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miércoles, 23 de agosto de 2017

¿Los católicos adoran las estatuas? Por Philip Kosloski, aleteia


¿No dijo Dios "no os volváis hacia los ídolos ni os hagáis dioses de fundición?

Cuando entras en una iglesia católica, uno de los tipos más distintivos de obras de arte que encuentras es la estatua. Para algunos, esto parece contradecir la Palabra de Dios, que dijo: “No os volváis hacia los ídolos, ni os hagáis dioses de fundición. Yo, Yahveh, vuestro Dios” (Levítico 19: 4).
Sin embargo, los católicos persisten en decorar sus iglesias con numerosas estatuas. ¿Por qué? ¿Va contra lo que Dios estableció en la Biblia?
Este tema fue controvertido en la Iglesia primitiva, requiriendo un consejo para resolverlo cuando algunos en la Iglesia trataron de destruir todas las imágenes (no sólo las estatuas). Creían que cualquier imagen de Dios iba contra de las leyes de Dios y era una forma de idolatría.
Sin embargo, el Catecismo de la Iglesia Católica explica que “en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce, el arca de la Alianza y los querubines”(CCC 2130).
Con esto en mente “el séptimo concilio ecuménico de Nicea (787) justificó … la veneración de los iconos – de Cristo, pero también de la Madre de Dios, los ángeles y todos los santos. Al encarnarse, el Hijo de Dios introdujo una nueva “economía” de imágenes “(CCC 2131).
Desde entonces, la Iglesia ha enseñado que la “El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que proscribe los ídolos. En efecto, “el honor dado a una imagen se remonta al modelo original”, “el que venera una imagen, venera al que en ella está representado”. El honor tributado a las imágenes sagradas es una “veneración respetuosa”, no una adoración, que sólo corresponde a Dios” (CCC 2132).
La principal diferencia entre los paganos que adoran a ídolos y los cristianos que veneran estatuas radica en la intención de la persona. Los cristianos que oran ante las estatuas lo hacen para honrar a Dios o los santos, rezando a la persona “detrás” de la imagen en lugar de a la imagen misma.
Un cristiano no está ligado a la estatua. Si la estatua es destruida, su fe no vacila ni cesa. Es simplemente una representación de Dios (o un santo) y es un objeto material.
Un pagano, en cambio, está atado a la estatua y cree que Dios está dentro de la imagen particular. Adora a la estatua creyendo que tiene gran poder. Destruir tal imagen en una religión pagana es una de las ofensas más altas posibles.
Como señala el Catecismo, los cristianos no “adoran” la estatua, sino la “veneran”. La adoración está reservada sólo a Dios. Si alguien orara a la estatua o adorara la estatua, estaría cometiendo idolatría, pero esto no es lo que la Iglesia católica enseña a sus miembros a hacer.
La Iglesia enseña a los cristianos a venerar las estatuas, reconociendo que apuntan a una realidad oculta y espiritual que no está limitada por la representación.
Otra forma de decirlo es que las estatuas son especiales recordatorios de varios santos y de Dios. Nos recuerdan cosas celestiales y apuntan nuestras almas a la Trinidad. Las estatuas son herramientas, instrumentos para ser utilizados en la vida espiritual y no fines en sí mismos.
Así, aunque pueda parecer que los católicos están adorando estatuas, no es así. Están usando estatuas, como Dios lo permite, como imágenes que apuntan “simbólicamente hacia la salvación por el Verbo encarnado”.

imágenes sagradas

domingo, 13 de agosto de 2017

¿Por qué los católicos encienden velas a los santos? Artículo de Philip Kosloski

¿Se trata de una superstición?


No existe nada más “católico” que las velas votivas, sobre todo si se encuentran ante imágenes en un entorno eclesiástico. Siempre que en una película o una serie de televisión se quiere mostrar a la audiencia que un personaje es católico, con toda seguridad aparecerá un confesionario o una repisa con estas velas.

La confesión es un sacramento, por supuesto, pero ¿de dónde viene el uso de las velas? ¿Se trata de una práctica supersticiosa?
Más bien lo contrario, de hecho.
“Yo soy la luz del mundo, el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8: 12).
Durante la Vigilia Pascual, cuando el diácono o el sacerdote entra en la iglesia oscura con el cirio pascual, recita “Luz de Cristo”, a lo que los fieles responden “Demos gracias a Dios”. Este canto nos recuerda cómo Jesús llegó a nuestro mundo de pecado y muerte para traernos la luz de Dios.
Además de su empleo en lugares donde los primeros cristianos celebraban la misa, las velas también iluminaban los sepulcros de los mártires. El padre William Saunders explica que “existen pruebas de que se encendían velas o lámparas de aceite en las tumbas de los santos, concretamente de mártires, ya en los años 200, y ante reliquias e imágenes sagradas a partir de los años 300”.
En este contexto, “la luz representa nuestras oraciones ofrecidas en la fe que se convierten en la luz de Dios. Con la luz de la fe, suplicamos a nuestro Señor por nuestras plegarias o a un santo para que rece con nosotros”. La palabra “vigilia” proviene del latín vigilia y significa velar o supervisar.
La vela de la vigilia permanece encendida durante un periodo de tiempo, ya sean horas o días, y simboliza el anhelo de la persona de “estar presente ante el Señor en su oración aunque nos vayamos para continuar con nuestras tareas diarias”. También recuerda a la persona que el santo siempre está rezando por sus súplicas.
Otra palabra que se emplea para referirse a este tipo de velas es “votiva” y proviene del latín votum, que significa promesa, compromiso o simplemente plegaria. Refuerza la idea de que las velas representan nuestras oraciones ante Dios.
Como seres humanos, tenemos cuerpo y alma y, a menudo, nuestras oraciones deben expresarse de un modo físico y tangible. De esta forma ayudamos a que el alma descanse y podamos profundizar en nuestra espiritualidad. Parecida al incienso, la luz de las velas es un recordatorio físico que hace dirigir nuestras almas hacia Dios. No las encendemos porque creemos que así Dios escuchará mejor nuestras plegarias, sino porque necesitamos un elemento visual que conecte nuestro cuerpo y nuestra alma.

martes, 12 de julio de 2016

¿Por qué los judíos y los católicos usamos imágenes?

No para adorarlas, sino para aproximarnos al Misterio

¿Por qué los judíos y los católicos usamos imágenes?



Jorge Luís Zarazúa, aleteia
1. No diremos más “¡Dios nuestro!” a la obra de nuestras manos
Hay un texto de la Biblia, Oseas 14, 2-10, en que el profeta del amor de Dios nos sigue mostrando el corazón compasivo de nuestro Dios y nos enseña una oración breve para pedir perdón a Dios, expresándole nuestro arrepentimiento y propósito de enmienda.

El versículo 4 es muy importante para dilucidar el tema de la idolatría:
Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más “¡Dios nuestro!” a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión (Os 14, 4).

La idolatría consiste en darle a la imagen un culto equivocado. Como se nota en este pasaje bíblico, la idolatría consiste en llamar “Dios” a lo que hemos hecho con nuestras manos.
En la Iglesia católica no adoramos a las imágenes ni pensamos que sean dioses, ni les damos ese nombre, que sólo corresponde al Altísimo.


2. Excavan unos mosaicos deslumbrantes en una antigua sinagoga de Israel

El 7 de julio de 2016, The National Geographic publicó, en su sitio de Internet una importante noticia sobre el hallazgo de unos bellísimos mosaicos en una antigua sinagoga del norte de Israel. Este es el link de la noticia (
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/excavan-unos-mosaicos-deslumbrantes-antigua-sinagoga-israel_9537 ).
Los mosaicos, ubicados en la nave central de la sinagoga, representan dos relatos bíblicos: el Arca de Noé y la separación de las aguas del mar Rojo por Moisés.

En el panel del Arca de Noé aparece la legendaria embarcación rodeada de pares de animales como elefantes, leopardos, burros, serpientes, osos, leones, avestruces, camellos, ovejas y cabras.
En el panel del mar Rojo aparecen los soldados del faraón y unos peces grandes que se los intentan tragar, además de carros de guerra volcados con sus respectivos caballos y sus conductores.

Esto nos ayuda a recordar que Dios prohíbe los ídolos (Ex 20, 4; Salmo 115, Salmo 135, etc.), pero permite las imágenes ( Ex 25, 18; Nm 21, 8).

De hecho, hay, en hebreo, tres términos que nos ayudan a comprender mejor el tema.
  • Pesel
  • Tselem
  • Pittuach
Pesel (פֶסֶל) es el término bíblico para designar un ídolo. Es el término que aparece en Éxodo 20, 4 y en Deuteronomio 4, 15, entre otros. Pesel se refiere a un ídolo, a una imagen idolátrica, hecha con la finalidad específica de adorarla, como el becerro de oro (Ex 32).
Tselem (צֶ֫לֶם) es el término hebreo para imagen. Aparece, por ejemplo, en Génesis 1, 26, donde YHWH dice: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza.

Pittuach (פִּתּ֫וּחַ) es el término para grabado.
Tanto tselem como pittuach se refieren a imágenes representativas no idolátricas; es decir, no se las fabrica para adorarlas. Es lícito tener estas imágenes, como se ve en Éxodo 25, 18 a propósito de los querubines de oro, y en Números 21, 6-9, a propósito de la serpiente de bronce.

El hallazgo de la sinagoga que nos presenta The National Geographic corresponde con lo que describe la Biblia a propósito del Templo de YHWH construido por el rey Salomón.

En el interior de la Casa, el cedro había sido esculpido en forma de calabazas y de guirnaldas de flores: todo estaba revestido de cedro y no se veían las piedras. El Santo de los Santos, en lo más interior de la Casa, había sido preparado para poner allí el Arca de la Alianza de Yavé. Delante del Santo de los Santos, que tenía diez metros de largo, diez de ancho y diez de alto, se levantó un altar de cedro recubierto de oro fino. Salomón revistió de oro fino el interior de la Casa y una cadena enchapada en oro cerraba el Santo de los Santos. Toda la Casa estaba pues recubierta de oro; también estaba recubierto de oro el altar ubicado delante del Santo de los Santos. En el Santo de los Santos puso dos Querubines de madera de olivo silvestre de cinco metros de alto. Cada una de las alas del querubín tenía dos metros y medio de largo, de manera que había cinco metros de una punta a la otra de las alas. El segundo querubín medía también cinco metros; ambos querubines tenían el mismo porte y la misma forma. La altura del primero y del segundo era de cinco metros. Salomón puso los querubines en el centro de la Casa, con las alas desplegadas; el ala del primero rozaba uno de los muros y el ala del segundo tocaba el otro muro, y sus alas se tocaban una con otra en el medio de la Casa. Salomón revistió de oro a los querubines. Hizo esculpir en relieve en todas las paredes de la Casa, por todo el derredor, tanto por fuera como por dentro, querubines, palmas y flores. Por dentro y por fuera, el piso de la Casa estaba recubierto de oro. Las puertas del Santo de los Santos eran de madera de olivo silvestre, el dintel y los postes ocupaban la quinta parte de la puerta, ambas puertas de madera de olivo silvestre estaban esculpidas con querubines, palmas y flores; todo estaba recubierto de oro, incluso los querubines y las palmas. De igual modo la entrada del Santuario estaba guarnecida de postes de madera de olivo silvestre, que ocupaban un cuarto de la puerta. Las dos puertas eran de madera de ciprés; cada una estaba constituida por dos paneles que se articulaban; allí habían esculpido querubines, palmas y flores, todo recubierto de oro. Se construyó el patio interior con tres hileras de piedra tallada y una hilera de postes de cedro. El año cuarto, en el mes de Ziv, se pusieron los cimientos de la Casa de Yavé, y en el undécimo año, en el mes de Bul, el mes octavo, se terminó el Templo con todos sus detalles, de acuerdo al plano que se había diseñado; Salomón construyó el Templo en siete años (1Reyes 6, 19-38).

Algo similar se lee en 1 Reyes 7, 25-51, donde se describen otros elementos de la Casa de Yavé, que manifiestan que el Pueblo de Israel tenía imágenes en el Templo. La arqueología nos presenta que en las sinagogas también había imágenes sagradas.

Un elocuente ejemplo lo tenemos en Dura-Europos, una población destruida hacia el 272 d.C. y descubierta en 1919, donde hay una capilla paleocristiana y una sinagoga. Pues bien, en ambas hay imágenes sagradas, como se puede ver en el siguiente enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Dura_Europos

Conclusión
Los católicos no tenemos Pesel (פֶסֶל). La Iglesia nunca nos ha enseñado que debemos adorar a las imágenes.
Los católicos tenemos Tselem (צֶ֫לֶם) y Pittuach (פִּתּ֫וּחַ), es decir,imágenes representativas, no idolátricas, a las que veneramos por las personas representadas por ellas.

jueves, 9 de junio de 2016

¿Sabías que la Biblia sí manda hacer imágenes sagradas?

Quien confunde las abominaciones paganas con las sagradas imágenes tacha la Biblia de contradictoria

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Es frecuente la acusación, en el ámbito de la religión, de que las imágenes significan “idolatría”. Sin embargo, en la propia Biblia encontramos ejemplos de imágenes que nada tienen que ver con los ídolos.

Querubines sobre el Arca de la Alianza (cf. Éxodo 25, 18):
– A la izquierda, las imágenes de los Querubines sobre el Arca de la Alianza, conforme Éxodo 25,18.
– Delante del Arca con las imágenes, el Santo Rey David se regocija y salmodia (2 Sm 6, 5-6)
– Era a través de esas imágenes como Dios hablaba a Moisés (Ex 25,22).

Jesús Crucificado:
– Directamente, Jesús suspendido en su Cruz dando cumplimiento a una “figura bíblica” que hablaba sobre él: la de la imagen de la serpiente de bronce del desierto (Num 21, 8; Jn 3, 14)

De ahí la afirmación de San Pablo: “Conviene que nos gloriemos en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo” (Gal 6, 14)

La Biblia manda hacer imágenes
1 – ¿Qué son imágenes? Son, en general, representaciones esculturales de personas de cualquier naturaleza, o de conceptos morales. Por ejemplo, las imágenes de los Querubines, de Moisés, de la Libertad etc.

2 – Y las imágenes sagradas, ¿qué son? Son representaciones de Santos, de Ángeles, de la Virgen María, de Jesús etc.

3 – ¿Quién mandó hacer imágenes? Fue el propio Dios, conforme la Biblia nos enseña. Dios mandó hacer imágenes de querubines (ángeles) para la Arca de la Alianza (Ex 25,18). El Arca de la Alianza con los querubines estaba en el lugar más sagrado del Templo, el “Santo de los Santos”, que, una vez al año el sacerdote asperjaba con la sangre de las víctimas inmoladas a Dios (Hb 9,1 a 7). También Salomón llenó de imágenes el Templo (1 Reyes 6, 23 a 29), y Dios lo aprobó (1 Reyes 8,6 a 11).

4 – ¿Para qué sirven las imágenes? Para recordar a los ángeles, los santos y al propio Dios. Es lo que también enseña la Biblia. En el Libro de los Números, 21, 8, Dios mandó a Moisés hacer y levantar en un poste de madera una serpiente de bronce y dijo que quien la mirase quedaría curado de las mordeduras de las serpientes. Y Jesús se refería a ese hecho como siendo una “figura” de su crucifixión (Jn 3,14). Los falsos creyentes, sin embargo, detestan la Cruz, así como Satán también la detesta. Escuchemos a la Biblia: “Nosotros, por nuestra parte, rezamos a Cristo crucificado” (1 Cor 1,23).

5 – Entonces ¿era la serpiente la que curaba? No. Era Dios. Pero la imagen de la serpiente sirvió para recordar la ofensa hecha a Dios; sirvió, en suma, para recordar a Dios.

6 – ¿Y la imagen de Cristo en la Cruz? Ella recuerda muchísimo más: recuerda el pecado, la Redención por la Cruz, el amor de Cristo por nosotros. Esta es la cumbre de las imágenes: nos ayuda a pensar en Dios, a ir a Dios.

7 – ¿Para qué más sirven las imágenes? Ellas contribuyen a dar a los lugares de culto un aspecto sagrado e invitan al recogimiento y a la oración(Ex 25,22; 1 Reyes 6,23 a 28). Por eso, los querubines del Arca de la Alianza no eran simples adornos: recordaban la mediación secundaria de los Ángeles (Hb 1,14) e integraban los objetos del culto.

Además de esos casos, la Biblia está llena de “imágenes” y “cuadros” que el Artista Divino “pintó” con letras divinas. Esos cuadros inspiraron a los artistas humanos en sus lindos retablos, esculturas e imágenes. De nuevo respecto de la serpiente de bronce: para que siga siendo símbolo de la Pasión de Cristo, no importa el hecho de que el rey Ezequías la destruyera cerca de cinco siglos después (2 Reyes 18,4). El bastón de Moisés, levantando en un poste por orden de Dios, fue aprobado por Jesús dos mil años después. Conserva todo su valor simbólico, a pesar de haber sido destruida.

8 – Nosotros, católicos, ¿adoramos las imágenes? No. Quien lo afirma no entiende el catolicismo, o miente y actúa contra la Biblia.

9 – Nosotros veneramos las imágenes. ¿Por qué? Porque son representaciones de personas santas y amigas de Dios, o del propio Dios. Y porque inspiran amor a las virtudes y llevan a imitar a las personas santas a las que representan. Por eso, las imágenes sagradas son muy útiles. Nada hay de idolatría en esto. Es semejante a esa, también, la razón por la cual respetamos y veneramos la bandera nacional: ella simboliza la patria e inspira el patriotismo.

10 – ¿Qué es entonces lo que la Biblia condena? La Biblia condena los falsos dioses y sus ídolos, como los “dioses mudos” (Sal 134, 15 a 17) y las “imágenes y esculturas de cosas del cielo, de la tierra y de las aguas” (Ex 20, 3-5). Se trata de los ídolos que los paganos hacían para representar a sus falsos dioses (Rm 1,23). De hecho, los gentiles antiguos adoraban como “dioses del cielo” a ciertos astros (Júpiter, Venus etc.); “de la tierra”, ciertas aves y cuadrúpedos; “de las aguas”, ciertos anfibios y reptiles (Ex 32, 1-6; Rom. 1,23). Para los egipcios, por ejemplo, el cocodrilo era un animal sagrado.

Quien confunde las abominaciones de los gentiles con las sagradas imágenes injuria a la Biblia y la vuelve contradictoria, afirmando una cosa en un lugar y negando esa misma cosa en otro.

11 – Quien está contra las imágenes que la Santa Iglesia venera no está sólo contra la Biblia. Está también contra el sentido común. No podemos siquiera pensar sin formar imágenes en nuestra mente. El uso de imágenes es connatural a nuestra forma de entender la existencia y de comunicarla; es un modo natural de encender el corazón, preservando la imagen de aquellos a quien amamos, como hacemos con los retratos de los padres, hijos, familiares y amigos.

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Tomado de “Folhetos Católicos”, via blog Tradição Católica, aleteia