Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Seguir a Cristo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Seguir a Cristo. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de agosto de 2026

Evangelio del día Viernes 18a. Semana TO - La Cruz de cada Día

 


Libro de Nahúm 2,1.3.3,1-3.6-7.

Miren sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz. Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, porque el hombre siniestro no pasará más por ti: ha sido exterminado por completo.
Sí, el Señor ha restaurado la viña de Jacob y la viña de Israel. Los salteadores las habían saqueado y habían destruido sus sarmientos.
¡Ay de la ciudad sanguinaria, repleta de mentira, llena de rapiña, que nunca suelta la presa!
¡Chasquido de látigos, estrépito de ruedas, galope de caballos, rodar de carros,
carga de caballería, centelleo de espadas, relampagueo de lanzas! ¡Multitud de víctimas, cuerpos a montones, cadáveres por todas partes! ¡Se tropieza con los cadáveres!
Arrojaré inmundicias sobre ti, te cubriré de ignominia y te expondré como espectáculo.
Así, todo el que te vea huirá lejos de ti, diciendo: "¡Nínive ha sido devastada! ¿Quién se lamentará por ella? ¿Dónde iré a buscar alguien que te consuele?".


Deuteronomio 32,35cd-36ab.39abcd.41.

Porque está cerca el día de su ruina
y ya se precipita el desenlace.
Sí, el Señor hará justicia con su pueblo
y tendrá compasión de sus servidores.
Miren bien que yo, sólo yo soy,
y no hay otro dios junto a mí.
Yo doy la muerte y la vida,
yo hiero y doy la salud,
cuando afile mi espada fulgurante
y mi mano empuñe la justicia,
me vengaré de mis enemigos
y daré su merecido a mis adversarios.


Evangelio según San Mateo 16,24-28.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.
Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Compartir el Evangelio en Facebook


Bulle

San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sermón 96 (§1-4.9)


Renunciar a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Cristo

     Esto que nos ha mandado el Señor: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» parece duro y penoso. Pero no es ni duro ni penoso, porque el que lo manda es el mismo que nos ayuda a realizar lo que nos manda. Porque si es verdad la palabra del salmo «según tus mandatos yo me he mantenido en la senda establecida» (Sl 16,4), también es una palabra verdadera la que ha dicho Jesús: «Mi yugo es llevadero y mi carga ligera» (Mt 11,30). Porque todo lo que es duro en el mandato, el amor hace que se convierta en suave. Sabemos bien de qué prodigios es capaz el amor. A veces el amor es de mal gusto y disoluto; pero, ¡cuántas dificultades soportan los hombres, cuántos tratos indignos e insoportables sufren para llegar a lo que aman!... ¡Cómo el gran trabajo de la vida debe ser saber escoger bien qué es lo que se debe amar! ¿Sorprende que el que ama a Jesucristo y quiere seguirle renuncie a sí mismo para amarle?...
¿Qué significa lo que sigue: «tome su cruz»? Que sepa soportar lo que es doloroso y, de esta manera, me siga. Porque cuando un hombre empezará a seguirme comportándose según mis preceptos, encontrará a muchos que le contradecirán, muchos que se le opondrán, y muchas cosas para desanimarlo. Y todo eso de parte de los que pretenden ser compañeros de Cristo. También caminaban con Cristo los que impedían a los ciegos que gritaran (Mt 20,31). Si quieres seguir a Cristo, todo se te convierte en cruz, ya sean amenazas, adulaciones o prohibiciones; tú, resiste, soporta, no te dejes abatir...
Amáis al mundo; pero debéis preferir al que hizo el mundo... Estamos en un mundo que es santo, bueno, reconciliado, salvado, o mejor dicho, que debe ser salvado, y ya está salvado en esperanza: «porque en esperanza fuimos salvados» (Rm 8,24). En este mundo, pues, es decir, en la Iglesia que toda entera sigue a Cristo, éste dice a todos: «El que quiere seguirme que se niegue a sí mismo».
(EDD)


Reflexión sobre el cuadro

En el Evangelio de hoy, Jesús plantea una pregunta que trasciende todas las épocas y todas las culturas: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”. Es una pregunta que nos invita a examinar lo que realmente valoramos. Podemos pasar la vida persiguiendo el éxito, la riqueza, el reconocimiento o la comodidad, y aun así descubrir que nos falta algo esencial. Las cosas que el mundo admira y aplaude nunca podrán satisfacer el anhelo más profundo del corazón humano. Fuimos creados para la comunión con Dios, y, a menos que nuestras vidas permanezcan arraigadas en Él, incluso nuestros mayores logros acabarán dejándonos insatisfechos.

A continuación, Jesús nos muestra en nuestra lectura un camino diferente: el camino del discipulado. Seguirle a menudo requiere renunciar a nuestros propios planes, ambiciones y deseos egocéntricos. Desde la perspectiva del mundo, esto puede parecer una pérdida. Sin embargo, a los ojos de Dios, es precisamente esta generosa entrega lo que conduce a la auténtica libertad y a la alegría duradera. Cada acto de abnegación realizado por amor a Cristo crea más espacio para que la gracia de Dios actúe en nuestro interior. Lejos de mermarnos, nos moldea cada vez más plenamente para convertirnos en las personas para las que fuimos creados, reflejando la imagen y semejanza de nuestro Creador.

Durante los años que trabajé en el mundo del arte, antes de ordenarme sacerdote, tuve el privilegio de conocer a muchos coleccionistas apasionados. A menudo, escuchaba la misma historia sorprendente. Cuando decidían donar una obra de arte muy preciada a un museo, al principio sentían que estaban renunciando a algo. Al fin y al cabo, el cuadro o la escultura solían llevar décadas colgados en su casa, proporcionándoles un placer diario. Sin embargo, casi sin excepción, más tarde me contaban que la alegría de ver a miles de visitantes admirar y apreciar la obra superaba con creces la satisfacción de poseerla en privado. Lo que al principio parecía un sacrificio se convirtió en un regalo mucho mayor. Hay algo profundamente cristiano en ello. La paradoja del Evangelio es que descubrimos la alegría más plena no en poseer, sino en dar.

Un ejemplo magnífico es el Van Gogh del Courtauld, Autorretrato con la oreja vendada (1889), uno de los cuadros más conmovedores de Vincent van Gogh. En lugar de permanecer oculto en una colección privada, fue adquirido por el industrial y filántropo Samuel Courtauld, quien posteriormente lo donó al Courtauld Institute of Art de Londres. Hoy en día, innumerables visitantes de todo el mundo se detienen ante este extraordinario cuadro para reflexionar sobre el sufrimiento, la fortaleza y la humanidad de Van Gogh. Courtauld podría haberse quedado con semejante obra maestra para sí mismo, pero al incorporarla a una colección pública se aseguró de que generaciones de personas pudieran descubrir su belleza. Es un pequeño recordatorio de que los mayores tesoros suelen ser aquellos que estamos dispuestos a poner en manos de otros… llevando alegría a los espectadores… y al donante… Van Gogh pintó este autorretrato en enero de 1889, una semana después de salir del hospital. Allí había recibido tratamiento tras cortarse la mayor parte de la oreja izquierda (que aquí aparece vendada en la oreja derecha, ya que se pintó a sí mismo mirándose en un espejo).

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

  • Señor, hoy pongo ante ti mi debilidad y mis cansancios.
  • No quiero huir del dolor, quiero llevar mi cruz con paciencia y amor.
  • Enséñame a transformar mis penas de hoy en un abrazo contigo.
  • Dame paz en los momentos oscuros y fe para seguir tus pasos.
  • Amén. [1, 2, 3]

  • lunes, 30 de junio de 2025

    Evangelio del día


     

    Libro de Génesis 18,1-2a.16-33.

    El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor.
    Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo,
    Después, los hombres salieron de allí y se dirigieron hacia Sodoma, y Abraham los acompañó para despedirlos.
    Mientras tanto, el Señor pensaba: "¿Dejaré que Abraham ignore lo que ahora voy a realizar,
    siendo así que él llegará a convertirse en una nación grande y poderosa, y que por él se bendecirán todas las naciones de la tierra?
    Porque yo lo he elegido para que enseñe a sus hijos, y a su familia después de él, que se mantengan en el camino del Señor, practicando lo que es justo y recto. Así el Señor hará por Abraham lo que ha predicho acerca de él".
    Luego el Señor añadió: "El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave,
    que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré".
    Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham.
    Entonces Abraham se le acercó y le dijo: "¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable?
    Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él?
    ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?".
    El Señor respondió: "Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos".
    Entonces Abraham dijo: "Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor.
    Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?". "No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco", respondió el Señor.
    Pero Abraham volvió a insistir: "Quizá no sean más de cuarenta". Y el Señor respondió: "No lo haré por amor a esos cuarenta".
    "Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta". Y el Señor respondió: "No lo haré si encuentro allí a esos treinta".
    Abraham insistió: "Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte". "No la destruiré en atención a esos veinte", declaró el Señor.
    "Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez". "En atención a esos diez, respondió, no la destruiré".
    Apenas terminó de hablar con él, el Señor se fue, y Abraham regresó a su casa.


    Salmo 103(102),1-2.3-4.8-9.10-11.

    Bendice al Señor, alma mía,
    que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
    bendice al Señor, alma mía,
    y nunca olvides sus beneficios.

    El perdona todas tus culpas
    y cura todas tus dolencias;
    rescata tu vida del sepulcro,
    te corona de amor y de ternura.

    El Señor es bondadoso y compasivo,
    lento para enojarse y de gran misericordia;
    No acusa de manera inapelable
    ni guarda rencor eternamente;

    no nos trata según nuestros pecados
    ni nos paga conforme a nuestras culpas.
    Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
    así de inmenso es su amor por los que lo temen;


    Evangelio según San Mateo 8,18-22.

    Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla.
    Entonces se aproximó un escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré adonde vayas".
    Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
    Otro de sus discípulos le dijo: "Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre".
    Pero Jesús le respondió: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos".


    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



    Bulle

    San Juan de la Cruz (1542-1591)
    carmelita descalzo, doctor de la Iglesia
    Avisos y máximas 169-175


    «Ven, sígueme»

    Cuanto más te separes de las cosas de la tierra, más te acercarás a las del cielo y más encontrarás las riquezas de Dios.
    El que sabrá morir a todo, encontrará vida en todo.
    Apártate del mal, haz el bien, busca la paz (Sl 33,14).
    El que se queja o murmura no es nada perfecto, ni tan sólo buen cristiano.
    Es humilde el que se esconde en su propia nada y sabe abandonarse a Dios.
    Es pacífico el que sabe soportar al prójimo y soportarse a sí mismo.
    Si quieres ser perfecto, vende tu voluntad y dala a los pobres de espíritu, después vuélvete hacia Cristo para obtener de él la suavidad y la humildad, y síguele hasta el Calvario y el sepulcro. (EDD)

    Reflexión sobre la litografía

    Justo antes del pasaje del Evangelio de Mateo que hoy nos ocupa, Jesús había curado a la suegra de Simón Pedro y a muchos otros enfermos. Sus milagros suscitaron una oleada de entusiasmo y, al comienzo de nuestra lectura, lo encontramos rodeado de grandes multitudes, atraídas por la maravilla de sus curaciones. En medio de esta creciente popularidad, un escriba judío se adelanta y declara con entusiasmo que seguirá a Jesús dondequiera que vaya. Es fácil imaginar el entusiasmo del escriba: ¿quién no querría seguir a alguien que realiza actos tan asombrosos? Sin embargo, Jesús responde con una verdad aleccionadora: "El Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". En esencia, está diciendo: "Este camino que quieres recorrer no siempre está lleno de alegría y maravillas, hay penurias por delante".

    Jesús reconoce que muchos se sienten atraídos por él cuando todo va bien, pero el verdadero discipulado exige algo más que entusiasmo en tiempos de éxito. Exige compromiso en la dificultad y la incertidumbre. El camino cristiano incluye momentos de brillo, pero también de oscuridad, confusión y pérdida. Al igual que las parejas se prometen fidelidad el día de su boda "en lo bueno y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza", también nosotros estamos invitados a seguir a Cristo con el mismo amor firme, tanto en la calma como en la tormenta. Cristo no promete consuelo, pero sí su presencia inquebrantable. Por eso, nos llama no sólo a caminar con Él cuando el camino es llano, sino a permanecer a su lado cuando la senda es estrecha y escarpada.

    Nuestro grabado moralizante publicado en 1883 ofrece un vívido panorama alegórico que ilustra la dura elección entre el placer mundano y la vida virtuosa. La composición se divide en dos caminos contrastados. A la izquierda, una gran puerta se abre al camino de los placeres terrenales. Su camino es suave y seductor, pero atrae a la multitud hacia lejanas montañas consumidas por el fuego y la destrucción. El cielo sobre este lado se vuelve cada vez más ominoso, simbolizando la ruina final que sigue a una vida de indulgencia. En contraste, el lado derecho presenta una puerta estrecha y humilde, apenas perceptible, que conduce a un camino empinado y arduo. Este camino serpentea junto a una cruz, atravesando puentes, valles y terrenos rocosos, simbolizando las pruebas de una vida virtuosa. Sin embargo, por encima de él, el cielo resplandece de paz y luz, revelando que este difícil camino conduce a la alegría eterna y a la unión con Dios. El contraste entre la oscuridad y la luz en el cielo sobre cada camino subraya poderosamente las consecuencias eternas de nuestra elección: seguir a Cristo o no.

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración

    ¡Señor, te veo en la cruz de este camino y resuena en mi interior la llamada a seguirte! ¡Al igual que tu llamaste a tus apóstoles a seguirte con la totalidad de su vida, siento que me llamas también a mi a pesar de mis recelos materiales, utilitaristas, egoístas; te pido que abras mi corazón para ser capaz de escuchar tu Palabra, ser capaz de comprender cuál es el plan que tienes pensado para mi, para amar más al prójimo, para vivir en la exigencia del amor! ¡Te pido, Señor, que siendo consciente de que me llamas a seguirte pueda vivir cada día más cerca tuyo y sea capaz de acoger en mi vida tu plan de amor! ¡Señor, tu sabes perfectamente lo que anida en lo más profundo de mi ser, lo que siente mi interior, sabes como soy, sabes de mis flaquezas y de mis debilidades, sabes también que te amo y con cuanta frecuencia de fallo, por eso te pido la gracia de no acostumbrarme a verte crucificado y a tratar de serte fiel no pecando más, abriendo mi corazón a la gracia, a tomar mi cruz y seguirte, a amarte más amando más al prójimo, a entrar en la dinámica de la esperanza y del amor, a ser don para los demás! ¡Señor, concédeme la gracia de cooperar contigo en la misión que tienes pensada para mi y que te siga siempre con alegría, consciente de que me has llamado a seguirte para andar siempre por los caminos de Dios!

    ¡Señor, quiero caminar en tu presencia; no permitas que mi egoísmo, mi soberbia, mis comodidades me hagan ceder a la tentación de caminar por mi cuenta sin encontrarme contigo en el camino de la vida! ¡Señor, envía tu Santo Espíritu sobre mi para que camine con fe a tu encuentro! ¡No permitas, Señor, que mi individualismo me haga alejarme de Ti! ¡Señor, hazme comunicar con alegría mi fe, la Buena Nueva de tu Evangelio, ser testimonio de tu amor, comunicar al mundo la necesidad que tengo de vivir a tu lado! ¡Señor mi caminar no es fácil, sabes que te busco pero te pido que salgas a mi encuentro; no me importa donde me lleves pero quiero que me tiendas la mano; que me hagas serte fiel para vivir abandonado a Ti como hizo tu madre, para que en medio de los problemas, dificultades, preocupaciones y ocupaciones que agitan mi existencia en mi corazón abierto resuene tu voz consoladora que me invita a no tener miedo y a caminar con confianza! ¡Señor, aumenta mi fe porque quiero vivir la radicalidad de tu amor, la totalidad de tu gracia y la fuerza de tu misericordia!

    (oracionconelcorazónabierto)


    jueves, 12 de junio de 2025

    Todo sobre Hakuna


     

    ¿Has escuchado hablar de Hakuna? Seguramente los reconozcas como grupo musical, pero son más que eso. Hakuna es un movimiento juvenil católico que está conquistando corazones en todo el mundo con una propuesta fresca y auténtica de vivir la fe.

    Aquí te contamos todo lo que necesitas saber sobre esta "familia eucarística" (como ellos se hacen llamar en su página web) que está haciendo que miles de jóvenes redescubran la alegría de seguir a Cristo.

    Hakuna tiene sus raíces en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro en 2013. Fue ahí donde surgió la iniciativa de seguir juntos a Cristo. Luego, se fundó propiamente en Madrid, España, y hoy se extiende por todo el mundo.

    Su identidad como "familia eucarística" es un estilo de vida que aprenden "arrodillados ante Cristo Hostia". Esta adoración los lleva a vivir también arrodillados ante el prójimo, la vida y el mundo. Dentro de su forma de vivir la fe, destacan su presencia en el mundo como algo positivo y con potencial de evangelización: “disfrutamos de todo -aún de lo que el mundo desprecia- porque todo es bueno, y así glorificamos a Dios”, llenando de vida los espacios que habitan cotidianamente.

    Dentro de su forma de vivir a Cristo se comprometen diariamente a: sonreír a todas las personas, dedicar tiempo a los que sufren, comenzar el día con oración, cuidar un sagrario, participar en horas santas, leer formación cristiana y el Evangelio diario, ser manantial de amor en fiestas y trabajo, buscar acompañamiento espiritual, vivir los Sacramentos frecuentemente y cuidar a María con un piropo diario. Su objetivo final es "colaborar con el Espíritu para transfigurar todas las realidades" y "hacer de la vida una fiesta, y hacer de las fiestas momentos de vida", viviendo siempre "con alegre cara de resucitados". Se constituyen jurídicamente como una asociación privada de fieles, aprobada por el Arzobispo de Madrid, el Cardenal Carlos Osoro.

    Su música no es solo entretenimiento, sino expresión de vida: "vivimos lo que cantamos y cantamos lo que vivimos". Según ellos mismos, son el grupo de música más grande del mundo, pues allí donde está presente Hakuna, hay un grupo de Hakuna Group MusicSu misión musical es recordar al mundo la verdad del hombre y la belleza de la vida.

    Además de la música, promueven distintos espacios apostólicos, como los: revolcaderos, grupos de aproximadamente 10 personas que se reúnen cada dos semanas para crecer juntos en la fe; las horas santas que consisten en una charla semanal seguida de una hora de adoración ante el Santísimo Sacramento; God Stops, retiros de fin de semana dirigidos a universitarios, jóvenes profesionales y matrimonios, como espacios de encuentro profundo con Dios; Soul Weeks, que son retiros intensivos de una semana completa, divididos para chicas, chicos y matrimonios, permitiendo una experiencia más profunda de crecimiento espiritual; Soul College que consiste en una formación Integral enfocados en cuatro áreas fundamentales: teología, antropología, ser relacional y arte y, por último, los compartiriados y escapadas que son voluntariados, especialmente durante períodos vacacionales como Semana Santa o verano.

    Hakuna ya no es solo español. Se encuentra presente en varias ciudades de Europa, Asia, Latinoamérica y Estados Unidos y representan una nueva forma de vivir la fe, de forma auténtica, alegre, comprometida y profundamente eucarística. 

    Luisa Restrepo, ChurchPOP

    Vea también    Los jóvenes y los valores
    de una civilización de amor









    martes, 16 de julio de 2024

    Evangelio del día


    Libro de Isaías 1,10-17.

    ¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
    ¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros y de la grasa de animales cebados; no quiero más sangre de toros, corderos y chivos.
    Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios?
    No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea... ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta!
    Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma; se han vuelto para mí una carga que estoy cansado de soportar.
    Cuando extienden sus manos, yo cierro los ojos; por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!
    ¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal,
    aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!


    Salmo 50(49),8-9.16bc-17.21.23.

    No te acuso por tus sacrificios:
    ¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
    Pero yo no necesito los novillos de tu casa
    ni los cabritos de tus corrales.

    "¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
    y a mencionar mi alianza con tu boca,
    tú, que aborreces toda enseñanza
    y te despreocupas de mis palabras?

    Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
    ¿Piensas acaso que soy como tú?
    Te acusaré y te argüiré cara a cara.
    El que ofrece sacrificios de alabanza,
    me honra de verdad;
    y al que va por el buen camino,
    le haré gustar la salvación de Dios."


    Evangelio según San Mateo 10,34-42.11,1.

    Jesús dijo a sus apóstoles:
    "No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada.
    Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra;
    y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.
    El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
    El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
    El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
    El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.
    El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.
    Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa".
    Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.


    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



    Bulle

    San Vicente de Paúl (1581-1660)
    presbítero, fundador de la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad
    Entrevistas a las hijas de la Caridad, 31/07/1934


    «Dios cuida a los que velan por los pobres» (Trad. ©Evangelizo.org)

    Otro medio para permanecer fiel, hijas mías, es un desprendimiento perfecto de padre, de madre, de familiares y de amigos, de manera que le pertenezcan solamente a Dios. Y para obtener ese gran bien, es necesario desprenderse de todo y de tener nadie propio. Los apóstoles tenían ese desprendimiento. Por una moneda, tendrán cien; tantas damas, tantas madres; así es, hijas mías, la Providencia no les faltará jamás. ¿Tendrían ustedes el coraje de entregarse a Dios, que tanto piensa en ustedes? No pretendan reservarse cualquier cosa para su propia subsistencia; confíen siempre en la Providencia. Los ricos pueden caer en la necesidad por los accidentes que ocurren a menudo, pero aquellos que quieren depender enteramente de Dios jamás se encontrarán en la pobreza.
    ¿Verdad que es bueno vivir así, hijas mías? ¿A qué hay que temer? Pues Dios prometió que no les faltará nada a las personas que habrán cuidado de los pobres. Hijas mías, ¿no quisieran más las promesas de Dios que los engaños del mundo? Dios se ha obligado a proveernos en todas nuestras necesidades.(EDD)

    Oración

    2. Adorarte sólo a ti    Señor, quiero adorarte sólo a ti,... Quiero que tú seas mi Señor... mi único Señor.  Señor, quiero adorarte sólo a ti..., con toda mi mente y mi corazón, con toda mi alma y con todo mi ser... Señor, quiero amarte, servirte y adorarte... en mi salud y en mi enfermedad, en la soledad y en la convivencia, en mis dudas y en mis decisiones en mi oración y en mis trabajos, en mis éxitos y en mis fracasos, en mí, en los demás y en toda la creación...  Señor, quiero ser un apasionado de tu Reino Señor, quiero ser un constructor de fraternidad Señor, quiero ser una mano siempre tendida. Señor, quiero ser un corazón siempre abierto, acogedor. Señor, quiero ser tu discípulo/a amado/a.  Señor Jesús: me pongo en camino.  Quiero buscarte. Dame un corazón sencillo,  unos pies ligeros, unos ojos abiertos  para que mi marcha sólo se dirija a Ti,  y en Ti a todos mis hermanos/as.   Oriéntame cuando me pierda,  acógeme cuando me canse,  llévame a los otros cuando me sienta solo.  Dame valentía, fortaleza y audacia  para no decaer en mi búsqueda del Reino,  para permanecer siempre firme.   Haz que mis pies pisen  la tierra pobre que pisaron los tuyos,  que mis hombros sólo carguen  la libertad y el desprendimiento  que llevaron los tuyos,  que mis entrañas anhelen sólo tu Palabra,  para así llenarme de tu Compasión y Misericordia,  y poderlas practicar como tú las practicaste.   Y concédeme descansar mi cabeza sobre tu hombro,  y pronunciar tu nombre, Señor,  siempre hermano,  siempre amigo,  siempre Dios mío.

    (caritasvalencia.org)

    miércoles, 4 de octubre de 2023

    Evangelio del día


     

    Libro de Nehemías 2,1-8.

    En el mes de Nisán, el vigésimo año del reinado de Artajerjes, siendo yo el encargado del vino, lo tomé y se lo ofrecí al rey. Como nunca había estado triste en su presencia,
    el rey me preguntó: "¿Por qué tienes esa cara tan triste? Tú no estás enfermo. Seguramente hay algo que te aflige". Yo experimenté una gran turbación,
    y dije al rey: "¡Viva el rey para siempre! ¿Cómo no voy a estar con la cara triste, si la ciudad donde están las tumbas de mis padres se encuentra en ruinas y sus puertas han sido consumidas por el fuego?".
    El rey me dijo: "¿Qué es lo que quieres?" Yo me encomendé al Dios del cielo,
    y le respondí: "Si es del agrado del rey y tú estás contento con tu servidor, envíame a Judá, a la ciudad donde están las tumbas de mis padres, para que yo la reconstruya".
    El rey, que tenía a la reina sentada a su lado, me dijo: "¿Cuánto tiempo durará tu viaje y cuándo estarás de regreso?". Al rey le pareció bien autorizar mi partida, y yo le fijé un plazo.
    Luego dije al rey: "Si el rey lo considera conveniente, se me podrían dar cartas para los gobernadores del otro lado del Éufrates, a fin de que me faciliten el viaje a Judá.
    También podrían darme una carta para Asaf, el supervisor de los parques del rey, a fin de que me provea de madera para armar las puertas de la ciudadela del Templo, para las murallas de la ciudad y para la casa donde voy a vivir". El rey me concedió todo eso, porque la mano bondadosa de mi Dios estaba sobre mí.


    Salmo 137(136),1-2.3.4-5.6.

    Junto a los ríos de Babilonia,
    nos sentábamos a llorar,
    acordándonos de Sion.
    En los sauces de las orillas

    teníamos colgadas nuestras cítaras.
    Allí nuestros carceleros
    nos pedían cantos,
    y nuestros opresores, alegría:

    «¡Canten para nosotros un canto de Sión!»
    ¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor
    en tierra extranjera?
    Si me olvidara de ti, Jerusalén,

    que se paralice mi mano derecha.
    Que la lengua se me pegue al paladar
    si no me acordara de ti,
    si no pusiera a Jerusalén

    por encima de todas mis alegrías.


    Evangelio según San Lucas 9,57-62.

    Mientras Jesús y sus discípulos iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
    Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
    Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
    Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
    Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
    Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".


    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

    Compartir el Evangelio en Facebook


    Bulle

    Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)
    abadesa benedictina y doctora de la Iglesia
    Scivias, Los caminos de Dios, 4 (in “Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Béatitudes, 2012), trad. sc©evangelizo.org


    ¡En la alegría del Espíritu, avanzar sin hesitación!

    El hombre tiene que realizar las obras de justicia en la alegría del Espíritu Santo, sin marcar su hesitación con una murmuración perversa.
    No hay que decir que le falta la raíz primera ubicada en el hombre por un don de Dios, el discernimiento de lo que es bueno. O que le falta la gracia del Espíritu Santo, que toca con sus concejos esa raíz, fuego de la gracia que motiva la voluntad. Si actúa con alegre determinación, no debe estar en la angustia por lo que hizo en otro momento empujado por un impulso reprensible, como si hubiera habido algo más débil en su raíz interior. Si cae, una vez caído en la necesidad, no debe murmurar diciendo interiormente “¿Qué hice para haber sido incapaz de ver anteriormente mis obras en Dios?”
    ¡Qué avance con decisión sin llevar el peso de su infidelidad pasada, sin lamentos lagrimosos sobre su mala acción pasada, confiando en Dios en sus acciones, ya que él lo puso en seguridad! (EDD)

    Oración

    ¡Señor, concédeme la gracia de imitarte siempre como hijo amado de Dios; dame el don de caminar siempre en el amor a imitación tuya, a entregarme por el prójimo con generosidad como lo hiciste tu! ¡Concédeme la gracia de transmitirte a través de mis acciones y mis obras, de mi amor y mi sacrificio, alejando de mi corazón aquellos actos repletos de necedad, de palabras deshonestas y demás actitudes que me alejan honrarte! ¡Hazme imitador tuyo a la luz del Espíritu Santo llamado a contribuir con el fruto de mis obras al desarrollo integral de mi prójimo de manera que puedan observar en mi persona el ejemplo de como conducirme para cumplir tu manera de vivir! ¡Hazme consciente de la necesidad de imitarte siempre y procurar con mi comportamiento servir de modelo a los demás pero insertado en Ti! ¡Que no me acostumbre a verte crucificado, Señor, y hazme un instrumento para servir a mi prójimo! 

    (orarconelcorazónabierto.wordpress)



















    viernes, 16 de septiembre de 2022

    Munilla describe 10 rasgos de quienes siguen a Jesús: «El cristiano vive en una conversión continua»

    El obispo de Alicante explica lo que caracteriza al cristiano en camino


    Para el prelado, algunas de las características del converso son
    el celo por Dios y la esperanza como tono de vida.

    ¿Qué características debe atesorar un auténtico converso? Es lo que se pregunta José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, en una charla que dio recientemente en Costa Rica, y a lo que contesta con un interesante decálogo, que podría hacer las veces de prueba del algodón para los que han vuelto su mirada hacia Jesús.

    "La conversión no es algo que aconteció un día en nuestra vida, vivimos en permanente estado de conversión, somos siempre discípulos suyos", comenta monseñor.

    El prelado destaca, durante su ponencia, la importancia, precisamente, de la conversión en un periodo tan determinante de la historia como este. "En este momento tan especial en el que vivimos, en el que la Iglesia nos llama a una nueva evangelización, ¿de qué manera me presento delante del mundo? Tenemos que tener esta coherencia interior, y la esperanza de que Dios completará por su gracia el don de nuestra conversión", señala.

    Monseñor José Ignacio Munilla enumera diez de los principales rasgos que caracterizan a un converso a Jesús:

    1. Sin miedo a la verdad

    "Un converso está comprometido siempre con la verdad, no le tiene miedo. Nosotros no poseemos la verdad, es ella la que nos posee. Cuando decimos: 'la verdad nos hará libres', no tenemos que tenerle miedo", comenta Munilla.

    Para el prelado, es muy importante escuchar siempre a la verdad. "No temamos a lo que Dios nos diga, a que la verdad nos denuncie. Si en un momento determinado viene la luz a nuestra vida, y se muestra que tenemos muchas oscuridades, que venga y lo deje todo patente", explica.

    El obispo advierte de que el cristiano no está para salvaguardar su prestigio. "No estamos aquí para guardar nuestro buen nombre. Si tenemos crisis o hacemos el ridículo, ¡bendito ridículo!, lo importante es la verdad. A veces tenemos el riesgo de llevar una doble vida, porque, en el fondo, sabemos que hay aspectos de nuestra vida que no son conformes a nuestros ideales. Si nos defendemos de la verdad nunca seremos santos", apunta Munilla.

    Rezando  El prelado señala que uno de los principales rasgos del converso es su intimidad con Dios. 

    2. Saberse débil

    "Sabemos que estamos llenos de debilidades, que llevamos un tesoro en vasijas de barro. La fidelidad a Dios es algo que supera nuestras fuerzas. Hay que dejarnos acompañar, para poder alcanzar el don de la fidelidad, porque Dios no ha querido que fuéramos autosuficientes", comenta el prelado. Munilla confiesa una de las frases que más le han impresionado del Papa Francisco: "¿Qué es la fidelidad? Es la debilidad bien acompañada".

    En este sentido, para el obispo, es muy importante sentirse parte de una comunidad. "La fidelidad no es que yo sea un superman, y que lo pueda todo. Debemos dar un buen consejo a quien lo necesita, corregir al que se equivoca, tener siempre un acompañamiento espiritual. Dios va poniendo en el camino de tu vida a personas que te ayudan. Él dice: 'Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo', y lo cumple", comenta.

    3. Cuidar la intimidad con el Señor

    En este punto, Munilla señala la importancia de llevar lo que uno cree a la práctica. "Tenemos el riesgo de que todo lo que hablamos de Jesús sea una bella teoría, una explicación muy coherente de un itinerario que no llega a ser una experiencia personal. Eso nos va a servir de poco. Tenemos que cuidar nuestra vida interior. El cristianismo es una amistad: 'A vosotros ya no os llamo siervos, os llamo amigos', ¿Jesús es mi íntimo amigo?", se pregunta el obispo.

    El prelado anima, también, a saber dónde está el verdadero interés de cada persona. "Si mi descanso no es Cristo hay algo en mi vida que está por completar. Puede que, entonces, todo sea una bella teoría que no ha sido probada", explica. Y, advierte, de que esta no es una tarea fácil. "La vida de oración no es algo que se realice sin resistencias interiores. El que no esté dispuesto a pasarlo mal en los momentos de aridez, no va aprender a hacer del Señor su intimidad. Va a supeditar la relación con el Señor a si le apetece o no le apetece", relata.

    4. La esperanza como tono de vida

    "La esperanza tiene que ser el rasgo que nos caracterice. Vivir en confianza, alegres, sabiendo que nos acompaña siempre el Señor", apunta el obispo. Para ello, la clave es dominar la voluntad.

    "La mortificación que más agrada al Señor es la de nuestros estados de ánimo, es la más auténtica. Si le ofrezco todo tipo de mortificaciones exteriores que no van acompañadas de las de nuestro estado de ánimo, ¿a dónde voy?", advierte.

    RosarioPara Munilla, una de las mortificaciones más importantes es la de los estados de ánimo.

    5. El celo por Dios

    En este sentido, Munilla señala la importancia de estar en sintonía con Jesús. "Mi corazón está hecho para amar. Tiene que sufrir por lo que le hace sufrir al corazón de Cristo y gozar con lo que le hace gozar al corazón de Cristo, si no, es que mi corazón está enfermo. El hecho de que gocemos con las conversiones de la gente es buena señal. Cuando no se tiene celo del amor de Dios, se suelen tener celos, envidias…", comenta Munilla.

    6. Austeros para ser fuertes

    Para el prelado, otro rasgo importante del converso es la austeridad. "Nos ha tocado vivir en un tiempo de mucha abundancia y somos muy blanditos. Nunca hemos tenido que prescindir de algo, y eso nos hace manipulables completamente. No tenemos capacidad de soportar la adversidad, por eso es básico que nos ejercitemos en la austeridad. Si yo puedo vivir con menos, voy a disfrutar de hacerlo, y lo voy a traducir en obras de caridad", aconseja.

    7. Forjar una fraternidad

    Uno de los principales aspectos que vive el converso es la fraternidad. "Estamos llamados a vivir en una escuela apostólica en la que tengamos siempre un estímulo los uno en los otros, que los fuertes lleven el peso de los débiles", comenta.

    Por ello, el obispo señala los riesgos de vivir en soledad. "La vida en solitario genera hábitos de comodidad y nos hace raritos. Una de las cosas buenas de caminar en comunidad es que tus tonterías se purifiquen. Debemos cultivar el concepto cristiano de amistad. La amistad cristiana es la que tira de ti para arriba, la que te hace crecer, la que saca lo mejor de ti", relata.

    Hermanos"La amistad cristiana es la que tira de ti para arriba", defiende el obispo Munilla.

    8. Amar a la Iglesia

    Para Munilla, las dificultades por las que atraviese la Iglesia no pueden provocar desafección entre sus miembros. "Cuidado con que las situaciones difíciles nos hagan perder la confianza en la Iglesia. Siempre es bueno ver la historia de la Iglesia, para saber que ha habido momentos durísimos, mucho más duros que los de ahora", explica el obispo.

    Y, apunta, que la Iglesia siempre sale adelante. "La iglesia ha recibido el don de Dios de salir de estas situaciones porque es discípula de aquel que salió del sepulcro y resucitó. No nos dejemos arrastrar ni alimentemos la turbación", comenta.

    9. La voz de Dios en los pequeños y desheredados

    "La voz de Dios en los más humildes rompe nuestra sordera. Los pobres y los pequeños nos evangelizan. Esta es una de las formas que tiene Dios de convertirnos. Una de las cosas que más bien me han hecho es visitar a los misioneros en África. Te conmueve muchísimo la alegría de los pobres, su gozo es inagotableDejarnos interpelar por ellos tiene que formar parte de nuestra espiritualidad", apunta Munilla.

    El papel de los más pequeños también es muy importante. "La inocencia de los niños toca nuestra conversión, por eso es tan grave que nos cerremos a la natalidad. Estamos cerrándonos a la llamada a la conversión, cada niño que nace es una proclamación de que Dios, todavía, sigue teniendo esperanza en el hombre", explica.

    Dando panEl obispo Munilla apunta que "la voz de Dios en los más humildes rompe nuestra sordera".

    10. Una castidad esponsal

    "Todos estamos llamados a vivir la esponsalidad de nuestro corazón, en la vida religiosa, casado, como sacerdote, soltero… Mi corazón no es un corazón de 'solterón'. Nuestro corazón tiene dueño, que es Jesús. El que no sabe amar va mendigando afectividad. Muchas veces no sabemos vivir sin estar apegados a una relación, que suelen ser muy destructivas", comenta Munilla.

    Y, concluye: "Hay que vivir la virtud de la castidad como una integración de la sexualidad en la vocación que Dios nos da a cada uno, y no vivirla como un tubo de escape. Es tan fácil ir cediendo al espíritu del mundo".

    ReL

    Vea también    Sobre el aplazamiento de la conversión-
    Santo Cura de Ars