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jueves, 2 de enero de 2020

Conoce las intenciones de oración del Papa para el 2020 y cómo puedes ser incluido

La Santa Sede dio a conocer todas las intenciones de oración
del Papa Francisco para este nuevo año.

El Papa Francisco rezando. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco rezando. Foto: Vatican Media
El sacerdote jesuita Frédéric Fornos, director de la Red del Apostolado de la Oración del Papa, concedió en febrero de este año una entrevista al diario del Vaticano, L’Osservatore Romano (LOR) en la que explicó el sentido y la razón de las intenciones de oración del Santo Padre.
El P. Fornos dijo que en ellas “encontramos un eco en los desafíos para el mundo que el Papa ha presentado al inicio de enero a los miembros del cuerpo diplomático”, en el que invitó a “ser puente entre los pueblos y constructores de la paz” y a vivir en esta paz entre las religiones y las personas de buena voluntad.
En las intenciones para 2020 también se rezará por quienes “se dejan llevar por caminos de muerte, a causa de diversas dependencias: abuso de drogas o de alcohol, uso nocivo de las nuevas tecnologías o pornografía online, con todas sus consecuencias”.
Estas son las intenciones de oración del Papa para todo el año 2020:
Enero Intención de oración por la evangelización: Promoción de la paz en el mundo.
Recemos para que los cristianos, los que siguen otras religiones y las personas de buena voluntad promuevan la paz y la justicia en el mundo.
Febrero ntención de oración universal: Escuchar los gritos de los migrantes.
Recemos para que el clamor de los hermanos migrantes víctimas del tráfico criminal sea escuchado y considerado.
Marzo Intención de oración por la evangelización: Los católicos en China.
Recemos para que la Iglesia en China persevere en la fidelidad al Evangelio y crezca en unidad.
Abril Intención de oración universal: Liberación de las adicciones.
Recemos para que todas las personas bajo la influencia de las adicciones sean bien ayudadas y acompañadas.
Mayo Intención de oración por la evangelización: Por los diáconos.
Recemos para que los diáconos, fieles al servicio de la Palabra y de los pobres, sean un signo vivificante para toda la Iglesia.
Junio Intención de oración por la evangelización: El camino del corazón.
Recemos para que aquellos que sufren encuentren caminos de vida, dejándose tocar por el Corazón de Jesús.
Julio Intención de oración universal: Nuestras familias.
Recemos para que las familias actuales sean acompañadas con amor, respeto y consejo.
Agosto Intención de oración universal: El mundo del mar.
Recemos por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellos los marineros, los pescadores y sus familias.
Septiembre Intención de oración universal: Respeto de los recursos del planeta.
Recemos para que los recursos del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa.
Octubre Intención de oración por la evangelización: La misión de los laicos en la Iglesia.
Recemos para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen más en las instancias de responsabilidad de la Iglesia.
Noviembre Intención de oración universal: La inteligencia artificial.
Recemos para que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio del ser humano.
Diciembre Intención de oración por la evangelización: Para una vida de oración.
Recemos para que nuestra relación personal con Jesucristo se alimente de la Palabra de Dios y de una vida de oración.
¿QUÉ ES EL CLICK TO PRAY?
El P. Fornos también recordó que los fieles pueden sumarse a las intenciones del Santo Padre a través de la aplicación Click to Pray a la que puede sumarse AQUÍ.
Click To Pray es una plataforma católica para rezar a partir de las intenciones mensuales del Papa Francisco e interactuar con otras personas. Cuenta con el apoyo explícito del Papa, el impulso de la Red Mundial de Oración del Papa y el Movimiento Eucarístico Juvenil. Se presentó el 4 de marzo de 2016 al Vaticano con una aplicación móvil y una página web.
Esta App te propone tres momentos breves de oración para el día. Sé parte de la movida del Papa para conectar corazones dispuestos a colaborar con él en la misión de Jesús. Juntos, cada día es diferente. Dale un giro a tu vida para que ningún día sea igual.
En Click To Pray también puedes subir tus propias intenciones de oración para que todos recemos contigo.

¡Unámonos en Oración con el Papa!

ChurchPOP

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Hablar, perdonar y rezar para un amor feliz y duradero


Para que la felicidad dure en su relación, no necesitas leer revistas de corazón llenas de consejos sobre el tema. Estas tres simples palabras
 son suficientes para ser feliz con tu pareja.

DANCING

“Cada vez que vienen a verme parejas de novios, -un sacerdote me dijo una vez- les dejo estas tres palabras: Hablar, Perdonar, Rezar.”
Un programa de vida conyugal que puede resumirse en tres palabras, como los tres pilares del amor: Hablar, perdonar, rezar.
Estas tres palabras pueden constituir muchos puntos de referencia para ayudarnos a avanzar en nuestra relación, a cuestionarnos y a hacer balance:
  • ¿En qué punto estamos? ¿Cómo nos comunicamos?
  • ¿Tenemos algo que perdonarnos?
  • ¿Está la oración en el corazón de nuestra vida?

Hablar

Todos sabemos que podemos hablar por hablar, para no decir nada, y que la comunicación en la pareja no es proporcional al número de palabras intercambiadas. Esto se refleja en el caso extremo de algunas parejas en las que uno de los cónyuges ya no puede hablar, debido a una enfermedad o accidente, y sin embargo se comunican profundamente.
Para que la Palabra esté al servicio del amor, debemos comenzar por escuchar al otro. Muchas parejas se quejan de la falta de diálogo, pero pocas de la falta de escucha. Sin embargo, fue la falta de escucha lo que suprimió el diálogo: apenas uno abrió la boca cuando el otro, sabiendo lo que estaba a punto de oír, miró fastidiado antes del final de la frase.
Entonces buscaremos otro tema para el intercambio, luego otro, etc., hasta que no haya más. Caeremos en el anonimato y en un silencio pesado que no tiene nada que ver con la escucha del corazón.
Al tomar el tiempo para disfrutar de estar juntos, pueden surgir palabras de amor, y así, después, el intercambio sobre un tema que puede ser difícil resulta aceptable gracias al amor
Hablar entre nosotros, lleva tiempo. Hay que saber cómo “perder el tiempo” charlando sobre las cosas, tomándose el tiempo para estar realmente disponible para el otro.
Entre cónyuges, no fijamos una cita para hablar de los temas más serios… Sucede a menudo de una manera inesperada, a medida que pasan las palabras, porque nos hemos tomado el tiempo para desarrollar la verdadera escucha.

Perdonar

Podemos aplicar al matrimonio lo que Jean Vanier dijo sobre la vida comunitaria en general: “Si entramos en una comunidad sin saber que estamos entrando en ella para aprender a perdonar y ser perdonados setenta y siete veces, pronto nos decepcionaremos”.
Es probable que muchos divorcios provengan del hecho de que la mayoría de las personas comprometidas no se dan cuenta de que el matrimonio es probablemente el lugar donde tenemos más perdón para dar y recibir.
Por el contrario, muchos imaginan que “el amor es no tener nunca que decir que lo sientes”, dijo Erich Segal en “Love Story”. Cuando surgen quejas -y tarde o temprano surgen precisamente porque nos amamos y porque el amor nos hace vulnerables- los cónyuges empiezan fingiendo que no las ven y terminan pensando que ya no se aman.
El perdón no es un fracaso del amor, sino todo lo contrario: es el signo del verdadero amor.
Recuerdo a un sacerdote que miraba a una pareja de ancianos caminando de la mano maravillado: “Un amor que dura así representa cientos y cientos de perdones intercambiados”.

Rezar

Un día, un matrimonio de cincuenta y tantos años recibió este consejo: “Todas las mañanas, sin excepción, recen un Padrenuestro y un Ave María juntos, tomados de la mano, para ofrecer su día a Dios, así como por la noche para un buen descanso”. Un poco escéptico sobre una petición tan simple, el marido, sin embargo, accedió a orar de esta manera con su esposa.
Y unos años más tarde, declaró: “Nuestra relación se ha transformado. Esto se debe en gran parte a este corto pero fiel tiempo juntos ante Dios y para Dios. Es a este abandono de nosotros mismos en la mano de Dios que debemos toda la sencillez que ahora tenemos en nuestra vida de pareja.”
Muchas parejas no pueden orar juntas porque se marcan propósitos complicados y no viables a largo plazo. Para rezar juntos – y para durar en la oración conyugal – no hay que buscar cosas muy complicadas: ¿Qué puede ser más sencillo que rezar un Padrenuestro y un Ave María? Es casi nada pero lo cambia todo. Porque este “casi nada” es como los cinco panes y dos peces del Evangelio: el Señor lo multiplica infinitamente.
Christine Ponsard Edifa, Aleteia


jueves, 2 de junio de 2016

La oración en pareja, una respiración vital para nuestro matrimonio

"Donde están dos o tres reunidos en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos"

Aun siendo difícil de poner en práctica, la oración conyugal es la que coloca a Dios en medio de la pareja, la que nos hace existir como pareja cristiana.

Lejos quedaron aquellos días de preparación para el matrimonio en los que nos comprometimos a rezar juntos todas las noches…
Al principio, nos limitábamos a recitar juntos unos cuantos Ave María, a agradecer a Dios la vida que teníamos y a confiarle nuestras intenciones…

Cada noche el mismo ritual… y luego, al cabo de unos meses, cansados de esta oración cotidiana a la que habíamos dado un carácter mecánico, y alejados cada vez más del entusiasmo de los primeros meses de matrimonio, dejamos de rezar.

Sin duda alguna, habíamos entendido mal el profundo sentido de todo aquello; lo hacíamos por una especie de exigencia de nuestro amor, una exigencia que no habíamos ni meditado ni analizado lo suficiente.
Tampoco hay duda de que, sencillamente, no sabíamos cómo rezar juntos.

La oración conyugal, elemento fundador de nuestra comunión
Aunque probablemente sea “el aspecto más difícil de nuestro compromiso”, según Alex y Maud Lauriot Prévost, miembros de la congregación de parejas misioneras Communion Priscille et Aquila y autores de Jésus sauve ton couple [Jesús salva tu pareja](Salvator, 2013) y de Évangéliser le mariage: le kérygme conjugal [Evangelizar el matrimonio: el kerygma conyugal] (Salvator, 2013), la oración conyugal es “un elemento absolutamente esencial para la vida cristiana de los esposos”.

Antes que un ritual, “la oración en pareja es una experiencia común de diálogo y comunión con Dios”, según la definen Alex y Maud Lauriot Prévost.

A través de esta oración en común, cada uno de nosotros trata de manifestar su deseo de construir algo más grande que la suma de un hombre y una mujer.

Ese algo es la familia cristiana, la partícula elemental de la Iglesia, dentro de la cual se vivirá el Amor de Dios. La pareja cristiana es una pequeña Iglesia en sí misma: es la Iglesia doméstica.

La oración conyugal, una defensa contra la división
“En la pareja, quedamos desnudos delante del otro, físicamente, pero también compartimos nuestra vida interior”, insisten Alex y Maud.
Rezar en pareja supone también aceptar mostrarse al otro en la propia vulnerabilidad y ofrecerse en esta vulnerabilidad, en un abandono a Dios.

Rezar de manera vertical: Aunque la oración conyugal sea un pilar de nuestra relación, sería un error creer que está ahí en primer lugar para nosotros. Si oramos juntos, es ante todo para Dios.
Se trata de alabarle juntos, de buscar juntos aplicar su voluntad en el hogar, y no es, en un principio, para profundizar en nuestra intimidad conyugal y conocernos mejor. Si esto último es un efecto derivado de nuestra oración, tanto mejor, pero no es el objetivo.

Tampoco debe servir como una manera indirecta de ajustar cuentas mientras el otro no tiene el turno de palabra…

Es decir, nunca rezaríamos diciendo: “Señor, ayuda a mi cónyuge a no trabajar tanto tiempo y a pasar más tiempo con los niños”… a menos que el cónyuge nos lo haya pedido.

Alabar al Señor: Dar gracias es el mejor antídoto contra las tensiones y los resentimientos entre nosotros. “Si no sabemos elogiar, dar las gracias, quedamos aplastados por el peso de nuestro dolor y de nuestros problemas”, opina Maud Lauriot Prévost.

Alabemos también al Señor por el otro, para darle gracias por haberlo puesto en nuestra vida, incluso y a pesar de que nos haya podido hacer daño. “Den gracias al Señor cuando el otro nos plantea un problema, créanme, eso cambia la vida”, asegura Maud.

Rezar juntos es también, y antes que nada, rezar por el otro. “A menudo rezamos por un montón de cosas, pero no por el otro”,recalca Maud Lauriot Prévost.

“El Señor nos ha confiado la felicidad del otro, así que recemos por él o por ella, por que su reunión vaya bien, por que el Señor le ayude a sanar alguna herida que hayamos percibido,…”.

De esta forma, a través de la oración, hacemos que el sufrimiento esté presente entre nosotros, juntos, ante el Señor.

Nutrirse de la palabra de Dios: Para ello, tomemos la lectura del día, leámosla en voz alta y comentemos delante del otro aquello que nos haya llamado la atención.

La palabra de Dios aleja el centro de la atención de nosotros mismos para centrarnos en Él, nos da claridad, ilumina nuestros pasos. Además, si somos “víctimas” de distracciones, nos devuelve al camino de la oración.
Para el padre Henri Caffarel, “la oración conyugal es el momento álgido del sacramento del matrimonio”. De hecho,las parejas casadas a veces se preguntan cómo recibir la gracia de su sacramento.

De la penitencia, la Eucaristía, ya saben qué hacer para recurrir a su respectiva gracia, pero ¿en el matrimonio? “No hay que dudar en responderles que la oración conyugal es un medio privilegiado para obtener del sacramento del matrimonio las gracias que están reservadas para los esposos”, comentó el sacerdote.
“Si todos los hogares cristianos estuvieran convencidos de la importancia de la oración conyugal, si en todos los hogares la oración conyugal estuviera viva, en todo el mundo se experimentaría un aumento prodigioso de la alegría, del amor y de la gracia”.