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jueves, 6 de febrero de 2025

El cura que arrebata madres a la mafia

El italiano Luigi Ciotti ha creado la mayor red de lucha contra el crimen organizado

Totò Riina, célebre jefe de la Cosa Nostra, ordenó su asesinato


Tiene 79 años, pelo blanco y voz suave. Luigi Ciotti es un sacerdote católico y un hombre sencillo. En un antigua fábrica de Turín, donada por la familia Agnelli, tiene la base de las dos organizaciones que ha fundado para luchar contra la mafia. Peter Conradi, para The Sunday Times, acaba de contar su historia.

Ciotti nació en 1945 en un pueblecito al noreste de Italia. Cuando era pequeño, su padre, albañil, y su madre, ama de casa, se trasladaron a Turin en busca de una vida mejor. A los 17 años, Luigi decidió ayudar a los sintecho. Tres años más tarde, con el dinero de un sacerdote, fundó el Gruppo Abele, la primera de sus dos organizaciones. Ofrecía comida y cobijo "sin juzgar el estilo de vida de los necesitados".

La muerte de don Pino

Con 27 años ya era sacerdote, era un cura atípico que ayudaba a drogadictos y prostitutas. El punto de inflexión en su vida se produjo en 1992, cuando la Cosa Nostra, la mafia siciliana, asesinó a Giovanni Falcone -el fiscal antimafia de la isla- y a su mano derecha, Paolo Borsellino.

El asesinato de Falcone fue un punto de inflexión para Ciotti.

Como la mayoría de los italianos, Ciotti estaba horrorizado por los asesinatos y decidió unirse a la lucha contra el crimen. Al año siguiente lanzó una revista antimafia a la que llamó Narcomafie.

Una de las primeras historias que cubrió fue el asesinato de don Pino Puglisi, sacerdote siciliano enfrentado a la mafia y abatido a tiros. Era la primera vez que el crimen organizado atacaba a un miembro de la Iglesia.

En 1995, Ciotti dio un paso más y creó Libera, la mayor red de lucha contra la mafia. Todo esto bastaría para asegurarle a Ciotti estar entre los grandes y buenos de Italia. Pero hay otro aspecto aún más extraordinario.

En 2002, una mujer nacida en el seno de un importante clan de la Ndrangheta se puso en contacto con él. Era madre de dos hijos y había caído en desgracia por frustrar el asesinato de su hermano. Desde entonces, Ciotti ha rescatado a otras cincuenta mujeres, ayudándolas a escapar y buscándoles casa, trabajo y escuela para sus hijos a cientos de kilómetros de los criminales.

La odisea de Anna

Uno de los casos más terribles a los que se enfrentó fue el de Anna. Lllevaba siete años de matrimonio y se había acostumbrado a las ausencias de su marido. Su esposo era hijo de un poderoso capo de la Ndrangheta, la despiadada organización mafiosa de Calabria.

El padre de Anna también era de la mafia, también tenía cosas que hacer y su esposa también evitaba las preguntas incómodas. Pero una noche de septiembre de 2008 fue diferente. Anna trabajaba hasta tarde en el restaurante local y le sorprendió que su marido no se hubiera pasado por casa de su madre para recoger a sus tres niñas

A la mañana siguiente seguía sin dar señales de vida y empezó a preocuparse. Con el tiempo descubrió que lo habían asesinado. Su cuerpo, 16 años después, no ha aparecido. Le aplicaron la lupara bianca, el método que los mafiosos aplican a los restos de quienes infringen las normas de la familia: los sepultan en los pilares de hormigón de los puentes o los disuelven en ácido

Anna era una viuda de 19 años, y su familia política, y también la suya, esperaba que aceptara lo sucedido. Pero ella, sin embargo, estaba desesperada. "Mi familia me tenía controlada. Sabía lo que hacía, con quién hablaba, todo. Aunque mi marido ya no estaba, tenía que acatar las normas de los hombres de la familla".

Dos años más tarde se hallaba en el supermercado y, mientras hacía cola para pagar, vio en el mostrador un folleto de Libera -una red que lucha contra la mafia- y empezó a leerlo. Cargaba la compra en el coche, cuando el tendero salió a su encuentro. "Sabía de mi historia y quería indagar si estaba interesada. Cuando le dije que sí, me dijo: 'Dame tu número, te llamo en unos días'". 

Pocos días, después estaba sentada frente al sacerdote. "Lo primero que me preguntó fue cómo estaba. Y me eché a llorar porque, hasta entonces, nadie se había preocupado por mí. Me dijo que no me preocupara, que él lo organizaría todo". 

"Luego me preguntó. ¿Estás segura de que quieres irte? Porque, si te vas, vendrán a por ti. Yo no entendía a qué se refería, pero él tenía claro lo que iba a pasar". Anna empezó a preparar su fuga en secreto. Solo confió su huida a cuatro amigas, que aprovecharon la noche para cargar un camión de mudanzas. Ella, mientras, metió a sus tres hijas en el coche y condujo 8oo kilómetros hasta su nueva ciudad. Dejó a las niñas con una familia a la que Ciotti había contactado y regresó para rematar la mudanza. Luego cerró la casa y sin dormir, partió de nuevo hacia el norte.

Libera lleva tiempo presionando para que se cambie el procedimiento que deben seguir aquellos que quieren cambiar su apellido. Eso podría salvar la vida de otras personas que intentan escapar de su pasado.

Torturada y quemada

El caso más espeluznante, sin embargo, fue el de Lea Garofalo, cuya trágica historia se convirtió en una serie para Disney. Nacida también en Calabria en una familia de la Ndrangheta, denunció a su marido, Carlo Cosco, después de que este matara a un rival

En noviembre de 2009, su marido la citó en Milán donde él vivía, con el pretexto de hablar de su hija. Allí fue torturada y asesinada. Más tarde se descubrió que su cuerpo había sido quemado casi por completo en el transcurso de tres días. Tenía 35 años.

El sacerdote Clotti fue una de las últimas personas que la vio. Según recuerda, Lea se acercó a él en Florencia "Me dijo: 'don Ciotti, necesito que me ayudes'". Ella le contó sus planes para irse a Milan, quería que su marido le diera algo de dinero. "Le pedimos que no fuera", cuenta el sacerdote. "Pero ella dijo que si iba con su hija él no la tocaría, que le daría el dinero y la dejaría marchar".

Lea Garofalo (con su hija, a la derecha) casada con un capo (a la izquierda) fue asesinada por abandonar la organización.

Ciotti se ha granjeado estos años enemigos poderosos. La seguridad que lo rodea es estricta, cuatro personas y dos coches. Es reacio a dar detalles, pero la mejora de su seguridad la provocó un incidente en una conferencia antimafia en 2018, cuando la Policía tiró al suelo a un hombre que intentaba atacarlo. Se cree que el golpe fue ordenado por Salvatore Totò Riina, el célebre jefe de la Cosa Nostra, entre cuyos numerosos crimenes figuran los asesinatos de Falcone y Borsellino.

Antes de su muerte, en 2017, Riina fue grabado en secreto diciéndole a un socio: "Cuando salgas, quiero que mates a ese hijo de puta". Se refería a Ciotti. 

El capo de la Cosa Nostra, Totò Riina, amenazó de muerte a Ciotti

El valeroso sacerdote cumple los 80 en septiembre de este año. Hace dos se sometió a un bypass. "Los médicos me dicen muchas cosas -replica-. Pero yo no escribo mi agenda, lo hacen las necesidades de la gente. Lo único que le duele es el peaje que su trabajo le hizo pagar a su madre. Obsesivamente preocupada por él desde que un periódico publicara lo del intento frustrado de asesinarlo. A partir de ahí empezó a no poder dormir. Se puso enferma. Tenía 74 años cuando murió. Su padre, en cambio, pasó su jubilación ayudando en la organización. Murió a los 99 años.

La labor de Clotti despertó el interés del Papa Francisco, quien, en 2023, recibió a un grupo de cincuenta madres y a sus niños rescatados por su equipo.

ReL

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tu sexualidad robada: La castidad es posible.







lunes, 10 de enero de 2022

Vivía desde niña graves crisis de ansiedad: «¡Haz algo!», gritó a Dios, «¡es demasiado para mí!»

              Alix encontró enseguida y de forma inesperada
la respuesta a su oración


Alix reprochó a Dios su larga lucha contra los ataques de ansiedad,
y la respuesta fue inmediata.

Alix es la pequeña de cinco hermanos, y nació mucho después que los cuatro mayores. Cuando tenía diez años, la edad de sus padres empezó a angustiarle: “Me di cuenta de que mis padres eran mucho más viejos que los padres de mis amigos. ¡A ese ritmo, cuando yo tuviese veinte años se vendrían abajo!”.

Este pensamiento infantil se convirtió para ella, “hipersensible” al estado de ansiedad, en fuente de “auténticas crisis”: “Tenía tanto miedo a que muriesen, que pasar una noche fuera de casa podía desencadenar una crisis”.

Un calvario de años

Alix vivió este calvario de angustias durante toda la adolescencia, al tiempo que mantenía una vida de fe: en su casa se hablaba de Dios y ella practicaba la religión. De hecho, una de sus crisis vino cuando una amiga y ella organizaron un pequeño retiro espiritual.

“La crisis de ansiedad comenzó tres días antes de la partida. Me dije: ‘No voy a poder, tres días no voy a poder…’ Uno se siente muy solo en esos momentos”, explica en L'1visible: “Tenía la impresión de asfixiarme físicamente, de verme morir. Sin embargo, vista desde fuera, yo no tenía ninguna razón física válida para que alguien se asfixie. Entonces uno intenta relativizarlo, te dices que esto se pasará, que tiene que pasarse. Vives la crisis de angustia a un grado de conciencia hiper-elevado, consciente sobre todo de tu soledad. Solo uno siente hasta qué punto es duro”.

Reproche a Dios

En ese punto, subió a su habitación y gritó hacia Dios: “Le abronqué durante un buen rato… Solté todo lo que Le reprochaba. Le pregunté por qué tenía yo que vivir aquello. En otras circunstancias Él me había ayudado”, explica. Y así se lo recordó también: “Ya has actuado en mi vida, ¡haz algo! Esto es demasiado para mí…”

Y Dios volvió a responder a Alix: “En ese momento, vi con mi corazón que Él estaba presente en el otro extremo de la habitación. Estaba de pie y me miraba. Lo que más me impactó es que Él era tímido, que no se atrevía a acercarse. Francamente, no me lo esperaba, no preví algo así. Suele decirse que una madre prefiere estar enferma antes que su hijo. Ahora bien, Dios nos ama más que una madre y es todopoderoso. Si no quería que yo viviese aquello, solo tenía que liberarme, pero no lo hacía. Es un auténtico misterio. Tomé la decisión de dejar de preguntarme por qué”.

Los sufrimientos de la Cruz

“A mis ojos”, continúa, “Dios estaba ahí cuando todo pasaba y ausente cuando las cosas no iban. Sin embargo, en ese instante, la muerte de Jesús, Hijo de Dios, en la cruz y lo que padeció por cada uno de nosotros se hizo algo concreto. Comprendí que mis angustias, esos clavos que me traspasaban, Él también los vivía, conmigo. Eso nos unió de una forma mucho más sincera y completa que antes”.

Alix confiesa que no se ha liberado de su problema “con un chasquido de los dedos”. Fue “largo y difícil”, pero ahora todo le va bien. Gracias a eso comprendió el modo de actuar de Dios: “Él podría haberme liberado con un golpe de varita mágica, pero ha preferido tomarse su tiempo, que yo conociese personas que me han ayudado. Y no lo lamento: eso me ha enseñado a ser perseverante y a confiar en Él. Realmente, eso me liberó”.

C.L. / ReL

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sábado, 18 de marzo de 2017

Oración de sanación y liberación en el matrimonio



“Si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel” (1Tm 5,8)
Orando por la sanación y liberación de nuestro matrimonio…
Esta oración debe hacerse en un ambiente que sea propicio y preferentemente sin interrupciones.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo,
Amén.
Señor Jesús, en este momento quiero ponerme delante de tu presencia, y pedirte que envíes a tus ángeles para que estén conmigo y se unan a mi oración en favor de mi familia.
Hemos pasado por momentos difíciles, momentos dolorosos, situaciones que le han quitado la paz y la tranquilidad a toda nuestra familia. Situaciones que han generado angustia en nosotros, miedos, incertidumbres, desconfianzas; y, por ende, desunión.
Ya no sabemos a quién recurrir, no sabemos ya a quién pedir ayuda, pero somos conscientes de que necesitamos tu intervención…
Por eso, por el poder de tu nombre, pido para que se rompa cualquier situación de interferencia de los patrones negativos de matrimonios y relaciones que mis antepasados tuvieron, hasta nuestros días. Patrones de infelicidad en la vida matrimonial, patrones de desconfianza entre los cónyuges, hábitos compulsivos de pecados que se han ido arrastrando de generación en generación; entre todas las familias, como una maldición. Que se rompan ahora por el poder del nombre y la sangre de nuestro Señor Jesucristo.
No importa, Jesús, dónde comenzó todo, cuáles fueron las causas; quiero, por la autoridad de tu nombre, clamar que tu sangre sea derramada sobre todas las generaciones pasadas, para que toda la sanación y liberación que es necesaria, los alcance a todos ahora, por el poder de tu sangre redentora.
Rompe, Señor Jesús, cualquier expresión de desamor que se pueda estar viviendo en mi familia, situaciones de odio, rencor, envidia, rabia, deseos de venganza, deseos de terminar la relación; de seguir solo en mi vida; que todo eso se derrumbe Jesús, y que gane tu presencia en medio de nosotros.
En el poder de tu sangre, Jesús, pongo fin a todo el comportamiento de indiferencia dentro de mi casa, pues ha matado nuestro amor. Renuncio al orgullo de pedir perdón, orgullo de reconocer mis errores; renuncio a las palabras malditas que le dije a mi cónyuge, palabras de maldición, palabras de humillación, palabras que lo hieren, lastiman y dejan marcas negativas en su corazón. Palabras malditas que lo disminuyen, verdaderas maldiciones proclamadas en mi casa; clamo y ruego a tu sangre redentora sobre todo eso, Jesús. Cúranos y libéranos de las consecuencias que hoy se reflejan en nuestras vidas debido a esas realidades.
Renuncio a las palabras malditas que proferí sobre la casa donde vivo, por la insatisfacción de vivir en esta casa, de no sentirme feliz en esta casa, renuncio a todo lo que yo pueda haber dicho negativamente dentro de mi casa.
Renuncio a las palabras de insatisfacción que dije sobre nuestra realidad económica, pues a pesar de que recibimos poco, a pesar de que el salario mensual es muy justito, nada nos ha faltado, Jesús…
Por eso también te pido perdón. Perdón por la ingratitud, por no lograr ver en mi familia a la familia adecuada para mí…
Perdón Jesús, porque sé que he actuado equivocadamente muchas veces, y quiero a partir de hoy recomenzar.
Jesús, perdona también a mis familiares por todas las veces que alguno de ellos deshonraron el sacramento del matrimonio, míralos con misericordia, y restablece la paz en sus corazones…
Quiero pedirte, Señor, que derrames el Espíritu Santo sobre nosotros, sobre cada miembro de mi familia… Que el Espíritu Santo pueda con tu fuerza y tu luz, bendecir a todas mis generaciones pasadas, presentes y futuras.
Que a partir de hoy pueda surgir en mi matrimonio y en el matrimonio de mis familiares, un linaje de familias comprometidas contigo y con tu Evangelio, que surja un linaje de matrimonios profundamente comprometidos con la sacralidad del matrimonio, llenos de amor, fidelidad, paciencia, bondad y respeto.
Gracias, Jesús, porque oyes mi oración, y te inclinas para oír mi clamor, muchas gracias.
Me consagro y consagro a toda mi familia al corazón Inmaculado de la Virgen María, para que ella nos bendiga y nos libre de cualquier ataque del Enemigo.
Amén.
Por Livres de Todo Mal