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lunes, 3 de agosto de 2026

Escapismo, ¿una epidemia moderna para lidiar con el dolor?

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¿Alguna vez te has preguntado qué acciones de las que haces repetidamente pueden ser una ruta de escapismo alejándote de tu relación con Dios sin saberlo?


El escapismo se ha convertido en una epidemia silenciosa afectando a la mayoría de la población mundial, evitando a toda costa el dolor, tanto físico como espiritual para impedirnos centrarnos en lo que verdaderamente importa, pues esta constante estimulación ha erosiona nuestra capacidad de estar a solas con nosotros mismos y procesar nuestros pensamientos en silencio. 

Dicha epidemia de la cual nos habla Gabriel González, host de podcast Unbound y el hermano José Andrés González, nos invita a cuestionar nuestras actividades cotidianas y evaluar si estas se han convertido en una adicción normalizada para escapar de la realidad, haciendo a un lado las emociones, nuestro dolor interno y la soledad que cada vez ataca más a la sociedad. 

Escapes invisibles, ¿hacia dónde encaminamos la vida?

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El hermano José, propone que debemos ser cuidadosos, ya que no todas las actividades de escape son necesariamente negativas, algunas son positivas; sin embargo, pueden convertirse en mecanismos de huida para no sentir el dolor o la insatisfacción.

Confrontar para sanar

El mensaje central que comparte Gabriel González es que la libertad real no consiste en encontrar un escape mejor, sino en dejar de necesitar escapar. La constante estimulación nos impide mirar de frente al dolor, que es el único camino genuino hacia la salud mental, la paz interior y la verdadera felicidad.

Solo de esta manera podremos sanar nuestra vida interior, nuestras dificultades e incluso aquellos hábitos negativos o positivos que se han convertido en una adicción. 

A continuación te mostramos algunos pasos para evitar el escapismo y caminar desde nuestra realidad.

1Hacer verdad con la vida propia

"Sin silencio es imposible hacer verdad con la propia vida". Es necesario dedicar tiempo a la reflexión durante la rutina, de esta manera tendremos más claridad sobre dónde estamos parados y en qué nos refugiamos, explicó el hermano José. 

2Desahogar todo

Es necesario sacar todo lo que está en nuestra mente y plasmar nuestros hábitos cotidianos para poder reflexionar sobre ello; esto puede hacerse, por ejemplo, por medio de la escritura, según la recomendación de muchos especialistas.

Una vez que se escribe todo, podemos tener un panorama que contemplar, y así detectar qué nos está motivando a hacer lo que hacemos en el día a día: qué hacemos por pasión, rutina o salud, y qué hacemos por escapar del dolor. Lograr esto es un reto importante ya que, por más natural que parezca, existen vicios aceptados por la sociedad que se convierten en algo "normal", por ejemplo, el exceso de trabajo, lo disfrazamos de productividad; el exceso de deporte, lo vemos como una vida sana.

3Aprender a descansar

El hermano José, destaca que, en la actualidad, confundimos el descanso con el escape. Sin embargo, al escapar de nuestra propia vida, nunca encontraremos felicidad. 

La gratificación instantánea viene a promover en nosotros una necesidad constante de estímulos que nunca terminarán por ser suficientes, el hermano describe a este suceso como una "anestesia existencial", misma que nos hace perder la sensibilidad al dolor, a la vida y a la alegría verdadera. 

4Permitir que Jesús nos guíe

Finalmente, debemos optar por permitir que Jesús sea parte de nuestra vida, sin verlo como una “solución mágica”, sino más bien, un acompañante que entra directamente en el vacío del ser humano para sostenerlo durante el proceso de sanación.

De esta manera podremos hacerle frente a nuestras ataduras, permitiéndonos vivir con calma, ver lo que nos impide avanzar y lo que podemos fortalecer en nuestra vida interior.

Karen Hutch, Aleteia

Vea también    El dolor y el sufrimiento
en la vida del cristiano






martes, 12 de mayo de 2026

20 consejos del Padre Pío para los que están sufriendo, y su esperanza flaquea

San Pío de Pietrelcina, religioso capuchino venerado en todo el mundo, ofreció cientos de consejos ante momentos de sufrimiento y desesperanza.

El Padre Pío experimentaba en la Eucaristía los sufrimientos de Cristo en el Calvario a través de los estigmas que llevaba en su cuerpo

El Padre Pío experimentaba en la Eucaristía los sufrimientos de Cristo en el Calvario a través de los estigmas que llevaba en su cuerpo


    Cada cierto tiempo Dios envía a nuestro mundo algunos hombres extraordinarios que hacen de puente entre la tierra y el cielo, y ayudan a que miles de hombres puedan gozar del Paraíso eterno. 

    El siglo XX nos dejó uno especialmente singular: el Padre Pío de Pietrelcina, un religioso capuchino nacido en ese pequeño pueblo del sur de Italia y muerto en 1968 en San Giovanni Rotondo. 

    San Juan Pablo II lo elevó a los altares en 2002 en una canonización que batió todos los récords de asistencia. Hoy se puede decir que es el santo más venerado en Italia.

    El Padre Pío recibió unos dones especiales por parte de Dios como el discernimiento de las almas y su capacidad para leer las conciencias; curaciones milagrosas; la bilocación; el don de lágrimas; el perfume a rosas que desprendía y, sobre todo, los estigmas en pies, manos y costado que padeció durante 50 años.

    A lo largo de su vida escribió miles de cartas a sus dirigidos espirituales que son una fuente de sabiduría cristiana práctica y de gran actualidad.

    Pensamientos para afrontar el sufrimiento

    Religión en Libertad ofrece a sus lectores esta pequeña selección de pensamientos del Padre Pío ante el sufrimiento, extraídos, precisamente, de esas cartas. 

    No tienen desperdicio. Dan esperanza y elevan el alma:

    1.- "Si puedes hablar al Señor en la oración, háblale, ofrécele tu alabanza; si por mucho cansancio no puedes hablar, no te disgustes en los caminos del Señor. Detenté en la habitación como los servidores en la corte y hazle reverencia. El te verá, le gustará tu presencia, favorecerá tu silencio y en otro momento encontrarás consuelo cuando él te tome de la mano”.

    2.- "Cuanta más amargura tengas, más amor recibirás”.

    3.- "Jesús quiere llenar todo tu Corazón”.

    4.- "Dios quiere que vuestra incapacidad sea la sede de su omnipotencia”.

    5. - "La fe es la antorcha que guía los pasos de los espíritus desolados".

    6.- "En el tumulto de las pasiones y de las vicisitudes adversas nos sostenga la grata esperanza de la inagotable misericordia de Dios”.

    7.- "Ponga toda la confianza sólo en Dios”.

    8.- "El mejor consuelo es el que viene de la oración”.

    9.- "No temas por nada. Al contrario, considérate muy afortunado por haber sido hecho digno y participe de los dolores del Hombre-Dios”.

    10.- "Dios os deja en esas tinieblas para su gloria; aquí está la gran oportunidad de vuestro progreso espiritual”

    11.- "Las tinieblas que a veces oscurecen el cielo de vuestras almas son luz: por ellas, cuando llegan, os creéis en la oscuridad y tenéis la impresión de encontraros en medio de un zarzal ardiendo. En efecto, cuando las zarzas arden, todo alrededor es una nubarrada y el espíritu desorientado teme no ver ni comprender ya nada. Pero entonces Dios habla y se hace presente al alma, que vislumbra, entiende, ama y tiembla”.

    12.- "Jesús mío, es el amor que me sostiene”.

    13.- "La felicidad sólo se encuentra en el cielo”.

    14.- "Cuando os veáis despreciados, haced como el Martín Pescador que construye su nido en los mástiles de las naves es decir, levantaos de la tierra, elevaos con el pensamiento y con el corazón hacia Dios, que es el único que os puede consolar y daros fuerza para sobrellevar santamente la prueba”.

    15.- "Ten por cierto que cuanto más crecen los asaltos del demonio tanto más cerca del alma está Dios".

    16.- "Bendice el Señor por el sufrimiento y acepta beber el cáliz de Getsemani”.

    17.- "Sé capaz de soportar las amarguras durante toda tu vida para poder participar de los sufrimientos de Cristo”.

    18.- "El sufrimiento soportado cristianamente es la condición que Dios, autor de todas las gracias y de todos los dones que conducen a la salvación, ha establecido para concedernos la gloria”.

    19.- "Recuerda que no se vence en la batalla si no es por la oración; a ti te corresponde la elección”.

    20.- "La oración es la mejor arma que tenemos; es una llave que abre el corazón de Dios”.

    Álex Rosal, ReL

    Vea también   La Santa Misa explicada por el P. Pío



    miércoles, 15 de mayo de 2024

    Un gran teólogo nos enseña a cultivar la paciencia ante el sufrimiento

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    La paciencia no es soportar las dificultades: es la fuerza moral para soportar el sufrimiento sin sucumbir a un dolor paralizante


    Tom Petty cantó famosamente que la espera es la parte más difícil . Cualquiera que se enfrente a retrasos o esté soportando dificultades puede dar fe de que así es. Pero ¿por qué es tan difícil tener paciencia? ¿Y cómo podemos cultivar esta virtud crucial ? Otro “Tom” podría tener la respuesta. El filósofo del siglo XIII santo Tomás de Aquino ofrece profundos conocimientos sobre la naturaleza y el cultivo de la paciencia en su Summa Theologica .

    Tomás de Aquino considera la paciencia como la piedra angular de la virtud. No se trata simplemente de soportar las dificultades: es la fuerza moral para soportar el sufrimiento sin sucumbir a un dolor paralizante. La paciencia actúa como un escudo, protegiendo nuestra razón de los efectos paralizantes de la desesperación y garantizando que no abandonemos el camino del bien ante los desafíos.

    Si bien todos pueden exhibir alguna forma de paciencia, Tomás de Aquino enfatiza que la verdadera paciencia proviene de un profundo amor a Dios, nutrido por la gracia divina. Este amor por el bien espiritual nos permite priorizar la virtud y soportar el sufrimiento, sabiendo que, en última instancia, sirve a un propósito mayor.

    Un socio esencial de fortaleza

    Tomás de Aquino posiciona la paciencia como un socio esencial de la fortaleza, una virtud que nos permite enfrentar el miedo y el peligro. La fortaleza nos da el coraje para enfrentar amenazas externas , mientras que la paciencia proporciona la fuerza interior para soportar la angustia emocional que a menudo acompaña a estos desafíos.

    Imagina un valiente caballero frente a un dragón, digamos, san Jorge . La fortaleza le da el coraje para atacar, pero la paciencia lo sostiene mientras soporta el miedo, el dolor y el agotamiento de la batalla.

    Tomás de Aquino es el maestro de las distinciones sutiles. También distingue la paciencia de la longanimidad, aunque ambas implican soportar dificultades. La longanimidad, dice, se ocupa específicamente de la frustración de deseos u objetivos retrasados. Es la virtud que nos ayuda a perseverar cuando el bien que buscamos parece fuera de nuestro alcance.

    Imagínese a un científico que busca incansablemente una cura, o a un atleta que no logra saltar la distancia deseada. La perseverancia los mantiene a ambos adelante a pesar de los repetidos reveses, impulsados ​​por la esperanza de un eventual éxito.

    La paciencia, por otra parte, tiene un alcance más amplio. Abarca la capacidad de soportar todo tipo de males, grandes y pequeños, en la búsqueda de la virtud.

    Cultivar la virtud

    Entonces, ¿cómo cultivamos esta virtud esencial? Tomás de Aquino no sugeriría buscar el sufrimiento, pero sí abogaría por prácticas que generen resiliencia. A continuación algunas formas de desarrollar el músculo de la paciencia.

    1
    PRACTICA LA GRATITUD

    Reflexionar sobre las cosas buenas de tu vida, incluso en medio de los desafíos, fomenta una actitud positiva y reduce la amargura que puede alimentar la impaciencia.

    2
    DESARROLLAR LA EMPATÍA

    Salir de tu propia perspectiva y tratar de comprender las luchas de los demás puede cultivar la compasión y la tolerancia, haciendo que tus propias dificultades parezcan menos abrumadoras.

    3
    ACEPTA PEQUEÑOS DESAFÍOS

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    Empieza practicando la paciencia en situaciones cotidianas . Espera tu turno con calma, afronta las frustraciones menores sin enojarte y aumenta gradualmente tu tolerancia al malestar.

    4
    BUSQUE INSPIRACIÓN

    Lee historias de perseverancia y observa la paciencia de figuras inspiradoras. Estos ejemplos pueden servir como fuente de motivación y orientación en tu viaje.

    Al incorporar estas prácticas a tu vida, podrás cultivar la paciencia que te permitirá afrontar los desafíos con fuerza, compasión y compromiso con tus objetivos.


    Daniel Esparza, Aleteia

    Veea también     Tratado de la Paciencia




    lunes, 25 de septiembre de 2023

    Amar al Dios que nos crucifica es en verdad un amor generoso

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    Es relativamente fácil amar a Dios que nos ha dado a su propio Hijo para la salvación del mundo, porque todo viene de Él, pero aceptar la prueba es distinto

    Decía el Santo Cura de Ars que, amar al Dios crucificado es un amor de gratitud, pero amar al Dios que nos crucifica es un amor generoso. ¿A qué se refería el santo? precisamente a que estamos acostumbrados a escuchar que «Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna» (Jn 3, 16), una verdad tan extendida que ya no nos causa ninguna impresión. No obstante, esta es una realidad tan enorme y sublime que la mente humana no alcanza a entender la magnitud del sacrificio infinito del mismo Dios, y el inconmensurable amor que nos profesa. Es como si se tratara de algo tan simple como el apego que nos tiene nuestra mascota, por mucho que nos haga sentir bien (a lo mejor con este ejemplo se comprenderá mejor).

    Pues bien, los grande santos han entendido que no se puede aspirar a nada mayor que llegar al cielo para disfrutar de la Presencia de Dios, por eso lo aman sin reservas, y los hay quienes han dado su vida de manera cruenta para nunca más perderla. Y justamente ahí se engancha la segunda parte del pensamiento de San Juan María Vianney, cuando se refirió a ser crucificados por ese Dios magnífico que nos quiere perfectos para ser dignos de Él.

    Ser crucificados con Cristo

    Y también en esa realidad es en la que se prueba el verdadero amor, porque ya no se trata de ver de lo lejos el sacrificio del Señor, aceptado por amor a nosotros hace más de dos mil años, sino de aceptar la prueba para evidenciar que nuestro amor hacia Él es capaz de resistir cualquier sacudida. No, no es fácil. Aceptar ser crucificados es vencer el miedo y asemejarse a la Virgen María para decirle: «Hágase en mí lo que has dicho» (Lc 1, 38), sin pensar en las consecuencias y confiando en que Él estará en el momento de dolor, tomándonos en sus brazos y enjugando nuestras lágrimas, porque todo pasará y la recompensa será inmensa.

    Es poner generosamente en nuestros labios las palabras del justo Job:

    «Si aceptamos de Dios lo bueno, ¿no aceptaremos también lo malo?» (Job 2, 10)

    Cuando la fe del hombre desfallece y reniega de Dios ante su sufrimiento, cuando levanta los ojos al cielo para preguntar ¿por qué a mí? como si el Señor fuera un Dios vengativo, es cuando tiene que recordar: «¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!» (Rom 11, 33). Todo es parte del plan de Dios.

    Hagamos acopio de fuerza, oremos intensamente y pidamos al Espíritu Santo su fortaleza para para aceptar que, todo lo que viene de Dios, es para nuestra salvación.


    Mónica Muñoz, Aleteia

    Vea también     El problema del mal y del sufrimiento
    - San Juan Pablo II





    viernes, 2 de junio de 2023

    Lo estoy pasando mal, ¿cómo sé que Dios me ama?

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    El escritor Claudio de Castro explica cuál es la respuesta definitiva y dónde encontrarla

    Dios es bueno. Eso lo sé bien. Toda mi vida me he sentido acompañado, abrazado, protegido, cuidado, consentido y amado con un amor infinito y paternal. 

    Dios siempre se ha fijado en nosotros sus hijos, y nos ama, a pesar de

    • Lo que pensamos sabiendo que lo ofende. 
    • Lo que hacemos voluntariamente para alejarnos de Él.
    • Lo que dejamos de hacer, el pecado de la omisión. 
    • Lo que vemos y no debemos, sabiendo que nos lleva al pecado.
    • Lo que decimos, sabiendo que no está bien.

    Poco pensamos en las consecuencias de nuestras malas acciones. Y no siempre hacemos lo que debemos. Lo sé por experiencia propia.

    La importancia de leer la Biblia

    Para mí un remedio eficaz es conocer el amor de Dios. ¿Quién va a querer ofender a un Dios tan bueno?

    ¿Cómo conocerlo? Todo nos muestra su amor. Pero en la Biblia nos habla de cuánto nos ama. 

    Leer la Biblia es un hábito que todo católico debe tener. Un ratito cada día por la mañana. Toma tu Biblia, ábrela y lee.

    Allí suelo encontrar las respuestas a mis inquietudes. Hay más de 3.000 promesas divinas, palabras de consuelo y la sabiduría que necesitamos para continuar y fortalecer nuestras vidas.

    Alguien me dijo que vivía su vida al máximo para sacarle el jugo. «Solo tengo esta vida y debo disfrutarla».

    «Dios te ama», le respondí «y espera más de ti».

    Entonces me preguntó molesto: «¿Cómo sé que Dios me ama? Dame una prueba«.Le di una respuesta Bíblica. 

    La respuesta está en Jesús

    Me encanta poder hacerlo. Tenemos al mejor maestro que es Jesús. Respondió en el desierto a todas las tentaciones del demonio con versículos Bíblicos, que son irrefutables: «está escrito…«.

    Te mostraré lo que le respondí a mi amigo. Es una respuesta extraordinaria que podría servirte también si te haces esa pregunta: 

    «¿Dios me ama a pesar de lo que soy y lo que hago?«.

    Ahora abre tu Biblia en Romanos 5, 8-12 y lee:  

    Mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros

    Listo. Allí está la respuesta.  A mí me impresiona mucho leerla. También se encuentra en 1 Juan 4, 10. Búscalo en tu Biblia.

    En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.

    En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.

    Pero no te detengas allí amable lector, volvamos a Romanos 5. Nos esperan palabras maravillosas que nos llenan de esperanza. Sigamos leyendo: 

    «Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera!

    Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida!

    Y no solamente eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación».

    Un gran consuelo a tu alcance

    Ahora lo sabes, no hay espacio para la duda

    Dios te ama y espera mucho de ti. Quiere que seas santo, santa, para que puedas pasar la eternidad a su lado.

    Te invito a que te acostumbres a leer la Biblia, será de gran consuelo para ti. 

    Ama a Dios. Él te amó primero y te sigue amando. 

    Me gusta mucho esta reflexión de san Claudio de la Colombiere que se aplica a cada uno de nosotros: 

    A cualquier precio que sea, es necesario que Dios esté contento» 

    Me gustaría terminar este pequeño encuentro que hemos tenido con una curiosidad bíblica. La encontré de casualidad en Internet y me encantó. Vale la pena compartirla. ¡Es genial!

    ¿Sabes cuál es la palabra más repetida en la Biblia?

    La palabra Dios es la más repetida lógicamente, puesto que todo se refiere a Él.

    ¿Te gustaría compartir con nosotros tu búsqueda de Dios? Puedes escribirme. Te dejo mi email personal. cv2decastro@hotmail.com

    Claudio de Castro

    Vea también               El problema del mal y del sufrimiento -
    San Juan Pablo II























    miércoles, 22 de febrero de 2023

    ¿Lamentarse es rezar?

    WAILING WALL         
           Muro de Lamentaciones en Jerusalén

    Como el salmista que derrama gemidos, quejas y lamentos, ¿tienen los hombres derecho a quejarse?

    La angustia de algunos puede conducir a resultados dramáticos, ¿quién no ha experimentado alguno a su alrededor? Llorar tu rabia y nombrar tu desesperación pueden ser soluciones y la Biblia está llena de lamentaciones así. Pero digamos que sólo se convierten en oraciones en la medida en que se dirigen a Dios.

    Convierte la queja en oración 

    La queja por sí misma sólo mantiene el sufrimiento, por lo tanto, es estéril. En cambio, cuando se deposita en el corazón de Dios, se convierte en oración, a la que el Padre no puede permanecer insensible, aunque su respuesta no sea siempre la que se le pide.

    A los que se preguntan qué haría Dios en tal o cual situación, apostemos a que Él lloraría con nosotros el día de la prueba ya que es la forma más lograda de compasión. 

    Incluso Jesús lloró por Jerusalén justo antes de expulsar a los mercaderes del Templo en el Evangelio de San Lucas (19, 41-44). 

    «Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: «¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! (···). «No dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita».

    Veamos ahora los que más se quejaron… para ponerlos en contexto, por supuesto.

    Jeremías

    Su Libro de Lamentaciones en el Antiguo Testamento le valió a este profeta ser portador de malas noticias para la eternidad. 

    Mis ojos están desgastados por las lágrimas, mis entrañas tiemblan; vomito en tierra mi hiel ante la desdicha de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen los niños y los infantes en las plazas de la ciudad.

    Job

    También está Job, el mayor de todos los hijos del Oriente, el hombre de las siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y una multitud muy grande de siervos. Dios permitió que Satanás lo probara y, a pesar de la pérdida de todas sus posesiones, sus hijos y su salud, permaneció fiel a su Señor. Sin embargo, un día, pres de la desesperación, comenzó a maldecir el día de su nacimiento (Job 3, 3):

    «¡Perezca el día en que nací, y la noche que dijo: Un varón ha sido concebido!»

    Las lamentaciones de Jesús en la cruz

    The crucifixion of Jesus Christ on the mountain has a background as before the sunset

    Evidentemente hasta Jesús se lamentó, retomando en su boca las palabras del Salmo 22:

    «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste? ¡Las palabras que lanzo no me salvan! Mi Dios, de día llamo y no me atiendes, de noche, mas no encuentro mi reposo»

    Entonces, ¿quiénes somos nosotros para dejar de llorar cuando se le permite al mismo Hijo del Hombre?

    Como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica (2584): A solas con Dios, los profetas extraen luz y fuerza para su misión. Su oración no es una huida del mundo infiel, sino una escucha de la palabra de Dios, es, a veces, un debatirse o una queja, y siempre una intercesión que espera y prepara la intervención del Dios salvador, Señor de la historia.

    El Muro de las lamentaciones

    También está el famoso Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, donde todos acuden a presentar sus quejas contra Dios con un gesto de humildad, metiendo su papelito en las grietas de la pared. 

    Sin embargo, el uso de este término parece ser un tema realmente conflictivo en la semántica del conflicto palestino-israelí. Unos prefieren el término «Muro occidental» mientras que los otros usan «Muro de las lamentaciones» o «El-Bourak».

    La clave es no olvidar dirigirse a Dios en lugar de a los hombres. La fe transforma la ansiedad en confianza.

    Sabine de Rozières, Aleteia

    Vea también           Pleitos con el Todopoderoso: Dificultades en la Oración























    viernes, 16 de diciembre de 2022

    «Lo que se acepta nos cambia el sentido de la vida... y desaparece el problema en un 80%»


    Alimbau suele repetir que "sufrimos mucho porque ambicionamos mucho. Cuando dejes de desear, de ambicionar tanto, entonces lo entenderás todo…. vivirás más feliz". Sufrimiento, dolor, adversidad, enfermedad, felicidad, paz, Dios… de todo ello habla en esta entrevista

     

    El sacerdote catalán J. M. Alimbau tiene ya 91 años pero sigue incombustible, trabajando cada día ocho o diez horas, siempre de buen humor, con una actitud vital positiva y con una confianza plena de que Dios le cuida y le proveé de lo necesario. Y todo ello a pesar de no haber tenido una vida fácil, con grandes enfermedades que le han acompañado a lo largo de su vida. De joven decidió poner buena cara al mal tiempo, y esa máxima de vida le ha ayudado a sortear los innumerables contratiempos que ha tenido que sufrir. Todo ese aprendizaje lo vuelca en su libros. También en este último: Dios convierte los males en bienes (VozdePapel). 

    Mossèn Alimbau suele repetir que "sufrimos mucho porque ambicionamos mucho". Él nos da la solución: "Cuando dejes de desear, de ambicionar tanto, entonces lo entenderás todo…. vivirás más feliz".

    Sufrimiento, dolor, adversidad, enfermedad, felicidad, paz, Dios… de todo ello nos habla J.M. Alimbau en esta entrevista.

    - Josep Maria, el título de su último libro es muy llamativo: Dios convierte los males en bienes. ¿Por qué ha elegido este título?

    - En la carátula del libro dice: "Dios convierte los males en bienes. ¡Vosotros maquinasteis un mal contra mí, pero Dios trocó aquel designio en… bien!". Porque, tanto la Biblia como en todas las páginas del Evangelio de Jesús, de la Pasión... están repletas, desde las parábolas, desde los milagros, de los hechos, de las enseñanzas... de la misma vida de Jesús. Se levanta un monumento gigantesco e insigne de los sufrimientos, de los males, del dolor, se erige el monumento sublime, los convierte y trasciende. Que al fin y acabo es la historia de la Salvación.

    »Es puro cristianismo. Se nos revela que es la Cruz, con la que fuimos redimidos, en cumplimiento de la Voluntad del Padre: "Hágase tú Voluntad en la Tierra como en el Cielo".

    »"¿O piensas –nos dice Jesús– que no puedo invocar a mi padre, y pondría a mi disposición más de doce legiones de ángeles?". (Una legión contaba 6.000 soldados y 120 de caballería). "El Cáliz que me ha dado el Padre, ¿no lo he de beber? ¿Cómo pues, se cumplirán las escrituras, según las cuales, es menester que así acontezca?" (Jesús a Pedro. Getsemaní. Mt 26, 50-54).

    - El mensaje cristiano, ¿puede ser una respuesta a la cuestión del mal?

    - Sí, fue la historia de toda la vida de José. Empieza tirado en un pozo de un desierto, preso y secuestrado por sus hermanos y vendido como esclavo de Potifar, que era un oficial de la corte egipcia y jefe de la guardia de corps del faraón. Según el Génesis, Potifar fue el dueño de José cuando este fue vendido y era un hombre rico.

    »Es la respuesta que Jesús nos da con hechos de vida: que sin Cruz, sin Pasión, sin sufrimiento, sin muerte… no hay vida eterna.

    - En su libro habla de que tenemos que aprender a aceptar las adversidades que nos llegan. "Todo lo que se acepta cambia de sentido y desaparece el problema en un 80%…".

    - Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán, considerado uno de los más grandes y brillantes del siglo XIX. Resalto su frase más célebre y citada muchas veces: "Lo que se acepta —se asume, se acoge— nos cambia el sentido de la vida, del dolor y nos lo disminuye, un… 80 %".

    »Por ello quiero insistir en este mensaje de que es muy importante saber aceptar lo adverso, difícil, complicado... al estilo de Schopenhauer, para poder llevar una vida soportable y mejor.

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    - En otro capítulo señala que "sufrimos mucho porque ambicionamos mucho".

    - Un sabio dejó escrito: "Cuando dejes de desear, de ambicionar tanto, entonces lo entenderás todo…. vivirás más feliz". Lo material en un tiempo no tendrá el valor que pensábamos en sus momentos cruciales.

    - También cita al beato Padre Aníbal di Francia que solía decir: "Sin adversidad ni contrariedad… es un día perdido" y convirtió un mal… en un bien.

    - El Padre Aníbal di Francia quiso ser luz, como Cristo. Maestro de la sonrisa, del buen humor y de la alegría. De la tristeza supo pasar a la alegría, a ser luz. De un rostro preocupado y serio a un aspecto físico lleno de paz y de sonrisa de luz.

    »Una persona puede ser angustiosa, estar preocupada y cambiarlo por un talante alegre, pacifico, lleno de gozo y de luz. Ser luz. Porque en la adversidad y en la contrariedad se ve la virtud que hay dentro de la persona.

    »El Padre Aníbal di Francia tenía un exquisito sentido de la justicia. Practicó de manera singular y ejemplar la virtud de la justicia, algo tan difícil para alguien que tuvo que llevar a cabo iniciativas muy costosas, con medios desproporcionados para los grandes fines propuestos. Hizo todo para respetar los compromisos asumidos, para no abusar de la confianza de los demás. En ningún caso, bajo ninguna circunstancia, faltó a los deberes de la virtud de la justicia, con nadie.

    - Afirma que "el amor propio causa muchos sufrimientos"...

    - "Haz bien y no mires a quién". El amor propio se opone a aquello que beneficia a los demás, a los más necesitados.

    »"Entiende que el amor propio te daña más que ninguna cosa del mundo" (Imitación de Cristo, T. de Kempis).

    »La escritora y socióloga Concepción Arenal también abundaba en la misma idea: "Sustituir el amor propio por el amor a los demás... es cambiar un insufrible, tirano... por un buen amigo".

    - Josep Maria cuentas en Dios convierte los males en bienes (VozdePapel) la historia del compositor Haendel, que a los 56 años se sentía acabado, deprimido, cansado y sin ganas de componer, pero algo le ocurrió para que a los pocos días pudiera ponerse a componer el famosísimo El Mesías de Haendel, mundialmente conocido.

    Dios Convierte los Males en Bienes es el título del libro basado en la frase de José Virrey de Egipto, (GÉN. 50,20): "¡Vosotros maquinasteis un MAL contra mí, pero Dios trocó, mudó, aquel designo en… BIEN!".

    »Hay que obrar bien, con alegría, es un doble bien para todos.

    »"Sólo es posible hacer bien haciéndonos amar" (San Francisco Javier).

    - Josep Maria en su libro, se hace eco del "secreto" que tenía el cardenal Mercier, de la santidad y la felicidad: ¿Cuál es?

    - "Voy a revelaros un secreto de santidad y de felicidad: si cada día, durante 5 minutos, dejáis tranquila vuestra imaginación, cerráis los ojos, a todas las cosas de los sentidos y vuestros oídos, a todas las voces de la tierra... Si os retiráis al santuario de vuestra alma bautizada y decís: '¡Te adoro Espíritu Santo! Ilumíname, guíame, fortaléceme... consuélame; dime lo que debo hacer y ayúdame a realizarlo; me someto a todo cuánto permitas que me ocurra y muéstrame tu voluntad!'".

    »Citando la frase del Génesis: "Si el Señor quiere trocar aquel mal en bien es que nos invita a ser sujetos activos y tomar a cargo nuestro caso, con todas nuestras fuerzas y talentos, para sacar todo el bien posible del mal" (Cardenal Veuillot).

    alimbau

    El sacerdote catalán, y autor del libro, tiene ya 91 años pero sigue incombustible.

    - El estrés y la depresión se han extendido por todo el mundo civilizado, causando auténticos estragos. Usted señala que hay que "cambiar la manera de pensar, de reflexionar, de la manera de vivir… para que cambie nuestra manera de vivir"…

    - El "hagis quod hagis". Haz bien todo aquello que tengas entre tus manos.

    »El gran Pasteur afirmaba: "Me parecería que había cometido un robo, si hubiese pasado un sólo día sin trabajar, sin esforzarse".

    - Josep Maria, usted sabe lo que es la enfermedad, el sufrimiento y el dolor por experiencia propia, de niño padeció acetona y de joven cogió un tifus a los 18 años. Tuvo una infiltración pulmonar. Pasó por el quirófano doce veces: amígdalas, lipomas, una hemorragia... Con una transfusión de sangre le transmitieron una enfermedad que le ha durado cincuenta años. Padece de diabetes, del corazón y de riñón. Ha tenido un derrame pleural. También cáncer de colon. Le han extraído la vejiga y fue dos veces operado de hernias inguinales, así como intervenciones en los ojos por cataratas. Neumonías y, por último, el coronavirus con 90 años… y, sin embargo, es usted un hombre jovial, vitalista y alegre. La depresión y la angustia no ha hecho mella en su vida. Es un hombre feliz. ¿Cómo lo ha conseguido?

    - Toda la felicidad que he conseguido ha sido con FE y ESPERANZA en Cristo Jesús. Como decía el gran escritor francés Fr. Mauriac: "Un cristiano no se adhiere a su fe, porque sea agradable, sino porque es verdadera".

    - Mossèn Alimbau, en su atalaya vital de los 91 años, ¿cómo se prepara para la muerte?

    - Viviendo la vida al cien por cien cada día, que es lo mejor que tenemos.

    Álex Rosal,ReL

    Vea también    El problema del mal y del sufrimiento
    - San Juan Pablo II