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miércoles, 9 de septiembre de 2026

«Sagrado Corazón» es una película que calienta corazones con un fuego diferente

Reseñamos la gran película cristiana de Francia de 2025 que llega ahora a los cines españoles; dramatización de las apariciones, testimonios cercanos de hoy.

Zoe, joven y antigua futbolista profesional, habla de su encuentro con Dios en la película Sagrado Corazón

Zoe, joven y antigua futbolista profesional, habla de su encuentro con Dios en la película Sagrado Corazón


La película Sagrado Corazón es un docudrama que busca enlazar las apariciones de 1673 del Corazón de Jesús a Santa Margarita María con la experiencia y testimonios de muchas personas hoy, transformadas por esta espiritualidad.

Es obra de Sabrina y Steven J. Gunnel, un matrimonio de cineastas franceses que se vieron impactados por su propia experiencia ligada al santuario de las apariciones, en Paray-le-Monial. Los directores no hablan de su vivencia, pero el docudrama sí habla mucho del lugar y de la gente que allí se ve tocada por Dios.

Es una película visualmente hermosa y de ritmo agradable, y desde luego, alimenta espiritualmente.

Puede contrastar con los docudramas católicos que se hacen en España en que no usa la música para intentar emocionar o reforzar el ritmo. Aquí la música de Thierry Malet no busca simular una "acción trepidante" ni sentimientos desatados y se limita a acompañar.

Testimonios modernos de un Corazón que sorprende

Buena parte de la película recoge testimonios reales modernos, muy bien seleccionados. El resto de la película recrea las escenas de las visiones de Santa Margarita María y su vida cotidiana en el siglo XVII en su convento, o bien recrea escenas bíblicas de la Crucifixión y de la Última Cena, siempre para relacionar el amor de Cristo con su sacrificio y entrega en la Eucaristía. El Sagrado Corazón, insisten, es inseparable del Misterio de la Cruz.

El filme empieza con escenas dramatizadas, una declaración de intenciones por su nivel visual elegante. La joven Margarita María se levanta de la cama, se reviste, y sale en silencio, como otras hermanas, para orar en el templo en plena noche... Se tumba para rezar, en una postura que nos transmite intimidad. Antes de ninguna aparición, ya sabemos que ella ama a Dios.

Enseguida entra un experto de nuestros días, Etienne Kern, el sacerdote rector del santuario, que detalla que la santa tuvo unas 30 experiencias especiales de Dios en tres años, tres de ellas especialmente destacadas.

Se insiste en los elementos físicos y el lenguaje de fuego de la santa. "Mi corazón arde", decía ella. "Es algo físico", dicen los teólogos. "Es amor que sube de temperatura". Es un lenguaje de corazón, sangre, emociones... muy humano. Y recuerdan las palabras de San Agustín: "Nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti".

"He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y a cambio, de la mayor parte de ellos solo recibe ingratitud, irreverencia y desprecio", le dijo Jesús a Margarita María. 

Pero el documental recoge historias de hoy de corazones enamorados, a veces sorprendidos, por Jesús.

Santa Margarita María y sus experiencias en una escena de la película francesa de 2025 Sagrado Corazón

Santa Margarita María y sus experiencias en una escena de la película francesa de 2025 Sagrado CorazónBOSCO FILMS

Tenemos a Louis, un joven con distrofia muscular, cada vez más paralizado desde niño, que usa respirador de noche. Habla de ofrecerse: "Mi fragilidad me lleva a entregarme".

Una futbolista profesional

Tenemos a Zoe, una joven guapa que llegó a ser futbolista profesional, pero nada le llenaba. Fue a misa sin ganas, por insistencia de una amiga. Decidió "entregarse" a la experiencia. "Sentí paz abrumadora, calma, quietud profunda, salí casi llorando", recuerda. Después fue a un retiro con 3.000 jóvenes a Paray-le-Monial, de la Comunidad del Emmanuel. Fue su primera experiencia de adoración eucarística: entendió que Dios estaba allí, "sentí una Presencia, que era Él, que me amaba".

Entender a Zoe, la chica de hoy, nos ayuda a entender a Margarita María, la monja del siglo XVII.

Ni en Zoe ni en Margarita se trata de experiencias puntuales, aunque éstas se dan. Se trata de hacer morada, como decían San Francisco de Sales o Santa Juana de Chantal, dejar que Dios viva en el corazón, una presencia cercana continuada. Es la petición bíblica: "pon en mí un corazón de carne".

Una estudiosa y descendiente de Santa Margarita María admite que sus textos y experiencias no son fáciles de entender hoy. Son textos que ella nunca pensó hacer llegar a un público, sólo a su confesor, o ni eso. Pero la mujer detrás de los textos completos es mucho más cercana, equilibrada y comprensible que la que hay detrás de los eslóganes o anécdotas, nos dicen. Ella describe sus visiones pero nunca se pregunta si eso hace de ella una santa.

La ayuda de un director espiritual

Cuando por fin conoce al jesuita San Claudio de la Colombiere, podrá apoyarse en su guía. Él tenía 34 años, y moriría siete años después. Sus consejos son sencillos: obedecer, porque el demonio ama la desobediencia, y preguntar a ese Hombre que le habla en las visiones.

Siguen los testimonios: tenemos un músico bohemio, que arrastra muchas heridas emocionales, pero en Paray-le-Monial, en la adoración, se siente transformado.

Y tenemos un matrimonio, con un marido sin interés por la fe. Pero en Paray-le-Monial le asombran los niños que juegan libres y sueltos. Y la música de alabanza. En la adoración siente que Dios le pide estar "corazón a corazón".

Tenemos también un joven que se metía en líos, bandas, peleas y venta de drogas. En su barrio, dice, todos creen en Dios, porque todos viven al límite. Unas consagradas de la Comunidad del Emmanuel le invitaron a Paray-le-Monial, y allí, en su primera adoración sintió "mucho poder, una fuerza que atraía".

Un amor que repara

Hablar del Sagrado Corazón es hablar de reparación. "Nada es irreparable", nos insisten sus sacerdotes. "Reparar es sobreamar, es una sobredosis de amor".

La película en su último tramo se distrae con un supuesto milagro eucarístico de 1932. Después, con el testimonio, muy interesante, del pintor George Desvallieres (1861-1950), su historia de conversión, su visión de 1905 y su Cristo con el costado abierto, desgarrador, diez años antes de la Primera Guerra Mundial. "La victoria llegará por la misericordia", era su mensaje.

Sagrado Corazón de George Desvallieres, de 1905, desgarrador y radical

Sagrado Corazón de George Desvallieres, de 1905, desgarrador y radical

El metraje final sobre el apostolado con escapularios modernos del Sagrado Corazón, el papel de los Caballeros de Colón en esta devoción y el apostolado de la salvadoreña Alicia Beauvisage con las reliquias de Santa Margarita María muestran que la devoción al Sagrado Corazón sigue muy viva y creciendo, pero rompe algo el ritmo al final de la película. Hay que señalar que, excepto por El Salvador, no se dice nada sobre esta devoción en ningún otro país.

El mensaje final es muy concreto: Jesucristo, que sigue vivo y ama, no ama "en general", ama a cada uno, de forma apasionada, interpersonal, cercana... y quiere esta relación con quien quiera acercarse. Es toda una invitación.

  • La película se estrena en unas 30 ciudades de España el 11 de septiembre. El 9 hay un pase especial en Manoteras (Madrid) con la presentación de los directores, a las 19h. El 11 de septiembre hay coloquio con los directores en Heron City (Las Rozas), a las 19h. El jueves 10 de septiembre a las 20.30h hay un preestreno en la explanada del santuario del Cerro de los Ángeles (Getafe). Las entradas y más datos se pueden leer en la web de la diócesis.
  • Pablo J. Ginés, ReL
  • Vea también    El Sagrado Corazón de Jesús...



martes, 9 de junio de 2026

Quién era el santo de los «Sagrarios abandonados» que citó León XIV

León XIV recordó a san Manuel González en Corpus Christi y reavivó un mensaje actual: acompañar a Jesús en el Sagrario cada día.

San Manuel González, obispo que desde Andalucía fomentó la devoción a la Eucaristía

San Manuel González, obispo que desde Andalucía fomentó la devoción a la Eucaristía


    En la Misa del Corpus Christi celebrada en Cibeles, el Papa León XIV ante más de un millón y medio de personas habló en su homilía de San Manuel González, el “Obispo de los Sagrarios Abandonados”, un santo todavía desconocido por muchos.

    Don José María Marín Fernández-Díez, párroco de la iglesia de San Manuel González, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), ha escrito un artículo titulado "La fidelidad silenciosa que acompaña a Jesús", donde explica la vida y espiritualidad de este santo español que es una referencia para el Papa.

    La fidelidad silenciosa que acompaña a Jesús

    «Hermanos y hermanas, deseo recordar aquí a San Manuel González, el “Obispo de los Sagrarios Abandonados”. Su vida nos recuerda que la Eucaristía no puede ser honrada sólo en las grandes celebraciones o de modo ocasional, sino también en la fidelidad silenciosa de quien acompaña al Señor con una amistad humilde y discreta que se alimenta día a día».

    Con estas palabras, en la Misa del Corpus Christi celebrada en Cibeles, el Papa León XIV nos puso delante una figura providencial para nuestro tiempo: san Manuel González.

    En una gran celebración pública, con miles de fieles reunidos en torno a la Eucaristía, el Papa nos recordó algo esencial: la Eucaristía no se honra sólo en los momentos grandes. Se honra también —y quizá sobre todo— en esa fidelidad escondida de cada día, cuando una persona se acerca al Sagrario, permanece con Jesús, lo acompaña, lo escucha y se deja mirar por Él. Sólo así se hace vida en nuestra vida, sólo así podremos vivir de la Eucaristía.

    La soledad de Jesús

    Pero para entender bien a san Manuel González hay que empezar por una herida de su corazón: la herida de Palomares del Río.

    Todo comenzó cuando aquel joven sacerdote llegó a Palomares del Río. Entró en una iglesia pobre, descuidada, sucia, casi abandonada. Y en ella un Sagrario con Jesús realmente presente. Sólo y abandonado. Durante años nadie había ido a visitarle, a estar con Él. Allí, ante el Sagrario, no vio sólo pobreza material. Vio algo mucho más hondo: la soledad de Jesús.

    ”¡Qué esfuerzos tuvieron que hacer allí – nos cuenta él mismo – mi fe y mi valor para no volver a tomar el burro que aún estaba amarrado a los aldabones de la puerta de la iglesia y salir corriendo para mi casa! Pero no huí. Allí me quedé un rato largo y allí encontré mi plan de misión y alientos para llevarlo a cabo: pero sobre todo encontré… allí, de rodillas ante aquel montón de harapos y suciedades, a través de aquella puertecilla apolillada a un Jesús tan callado, tan paciente, tan desairado, tan bueno, que me miraba... sí. Me parecía que después de recorrer con su vista aquel desierto de almas, posaba su mirada entre triste y suplicante, que me decía mucho y me pedía más, que me hacía llorar y guardar al mismo tiempo las lágrimas para no afligirlo más, una mirada en la que se reflejaba una ganas infinitas de querer y una angustia infinita también por no encontrar quien quisiera ser querido. Sí, sí, aquellas tristezas estaban allí en aquel Sagrario oprimiendo, estrujando al Corazón dulce de Jesús y haciendo salir por sus ojos su jugo amargo, ¡lágrimas benditas las de aquellos ojos!... ¿verdad que la mirada de Jesucristo en esos Sagrarios es una mirada que se clava en el alma y no se olvida nunca?”.

    "Aquella experiencia le cambió la vida".

    San Manuel no empezó preguntándose: «¿Qué tengo que hacer?». La pregunta que atravesó su alma fue otra: «¿Qué siente Jesús?».

    Ahí está el origen de toda su espiritualidad. Antes que el deber, está el amor. Antes que las prácticas, está una Presencia. Antes que la organización, está el dolor de Cristo abandonado. San Manuel nos enseña a contemplar la Eucaristía desde el corazón de Jesús.

    San Manuel dejó que esa herida del Corazón de Jesús entrara en su propio corazón. Por eso podía rezar: «Hiere, Corazón de Jesús, mi corazón con tu herida, la del abandono de los tuyos».

    La Eucaristía no era para él una idea, ni una devoción más, ni una costumbre piadosa. Era Jesús vivo, real, cercano, esperando amor. Jesús que sigue amando. Jesús que sigue llamando. Jesús que sigue buscando amigos.

    ¿Puede Jesús sentirse abandonado?

    Ésta es la pregunta que san Manuel nos obliga a hacernos.

    Si Cristo está realmente presente en la Eucaristía, entonces no estamos ante un símbolo vacío. Estamos ante Alguien. Ante el Señor vivo. Ante el Corazón de Cristo que ama, espera, se entrega y permanece.

    El abandono del Sagrario no es sólo que haya pocas visitas. Es algo más profundo: es vivir como si Jesús no estuviera. Es pasar junto a Él sin darnos cuenta. Es comulgar sin asombro. Es entrar en la iglesia sin saludarlo. Es organizar muchas cosas para Él, pero estar poco con Él.

    San Manuel lo entendió con una claridad inmensa: Jesús en el Sagrario no es un mudo ni un ausente. Es el Maestro callado. Calla, pero habla. Espera, pero ama. Permanece oculto, pero está.

    Por eso la respuesta cristiana no puede ser sólo hacer cosas. La primera respuesta es acompañar, y así le pedía a la Virgen: «Madre Inmaculada, que yo desagravie el abandono en que los hombres tienen los ojos, los oídos, las manos, la boca, el Corazón de carne sacramentada yendo muchas veces a verlo y a que me vea, a oírlo y a que me oiga, a tocarlo y a que me toque y a poner mi corazón frío y malo en contacto con su Corazón ardiente y bueno».

    La respuesta: amistad humilde y discreta

    El Papa León XIV lo expresó con una fórmula preciosa: «fidelidad silenciosa», «amistad humilde y discreta», «que se alimenta día a día».

    Eso fue san Manuel: un amigo de Jesús Eucaristía.

    Su respuesta no fue primero organizar grandes actos, sino acompañar a Jesús. Estar con Él. Reparar su abandono. Hacerle compañía. Convertirse él mismo en respuesta al amor olvidado.

    Por eso la gran pregunta que nace de Palomares del Río es muy sencilla:

    ¿Qué hago yo por acompañar a Jesús en el Sagrario?

    No se trata de cargar la vida cristiana con más obligaciones. Se trata de recuperar el lenguaje de la amistad. Porque los amigos se buscan. Los amigos se visitan. Los amigos se escuchan. Los amigos cuidan los detalles. Los amigos no dejan solo al Amado.

    Cinco formas de fidelidad silenciosa

    1. Visitar

    La primera forma de fidelidad silenciosa es visitar a Jesús. Cada día si podemos. Tenemos sagrarios en las parroquias, en los hospitales, en las capillas de muchos colegios y universidades,… ahí está Jesús. Te espera.

    Los amigos se visitan. No siempre hace falta decir mucho. A veces basta entrar, saludar, arrodillarse, estar unos minutos, mirar el Sagrario y decir: «Señor, aquí estoy».

    San Manuel quería que toda la vida estuviera orientada a esto: que Jesús se sintiera un poco más acompañado en el Sagrario.

    Una visita breve, hecha con amor, puede ser una respuesta inmensa al abandono de Jesús.

    2. Adorar en silencio

    La segunda forma es adorar en silencio.

    Vivimos rodeados de ruido. Ruido exterior y ruido interior. Nos cuesta callar, estar, escuchar. Pero el Sagrario es la escuela del Maestro callado.

    San Manuel enseña que Jesús, callado en el Sagrario, nos educa en un silencio que no es vacío, sino presencia. Callar ante Jesús es dejar que Él sea el centro. Es apagar el ruido del amor propio, de la prisa, de la queja, de la necesidad de tener siempre algo que decir.

    Adorar es aprender a estar con Él. Nos lo recordaba el Papa León en la Vigilia de Jóvenes la noche del sábado: “También la adoración eucarística, que esta noche compartimos, es precisamente el lugar adecuado para guardar silencio, liberar el corazón y “estar” nosotros mismos ante el Señor, dialogando con Él, de modo que se haga elocuente en su amor, hecho alimento para toda la humanidad”.

    3. Comulgar con frecuencia y con fervor

    La tercera forma es comulgar con frecuencia, con el corazón hambriento y el alma limpia.

    La Eucaristía no es sólo Jesús que se queda. Es Jesús que se da. Quiere entrar en nuestra vida, alimentar nuestra fe, sostener nuestra debilidad, hacernos vivir de Él.

    San Manuel pedía a la Virgen: «Enséñame a orar y a comulgar, a andar y a vivir por el mundo acompañando con mi presencia, imitación y compasión a Jesús».

    Comulgar no es cumplir un rito. Es recibir al Amigo. Es dejar que Cristo viva en nosotros.

    Pero no basta comulgar muchas veces. Hay que comulgar bien.

    San Manuel tenía expresiones muy fuertes porque sabía que en la Comunión no recibimos una cosa, sino una Persona. Por eso pedía: «Madre Inmaculada, que yo no comulgue sólo para que tu Jesús entre, sino para que no se vaya».

    Comulgar con fervor es preparar el corazón. Es dar gracias. Es cuidar el silencio después de recibir al Señor. Es preguntarse: «Jesús, ¿qué quieres hacer hoy en mí?».

    4. Cuidar cuanto rodea al Sagrario

    La cuarta forma de fidelidad silenciosa es cuidar los detalles.

    El amor cuida. Para san Manuel, el amor a Jesús no podía separarse de los detalles. La lámpara encendida, el altar cuidado, el silencio de la iglesia, la limpieza del templo o una genuflexión hecha con devoción no son simples formas externas. Son gestos de quien sabe que detrás de la puerta del Sagrario hay una Persona viva.

    San Manuel no podía separar el amor a Cristo del cuidado concreto de su Presencia. Quien ama, cuida. Quien cree, se nota.

    5. Confesarse con frecuencia

    La quinta forma es la confesión frecuente.

    Si queremos ser sagrarios vivos, necesitamos un corazón limpio. No perfecto, pero sí humilde. Un corazón que se deja perdonar. Un corazón que vuelve una y otra vez. Donde más a gusto quiere estar Jesús en tu alma, en cada comunión. Prepárala bien, por amor, para Él.

    San Manuel pedía a la Virgen ser «sagrario perpetuo de Jesús». Y eso exige dejar que el Señor limpie lo que estorba, sane lo que hiere y perdone lo que nos aleja.

    La confesión no es un castigo. Es dejar que Jesús recupere sitio en el alma.

    Nosotros somos la respuesta

    No basta lamentarse de que haya Sagrarios abandonados.

    La verdadera pregunta es: ¿está Jesús acompañado por mí?

    Quizá muchos pasen de largo. Pero yo no quiero pasar de largo.

    Quizá muchos no lo visiten. Pero yo sí quiero visitarlo.

    Quizá muchos comulguen distraídos. Pero yo quiero recibirlo con amor.

    Quizá muchos no se acuerden de Él durante el día. Pero yo quiero vivir sabiendo que Jesús está.

    Éste es el camino que nos propone el san Manuel González: pasar de lamentar los Sagrarios abandonados a ser discípulos de los Sagrarios acompañados.

    Y hacerlo sin ruido. Sin protagonismo. Sin esperar aplausos.

    Con esa fidelidad silenciosa de la que nos ha hablado el Papa León XIV. Una fidelidad humilde, discreta, diaria. La fidelidad de quien sabe que el Señor está ahí y merece ser amado.

    Porque donde hay un cristiano que acompaña a Jesús, allí el Sagrario ya no está solo. Y entonces,… pasan cosas.

    Sólo así, viviendo de la Eucaristía, podremos cumplir la tarea que el Papa nos ha encomendado: “sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva”.

    José María Marín Fernández-Díez

    Párroco de San Manuel González

    San Sebastián de los Reyes (Madrid)

    Vea también  Letanías del Sagrado
    Corazón de Jesús





    viernes, 20 de marzo de 2026

    ¿Cómo acompañar a Jesús en el Santísimo? 15 maneras concretas para vivir la Hora Santa


     

    ¿Te cuesta concentrarte en la Hora Santa o cuando estás frente al Santísimo Sacramento? Aquí tienes 15 acciones concretas que te ayudarán a aprovechar mejor tu momento de adoración y vivir un encuentro más profundo con Jesús.

    Desde su cuenta de Instagram “Rosa y Verbo”, la comunicadora mexicana Paulina señala que muchas veces pensamos que la Hora Santa es solo un periódo de tiempo que tenemos que llenar; sin embargo, no nos damos cuenta de que, en realidad, “se trata de dejarnos llenar por la presencia de Cristo”.

    Si sientes que no estás viviendo bien estos momentos, ella propone 15 opciones prácticas para acompañar a Jesús en el Santísimo, ya sea en la custodia o en el Sagrario. 

    1. Reconoce que Jesús está realmente ahí

    Al empezar tu tiempo de oración, puedes decirle: “Señor, creo firmemente que estás presente en el Santísimo Sacramento”, o simplemente repetir: “Señor mío y Dios mío”.

    2. Dedica un tiempo a agradecer

    Agradece a Jesús no solo por tu vida, por tu familia o por esas cosas lindas que viviste en el día, sino también por haber muerto en la cruz por ti. No olvides agradecer por las pruebas y las dificultades que te acercan más a Él.

    3. Abre tu corazón

    Puedes decirle: “Señor, mi corazón está abierto, entra en él; te permito que entres y lo transformes”. Además, puedes contarle todo lo que llevas dentro: entrégale tus cargas, tus heridas, tus miedos, tus alegrías, todo.

    4. Alaba a Dios

    Puedes usar tus propias palabras, cantar un himno como el “Tantum Ergo” o repetir jaculatorias; decir, por ejemplo: “Sea por siempre bendito y alabado mi Jesús Sacramentado”. Repetir es reconocer quién es Él y entregarle toda nuestra vida.

    5. Haz oración contemplativa o de silencio

    Haz silencio de todo lo que ocupa tu mente y elige una palabra o una frase corta que no le pida nada a Jesús ni contenga juicio. Respira profundo y ánclate en la repetición de esa palabra o frase.

    6. Lee tu Biblia.

    Medita con la Palabra; pregúntate qué te dice Jesús con ese pasaje.

    7. Reza por los demás

    Reza por tus amigos, por tus enemigos y por quienes sufren. Reza por quienes están a tu alrededor y por todos los presentes. No olvides pedir por la Iglesia, por el Papa y por los sacerdotes.

    8. Ofrécele ese momento a Jesús como reparación

    Dile al Señor: “Quiero reparar tu Sagrado Corazón, las heridas que te hemos causado. Te pido perdón por las fallas cometidas, por lo que pude haber hecho mejor”, y con esta oración consuélalo por tus pecados y los de todo el mundo.

    9. Adora a Jesús de la mano de María

    Puedes rezar un misterio o un rosario completo; contemplar el Ave María meditando en la Anunciación y en el saludo de su prima Isabel. Pídele que te enseñe a amar más a su Hijo.

    10. Haz un propósito

    Después de adorarlo, Jesús nos envía a dar testimonio. Pídele ser luz para los demás; incluso le puedes preguntar en tu oración: “¿Cómo puedo salir a servirte después de adorarte?”. ¿Qué vas a cambiar en ti después de este ratito con Jesús? Ponte una meta.

    11. Contempla la cruz

    Mírala, observa cada una de las llagas y contempla la mirada de Jesús.

    12. Pon música que te ayude a orar

    Canta o llévate unos audífonos para escuchar música religiosa que favorezca el recogimiento.

    13. Haz una oración de abandono

    Repite: “Señor, yo no puedo, tú sí puedes, me abandono en ti”, o simplemente: “Jesús, confío en ti”. Pídele que aumente tu esperanza y tu confianza en Él, y la gracia de creer en su providencia.

    14. Lleva alguna lectura espiritual

    Puedes escoger un librito de oración o alguna lectura que te ayude a profundizar en tu vida de fe.

    15. Ve este momento como un anticipo del cielo

    Ve a disfrutar y a descansar en el Señor; alábalo desde ese encuentro, dejándote llenar por el Espíritu de Dios y reposando en su presencia.

    Paulina también señaló que, si dedicáramos al menos tres minutos a cada una de estas prácticas, tendríamos casi una hora completa de oración.

    Sin embargo, animó a no vivirlo como una lista rígida, sino a probar y combinar estas alternativas según lo que más ayude al encuentro con Dios.

    “No se trata de ir tachando puntos de una lista, sino de probar cuáles de estas maneras te ayudan más a encontrarte con Él, a disfrutar de su compañía y a dejar que su amor transforme tu corazón”, resaltó. 

    Además, subrayó que lo importante es “elegir aquellas que te permitan vivir un encuentro verdadero con Cristo y crecer en la oración”.

    ¿Qué otras formas de pasar este tiempo con Jesús conoces?

    Harumi Suzuki, churchpop

    Vea también   Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús...



    sábado, 24 de enero de 2026

    10 elementos del Llamados 2033 de Madrid que vemos en la evangelización más eficaz

     

    Yeshúa, también llamada Yo Quiero Conocer a Jesús, fue la canción de inicio de la adoración eucarística en el evento Llamados 2033

    Yeshúa, también llamada Yo Quiero Conocer a Jesús, fue la canción de inicio de la adoración eucarística en el evento Llamados 2033a.izquierdo

    16.01.2026 | 06:58

    Actualizado: 


      Más de 6.000 personas han participado en el Llamados 2033 el pasado lunes 12 de enero, un encuentro de oración, predicación, testimonios, alabanza y adoración. A menos que el Papa León XIV visite Madrid o se organice un gran encuentro orante con Hakuna, parece que puede ser el mayor evento de fe del año en la capital. La asamblea nacional de la Renovación Carismática de cada año, que también incluye adoración, alabanza, sanación y música, reúne unas 3.000 personas (aunque dura 3 días). Hay muchos eventos de religiosidad popular, pero cada uno de ellos reúne a varios cientos de personas en oración o actitud devota.

      En cierto sentido, el Llamados 2033 ha sido muy original, porque ha mezclado distintos formatos. En otro sentido, cada uno de esos formatos ya existía.

      Había una parte de concierto de alabanza (Hillsong, también Hakuna empieza a hacerlo), otra de predicación exhortativa (con Nicky Gumbel, el impulsor de Cursos Alpha), una de tertulia de testimonios (como en una charla online de influencers), un testimonio sin papeles (René ZZ, similar a una charla TED), adoración eucarística con buena iluminación en un gran espacio (como en los congresos eucarísticos de los dos años pasados en EEUU) y oración de sanación con el carisma de palabras de conocimiento al procesionar el Santísimo (se hace en las asambleas de Renovación Carismática, y en la parroquia de Santo Domingo de Algete con el nombre de oración de la Misericordia).

      El evento duró casi 4 horas y no se hizo largo. Al contrario que un concierto de Hakuna, estaba orientado para adultos, no para adolescentes mayores o familias. El público tampoco eran personas alejadas de la fe: eran cristianos, que ya creían, muchos de ellos ya evangelizan, han visto actuar a Dios al menos alguna vez y querían volver a verlo. Como dice Tote Barrera en su artículo sobre el evento y su contexto, acudieron "los sospechosos habituales": lo que pasa es que cada vez son más. Son las parroquias que han empezado una renovación pastoral (son entre 200 y 300 en España) y son las personas que acuden a ellas (crecen en número) o a movimientos evangelizadores extrovertidos.

      Este evento concentra 10 características que se están viendo en los lugares donde hay evangelización, donde crece el número de fieles implicados, donde las comunidades cristianas ganan vida. Una parroquia viva probablemente aplica sistemáticamente varios de ellos.

      1. Ser eclesial, pero no clerical

      Llamados 2033 lo organizó Alpha España (un equipo de evangelización ecuménico) con la parroquia Santo Domingo, de Algete. Su obispo, Antonio Prieto, de la diócesis de Alcalá, les dio un OK y animó con vídeos a asistir al evento. El párroco, José María Sánchez Lamadrid, estuvo allí y se limitó a orar y a explicar un par de cosas sobre la adoración y las palabras de conocimiento. Otro sacerdote expuso el Santísimo y lo llevó en procesión acompañado de acólitos revestidos, pero apenas pronunció un par de oraciones sencillas. Y el arzobispo de Madrid, que sepamos, ni acudió, ni mandó un mensaje a los 6.000 asistentes que acudían a alabar a Dios.

      [Ya de paso, comentemos que es curioso que el evento de adoración más multitudinario de esta semana en Madrid no salga mencionado en ningún sitio del semanario Alfa y Omega de la diócesis de Madrid, incluso pasados ya 4 días. No fue falta de tiempo, porque el evento sucedió el lunes y el semanario sale los jueves. Tampoco fue falta de profesionalidad de su Redacción, que tiene grandes periodistas y redactores y conocen bien Alpha. En la edición de papel, varias páginas las ocupa una entrevista al cardenal Cobo, pero en Internet no hay problemas de espacio y tampoco sale. ¡Se ha publicado hasta en El País, El Mundo y ABC y no en el semanario diocesano! 

      Digamos también que, en el otro lado del espectro, en ProtestanteDigital.com, tampoco han publicado nada del evento: un pastor protestante, Nicky Gumbel, predica a 6.000 personas en Madrid, con mayoría de católicos, y el digital protestante español parece no haberse dado cuenta. Y eso que estamos en la puerta de la Semana por la Unidad de los Cristianos).]

      En todo caso, el evento del Movistar Arena fue eclesial, pero no fue clerical. El protagonismo lo tuvo Dios, pero en primera línea de trabajo y testimonio había laicos, con los clérigos apoyando detrás. Laicos eran los presentadores, laicos eran los músicos, laicos los testimonios, laicos los que oraban por sanación y los que dirigían la oración final. Nicky Gumbel sería, a ojos de la Iglesia anglicana, un clérigo, pero se presentó vestido de civil y nunca se refirió a su servicio como párroco, se presentó como un evangelizador más, apasionado por Cristo y la Palabra. Eran laicos los que proclamaban que Jesús es Señor. Entre el público, sí había muchos párrocos, sacerdotes y religiosas que acompañaban a sus comunidades y parroquianos.

      2. Testimonial

      En nuestra época se cumple más que nunca lo que decía San Pablo VI hace 50 años: "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros es porque son testigos". Así sucede en muchos métodos de evangelización eficaces (Cursillos, las catequesis neocatecumenales, el Seminario de Vida en el Espíritu, Alpha, Emaús, Effetá...): en todos, hay personas que hablan de lo que Dios ha hecho en sus vidas, en primera persona. 

      También lo hacen canales de YouTube, influencers y hasta ReligionEnLibertad, con su sección de Testimonios siempre bien nutrida. También Llamados 2033 fue, sobre todo, testimonial. Casilda Finat, Quique Mira y su esposa María, René ZZ, y las dos personas que contaron su sanación, incluso el mismo Nicky Gumbel, ofrecieron su testimonio o partes de él.

      3. Lenguaje natural

      Por ser laicos, y por hablar de su testimonio, la evangelización se hace hoy con las propias palabras de la vida cotidiana, de la experiencia personal. René ZZ podía usar vocabulario del ámbito de la psicología, pero ante todo hablaba con naturalidad, mostrándose tal como es. También los otros testimonios. Incluso los testimonios leídos de las personas sanadas eran auténticos, sencillos y directos. Todo eso suma naturalidad y da credibilidad. Hablar en "clericalés" no es eficaz, fuera de los ámbitos más especializados.

      4. Música de alabanza

      Que la música es importante para la evangelización (y no sólo para el culto) siempre lo ha reconocido la Iglesia. Toda la música que quiera servir a Dios encontrará su espacio, y hay muchos estilos, desde el folk al rap al melódico. Pero no hay duda de que el género que más logra conducir la fe y elevar el espíritu de las personas es la música de alabanza, lo que en inglés llaman Praise & Worship. Hakuna ha logrado llegar a millones de descargas con canciones que eran de fe, pero no eran de alabanza. Sólo su último disco se sube a este género.

      Mucha música cristiana habla de "lo que tenemos que hacer"; otra música cristiana habla "cosas que siento y me pasan". Pero la música de alabanza habla de Dios, piropea a Dios, enumera sus grandezas, se goza en su belleza, pone a Dios en el centro, lleva al cantante a salir de sus preocupaciones, lleva al cantante más cerca de Dios con rapidez... Se usa en LifeTeen, en Alpha, en Effetá, en Renovación Carismática, a veces también en parroquias, ahora llega a Hakuna y gracias a Internet es más accesible que nunca. La música de alabanza gana más fuerza cuando se combina con alabanzas propiamente dichas, proclamadas, espontáneas, y también cuando usa letra bíblica. Toca muchos corazones y cada vez tocará más.

      5. Ecuménico

      Una experiencia que declaran en Cursos Alpha desde hace muchos años es que cuando cristianos de distintas denominaciones deciden evangelizar juntos, Dios tiende a bendecirlo con frutos, a veces sorprendentes. También sucede a menudo en el ámbito provida y en algunas acciones caritativas. "Que sean uno para que el mundo crea", dice Jesús en Juan 14, como recordó Nicky Gumbel. En Llamados 2033 cantó Hillsong Spain, que es una banda evangélica de alabanza.

      Nicky Gumbel proclamó su amor por la Iglesia Católica, su agradecimiento por muchas cosas que aprende de católicos devotos, como el cardenal Raniero Cantalamessa. En un mundo donde el aborto, la destrucción de la familia y hasta los recortes a la libertad de expresión y religiosa amenazan a cristianos de muchas denominaciones, la unidad (la que se pueda, la que se tenga) es más necesaria que nunca para anunciar el Evangelio.

      6. Invocando al Espíritu Santo

      En Llamados 2033 hubo al menos tres oraciones invocando la acción del Espíritu Santo (más las que hubiera días previos y tras el escenario). Para nacer de nuevo es necesario el Espíritu de Dios, y para dar vida a los huesos secos. El Espíritu quita protagonismo al pequeño ser humano, da protagonismo y control a Dios. Alpha insiste en este protagonismo en su fin de semana del Espíritu. También la Renovación Carismática insiste en la efusión del Espíritu Santo, un derramamiento para cada persona. 

      "Recibiréis poder que viene de lo alto", recuerdan, citando Hechos de los Apóstoles. Por supuesto, el Espíritu siempre estuvo ahí, en la Iglesia, en el catecismo, en la enseñanza de los santos... pero faltaba intimidad y confianza con Él. La intimidad creciente con el Espíritu Santo cambiará a los cristianos y a la Iglesia.

      7. Con adoración eucarística

      No sabemos lo que pensaron Nicky Gumbel y los músicos de Hillsong en el momento de adoración eucarística. Algunos evangélicos con actitud abierta, al tratar con los católicos (los del movimiento JUCUM, por ejemplo), cuando se les explica la doctrina sobre la Presencia Real de Cristo bajo las especias del pan y el vino, no la aceptan del todo, pero por lo general aceptan que el católico ora sinceramente y adora sinceramente y que Dios se hace presente, que Dios escucha y actúa allí (quizá no exactamente con el "mecanismo" que describe el católico). Los protestantes más anticatólicos simplemente piensan que es idolatría, es decir, lo peor: adorar como Dios a algo que no es Dios.

      En cualquier caso, los protestantes en este encuentro sabían lo que habría y el Llamados 2033 demostró que un evento puede ser a la vez ecuménico y eucarístico.

      Todas las personas (católicas) con las que hablamos en los momentos y días tras el evento aseguraron sentirse tocadas por la adoración, que consideraron el momento más importante, incluso inolvidable. Hubo muchas canciones, pero también un silencio orante y adorador lleno de fe.

      Hay que reconocer el protagonismo de la adoración eucarística en la Nueva Evangelización. Hace siglos que está ahí a través de Adoración Nocturna y otros formatos, pero este siglo XXI se ha disparado. La catequesis de LifeTeen para adolescentes siempre incluye un rato de adoración eucarística, con canciones de alabanza o con silencio. En ambientes carismáticos cada vez gana más protagonismo, a veces de forma declarada (como en la Comunidad del Emmanuel), otras por la vía de los hechos, en asambleas y encuentros. Y desde luego Hakuna ha supuesto una explosión de Horas Santas y adoración. No es una devoción íntima y solitaria, sino grupal, y a veces muy emocional. "Es Cristo que pasa", dicen cuando procesiona el Santísimo.

      8. Orando por sanación

      Hay quien se dedica a criticar al cristianismo como algo "terapéutico", como si eso fuera malo. Lo cierto es que Jesús era sanador y sigue sanando y pide sanar. Los apóstoles le llevaban enfermos, y Él los sanaba, y esto sigue sucediendo. El Llamados 2033 contó dos testimonios de sanación en primera persona, y luego combinó la adoración con la oración de sanación. Cada uno oró en silencio por sus intenciones, y luego personas del equipo organizador (veteranos de la Oración de Misericordia en Algete) proclamaron palabras de conocimiento: "hay una persona con tal rasgo, que se va a curar de tal cosa".

      Lo cierto es que la gente acude muy herida hacia Dios, y los conversos, más. A menudo han tenido relaciones tóxicas y dañinas, desamores, envidias, peleas familiares, desprecios... A las heridas emocionales y espirituales hay que sumar las físicas. Orar por sanación es parte integral del cristianismo y la evangelización. En Alpha se ponen a orar por sanación, con invitados a veces alejados de la fe, a partir de cierta sesión. 

      Hay apostolados enteros, como Encounter Ministries, que entrenan en este tipo de oración. Y en Algete se hace cada semana en la parroquia de Santo Domingo, y lo suben a YouTube, con sus testimonios. No es una rareza de Llamados 2033, es una práctica cada vez más extendida en todo el mundo cristiano (y que no impide nada ir al médico ni reconocerle su trabajo, como dice el libro de Sirácida y como ilustraron los dos testimonios del encuentro).

      9. Cuidando la estética

      Llamados 2033 fue un evento carito: había que pagar un gran espacio, un equipo de luces, de sonido... pero su calidad en ese sentido fue excelente. La iluminación y los efectos de colores, sobre todo en la adoración y en las oraciones finales, fueron a la vez hermosos, equilibrados, creativos y no invasivos. 

      En Cursos Alpha invitan a ser acogedores. A menudo se imparten en casas. Si se imparten en la parroquia, se pide evitar locales desangelados, feos, que nadie cuida ni mima. La acogida implica cuidado estético. También en Hakuna y en LifeTeen cuidan la acogida y la estética, incluyendo los adornos del altar y la custodia. El Camino Neocatecumenal tiene su propio estilo de iconos y objetos de culto. La estética es otro criterio de evangelización cada vez más valorado.

      En el evento Llamados 2033 se finalizó cantando María Mírame

      En el evento Llamados 2033 se finalizó cantando María Míramea.izquierdo

      10. Con la Virgen María

      Llamados 2033 fue ecuménico y a la vez mariano. Acabó con todos cantando María Mírame y con la gente proclamando vivas a la Virgen María. Se quiera o no, el pueblo español es muy mariano (quizá no siempre de la forma más adecuada). Todos los movimientos católicos de kerigma y evangelización tienen una dimensión mariana y acercan a María al pueblo y a los jóvenes. Por lo general, se integra de forma armoniosa y natural en la nueva evangelización actual que funciona.

      Hay más cosas que están tocando mentes y corazones de la gente hoy, y los acercan a Dios. Pero estas 10 se vieron en el Movistar Arena el 12 de enero y se ven en los métodos, comunidades y parroquias que crecen y mejoran. Deben impulsarse y apoyarse y seguirán dando frutos.

      Pablo J. Ginés,  ReL

      Vea también     Nueva Evangelización