Este itinerario cumplió medio siglo de vida en Asturias y lo celebró con un concierto
El obispo Sanz Montes celebró la Vigilia de la Inmaculada con los hermanos del Camino.
El Camino Neocatecumenal en Asturias acaba de cumplir 50 años de historia. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, presidió la solemne Vigilia de la Inmaculada con las comunidades de esta realidad eclesial en el Principado.
Kiko Argüello fue el encargado de presentar su obra sinfónica en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo. El acto contó con 1.500 asistentes presenciales, a los que se sumaron más de 24.000 personas conectadas en línea.
En un auditorio lleno
"Te damos gracias Señor por esta convocatoria con motivo de una historia que aquí comenzó hace 50 años y que, día a día, siguen escribiendo los hermanos. La vida es una sinfonía inacabada, tú pones la letra de nuestra biografía y nosotros humildemente la música de nuestras notas. Contigo hacemos una belleza que pueda convertir y abrir los corazones de las personas a la que tú nos envías para anunciarles el Kerigma que les salvas. Con la protección de nuestra Madre la Virgen Inmaculada, de todos nuestros Santos, te presentamos este acto como un homenaje de gratitud por la historia sin terminar del Camino Neocatecumenal aquí en Asturias", dijo el obispo Montes.
Por su parte, Kiko Argüello comenzó su intervención diciendo:
"Me emociona celebrar el concierto en esta fiesta, porque el Camino Neocatecumenal ha sido inspirado por la Santa Virgen María justamente el día de la Inmaculada Concepción".
Al presentar su primera obra sinfónica, El sufrimiento de los Inocentes, Kiko expresó cómo le ha conmovido siempre la figura del Siervo de Yahveh anunciada por Isaías, relacionando esta imagen con el Santo Sudario de Oviedo y la Sábana Santa de Turín:
"Un hombre lleno de dolores, cuyas heridas nos han traído la paz. Varias veces he plasmado su rostro, siguiendo la imagen de la Sábana Santa. Me ha impresionado conocer que las últimas investigaciones identifican el personaje de la Síndone de Turín con el del Santo Sudario, que se conserva desde hace más de 1000 años en la Catedral de Oviedo. La tradición de la Iglesia dice que este pequeño lienzo de lino es el Santo Sudario que cubrió la cabeza de Cristo tras su muerte. Los últimos estudios confirman que cubrió la cabeza de un hombre crucificado, coronado de espinas y con tantas heridas", dijo el iniciador del Camino.
Kiko Argüello, iniciador del Camino, dijo unas palabras desde el atril.CNC
Tras la interpretación de la sinfonía, Kiko introdujo el poema sinfónico El Mesíassubrayando la perenne actualidad del testimonio cristiano ante la persecución:
"La persecución de los cristianos que tiene lugar actualmente en el mundo es algo que nos interroga, porque incluso nosotros podríamos estar involucrados. Como lo fueron santa Eulalia, San Pelayo, San Eulogio y tantos otros mártires cuyas reliquias se conservan en Oviedo. Los últimos en esta diócesis, los seminaristas de Oviedo mártires en la persecución contra la Iglesia de los años 30 del siglo pasado. La sangre de los cristianos sigue derramándose en el siglo XXI para hacer presente que, en la Sangre de Cristo, Dios ofrece gratuitamente su perdón a todos los hombres", dijo Argüello.
La orquesta del Camino Neocatecumenal, compuesta en esta ocasión por 97 músicos y 120 coristas, bajo la batuta del prestigioso director Tomáš Hanus, interpretó la obra sinfónica de Kiko Argüello: El sufrimiento de los Inocentes y El Mesías.
Historia del Camino en Asturias
Corría el año 1975, hace ahora 50 años, cuando el padre Florencio, un carmelita que había conocido el Camino Neocatecumenal en Calahorra, se puso en contacto con varios párrocos de Oviedo para comenzar allí esta iniciación cristiana.
A lo largo de estos 50 años de historia en la diócesis, el Camino Neocatecumenal ha dado como fruto la vocación de seis sacerdotes y también varias familias que han dejado su hogar, su vida y sus trabajos para irse a evangelizar a otros lugares. Actualmente, hay una familia en el Extremo Oriente, otra en Centroeuropa, otra en Túnez, dos en Francia y dos en diferentes puntos de España.
En esta diócesis se han dado catequesis en más de 40 parroquias y, actualmente, están en tres parroquias de Oviedo, una de Avilés y una de Gijón, con un total de 22 comunidades y cerca de 700 hermanos.
El obispo Munilla, durante su encuentro en Roma con jóvenes del Camino Neocatecumenal.
Este 18 de agosto, el obispo Munilla hizo público en su canal de YouTube, En ti confío, el encuentro que mantuvo recientemente en Roma con jóvenes del Camino Neocatecumenal. Tuvo lugar en la parroquia de San Lucas, en Roma, y se dio en el contexto del Jubileo, pronunciando previamente la charla “Ganar el Jubileo y discernir la vocación”.
En el encuentro, el obispo se puso a disposición de los jóvenes para que le dirigiesen sus dudas y consultas, y muchas de ellas estuvieron dirigidas en torno al discernimiento, la vocación y el noviazgo o el matrimonio.
Cómo evitar "un noviazgo que se pudra"
Una de las primeras cuestiones que abordó el obispo de Orihuela-Alicante giró en torno a cómo una misma relación puede correr el riesgo de verse afectada por “un discernimiento que se está pudriendo”.
Con estas palabras abordó no solo el fenómeno de “perpetuar los noviazgos”, sino también el de “que un noviazgo o matrimonio se lleven sin discernimiento alguno”.
“Es malo que se pudra un noviazgo. Es un camino de discernimiento, y tiene que comenzar, llevar sus etapas y coronarse. En nuestra sociedad se va retrasando y retrasando la maduración de las personas y también la toma de decisiones últimas como la vocación”, advirtió Munilla.
Frente a la actitud del “dejar para más tarde” y la tendencia a “no terminar de madurar”, animó nuevamente a los jóvenes que abren un discernimiento como este a “coronarlo y terminarlo” y que no “se quede por el camino”.
“Este es el criterio principal. El mayor riesgo que tenemos es el de no rematar. La búsqueda es para encontrar, no para seguir buscando. La búsqueda tiene un inicio y una conclusión”, agregó el obispo advirtiendo frente a una “búsqueda sin vocación de encuentro”.
¿Vocación o deseo?
Otra de las preguntas que le dirigieron fue buscando criterios para diferenciar la vocación de un deseo personal. Una cuestión que animó a prevenir tomando conciencia de que “no es lo mismo el deseo que la voluntad”, y de que no faltan ocasiones en que hay que “mortificar los deseos para buscar la voluntad”.
Diferenciado lo que apetece de lo que se quiere, el obispo invitó a profundizar y distinguir “lo que yo quiero de lo que quiere Dios, confrontar tu voluntad con la de Dios” y “purificar tus deseos” para que ambas “estén en sintonía”.
Y para esa sintonía, dijo en tercer lugar, “es muy importante la vida de oración, el acompañamiento, ver cómo Dios nos purifica y escuchar también la voz de los que nos conocen desde fuera, los que nos confrontan, la voz de la Iglesia que nos que nos va iluminando”.
La virginidad, ¿se puede recuperar?
El obispo también abordó de forma afirmativa que la virginidad “se puede recuperar”, siempre que esta se conciba como algo “espiritual”, considerándola como “que nuestro corazón vuelva a ser de Cristo”.
Negarlo, dijo, “es una visión muy carnal, que no tiene en cuenta lo que es el poder restaurador de Dios”, que “se puede servir hasta del pecado de nuestra vida para todavía glorificar el nombre de Dios de una manera superior”.
“Si Dios permitió que cayésemos hondo, lo permitió con un con un designio de que glorificásemos a Dios en la restauración y que ayudásemos a otras personas caídas. Que uno haya sido herido, le capacita para poder ayudar a otras personas en situaciones similares. Cuando uno es hijo de la misericordia, está llamado a ser madre o padre de misericordia con otros. Ese es el mensaje clave que hay que hay que recibir”, explicó.
A qué se puede renunciar... y a qué no
Otro interrogante que giró en torno al discernimiento fue el de hasta qué punto se deben sacrificar ciertos principios para salvar una relación.
Una pregunta que, según Munilla, tiene “letra pequeña”, pues es necesario “distinguir si hablamos de algo en lo que se juega la voluntad de Dios o no”.
En el primer caso, poniendo como ejemplo vivir o no un noviazgo casto, el obispo observó que la solución “no puede ser un denominador común”, lo que se puede aplicar otros aspectos que “no son conformes a la voluntad de Dios”.
“Si esta persona no ve claro que tenemos que vivir una relación de vivir en pureza, la conclusión que tengo que sacar es que esta persona no es de Dios. Y, además, diciéndoselo, le voy a hacer un favor, porque así buscaré lo que Dios quiere”, expresó.
Casos distintos son los relativos a cuestiones opinables como los que afectan a la conjugación entre las dos familias, cada una con planteamientos que pueden ser opuestos.
¿Hasta qué punto ceder en este caso? Según el obispo, es recomendable plantearse o discernir “si seré yo el que tiene que ceder en determinados apegos”.
En todo caso, la respuesta a esa pregunta debe diferenciar si lo que está en juego es la voluntad de Dios o cuestiones opinables. Y en este último caso, es necesario “un desapego para poder llegar al bien común”. De no hacerlo, concluyó, “no buscarás el bien común” y en su lugar surgirán “terquedades, manías o apegos”.
En el marco del Camino Neocatecumenal, muchos jóvenes responden al llamado de Cristo hacia el sacerdocio o la vida consagrada, y participan en encuentros vocacionales donde se les anima a discernir y responder con generosidad. Estos encuentros, que a menudo se realizan en el contexto de jubileos o jornadas de oración, buscan fortalecer la fe y promover la entrega a Dios a través de la vocación.
Miles de jóvenes de todo el mundo
se reúnen con ocasión del jubileo para escuchar el anuncio del Kerigma y acoger el llamado del Señor.
Un encuentro único con la presencia de los iniciadores del Camino
Neocatecumenal, Kiko Argüello, el Padre Mario, María Ascensión, obispos y catequistas,
en el marco del Jubileo 2025. Prepárate para vivir una jornada de alegría,
oración, envío misionero y una experiencia viva del amor de Dios que transforma
vidas.
El sacerdote neocatecumenal pide el fin de la «ceguera»
y la «tibieza» de los creyentes
La Iglesia no puede ser apocada ni tibia al denuciar la ideología que está arrebatándole almas a Dios, dice Don Antonello, sacerdote del Camino Neocatecumenal en Japón.
Antonello Iapicca nació en Roma hace ya más de medio siglo. Forma parte del Camino Neocatecumenal, y hace veinte años fue enviado a Japón, donde se formó en el seminario Redemptoris Mater de Takamatsu, una ciudad al sur del país. Hace catorce años fue ordenado sacerdote en la catedral de la diócesis, y desde entonces ha realizado diversos ministerios en colaboración con dos familias itinerantes, una española y una italiana.
Cuando analiza la realidad que nos circunda, no cae en ninguna ingenuidad, y su tono es oscuro. Pero lo ilumina enseguida la esperanza cristiana. Su objetivo es que el hombre vuelva a regenerarse en Cristo, en vez de intentarlo de espaldas a él con señuelos como la ideología de género o el catastrofismo climático, que no duda en denunciar: abocan a las nuevas generaciones a experiencias frustrantes y dolorosas.
Rescatamos la entrevista que le hizo Valerio Pece para Il Timone:
-Don Antonello, en Tempi Caterina Gojelli ha escrito que cada vez más a menudo "los millennial se esterilizan para ganarse la etiqueta de childfree", sinónimo actualmente de "quien considera que es 'moralmente un error' traer a este mundo niños que contaminarán". El artículo tiene, por lo menos, el mérito de sacar definitivamente el tema del halo del conspiracionismo...
-Desde luego es así. Estamos a años luz de cualquier tipo de conspiracionismo, la situación es grave y peligrosa. Por desgracia, parece que una parte de la Iglesia no se ha dado cuenta realmente de la gravedad del momento.
-¿Entonces?
-Entonces necesitamos un profundo discernimiento. Un veneno con el que el anticristo está seduciendo actualmente a nuestros hijos es precisamente el engaño pseudo-ecológico del calentamiento global. Aquel que se enmascara de ángel de luz, hoy se ha mimetizado en una causa -la salvación del planeta- que solo puede considerarse noble, sacrosanta, improrrogable. Lástima que las esterilizaciones de los jóvenes de las que habla Tempi, Il Timone y otros pocos periódicos, demuestren, otra vez, que el demonio es "el padre de la mentira""
-Testigo de esta falsa revolución son los quinceañeros de hoy en día, adolescentes que se mueven siguiendo los medios de comunicación. ¿Realmente es posible culparles de algo?
-Claro que no. El problema, como es habitual, son los adultos. Cuando todos -educadores, sacerdotes, influencers- sostienen y animan las ausencias escolares para que se manifiesten, automáticamente el objeto de la manifestación se convierte en algo más importante, no solo que la escuela, sino que cualquier otra clase de enseñanza y que la idea misma de "formación" de la persona. La cobertura y la "garantía" que dan los directores de colegio y los ministros equivalen, para los alumnos, a una señal mucho más poderosa que cualquier discurso.
-La última ocurrencia, bendecida por una directora de colegio, ha permitido que los estudiantes del Instituto Zucchi de Milán vayan a clase con falda a fin de manifestarse "contra el sexismo y la masculinidad tóxica". Todos los periódicos, sin excepción, han alabado a los alumnos y a la directora.
-También aquí la "clave" cristiana y contrarrevolucionaria nos ayuda a comprender. Con mucho amor, y al mismo tiempo con la misma firmeza, deberíamos recordar a esos estudiantes de secundaria que la libertad consiste en ser realmente lo que uno es, mientras que la esclavitud consiste en ser lo que uno quiere ser. No al revés, como susurran las sirenas del mundo. Aquí radica toda la diferencia entre la verdad y la mentira, entre la felicidad y la infelicidad, entre la plenitud y esa frustración que es hija de búsquedas imposibles.
Las contradicciones de la ideología de género: alumnos varones de un instituto de Milán se visten con una falda, entendida como ropa femenina... ¡para luchar contra los estereotipos de sexo! Al día siguiente, lograda la publicidad por los ideólogos del centro educativo, acudieron a clase en pantalones, quedando así confirmados los dos estereotipos que se supone querían combatir.
-De hecho, usted ha recordado que "hemos nacido para estar en la plenitud de lo que se nos ha dado gratuitamente". ¿Es este el mensaje "contrarrevolucionario" que debemos transmitir a nuestros jóvenes?
-Por supuesto que sí. La libertad es obedecer a la Palabra que nos creó, la esclavitud es obedecer las mentiras de los que nos engañan para ser como Dios, decidiendo lo que es verdadero y lo que es falso, lo que queremos o no queremos ser. En definitiva, lo que es bueno y lo que es malo, en un engaño que se remonta al pecado original. Nacemos para convertirnos en verdaderos hombres y mujeres, es decir, para madurar en plenitud lo que nos ha sido dado gratuitamente por el Padre. El diablo nos empuja a intentar ser lo que no somos, nos obliga continuamente a "convertirnos" en otra persona, en un egoísmo que siempre acaba en decepción y dolor. Solo en Cristo es posible ser hasta el fondo los hijos de Dios que hemos sido creados.
-Todo el mundo habla de un "nuevo humanismo" que hay que alcanzar, pero no hay nadie que explique en qué consiste exactamente. Usted ha tenido el valor de hablar abiertamente de la "ideología satánica". ¿Puede explicarlo?
-"Nuevo humanismo" es una expresión vaga, en muchos sentidos insustancial, así que... perfecta. Debemos ser "astutos como serpientes" y comprender que el verdadero objetivo es inculcar a los jóvenes una ideología atea, perversa, enemiga del hombre, en cuyo centro anida la idea de que el hombre es responsable de todas las maldades.
-¿Cómo explicar que esto no es cierto, o al menos que no lo es en estos términos?
-No es difícil. Sería cierto si se partiera de la antropología cristiana, que revela en el pecado la causa del sufrimiento y de toda devastación social, pero que al mismo tiempo anuncia la verdadera y única solución: la regeneración del hombre en Cristo. El único "nuevo humanismo", si queremos conservar la expresión, está solo en Jesucristo. La religión ecológica, en cambio, asegura la absoluta e irredenta maldad del hombre, culpable de multiplicarse sin ninguna responsabilidad social, destruyendo el planeta y robando el futuro a las nuevas generaciones.
-Por lo que la única "redención" posible para el hombre es que deje de tener hijos...
-Exactamente, como lleva imponiendo China desde hace años con su política del hijo único. Después de lograr -en virtud del miedo a la muerte generado por el discurso terrorista sobre el virus- imponer cualquier regla y estrategia, y habiendo probado así el grado de manipulabilidad de la población, pronto impondrán por ley un control de natalidad muy estricto. Por la salud del planeta y de la humanidad, por supuesto...
Don Antonello explica para la RAI las dificultades de la evangelización en Japón, en buena parte por la extensión del budismo, que es "la antítesis de la Encarnación".
-¿Cómo podrán llevar a cabo este plan?
-En realidad, ya lo están consiguiendo, y con especial sagacidad y constancia. Solo hay que mirar la realidad. La homosexualidad y el desmantelamiento cultural y social de la familia en favor de formas fluidas de relaciones obviamente estériles e infértiles. La propaganda e imposición de la ideología de género, que está generando millones de jóvenes inseguros y confundidos, impulsados hacia una falsa homosexualidad, inducida por el espejismo de la autodeterminación. Y también con la demonización de la figura masculina, que siempre se presenta como violenta, peligrosa, traicionera, a la que las mujeres deben mirar constantemente con recelo.
-El plan incluye la pornografía, de la que muy pocos hablan...
-Se trata de una plaga verdaderamente trágica, sobre la que, es cierto, no se alzan voces. Sin embargo, al separar definitivamente la sexualidad del amor fecundo -un proceso que comenzó con la revolución sexual, la introducción de la píldora y otros anticonceptivos-, la pornografía hiere la mente, el corazón y la carne de nuestros jóvenes, haciéndolos potencialmente impotentes. No menos destructiva es la distribución programada de la píldora del día después a las menores, que, además del aborto, produce en sus mentes la devastación del ser mujer, esposa y madre.
-No es el único que escribe que "las cuotas rosas y el feminismo están reduciendo a las mujeres a una fea copia de los hombres". Se arriesga a ganarse muchos enemigos...
-Un sacerdote no puede tener ciertos miedos. En cualquier caso, no es nada auténtico el amor a la mujer cuando se la pone en constante competencia con el hombre, cuando se la empuja hacia formas de vida que pulverizan su esencia antropológica, con el único objetivo de hacerla estéril de mente y cuerpo, incapaz incluso de pensar en sí misma como madre, dedicada a los hijos y la familia.
-La herramienta más poderosa para el control de la natalidad sigue siendo el aborto, la enésima e histórica flecha a disposición del ejército del mal...
-Cierto, pero si ese mal es quizás todavía reconocible (como lo demuestra el continuo ataque a los médicos objetores), hay muchas flechas en ese arco que pasan desapercibidas. Desde la ficción, que chorrea muerte trivializada y reduce la vida misma a meras oportunidades para la lujuria, hasta un cierto animalismo, que exalta a los animales hasta el punto de hacer creer que son mejores que los humanos. Desde el salutismo, que exalta la pseudoperfección del cuerpo (un objeto que se disfruta mientras rinde, para desecharlo cuando ya no ofrece un rendimiento satisfactorio), hasta la búsqueda del consenso de los jóvenes a través de las drogas gratuitas, el sexo protegido y el voto de los menores. ¿Cuándo entenderemos que no son más que medios con los que arponear almas y mentes para imponer una ideología mortífera y anticristiana? Europa se está muriendo y el resto del mundo pronto la seguirá.
-Ante el panorama descarnado y realista que nos ha dibujado, ¿qué deben hacer los creyentes y los hombres de buena voluntad?
-Lo digo con humildad y claridad: ya no es aceptable la ceguera de los que han conocido el amor del Señor, la tibieza de los que son fruto de la santa fecundidad de la Iglesia, la esposa de Cristo. Es hora de abrir los ojos y convertirse. Porque solo la fe que se encarna en un pueblo nuevo, que ofrece su vida crucificada para dar testimonio de la Verdad, podrá frenar el tsunami de maldad que se avecina. Solo un pueblo unido a Cristo, y por tanto capaz de exorcizar al diablo, podrá salvar a esta generación.
"Allí pasé tres días en la gruta de San Caprasio, solo, sin comer, estudiando a Carlos de Foucauld, que me dio una nueva forma de vivir en la presencia del Señor" (Kiko Argüello, 2016).
Son los primeros días del mes de diciembre y, aunque el invierno está a punto de llegar, el termómetro del coche marca 15 grados en el exterior. El cielo de Farlete luce añil, espléndido, como si camináramos de forma inexorable hacia la temporada de verano. Recorro entonces la calle principal de esta localidad, emplazada a poco más de media hora de Zaragoza (Aragón), en las faldas de la Sierra de Alcubierre, en el lunático -por su forma- y místico -por su alma- desierto de Los Monegros.
Llego hasta el final del pueblo y me topo con el Santuario de Nuestra Señora de la Sabina. Allí dice la tradición que se le apareció la Virgen a un pastor, sobre uno de estos árboles tan típicos de toda la comarca. No es una simple ermita, es cierto, de hecho, tiene atrio, un bello camarín con la venerada talla, cofradía propia, cripta, sala capitular, vivienda para el sacerdote y hasta un albergue para alojar peregrinos y romeros.
Santuario de Nuestra Señora de la Sabina, en Farlete (Aragón).
Este lugar sirvió, precisamente, como noviciado internacional de los Hermanitos de Jesús durante 20 años. Llegados a Farlete en 1956, su anterior noviciado estaba en Argelia -donde vivió y murió Carlos de Foucauld-, pero, durante la guerra franco-argelina, fue asesinado uno de sus miembros y decidieron salir de allí. Uno de los hermanitos, brigadista internacional en la Guerra Civil, conocía a la perfección la zona, donde el frente de Aragón se estabilizó casi dos años -el escritor Orwell pasó por aquí y tiene hasta una ruta con su nombre-, y propuso Los Monegros como una buena alternativa.
Poco después de su llegada, los hermanitos comenzaron a excavar cuevas a las que retirarse y vivir tiempos de "desierto". De allí surgieron cuatro eremitorios (Elías, San Juan Bautista, María Magdalena y Santiago), además de una cueva comunitaria y una casita en el bosque. Uno de estos lugares sería nuestro destino final: la cueva en la que Kiko Argüello, coiniciador del Camino Neocatecumenal, se "encontró" un día con el gran santo francés Carlos de Foucauld (1858-1916), canonizado por el Papa en 2022.
«Pobres entre los pobres»
Junto a La Sabina, un camino de tierra se abre paso por su margen derecho. Al fondo, en lo alto del todo, se dejan intuir las cuevas de San Caprasio, a unos 834 metros sobre el nivel del mar. Para completar la etapa, un poco de comida, varias botellas de agua, unos apuntes y un par de libros que me servirán de documentación. Escritos espirituales de Charles de Foucauld: Ermitaño del SáharayEl Kerigma. En las chabolas con los pobres, que cuenta el origen del Camino Neocatecumenal en las barracas de Palomeras Altas de Madrid.
Aunque, si con algo cargaré, durante los más de nueve kilómetros que hay de camino hasta el eremitorio de San Caprasio, es con una pregunta, que, además, será la que trate en todo momento de resolver: ¿qué tuvo de especial aquel santo francés para cautivar de esa manera tan fuerte al joven pintor leonés?
Tras unos primeros metros sobre el llano, la pendiente empieza a escalar de forma suave pero constante, y, casi sin darse cuenta, uno se encuentra cada vez más alto. El sol impacta sin reparo en nuestras cabezas, diría que se siente hasta calor. Unos cuantos arbustos por aquí y otros por allá salpican una gran alfombra ondulada color ocre también llamada el desierto de Los Monegros. El gigantesco vacío por el que pasó un día el iniciador de una de las realidades más importantes de la Iglesia universal.
En una breve pausa de avituallamiento, abro mi libro y comienzo a leer:
"A un teólogo dominico le habían concedido una beca para buscar puntos de contacto entre el arte protestante y el arte católico, ante la inminente celebración del Concilio Vaticano II (...). Antes de iniciar el viaje a través de Europa y para prepararlo, el dominico me quiso llevar al desierto de Los Monegros, a Farlete, donde se encontraban los Pequeños Hermanos de Carlos de Foucauld. Fuimos y estuvimos una semana de retiro, preparándonos para el viaje. En aquel desierto, que es bellísimo y tiene varias grutas (…). Me acuerdo de que estuve allí tres días en la cueva de San Caprasio,ayunando. Allí conocí la vida de Foucauld. Hablé con el padre Voillaume -fundador de los hermanitos- y quedé muy impresionado de la vida oculta de la Familia de Nazaret y del gran amor de Carlos de Foucauld a la presencia real de Cristo. En Tamanrasset (Argelia) se pasaba horas solo ante el Santísimo Sacramento".
A esta altura de la etapa, el camino se va llenando de "meandros", y lo que estaba tan cerca parece ahora que no llega nunca. Un par de motoristas, de los de campo a través, se cruzan con nosotros y nos saludan al pasar. En lo alto del "farallón", la ermita de San Caprasio, dedicada a un pastor que llegó un día a la determinación de querer ser monje, tomó su cayado y lo arrojó todo lo lejos que le permitieron sus fuerzas, yendo a caer en la Sierra de Alcubierre. En el lugar donde se posó empezó a manar agua, y luego se levantó una capilla.
Cuevas de San Caprasio, a las que se retiraban los Hermanitos de Jesús.
Cuanto más cerca estamos de hacer cumbre, más se suceden los recodos, y resulta un tanto descorazonador.Son casi las tres de la tarde y no hemos comido, así que nos instalamos plácidamente en unas rocas que afloran de la tierra y sacamos unos bocadillos preparados con esmero. La imagen es de gran belleza, un extenso mar de cerros suavemente redondeados acompaña en el horizonte a la ermita de San Caprasio.
Terminamos de comer, aprovecho para sacar mis apuntes, y me pongo a leer:
"Los vínculos entre Carlos de Foucauld y Kiko Argüello son varios y profundos, y van desde el momento de su conversión, a la intuición de la vida oculta en medio de los pobres, del modo de estar como 'pobres entre los pobres', hasta el 'sueño' de una capilla para la adoración en el Monte de las Bienaventuranzas". ¡Parece que he descubierto lo que buscaba!
"El primer vínculo entre ambos es el grito, la súplica a Dios en el momento de la crisis existencial: 'Dios mío, si existes, haz que te conozca', es la invocación más famosa de Carlos de Foucauld -que pasó de una juventud marcada por el desenfreno y la increencia a la búsqueda constante y genuina de la presencia de Dios-.
'¡Si existes, ven, ayúdame, porque ante mí tengo la muerte!', es la oración de Kiko Argüello. El propio Kiko dice: 'Me preguntaba: ¿Quién soy yo? ¿Por qué existen las injusticias en el mundo? ¿Por qué las guerras?… Me alejé de la Iglesia hasta el punto de abandonarla totalmente. Había entrado en una crisis profunda buscando el sentido de mi vida… Estaba muerto interiormente y sabía que mi final, tarde o temprano, sería el suicidio'.
Emblema del Sagrado Corazón que llevaba Foucauld (foto: JCadarso).
Y, por medio del filósofo de la intuición, Henri Bergson, Kiko recibió una 'primera luz' de la existencia de Dios. Entró en su habitación y se puso a gritar a este Dios que no conocía. 'Le grité: ¡Ayúdame! ¡No sé quién eres!. Y, en ese momento, el Señor tuvo misericordia de mí, porque tuve una profunda experiencia de encuentro con el Señor que me sorprendió. Recuerdo que estaba llorando amargamente, las lágrimas caían, las lágrimas fluían…'.
Pareciera como si la providencia se hubiera empeñado en asemejar los caminos existenciales de estas dos figuras tan cruciales para la Iglesia Católica. Una primera etapa vital de falta de fe y entrega total al mundo y un posterior encuentro con Dios que cambiaría sus vidas, y la de tantos otros, para siempre –de la espiritualidad de Carlos de Foucauld han salido al menos 19 familias distintas de laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas y el Camino Neocatecumenal está presente en más de 130 países, con un total de 30.000 comunidades, y con un millón y medio de hermanos en 6800 parroquias de todo el mundo-.
En silencio a los pies de Cristo
La etapa empieza a hacerse fatigosa, llevamos más de una hora andando y, haciendo cálculos, si no nos damos prisa, puede que al volver se nos haga de noche. Mientras hablo con mi acompañante escuchamos un ruido. Es una pickup blanca que está hasta arriba de barro. Desaceleramos la marcha y nos ponemos en el lado del conductor para hablar con él. Vamos a preguntarle si queda mucho para llegar. El hombre, que tendrá poco más de cuarenta años, nos propone que atravesemos el sotobosque, pero, en un gesto de generosidad, nos dice que nos lleva hasta arriba. Es cazador y el GPS le indica que tiene a varios de sus perros por esa misma zona.
Tras unas empinadísimas cuestas estamos por fin en el destino, junto a la ermita de San Caprasio. El buen samaritano se despide de nosotros y nos regala un último favor, que llegará a ser fundamental, nos indica cómo bajar la montaña por un camino alternativo, que ahora pienso, fue bastante kamikaze. Se lo agradecemos y caminamos rumbo a las cuevas. La vista desde allí es sobrecogedora. Por un momento, me siento como Moisés en el monte Nebo, y, como él, rezo para poder entrar en la tierra prometida, que, en este caso, es volver al coche sanos y salvos. Caminamos unos metros entre la pared y el precipicio. Bajamos unas escaleras de hierro y llegamos al balcón natural donde están excavadas las cuevas.
Refectorio de los hermanitos en las cuevas de San Caprasio (foto: JCadarso).
Los primero que hacemos al llegar es entrar en el que fuera el refectorio de los hermanitos. Todavía permanece en el centro la mesa donde comían, incluso hay algún colchón roído para el que quiera quedarse a meditar en esta especie de Abuna Yemata versión española -impresionantes iglesias etíopes excavadas en la roca-. El lugar está bien cuidado y tiene hasta un libro de visitas. Estampamos unas frases de recuerdo y leo de nuevo mis apuntes:
"Kiko, escuchando un discurso del Papa Juan XXIII, tuvo la intuición de que la renovación de la Iglesia vendría a través de los pobres. 'Convencido de esto y de que Jesucristo se identifica con los pobres y miserables de la tierra, lo dejé todo y a todos. También mi prometedora carrera de pintor y me fui a vivir a las chabolas. En Carlos de Foucauld encontré la fórmula para vivir: una imagen de San Francisco, una Biblia –que sigo llevando conmigo porque la leo todos los días– y una guitarra… De Carlos de Foucauld aprendí la imagen de la vida oculta de Cristo, estar silenciosamente a los pies de Cristo, rechazado por la humanidad, destruido, ser el último y estar ahí a sus pies'.
Es más, cuando Kiko fue a las barracas de Palomeras Altas, fue siguiendo las huellas de Carlos de Foucauld en la vida oculta de Cristo.
Cuenta Kiko: 'No fui allí para enseñar a leer y escribir a aquella gente, ni para hacer asistencia social y ni siquiera para predicar el Evangelio. Me fui allí para ponerme al lado de Jesucristo. Carlos de Foucauld me había dado la fórmula para vivir en medio de los pobres como un pobre, silenciosamente. Este hombre supo vivir una presencia silenciosa de testimonio entre los pobres. Tenía como ideal la vida oculta que Jesús vivió treinta años en Nazaret, sin decir nada, en medio de los hombres. Ésta era la espiritualidad de Carlos de Foucauld: vivir en silencio entre los pobres. Foucauld me dio la fórmula para realizar mi ideal monástico: vivir como pobre entre los pobres, compartiendo su casa, su trabajo y su vida, sin pedir nada a nadie y sin hacer ninguna cosa especial. Jamás pensé montar una escuela o un dispensario o algo por el estilo. Sólo quería estar entre ellos compartiendo su realidad'.
Este momento será constitutivo y esencial para el posterior anuncio del kerygma, que acompañará toda la evangelización del Camino Neocatecumenal: Dios nos ama y sale a nuestro encuentro, hasta lo más profundo de nuestro ser pecadores, de nuestro ser 'últimos', para salvarnos. En esta intuición de Carlos de Foucauld, que Kiko hace suya, tiene fundamento su experiencia de Jesucristo y su misión".
Pasados unos minutos, salimos para conocer el lugar más importante de las cuevas. Antes de llegar, en un pequeño hueco en la pared, que parece destinado para hacer fuego, en el hollín, alguien ha raspado un Sagrado Corazón, emblema de Carlos de Foucauld. Unos pasos más allá, en el "pináculo" del monte, una puerta de madera da acceso al oratorio donde el iniciador del Camino Neocatecumenal descubrió un día al santo francés. Dos bancos esculpidos en la roca flanquean la nave central, que está reforzada con troncos de madera a modo de correa que le dan un aire muy acogedor. Hay un icono de La Trinidad de Rublev, unos pocos rosarios y un sagrario, que se encuentra vacío.
Oratorio de los hermanitos de Jesús (foto: JCadarso).
En el silencio más absoluto que uno bien pudiera imaginar, escuchando casi únicamente nuestro propio palpitar, me pongo a leer:
"Varias veces Kiko ha recordado que hay tres santos –y los tres franceses– que lo llevaron a las chabolas: Teresita de Lisieux, Isabel de la Trinidad y Carlos de Foucauld. En el mensaje que la Virgen le dará: 'Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret que vivan en humildad, sencillez y alabanza. El otro es Cristo', la humildad está representada por San Carlos de Foucauld, la sencillez por Santa Teresita del Niño Jesús y la alabanza por Santa Isabel de la Trinidad.
Hagamos presente ahora una inspiración que se llegaría a cumplir 50 años después y que es muy profunda. Kiko mismo la explicó durante una convivencia: 'Nosotros hemos realizado un sueño, que en el Monte de las Bienaventuranzas haya una capilla para la presencia real y permanente de la Santa Eucaristía. El Camino Neocatecumenal tiene como imagen la Sagrada Familia de Nazaret y hemos visto con sorpresa que estamos muy cercanos a Carlos de Foucauld que quiso, tuvo la intuición, la misión de la vida oculta de Nazaret… Ahora, aquí, inauguraremos una capilla. Foucauld pensó comprar este sitio porque sentía de Dios que en el Monte de las Bienaventuranzas tenía que haber una capilla con la presencia constante de la Santa Eucaristía, día y noche.
El hermano Carlos pasaba largas horas de oración contemplativa ante el tabernáculo. En sus escritos espirituales se ve este deseo, esta pasión por estar cerca de la presencia de Cristo. Precisamente con relación a esto, escribió: 'Creo que es mi deber esforzarme por adquirir un lugar del Monte de las Bienaventuranzas, para asegurar su propiedad a la Iglesia, cediéndola después a los Franciscanos, y también el de esforzarme por construir un altar donde, perpetuamente, se celebre la misa cada día y esté presente Nuestro Señor'.
El sueño de Carlos de Foucauld
Sobre esta intención, el santo reflexionó y rezó mucho. Él estaba profundamente convencido de que su vocación de 'imitar lo más perfectamente posible a nuestro Señor Jesús, en su vida oculta', con una consagración más radical y definitiva, la recibiría aquí, en el Monte de las Bienaventuranzas.
El sueño de Carlos de Foucauld se hizo realidad durante la Pascua de 2008, cuando en el Centro Internacional Domus Galilaeae, gestionado por el Camino Neocatecumenal y situado en la parte superior del Monte de las Bienaventuranzas (Korazim – Galilea), se inauguró una capilla con la presencia constante de la Santa Eucaristía, día y noche, para la adoración perpetua del Santísimo. Lugar que queda reflejado en el Lago de Galilea, embellecido por la predicación del Sermón de la Montaña y por el sueño de Carlos de Foucauld que se sella con la misión evangelizadora de la Iglesia".
Nuestro tiempo en las cuevas de San Caprasio -en este lugar tan señalado para la historia reciente de la Iglesia-, va llegando a su fin. Cierro mi libro y leo algo en un pequeño cuadro que descansa a los pies del sagrario. Y, en silencio, repito para adentro:
"Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en Tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en Tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tu eres mi Padre ("Oración de abandono", de Carlos de Foucauld).
Puedes ver aquí cómo se accede a las cuevas de San Caprasio.
Echo la vista hacia adelante... y un sol escurridizo atraviesa la linterna del Santuario de Nuestra Señora de la Sabina, dejando un espectáculo que hasta el hombre más valioso nunca sería capaz de recrear. Echo la mirada hacia atrás... y las cuevas de San Caprasio se van escondiendo en el horizonte cada vez un poco más.
Entonces, levanto la mano, y, como brindando un toro a la inmensidad, me digo: Bendito seas, oh 'hermano universal', y bendito sea tu santo, dulce y estrepitoso fracaso. Porque tú, que dejabas siempre un plato vacío para tu 'compañero', hoy cuentas con miriadas de hijos... que, gracias a ti, saben que solo en el madero uno encuentra el descanso... ¡el verdadero!