Los métodos de primer anuncio logran conversos, el discipulado genera cristianos maduros... lo que falta, en medio, es el catecumenado.

Tote Barrera, en el Transforma 2026 en Compostela, habla del catecumenado, entre el kerigma y el discipulado
Tote Barrera, de la asociación Nunc Coepi, convocante del encuentro Transforma 2026 de Nueva Evangelización y bloguero habitual en ReligionEnLibertad ("Una Iglesia provocativa"), insistió en su ponencia en Santiago de Compostela sobre lo que considera que es un gran hueco o "eslabón perdido", que la Iglesia española ya trabaja algo pero no suficientemente.
"Es lo que hay entre el primer anuncio y el discipulado", explicó.
Primer anuncio, discipulado... y lo de en medio
El primer anuncio puede ser un método evangelizador como Alpha, Cursillos, las catequesis iniciales neocatecumenales, el Seminario de las 7 Semanas... explica que Dios ama al hombre y que Cristo muere para salvar a cada uno del pecado y de la muerte y darle Espíritu Santo, vida nueva y comunidad. El primer anuncio busca suscitar un enamoramiento de Jesús y una experiencia de Dios. Hace que muchos tibios o alejados se apasionen por Dios.
El discipulado es lo que vive quien quiere crecer como cristiano maduro: a los pies de su Señor Jesús (y de maestros humanos, cristianos veteranos) aprende doctrina, adquiere hábitos, compromisos, vida de entrega, madura su vocación, aprende a escuchar a Dios y obedecerle. A menudo implica cierto nivel de convivencia o comunidad: se aprende conviviendo con cristianos maduros. Sobre el tema cita el libro Discipular, de Josué Fonseca, de la Comunidad Fe y Vida (Editorial Monte Carmelo, 2026).
Falta una cosa en medio, lo que se hace habitualmente con los paganos que quieren hacerse cristianos. Se le puede llamar un catecumenado... aunque debería poder aplicarse también a bautizados que, en realidad, han estado tan lejos de la fe como un pagano.
¡Ya hay un buen libro de catecumenado!
Lo curioso en España es que la Conferencia Episcopal lo tiene ya bastante delimitado. Así, en 2023 presentó un libro que vale 21 euros, con 49 temas o capítulos sobre la fe (y materiales añadidos en Internet). Se llama Buscad al Señor, y se presenta como "catecismo para adultos". Es lo que los obispos ofrecen oficialmente para adultos que se quieren bautizar: pensemos en un inmigrante llegado de un país pagano o comunista, o un español de familia muy anticlerical que ha descubierto a Jesús ya adulto.
Y también especifican que es una herramienta útil también para adultos ya bautizados que quieren crecer en la fe. Serían los que en una experiencia de kerigma o primer anuncio se enamoran de Jesús o viven algo del Espíritu Santo, y ahora quieren saber y entender más.

Buscad al Señor es el libro básico de catecumenado de adultos que ofrece la Conferencia Episcopal... puede adaptarse como un itinerario
Tote valora positivamente este libro, que puede ayudar a muchos. Pero un libro no es un método o itinerario.
Unas semanas después del Transforma 2026, el obispado de Huelva anunció que los adultos que se quieran bautizar en la diócesis deberán entrar en un proceso de dos años de catecumenado, que será igual en todas las parroquias y ciudades de la diócesis, con sus pasos y rituales y contenidos didácticos. Así instaura un catecumenado común en todo ese territorio. Antes, cada converso "se buscaba la vida" con la parroquia o grupo que tuviera a mano, y algunos recibían más atención, y otros menos, antes de bautizarse.
Pero, ¿por qué un adulto sin bautizar ha de pasar un proceso de 2 años muy reglado, mientras que alguien que se bautizó de niño pero luego no fue en su vida a misa, al interesarse por Dios con 25, 35 o 45 años, simplemente se le ofrece un primer paso -Alpha, Cursillos, etc...- y luego "lo que encuentre en la parroquia o por ahí"?
¿Qué es el catecumenado?
"¿Qué es el catecumenado? Es la inserción en la comunidad cristiana. Es algo que se realiza, un acontecimiento, algo que te sucede. No es solo una instrucción. No es que te enseñen el catecismo, que te sepas el Padre Nuestro y recibas el Sacramento. Es un proceso de inserción vivo, viva en la comunidad, que es un elemento vivo, es un itinerario, es un camino, es un proceso, es un lugar por donde pasar, porque es verdad que el catecumenado no es eterno, o sea, tiene un un principio y un fin, pero es algo por donde debemos pasar", va delimitando Tote.
Tote recordó, citando a Pablo VI, que "la Iglesia existe para evangelizar" y, refiriéndose a Francisco, que eso se hace con "discípulos misioneros", obedeciendo el mandato de Jesús de "id y haced discípulos".
Hoy en la Iglesia "ofrecemos experiencias, convivencias, retiros, métodos, catequesis... lo que te puedas imaginar. ¿Podemos ver una cohesión? Debemos anhelar ofrecer el evangelio con claridad al mundo".
En Netflix o Spotify hay infinitas películas y canciones, pasamos el dedo durante horas y nos distraemos, a veces sin concretar en nada. Es lo que se vive en nuestra época.
Lo que Tote pide es orden y método.
"Cuando la gente entra por el método equis en la parroquia, ¿a dónde lo mandas? "Métete en algo de la parroquia, ya estoy contento. Ven a una oración y ya estoy contento. Están los domingos, por supuesto, tienes que venir a la Eucaristía, pero mientras estés en algo, estamos todos contentos", señala con inquietud.
"Ahora estamos teniendo gente mal iniciada porque vivimos una especie de esquizofrenia pastoral", dijo, refiriéndose a que a veces la gente vive una fe intensa... ¡pero no en relación con la parroquia y sus pasos de iniciación!
"No se habla lo suficiente de la salvación, no se habla lo suficiente del Reino. Estamos haciendo una pastoral de eventos, de actividades, casi de entretenimiento muchas veces, de chute, de subidón y a veces muy santa y a veces muy elevada", dijo. Pero todo muy desconectado. "¿Estamos misionando en clave de salvación o estamos misionando en clave de vampiros eclesiales que quieren gente?
Poner en el centro el bautismo y las conversiones
"El sacramento fundamental es el bautismo. Es la pila donde nacemos. Es donde somos incorporados en la muerte y en la resurrección de Jesucristo. Es donde nacemos al ser de hijos de Dios. Es el momento fundamental. Obviamente, bautismo y eucaristía están relacionados y hay que hacer el camino entre los dos para llegar a esa plenitud", recordó.
Incluso las experiencias de avivamiento del Espíritu Santo, de dones del Espíritu, de "nacer de nuevo", de "vida nueva"... todas remiten al bautismo, al don recibido en el bautismo, que se aviva. "Volver a Pentecostés una y otra vez es la clave de todo método de evangelización exitoso. Los métodos de primer anuncio cuando funcionan, funcionan porque son un nuevo nacer o un renacer y todo apunta al bautismo".
Lo pedía el Concilio Vaticano II: "Restáurese el catecumenado de adultos"
Después recordó una cita de la Sacrosanctum Concilium, documento del Concilio Vaticano II sobre la liturgia, que decreta: "Restáurese el catecumenado de adultos dividido en varias etapas y póngase en vigor a juicio del ordinario del lugar".
Así, el Vaticano II pedía restaurar el catecumenado... y sólo ahora empieza a hacerse y de formas titubeantes. En Estados Unidos, donde siempre ha habido más conversos llegados de otras experiencias, las diócesis mantenían el RICA (itinerario para adultos, con sus ritos), que ahora empieza a extenderse por Francia, Irlanda, etc...
Pero, ¿y los ya bautizados?
La gran peticción de Tote fue: "Necesitamos que la gente que está mal iniciada vuelva a pasar de alguna manera por la iniciación. Y resulta que el catecumenado también puede ser un catecumenado de reiniciación cristiana".
Pero lo de "re-iniciar" suena muy mal en la tradición católica. ¡Ya te bautizaron de bebé y es válido aunque te criaras en una familia atea!
El Directorio de Catequesis sí que habla de un "catecumenado analógico" que es como-si-fuera-para-neófitos... pero para los bautizados. Lo llama "catecumenado en sentido analógico". Y sería ese eslabón perdido, lo que se ha de dar para "reiniciar" a los que están "mal iniciados" (quizá bautizados o confirmados... pero sin que se les notara en nada).
"¿No tenéis una sensación de que toda la gente que pasa por el primer anuncio [Alpha, Emaús, etc...] pasa por él como por una experiencia, pero luego se va por ahí? ¿Una cierta sensación de pájaro en mano y ciento volando? Es porque hay que insertarlos en un proceso que responda tanto a su necesidad de formación, de crecimiento, de acompañamiento, como a una inserción verdadera y real, sacramental en la Iglesia", dictamina.
Por eso, el Catecismo Buscad al Señor de la Conferencia Episcopal "lo puedes usar y lo debes usar, pero no como un material de instrucción, sino como un itinerario de vida. Podrás adaptar un poquito aquí, otro poquito allá, pero en su esencia nos está marcando el camino por el que la Iglesia nos propone deambular, caminar hoy en día. Debemos prestarle más atención".
Ese catecumenado, para todos, permitirá superar "la pastoral esquizofrénica entre primer anuncio y discipulado, entre el mantenimiento y la misión, entre el evento y la vida ordinaria de cada día".
"Llevamos tiempo, 15 años, [haciendo Nueva Evangelización] y después del primer anuncio, ¿qué hacemos? Y cuando responden que el discipulado, siguen intentándolo, pero falta algo..." Eso que falta es ese catecumenado.
Eso se va a notar en la parroquia. "Si en el centro está la evangelización, en el centro del año litúrgico va a estar los bautismos. Necesitamos volver a ser una iglesia que bautice. Estamos siendo una iglesia que entierra a muertos, no que bautiza renacidos. Esta iglesia ahora mismo parece que está más preocupada de enterrar muertos que de dar a luz nuevos hijos. Sin desatender a nadie, sin echar ni desterrar el vino viejo. Vino viejo, vino nuevo. Los dos tienen que ponerse cada uno en su barrica para que no se pierdan", exhortó.
Jugar a mantener estructuras es perder
Hacia el final de la charla, expresó su convicción de que intentar mantener las estructuras de siempre con retoques menores como las "unidades pastorales" es, dijo, "mala estrategia de liderazgo, está matando nuestra pastoral, no da prioridad a la salvación ni al reino de Dios. ¿A qué estamos jugando? A mantener las estructuras. Pero las estructuras van a tener que metamorfosearse. Nadie dice que mueran las parroquias, sino que muera el modelo de parroquia en el que estamos. Si no lo decimos, hablarán las piedras. Y si no hablan las piedras, hablará la demografía".
"Dios no acusa, convence. Cuando llama, cuando señala algo que hace falta cambiar, da alegría, da paz, da camino. Siempre hay camino. Mis caminos no son vuestros caminos, pero siempre hay camino con el Señor. Nuestro misterio es un misterio de muerte y renacimiento poderoso. Es un misterio pascual. Hay que morir para vivir. Está claro. Y el Señor nos resucitará. Pero, ¿a qué debemos morir?¿Cuántos de nuestros procesos tienen que morir? ¿Cuántas cosas tienen que morir en nosotros, en nuestra cabeza, en nuestra mente, en nuestra forma de pensar, nuestra forma de mirar la realidad pastoral? ¿Cuánta conversión necesitamos? ¿Cuán pecadores somos?"
Y concluyó animando a poner en el centro "el proceso de salvación". "No te quedes con los métodos [de evangelización] como un entretenimiento más. Tomemos el catecumenado como proceso rector de nuestras parroquias. Así todo el mundo sabe lo que hay que hacer y se acaba la pregunta y después del primer anuncio, ¿qué hago? Haced esto. Tenemos ya materiales y la Iglesia también nos invita a ser creativos", exhortó.
Pablo J. Ginés, ReL
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