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lunes, 10 de enero de 2022

Vivía desde niña graves crisis de ansiedad: «¡Haz algo!», gritó a Dios, «¡es demasiado para mí!»

              Alix encontró enseguida y de forma inesperada
la respuesta a su oración


Alix reprochó a Dios su larga lucha contra los ataques de ansiedad,
y la respuesta fue inmediata.

Alix es la pequeña de cinco hermanos, y nació mucho después que los cuatro mayores. Cuando tenía diez años, la edad de sus padres empezó a angustiarle: “Me di cuenta de que mis padres eran mucho más viejos que los padres de mis amigos. ¡A ese ritmo, cuando yo tuviese veinte años se vendrían abajo!”.

Este pensamiento infantil se convirtió para ella, “hipersensible” al estado de ansiedad, en fuente de “auténticas crisis”: “Tenía tanto miedo a que muriesen, que pasar una noche fuera de casa podía desencadenar una crisis”.

Un calvario de años

Alix vivió este calvario de angustias durante toda la adolescencia, al tiempo que mantenía una vida de fe: en su casa se hablaba de Dios y ella practicaba la religión. De hecho, una de sus crisis vino cuando una amiga y ella organizaron un pequeño retiro espiritual.

“La crisis de ansiedad comenzó tres días antes de la partida. Me dije: ‘No voy a poder, tres días no voy a poder…’ Uno se siente muy solo en esos momentos”, explica en L'1visible: “Tenía la impresión de asfixiarme físicamente, de verme morir. Sin embargo, vista desde fuera, yo no tenía ninguna razón física válida para que alguien se asfixie. Entonces uno intenta relativizarlo, te dices que esto se pasará, que tiene que pasarse. Vives la crisis de angustia a un grado de conciencia hiper-elevado, consciente sobre todo de tu soledad. Solo uno siente hasta qué punto es duro”.

Reproche a Dios

En ese punto, subió a su habitación y gritó hacia Dios: “Le abronqué durante un buen rato… Solté todo lo que Le reprochaba. Le pregunté por qué tenía yo que vivir aquello. En otras circunstancias Él me había ayudado”, explica. Y así se lo recordó también: “Ya has actuado en mi vida, ¡haz algo! Esto es demasiado para mí…”

Y Dios volvió a responder a Alix: “En ese momento, vi con mi corazón que Él estaba presente en el otro extremo de la habitación. Estaba de pie y me miraba. Lo que más me impactó es que Él era tímido, que no se atrevía a acercarse. Francamente, no me lo esperaba, no preví algo así. Suele decirse que una madre prefiere estar enferma antes que su hijo. Ahora bien, Dios nos ama más que una madre y es todopoderoso. Si no quería que yo viviese aquello, solo tenía que liberarme, pero no lo hacía. Es un auténtico misterio. Tomé la decisión de dejar de preguntarme por qué”.

Los sufrimientos de la Cruz

“A mis ojos”, continúa, “Dios estaba ahí cuando todo pasaba y ausente cuando las cosas no iban. Sin embargo, en ese instante, la muerte de Jesús, Hijo de Dios, en la cruz y lo que padeció por cada uno de nosotros se hizo algo concreto. Comprendí que mis angustias, esos clavos que me traspasaban, Él también los vivía, conmigo. Eso nos unió de una forma mucho más sincera y completa que antes”.

Alix confiesa que no se ha liberado de su problema “con un chasquido de los dedos”. Fue “largo y difícil”, pero ahora todo le va bien. Gracias a eso comprendió el modo de actuar de Dios: “Él podría haberme liberado con un golpe de varita mágica, pero ha preferido tomarse su tiempo, que yo conociese personas que me han ayudado. Y no lo lamento: eso me ha enseñado a ser perseverante y a confiar en Él. Realmente, eso me liberó”.

C.L. / ReL

Vea también     Escuela de Oración: 46 catequesis de Benedicto XVI


















miércoles, 29 de julio de 2015

La poderosa oración que está transformando los matrimonios




couple praying

Si alguien te dijera que hay algo que puedes hacer que puede asegurar que tu matrimonio durará toda tu vida y que solo te tomará cinco minutos al día, ¿no lo harías? Bueno recen juntos todos los días, ¡eso es todo!

El matrimonio no es sobre una pareja, sino una trinidad, la tercera persona es Dios y tenemos que permitir que Él sea parte integral de este para que sea saludable.

Existen muchas maneras espléndidas para orar, sin embargo, les ofreceré una oración transformadora para las parejas casadas, que espero consideren. He visto resultados profundos en varios retiros matrimoniales que he tenido el privilegio de conducir, considere esta oración como un regalo para usted y su ser amado,los invito a rezar esta plegaria juntos.

Pasos previos y consejos

Asegúrate de orar lentamente, abrazados o tomados de la mano y mirar a los ojos del otro tanto como sea posible durante la plegaria. ¡Puedes hacerlo! Y no tengan miedo de hablar antes o mejor aún después de rezar juntos, solo hablen y estén presentes el uno para el otro.

Sugiero que durante la oración de las parejas casadas, intente evocar el recuerdo de la primera vez que conoció a su cónyuge, y del día de su boda. Él o ella sigue siendo esa misma persona.

Tal vez en la vida se han presentado muchos retos que no esperaban en aquel entonces, pero ustedes lo han atravesado juntos, y el fuego providencial de sus aflicciones y de su amor, los ha convertido en el cuerpo único que son ahora, y eso es hermoso.



La oración que transforma matrimonios:

Querida Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, gracias por el profundo don del sacramento del matrimonio. Gracias por el magnífico regalo que es mi esposo(a), a quién Tú, perfecta providencia, planeó para mí desde toda la eternidad. Permite que siempre lo (la) trate como realeza, con todo el honor, respeto y dignidad que merece.

Ayúdame, Señor mío, a ser desinteresado en mi matrimonio, para darlo todo por mi esposo(a), sin ocultar nada, sin esperar nada a cambio, reconociendo y agradeciendo todo lo que él (ella) hace por mí y nuestra familia todos los días, ¡Es mucho!

Por favor, fortalece y protege nuestro matrimonio, así como todos los demás. Ayúdanos a orar juntos todos los días. Permítenos confiar en Ti todos los días, de la forma que mereces. Por favor haz que nuestro matrimonio sea fructífero y abierto a Tu voluntad en el privilegio de la procreación y el cuidado de la vida. Ayúdanos a construir una familia fuerte, segura, amorosa, llena de fe, una Iglesia doméstica.

Querida Santísima Virgen María, confiamos a ti nuestro matrimonio, ampara a nuestra familia siempre bajo tu manto. Tenemos plena confianza en Ti Señor Jesús, porque siempre estás con nosotros, y buscas constantemente lo mejor para nosotros, trayendo todo lo bueno, incluso las cruces que has permitido en nuestras vidas.

Querido (nombre del cónyuge): Tú y yo somos uno. Te prometo que siempre te amaré  y seré fiel a ti, nunca te abandonaré, daría mi vida por ti. Con Dios y contigo en mi vida lo tengo todo. Gracias Jesús, Tú eres el gran servidor. Te amamos.






Tengamos presente 

El mundo en sí mismo, necesita los testimonios de matrimonios fuertes y hermosos, está desesperado por esa luz. Debemos crear una cultura que estime el matrimonio y la familia, estas palabras deben ser dichas con reverencia: El matrimonio y la familia, son sacramentos sagrados del Amor inestimable de Dios para el mundo.

"Así pues lo que Dios ha unido, que no lo separe en hombre". (Marcos 10,9-10)

Nunca permita que ninguna persona o alguna otra cosa inferior a ustedes, los separe a usted y a su cónyuge. Dios es uno contigo, Dios es amor, el matrimonio es amor, y el amor perdura sobre lo que sea que venga, no llegará a su fin. [Leer 1 Corintios 13,7-8]

Seamos agradecidos con Dios por el don de nuestra pareja, estamos llamados a ser uno con ellos en el tiempo y la eternidad.

El Señor les bendiga y los haga un matrimonio santo en el amor.

Artículo publicado en Pildorasdefe.net
sources: PILDORASDEFE.NET