Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Islamismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Islamismo. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de marzo de 2026

El patriarca de Antioquía desconfía del diálogo del islam político «si lo predican fanáticos»

 Ignacio José III Younan es muy poco políticamente correcto en sus valoraciones de la situación en Oriente Medio y en la guerra de Irán.

León XIV con el patriarca de Antioquía, a quien vio en diciembre en Beirut.

León XIV con el patriarca de Antioquía, a quien vio en diciembre en Beirut.Vaticano


    El patriarca sirio-católico de Antioquía, Ignacio José III Younan, tiene 81 años y ocupa ese cargo desde 2009. 

    Fue uno de los anfitriones del Papa León XIV durante su viaje al Líbano como obispo de Beirut y nunca teme manifestarse sobre los complejos conflictos que vive la región, maximizados ahora con la guerra en Irán. Y lo hace sin ningún respeto a la 'corrección política' que imponen los medios occidentales.

    "Las principales potencias internacionales deberían ser conscientes de la naturaleza de un régimen como el iraní, que está basado sobre el radicalismo religioso y ataca también a países del islam sunita", afirma en una entrevista concedida a Avvenire. El patriarca ve razonable que Donald Trump rece por el final del conflicto "porque se confiesa cristiano", y comprende que Israel quiera sobrevivir y se ve por ello "obligada a defender su supervivencia".

    Una crisis "alarmante"

    Por eso es realista sobre el posicionamiento del otro lado: "Me cuesta pensar que el islam político pueda promover el diálogo, sobre todo si lo predican fanáticos, si incita al odio y si lo alimenta el espíritu de venganza".

    Le inquieta que la guerra pueda ser larga e incluso que desemboque en una guerra mundial, y en lo que afecta al Líbano y a los cristianos el problema es que "el creciente éxodo de miles de familias plantea grandes dificultades y desafíos": "Como iglesias, nos organizamos para acogerlos en familias, en las instituciones eclesiásticas o en las escuelas. La crisis es alarmante y se teme lo peor".

    Lamenta el conflicto, lógicamente, pero no duda en señalar las responsabilidades de los terroristas: "Todo el Líbano está paralizado por el choque entre el ejército israelí y la milicia filoiraní de Hezbollah. Hace años que somos rehenes de un partido islamista del que merecemos ser liberados".

    En su opinión, el gobierno libanés debería ser apoyado por las autoridades de todo el mundo en su determinación de desarmar a Hezbollah, lo que permitiría también que Israel pudiese hacer un alto el fuego: "Nuestra gente desea la paz con Israel, una paz que numerosos países árabes ya han alcanzado".

    Iglesias que pueden desaparecer

    Pero la perspectiva que sostiene sobre la guerra en curso en Irán está lejos de la corrección política, porque, a su juicio, "tras los diversos intentos fallidos de alcanzar acuerdos con Irán sobre las armas nucleares y los misiles balísticos, el diálogo se ha revelado por desgracia como algo ilusorio. La cuestión de la carrera atómica no se ha afrontado adecuadamente, ya sea por la debilidad de las Naciones Unidas o por el seguidismo occidental ante la república islámica [iraní] que ha difundido el terrorismo en Oriente Medio afirmando que era tratada injustamente, pero amenazando la existencia misma de Israel y fomentando la inestabilidad en el Líbano".

    Todo esto tiene un impacto muy específico sobre los cristianos, cuyas comunidades "sufren en todo Oriente Medio" y están "cada vez más en peligro", no solo las personas individualmente, sino "como Iglesias apostólicas que corren el riesgo de desaparecer para siempre".

    Por eso pide ayuda "a los políticos del mundo que se confiesan creyentes, en particular los de la Unión Europea y Estados Unidos", porque "deberían asumir la responsabilidad de preservar nuestras Iglesias sui iuris". 

    C.L., ReL

    Vea también    Alá o Jesús, debate en la cárcel





    lunes, 26 de febrero de 2018

    Lecciones de historia tras años de islamismo. por Majid Rafizadeh. Gatestone Institute


    Lecciones de historia tras años de islamismo


    En Irán, mi generación, la primera después que el islamismo 
    llegó al poder, se llama Generación Quemada (persa: Nasl-e 
    Sukhteh). Nuestra generación ganó este nombre por tener que 
    soportar la brutalidad del régimen islamista y teocrático desde
     el momento en que nacimos, hasta la edad adulta. Esta brutalidad incluyó los implacables esfuerzos del régimen, como las ejecuciones masivas para establecer su poder, imponer sus
     reglas bárbaras y restrictivas, lavarle el cerebro a los niños y 
    adoctrinar a la generación más joven con su ideología extremista 
    a través de diversos métodos, incluyendo escuelas primarias,universidades, publicaciones de medios controlados 
    por el estado, imanes y mezquitas locales, y la promoción de 
    cantos como “Muerte a América” y “Muerte a Israel”.
    MAJID RAFIZADEH
    Las mujeres y los hombres fueron segregados. A los adolescentes se les 
    impidió realizar actividades diarias consideradas inofensivas por la mayor parte
     del mundo. Cualquier tipo de actividades sociales agradables fueron prohibidas, incluyendo escuchar música, bailar, beber, salir, participar en un campeonato de ajedrez a menos que llevaras hijab o asistir a un partido de fútbol u otro evento deportivo si los jugaban hombres. Si te hacía sonreír, si te daba esperanzas, probablemente fuera contra la ley, como qué se podía usar, con quién se te 
    permitía hablar, qué se podía escuchar y si rezas o ayunas durante el Ramadán. Incluso los temas más personales y privados se convirtieron en asunto de las 
    fuerzas del régimen.
    El objetivo principal de estas restricciones y el intenso control de la gente, especialmente los jóvenes, era que el régimen ampliara su agenda islamista
     tanto a nivel nacional como internacional. Estas leyes se aplicaron con castigos crueles y violentos, como la flagelación pública junto con la amenaza de consecuencias aún más graves, incluida la lapidación, la ejecución pública y
     las amputaciones. Mi generación creció en una atmósfera de terror. Mientras 
    que el resto del mundo se volvía más moderno y desarrollado, nos dejaron lidiar
     con las siguientes leyes y restricciones islamistas que eran imposibles de obedecer.
    Mi generación en Irán debería verse como una lección para Occidente. Casi todos 
    los estados (y actores no estatales) subestimaron el poder que estos islamistas
    podían ejercer. Las señales de advertencia fueron pasadas por alto. Nadie creía 
    que un cambio tan enorme podría ocurrir y aplicarse. Muchos subestimaron los crímenes que estos islamistas estaban dispuestos a cometer para mantener su 
    poder una vez que obtuvieron el control. Hasta el día de hoy, continúan 
    demostrando que no hay límites a la crueldad y falta de humanidad que emprenderán, como llevar a cabo ejecuciones en masa,ejecutar a niños y 
    mujeres embarazadas, lapidación, amputaciones, ahorcamiento público, 
    flagelación, tortura y violación solo para mantener este poder.
    Muchos subestimaron la estrategia de hablar suave que estos islamistas 
    usaron durante décadas para tomar el poder. El grupo radical del ayatolá 
    Jomeini engañó a muchos iraníes y a la comunidad internacional para que 
    creyeran que eran personas pacíficas y divinas. Una vez que tuvieron poder, 
    se reveló la verdad; para entonces ya era demasiado tarde para evitar el abuso 
    que se desarrollaba.
    La generación de mi padre en Irán vivía en un ambiente en el que el partido
     islamista del clero del país se representaba ingeniosamente como alguien que
     no pretendía causar daño, que apoyaba al pueblo y que no estaba interesado en 
    el poder. Entonces, antes de la revolución, muchos iraníes no pensaban que el partido de Jomeini cometería las atrocidades que están cometiendo ahora o que tendrían un hambre tan implacable de poder.
    En cambio, el país pensó que estaba en un sendero tranquilo hacia la 
    democracia,sin la expectativa de regresar a una era bárbara. Incluso 
    entonces, el presidente de EE.UU., Jimmy Carter, consideraba a Jomeini 
    como un buen hombre religioso y sagrado. Según documentos recientemente desclasificados, la administración de Carter allanó el camino para que 
    Jomeini regresara a Irán. Muchos eruditos internacionalmente conocidos 
    como Michelle Foucault tuvieron una gran opinión de la revolución islámica. 
    El entusiasmo de Foucault se puede ver en sus artículos 
    en periódicos europeos, escritos justo antes y después de la revolución.
    Se retrataron a sí mismos como líderes del pueblo, como espirituales y 
    pacíficos. Sin embargo, una vez que los islamistas llegaron a la cima, se 
    desató el infierno.  Tan pronto como tuvieron un dominio absoluto sobre 
    el país, cambiaron de rumbo para convertirse en uno de los regímenes más despiadados de la historia. Una vez en el poder, se reveló su verdadero rostro; 
    en ese punto, no había forma de volver atrás.
    Miles y miles de personas fueron ejecutadas simplemente por expresar su 
    opinión. Muchos también murieron por crímenes que probablemente no 
    cometieron. La ley islámica (sharia) del partido gobernante chiita fue impuesta
     a todos. Las mujeres fueron obligadas a usar un hijab y se les privó de sus 
    derechos. Ya no podían salir 
    del país sin el permiso de sus maridos. Una mujer no puede trabajar en 
    ninguna ocupación si su esposo no está de acuerdo. El testimonio de las 
    mujeres en la corte, bajo la sharia, vale la mitad de un testimonio de un hombre.
     Las mujeres tienen prohibido seguir ciertos campos u ocupaciones educativas,
     como ser jueces. Las mujeres tienen prohibido ingresar a estadios deportivos o ver deportes masculinos. Las mujeres tienen derecho a recibir la mitad de la herencia que sus hermanos u otros parientes varones.
    Muchos se sorprendieron de que este partido político, que habló sobre la religión 
    de la paz, hiciera tales cosas. Los iraníes, sin embargo, no solo se sometieron a 
    estas nuevas leyes; se levantaron en señal de protesta. Este levantamiento se encontró con la tortura, la violación y la muerte. Con el régimen ansioso por eliminar a cualquiera que se atreviera a resistir, la gente no tuvo más remedio que rendirse. Las actividades diarias de todos estaban ahora bajo el escrutinio de los islamistas.
    En un período de cuatro meses, unos 30,000 prisioneros políticos fueron ahorcados simplemente por presuntas lealtades a grupos de resistencia antiteocrática, principalmente el PMOI, incidentes ignorados por los medios de comunicación.
    Estos son solo algunos ejemplos de las atrocidades de los islamistas que se apoderaron de un país que alguna vez prosperó y se modernizó. La información
     sobre sus crímenes de lesa humanidad llenaría varios libros. Por mal que puedan pensar de todo esto, deben comprender que la realidad es mucho, mucho peor. La República Islámica de Irán, según Human Rights Watch, se convirtió en el líder mundial en ejecución de niños. La edad legal para que las niñas se casen se redujo a 9. Las mujeres necesitabanla aprobación de sus padres para casarse, y las niñas no podían objetar la decisión de su tutor de casarlas.
    Puede ser difícil de creer que una fuerza tan asesina pueda llegar al poder tan fácil y rápido. Lo que es importante entender es que los islamistas y sus seguidores trabajan encubiertamente en una sociedad durante décadas para engañar a la gente y llegar a la cima. La de Irán fue una toma de poder meticulosamente planificada que nadie vio venir. La disposición de los islamistas a ser pacientes para completar su control de la sociedad no puede subestimarse.
    A pesar de leer abiertamente sobre todo esto, muchos todavía pensarán que es imposible que algo así suceda en su país. Lo que no entienden es que Irán es un ejemplo de cuán exitoso puede ser este meticuloso arrebato del poder.
    Al ver estas estrategias astutas y calculadoras, los islamistas de otros países, incluido Occidente, siguen las mismas técnicas en el camino hacia la toma del poder. Es un proceso silencioso y sutil, hasta el momento en que te despiertas sin derechos, una cultura de miedo y ninguna promesa de que vivirás en libertad o incluso verás el día siguiente.
    Ahora, esos islamistas, a quienes casi todos despreciaron, no solo han estado en el poder durante casi cuatro décadas; han expandido su ideología expansionista a otras naciones y han obtenido el primer premio como principal patrocinador estatal del terrorismo y uno de sus principales verdugos.
    Esta es una lección de historia que los países occidentales y no islamistas no pueden permitirse ignorar. No se trata solo de historia; se trata de lo que puede suceder en cualquier momento, en cualquier país. Se trata de lo que está sucediendo en este momento, debajo de nuestras narices: en el este de Asia, Canadá, América del Sur y Europa. La única defensa es reconocerlo y enfrentarlo desde sus raíces, antes de que tenga la oportunidad de cortejar a sus políticos. Una vez que se preocupan más por su popularidad entre los votantes que por el futuro del país donde los eliges, estás acabado. Una vez que hay control de las urnas, habrá más y más control sobre cada aspecto de su vida, destruyendo cualquier futuro que hayas planeado y dejando el país que una vez amaste en ruinas.
    El Dr. Majid Rafizadeh es estratega y asesor comercial, estudioso de la ciencia de Harvard, politólogo, miembro de la junta de Harvard International Review y presidente del Consejo Americano Internacional para Oriente Medio. Es autor de varios libros sobre el Islam y la política exterior de EE. UU. Él puede ser contactado en Dr.Rafizadeh@Post.Harvard.Edu
    Fuente: Gatestone Institute – Traducción: Silvia Schnessel – Reproducción autorizada con la mención: ©EnlaceJudíoMéxico

    https://www.gatestoneinstitute.org/11889/iran-history-lessons


    Wiederholen, aleteia