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domingo, 6 de junio de 2021

Enero: Un pensamiento del Padre Pío para cada día del mes





Enero
1. Por gracia de Dios estamos al comienzo de un nuevo año. Este año, cuyo final sólo Dios sabe si lo veremos, debe estar consagrado del todo a reparar por el pasado, a proponer para el futuro; y a procurar que vayan a la par los buenos propósitos y las obras santas.

2. Digámonos con el pleno convencimiento de que nos decimos la verdad: alma mía, comienza hoy a hacer el bien, que hasta ahora no has hecho nada. Movámonos siempre en la presencia de Dios. Dios me ve, digámonos con frecuencia; y, al verme, también me juzga. Actuemos de modo que no vea en nosotros más que el bien.

3. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. Del bien de después están llenos los sepulcros...; y además, ¿quién nos dice que viviremos mañana? Escuchemos la voz de nuestra conciencia, la voz del profeta rey: "Si escucháis hoy la voz del Señor, no cerréis vuestros oídos". Levantémonos y atesoremos, porque sólo el instante que pasa está en nuestras manos. No queramos alargar el tiempo entre un instante y otro, que eso no está en nuestras manos.

4. ¡Oh, qué precioso es el tiempo! Felices los que saben aprovecharlo, porque todos, en el día del juicio, tendremos que dar cuenta rigurosísima de ello al Juez supremo. ¡Oh, si todos llegasen a comprender el valor del tiempo! ¡Seguro que se esforzarían por usarlo de forma digna de encomio!

5. "Comencemos hoy, hermanos, a hacer el bien, que hasta ahora no hemos hecho nada". Estas palabras que el seráfico Padre San Francisco, en su humildad, se aplicaba a sí mismo, hagámoslas nuestras al comienzo de este nuevo año. En verdad, nada hemos hecho hasta ahora; o, al menos, bien poco; los años se han ido sucediendo, comenzando y terminando, sin que nos preguntáramos cómo los hemos empleado; si no había nada que reparar, nada que añadir, nada que quitar en nuestra conducta. Hemos vivido a lo tonto, como si un día el Juez eterno no nos hubiese de llamar y pedirnos cuenta de nuestra conducta, de cómo hemos empleado nuestro tiempo.
Sin embargo, deberemos dar cuenta rigurosísima de cada minuto, de cada actuación de la gracia, de cada santa inspiración, de cada ocasión que se nos presentaba de hacer el bien. ¡La más pequeña transgresión de la santa ley de Dios será tenida en cuenta!

6. El amor no admite dilación y los Magos, nada más alcanzar su meta, no ahorran esfuerzos por dar a conocer y amar a Aquel que con el influjo de su gracia ha conquistado sus corazones; y los ha herido con aquel amor que busca expandirse, porque no cabe en las reducidas dimensiones del corazón y quiere comunicar lo que lo llena.

7. Es necesario cultivar con solidez estas dos virtudes: la dulzura con el prójimo y la santa humildad con Dios.

8. Dios os deja en esas tinieblas para su gloria; aquí está la gran oportunidad de vuestro progreso espiritual. Dios quiere que vuestras miserias sean el trono de su misericordia y vuestra incapacidad, la sede de su omnipotencia.

9. En una ocasión enseñé al padre un ramo bellísimo de majoleto en flor y, al mostrarle al padre aquellas flores blanquísimas tan bellas, exclamé. "¡Qué bellas!...". "Sí, dijo el padre, pero más que las flores son bellos los frutos". Y me hizo comprender que mucho más que los santos deseos son bellas las obras.

10. Que no la amedrenten las frecuentes insidias de esta bestia infernal: Jesús, que está siempre con usted y que luchará a su lado y por usted, no permitirá jamás que llegue a verse engañada y vencida.

11. No te detengas en la búsqueda de la verdad y en la conquista del sumo Bien.
Sé dócil a los impulsos de la gracia, secundando sus inspiraciones y sus llamadas. No te avergüences de Cristo y de su doctrina.

12. Cuando el alma sufre y teme ofender a Dios, no le ofende y está muy lejos de pecar.

13. El ser tentado es signo de que el alma es muy grata al Señor.

14. No se abandone jamás a sí misma. Ponga toda la confianza en solo Dios.

15. Siento cada vez más la imperiosa necesidad de entregarme con más confianza a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza.

16. Es terrible la justicia de Dios. Pero no olvidemos que también su misericordia es infinita.

17. Busquemos servir al Señor con todo el corazón y con toda la voluntad. Nos dará siempre mucho más de lo que merecemos.

18. Alaba sólo a Dios y no a los hombres, honra al Creador y no a la criatura.
Sé capaz de soportar las amarguras durante toda tu vida para poder participar de los sufrimientos de Cristo.

19. Sólo un general sabe cuándo y cómo deben actuar sus soldados. Ten paciencia; también a ti te llegará tu vez.

20. Apártate del mundo. Escúchame: uno se ahoga en alta mar, otro se ahoga en un vaso de agua. ¿Qué diferencia hay entre uno y otro? ¿No están muertos los dos?

21. ¡Piensa siempre que Dios lo ve todo!

22. En la vida espiritual cuanto más se corre menos se siente el cansancio; más bien será la paz, preludio del gozo eterno, la que se posesionará de nosotros y seremos felices y fuertes en la medida que, manteniéndonos en este esfuerzo y mortificándonos a nosotros mismos, hagamos que Cristo viva en nosotros.

23. No nos desanimemos nunca ante los designios de la divina providencia, que, uniendo los gozos a los sufrimientos y haciéndonos pasar en la vida, a cada uno y a las naciones, de las alegrías a las lágrimas, nos conduce a la consecución de nuestro fin último.
Veamos detrás de la mano del hombre que se manifiesta de ese modo, la mano de Dios que se oculta.

24. Si queremos recoger la cosecha, es necesario no sólo sembrar la semilla sino también echarla en buena tierra; y cuando esta semilla llegue a hacerse planta, hemos de estar muy atentos para vigilar que la cizaña no sofoque las tiernas plantitas.

25. En todos los acontecimientos humanos, aprended a reconocer y a adorar la voluntad de Dios.

26. En la vida espiritual, hay que ir siempre adelante y no retroceder jamás; de otro modo nos sucede como a la barca, que, si en vez de avanzar, se detiene, el viento la arrastra hacia atrás.

27. Recuerda que la madre, al principio, enseña a andar a su hijo sosteniéndolo, pero que éstos muy pronto deben caminar ellos solos; de igual modo, tú debes razonar con tu cabeza.

28. "Mientras tengas temor no pecarás".
"Será así, padre, pero sufro mucho".
"Se sufre mucho, es cierto, pero hay que confiar; existe el temor de Dios y el temor de Judas.
El miedo excesivo nos impide obrar con amor, y la excesiva confianza no nos deja ser conscientes y temer el peligro que debemos superar.
El primero debe dar la mano a la segunda, y deben caminar los dos juntos como dos hermanas. Hay que actuar siempre así, ya que, si nos percatamos de tener miedo o de temer demasiado, entonces debemos recurrir a la confianza; y, si confiamos en exceso, debemos, en cambio, tener un poco de temor, porque el amor tiende hacia el objeto amado, pero al avanzar es ciego, no ve, pero el santo temor le ofrece la luz".

29. No se alcanza la salvación si no es atravesando el borrascoso mar que nos amenaza siempre con destruirnos. El Calvario es el monte de los santos, pero de allí se pasa a otro monte, que se llama Tabor.

30. Yo no deseo otra cosa que morir o amar a Dios: o la muerte o el amor; pues la vida sin este amor es peor que la muerte; para mí esa situación sería más insostenible que la actual.

31. No debo, pues, mi queridísima hija, dejar pasar el primer mes del año sin llevar a tu alma el saludo de mi alma y garantizarte cada día más el afecto que mi corazón siente por el tuyo, al que no dejo nunca de desear toda clase de bendiciones y de felicidad espiritual. Pero, mi buena hija, encomiendo vivamente a tus cuidados ese tu pobre corazón: intenta hacerlo cada día más grato a nuestro dulcísimo Salvador, y actuar de modo que este nuevo año sea más rico en buenas obras que el año pasado, ya que, en la medida que pasan los años y se acerca la eternidad, hay que redoblar el esfuerzo y elevar nuestro espíritu a Dios, sirviéndole con mayor diligencia en todo aquello a lo que nos obliga nuestra vocación y profesión cristiana.
en la santa humildad, el Señor lo irá comunicando a tu corazón.


miércoles, 4 de noviembre de 2020

Noviembre: los pensamientos del Padre Pío en este mes

1. Deber antes que nada, incluso santo.

2. Mis hijos, ser así, sin poder cumplir con su deber, es inútil; es mejor que me muera!

3. Un día, su hijo le preguntó: ¿Cómo puedo, padre, aumentar el amor?
Respuesta: Al cumplir con los deberes con exactitud y rectitud de intención, observar la ley del Señor. Si haces esto con perseverancia y perseverancia, crecerás en el amor.

4. ¡Mis hijos, misa y rosario!

5. Hija, para luchar por la perfección, uno debe prestar la mayor atención para actuar en todo para agradar a Dios y tratar de evitar los defectos más pequeños; cumple con tu deber y todo lo demás con más generosidad.

6. Piensa en lo que escribes, porque el Señor te lo pedirá. ¡Cuidado, periodista! El Señor te da las satisfacciones que deseas para tu ministerio.

7. También ustedes, médicos, vinieron al mundo, como yo vine, con una misión que cumplir. Eso sí: hablo de deberes en un momento en que todos hablan de derechos ... Usted tiene la misión de tratar a los enfermos; pero si no traes amor a la cama del paciente, no creo que las drogas sean de mucha utilidad ... El amor no puede prescindir del habla. ¿Cómo podrías expresarlo si no es con palabras que levanten espiritualmente a los enfermos? ... Lleva a Dios a los enfermos; valdrá más que cualquier otra cura.

8. Sé como pequeñas abejas espirituales, que llevan nada más que miel y cera en su colmena. Que su hogar esté lleno de dulzura, paz, concordia, humildad y lástima por su conversación.

9. Haz uso cristiano de tu dinero y tus ahorros, y entonces tanta miseria desaparecerá y tantos cuerpos doloridos y tantos seres afligidos encontrarán alivio y consuelo.

10. No solo no encuentro culpa de que cuando salgas de Casacalenda devuelvas las visitas a tus conocidos, sino que me parece muy necesario. La piedad es útil para todo y se adapta a todo, dependiendo de las circunstancias, menos de lo que llamas pecado. Siéntase libre de regresar las visitas y también recibirá el premio de obediencia y la bendición del Señor.

11. Veo que todas las estaciones del año se encuentran en sus almas; que a veces sientes el invierno de mucha esterilidad, distracciones, apatía y aburrimiento; ahora el rocío del mes de mayo con el olor de los santos floretes; ahora el calor del deseo de complacer a nuestro divino Novio. Por lo tanto, solo queda el otoño del cual no se ve mucho fruto; sin embargo, a menudo es necesario que al momento de batir los frijoles y prensar las uvas, haya colecciones más grandes que las que prometieron cosechas y añadas. Te gustaría que todo esté en primavera y verano; pero no, mis amadas hijas, esta vicisitud debe ser tanto interna como externa.
En el cielo todo será de primavera en cuanto a belleza, todo otoño en cuanto a disfrute, todo verano en cuanto a amor. No habrá invierno; pero aquí el invierno es necesario para el ejercicio de la abnegación y de mil virtudes pequeñas pero hermosas que se ejercen en el momento de la esterilidad.

12. Les ruego, mis queridos hijos, por el amor de Dios, no teman a Dios porque él no quiere lastimar a nadie; amalo mucho porque quiere hacerte un gran bien. Simplemente camina con confianza en tus resoluciones y rechaza los reflejos de espíritu que haces sobre tus males como tentaciones crueles.

13. Sean, mis amadas hijas, todas renunciaron en las manos de nuestro Señor, dándole el resto de sus años, y siempre le rogan que las use para usarlas en el destino de la vida que más le gustará. No preocupe su corazón con vanas promesas de tranquilidad, gusto y méritos; pero presente a su divino Novio sus corazones, todos vacíos de cualquier otro afecto pero no de su amor casto, e implore que lo llene pura y simplemente con los movimientos, deseos y voluntades que son de su (amor) para que su corazón, como una madreperla, concibe solo con el rocío del cielo y no con el agua del mundo; y verás que Dios te ayudará y que harás mucho, tanto en la elección como en la realización.

14. El Señor te bendiga y haga que el yugo de la familia sea menos pesado. Siempre se bueno. Recuerde que el matrimonio conlleva deberes difíciles que solo la gracia divina puede facilitar. Siempre mereces esta gracia y el Señor te mantendrá hasta la tercera y cuarta generación.

15. Sé un alma profundamente convencida en tu familia, sonriendo en el auto sacrificio y la constante inmolación de todo tu ser.

16. Nada más nauseabundo que una mujer, especialmente si es una novia, ligera, frívola y arrogante.
La novia cristiana debe ser una mujer de piedad firme hacia Dios, un ángel de paz en la familia, digna y agradable hacia los demás.

17. Dios me dio a mi pobre hermana y Dios me la quitó. Bendito sea su santo nombre. En estas exclamaciones y en esta resignación encuentro la fuerza suficiente para no sucumbir ante el peso del dolor. A esta resignación en la voluntad divina también te insto y encontrarás, como yo, el alivio del dolor.

18. ¡Que la bendición de Dios sea tu escolta, apoyo y guía! Comienza una familia cristiana si quieres algo de paz en esta vida. El Señor te dé hijos y luego la gracia de dirigirlos en el camino al cielo.

19. ¡Valor, coraje, los niños no son uñas!

20. Confortate entonces, buena dama, consuélate, ya que la mano del Señor para apoyarte no se ha acortado. Oh! sí, él es el Padre de todos, pero de una manera muy singular es para los infelices, y de una manera mucho más singular es para ti que eres viuda y madre viuda.

21. Echa en Dios solo todas tus preocupaciones, ya que él cuida mucho de ti y de esos tres angelitos de niños con los que quería que te adornaras. Estos niños estarán allí para su conducta, comodidad y consuelo durante toda su vida. Sea siempre solícito con su educación, no tanto científica como moral. Todo está cerca de tu corazón y lo tienes más querido que la pupila de tu ojo. Al educar la mente, a través de buenos estudios, asegúrese de que la educación del corazón y de nuestra religión sagrada siempre debe estar unida; la que no tiene esto, mi buena dama, da una herida mortal al corazón humano.

22. ¿Por qué el mal en el mundo?
«Es bueno escuchar ... Hay una madre que está bordando. Su hijo, sentado en un taburete bajo, ve su trabajo; pero al revés Ve los nudos del bordado, los hilos confundidos ... Y dice: "Mami, ¿puedes saber lo que estás haciendo? ¿Su trabajo es tan poco claro?
Entonces mamá baja el chasis y muestra la buena parte del trabajo. Cada color está en su lugar y la variedad de hilos está compuesta en la armonía del diseño.
Aquí, vemos el reverso del bordado. Estamos sentados en el taburete bajo ».

23. ¡Odio el pecado! Afortunadamente, nuestro país, si era madre de la ley, quería perfeccionar sus leyes y costumbres en este sentido a la luz de la honestidad y los principios cristianos.

24. El Señor muestra y llama; pero no quieres ver y responder porque te gustan tus intereses.
También sucede, a veces, porque la voz siempre se ha escuchado, que ya no se escucha; pero el Señor ilumina y llama. Son los hombres que se ponen en la posición de no poder escuchar más.

25. Hay alegrías tan sublimes y dolores tan profundos que la palabra difícilmente podría expresar. El silencio es el último dispositivo del alma, tanto en la inefable felicidad como en la suprema presión.

26. Es mejor domar con los sufrimientos, que a Jesús le gustaría enviarte.
Jesús, que no puede sufrir por mucho tiempo para mantenerte afligido, vendrá a solicitarte y consolarte inculcando un nuevo espíritu en tu espíritu.

27. Todas las concepciones humanas, de donde vengan, tienen lo bueno y lo malo, uno debe saber cómo asimilar y tomar todo lo bueno y ofrecerlo a Dios, y eliminar lo malo.

28. ¡Ah, que es una gran gracia, mi buena hija, comenzar a servir a este buen Dios mientras el florecimiento de la edad nos hace susceptibles a cualquier impresión! ¡Oh !, cómo se aprecia el regalo, cuando las flores se ofrecen con los primeros frutos del árbol.
Y lo que podría evitar que hagas una oferta total de ti mismo al Dios bueno al decidir de una vez por todas patear al mundo, al diablo y a la carne, lo que nuestros padrinos hicieron tan decididamente por nosotros ¿bautismo? ¿No merece el Señor este sacrificio tuyo?

29. En estos días (de la novena de la Inmaculada Concepción), ¡recemos más!

30. Recuerda que Dios está en nosotros cuando estamos en un estado de gracia, y afuera, por así decirlo, cuando estamos en un estado de pecado; pero su ángel nunca nos abandona ...
Es nuestro amigo más sincero y confiado cuando no nos equivocamos al entristecerlo con nuestra mala conducta.

Cortesía  https://paolotescione.altervista.org/es/




jueves, 15 de octubre de 2020

PADRE PÍO: UN PENSAMIENTO POR DIA - MES DE OCTUBRE


1. Camina con sencillez en el camino del Señor y no atormentes tu espíritu. Debes odiar tus faltas pero con un odio silencioso y no molesto e inquieto; Es necesario tener paciencia con ellos y aprovecharlos mediante una bajada sagrada. En ausencia de tanta paciencia, mis buenas hijas, sus imperfecciones, en lugar de disminuir, crecen cada vez más, ya que no hay nada que alimente tanto nuestras deficiencias como la inquietud y la preocupación de querer eliminarlas.

2. Tenga cuidado con las ansiedades y ansiedades, porque no hay nada que obstaculice más caminar en la perfección. Coloca, hija mía, suavemente tu corazón en las heridas de nuestro Señor, pero no por la fuerza de los brazos. Ten gran confianza en su misericordia y bondad, que nunca te abandonará, pero no dejes que abrace su santa cruz por esto.

3. No se preocupe cuando no pueda meditar, no pueda comunicarse y no pueda atender todas las prácticas devotas. Mientras tanto, trate de compensarlo de manera diferente manteniéndose unido a nuestro Señor con una voluntad amorosa, con oraciones de oración, con comunión espiritual.

4. Por lo tanto, siempre caminamos también a nuestro ritmo lento; Mientras tengamos un afecto bueno y resuelto, no podemos dejar de caminar bien. No, mis queridos hijos, no es necesario que el ejercicio de la virtud esté siempre atento a todos en el presente; esto realmente engañaría y sobrescribiría tus pensamientos y afectos.

5. Disipa las perplejidades y ansiedades de una vez por todas y disfruta en paz de los más dulces dolores del Amado.

6. Que tu predicación sea la inmolación perenne de ti mismo; ser en todas partes una aparición delicada y ser como la sonrisa de Dios.

7. Amo a la Virgen. Recitar el rosario. Recítalo bien.

8. Siento que mi corazón se rompe al sentir tus sufrimientos, y no sé qué haría para verte aliviado. ¿Pero por qué estás tan molesto? por qué anhelas Y lejos, hija mía, nunca te había visto darle tantas joyas a Jesús como ahora. Nunca te había visto tan querido por Jesús como ahora. Entonces, ¿de qué tienes miedo y temes? Su miedo y temblor son similares a los de un niño que está en los brazos de su madre. Por lo tanto, el tuyo es tonto e inútil.

9. En particular, no tengo nada que intentar nuevamente en ti, aparte de esta agitación algo amarga en ti, que no te hace saborear toda la dulzura de la cruz. Haga las paces por esto y continúe haciendo lo que ha hecho hasta ahora.

10. Entonces, por favor, no te preocupes por lo que voy a hacer y estaré sufriendo, porque el sufrimiento, por grande que sea, frente al bien que nos espera, es delicioso para el alma.

11. En cuanto a tu espíritu, mantén la calma y entrégate más y más a Jesús. Esfuérzate por conformarte siempre y en absoluto a la voluntad divina, tanto en las cosas favorables como en las adversas, y no seas solícito para mañana.

12. No temas en tu espíritu: son bromas, predilecciones y pruebas del cónyuge celestial, que quiere asimilarte a él. Jesús mira las disposiciones y los buenos deseos de tu alma, que son excelentes, y acepta y recompensa, y no tu imposibilidad e incapacidad. Entonces no te preocupes.

13. No te canses de cosas que generan solicitud, disturbios y preocupaciones. Solo una cosa es necesaria: elevar el espíritu y amar a Dios.

14. Te preocupas, mi buena hija, de buscar el Bien más elevado. Pero, en verdad, está dentro de ti y te mantiene tirado en la cruz desnuda, respirando fuerza para sostener el martirio insostenible y ama amar amargamente. Entonces, el miedo de verlo perdido y disgustado sin darse cuenta es tan vano como él está cerca y cerca de ti. La ansiedad del futuro es igualmente vana, ya que el estado actual es una crucifixión de amor.

15. Pobres desafortunados aquellas almas que se lanzan al torbellino de las preocupaciones mundanas; cuanto más aman al mundo, cuanto más se multiplican sus pasiones, más se encienden sus deseos, más incapaces se encuentran en sus planes; y aquí están las ansiedades, las impaciencias, las terribles conmociones que rompen sus corazones, que no golpean con caridad y amor santo. 

Oremos por estas almas miserables y miserables, para que Jesús las perdone y las atraiga con su infinita misericordia hacia sí mismo.

16. No tiene que actuar violentamente si no quiere correr el riesgo de ganar algo. Es necesario ponerse una gran prudencia cristiana.

17. Recuerden, oh hijos, que soy enemigo de deseos innecesarios, no menos que de deseos peligrosos y malvados, porque aunque lo que se desea es bueno, sin embargo, el deseo siempre es defectuoso con respecto a nosotros, especialmente cuando se mezcla con una solicitud excesiva, ya que Dios no exige este bien, sino otro en el que quiere que practiquemos.

18. En cuanto a las pruebas espirituales, a las cuales la bondad paterna del Padre celestial los somete, les pido que se resignen y posiblemente se queden callados ante las seguridades de aquellos que ocupan el lugar de Dios, en los cuales Él los ama y desea todos los bienes y en los cuales El nombre te habla. 

Sufres, es cierto, pero resignado; sufre, pero no temas, porque Dios está contigo y no lo ofendes, sino ámalo; sufres, pero también crees que Jesús mismo sufre en ti y por ti y contigo. Jesús no te abandonó cuando te escapaste de él, mucho menos te abandonará ahora, y más tarde, que quieras amarlo.

Dios puede rechazar todo en una criatura, porque todo sabe a corrupción, pero nunca puede rechazar en él el sincero deseo de querer amarlo. Entonces, si no quieres convencerte a ti mismo y estar seguro de la piedad celestial por otras razones, al menos debes asegurarte de eso y estar tranquilo y feliz.

19. Tampoco debes confundirte con saber si permitiste o no. Su estudio y su vigilancia se dirigen hacia la rectitud de la intención que debe seguir operando y siempre luchando valiente y generosamente con las artes malvadas del espíritu malo.

20. Siempre esté alegremente en paz con su conciencia, reflejando que está al servicio de un Padre infinitamente bueno, que solo con ternura desciende a su criatura, para elevarla y transformarla en su creador. 

Y huye de la tristeza, porque entra en los corazones que están unidos a las cosas del mundo.

21. No debemos desanimarnos, porque si hay un esfuerzo continuo por mejorar en el alma, al final el Señor la recompensa al hacer que todas las virtudes florezcan en ella de repente como en un jardín de flores.

22. Savio alaba a la mujer fuerte: "Sus dedos, dice, manejan el huso" (Prv 31,19). 

Con mucho gusto le diré algo por encima de estas palabras. Tus rodillas son la acumulación de tus deseos; gira, por lo tanto, todos los días un poco, tira de tus diseños cable por cable hasta la ejecución e infaliblemente llegarás a la cabeza; pero advierte que no tengas prisa, porque podrías torcer el hilo con los nudos y engañar a tu huso. Camine, por lo tanto, siempre y, aunque avanzará lentamente, hará un gran viaje.

23. La ansiedad es uno de los mayores traidores que la verdadera virtud y la firme devoción pueden tener; pretende calentarse al bien para operar, pero no lo hace, solo para enfriarse y nos hace correr solo para hacernos tropezar; y por esta razón uno debe tener cuidado con esto en cada ocasión, particularmente en la oración; y para hacerlo mejor, será bueno recordar que las gracias y los gustos de la oración no son aguas de la tierra sino del cielo, y que, por lo tanto, todos nuestros esfuerzos no son suficientes para hacerlos caer, aunque es necesario colocarse con gran diligencia, sí, pero Siempre humilde y tranquilo: debes mantener tu corazón abierto al cielo y esperar el rocío celestial más allá.

24. ¿De qué tiene que preocuparse si Jesús quiere enviarlo a la patria celestial para los desiertos o para los campos, cuando se alcanzará lo mismo para la bendita eternidad? Elimine de usted cualquier preocupación abrumadora que surja de las pruebas con las que el Dios bueno quiere visitarlo; y si esto no es posible, aparta tu pensamiento y resígnate a la voluntad divina en todo.

25. Mantenemos lo que el divino Maestro dice bien grabado en nuestra mente: en nuestra paciencia poseeremos nuestra alma.

26. No pierdas el coraje si tienes que trabajar duro y recoger poco (...). 

Si pensaras cuánto le cuesta una sola alma a Jesús, no te quejarías.

27. El espíritu de Dios es un espíritu de paz, e incluso en las deficiencias más graves nos hace sentir un dolor pacífico, humilde y confiado, y esto depende precisamente de su misericordia. 

El espíritu del demonio, por otro lado, excita, exaspera y nos hace sentir, con el mismo dolor, casi ira contra nosotros mismos, mientras que en cambio debemos usar la primera caridad precisamente hacia nosotros mismos. 

Entonces, si algunos pensamientos te agitan, piensa que esta agitación nunca proviene de Dios, quien te da tranquilidad, siendo un espíritu de paz, sino del diablo.


28. La lucha que precede al buen trabajo que se pretende hacer es como la antífona que precede al salmo solemne que se canta.


29. El impulso de estar en paz eterna es bueno, es santo; pero debemos moderarlo con completa resignación a las voluntades divinas: es mejor hacer la voluntad divina en la tierra que disfrutar del paraíso. "Sufrir y no morir" era el lema de Santa Teresa. El purgatorio es dulce cuando lamentas el amor de Dios.

30. La paciencia es más perfecta ya que está menos mezclada con preocupación y perturbación. Si el buen Señor quiere prolongar la hora de la prueba, no quiera quejarse e investigar por qué, pero siempre tenga en cuenta que los hijos de Israel viajaron cuarenta años en el desierto antes de pisar la tierra prometida

31. Amo a la Virgen. Recitar el rosario. Que la bendita Madre de Dios reine suprema sobre vuestros corazones.

PadrePio.com

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viernes, 5 de abril de 2019

¿Somos algo más que un montón de neuronas?

¿Somos nuestro cerebro? ¿Somos realmente libres o es la libertad una ilusión? ¿Todo lo que llamamos mental se reduce a la materialidad de lo que sucede en el cerebro? ¿Son nuestros pensamientos y sentimientos una cuestión de bioquímica cerebral?

En la actualidad hay investigadores que están revolucionando lo que sabemos acerca del cerebro, trabajando sobre las emociones, la memoria, la personalidad y nuestras conductas. El estudio biológico del cerebro ha tenido un impresionante desarrollo en los últimos años y ha dado lugar a un área multidisciplinar que llamamos neurociencias, que a su vez han brindado un nuevo fundamento a la psicología y han cambiado la concepción que teníamos de los procesos mentales, el comportamiento y sus bases biológicas. 
Así han surgido la neurofisiología, la neurolingüística, la neuropsicología, la neurogenética, dentro del campo científico. Pero también se han puesto de moda infinidad de pseudociencias que, promoviendo teorías esotéricas y supersticiosas, las envuelven con el prestigioso prefijo “neuro…” y lo que sigue puede ser cualquier cosa.
El entusiasmo que existe con las investigaciones sobre el cerebro y el desconocimiento que hay a nivel popular en torno al tema, es funcional a muchos que venden discursos mágicos en lenguaje pseudocientífico con la peligrosa ilusión de que podemos predecir y manipular la mente de los otros.
Pero este no es el tema que nos interesa en este artículo, sino el verdadero diálogo crítico que se está dando entre la filosofía de la mente y las neurociencias: ¿No somos más que un montón de neuronas? ¿Somos nuestro cerebro? ¿Somos realmente libres o es la libertad una ilusión? ¿Todo lo que llamamos mental se reduce a la materialidad de lo que sucede en el cerebro? ¿Son nuestros pensamientos y sentimientos una cuestión de bioquímica cerebral?
Para introducirnos en el tema, hemos seguido el ensayo “¿Somos o no somos nuestro cerebro?” (Logos, 2018), del filósofo argentino Dr.Juan Francisco Franck, co-director del proyecto “Cerebro y persona” del Instituto de Filosofía de la Universidad Austral e investigador en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Buenos Aires).

La reducción de la mente al cerebro. 

Muchos piensan que nuestras acciones son el resultado de mecanismos cerebrales inconscientes que nos determinan en nuestros actos y experiencias, poniendo en duda la libertad humana y la capacidad de autodeterminación.
Es cierto que estamos condicionados por un incontable número de factores biológicos y culturales, ¿pero eso significa que estamos determinados para actuar en forma programada? Es fascinante ver como hoy la ciencia puede explorar con mayor objetividad cómo algunos procesos inconscientes condicionan nuestra conducta. Pero ¿qué rol juega nuestra conciencia en nuestros actos? ¿Qué lugar ocupan y cómo influyen nuestras creencias y convicciones en nuestra conducta?
Sabemos que también la racionalidad y la deliberación modifican el funcionamiento inconsciente del cerebro, por su natural plasticidad. Algunos autores ven en el excesivo entusiasmo que despiertan las neurociencias, algunos presupuestos filosóficos que se hacen pasar por conclusiones científicas y se cae fácilmente en reduccionismos materialistas que igualan la mente humana al cerebro, como si este fuera la causa de todo lo que pensamos, hacemos o sentimos. Aunque no podríamos hacerlo sin él, eso no significa que haya una relación de causa-efecto. 
“Decir que el cerebro piensa es atribuir a un órgano o una parte de él lo que le corresponde al ser vivo en su totalidad” (Franck, p. 27). Las imágenes coloridas que se pueden ver en una pantalla como resultado de un escaneo del cerebro no son la vida mental, ni tampoco la captan. Los electroencefalógrafos o resonadores magnéticos registran la actividad cerebral de manera indirecta. Lo que muestran son alteraciones eléctricas y químicas cuando una persona está sintiendo, recordando, razonando, decidiendo o imaginando algo.
Sabemos lo que sucede en el cerebro cuando pensamos o sentimos de determinada manera, pero eso no significa que conozcamos la causa directa de nuestra actividad mental. No podría darse sin el cerebro, pero ello no la reduce a él. No podemos localizar ni grabar la experiencia humana, porque, aunque podamos registrar lo que sucede en el cerebro, ninguna tecnología detecta el sentir, el recordar o el pensar como tal.
“Incluso el más entusiasta de los neurocientíficos sabe que no se puede reducir la experiencia del amor humano ni la vivencia de una tarea compartida a un conjunto de mediciones estadísticas. Tal reducción implicaría una lamentable pérdida de información”. (Franck, p. 45). La vida de la mente como la experimentamos es mucho más de lo que podemos observar que sucede en el cerebro. 
“El cerebro produce sustancias químicas, ondas e impulsos eléctricos… La investigación científica respalda también abrumadoramente que hay una correlación y una dependencia entre determinados estados mentales y la actividad en determinadas áreas cerebrales. Negarlo sería ir contra toda la evidencia disponible. Pero también sería una extrapolación aventurada del método científico afirmar que esa actividad produce por sí sola un estado o acto mental”. (Franck, p. 54). Del mismo modo que no son mis pies, sino yo quien camina, no es mi cerebro quien decide o piensa, sino yo. Y el “yo” es irreductible al cerebro. 
Los estudios actuales en neurociencias nos muestran la riqueza y complejidad del ser humano y han contribuido a un mayor conocimiento y tratamiento de enfermedades psíquicas, dificultades de aprendizaje, deficiencias cognitivas y un sinfín de problemas que hace poco no imaginábamos comprender o poder solucionar. Pero la antropología filosófica nos recuerda que es imposible reducir al hombre a un solo aspecto o dimensión de su existencia.
A pesar de los grandes avances en el conocimiento sobre el cerebro, no hay que caer en la ingenuidad de que las neurociencias lo explican todo ni pretender comprender la persona humana únicamente desde el funcionamiento de su cerebro. Sin duda alguna, el cerebro es condición necesaria, aunque no suficiente, para explicar toda la actividad mental. De hecho, por el momento el estudio científico del cerebro no ofrece ninguna teoría empíricamente contrastable sobre el nexo existente entre la mente y el cerebro, entre la conciencia y el sistema nervioso. 
El servicio que presta la reflexión filosófica contemporánea de algunos investigadores en el problema “mente-cerebro”, nos advierte sobre posibles reduccionismos y visiones simplistas que oscurecen la realidad, creyendo que la explican más fácilmente. Y es que “la filosofía consiste en procurar que nada importante ni verdadero se pierda de vista de nuestra comprensión del mundo y del hombre” (Franck, 82).
Bibliografía.
Arana, J. (2015). La conciencia inexplicada: Ensayo sobre los límites de la comprensión naturalista de la mente. Madrid: Biblioteca Nueva. 
Franck, J.F. (2018). ¿Somos o no somos nuestro cerebro? Rosario: Logos.
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Miguel Pastorino, Aleteia