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viernes, 10 de abril de 2026

«En busca del Mesías»: testimonios de personas de origen judío fascinadas por Jesús

 Un documental de testimonios emocionantes que resaltan el poder de Dios: en cines españoles desde el 10 de abril.

Las fiestas familiares del judaísmo (la Pascua, el sábat del viernes por la tarde, y otras) vertebran el ritmo de una familia judía

Las fiestas familiares del judaísmo (la Pascua, el sábat del viernes por la tarde, y otras) vertebran el ritmo de una familia judíaEN BUSCA DEL MESÍAS, GOYA PRODUCCIONES

    En Busca del Mesías es una apasionante película documental de 90 minutos que recoge numerosos testimonios de personas de origen judío que hoy son seguidoras entusiastas de Jesucristo, como Mesías, Señor y Salvador, verdadero Dios y verdadero hombre.

    La película se estrena en cines el 10 de abril en España, el 30 de abril en Puerto Rico y el 14 de mayo en México.

    La primera parte de la película es una elegante introducción bíblica e histórica, con recreaciones con actores e imágenes artísticas. Resuenan algunas de las profecías bíblica sobre el Mesías. 

    Se destaca la asombrosa resistencia del pueblo judío al paso de la historia (aunque podría decirse algo similar de otros, como el armenio o el bereber). Se recuerda el trauma que significó la destrucción del Templo y todo su culto a manos de los romanos en el año 70 del siglo I. Ahí se forja lo que hoy llamamos el judaísmo rabínico. La tormentosa relación de judíos y cristianos en los siguientes dos mil años se repasan en unos rápidos minutosexpulsiones, diásporas, persecuciones, y la constatación de que hoy hay en Estados Unidos más judíos que en Israel. Quien quiera leer más historia, puede acudir a  la apasionante Historia de los Judíos, del católico Paul Johnson (escrito en los años 80, aún hoy un gran repaso a una historia compleja y larga).

    Es Dios quien va buscando y llamando

    A la hora de presentar a los testimonios de esta película, hay una constante: algunos habían sido judíos devotos, otros no, pero ninguno llegó al cristianismo porque un evangelizador insistente les persiguiera animándoles a ello. Más bien, sintieron una atracción, a veces natural, con curiosidad filosófica; otras veces muy sobrenatural, con sueños y visiones

    Todos los testimonios del filme se hicieron católicos. Todos dicen sentirse agradecidos porque los cristianos a su alrededor les dejaron dar pasos a su ritmo, explorar a su estilo, sin empujones de ningún tipo. Jesús, simplemente, era, primero, atractivo; luego, fascinante, cautivador.

    La película evita toda controversia: simplemente, deja hablar a los protagonistas, deja que ellos cuenten su historia.

    Uno de los primeros en hablar es el escritor y filósofo Fabrice Hadjadj, de familia judía de origen tunecino. Había sido existencialista, lector de Nietzsche. Se reía de los exvotos que dejaba la gente ante una imagen de la Virgen. Pero luego, ante una crisis familiar, él mismo oró ante esa Virgen. "Y tuve la certeza intelectual de que rezar a Dios a través de la Virgen era correcto. Todo mi interior rezaba". Cuando vio un fruto en la oración, se consideró un cristiano.

    Otra historia asombrosa es la de Robert Asch, educado en una familia de judíos reformados. Él y su hermano, explica, decidieron leer la Biblia hebrea de inicio a final, como un reto. Como resultado, su hermano se hizo judío ortodoxo, pero él, leyendo las profecías sobre el Mesías, y conociendo mucho de la cultura cristiana clásica (incluyendo la música, el Oratorio 'El Mesías' de Haendel o el Crucifixus del Requiem de Mozart) pasó a leer el Nuevo Testamento. Jesús hablaba con una autoridad y fuerza que los eruditos bíblicos no tenían. ¿Puede ese hombre ser Dios?, se preguntó. Autores como Chesterton o el ejemplo de los santos acabaron de acercarle a Cristo.

    La película incluye algunos casos históricos relevantes, como el poeta y artista Max Jacob (1876-1944), de familia judía no religiosa. Su mejor amigo se suicidó cuando Max tenía 19 años. Compartió pobreza y salchichas podridas con Pablo Picasso: ambos eran compañeros jóvenes artísticos. Fue Max quien enseñó a Picasso a hablar francés

    En 1909, a los 33 años, Max tuvo una experiencia mística, una visión de Jesús. Y cinco años después, otra, estando en el cine. Decidió abandonar definitivamente la vida de fiesta y búsqueda de placeres y los amoríos homosexuales. Tras una intensa catequesis, se bautizó en 1915, con Picasso como su padrino. Picasso le regaló una copia del libro La Imitación de Cristo, un clásico espiritual.

    De nuestra época es Roy Schoeman, cuyos libros y vídeos han acercado a muchos judíos al cristianismo. De joven casi empezó estudios para ser rabino hasídico, pero optó por el prestigioso MIT (Instituto Técnico de Massachussets). Allí se hizo ateo. Le iba materialmente bien, pero su vida era vacía.

     También él recibió varias experiencias místicas que le sacudieron. En la primera, explica, "se levantó el velo del otro mundo, sentí la presencia de Dios, era una experiencia directa de Dios..." Pasada esa experiencia, quiso saber más sobre Dios. Se fue a un monasterio cartujo como huésped, por tener silencio y tranquilidad. Agradeció que los monjes nunca intentaran presionarle en ninguna dirección. Solo le dijeron: "Sé honesto con lo que veas". Y él veía muchas cosas. Por ejemplo, que rezaban con los Salmos hebreos que él había memorizado de adolescente. Una experiencia mariana acabó de empujarle.

    Otros personajes históricos que explora este documental son Eugenio Zolli (rabino de Roma en la Segunda Guerra Mundial, se hizo católico en 1944), la filósofa agnóstica Edith Stein (de origen judío, se convertiría en Santa Teresa Benedicta de la Cruz) y el abortista arrepentido Bernard Nathanson.

    En cuanto a testimonios actuales, se recoge la historia de la argentina Luciana Rogowicz (popular bloguera de ReL, a la que vemos con su simpática familia), la pediatra provida Robin Pierrucci, el filósofo brasileño Edgar Leite Ferreita Neto y la periodista y teóloga Dawn Eden (otra "víctima" de Chesterton; en años recientes explica que los santos le han ayudado a perdonar un pasado de abuso).

    Recreación del momento en que Dawn Eden preguntó al líder de The Sugarcubes qué estaba leyendo... y así conociò a Chesterton

    Recreación del momento en que Dawn Eden preguntó al líder de The Sugarcubes qué estaba leyendo... y así conociò a ChestertonEN BUSCA DEL MESÍAS, GOYA PRODUCCIONES

    Cada uno de ellos tiene una combinación única de argumentos que tocaron su mente y experiencias que tocaron su corazón. Sus historias son edificantes para todos, y muestran que Dios mismo va buscando a sus hijos.

    No es un rechazo, es una ampliación

    Los que tuvieron una vida religiosa judía, con conocimiento de la Biblia y práctica de los rituales, coinciden en asegurar que, al hacerse cristianos, no rechazan su herencia judía, sino que la amplían con la adhesión al Mesías prometido y anhelado. Pueden mantener algunas tradiciones judías familiares (encender velas en sabbath, algunas fechas marcadas) pero al mismo tiempo acuden a los sacramentos católicos siendo plenamente parte de la comunión católica.

    Un joven Bernard Nathanson recibe lecciones de fe hebrea de su padre... que no creía y era violento; Nathanson, abortista, llegó a aceptar a Dios Padre Bueno, ya mayor

    Un joven Bernard Nathanson recibe lecciones de fe hebrea de su padre... que no creía y era violento; Nathanson, abortista, llegó a aceptar a Dios Padre Bueno, ya mayorEN BUSCA DEL MESÍAS, GOYA PRODUCCIONES

    Por último, la película recuerda algunas palabras misteriosas de la Biblia sobre la conversión de los judíos al acercarse el final de los tiempos. "Cuando haya entrado [en la salvación, en la Iglesia] la plenitud de los gentiles, entonces todo Israel será salvado", dice San Pablo en Romanos 11,25–26. Esto ha tenido distintas interpretaciones: algunos creen que habla de que al acercarse el final de los tiempos, la mayoría, casi todo, o todo Israel se hará cristiano.

    (Escritores como Vladimir Soloviov muerto en 1900 -y otros que le siguen- señalan que eso podría darse en medio de una apostasía general: el último católico, el último protestante y el último judío, perseguidos en la impiedad total, podrían reunirse en una cueva, unirse en la verdad completa de Cristo, y entonces llegaría el retorno glorioso del Salvador. Así lo muestra en Los Tres Diálogos y el Anticristo. La película no entra a estos detalles, sólo sugiere ese papel especial reservado a los israelitas en la historia, también futura).

    Se trata de un documental ágil, humano, espiritual, lleno de historias cercanas y edificantes, que entroncan almas, fe e historia. El protagonista detrás de todo es Dios, que busca y rebusca a cada uno, incluso en el más recóndito sheol personal.


    Pablo J. Ginés, ReL




    martes, 17 de marzo de 2026

    El patriarca de Antioquía desconfía del diálogo del islam político «si lo predican fanáticos»

     Ignacio José III Younan es muy poco políticamente correcto en sus valoraciones de la situación en Oriente Medio y en la guerra de Irán.

    León XIV con el patriarca de Antioquía, a quien vio en diciembre en Beirut.

    León XIV con el patriarca de Antioquía, a quien vio en diciembre en Beirut.Vaticano


      El patriarca sirio-católico de Antioquía, Ignacio José III Younan, tiene 81 años y ocupa ese cargo desde 2009. 

      Fue uno de los anfitriones del Papa León XIV durante su viaje al Líbano como obispo de Beirut y nunca teme manifestarse sobre los complejos conflictos que vive la región, maximizados ahora con la guerra en Irán. Y lo hace sin ningún respeto a la 'corrección política' que imponen los medios occidentales.

      "Las principales potencias internacionales deberían ser conscientes de la naturaleza de un régimen como el iraní, que está basado sobre el radicalismo religioso y ataca también a países del islam sunita", afirma en una entrevista concedida a Avvenire. El patriarca ve razonable que Donald Trump rece por el final del conflicto "porque se confiesa cristiano", y comprende que Israel quiera sobrevivir y se ve por ello "obligada a defender su supervivencia".

      Una crisis "alarmante"

      Por eso es realista sobre el posicionamiento del otro lado: "Me cuesta pensar que el islam político pueda promover el diálogo, sobre todo si lo predican fanáticos, si incita al odio y si lo alimenta el espíritu de venganza".

      Le inquieta que la guerra pueda ser larga e incluso que desemboque en una guerra mundial, y en lo que afecta al Líbano y a los cristianos el problema es que "el creciente éxodo de miles de familias plantea grandes dificultades y desafíos": "Como iglesias, nos organizamos para acogerlos en familias, en las instituciones eclesiásticas o en las escuelas. La crisis es alarmante y se teme lo peor".

      Lamenta el conflicto, lógicamente, pero no duda en señalar las responsabilidades de los terroristas: "Todo el Líbano está paralizado por el choque entre el ejército israelí y la milicia filoiraní de Hezbollah. Hace años que somos rehenes de un partido islamista del que merecemos ser liberados".

      En su opinión, el gobierno libanés debería ser apoyado por las autoridades de todo el mundo en su determinación de desarmar a Hezbollah, lo que permitiría también que Israel pudiese hacer un alto el fuego: "Nuestra gente desea la paz con Israel, una paz que numerosos países árabes ya han alcanzado".

      Iglesias que pueden desaparecer

      Pero la perspectiva que sostiene sobre la guerra en curso en Irán está lejos de la corrección política, porque, a su juicio, "tras los diversos intentos fallidos de alcanzar acuerdos con Irán sobre las armas nucleares y los misiles balísticos, el diálogo se ha revelado por desgracia como algo ilusorio. La cuestión de la carrera atómica no se ha afrontado adecuadamente, ya sea por la debilidad de las Naciones Unidas o por el seguidismo occidental ante la república islámica [iraní] que ha difundido el terrorismo en Oriente Medio afirmando que era tratada injustamente, pero amenazando la existencia misma de Israel y fomentando la inestabilidad en el Líbano".

      Todo esto tiene un impacto muy específico sobre los cristianos, cuyas comunidades "sufren en todo Oriente Medio" y están "cada vez más en peligro", no solo las personas individualmente, sino "como Iglesias apostólicas que corren el riesgo de desaparecer para siempre".

      Por eso pide ayuda "a los políticos del mundo que se confiesan creyentes, en particular los de la Unión Europea y Estados Unidos", porque "deberían asumir la responsabilidad de preservar nuestras Iglesias sui iuris". 

      C.L., ReL

      Vea también    Alá o Jesús, debate en la cárcel





      martes, 9 de agosto de 2022

      Judío, pero lejos de Dios, soñó con Jesús ¡y el demonio! Una mirada de Benedicto XVI sacudió su ser


      Roger Dubin se considera el primer converso de Benedicto XVI,
      al verlo en la TV en su primera aparición papal.

       

      A Roger Dubin, criado en una familia judía neoyorquina nada devota, decepcionado del vacío de la Nueva Era y las meditaciones orientales, anticristiano intrigado por Cristo, lo que le convirtió al catolicismo fue ver a Benedicto XVI en el balcón, desde la televisión de un bar, el día de su aceptación como Pontífice.
       
      “Soy el primer converso de Benedicto XVI”, dice.

      ¡Roger se convirtió cuando Benedicto se asomó al balcón! Fue algo en la mirada del Papa alemán, algo místico, algo que no se ve cuando se repasan los vídeos del momento. Algo que le hizo llorar y transformó toda su persona.  
       
      Para entender hasta qué punto es insólita un experiencia así, hay que conocer la historia de Roger. 

      Familia judía rusa en Nueva York

      “Me crié en una familia de herencia rusa problemática, oscura y a menudo violenta por el temperamento volcánico de mi padre, entre parientes ricos y exitosos cuyo judaísmo se refería sólo a la tradición, la identidad y la pervivencia, no a Dios. Mi hermana pequeña nació autista, mi hermana mayor y yo nos peleábamos y mamá estaba saturada. No era para nada un hogar feliz, y yo escapaba de él leyendo mucho”, escribe Roger en el Catholic World Report.
       
      Aunque sus padres eran agnósticos, y su padre incluso hostil a la religión, el pequeño Roger siempre creyó en Dios, “aunque Él no me gustara mucho”.
       
      Por cumplir las tradiciones, su madre sin fe solía insistir en celebrar algunas de las principales fiestas judías. Como otros adolescentes judíos, Roger también celebró su Bar Mitzvah, si bien en una versión acelerada, en "un curso de urgencia" con un rabino que le enseñó algunas frases en hebreo fonético y con alguna incursión en el Antiguo Testamento y la Torá. 

      Sin Nuevo Testamento, sólo películas

      ¿Qué sabía el joven Roger de Jesús y el cristianismo? Nunca leyó el Nuevo Testamento. Sabía de Jesús lo que veía en las películas “de romanos”, y sólo porque eran espectaculares y hablaban algo de Dios, lo cual le parecía de cierto interés. 

      Sabía, por ejemplo, que los romanos habían crucificado a Jesús y que el Sanedrín había participado con falsos testimonios e interrogatorios injustos.
       
      Lo cierto es que como varias generaciones de niños neoyorquinos antes que él, no dejó de participar en la típica pelea a puñetazos de barrio de niños judíos contra niños católicos, en la que los niños católicos solían empezar acusándoles: “vosotros matasteis a Jesús”. Roger pensaba que era una acusación absurda: ¿qué culpa tenía él de algo sucedido 2.000 años antes?
       
      Claro que su familia también tenía su propia lista de acusaciones generalizantes. La mayor parte de sus parientes acusaba a los cristianos, y aún más a los católicos, de las persecuciones medievales, los pogromos, la discriminación mundial, e incluso aspectos del Holocausto.
       
      Ser judío en mi clan tenía que ver con estar en contra de algo, no a favor de algo… excepto apoyar a Israel; arrejuntarnos, y no salir… excepto para ayudar otros judíos; vivir un torvo fatalismo, no fe en Dios… excepto para quejarnos de Él. Es comprensible, quizá, que de adulto joven no me considerase judío, excepto si había alguien que me pareciera antisemita, para enfrentarme. Lo cierto es que nunca me sentí judío, de una forma centrada en Dios… ¡hasta que me hice católico!”

      roger_dubin_cara

      Jesús: ¿el hippy o el carpintero? 

      Odiaba la palabra “Jesús”… aunque no necesariamente al personaje de Jesús.
       
      La palabra le hacía pensar en un Jesús feminizado, blando, una especie de hippy inofensivo con flores, que flotaba sin tocar el suelo, que decía tonterías etéreas sobre paz y amor… Lo que había visto en ambientes populares, de oídas… sin acercarse nunca al Nuevo Testamento. Ese Jesús hippy, dice, “me ponía enfermo”.
       
      Pero, en cambio, el joven Roger sí había dedicado un tiempo a pensar cómo debió ser el verdadero Jesús: tenía que haber sido un tipo fuerte para trabajar en una carpintería, un tipo duro. Se lo imaginaba “con una paloma en una mano y un martillo en la otra, y siempre el más listo del lugar. De lo contrario, ¿qué judío le habría seguido?”
       
      Incluso conocía un versículo que citaría si hiciese falta: “no he venido a traer la paz sino la espada”.  “Me gustaba la idea de un Jesús musculoso con una espada, pero parece evidente que no le gustaba a nadie más, al menos desde la época de los Caballeros Templarios”.
       
      Su conclusión sobre Jesús es que probablemente no habría forma de conocerlo, pero que “el Dios de Abraham, Isaac y Jacob probablemente sentía lo mismo que yo acerca de cómo se le veía en tiempos modernos”. 

      Dejar la familia, caer en la New Age

      Roger abandonó el hogar a los 16 años y entró en la marina mercante, rumbo a África. Cuando volvió, intentó ir a algunos colegios universitarios con poco éxito.
       
      A los 22 años adoptó una mezcla de Nueva Era, orientalismo, creencia en el karma y la reencarnación  y el relativismo moral. Era una forma de librarse del Dios bíblico, que le echaba en cara pecados y transgresiones, “que, desgraciadamente, eran legión”.
       
      Su primer matrimonio fracasó en 4 años, sin hijos. Asumió una vida sin raíces: músico profesional, escritor, editor… Y en 1981 conoció a Barbara, la que hoy es su mujer.
       
      Barbara se había educado como protestante. Aunque se había alejado de toda iglesia, aún le atraía la figura de Jesús. Ahora se dedicaba a ese cóctel de creencias que era la Nueva Era, aunque intentaba introducir los valores de Jesús y sus enseñanzas sobre el Reino y las Bienaventuranzas en ese ambiente.
       
      Se casaron, y él –que nunca había pensado en tener hijos- adoptó los hijos que ella traía de una unión anterior. Barbara era artista y relacionaba su espiritualidad Nueva Era con la necesidad de crear, de colaborar con Dios en la creación de belleza eterna. Su visión ética y familiar, a estas alturas, eran prácticamente cristianas.



      Roger -con gorra- con su esposa y sus hijos en Inglaterra


      Cuando la esposa reza por el esposo 

      A partir de los años 90 ella se acercó más y más a Cristo. Y una vez –sólo una, detallaría años después- se dirigió directamente a Jesucristo con una petición: oró fervientemente por la conversión de Roger al cristianismo, sospechando que sin la conversión de él, ella nunca podría dar el paso definitivo hacia Cristo sin romper la familia.
       
      Roger era ahora un padre de familia, con un trabajo serio con una empresa de consultoría

      Quería a sus hijos adoptivos… pero les gritaba, se enfurecía, como lo había hecho su violento padre antes que él. Había heredado su temperamento. Era consciente de esta tendencia, intentaba combatirla con meditación, con relajación, con toda la batería de recursos del orientalismo new-age… y no avanzaba.
       
      “Esas técnicas llamadas ejercicios espirituales estaban todas centradas en el yo, en el ego, y lo último que yo necesitaba era más egoísmo”, recuerda Roger.

      El sueño de Jesús y el demonio 

      A principios de 2004, Roger era un empresario decepcionado con la espiritualidad orientalizante, furioso por ser furibundo y que despreciaba con fuerza el cristianismo, con la excepción puntual de la persona de Juan Pablo II, de quien admiraba su firmeza contra el comunismo y su colaboración o sintonía con Ronald Reagan y Margaret Thatcher para lograr el colapso del bloque soviético.
       
      Y entonces tuvo un sueño, “tan vívido que lo recuerdo hoy como lo vi entonces”, escribe en 2013.


       
      Roger, en su foto de perfil empresarial

      Roger iba vestido de ejecutivo por una calle vacía de ciudad. En la puerta de un edificio le esperaba Jesucristo, también vestido de ejecutivo. Era muy parecido a como él se lo había imaginado: aspecto duro, muy masculino, sabio. “Parecía saberlo todo sobre mí, pero no me importaba”. Y se dieron la mano.

      Jesús le dijo:

      - Necesito que hagas algo. Sube al piso de arriba del todo de este edificio y mata a Satán.

      -¿Por qué yo?

      - ¿Por qué no?
       
      “Yo no tenía respuesta a eso, así que fui”, dice Roger.

      Entró en el elegante edificio de mármol y cromo y madera pulida, subió en el ascensor al último piso y entró en un despacho inmenso con un enorme escritorio. Allí había un ejecutivo elegantísimo, con una expresión agradable. 

      “Yo sabía quién era él, y él sabía quién era yo y Quién me enviaba. Se levantó, vino hacia mí, amenazador… excepto por  el miedo en sus ojos. Puse mis manos en sus hombros y dije: ‘En el Nombre de Jesucristo…’ y las palabras en mi mente eran ‘te mato’ pero lo que salió por mi boca fue ‘te beso’.  Su cara se puso blanca, le besé en la frente y él se derrumbó muerto". 

      "Al despertar, pensé ‘esto ha sido claramente algún tipo de error cósmico colosal”."
       
      Pero ahí estaba… él, judío orientalista enfadado… expulsaba al demonio invocando a Jesús, aunque fuera en sueños y con un gesto confuso… ¿besar al demonio? ¿O rechazar al demonio? ¿Qué hacía realmente en su vida?

      El año de la transición 

      Menos de un año después, en 2005, murió Juan Pablo II, y su figura llenó noticiarios y televisiones durante muchos días. Era innegable –Roger lo veía- que había marcado una época y era un líder que congregaba multitudes en sus funerales. Muchas personalidades no católicas le alababan. Se planteó si era algo más que un líder anticomunista, si había detrás algo espiritual.
       
      Esos días de duelo por el Papa polaco su esposa le dijo: “Necesitas religión, Roger. Has estado demasiado tiempo a la deriva”.
       
      Pasaron los días. En Roma se celebraba el Cónclave. Roger estaba en el bar del aeropuerto Sky Harbor de Phoenix. Tomando un capuchino contemplaba el humo blanco, la fumata que anunciaba que había un nuevo Papa. Miró a la gente del bar y los viajeros, que se paraban a ver las pantallas de TV, unos por curiosidad; otros, católicos, sinceramente emocionados.
       
      Él había oído hablar del cardenal Ratzinger en estas semanas. Sabía que las acusaciones de la izquierda, que él no apreciaba, eran absurdas: los mismos que criticaban a Juan Pablo II ahora criticaban a su colaborador, sin duda fiel y humilde, dispuesto a cargar con insultos como “el Rottweiller de Dios”. Era evidente que Ratzinger era, simplemente, un “hombre bajo autoridad”, que había cumplido lo que le encomendaban.

      "Un poder imparable, una presencia" 

      Y entonces, Benedicto XVI salió a la balconada y alzó los brazos sobre la Plaza de San Pedro, y muchos espectadores en el bar aplaudieron y otros se quejaron.
       
      La cámara hizo zoom in, los ojos de Benedicto XVI parecieron mirar directamente hacia mí y a través de mí y en ese momento exacto tuvo lugar mi conversión”, escribe Roger en 2013… repitiendo palabras que dijo el día de su bautizo en 2007.
       
      Un poder imparable y una presencia llegaron a través de sus ojos y me rebanaron, me dejaron abierto. Estallé en lágrimas, y todo lo que yo jamás pensé que había sido, o no había sido, salió fuera. Era la espada de Cristo y no habría paz hasta que yo le ofreciera la mía”.
       
      Un año después se bautizaba y su esposa le acompañaba y entraba también en la Iglesia Católica. 

      En 2013, cuando Benedicto XVI renunció, Roger Dubin publicó su testimonio en homenaje al hombre que fue vehículo para su conversión. Cuando se repasa la cinta de esa escena histórica de 2005, no se ve ningún zoom… fue algo que vivió sólo Roger e hizo de él el primer converso de Benedicto XVI.
       
      Hoy sirve en el equipo de iniciación cristiana de adultos, hace una hora de adoración en la parroquia, la familia va a misa los domingos y reza cada día. Alaba el pontificado de Benedicto XVI  (“revolucionario”) y recuerda su extraño sueño, esa conciencia de tomar decisiones en una lucha contra el mal.
       
      (Roger Dubin es también autor de una novela, “The coin of the realm” y dirige una empresa, Dubin Marketing Inc.)

      P.J.Ginés/ReL


      Vea también      Multimillonario quiere ir al cielo
      acompañado por muchos



























      miércoles, 27 de octubre de 2021

      Kiko Argüello: «Tenemos una batalla común que librar contra la Bestia, que prepara un nuevo ataque»

       Investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Francisco de Vitoria
      junto al rabino David Rosen


      Kiko Argüello, nuevo doctor Honoris Causa
      por la Universidad Francisco de Vitoria /UFV

      “El Camino Neocatecumenal ha supuesto el inicio de un camino de diálogo y colaboración entre católicos y judíos –en el que todos estamos llamados a comprometernos- jalonado de profundos y fecundos encuentros”, afirmaba Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid tras investir doctores honoris causa a Kiko Argüello, coiniciador de esta realidad eclesial, y al rabino David Rosen, precisamente por este vínculo que han ido generando entre ambas religiones a lo largo de estos años.

      El acto académico en el que participaron decenas de profesores de la universidad y al que asistieron los cardenales Osoro y Rouco, y los obispos Reig (Alcalá) y Del Palacio (emérito del Callao) así como cientos de miembros de las comunidades neocatecumenales, entre ellas bastantes sacerdotes, se convirtió en una emocionante celebración en la que se mezcló la solemnidad con la oración a través de la música.

      Precisamente un cuarteto de cuerda, junto a un pequeño coro, interpretó varios movimientos de la sinfonía del Sufrimiento de los Inocentes, que compuso el propio Argüello, y que tanto bien ha hecho en las relaciones entre la Iglesia y el judaísmo.

      Kiko Argüello, en su investidura como doctor Honoris Causa por la UFV

      Pero aunque este Doctorado Honoris Causa se ha entregado a dos personas, en realidad se podría decir que han sido tres los reconocidos, pues nada de lo que hoy se ha celebrado podría haberse producido sin la decisiva aportación de Carmen Hernández, coiniciadora del Camino Neocatecumenal, y cuyo proceso de beatificación podría abrirse pronto.

      Carmen estuvo muy presente tanto para el propio Kiko como para el rabino David Rosen, pues fue ella –tal y como explicó el doctor Ángel Barahona en la laudatio- la que “nos enseñó a amar las escrituras judías y nos las hizo comprender y Kiko elaboró artísticamente la síntesis para ayudarnos a asimilar lo que tiene de universal la Revelación a los hebreos”.

      En su intervención, el iniciador del Camino Neocatecumenal contó que “el conocimiento del Concilio y de la tierra de Israel por parte de Carmen fue el origen del gran amor que ha nacido en el Camino hacia Israel, su pueblo y sus tradiciones”.

      Recordando una antigua anécdota, Kiko contaba como en una ocasión un ministro de Israel le preguntó de dónde les venía a los miembros del Camino Neocatecumenal este cariño por el pueblo judío.

      "Vivir día a día respondiendo a los acontecimientos de la historia"

      Argüello ha querido responder este lunes en la Universidad Francisco de Vitoria a esa pregunta: “Todos somos como Abraham, que sale de su tierra sin saber a dónde va: Dios elige a Abraham, le hace una promesa y la Palabra de Dios fecunda, da vida a la historia, la pone en marcha y Abraham debe continuar siguiendo al Señor. Así enseñamos a nuestros hermanos del Camino Neocatecumenal –porque todos somos hijos de Abraham- que éste es el camino de la fe: vivir día a día respondiendo a los acontecimientos de la historia, donde Dios se manifiesta”.

      La secularización “ha invadido el mundo y todo se está transformando”, recordó Kiko. ¿Cómo puede la Iglesia prepararse para esto? Y advirtió que “es necesario que los cristianos sean capaces de resistir este cambio de época”, aunque también las familias judías se encuentran en una sociedad “que amenaza la fe de sus hijos”.

      “Es un problema que todos compartimos”, agregó Kiko. Por ello, insistió en que hay “una batalla común que librar contra la bestia, la bestia que quiso Auschwitz, que sigue actuando en el mundo y que prepara un nuevo ataque contra la Iglesia y el pueblo judío, un terrible ataque de ateísmo, de negación de Dios”.

      Fue más allá al afirmar que “en esta batalla, en esta situación histórica en la que nos encontramos, creo que debemos ayudarnos mutuamente, cristianos y judíos, a estrechar profundamente nuestros lazos para hacer la voluntad de Dios, para redimir esta sociedad, para salvar la familia judeo-cristiano y la transmisión de la fe a los hijos”.

      Kiko Argüello quiso además recordar lo que experimentó cuando esta orquesta sinfónica interpretó el Sufrimiento de los Inocentes en Auschtwitz. Antes de iniciarse la celebración –explicó- “entré en uno de los barracones del campo de concentración; me puse de rodillas y abrí la Escritura al azar. Puse el dedo en el lugar donde un rabino le pregunta a Nuestro Señor Jesús: ‘Maestro, ¿cuál es el primer mandamiento de la Ley?’. Y Cristo responde: ‘¡Shema Israel, Adonai Elohenu, Adonai Ehad. El Señor es uno: amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas; y a tu prójimo como a ti mismo’. Y el rabino: ‘dices bien, Maestro, que amar a Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo es el primero y el mayor de todos los mandamientos’. Cuando íbamos a comenzar el concierto les dije a los rabinos que estaban presentes, sabiendo que ellos aman el Shema: ‘os digo que no estáis lejos del Reino de Dios’”.

      Para terminar, Kiko señaló que tras el horror de estos campos de concentración hay quien dice que “ya no se puede creer en Dios. Si la vida es realmente un horror, no hay Dios, ¡y el silencio de Dios lo demostraría!”. Sin embargo, dijo que “si en esta oscuridad total un hombre, por amor, libre, se desnuda, abraza a otro y entra en la muerte con ellos, entonces el amor existe. ¿De dónde viene este amor? Si el amor existe, entonces Dios existe, y de repente esta oscuridad se ilumina, aparece una luz en el horror de las cámaras de gas: esto es lo que hicieron, por ejemplo, San Maximiliano María Kolbe y Santa Edith Stein, y en su plenitud lo que hizo Nuestro Señor Jesucristo, que hizo pecado por todos nosotros”.

      Un cambio visible en la relación entre católicos y judíos

      Por su parte, el rabino David Rosen, Director Internacional de Asuntos Religiosos del American Jewish Commitee, y que fue presentado por el doctor Florentino Portero, afirmó en su discurso que “la transformación de las actitudes y enseñanzas católicas hacía los judíos y el judaísmo que ha tenido lugar a lo largo del último medio siglo no tiene paralelo histórico”.

      David Rosen

      El rabino David Rosen habló de lo que se ha avanzado, pero también de lo mucho que queda por hacer entre católicos y judíos / Foto UFV

      La Declaración Nostra Aetate fue fundamental en este acercamiento, y a partir de ahí el Camino Neocatecumenal ha ido abriendo o ampliando este camino ya iniciado, pero del que queda aún mucho por recorrer.

      En este sentido, Rosen aseguró que “para los judíos ortodoxos, especialmente en Israel, internalizar estos cambios es un proceso que apenas ha comenzado. De hecho, entre el pueblo judío en su conjunto, sigue habiendo mucha ignorancia y malentendidos sobre el cristianismo que deben abordarse”.

      Pero también en la Iglesia, añadió el rabino. En su opinión, en el catolicismo hay aún trabajo por hacer para comprender el significado de Nostra Aetate y las enseñanzas posteriores con respecto a los judíos.

      “Quizás no sea sorprendente encontrar que Nostra Aetate y la enseñanza del Magisterio sobre los judíos y el judaísmo todavía no son conocidos por muchos católicos. Sin embargo, me parece asombroso encontrarme con obispos que también los ignoran”.

      Para acabar, el gran rabino reconoció que “esta transformación que ha llevado a judíos y cristianos de las profundidades de siglos de hostilidad y alienación mutua, a una de total positividad, diálogo y colaboración, que tenemos la bendición de disfrutar hoy, es verdaderamente notable y seguramente un signo providencial en sí mismo”.

      Para cerrar el acto el rector de la Universidad Francisco de Vitoria, Daniel Sada, destacó que “de nuestros dos nuevos doctores, además de sus aportaciones reales y efectivas que ya hemos destacado, de la sabiduría y que permite el diálogo y el verdadero encuentro, queda también una última enseñanza: en educación, en política y en ética, la grandeza de la acción humana más que de nuestras ocurrencias, surge de la experiencia compartida en el bien. La relación recta con Dios, con su Nombre y con los hermanos, brota de la adhesión libre de corazón a sus mandatos, no de la genialidad de nuestras ideas”.

      Javier Lozano / ReL

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