderos, y conduce a las paridas».

Is 40, 1-5; 9-11
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Encontrarnos

Así como alguien que no puede esperar a encontrarse con nosotros, el Señor viene a nuestro encuentro. La imagen de Isaías parece describir un doble camino: por un lado, es el pueblo el que debe regresar, pero por otro, es el Señor mismo quien va a su encuentro, como en la parábola del padre misericordioso, donde no solo es el hijo quien regresa, sino que también es su padre quien corre a abrazarlo.

Así, mientras caminamos para regresar, también podemos trabajar para preparar el camino para el Señor que viene a nuestro encuentro. Se trata de despejar el camino, porque si la vegetación sigue creciendo ya no reconoceremos el camino y ya no podremos ver. Así sucede en las relaciones: nos dejamos llevar por el tiempo, no intervenimos, no hacemos ningún mantenimiento, y al final, ya no nos vemos, ya no hay un camino por el que caminar para encontrarnos.

Necesitamos llenar los valles, porque de lo contrario nos hundimos en nuestros pensamientos desolados, caemos, y luego, es difícil volver a subir de nuestro abismo. Los valles se llenan de pensamientos de bien, agradeciendo, alimentando el corazón de alegría por el Señor que viene.

Un nuevo comienzo

Debemos bajar las montañas y las colinas de nuestro orgullo, esas montañas y esas colinas que nos impiden mirar al horizonte porque nos llevan a encerrarnos en nosotros mismos. Es necesario arreglar el terreno accidentado de nuestros pensamientos, de lo contrario resbalamos y nos lastimamos. 

Con su venida, y a pesar de nuestros obstáculos, Jesús nos recuerda que siempre podemos volver del exilio, que Dios viene a nuestro encuentro para asegurarnos que podemos empezar de nuevo.

La Iglesia, anunciando el Evangelio, sigue predicando hoy la posibilidad de un nuevo comienzo. Incluso cuando hayamos estado fuera por mucho tiempo, cuando ya no veamos la posibilidad de regresar, cuando tengamos vergüenza, incluso, cuando esperemos encontrar solo escombros, no nos rindamos, pongámonos en camino; porque mientras estamos en camino, el Señor ya viene hacia nosotros.

Luisa Restrepo, Aleteia

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y de misericordia

















martes, 28 de marzo de 2023

El método de los 5 minutos para encontrar a Dios

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¿Tienes anhelos de Dios? El escritor Claudio de Castro responde a los lectores

Antes de empezar nuestro recorrido de hoy quiero agradecerte tus mensajes, opiniones, oraciones y por qué no, también tus generosos aportes a Aleteia para que podamos continuar llevando esperanza, una voz de aliento, dando a conocer nuestra santa religión.

Desde que les dejé mi e-mail, recibo correos de todas partes del mundo, con diferentes inquietudes, preguntas, y también testimonios extraordinarios y edificantes que nos alientan a continuar.

Gracias a todos ustedes amables lectores, por su benevolencia y caridad.

Una inquietud diferente

Hoy recibí un e-mail muy interesante, con una inquietud que me encantó. En realidad, podría ser la búsqueda de cualquiera de nosotros.

«Estimado, por favor, oriéntame en mi acercamiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Gracias».

Qué bonitos anhelos de conocer y amar más a Dios. Creo que podríamos responderle con una experiencia muy bonita de un hombre que salió en busca de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo… Es muy edificante. Te la cuento.

Lo vi en un video católico hace pocos días. Me dejó de una pieza, y reflexionando muchas cosas que antes nunca había pensado.

Un ateo convertido al catolicismo contaba su sorprendente experiencia de fe. Un testimonio como pocos. Esto era algo nuevo para mí.

Un encuentro casual cambió su vida

Dice este hombre que una tarde encontró a un sacerdote jugando a billar con su cuello clerical.

– Pero… si eres una persona normal, como cualquiera de nosotros -le dijo asombrado-, ¿por qué te hiciste cura?
-Porque encontré a Dios y me cambió la vida.
-¿Y qué tengo que hacer para que me pase también a mí?
Hay un método de los 5 minutos. Te podría servir.
-¿Cómo es eso? ¿Me lo explicas?
-Es muy sencillo. Durante varias semanas vas a dedicar en el momento que te quede mejor, 5 minutos al día para hablar con Dios, como harías con tu mejor amigo. Háblale con naturalidad, alegría, sencillez. Y suma a esto empezar a leer la Biblia para descubrir lo que Dios quiere de ti.
-Vaya reto. Pues lo haré -exclamó entusiasmado el ateo.

Cuenta que a las semanas experimentó a Dios, le conoció y le hizo exclamar: «Es verdad. ¡Dios existe!».

¿Hablo yo con Dios?

Cuando escuché su testimonio quedé de una pieza y pensé entristecido que hace mucho no hablo a Dios con la familiaridad de un hijo a su padre.

Me refiero no a buscarlo y rezar para obtener beneficios materiales y espirituales, sino a detenerme y hablarle de mis cosas cotidianas.

-Hola Dios. Gracias por este día que me has regalado. Quería contarte lo que me pasó hoy.

Sé que Él es atemporal y lo ve todo, pero igual le agrada, como a todo padre, que sus hijos se le acerquen, le compartan sus inquietudes, sean agradecidos y le digan que lo aman.

Últimamente escribo mucho de Dios, pero no hablo tanto con Él. Debo cambiar, mejorar, demostrarle mi gratitud.

Los grandes santos de la Iglesia sabían bien que no es lo mismo hablar de Dios que hablar con Dios y experimentar su dulce y paternal presencia.

¿Podré encontrarle?

¿Te pasa también a ti? ¿Buscas a Dios?

Tantas personas tienen esta maravillosa inquietud, algunos aún sin saberlo, pero la semilla ya está sembrada en ellos.

¿Por qué ocurre esto?

El Catecismo de la Iglesia Católica es un libro extraordinario que no me canso de recomendarte leer. Nos da la respuesta en el punto 27:

«El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y solo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar«.

La clave, en la Biblia

Y como siempre, las Sagradas Escrituras salen a nuestro rescate.

¿Podré encontrar a Dios? Busca tu Biblia y ábrela en Jeremías 29, 13. Veamos lo que nos dice:

«Y cuando me busquen me encontrarán, siempre que me imploren con todo su corazón».

Allí está la clave de nuestra búsqueda para encontrar a Dios, buscarlo con todo el corazón. ¡Qué maravillosas palabras!

3 cosas que te ayudarán

Tres cosas podrían ayudarte.

Como tú y muchos otros he salido en la búsqueda de Dios. Nunca he sido muy bueno dando consejos, pero hay algo que he visto funciona. A menudo te hablo de esto. ¿Te animas a tratar?

  1. Busca un sacerdote amigo que te oriente en tu vida de fe, como director espiritual.
  2. Empieza a leer la Biblia. En ella descubres lo que Dios quiere de ti y recurres la vida y palabras de Jesús.
  3. Si puedes una buena confesión sacramental ayuda, restaurando tu amistad con Dios.

¿Te gustaría compartir con nosotros tu búsqueda de Dios? Te dejo mi email personal.

cv2decastro@hotmail.com

Puedes escribirme si lo deseas. Me encanta recibir correos de nuestros lectores.

¡¡Dios te bendiga!!

Claudio de Castro

                            Vea también        Renovación Matrimonial: Vía Crucis

























miércoles, 9 de noviembre de 2022

¿Por qué visitar Bahrein en vez de un país cristiano? Francisco responde en la audiencia general


 

Francisco dedicó la audiencia general de este miércoles en la Plaza de San Pedro ha explicar las razones de su viaje a Bahrein de la semana pasada.

"Resulta espontáneo preguntarse: ¿por qué el Papa quiso visitar este pequeño país de grandísima mayoría islámica?", planteó al inicio de su intervención: "Hay muchos países cristianos: ¿por qué no va antes a uno u otro?"

Su respuesta se encuadra en tres palabras, dijo: "Diálogoencuentro y camino".

Diálogo

Diálogo, porque tiene su origen en una invitación del rey de Bahrein para que participase en el foro sobre el diálogo entre Oriente y Occidente, un diálogo "que sirve para descubrir la riqueza de quien pertenece a otras gentes, otras tradiciones, otros credos".

El diálogo es “el oxígeno de la paz”, dijo el Papa, no solo entre países, sino también en el seno del hogar para lograr "la paz doméstica", "entre marido y mujer" y "en familia". El pontífice confesó que en Bahrein sintió esa "necesidad" de paz y deseó que "en todo el mundo, los responsables religiosos y civiles sepan mirar más allá de los propios confines, de las propias comunidades, para cuidar del conjunto. Solo así se pueden afrontar ciertos temas universales, por ejemplo, el olvido de Dios, la tragedia del hambre, la custodia de la creación, la paz".

Francisco, con peregrinos católicos ucranianos.

Tras su discurso, entre las personas que cumplimentaron al Papa estaban miembros de la iglesia greco-católica ucraniana. Francisco había calificado antes como "disparatada" la guerra "de la que es víctima la martirizada Ucrania". También mencionó a Siria, Yemen y Myanmar (Birmania). Foto: Vatican Media.

Encuentro

La segunda palabra que explica su viaje a Bahrein es "encuentro": "Muchas veces he sentido emerger el deseo de que aumenten los encuentros entre cristianos y musulmanes, que se construyan relaciones más fuertes, que se preocupen más los unos de los otros".

El Papa repitió dos veces la expresión "querido hermano" para referirse al gran imán de la mezquita de Al-Azhar, Al Tayyeb, muy presente durante todo su viaje: "Sin acogida, el diálogo queda vacío, aparente, permanece cuestión de ideas y no de realidad".

Camino

Por último, la palabra "camino" sugiere que su viaje no es "un episodio aislado", sino un recorrido que empezó San Juan Pablo II  con su visita a Marruecos en 1985. Aquella fue la primera vez que un Papa visitaba un país mahometano.

Este camino no debe servir "para confundirnos o aguar la fe, no: el diálogo no desvirtúa... Porque para dialogar es necesario tener identidad propia, se debe partir de la propia identidad. Si tú no tienes identidad, tú no puedes dialogar, porque no entiendes ni siquiera tú qué eres. Para que un diálogo sea bueno, se debe partir siempre de la propia identidad, ser conscientes de la propia identidad, y así se puede dialogar".

"Corazones amplios"

Francisco concluyó evocando el espíritu vivido con los católicos de Bahrein, en su mayor parte trabajadores inmigrantes filipinos e indios y de otros países, "cristianos que se reúnen y se apoyan en la fe".

A ellos quiso llevar "el afecto de toda la Iglesia": "Pensando en su camino, en su experiencia cotidiana de diálogo, sintámonos todos llamados a ampliar los horizontes: por favor, corazones amplios, no corazones cerrados, duros. Abrid los corazones, porque todos somos hermanos y porque esta fraternidad humana vaya más adelante. Ampliar los horizontes, abrir, ampliar los intereses y dedicarnos al conocimiento de los otros. Si tú te dedicas al conocimiento de los otros, nunca te sentirás amenazado. Pero si tienes miedo de los otros, tú mismo serás para ellos una amenaza".

ReL - Vatican News






















sábado, 7 de diciembre de 2019

Nuevo documento de la Conferencia Episcopal Española sobre el final de la vida

“Acoger, proteger y acompañar”




 Frente a la cultura del descarte “es necesario recrear una cultura de la vida y del encuentro, del amor y la verdadera compasión”, anuncian los obispos de España en el nuevo documento Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida, elaborado por la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española.
“Queremos ser sembradores de esperanza para quienes se sienten cansados y angustiados, de modo particular los enfermos graves y sus familias”, señalan los prelados en el documento, y citan de la Biblia: “Sabemos que ‘la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones’ (Rom 5, 5).
Mons. Mario Iceta, presidente de esta subcomisión y obispo de Bilbao, ha presentado en la mañana del miércoles, 4 de diciembre de 2019, el documento “Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida”. Le han acompañado en la rueda de prensa el médico Jacinto Bátiz y la enfermera Encarnación Isabel Pérez, además ha ofrecido su testimonio, como enfermo de paliativos, Ángel Pérez.
60 preguntas
A lo largo de 60 preguntas, estructuradas en siete capítulos escritos en 48 páginas, el documento aborda el tema del final de la vida humana desde diferentes perspectivas: el debate social sobre la eutanasia, el suicidio asistido y la muerte digna; la ética del cuidado de los enfermos; la medicina paliativa ante la enfermedad terminal; la obstinación terapéutica.
Asimismo, explican por qué la eutanasia y el suicidio asistido son éticamente inaceptables, exponen propuestas para fomentar una cultura del respeto a la dignidad humana y hablan sobre la experiencia de fe y la propuesta cristiana para estas cuestiones.
Sedación paliativa
La Iglesia española recuerda que “lo propio de la medicina es curar”, pero “también lo es cuidar, aliviar y consolar”. Por ello, la medicina paliativa “se propone humanizar el proceso de la muerte y acompañar hasta el final”, indican.
En este sentido, aseguran que la sedación paliativa “será éticamente aceptable cuando exista una indicación médica correcta, se hayan agotado los demás recursos terapéuticos, se haya informado y dialogado con el paciente y su familia y contado con su consentimiento”.
Consideraciones del Papa
En el epílogo, los obispos hacen referencia a algunas consideraciones que ha ofrecido el Papa Francisco sobre las cuestiones del final de la vida, como el discurso ante el Parlamento Europeo el 25 de noviembre de 2014, en el afirmaba: “Persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepción, la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven, por ser débiles, enfermos o ancianos”.
Y en un discurso a la plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe en enero de 2018 el Papa declaraba: «El dolor, el sufrimiento, el sentido de la vida y de la muerte son realidades que la mentalidad contemporánea lucha por afrontar con una mirada llena de esperanza.
También la voz de la Santa Sede se hizo presente en la Declaración conjunta de las religiones monoteístas abrahámicas sobre las cuestiones del final de la vida del 28 de octubre 2019 se afirmaba: “Nos oponemos a cualquier forma de eutanasia –que es el acto directo, deliberado e intencional de quitar la vida– así como al suicidio asistido médicamente –que es el apoyo directo, deliberado e intencional al suicidarse– porque contradicen fundamentalmente el valor inalienable de la vida humana y, por lo tanto, son actos equivocados desde el punto de vista moral y religioso, y deberían prohibirse sin excepciones”.

 Rosa Die Alcolea, Zenit



miércoles, 14 de septiembre de 2016

El Papa Francisco pide que las familias “vean menos TV y hablen más” en la mesa

En Santa Marta, Papa Francisco habla de que el encuentro venza a la indiferencia

El Papa Francisco pide que las familias “vean menos TV y hablen más” en la mesa

Trabajamos para construir una verdadera cultura del encuentro que venza la cultura de la indiferencia. Es lo que ha afirmado Papa Francisco en la Misa matutina celebrada en la Casa Santa Marta. El Pontífice ha destacado el encuentro de Dios con su pueblo, y ha advertido de las costumbres malas que, incluso en familia, de no escucharnos unos a otros.

La Palabra de Dios, exhortó el Papa, nos hace hoy reflexionar sobre un encuentro. A menudo, observó, las personas “se cruzan entre ellas, pero no se encuentran”. Cada uno, dijo con amargura, “piensa en sí mismo, ve pero no mira, oye pero no escucha”.

“El encuentro es otra cosa, es lo que el Evangelio de hoy nos anuncia: un encuentro, un encuentro entre un hombre y una mujer, entre un hijo único vivo y un único hijo muerto. Entre una multitud feliz, porque había encontrado al Jesús y lo seguí y un grupo de gente que llora, acompañando a esta mujer que salía por una puerta de la ciudad. Encuentro entre esa puerta de salida y la de entrada. Un redil. Un encuentro que nos hace reflexionar sobre el modo en el que nos encontramos entre nosotros”.

En el Evangelio, prosiguió, leemos que el Señor “se conmovió profundamente”. Esta compasión, advirtió, “no es lo mismo que nosotros hacemos cuando vamos por la calle y vemos una cosa triste… Jesús no pasa de largo, se conmueve. Se acerca a la mujer, la encuentra y hace le milagro.

El encuentro con Jesús vence la indiferencia y devuelve la dignidad

De aquí, ha dicho el Papa, vemos no solo la ternura, sino la “fecundidad de un encuentro”. Cada encuentro, retomó, es fecundo. Cada encuentro devuelve a las personas y a las cosas a su sitio”.
“Nos hemos acostumbrados a una cultura de la indiferencia y debemos trabar y pedir la gracia de hacer una cultura del encuentro, de este encuentro fecundo, de este encuentro que devuelva a cada persona la dignidad de hijo de Dios, la dignidad de persona. Nosotros nos acostumbramos a esta indiferencia, cuando vemos las calamidades de este mundo o las pequeñas cosas: ‘Pobre gente, cuánto sufren’ y seguimos adelante. El encuentro. Y si no miro, no es suficiente mirar, si no miro, me detengo, si no toco, no hablo, no puedo hacer un encuentro y no ayudo a crear esta cultura del encuentro”.

La gente, ha destacado Francisco, “se quedó presa del temor y glorificaba a Dios, porque Dios se había encontrado con su pueblo”. A mí, añadió, “me gusta ver el encuentro de todos los días entre Jesús y su Esposa”, la Iglesia, que espera Su retorno.

También en familia vivamos el verdadero encuentro, en la mesa escuchémonos unos a otros

“Este, afirmó, es el mensaje de hoy: el encuentro de Jesús con su Pueblo”, todos estamos “necesitados de la Palabra de Jesús”. Necesitamos el encuentro con Él:

“En la mesa, en familia, ¿cuántas veces se come, se mira la TV o se atiende el celular. Todos son indiferentes a ese encuentro. Aunque la familia sea la base de la sociedad no hay encuentro. Que esto nos ayude a trabajar por esta cultura del encuentro, tan sencillamente como hizo Jesús. No solo mirar sino ver. No solo oír sino escuchar, no solo cruzarse sino detenerse. No solo decir ‘¡Qué pena! ¡Pobre gente! Sino conmoverse verdaderamente. Y después tocar y decir en la lengua del corazón: ‘No llores’ y dar, al menos, una gota de vida”.


SUGERENCIA DE ALETEIA: Sobre la importancia de la mesa familiar, no te pierdas este video: