El Papa León XIV saluda a
peregrinos de Corea del Sur antes de la Misa conclusiva del Jubileo de los
Jóvenes, el domingo 3 de agosto de 2025.
Tras la Misa conclusiva del
Jubileo de los Jóvenes, celebrada esta mañana en Tor Vergata ante un millón de
participantes procedentes de 146 países, el Papa León XIV anunció oficialmente
la próxima Jornada Mundial de la Juventud.
“Después de este Jubileo,
la peregrinación de esperanza de los jóvenes continúa y nos llevará a Asia”,
proclamó el Pontífice durante el rezo del Ángelus.
“Renuevo la invitación que
el Papa Francisco dirigió a los jóvenes hace dos años”, añadió en referencia a
la cita de Lisboa.
“Los jóvenes de todo el
mundo se reunirán junto al Sucesor de Pedro para celebrar la Jornada Mundial de
la Juventud en Seúl, Corea, del 3 al 8 de agosto de 2027, bajo el lema: ‘Tened
valor, yo he vencido al mundo’”, precisó el Papa que también destacó que esta
nueva edición de la JMJ marcará una etapa importante en el camino de fe de las
nuevas generaciones:
Así aseguró que la
“esperanza que habita en nuestros corazones nos da la fuerza para anunciar la
victoria de Cristo Resucitado sobre el mal y sobre la muerte”.
León XIV concluyó su
intervención con un fuerte llamado misionero: “De esto ustedes serán testigos
hasta los confines de la tierra. ¡Cita en Seúl! Sigamos soñando juntos, sigamos
esperando juntos”. La JMJ de 2027 será la primera en celebrarse en Corea del
Sur y la segunda en Asia, después de la histórica edición de Manila (Filipinas)
en 1995.
Además, el Pontífice
definió el Jubileo de los Jóvenes que arrancó el pasado hoy y ha concluido este
domingo como "una cascada de gracia para la Iglesia y para el mundo
entero, y lo ha sido gracias a la participación de cada uno de ustedes”.
El Santo Padre expresó su
gratitud a los jóvenes “uno a uno, con todo el corazón” por su testimonio y
entusiasmo durante estos días jubilares.
En un gesto de conmoción y
cercanía, encomendó al Señor a María y Pascale, “las dos peregrinas, una
española y la otra egipcia, que nos han dejado en estos días”, refiriéndose a
su fallecimiento durante la peregrinación.
En inglés, el Papa recordó
a los jóvenes que sufren “en cada tierra herida por la guerra”, y mencionó de
forma especial a “los jóvenes de Gaza y de Ucrania”, cuyas vidas están marcadas
por la violencia y la incertidumbre de la guerra.
León XIV también habló en
español para rendir homenaje al testimonio de los presentes con palabras de
esperanza: “Ustedes son el signo de que un mundo diferente es posible”. Y
concluyó en italiano con una afirmación cargada de fe: “Sí, con Cristo es posible:
con su amor, su perdón, la fuerza de su Espíritu”.
León XIV no ha podido
contener la emoción en su segundo y último gran encuentro con los jóvenes en la
gran explanada de Tor Vergata. Eran más de un millón de peregrinos de más de
140 países, que -como en un auténtico 'Wood stock’ católico- han dormido en
sacos de dormir y al aire libre, tal y como constató el Vaticano en un
comunicado difundido por Telegram.
Esta mañana, como ayer por
la tarde, un estallido de alegría ha recorrido la gran explanada de más de 96
hectáreas al ver descender al Santo Padre del helicóptero. Tras la intensa
noche de Vigilia, marcada por un conmovedor momento de adoración eucarística en
silencio y de rodillas, el Pontífice ha indicado a los jóvenes que en la vida
nunca es todo “firme y seguro”, sino que la existencia “se regenera
constantemente” en el amor.
“Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde
estén. No se conformen con menos. Entonces verán crecer cada día la luz del
Evangelio, en ustedes mismos y a su alrededor”, les ha exhortado con emoción en
la Misa conclusiva del Jubileo de
los Jóvenes.
Esta cita ha constituido un
puente entre el Papa americano y la juventud, con la que ha sabido consolidar
una relación, gracias a su capacidad de hablar en tres idiomas y crear un
ambiente muy espiritual, como también lo hicieron -cada uno a su manera- sus
predecesores.
Imagen del papamóvil en la Vigilia de este sábado.
Aventurarse con Él “hacia
los espacios eternos del infinito”
Desde el imponente
escenario, invitó a los jóvenes abrirle a Dios “de par en par el corazón” y
aventurarse con Él “hacia los espacios eternos del infinito”.
El Papa centró su homilía
en el deseo profundo de plenitud que sienten todos los hombres y pidió a los
jóvenes que no traten de a
placar la sed de su corazón
con “sucedáneos ineficaces”.
“Hay una inquietud
importante en nuestro corazón, una necesidad de verdad que no podemos ignorar,
que nos lleva a preguntarnos: ¿qué es realmente la felicidad?”, explicó.
Así, invitó a hacer de ella
“un taburete para subir y asomarnos, como niños, de puntillas, a la ventana del
encuentro con Dios”. De esta manera, nos encontraremos “ante Él, que nos
espera; más bien, que llama amablemente a la puerta de nuestra alma”.
El Pontífice reflexionó
sobre el relato evangélico de los discípulos de Emaús —que explica que los
discípulos de Jesús, tras su muerte, “se alejaban de Jerusalén atemorizados y
desilusionados”, convencidos de que “ya no había nada más que esperar”.
Sin embargo, se encontraron
“precisamente con Él, lo acogieron como compañero de viaje, lo escucharon
mientras les explicaba las Escrituras, y finalmente lo reconocieron al partir
el pan”.
El Papa recordó cómo su
encuentro con Cristo resucitado transformó la tristeza en esperanza: “Sus ojos
se abrieron y el gozoso anuncio de la Pascua encontró lugar en sus corazones”.
León XIV,
durante la Misa. Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News
El encuentro con el Resucitado “cambia nuestra
existencia”
Ese mismo encuentro, dijo,
puede cambiar también la existencia de cada joven. “El encuentro con el
Resucitado que cambia nuestra existencia, que ilumina nuestros afectos, deseos
y pensamientos”, constató en este sentido.
En la Eucaristía, el Papa
también abordó la experiencia de los “límites” y la “finitud” de las cosas que
pasan y dijo que estos argumentos no deben ser “tabú” o elementos “que se deben
evitar”.
“La fragilidad, en efecto,
forma parte de la maravilla que somos”, remarcó tras citar la lectura de
Qohélet y el Salmo 90 en la que comparó con la delicadeza de la hierba del
campo.
“Ciertamente, es delicado,
hecho con tallos delgados, vulnerables, propensos a secarse, doblarse,
quebrarse; pero, al mismo tiempo, son reemplazados rápidamente por otros que
florecen después de ellos”, detalló. Y subrayó: “También nosotros, queridos amigos,
somos así; hemos sido hechos para esto”.
Recordando a los jóvenes su
paso por Roma durante esta semana, el Pontífice valoró su participación en
encuentros culturales, artísticos y religiosos en Roma: “Se han encontrado
entre coetáneos provenientes de diferentes partes del mundo, pertenecientes a
culturas distintas. […] Después, en el Circo Máximo, acercándose al Sacramento
de la Penitencia, han recibido el perdón de Dios y le han pedido su ayuda para
una vida buena”.
Asimismo, exclamó que la
plenitud de nuestra existencia no depende de lo que “acumulamos ni de lo que
poseemos”, sino que “más bien, está unida a aquello que sabemos acoger y
compartir con alegría”.
Comprar, acumular y consumir no es suficiente
El Santo Padre dejó claro
que “comprar, acumular y consumir no es suficiente”.
Y agregó: “Necesitamos
alzar los ojos, mirar a lo alto, a las cosas celestiales, para darnos cuenta de
que todo tiene sentido, entre las realidades del mundo, sólo en la medida en
que sirve para unirnos a Dios y a los hermanos en la caridad, haciendo crecer
en nosotros sentimientos de profunda compasión, de benevolencia, de humildad,
de dulzura, de paciencia”.
Evocando a san Juan Pablo
II, fundador de las Jornadas Mundiales de la Juventud, exclamó “nuestra
esperanza es Jesús”.
“Es Él, como decía san Juan
Pablo II, ‘el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo
grande […] para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad, haciéndola más
humana y fraterna’”, aseguró.
Concluyendo su homilía,
León XIV animó a los jóvenes seguir cultivando su amistad con Cristo “con la
oración, la adoración, la comunión eucarística, la confesión frecuente y la
caridad generosa” y citó como modelos de esto a los beatos Pier Giorgio Frassati
y Carlo Acutis, que próximamente serán proclamados santos.
El Papa en el imponente
escenario. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News
Antes de impartir la
bendición final, los encomendó a la Virgen María: “Los encomiendo a María, la
Virgen de la esperanza. Con su ayuda, al regresar a sus países en los próximos
días, en cada parte del mundo, sigan caminando con alegría tras las huellas del
Salvador, y contagien a los que encuentren con el entusiasmo y el testimonio de
su fe. ¡Buen camino!”
Miles de jóvenes españoles asistieron en la Plaza de San Pedro a un encuentro y una misa que presidió monseñor Argüello.
A partir de la seis de la tarde de este viernes 1 de agosto tuvo lugar el encuentro de españoles en la Plaza de San Pedro, uno de los momentos más esperados por los jóvenes que han acudido a Roma para el Jubileo.
La presencia española en la Plaza de San Pedro se hizo notar.Conferencia Episcopal Española
A las ocho, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, presidió la misa, que concelebraron con él, entre otros, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, y el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona.
El altar de la misa en la Plaza de San Pedro, con una imagen de la Inmaculada Concepción.
El encuentro previo a la celebración eucarística contó con tres partes y sendos testimonios de jóvenes que expresaron en primera persona cómo ha sido su vida de fe y cómo Dios, por unos medios u otros, les abrió un camino para vivirla y les rescató cuando se alejaron de ella: María Tagarro García-Tomassoni, de la diócesis de Astorga (El regalo de la vida); José Tomás Cebrián Ruiz, de la diócesis de Cuenca (La alegría del perdón); y el joven matrimonio formado por el influencer Quique Mira y Mery Lorenzo Warleta, de Aute (Yo soy la puerta que os abro a la felicidad).
Quique Mira y Mery Lorenzo Warleta.
Un pueblo joven que da testimonio
En su homilía, monseñor Argüello incidió en la identidad y unidad cristiana de esos "hermanos jóvenes del pueblo santo de Dios que camina en España": "Hemos sido bautizados con un vestido blanco. Hemos sido confirmados con un perfume de alegría. Participamos de la Eucaristía, alianza nueva y eterna para el perdón de los pecados. Somos cristianos, somos ungidos. El Cristo, el ungido, ha querido compartir con nosotros su misma unción, el mismo sello del Espíritu Santo. Y así, ungidos cristianos, somos un pueblo, un pueblo que va progresivamente ensayando decir nosotros".
Monseñor Argüello destacó el componente de unidad e identidad del ser cristiano.Conferencia Episcopal Española
"Y como pueblo, como pueblo que dice nosotros", prosiguió, "queremos abrir esta fraternidad a la familia humana, a nuestros conciudadanos, a nuestros compañeros de estudio, de diversión, a vuestras propias familias, a los diversos lugares donde venimos, para ofrecer este nosotros que ayude a nuestros contemporáneos a abrir su corazón y poderse encontrar así con quien es la fuente del nosotros que se abre y abraza".
La Cruz más alta del mundo estuvo representada en Roma.
El arzobispo de Valladolid habló también de "sellar una alianza de esperanza" entre todos "a quien quiera escucharnos, a quien quiera compartir con nosotros algún tramo del camino". Pidió a todos "dar testimonio":
de la belleza de creer en Dios;
de una comprensión de la persona, del cuerpo, de la sexualidad vinculada al amor y a la transmisión de la vida;
de una forma diferente de plantearnos la economía, la cultura, la política;
de una cercanía singularísima a los pobres, queriendo acoger en nuestra casa y en nuestro corazón a quienes están solos, a quienes sufren cualquier tipo de dolor, de sufrimiento, a quienes vienen de lejos, a quienes -estando cerca de nuestras casas- nuestro corazón cerrado no descubre como un grito que nos está permanentemente llamando".
El gran aspecto que presentaba la Plaza de San Pedro.
El presidente de la conferencia episcopal evocó el momento vivido en el Circo Máximo, con las confesiones masivas.
"Hemos confesado que Jesucristo tiene fuerza y poder para perdonar nuestros pecados", dijo: "Ahora hace falta, hermanos, que seamos también confesores de la fe en la plaza pública".
Para quien no pudiera confesarse en el Circo Máximo, siempre había oportunidad en la Plaza de San Pedro.Conferencia Episcopal Española
"Porque si el Señor tiene fuerza y poder para perdonar los pecados en nuestro corazón", precisó Argüello, "es importante que confesemos que el Señor tiene fuerza y poder para vencer a las estructuras de pecado, que tiene fuerza y poder para vencer al dragón que pasa continuamente su poder a las bestias de este mundo imperialista".
El encuentro empezó con luz radiante y concluyó con la misa bajo la noche romana.
"Confesemos nuestra fe, seamos testigos de la victoria de Jesucristo en medio de nuestras actividades cotidianas, y ofrezcamos esta victoria como gracia, como regalo, como don", concluyó.
"Como un viajero en la noche" es el título del espectáculo ofrecido a los participantes en el Jubileo de los Jóvenes, presentado el miércoles 30 y el jueves 31 por la noche en el Auditorio de la Conciliazione, cerca del Vaticano. Unos cincuenta coralistas y 18 músicos se arremangaron para interpretar este espectáculo gratuito, creado con motivo de la canonización de Charles de Foucauld, el 15 de mayo de 2022
"Me ha parecido absolutamente sublime, de una calidad excepcional. Insufla nueva vida a nuestra vida espiritual, a nuestra vida con Dios, y también a nuestra vida cotidiana", declaró Capucine, de Lorient, que recordará el espectáculo como uno de los momentos "increíbles" de esta semana jubilar en Roma. Para la primera sesión, la noche del miércoles 30 de julio, una mayoría de peregrinos franceses, pero también muchos italianos, habían abarrotado las cerca de 1.800 butacas del auditorio de la Conciliazione, teatro inaugurado durante el Año Santo de 1950.
El deseo de la Embajada de Francia ante la Santa Sede y de los Establecimientos piadosos de Francia en Roma de aprovechar el Jubileo de la Juventud para poner de relieve a jóvenes figuras de la santidad condujo a la reposición de este espectáculo, que se presentó en 2022 en la catedral de San Juan de Letrán, con ocasión de la canonización de Charles de Foucauld (1858-1916).
Este oratorio, cantado en italiano bajo el título Come un viaggiatore nella notte, fue compuesto por el artista Marcello Bronzetti, y es su esposa, Tina Vasaturo, quien dirige a los coristas y músicos que participan en esta aventura con el coro "Fideles et amati".
Espectáculo sobre San Carlos de Foucauld representado durante el Jubileo de los Jóvenes en Roma.
La cantante Fatima Lucarini explica que este coro nació en Roma, en la parroquia de Santa Silvia, por iniciativa de esta pareja de artistas, que consiguieron incluso incorporar al coro a "personas que no sabían cantar", pero que poco a poco han podido beneficiarse de este "don" y contribuir así a que se conozca mejor la historia de este santo atípico.
"Charles de Foucauld es una figura tan hermosa, que abarca todas las religiones, todos los pueblos… Tuvo una vida hermosa y supo elegir. ¿Qué mejor ejemplo podemos dar a los jóvenes?", afirma Fátima Lucarini.
En diez actos, con textos y canciones en italiano traducidos íntegramente al francés en un folleto distribuido a los peregrinos, la compañía recorre con emoción el asombroso viaje de Charles de Foucauld, desde sus tormentos espirituales en París hasta la realización de su vocación en Nazaret y finalmente en Tamanrasset, hasta su trágica muerte en un ataque de bandidos en pleno desierto.
Este antiguo militar y geógrafo, que vivió como ermitaño en las montañas argelinas del Hoggar, pasará a la historia como un profeta del diálogo con los musulmanes. Su vida oculta y discreta tuvo una extraordinaria fecundidad misionera, sobre todo con los Hermanitos y Hermanitas de Jesús, que se inspiran en su espiritualidad y dan testimonio de la esperanza cristiana en entornos a menudo difíciles.
De la noche de la duda a la luz del amor
"No sabía mucho sobre Charles de Foucauld", reconoce Marie, que ha venido desde Dijon con un grupo de amigos. "Con este espectáculo, uno se da cuenta de que la fe no es una autopista. Hay momentos en los que se duda, es cierto tanto para los jóvenes como para los menos jóvenes... Así que me pareció hermoso comprender que él también tuvo sus períodos de crisis en su juventud, que tuvo que madurar para recuperar la fe", comenta la joven. "También me conmovió su prima, que rezaba por él. Es muy bonito, porque es importante rezar unos por otros y creer en el poder de la oración", testimonia Marie, especialmente apegada a la adoración.
La hermana Geneviève, religiosa de las Hermanitas de Jesús, era una amiga muy cercana del Papa Francisco, y su presencia junto al féretro del pontífice argentino en el momento del traslado de su cuerpo a la basílica de San Pedro conmocionó al protocolo del Vaticano y conmovió a muchos testigos de la escena. Muy emocionada al ver a tantos jóvenes al salir del espectáculo dedicado a aquel cuya espiritualidad inspiró a su congregación religiosa, esta religiosa conocida por su compromiso con el mundo del circo y las ferias no desea añadir muchas palabras, sino que simplemente confiesa encontrar en Charles de Foucauld al apóstol del "amor universal".
Y es de este "amor universal" del que los jóvenes participantes en el Jubileo podrán dar testimonio a sus amigos, tanto a lo largo de esta semana jubilar como después de su regreso a su entorno de origen.