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martes, 4 de noviembre de 2025

Munilla alaba «Los Domingos», que está triunfando en taquilla: «Es un milagro»

 «Me sorprende. Algo está cambiando, señores», dice el obispo vasco tras ver la película

La joven Ainara y la tía Maite en Los Domingos: el obispo Munilla cree que la mayor, fracasada en amores, envidia con rencor el amor puro de la muchacha; la película suscita mil conversaciones

La joven Ainara y la tía Maite en Los Domingos: el obispo Munilla cree que la mayor, fracasada en amores, envidia con rencor el amor puro de la muchacha; la película suscita mil conversaciones


Según Comscore, la película Los Domingos recaudó unos impactantes 450.000 euros en su primer fin de semana en los cines españoles, y luego se ha mantenido como la más vista de la semana. Fuentes de la película confirman que ha tenido más de 100.000 espectadores en sus 5 primeros días. Por toda España, más y más salas se apuntan a exhibirla.

Es la historia de una chica vasca de 17 años que explora una posible vocación a la clausura. Su familia, poco o nada creyente, reacciona con desconcierto e incluso hostilidad.

La cinta dirigida por Alauda Ruiz de Azúa ganó la Concha de Oro a la Mejor Película en el Festival de San Sebastián, y también los premios Irizar del Cine Vasco, el Premio Feroz Zinemaldia y el Premio Signis (del jurado ecuménico, interesado en el cine espiritual).

La reacción de la prensa merece un análisis aparte. Sólo tres o cuatro analistas muy anticlericales o de extrema izquierda radical hablan mal de la película. Por contra, cientos de portales, periódicos y críticos de todas las tendencias la alaban por su profundidad, sensibilidad, documentación, complejidad, belleza... En todos genera fascinación.

Munilla fue al cine... y comenta lo que vio

Y entre los que la alaban, está el obispo de Alicante, José Ignacio Munilla, en su canal YouTube. Siendo él vasco, valora el entorno vasco en el que se desarrolla su trama de ficción, pero de un realismo extremo, naturalista. "Me sorprende. Algo está cambiando, señores", dice el obispo.

"Fui al cine el domingo en la tarde. No acostumbro a ir al cine con frecuencia, pero intento sacarle provecho cuando voy, compartiéndolo con vosotros, ¿no? Como la película había sido premiada recientemente en el Festival Internacional del Cine de San Sebastián...", se justifica el obispo. Lo que ha hecho él, lo han hecho cien mil personas esta semana.

"El hecho de que una directora de cine no creyente se meta en una cosa así, pues ya es impactante porque además la directora de cine es de Bilbao, del País Vasco. Y obviamente la película también tiene está encuadrada en el contexto cultural vasco, que además está más secularizado que otros muchos lugares de España, con lo cual todavía el contraste es muy superior", quiere matizar Munilla, que sabe de lo que habla porque pastoreó la diócesis de San Sebastián de 2009 a 2021.

"Esta chica de 17 años podría ser el exponente de muchísimas jóvenes que son de familias católicas, pero no practicantes o no muy practicantes o poco practicantes, pero que han puesto la educación de sus de sus hijos pues en manos de la Iglesia Católica. Va a un colegio católico donde reciben una educación católica de aquella manera... Ainara recibe esa transmisión de la fe de una manera más personal, más íntima. Es huérfana de madre, su padre se ha entregado plenamente a la educación de las tres hijas. Tiene una tía, hermana de su padre, que no solo no es creyente, sino que es bastante anticlerical, bastante, beligerante", explica el obispo.

"Hará un bien a los jóvenes"

El obispo considera que la película hará "un bien a los jóvenes para ayudarles a entender que hay que ser valientes y libres para buscar cada uno su camino. Obviamente, es muy contracultural el que una joven entre en un monasterio de clausura. Cada uno tiene que seguir su camino y eso se expresa además como un valor positivo".

El obispo alaba a la directora porque "se haya documentado de cómo es la vida de la Iglesia, aborda el tema habiéndose preparado bien, no hace el ridículo en ningún momento. Es una una película muy bien documentada".

Después considera un éxito "que esta película sea sea posible verla por parte de un católico y sea posible verla por alguien que no sea creyente y que los dos puedan alabarla. Eso es un milagro, a día de hoy, tal y como están las cosas. Es una película que tiene esa delicadeza de exponer las cosas sin juzgarlas".

Una idea propia de dictadura comunista

Munilla cree que la película "presta un gran servicio para desenmascarar la postura poco respetuosa de los ateísmos anticlericales rabiosos y militantes, que están un poco reflejados en en esa tía, la hermana del padre".

Una frase llama la atención del obispo. La tía dice al padre: "¿Has consentido que un sacerdote y unas monjas mayores de edad hablen en privado con tu hija menor de edad?" Y el obispo dice: "Esto es como en China, ¿sabes? Como en China, donde se prohíbe que un menor de 18 años tenga ningún tipo de acercamiento al hecho religioso".

Efectivamente, en China, antiguamente en la URSS y en otras dictaduras del comunismo, hay leyes que castigan a los adultos que hablan de religión con aquellos menores de edad que no sean sus hijos. Es una idea propia de dictaduras comunistas y se ha aplicado en esas dictaduras contra miles y miles de cristianos para impedir la catequesis, la evangelización, la escuela cristiana, los campamentos cristianos, los scouts cristianos, etc... 

Pero el padre de Ainara en la película, sin ser muy creyente, "no está dispuesto a tragarse esa lectura y manifiesta con contundencia: 'a ver, hermanita, que esto no es una secta, que esto es la iglesia en la que nosotros hemos hemos nacido'".

Quien fracasó en amores, ¿tiene envidia y rencor de un amor puro?

Munilla señala que la tía pone en marcha "una estrategia para intentar quitarle de la cabeza esa vocación", incluyendo recuperar un posible noviete, "para que se enrolle aquel chico con ella y le quite de la cabeza".

Munilla sospecha que la tía Maite " está frustrada porque está divorciada, porque su matrimonio fracasó, porque además ahora está con otro compañero que también eso se está rompiendo, porque además es libertina... intenta justificarse en ese en esa frustración y entonces formula que su sobrina es una una niña ingenua, inmadura, que no conoce el mundo. Pero claro, uno dice, "¿y no será acaso que esta mujer frustrada porque no ha sabido amar tiene envidia del amor puro que anida en el corazón de su sobrina?"

Munilla señala que luego llegarán problemas de herencias y peleas por bienes materiales.

"Me llama la atención poderosamente esta película porque si alguien queda mal en esta película es esta tía anticlerical", considera el obispo (si bien un repaso por la prensa muestra que muchos otros críticos no lo ven así, aunque también abundan los que dirían eso).

Una chica inmadura, pero "normal": hay lucha y entrega

Es evidente, admite Munilla, que Ainara, a sus 17 años, es inmadura, pero "es una chica que tiene normalidad y sobre todo lo que hace es normalizar el hablar con Jesús. La posibilidad de que Jesús haya sembrado en tu corazón una llamada es real, Jesús ha sembrado en mí una llamada y yo tengo que responder a ella".

La película muestra que en una vocación "no es todo de color rosa", señala Munilla. "Ella delante de Dios tiene su Getsemaní, hasta que dice, 'hágase tu voluntad'. Y en ese momento, cuando entrega a Dios su sí, su sí incondicional, sus lágrimas se convierten en sonrisas".

Religiosos bien tratados: "algo está cambiando, señores"

"Me impacta además que la imagen de los sacerdotes acompañantes espirituales, del sacerdote director espiritual y de las religiosas sea impecable.

Me sorprende. Algo está cambiando, señores. Me impacta que el sacerdote, director espiritual, diga, "bueno, me gusta llamarme acompañante espiritual." Dice: "Yo soy como un guía turístico". ¡Me ha gustado esa imagen!", admite el obispo. "Ayudo a alguien a descubrir, mire usted, aquí tiene usted esto, aquí tiene lo otro..." Un guía señala, pero no teledirige a una persona. En un museo, un guía explica los cuadros, su historia, su sentido...

Así, Munilla insiste en considerar que la película es "un milagro". 

"Creo que presta un gran servicio frente a las teorías de la sospecha sobre el hecho religioso. Y creo que a los jóvenes que vean esta esta película les hace una gran aportación, les está diciendo: 'sigue esa luz que tienes dentro de ti, sigue esa vocación, esa llamada que cada uno tiene que descubrir y que con autenticidad, sin mirar a la derecha, sin mirar a la izquierda, sin compararte con los demás, sino mirando a tu interior y mirando arriba y mirando a los ojos de Dios que te dice, "Ven y sígueme." Responde con autenticidad a esa llamada y no te dejes arrastrar por este mundo. Me parece que [la película] es una gran aportación".

P.J.G., ReL

Vea tambièn    Videos: Caminos para ponerse en Contacto y Evangelizar



sábado, 13 de septiembre de 2025

«Kit de Santidad» explora con expertos 6 prácticas espirituales que vivió Carlo Acutis

 Con enseñanzas del obispo Munilla (sobre el Rosario), el arzobispo Gómez de Los Ángeles (la Eucaristía) o la Hermana Adela (las obras de caridad)

El Padre Borre, como Padre Gabriel, y el actor Antonio Mauri, como Sebastián, en Kit de Santidad

El Padre Borre, como Padre Gabriel, y el actor Antonio Mauri, como Sebastián, en Kit de Santidad

Llega a los cines de España Kit de Santidad , una película mexicana sobre las prácticas espirituales que San Carlo Acutis vivió y recomendó. La publicidad de la película lo declara: "un método sencillo y poderoso para alcanzar la santidad; en la película lo conocerás y te inspirará a vivirlo".

Esa es la gran debilidad de la película: no trata sobre Carlo Acutis, ni trata de testimonios de vidas cambiadas por Carlo Acutis. Es una película sobre un método.

Si usted no conoce más películas sobre métodos (métodos para adelgazar, para encontrar pareja o para aprender idiomas) es por una razón: las películas no sirven para eso, para explicar métodos. Quizá sí los memes, los cómics con viñetas y esquemas y algunos vídeos breves de recetas, pero no las películas. Las películas sirven para contar vidas (de santos, por ejemplo, o de personas impactadas por santos) y para contar historias.

Hay documentales con la vida de Carlo Acutis, como este de EWTN, o los dos de José María Zavala, El Cielo no puede esperar y El latido del Cielo, uno más centrado en su biografía, otro en testimonios, milagros y espiritualidad. A veces usan actores y dramatizaciones. Otras, animación. Funcionan bien porque cuentan vidas, la de Carlo o la de sus seres queridos o la de personas transformadas por él. El espectador conecta con el santo o con sus admiradores.

En cambio, Kit de Santidad enumera una lista de prácticas, de cosas-que-has-de-hacer, y luego explica con expertos por qué esas prácticas son muy buenas. 

Las 6 piezas del Kit de Santidad de Carlo Acutis

Las seis prácticas, que sumadas son "el Kit de Santidad", son: el rezo diario del Rosario; la misa diaria, o al menos la adoración eucarística, leer algo de la Biblia cada día, realizar buenas obras, orar al ángel custodio, y la Confesión (sin detallar la frecuencia, aunque Carlo, que falleció con 15 años, se confesaba cada semana porque los pecados veniales le molestaban; los comparaba con el lastre que impide ascender a un globo que ya vuela).

No hay duda que estas seis prácticas, juntas o por separado, con esa frecuencia o con otra, son cosas buenas y recomendables para el cristiano. Pero recomendarlas no da para una película. Sobre todo, porque no hablan de ellas personas dando su testimonio, en primera persona. Ninguno dice: "yo era un desastre hasta que logré agendar mi rosario diario, sí o sí, te contaré como lo conseguí y lo que pasó". No, los que hablan son catequistas o predicadores dando una charla, aunque sean buenos predicadores, como el obispo Munilla o la Hermana Adela. Son seis predicaciones, una detrás de otra, hablando al espectador y al joven Sebastián (el actor mexicano Antonio Mauri Alemán), quien responde a todo "qué bonito" y "muchas gracias", sin oponer ninguna resistencia ni matiz. Cada pieza va precedida por un breve vídeo de Antonia, la madre de Carlo, recomendando estas prácticas.

Hay bastantes películas cristianas que combinan una trama de ficción con una serie de testimonios. Por lo general, se trata de un periodista o estudioso con problemas personales al que encargan investigar sobre un santo o una devoción. Eso da pie a entrevistar a testimonios emocionantes y a veces la trama de ficción está bien. Kit de Santidad falla porque no hay testimonios emocionantes (no hay testimonios, punto) y porque, además, la trama de ficción es muy floja.

El actor principal, y casi el único profesional, Antonio Mauri, hijo del cantante y actor Toño Mauri, lo hace bien, es bueno transmitiendo emociones, pero no basta para sostener el filme. Todo lo demás es "preachy", es decir, es sermoneante.

El actor Antonio Mauri, Gaby Jácoba y la Hermana Adela, en Kit de Santidad

El actor Antonio Mauri, Gaby Jácoba y la Hermana Adela, en Kit de Santidad

Pongamos el caso de los grupos de jóvenes cristianos que siguen el modelo de Carlo Acutis. La película se apoya en jóvenes reales de una parroquia de Texas y de otra de Florida, que en la vida real deben tener unas relaciones muy vivas y una fe auténtica. Casi cualquier joven en un grupo de fe u oración te dirá que lo bueno del grupo, además de la fe, es tener amigos en él, gente de edad similar con la que interaccionar. Aquí, en cambio, toda la interacción es del grupo con el párroco, nunca entre ellos. No hay conflictos, no hay disonancias, son jóvenes tan unánimes y disciplinados que, en fin, ¡parecen una secta! Los manuales anti-sectas lo dicen: "Si parecen demasiado perfectos para ser verdad, desconfía, la vida real no es así".

Dejar hablar a los pobres

Tenemos también el caso de la predicación sobre ayudar al pobre. No hay ningún pobre de verdad en esta película. Sebastián empieza sentado en una mesa preparando abalorios para financiar algo en misiones. Luego encuentra un pobre tiritando a la entrada de la iglesia (no en un puente lejano) y le da su chaqueta. Sí, Carlo Acutis daba ropa y sacos de dormir a los sin techo. Y San Martín dio la mitad de su capa y su ejemplo se ha repetido en el arte durante 16 siglos. Pero Carlo era un niño y Sebastián es un adulto joven con acceso a una organización. Resuena problemático. Y el pobre no tiene voz, sólo tirita. Por contraste, en la película Sólo Javier que se estrena estos días, se deja hablar a los pobres, tienen cosas que decir y que enseñar al personaje que luego ganará santidad.

Kit de Santidad en la Casa de México en Madrid - Gaby Jácoba es la productora y su hijo Pablo Casso el director

Kit de Santidad en la Casa de México en Madrid - Gaby Jácoba es la productora y su hijo Pablo Casso el directorPABLO J. GINÉS / REL

Intuición: sanación para jóvenes tristes, cómo acercarse

Hay intuiciones en Kit de Santidad que están bien, como la necesidad de abordar con una dimensión sanadora la soledad y tristeza de tantos jóvenes hoy. El Padre Borre es un sacerdote mexicano afable, y conocido en redes sociales, que en la película se acerca al joven Sebastián, y sus palabras de acercamiento son muy eficaces. Se nota que Gaby Jácoba, la productora, ha escrito de temas de sanación. "¿Estás bien? Soy el padre Gabriel, ¿te puedo ayudar en algo? Dicen que hablar aligera la carga. ¿Cómo te llamas? Para Dios nada es imposible", dice el sacerdote. ¡Es un párrafo muy útil que muchos cristianos podríamos usar con nuestros amigos afligidos!

La misma Gaby explicó a ReL que ella quería proclamar ese mensaje de esperanza: "¡Para Dios nada es imposible de resolver!" Pero no entra en el tema de que, a veces, Dios no lo resuelve, a veces hay que vivir con esa cruz, esa derrota, esa humillación, aunque acompañado por Cristo y sus auxilios.

Para impulsar el cine católico

Gaby Jácoba, que estudió ópera y Bellas Artes, conoce bien el cine cristiano moderno, que ha apoyado desde el Festival de Cine Católico, primero en EEUU, luego en México, luego difundiendo películas en Hispanoamérica, y que desembarca ahora en España con esta película. Tiene planes para una Semana de Cine Católico en 2026 en España que puede ser un proyecto muy útil para la evangelización y para el sector.

También tiene ya rodada una película sobre la Virgen María como Desatadora de Nudos, que aplazó para centrarse en Kit de Santidad con motivo de la canonización de Carlo. Antonia, la madre del joven santo, le habló del "kit de santidad", de las 6 prácticas como un "camino", y ella se sintió llamada a difundirlo. Lo presenta como "un camino sencillo" (aunque pedir misa diaria, rosario diario y Biblia diaria muchos cristianos no lo considerarán nada sencillo a menos que uno viva en un convento).

El encaje con el público joven

Preguntada por ReL, en el marco siempre fascinante de la Casa de México en Madrid, dijo que pensaba en un público joven, de 15 a 35 años, que se sintiera relacionado con los temas de la película: soledad, tristeza, crisis en casa, adicciones... Y que viendo que los documentales no atraen mucho al público, quiso enmarcar las enseñanzas de los expertos en una trama de ficción para que hablaran de forma "más platicada, más humana".

Por desgracia, es difícil que encaje con un público así, incluso entre jóvenes católicos practicantes. El personaje de Sebastián no tiene vida de verdad. La novia que aparece llega tarde y sin desarrollo. No tiene amigos, no llega a hablar ni con los chicos de su grupo de oración. La película acumula demasiadas predicaciones para atraer a los de 15, y los de 25 pueden aceptar retos, pero no hojas de ruta muy prefabricadas.

Lo interesante de Carlo Acutis es el mismo Carlo, y cómo Dios hacía cosas asombrosas en él. El cómic de 200 páginas de ediciones San Pablo, por ejemplo, consigue divulgarlo muy bien. Pero esta película ofrece muy poco de Carlo y, en cambio, encarga al espectador muchas tareas por hacer. 

Pablo J. Ginés, ReL

Vea también     Exposición Milagros Eucarísticos - Carlo Acutis


viernes, 31 de enero de 2025

«Jesús no fue un yogui»: Munilla responde con contundencia al sincretismo del sacerdote Pablo d'Ors

 

El obispo José Ignacio Munilla ofreció el discernimiento que le habían pedido varios profesiores de Religión sobre los errores difundidos por el sacerdote Pablo d'Ors.Canal En Ti Confío


    El 6 de mayo de 2022, el sacerdote Pablo d’Ors, autor de diversos libros donde busca una confluencia entre el budismo y el cristianismo, ofreció la conferencia inaugural del I Congreso Iberoamericano de Profesores de Religión, bajo el título Jesús de Nazaret, maestro de la consciencia. 

    Aunque han pasado casi tres años, el eco de lo que entonces dijo sobre Jesucristo, que en numerosas ocasiones ha sintetizado en la frase “Jesús fue un yogui o maestro de yoga” no se ha extinguido, y muchas personas, principalmente profesores de religión, acudían al obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, pidiendo un “discernimiento”.

    Este viernes, monseñor Munilla satisfizo esa demanda con una intervención difundida a través de su canal de Youtube, que ha titulado con rotundidad Jesús no fue un yogui. (Ver abajo el vídeo completo.)

    En dicha intervención responde punto por punto a afirmaciones de d’Ors mostrando que se oponen directamente a los Evangelios. Y extiende su discernimiento también a las obras de otros teólogos, como el jesuita Javier Melloni u otro sacerdote, Andrés Torres Queiruga, o de su precedente más célebre, Rudolf Bultmann (1884-1976), todos coincidentes en una visión inmanentista del cristianismo y en una negación, explícita o implícita, de la divinidad de Jesús y de la veracidad de los Evangelios.

    El “sincretismo” de d’Ors “está sembrando mucha confusión en muchas personas”, señala Munilla.

    Dos errores de Pablo d'Ors

    D’Ors –explica el obispo- afirma que hay que “deconstruir” lo que creemos sobre Jesús a través de las Escrituras y de la Tradición de la Iglesia.

    Y lo hace a conciencia con dos errores.

    • Jesús aprendió su sabiduría en la India o el Tíbet

    Jesús fue un sabio que en sus años de vida oculta probablemente estuvo en la India o en el Tíbet, donde aprendió la sabiduría oriental, sostiene d’Ors.

    Pero hacer este tipo de afirmaciones “supone no respetar los Evangelios”, dijo el prelado donostiarra y es una mera “proyección en Jesús de una ideología sincretista entre cristianismo y budismo”.

    Pero “basta asomarse a los Evangelios” para ver que esa afirmación ideológica “no tiene encaje” en ellos.

    Pone tres ejemplos:

    1. cuando Jesús regresó a Belén y se puso a enseñar en su sinagoga, la gente que le conocía y conocía a sus padres y familiares, se preguntaba admirada de dónde sacaba esa sabiduría y esos milagros (cf. Mt 13, 54-56); si hubiese estado largos años viviendo lejos de sus coetáneos, éstos “no se sorprenderían de esa sabiduría”, explica Munilla, pues la atribuirían a esa estancia lejana: “Es disparatada la afirmación de que Jesús durante la vida oculta no vivió en Nazaret”;
    2. también el Evangelio de San Juan, cuando recoge el discurso del Pan de Vida que Jesús predica en Cafarnaún, señala que “los judíos murmuraban de Él porque había dicho: 'Yo soy el pan bajado del cielo', y decían: '¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?' (Jn 6, 41-42). “Es decir”, comenta Munilla, “Jesús había sido plenamente conocido en la vida oculta, sus coetáneos sabían que había convivido en la carpintería con José”.
    3. -En el evangelio de San Lucas, en el episodio en el que Jesús se pierde en el Templo, “esa sabiduría extraordinaria de Jesús ya se había manifestado”: teía unos doce años y “lo encontraron en el templo sentado en medio de los maestros escuchándolos y haciéndoles preguntas, y todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba” (Lc 2, 42-52).

    Por todo ello, concluye Munilla, “afirmar que la sabiduría de Jesús viene de su Estancia en la India o en el Tíbet antes de iniciar su vida pública es una falta de respeto a los evangelios”.

    • Jesús no aprendió su sabiduría del Padre

    Pero además, la tesis de Pablo d’Ors supone “una concepción cristológica equivocada”, pues afirma que “no parece que sea sensato sostener que esa sabiduría de Jesús la hubiese aprendido directamente de su padre Dios”.

    “Es una afirmación tremenda”, califica Munilla, porque en los Evangelios se dice explícitamente que “la sabiduría de Jesús proviene del Padre”. 

    Así dice el propio Jesús: “En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace” (Jn 5, 19-20).

    O también: “Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado” (Jn 7, 16).

    O también: “Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar” (Jn 12, 49).

    El error de Torres Queiruga

    ¿Qué subyace a estos dos errores? El fondo de la cuestión, dice el obispo de Orihuela-Alicante, es “cómo entendemos la Revelación de Dios”.

    El teólogo Andrés Torres Queiruga, explica, extendió un error de consecuencias muy graves en su libro Repensar la revelación, error según el cual la Revelación no son unas verdades que Dios dicta desde lo Alto, sino una toma de conciencia: Jesús no viene a revelarte un mensaje, un anuncio, sino que te ayuda a descubrir lo que anida dentro de ti: “Es una interpretación subjetivista de la Revelación, una concepción inmanentista y no trascendente de la Revelación”, denuncia Munilla, quien añade que, en esta perspectiva, la Revelación es caer en la cuenta de la verdad que está en ti, no que Dios, por su misericordia, te muestra una Verdad que es trascendente.

    Joseph Ratzinger, como teólogo, hizo una severa crítica a esta teoría porque, señala Munilla, “esta concepción de la Revelación la aleja completamente de la concepción católica”. El 30 de marzo de 2006, la Conferencia Episcopal Española respondió a este error con la instrucción pastoral Teología y secularización en España.

    Aquel documento respondía a una “deriva” que estaba aconteciendo en algunas facultades teológicas. Durante la Jornada Mundial de las Familias que se celebró en Valencia aquel año, Benedicto XVI , en su encuentro con los obispos españoles, hizo mención a ese documento y les dijo algo que Munilla, recién nombrado obispo de San Sebastián pero aún no instalado en su sede y que estaba presente, confiesa que le conmovió: “Habéis salido en defensa de la fe de los sencillos y Dios os lo pagará”.

    Herederos de Bultmann

    En el fondo, el error de Torres Queiruga repetía el de Rudolf Bultmann, un teólogo protestante alemán “que por desgracia también tuvo gran influencia en la crisis del postconcilio en no pocos teólogos católicos”. 

    Hablaba de “desmitificar el cristianismo”, lo que consiste en “descartar como absurda la posibilidad de que Dios llegue a mantener una relación personal con nosotros”. Este “prejuicio ideológico” de Bultmann negaba la Encarnación, negaba que Dios se dejase “palpar y tocar” en Jesucristo y presentaba el panteísmo y el deísmo como “una alternativa más moderna a la fe judeocristiana”.

    D’Ors, en esta línea, lanza la idea de que “Jesús invitaba a quienes se encontraban con Él a mirarse a sí mismos para encontrar allí la verdad”. La realidad, sin embargo, es que el Evangelio “no dice eso”, sino lo contrario: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre” (Jn 14, 9). Es decir, “el conocimiento de la intimidad de Dios es un conocimiento sobrenatural revelado por Dios en Jesucristo que no podemos alcanzarlo buceando en nuestra autoconsciencia. Dios es infinitamente superior al hombre y si no se hubiese revelado en Jesucristo no podríamos tener ese conocimiento”.

    "Nos correrían a gorrazos"

    Munilla hace otro paréntesis para recordar que el encuentro con Dios en la intimidad interior “forma parte de la tradición católica de todos los siglos y por desgracia hoy en día parece que hablar de interioridad o de silencio interior para escuchar la voz de Dios es como acudir al budismo”.

    “¿Pero de dónde hemos sacado eso?”, se pregunta: “Si levantaran la cabeza San Ignacio de Loyola, San Juan de la cruz o Santa Teresa de Jesús y viesen cómo hoy día confundimos la interioridad y el recogimiento con el yoga o con el budismo, yo creo que nos correrían a gorrazos: los grandes maestros de la vida espiritual nos enseñaron a vivir la interioridad sin recurrir ni al zen ni al yoga ni a nada por el estilo”.

    Es precisamente otra diferencia con el budismo, para el cual el silencio interior es un fin en sí mismo, mientras que para el cristianismo “el silencio interior es un medio para el diálogo con Dios”: “Nuestra meta no es la autoconsciencia, nuestra meta es el encuentro con Dios, con las tres personas divinas”.

    Otro error de Pablo d'Ors

    Munilla señala otro error de Pablo d’Ors, que es interpretar el Reino de Dios en nosotros como “una consciencia unitaria”. Pero “la fe cristiana proclama que nuestro encuentro con Dios es un encuentro personal, dual, de tú a tú: hay un Tú con mayúsculas que es el de Dios y hay un tú con minúsculas que es el nuestro, pero es dual, no es unitario”. En el budismo, sin embargo, no hay un concepto de un Dios personal con el que hablas, sino que “todo se reduce a alcanzar un estado de nirvana en el que te encuentras contigo mismo y con todo el universo”.

    “Nosotros somos personas humanas”, recuerda, “precisamente porque hemos sido creados a imagen y semejanza del Dios que es persona” y eso “nos permite tener una relacionalidad con Dios por su misericordia con nosotros”.

    Sin embargo, autores como Javier Melloni y otros “afirman que hay que superar el paradigma de la imagen de un Dios personal que se presenta en la Biblia”, lo que supone “negar lo más específico de la relación judeocristiana” y la alianza de amor de Dios con nosotros.

    En su obra clave, El Cristo interior, Melloni propone una “relectura del cristianismo” que lo aproxima al “panteísmo”, porque al final “Jesús de Nazaret es un maestro que te lleva a descubrir que Cristo eres tú: Dios eres tú y tú eres Dios”, señala Munilla.

    Todo esto “confluye como anillo al dedo con la teoría del pluralismo religioso, que dice que no hay una religión verdadera, que todas las religiones en el fondo son igualmente válidas”. Una afirmación “totalmente contraria al magisterio de la Iglesia”, señala Munilla, que remite a la declaración Dominus Jesus de la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe en el año 2000, bajo la égida del cardenal Joseph Ratzinger, sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia.

    Entregado a la Nueva Era

    Munilla concluye señalando que esta “reinterpretación del cristianismo” de d’Ors, Torres Queiruga o Melloni cae “en los parámetros de la Nueva Era” y “no puede llevarse a cabo sin traicionar gravemente la singularidad del cristianismo, sin vaciarlo de contenido”. 

    Da la espalda “a la propia ontología de Jesucristo” justo cuando se cumplen 1700 años del Concilio de Nicea (325), donde se afirmó que “Jesucristo es persona divina con naturaleza divina y naturaleza humana”.

    Si en años anteriores estas “teorías heterodoxas” estaban en las facultades de Teología, “a día de hoy los errores se han trasladado de las facultades de Teología a las casas de espiritualidad”, muchas de las cuales se ponen “al servicio del zen”.

    Para quien quiera profundizar en todo esto, Munilla propone estudiar el texto citado de los obispos españoles, así como el documento conjunto del Consejo Pontificio de la Cultura y del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso titulado Jesucristo, portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era.

    C.L., ReL

    Vea también      Por qué el yoga en la filosofía y en la práctica
    es incompatible con el cristianismo