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martes, 2 de mayo de 2023

10 beneficios de la Hora Santa según Fulton J. Sheen

mężczyzna modli się w kościelnej ławce

En nuestras ajetreadas vidas, se necesita un tiempo considerable para sacudirnos los llamados "diablos del mediodía"...

El legado de monseñor Fulton J. Sheen (1895-1979) es inmenso. Muy pocos obispos, sacerdotes o predicadores católicos han alcanzado la popularidad de este participante del Concilio Vaticano II, arzobispo de Newport (Estados Unidos) y director de la Sociedad Misionera Mundial para la Propagación de la Fe.

Los temas que trató en sus libros, en sus charlas de radio, en sus programas de televisión y en la conferencias que dictó a lo largo de los años, lo hicieron un referente del catolicismo y de la cultura católica.

En Lo mejor de Fulton J. Shhen, del pizarrón del ángel(Lumen, 2005) se le llama «maestro espiritual de la primera hora».

Uno de los temas menos explorados en las reseñas sobre monseñor Sheen es su enorme espiritualidad, sobre todo su espiritualidad mariana. Pero también lo fue de la adoraciónal Santísimo.

En estas diez razones para hacer una Hora Santa se despliega lo más profundo de su relación con Aquel a quien siempre llamó «Nuestro Divino Salvador».

El artículo se desprende del libro Lord, Teach Us To Pray: A Fulton Sheen Anthology(Sophia Institute Press).

1TIEMPO BIEN EMPLEADO

Es tiempo pasado en la presencia de Nuestro Señor mismo. Si la fe está viva, no se necesita más razón.

2AGITA LOS DEMONIOS DEL MEDIODÍA

En nuestras ajetreadas vidas, se necesita un tiempo considerable para sacudirnos los llamados «diablos del mediodía», las preocupaciones mundanas, que se aferran a nuestras almas como el polvo.

3JESÚS LO PIDE

Nuestro Señor lo pidió. «¿No tuviste fuerzas, entonces, para velar conmigo ni siquiera por una hora?» (Mateo 26,40). La palabra fue dirigida a Pedro, pero se le conoce como Simón. Es nuestra naturaleza Simón la que necesita la Hora. Si la hora parece dura es porque «el espíritu está bien dispuesto, pero la carne es débil» (Mc 14,38).

4EQUILIBRIO ESPIRITUAL Y PRÁCTICO

La Hora Santa mantiene un equilibrio entre lo espiritual y lo práctico. Las filosofías occidentales tienden a un activismo en el que Dios no hace nada y el hombre todo; las filosofías orientales tienden a un quietismo en el que Dios hace todo y el hombre nada. La Hora Santa une la vida contemplativa a la vida activa de la persona.

5PRACTICAREMOS LO QUE PREDICAMOS

La Hora Santa nos hará practicar lo que predicamos. «Aquí hay una imagen», dijo, «del reino de los cielos: Había una vez un rey, que celebró una fiesta de bodas para su hijo y envió a sus siervos con un llamado a todos los que había invitado a la boda; pero no quisieron venir» (Mt. 22,2–3).

6NOS AYUDA A REPARAR

La Hora Santa nos ayuda a hacer reparación por los pecados del mundo y por nuestros propios pecados. Cuando el Sagrado Corazón se apareció a santa Margarita María, fue Su Corazón, y no Su cabeza, el que fue coronado de espinas. Fue el amor el que resultó herido.

SACRED HEART

7REDUCE LA TENDENCIA A LA TENTACIÓN

Reduce nuestra propensión a la tentación y la debilidad. Presentarnos ante Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento es como poner a un tuberculoso en buen aire y sol. El virus de nuestros pecados no puede existir por mucho tiempo frente a la Luz del mundo.

8NUESTRA HORA SANTA ES NUESTRA ORACIÓN PERSONAL

La Hora Santa es una oración personal. La persona que se limita estrictamente a su obligación oficial es como el sindicalista que baja las herramientas en el momento en que suena el silbato. El amor comienza cuando termina el deber.

9NOS IMPIDE BUSCAR UN ESCAPE

La meditación nos impide buscar un escape externo de nuestras preocupaciones y miserias. Cuando surgen dificultades, cuando las acusaciones falsas tensan los nervios, siempre existe el peligro de que miremos hacia afuera, como lo hicieron los israelitas, en busca de liberación.

10LA HORA SANTA ES NECESARIA

Finalmente, la Hora Santa es necesaria para la Iglesia. El único requisito es la aventura de la fe, y la recompensa es la profundidad de la intimidad para quienes cultivan su amistad. Permanecer con Cristo es comunión espiritual, como Él insistió en la solemne y sagrada noche de la Última Cena, el momento que eligió para darnos la Eucaristía: «Solo tenéis que vivir vosotros en mí, y yo viviré en vosotros» (Juan 15,4). Nos quiere en su morada: «Para que donde yo estoy, también vosotros estéis» (Juan 14,3).

Jaime Septién, Aleteia

Vea también:

Una guía minuto a minuto para una Hora Santa de Adoración

Todo lo que necesitas es un tabernáculo con la lámpara del santuario encendida, una Biblia y quizás un Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica…

Para rezar una hora santa de Adoración de la Eucaristía, todo lo que necesitas es un tabernáculo con la lámpara del santuario encendida, una Biblia y quizás un Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (disponible en Internet).

Tres reglas

1. Silencio. No recites mecánicamente las oraciones o revises en silencio el estrés de tu vida. Mantén un silencio y una calma en tu exterior e interior.

2. Atención. No es una mera hora de lectura; leer debería ser un punto de entrada a la oración.

3. Buena disposición. Siéntate, ponte de pie o arrodíllate, pero con respeto. Consejo rápido: si sientes somnolencia, ¡ponte de pie!

Minuto a minuto

No hay una única forma de hacer una hora santa. La siguiente estructura podría ayudarte si te pierdes durante la hora, pero tienes libertad para reconfigurarla como mejor se adapte a tus necesidades.

:00-:05 – Inicio

Primeros 5 minutos: Pide al Espíritu Santo que te ayude, luego haz actos de fe, esperanza y caridad. Di a Dios cómo crees, confías y sientes amor por Él. Pide más fe, esperanza y amor.

Consejo rápido: Hay estupendas oraciones al Espíritu Santo y Actos de Fe, Esperanza y Amor en el Compendio.

:05-:15 – Adoración

Próximos 10 minutos: Adora a Dios. Él sostiene el universo como una semilla en la palma de su mano. Él es todopoderoso, todo bondad, más hermoso de lo que podemos imaginar y más real que las pequeñas cosas que percibimos tan fácilmente. Imagina a Cristo sentado a tu lado.

Y dile: “Oh Dios mío, adoro tu divina grandeza desde la profundidad de mi pequeñez; eres tan grande y yo tan pequeño”; o reza el Gloria Patri. Repite cuantas veces creas necesario.

Consejo rápido: Prueba el Te Deum que está en el Compendio. Otras ayudas de la Escritura para la adoración: Éxodo 33,18-23; Cantar de los cantares 2,8-17; Mateo 2,1-11; Juan 1,1-18; Colosenses 1,15-20; Filipenses 2,6-11.

:15-:25 – Contrición

Próximos 10 minutos: Ofrece reparación. Lo que salva no es tu amor por Dios, sino Su amor por ti. Examina tu conciencia. Ofrece reparación por los pecados del mundo. Reza: “Oh Jesús mío, lo siento mucho. Perdóname”. (Imagina a Jesús en la cruz; besa cada llaga).

Consejo rápido: Escrituras para contrición: 1 Corintios 13,4-7; Colosenses 3,5-10; 1 Timoteo 1,12-17; Santiago 3,2-12; 1 Juan 1,5 y 2,6; Salmos penitenciales: 6, 32, 38, 51, 102, 130, 142.

:25-:40 – Meditación

Próximos 15 minutos: Contempla la acción de Dios. Quizás quieras rezar meditativamente las Estaciones de la Cruz o un Rosario. O también:

Meditación de la Escritura. Lee un pasaje breve del Evangelio. Imagina la escena. Fíjate en las reacciones de Cristo. Piensa en tres formas en que ese pasaje se pueda aplicar a tu propia vida. Medita sobre cada línea.

Meditación doctrinal. Lee pasajes de la Escritura o del Catequismo que se apliquen a una doctrina de la Iglesia. Valora el plan de Dios y encuentra formas en que se aplique a ti. (Quizás: domingo, Resurrección; lunes, Encarnación; martes, Misericordia/Confesión; miércoles, Espíritu Santo; jueves, Eucaristía; viernes, Pasión; sábado, María).

Meditación vital. Observa tu propia vida profundizando en tu examen de conciencia. ¿En qué tipo de orgullo sueles caer más? Egoísmo (valorarte a ti por encima de todo), Vanidad (valorar por encima de todo las opiniones de los demás), Sensualidad (valorar primero la comodidad). Reza por las virtudes opuestas: Caridad (servir primero a los demás), Fidelidad (poner primero la opinión de Cristo), Disciplina (aceptar tus cruces).

:40-:50 – Acción de gracias

Próximos 10 minutos: Expresa gratitud por todos los dones de Dios. No te creó solamente a ti, sino que sostiene tu existencia por amor en cada momento.

Agradécele literalmente todo y sé específico: comida, techo, ropa, salud, familia, amigos, maestros, colegas de trabajo y, sobre todo, los dones espirituales: fe, esperanza, amor, este momento de oración, la fe católica, los discípulos que te llegaron.

Da gracias a Dios por las respuestas a la oración. Agradécele las cruces. Agradécele haberte creado y preocuparse tanto por ti que murió por ti.

Consejo rápido: Escrituras para agradecimiento: Génesis 1; Génesis 8,15-22; Job 1,13-22; Daniel 3,46 ss.; Mateo 6,25-34; Lucas 17,11-19; Salmos: 8, 65, 66, 100, 111.

:50-:55 – Petición a Dios

Próximos 5 minutos: Pide a Dios por tus necesidades y las de otros. Él es el rey del universo. Él lo controla todo, incluso cuando no resulta tan obvio. Reza por la Iglesia, por las intenciones del Papa, por aquellos que sufren, por los sacerdotes y obispos, por los religiosos y religiosas, por las vocaciones, por tu país, por tu familia, por lo que más necesites en tu vida espiritual. Reza por la paz y la protección de la institución de la familia. Reza por quienes te han pedido oraciones.

:55-1:00

Finales 5 minutos: Haz una resolución de actuar a la luz del Espíritu Santo que has recibido: algo realizable y comprobable.

Pide a la Santa Madre que te ayude, quizás con oraciones marianas del Compendio.

Tom Hoopes, Aleteia

Vea también    Expiación y Reparación al Sagrado Corazón - Papa Pío XI












lunes, 13 de diciembre de 2021

El obispo Fulton Sheen describió las trampas que usará el Anticristo para engañarnos y cómo evitarlo

                           Un discurso de hace más de setenta años
                                          con tintes hoy proféticos


El inquietante Harvey Stephens, en «La Profecía [The Omen]»,
de Richard Donner (1976), una de las pocas aproximaciones cinematográficas
a la figura del Anticristo


 

Consta en las Sagradas Escrituras que la presencia del Anticristo será una de las señales precursoras del fin del mundo. Así lo interpretan, al menos, los Padres de la Iglesia y la mayor parte de los teólogos, considerándole señalado por San Juan como "el mentiroso, el que niega que Jesús es el Cristo, el que niega al Padre y al Hijo" (1 Jn 2, 22) y por San Pablo como "el hombre del pecado, el hijo de la perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios" (2 Tes, 3-4).

En su estudio de la cuestión, el jesuita Francisco Suárez (1548-1617) afirma como próximo a la fe que será una persona, y no, como en ocasiones se ha interpretado, un movimiento o una ideología: "El Anticristo no sólo será verdadero hombre, sino también verdadera persona humana, persona propia y connatural a la humanidad; así que no será la persona de un demonio encarnada".

Apariencia de santón humanitario, incluso cristiano

¿Cómo reconocerlo e identificarlo? Hay toda una tradición literaria católica, que va desde Señor del Mundo de Robert Hugh Benson a El Padre Elías de Michael D. O'Brien, que lo dibuja como un ser de apariencia nada acorde con su terrible designio: al contrario, como una persona que atraerá precisamente por su apariencia benéfica y su capacidad de halago a las tendencias tanto más amables cuanto más disolventes de la cultura en la que nazca.

Ésa es también la visión del obispo Fulton J. Sheen (1895-1979), quien hizo un inquietante retrato del Anticristo en un sermón radiofónico del 26 de enero de 1947:




"El Anticristo no se llamará así, de otra forma no tendría seguidores", advertía el obispo Sheen: "No llevará vestiduras rojas, no vomitará azufre, no llevará tridente". En aquel momento Sheen era solo un sacerdote que deslumbraba en la radio y en la naciente televisión con sus predicaciones y ya había escrito varios libros. Destacaba por su anticomunismo, al que consagraría en 1948 su obra El comunismo y la conciencia occidental, pero no sería hasta 1951 que fue nombrado obispo auxiliar de Nueva York, y en 1966 obispo de la diócesis neoyorquina de Rochester.

El gran objetivo del Anticristo, explicaba Sheen, será, como el del demonio, parecerse a Dios: "¿Cómo conseguirá entonces seguidores para su religión?". 

Y desgranó estas características:

"-Se disfrazará como el Gran Humanitario: hablará de la paz, de la prosperidad y de la abundancia no como medios para llevarnos a Dios, sino como fines en sí mismos.

»-Escribirá libros sobre la nueva idea de Dios para acomodarlas a como vive la gente.

»-Divulgará la fe en la astrología para que sean las estrellas, y no la voluntad, las responsables de nuestros pecados.

»-Justificará la culpa como sexo reprimido, hará que los hombres se avergüencen de no ser considerados abiertos de mente y progresistas por sus compañeros.

»-Identificará la tolerancia con la indiferencia entre el bien y el mal.

»-Fomentará el divorcio bajo de que es “necesario” que haya una tercera persona.

»-Hará que crezca el amor por el amor y decrezca el amor por las personas.

»-Invocará la religión para destruir la religión.

»-Incluso hablará de Cristo y dirá que es el mayor hombre que jamás haya vivido.

»-Dirá que su misión es liberar a los hombres de las servidumbres de la superstición y el fascismo, a los que nunca definirá.

»-En medio de todo su aparente amor por la humanidad y su fácil verborrea sobre la libertad y la igualdad, guardará un secreto que no dirá a nadie: él no creerá en Dios. Y como su religión será la hermandad sin la paternidad de Dios, embaucará incluso a los elegidos.

»-Fundará una anti-Iglesia, que será una imitación de la Iglesia porque el demonio es el mono de Dios. Será el cuerpo místico del Anticristo, que en todo lo exterior se parecerá a la Iglesia como cuerpo místico de Cristo. En su búsqueda desesperada de Dios, inducirá al hombre moderno, en su soledad y frustración, a comprometerse cada vez más en su comunidad, que dará al hombre una visión más amplia de las cosas sin necesidad alguna de conversión personal y sin admitir la culpa individual. Son días en los que el demonio se le soltará particularmente la cuerda".

Pese a estos preocupantes signos, "los cristianos deben comprender que un momento de crisis no es un momento de desesperación, sino una oportunidad", y que tras la Crucifixión viene la Resurrección.

Para no figurar entre los engañados

Y proponía un plan de vida para estar preparados ante los engaños del Anticristo:

Obispo Fulton Sheen.

-Colgar un crucifijo en casa "para recordar que tenemos una cruz que llevar".

-Rezar cada noche el rosario en familia.

-Ir diariamente a misa.

-Hacer a diario la Hora Santa ante el Santísimo, "especialmente en parroquias cuyos párrocos son conscientes de las necesidades del mundo y llevan a cabo actos de reparación".

-Rezar a San Miguel Arcángel, recordándole que ya venció una vez el orgullo de Lucifer.

-Rezar a la Santísima Virgen, "porque le ha sido dado el poder de aplastar la cabeza de la serpiente".

-"Conservar el estado de gracia quienes tengan fe, y quienes no la tengan que empiecen a buscarla, porque en los tiempos que vienen solo habrá una forma de que las rodillas dejen de temblar, y será caer sobre ellas y rezar".

Carmelo López-Arias / ReL

Vea también    Cartas del diablo a su sobrino






















martes, 10 de julio de 2018

UN GRAN SERMÓN DEL OBISPO FULTON SHEEN


A través de sus homilías e intervenciones radiofónicas y televisivas, Fulton J. Sheen (1895-1979), obispo auxiliar de Nueva York y luego obispo de Rochester, se convirtió en una de las personalidades católicas más influyentes de Estados Unidos en los años 50 y 60. Este sugerente sermón consagrado a la Santísima Virgen es una muestra de su excelente oratoria










Conozca más:








Los políticos conversos del obispo Fulton J. Sheen


Su posible beatificación no sólo centra las miradas en el legendario prelado: también en sus discípulos.






Fulton J. Sheen.
Fulton J. Sheen.
El  28 de junio Benedicto XVI firmó el decreto sobre las "virtudes heroicas" de Fulton J. Sheen(1895-1979), abriendo las puertas a su posible beatificación. El nombre del legendario obispo estadounidense, auxiliar de Nueva York y posteriormente titular de Rochester, está para siempre ligado a dos hechos: su entrega a la evangelización a través de la radio y la televisión merced a un verbo y una mirada singularmente apropiados para esos medios, y su percepción certera del peligro del comunismo dentro y fuera de su país.

La fama de Sheen y sus cualidades personales lograron conversiones "sonadas" de personajes socialmente relevantes como el industrial Henry Ford II o la actriz Virginia Mayo, y sobre todo la de hombres y mujeres que ya desempeñaban, y continuarían desempeñando pero en sentido diverso, un papel en la política. De particular interés son los casos de los ex comunistas Louis Budenz Bella Dodd, y de la conservadora Clare Boothe Luce.


Más de veinte detenciones... y luego colaborador del FBI  Louis Budenz (1891-1972) se inició en el movimiento sindical, y se dice que fue detenido 21 veces por su participación en diversas huelgas y algaradas. Ingresó en el Partido Comunista, se convirtió en miembro de su comité directivo nacional, y en 1935 empezó a trabajar como periodista en el Daily Worker, un diario de rígido estalinismo que apoyó incluso las célebres purgas en el interior del mismo régimen bolchevique. Cuando en 1939 Stalin firmó con Adolf Hitler su pacto de no agresión, hubo una convulsión en el periódico. Su director no comprendía esa estrategia y fue cesado, y su sustituto fue Budenz, siempre leal a las directrices del partido, fuesen cuales fuesen.

Ese mismo Budenz fue el que en 1945 conoció a Fulton J. Sheen. Las múltiples desilusiones que había acabado produciéndole el comunismo real durante la Segunda Guerra Mundial, más la contundencia argumental del obispo -ya una estrella radiofónica-, sumadas a la convicción cristiana que transmitía, terminaron venciendo las resistencias espirituales de Louis. Se convirtió al catolicismo y colaboró con el FBI para desenmascarar la infiltración con la que las sucursales del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) amenazaban estructuras esenciales del país justo en los inicios de la Guerra Fría. Contribuyó, entre otros, a la investigación sobre Alger Hiss, miembro del Departamento de Estado y uno de los más sonados espías soviéticos descubiertos en la época.
Budenz escribió en 1947 su autobiografía, empezó a dar clases de economía en la universidad de Fordham y publicó cuatro libros más contra el comunismo y sus tácticas de penetración social.
Infiltración en la IglesiaBella Dodd (19041969) siguió una trayectoria parecida. Había nacido en Italia, y emigró muy pequeña con sus padres a Estados Unidos. Se graduó en Leyes en la Universidad de Nueva York, en una época en la que ya se reconocía como militantemente agnóstica. En 1932 era ya una de las más activas dirigentes del Partido Comunista, y acabó formando parte de su comité de dirección.

En 1949, sin embargo, fue expulsada. El partido alegó que en su labor como abogada, había defendido en un pleito a un propietario frente a un rentista, contraviniendo las normas de la organización contra la propiedad privada. En realidad era víctima de una de las clásicas purgas internas de los partidos comunistas, en pleno auge del estalinismo. La noticia de su expulsión, dada su notoriedad, salió en todos los periódicos. Bella lamentó que muchos de ellos aceptaran al informar las consignas del partido que la acusaban de "fascista".
Siguiendo los pasos de Budenz, Dodd conoció a monseñor Sheen, quien en 1951 había llegado a Nueva York como obispo auxiliar. Desencantada al comprobar en carne propia la falsedad del comunismo como mero aparato de poder, siguió una evolución filosófica que le llevó a rechazar el materialismo dialéctico, y religiosa, en virtud de la cual quiso ingresar en la Iglesia. No pudiendo comprobarse si había sido bautizada en Italia al nacer, en la Vigilia Pascual de 1952 fue bautizada sub conditione [bajo condición] por Sheen en la catedral de San Patricio, aunque no lo hizo público hasta agosto.

En 1954 escribió un libro, School of darkness [Escuela de oscuridad], denunciando los poderes económicos que estaban financiando en Estados Unidos y en otros países a los partidos comunistas para controlar al hombre común y destruir la civilización cristiana. Y denunció algo más: "En los años 30 introdujimos a once hombres en el sacerdocio con la misión de destruir a la Iglesia desde dentro. Ahora están en elevados lugares, desde donde trabajan para debilitar la actitud de la Iglesia contra el comunismo".

En 1969, un año antes de morir, entendiendo que sus advertencias se estaban verificando, hizo un intento por volver a la política con un pequeño partido conservador, y de convertirse en miembro de la Cámara de Representantes por Nueva York, pero apenas obtuvo un 3% de votos en lid con los candidatos republicano y demócrata.



De la Brigada Lincoln a Reagan Clare Boothe Luce (1903-1987) se diferencia de Louis y Bella en que nunca fue comunista en sentido estricto (aunque sí les apoyó en alguna ocasión), y en que logró éxitos políticos que aún hoy le son reconocidos. Hija de un violinista y una bailarina, recibió una educación esmerada en Chicago primero y, tras la separación de sus padres, en Francia. Hermosa (con ojos que algunos decían de color violeta, privilegio reservado a la actriz Liz Taylor), Inteligente, despierta, con talento literario y para la interpretación -intervino ya siendo niña en algunas películas-, en 1935 se casó con Henry Luce, editor de TimeLife Fortune.

Su marido apoyó al bando nacional durante la Guerra Civil española, pero Clare no le siguió en ese punto. Hizo una donación económica a la denominada Brigada Lincoln, que se unió a las Brigadas Internacionales con voluntarios norteamericanos, en su abrumadora mayoría comunistas.

A partir de ese año, la carrera de Clare, literaria como autora de obras de teatro (algunas llevadas al cine, como Mujeres, de George Cukor, en 1939), y política con su participación en distintos movimientos tanto en el entorno republicano como en el demócrata, siempre en codeándose con la clase dirigiente de la vida pública, se hace vertiginosa. Finalmente, en 1942 se presenta como candidata a la Cámara de Representantes por el Partido Republicano, y gana el cargo, con una posiciones ideológicas cada vez más conservadoras.

Todo parecía sonreírle, pero en 1944 la tragedia llega a su vida cuando su hija Anne, de 19 años, muere en accidente de automóvil. Clare sufre entonces una profunda crisis espiritual... y de nuevo aparece monseñor Fulton J. Sheen, a quien conocía como una de sus múltiples y elevadas relaciones sociales. El entonces sólo sacerdote la guía y la conduce hasta la Iglesia, en la que ingresa en 1946. "Nunca me he encontrado con una mente más brillante que la de Clare. Es chispeante, como un florete", confesaría años después el obispo.

En 1947 escribió una serie de artículos explicando su conversión al catolicismo, y en 1952 publicó un libro que recopilaba ensayos sobre distintos santos escritos por autores de fama, entre ellos Evelyn Waugh (autor de Retorno a Brideshead).

Clare no se había presentado a la reelección como congresista, pero en 1952 volvió a la política con un discurso firmemente anticomunista (motivo, años atrás, de sus primeras discusiones con Sheen, cuyas tesis acabó asumiendo) y apoyó a Dwight Eisenhower. Tras la victoria del general, en 1953 se convirtió en embajadora de Estados Unidos en Italia, convirtiéndose en la primera mujer estadounidense que conseguía un cargo diplomático de importancia. Su estancia en Roma le sirvió además para trabar una sólida amistad con el Papa Pío XII.

En 1956 cayó enferma y dejó el cargo en Italia, pero en 1959 volvió a ser nombrada embajadora, esta vez en Brasil. Siguió durante años vinculada al ala más conservadora del Partido Republicano, y en 1964 apoyó al senador Barry Goldwater en su fallido intento a la Casa Blanca, momento que se considera punto de nacimiento de la moderna revolución conservadora en Estados Unidos.

Retirada de la política por unos años, aunque consagrada intelectualmente a denunciar el feminismo nacido en mayo del 68Ronald Reagan la rescató en 1981 como consejera de asuntos exteriores, y en 1983 recibió la Medalla de la Libertad. Murió cuatro años después de un tumor cerebral.

Las manos del posible beato  
Al cerrarse, sus ojos se llevaban consigo, como los de Louis Budenz y Bella Dodd, las imágenes de una época convulsa que les llevó a todos ellos a la Iglesia católica. Y todos, con unas mismas manos como instrumento: las de un sacerdote llamado Fulton Sheen que derramó sobre sus respectivas cabezas el agua de su salvación.

Carmelo López-Arias / ReL