El testimonio de Vicki y Bruce Larson, 7 años buscando de iglesia en iglesia
San Juan Pablo II con un joven matrimonio - su Teología del Cuerpo y el amor han tocado
los corazones de muchas personas, también no católicos
Vicki Larson y su esposo Bruce fueron luteranos y protestantes devotos durante muchos años, pero las contradicciones entre las distintas teologías protestantes y profundizar en la Teología del Cuerpo católica les llevaron a entrar en la Iglesia Católica en 2005 tras un proceso intenso de 7 años en búsqueda activa de la verdad.
Luteranos de siempre
Vicki estudió en un pequeño instituto luterano de secundaria, y tanto ella como Bruce se titularon en una universidad luterana de Letras. Enseguida se casaron y tuvieron tres hijas. En 1984 Vicki empezó una época como educadora parroquial en una parroquia grande de la ELCA, una de las principales denominaciones luteranas. Bruce era profesor y entrenador en un instituto católico. En esa época, en una campaña de evangelización del famoso predicador itinerante Billy Graham, ambos entregaron su vida a Cristo, y creció su amor por la Palabra de Dios.
Caos doctrinal: ¿quién enseña la Verdad?
Pero al pasar los años, dos tipos de temas les fueron inquietando acerca de cómo servir a Dios en una iglesia.
Por un lado, la ELCA se fue haciendo cada vez más exagerada en su desobediencia a la Palabra de Dios. En temas de moral sexual y familiar, parecía defender cualquier cosa, y el mayor signo se dio cuando en verano de 2009 aceptó la ordenación de pastores homosexuales y lesbianas sexualmente activos, así como la bendición de uniones homosexuales. Esta congregación, que nació con 5,2 millones de miembros en 1988 al unificar tres denominaciones previas, en 2018, apenas 3 décadas después, tenía ya sólo 3,3 millones de miembros bautizados (no necesariamente practicantes): muchos se han ido a otras iglesias o han creado nuevas congregaciones luteranas conservadoras.
Por otro lado, incluso entre protestantes conservadores había graves desacuerdos doctrinales. La misma Vicki se daba cuenta de que ella enseñaba a los niños de su parroquia luterana el Pequeño Catecismo de Lutero, que permite el bautismo de niños pequeños, mientras que ella misma, leyendo la Biblia, llegaba a la conclusión de que sólo los creyentes (es decir, los de cierta edad) pueden recibir el bautismo. Y los temas de desencuentro podían ser más, pese a que los protestantes insisten en que la Biblia es clara para guiar al creyente. ¿"Una vez salvados, siempre salvados" o "la salvación puede perderse"? La comunión con el vino y el pan: ¿es "sólo un símbolo" o "hay consubstanciación", como dicen habitualmente los luteranos? (Los católicos hablan de "transubstanciación", mucho más radical y milagroso).
"Ambas cosas no podían ser verdad al mismo tiempo. Necesitábamos encontrar la verdad, pero ¿qué denominación la tenía?", escribe Vicki en su testimonio en inglés en CHNetwork.org.
A partir del año 2000 acompañaban a su hija menor a sus campeonatos de voleibol por distintas ciudades cada fin de semana, y probaban cada domingo en todo tipo de iglesias protestantes: luteranas, baptistas, evangélicas libres... No buscaban simplemente un pastor con el que estar de acuerdo. ¿Qué pasa si el pastor se va de la comunidad o cambia de ideas? Buscaban una Iglesia que enseñara la Verdad.
El misterio asombroso de la Teología del Cuerpo
En cierto momento, Vicki dejó su trabajo en la parroquia luterana y pasó a trabajar como directora de educación en abstinencia sexual hasta el matrimonio en una clínica cristiana especializada en familia y maternidad.
Empezó a estudiar mucho sobre matrimonio, sexualidad, castidad... En sus largos viajes en coche para los campeonatos deportivos, escuchaba CDs sobre estas temáticas, que resultó que también le gustaban a su marido. Dios Trinidad es amor: uno que Ama, uno que es Amado, un Espíritu de Amor, y vive en los bautizados. Más aún, en cada matrimonio cristiano hay algo sagrado, una imagen de la Trinidad. "Empecé a llamar 'sacramento' al matrimonio, como hacían los católicos", recuerda.
Después, en la clínica le hablaron de la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II. Empezó a explorarla por su cuenta y reflexionar sobre algo que antes no había pensado: la anticoncepción no era algo aceptado por Dios. El matrimonio es entrega total, incluyendo entrega de la fertilidad, igual que Cristo se entregó a la Iglesia con gran fertilidad. Un día, escuchando un CD de Santa Edith Stein sobre el pecado, entendió que su época empleando anticoncepción había sido un "no" a Dios, al esterilizar sus uniones. "Nos dolió. Nos pusimos de rodillas ante Dios para confesar y arrepentirnos entre lágrimas", recuerda. Entendieron que la cultura de la anticoncepción, admitida por los protestantes a partir de 1930, era una de las causas del caos sexual, el sexo egoísta y muchos males sociales y familiares.
Christopher West ha sido el gran popularizador de la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II
En otoño de 2002, Karin, su hija mayor, cansada de escuchar a su madre hablar de estos temas de forma fragmentaria, pidió los CDs de Teología del Cuerpo para escucharlos en el coche "y decidir por mí misma". Cuando los escuchó, admitió: "esto tiene mucho sentido". Y empezó en la joven un fuerte despertar espiritual. Ahora ella también buscaba una iglesia, y quería que fuera reverente en su culto. "Señor, ¿dónde quieres que vaya?", rezaba también Karin.
La Misa explicada en una charla
Una noche, Bruce y Vicki, insaciables consumidores de CDs con charlas espirituales, escucharon la cinta "El padre Larry Richards explica la misa". Para unos protestantes, era una introducción detallada a todo un mundo. ¿Santigüarse con agua bendita? ¿Arrodillarse en ciertos momentos? ¿Por qué sólo un sacerdote o diácono pueden proclamar la lectura del Evangelio? ¿Y de verdad Cristo está con Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la comunión, y el pan y vino son sólo apariencia, especies? Vicki quedó asombrada al ver que también su marido se sentía atraído por todo esto. Querían comulgar eso, así, recibir así a Jesús.
Una convención de Teología del Cuerpo
En 2004 Vicki y su hija Karin acudieron a una convención sobre Teología del Cuerpo organizada en Pensilvania. De los 80 asistentes, casi todos eran católicos, sólo había 4 protestantes. Estaban mirando libros en la librería cuando entró el obispo Samuel Aquila, entonces obispo de Fargo, en Dakota (el único obispo que ha participado en dos abortos siendo un joven sanitario, como él mismo explica con pesar). Gran activista provida y profamilia, el librero le propuso bendecir a los asistentes. De repente, todos ellos se arrodillaron. Vicki y Karin también lo hicieron, aunque como protestantes no tenían costumbre. Lo hicieron por no destacar, pero hoy lo recuerda como su primera bendición episcopal y un punto de cambio.
El obispo Aquila era obispo de Fargo, donde vivían Bruce y Vicki
"Cada mañana la jornada empezaba con misa. Había agua bendita en la entrada, pero no nos atrevíamos a poner los dedos en ella. Observábamos lo que pasaba. La gente iba a recibir la comunión, veíamos cuán increíblemente reverentes eran. Sus cuerpos hablaban un lenguaje que revelaba su espíritu", recuerda. Esa semana aprendieron mucho sobre los sacramentos, sobre la Virgen María, sobre la comunión de aquellos que son "uno" porque comen el mismo Pan que es verdadera Comida.
"Una señora encantadora me invitó a adoración. Yo no tenía ni idea de lo que era. Recé pidiendo sanación por mí y por Karin". Y la enseñanza sobre Teología del Cuerpo les impactó y transformó más. En su interior se sentían ya católicas.
Vuelta a casa y una fecha especial
De vuelta a casa, su marido Bruce, sin consultarlas, ese domingo las llevó a una misa católica. Vicki experimentaba cada signo de la misa con gran intensidad y reverencia. "¿Se daban cuenta esas personas de que el Señor de Cielo y Tierra estaba en cada uno de ellos?", pensaba. Era 15 de agosto, fiesta de la Virgen. Pío XII declaró el dogma de la Asunción ese día de 1950... el mismo año que Bruce y Vicki nacieron.
Tomaron la decisión de recibir la catequesis adecuada y hacerse católicos. "Era duro para nuestros padres, que habían crecido oyendo siempre cosas horribles de la Iglesia Católica, que les preocupaban. Y hacerse católicos cambiaría nuestras vacaciones, fiestas, funerales... Era duro, pero no podíamos hacer otra cosa".
En 2005 Vicki, Bruce y su hija Karin entraron plenamente en comunión con la Iglesia Católica.
Aún tuvieron tiempo de vivir los últimos 7 días de pontificado de Juan Pablo II, y la experiencia de su muerte y funeral. "Sin su Teología del Cuerpo, no habríamos visto la Verdad de la Iglesia. Gracias, Juan Pablo II", expresa.
Aquí podemos ofrecer sólo unos pocos aspectos de las mil maravillas de la Santa Misa
Defendamos su causa.
En la Santa Misa defendemos eficazmente la causa de las almas del purgatorio y alcanzamos la conversión de los pecadores. San Pedro Julián Eymard
Si las almas del purgatorio pudieran volver a este mundo.
¡Ah! Si las almas del purgatorio pudieran volver a este mundo, ¡qué no harían por asistir a una sola Misa! Si pudierais vosotros mismos comprender su excelencia, sus ventajas y sus frutos, ni un solo día querríais pasar sin participar en ella. San Pedro Julián Eymard
La Misa es la devoción de los Santos.
La Misa es la devoción de los Santos. San Juan María Vianney, el Cura de Ars
Nuestro Señor le dijo a Santa Gertrudis: "Puedes estar segura que referente a alguien quien asistió a la Santa Misa devotamente, Yo le mandaré tantos de Mis Santos a que lo consuelen y lo protejan durante los últimos momentos de su vida, como Misas haya oído bien".
El corazón y la llave de todos los bienes.
El corazón de la oración cristiana y la llave del sacerdocio es sin duda la Eucaristía. San Juan Pablo II
La Eucaristía hace permanente en medio de nosotros la presencia de Jesús.
La Eucaristía hace permanente en medio de nosotros la presencia de Jesús, el todo de nuestra vida, que nos llamó para que le siguiéramos como los apóstoles y mendiga, espera nuestra fidelidad a su llamamiento de amor. Sierva de Dios Madre María Berenice
La Santa Misa sería más provechosa para los fieles si la procurarán en vida.
La celebración de la Santa Misa sería más provechosa para los fieles si la procurarán en vida. Sería mucho mejor que el hecho de esperar hasta más tarde, y pedir entonces que se ofrezca por el eterno descanso del alma, después de la muerte. Papa Benedicto XV
En la Santa Misa el Padre que se ha vuelto loco en su donación.
La Santa Misa es encontrarte cara a cara con un Padre que se ha vuelto loco en su donación, hasta no tener más que dar. Sierva de Dios Teresa María de Jesús Ortega, op Sedienta de Eucaristía
Tenga a la mano todas las lecturas y oraciones de la Misa de todos los días. Así junto con toda la Iglesia puede usted con su familia unirse a las celebraciones diarias. Descargue aquí.
Cansados y heridos del corazón como se encontraban lo que menos se imaginaban era que el verdadero amor estaba justo ahí y formaron una familia numerosa realmente inspiradora
“¿Por qué tenemos tanto miedo a la vida, a tener familias numerosas? Dios tiene una plan hermoso y perfecto para ti, para tu matrimonio y para tu familia” (María)
“Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio… y coincidir”. Así comienza la historia de amor de esta peculiar pareja. Él, salvadoreño; ella, mexicana.
Qué lejos estaban ellos de saber que cuando se conocieron y se enamoraron Dios ya les tenía una enorme misión como matrimonio: ser heraldos de la vida.
Daniel y María se conocieron cuando menos se lo esperaban. Ambos venían de relaciones con poco futuro.
Cansados y heridos del corazón como se encontraban lo que menos se imaginaban era que el verdadero amor estaba justo ahí, en el pensamiento de Dios y que Él ya estaba moviendo las piezas de sus vidas para que su historia de amor se comenzara a escribir.
María Hernández, una chica inquieta y un poco alejada de su fe católica, pero con valores sólidos a favor de la vida, fue madre soltera.
A raíz de eso tuvo una maravillosa conversión cuando al nacer su niña y tenerla por primera vez en sus brazos supo cuánto la amaba Dios. En ese momento comenzó su camino de regreso a Dios.
Ella, en un país que no era el suyo, sola, se abandonó a Dios y confió en que podría sacar adelante a ese regalito que el cielo le había confiado.
En ese apostarle a la vida, en ese abandono a la providencia nunca imaginó que Dios ya tenía pensado para ella a un san José que no solo le brindaría su amor y protección incondicional de esposo, sino que convertiría en un padre para la pequeña Sara.
Daniel Cabrera, había nacido en un hogar católico, pero a los 13 años sus padres se hicieron protestantes y con esa fe creció.
Cansado y dolido por tantos intentos frustrados de relaciones que solo habían herido su corazón, la noche antes de haber conocido a quien se convertiría el amor de su vida se puso en diálogo con Dios y le dijo: “Señor, te cedo totalmente el control de mi vida…”.
Segura estoy de que esas palabras fueron música para el oído de Dios. Son palabras de abandono a su voluntad.
Además, siendo un Dios que no se deja ganar en generosidad siempre nos da mucho más y mejor de lo que nuestra capacidad pueda imaginar. Y así lo hizo con Daniel.
Tal pareciera que solo necesitaba del total abandono de ese hijo suyo para que el milagro del amor comenzara a gestarse.
El encuentro de dos voluntades abandonas a Dios se dio al día siguiente de esa confiada oración. De inmediato sus corazones se reconocieron, como si ya hubieran estado esperando el uno por el otro.
Y tan solo 3 meses después se juraron amor eterno casándose por la Iglesia católica. Finalmente, Daniel, María y Sara se convirtieron en esa familia que era el sueño de Dios.
María tuvo un papel fundamental en la conversión de Daniel. Se casaron estando abiertos a la vida.
Sin embargo, sus conocimientos acerca de las enseñanzas de la fe eran pocos, por lo que María se dedicó a profundizar en ellas y todo lo que iba aprendiendo se lo compartía a Daniel de tal modo que despertó también su curiosidad por saber más, sobre todo, en temas relacionados con el don de la vida.
Hoy, Daniel y María, tienen 10 años de casados y 9 hijos: 5 aquí en la tierra, 3 en el cielo y uno en el horno: Sara, Danny, David, Gianna, Joseph, Raquel, Pablo, Jacob y la bebé que pronto nacerá, Fátima Lucía.
Hace poco fueron testimonio de su gran fe cuando los doctores les dijeron que Jacob, su octavo hijo venía mal. Pero ellos apostaron por seguir con el proceso natural de la gestación y dejarlo en manos de Dios.
Contra todo pronóstico el bebé se desarrolló hasta los 5 meses. Nació, pero a los pocos minutos falleció, pudiendo estar con él, acariciarlo y ver la gran obra de Dios en ese pedacito de carne. Baby Jacob subió al cielo y a los pocos meses Fátima venía en camino.
“Cada hijo te hace ser una mejor persona” (Daniel)
Cada uno de sus hijos ha tendido una misión muy particular para ellos: María se convirtió gracias a su hija mayor. Daniel, gracias a la segunda hija.
Y así, a partir de Gianna comenzaron a estudiar sobre los métodos naturales y eso ha llevado a María a certificarse como Profesional del Cuidado de Fertilidad, siendo instructora del Modelo Creighton, de la planeación natural de la familia.
Dios los necesitaba juntos para así, como matrimonio confiarles la misión de ser abogados y defensores de quienes no tienen voz: los bebés por nacer.
Actualmente están a cargo de varias iniciativas para salvar vidas de bebés con alta posibilidad de ser abortados y de rescatar bebés nacidos por medio de las cajas para bebés “Safe Haven Baby Boxes”.
Ambos son colaboradores del ministerio de Sanación Post-Aborto Viñedo de Raquel, entre muchos otros ministerios Provida.
Por todo esto y más es que se han ganado el título de Heraldos de la Vida, por ser verdaderos defensores de la Vida y de la Familia.
Por medio de su ministerio https://www.facebook.com/danielymariaonline como misioneros del continente digital promueven el respeto a la vida, la castidad, la planeación natural de la familia y las finanzas saludables.
Recoge a personas de la basura, a bebés tirados en la calle y va en busca de los enfermos por COVID para darles oxígeno…
La iglesia católica con sus sacerdotes religiosas y consagrados, se ha distinguido históricamente en el mundo, por estar siempre en la primera linea de fuego, en las guerras, pandemias, desastres naturales. Son los últimos en irse de las zonas de desastre, de las zonas de guerra, son los únicos que se quedan cuando nadie mas quiere quedarse y se quedan a seguir atendiendo a los heridos, enfermos y desprotegidos y abandonados.
Conoce a uno de estos sacerdotes, conoce la historia del Padre Omar, que va por las calles recogiendo a las personas tiradas en los basureros, el sacerdote que recoge a los bebés recien nacidos tirados y abandonados, que da atención en las periferias, donde hay miseria y pobreza.
En exclusiva para Aleteia, el Padre omar nos abre su corazón y nos abre las puertas de las Bienaventuranzas.
– Padre Omar Sánchez, muchas gracias por concedernos esta entrevista para Aleteia-España.
Con mucho gusto y con mucho cariño.
– ¿Puede decirnos cuál es su nombre completo, de dónde es usted, dónde se encuentra actualmente, y si pertenece a alguna orden religiosa o si es sacerdote diocesano?
Sí, yo soy el padre Omar Alonso Sánchez Portillo; tengo 53 años, y este año cumplo 20 años de sacerdote. Yo nací en Lima y vivo en Lima. De mis 53 años he vivido 51 en Lima, y los otros fuera del Perú antes de ser sacerdote.
Soy sacerdote diocesano, pero por mis venas corre la sangre franciscana, porque fui formado por los franciscanos capuchinos, y eso ha marcado mi ministerio sacerdotal.
Me encuentro en las periferias de la ciudad de Lima, en un barrio que pertenece al distrito de Villa María del Triunfo. Aquí trabajo, soy párroco desde hace 13 años ya, en esta misma parroquia, y en ella hemos creado una obra que se llama la Asociación de las Bienaventuranzas.
– ¿Cómo surgió la Asociación de las Bienaventuranzas, y qué finalidad tiene?
Cuando llegué a esta parroquia vi que había un problema grave, un problema que es nacional y mundial: el consumo de drogas, jóvenes consumiendo drogas. Además yo venía con un grupo de jóvenes, ya mayores de edad, ex alumnos míos de otro hogar donde yo fui director por diez años, y tres de ellos estaban haciendo un proceso de rehabilitación en drogas.
Entonces lo primero que pensamos como grupo fue abrir un centro de rehabilitación para chicos en drogas; el terreno permitía un crecimiento futuro importante, porque el terreno de la parroquia son 6 mil metros cuadrados, donde en ese momento sólo estaba construido el templo y una casita sacerdotal.
Y cuando estábamos en proceso de buscar cómo hacer esto, llamó a una religiosa franciscana, de una ciudad que se llama Sullana, del norte del Perú; ella había encontrado a un muchacho adulto, como de 35 años, con retardo mental severo, parálisis de medio cuerpo y epilepsia, tirado en la basura del mercado de Sullana.
Las monjitas franciscanas lo habían recogido, pero ellas sólo tenían un hogar para niñas, así que no se podían hacer cargo de este caso. Ella me llamó porque me conocía y me preguntó si sabía de un lugar donde ubicar a este joven; y buscamos, preguntamos, vimos, tocamos puertas, y el Estado no quería ayudar, y las comunidades religiosas no podían.
Un día en la mesa, dialogando con los chicos, les conté la historia y uno de ellos me dijo: “Padre, pero si le estamos preguntando a Dios qué hacer, Él ya nos respondió”. Yo no me había dado cuenta, porque tenía mi proyecto personal, que era el centro de rehabilitación; pero este chico, este joven que en ese momento tenía 19 años, me hizo entender que Dios tenía un proyecto diferente para nosotros.
Entonces yo vi la luz, como se dice usualmente; fue una epifanía y dije: “¡Claro, Dios nos está hablando clarísimo!”. Pero como yo tenía mi proyecto, no había querido escuchar la voz de Dios; mas abrí mi corazón y escuché lo que Él quería, así que fuimos a recoger a ese chico a Sullana; y con él comenzamos la obra y él nos dio el norte de lo que íbamos a hacer, sin saber que esto iba a crecer como ahora.
Y de ahí viene el nombre de las Bienaventuranzas, porque “bienaventurados los pobres”, “bienaventuradoslos que lloran”, ”los que sufren”, como es el caso de este muchacho, que estaba solo y tirado en la basura, como lo que el mundo considera inútil,que no sirve porque no cumple los parámetros mundanos de belleza, de efectividad,de producción, etc.
Entonces comenzamos la obra. Eso fue hace 12 años y medio, y ahora, 13 años después, tenemos 250 residentes en la casa: niños, niñas, adolescentes y adultos mayores; todos con el perfil de este primer joven, que por cierto llegó el día san Luis María de Montfort, así que le pusimos el nombre de Luis María, y luego, después de un procesolargo ante las autoridades, le pudimos crear una identidad; entonces él se llama Luis María Ventura, por la Asociación de las Bienaventuranzas, y su segundo apellido es Sullana, por el lugar donde lo encontramos, a fin de mantener un poquito el vínculo de dónde llegó, por si en un momento apareciera un familiar.
Así que tiene un nombre oficial, una partida de nacimiento, un documento de identidad, que además de ser un derecho constitucional le permite acceder lo poco que el Estado ofrece para personas pobres, como es un seguro de salud.
Ahora la menor de la casa tiene 5 días de nacida, y la mayor tiene 94 años. Y en ese rango de edad tenemos gente de ambos sexos, y de todas las discapacidades, todas las enfermedades físicas y todas las enfermedades psiquiátricas que te puedas imaginar, incluyendo las enfermedades raras.
– Cuando dice usted que la casa está en una periferia, ¿se refiere al tipo de lugar al que Francisco ha pedido ir a tocar la carne de Cristo, en la pobreza, en la miseria?
Así es. Cuando vino san Juan Pablo II en el año 1985, celebró una Misa a diez cuadras de donde estamos nosotros. Es la periferia geográfica de Lima, pero también la periferia existencial, donde hay muchísima pobreza, muchísima gente en abandono.
Y ahora con el covid es peor: se ha agravado la situación, hay muchísima gente sin comida. Tenemos algunos proyectos como asociación, y además yo soy secretario general de Cáritas; así que juntamos las dos cosas y estamos haciendo unos proyectos hacia la gente de afuera.
El primero fue el reparto de canastas de víveres; conseguimos doscientas mil.
Y un segundo proyecto, que comenzamos hace tres semanas, se llama “Ollas vecinales SOS”, que son comedores populares que tienen algunas particularidades; las dos características que tienen en común todos los comedores populares u “ollas comunes” son la alimentación y la participación; y las particularidades nuestras son la bioseguridad y el cuidado de la casa común, por lo que tenemos recipiente de basura diferenciada, estamos compostando los desechos orgánicos, estamos poniendo bio-huertos, y estamos colocando paneles solares para usar energía limpia.
En este momento tenemos 26 “ollas vecinales”, y en cada una hay cien personas beneficiadas; pero el proyecto es llegar a 200 hacia el fin del próximo año; es decir, tener a 20 mil personas alimentándose de esta manera en toda la diócesis.
– Padre, ¿cómo es el lugar donde tienen ustedes este hogar para ayudar a la gente? ¿Hay basura, no hay calles?
Es una zona que hace 40 años fue habitada por una invasión; y la gente que ha invadido ese lugar ha ido mejorando poco a poco su calidad de vida. Construyeron sus casas, hay algunas pistas (calles); sin embargo, hacen falta muchas más pistas. De hecho, en mi parroquia sólo tres lados tienen pista, y una de ellas es de tierra.
Pero las invasiones han continuado; han seguido invadiendo la zona, subiendo hacia el cerro; y ahí la gente vive en casas de estera, un material vegetal seco que hace como una pared; o bien hechas con cartón o con plástico. Y van mejorando poco a poco: hacen el piso de su casa, hacen una pared, etc. Muchos de ellos no tienen ni luz ni agua, servicios básicos. Hay muchos basurales, lamentablemente, y el municipio no es muy efectivo en las zonas marginales.
Las zonas urbano-marginales geográficamente están muy cerca de las mejores zonas de Lima: Miraflores, San isidro Sur, Colamolina. En automóvil no se demora más de 30 minutos; pero la diferencia es abismal.
Y tenemos en Lima una zona que se llama Ticlio Chico; se le llamó así porque en Perú hay otro lugar que se llama el Ticlio, y que es el cruce más alto del mundo pues está por arriba de los 4 mil metros de altura, y en Ticlio Chico en invierno llegana uno o dos grados de temperatura, cosa que mucha gente en Lima desconoce, porque en general la temperatura en Lima no baja de 13 grados centígrados.
El problema de Lima es que es muy húmedo, con 98 o 99 por ciento de humedad, entonces el frío en Ticlio Chico puede llegar hasta los huesos, y congelarse los charquitos de agua.
Nosotros estamos a la mitad del cerro, así que somos privilegiados, estamos bendecidos porque tenemos luz, agua, internet. Aunque más arriba también hay quien tiene internet, y cable, aunque no siempre de forma legal, pues lo contrata uno y lo jalan veinte; y lo mismo sucede con la energía eléctrica.
– En la Asociación de las Bienaventuranzas, ¿prácticamente quien se vuelve el papá y la mamá de los jóvenes y los niños?
“‘Señor, te buscan tu madre y tus hermanos’. ‘¿Quién es mi madre y mis hermanos? Son aquellos que cumplen la voluntad de Dios’”, dice la Palabra. Aquí formamos un súper equipo, que se vuelve padre, madre y hermano de Jesús pobre, de Jesús abandonado, de Jesús enfermo, de Jesús sufriente.
¡Un súper equipo! Somos 60 personas, voluntarios de la obra, que nos hemos consagrado a ésta; desde profesionales como psicólogos, que viven en celibato pero no son sacerdotes ni religiosos. Aunque también tenemos un equipo que sí es contratado como profesional: una secretaria, un psiquiatra, un médico.
El resto de la gente es voluntaria, y recibe una propina muy pequeña que nosotros llamamos “la propina del pollo a la brasa”, ¿por qué?, porque cuando comenzamos la obra, un par de meses después me di cuenta de que los muchachos que trabajaban conmigo estaban agotados, porque nunca habíamos atendido a personas con discapacidad, y ellos, mis ex alumnos, venían de un hogar para niños donde todos eran física y cognitivamente sanos.
En ese momento ya teníamos cuatro personas con discapacidad en la casa, y había que cambiarles pañales, darles de comer y estar atentos a lo que les pasa. Y entonces le pregunté a los muchachos: “Si les diera un día libre a la semana, ¿qué es lo primero que harían?”. Y todos respondieron: “Nos iríamos a comer un pollo a la brasa”.
El pollo a la brasa es una comida típica del Perú; la comen los pobres, la comen los ricos; hay pollerías a la brasa finísimas, y otras de barrio. Y el costo promedio de comer pollo a la brasa es de 50 soles; entonces yo saqué mi cuenta: 50 soles una vez a la semana, por un mes son 200 soles, que son más o menos 70 o 75 dólares. Y eso es lo que recibe de propina la gente que trabaja acá.
Es cierto que ellos viven acá, comen acá, que aquí tienen sus artículos de limpieza y que les procuramos atención médica; entonces no tienen esos gastos, y además no tienen la preocupación del 70% de los peruanos, que es: “¿Qué voy a comer mañana?”.
– Padre, ¿de dónde salen los recursos para sostener toda esta obra?
De donde ha salido siempre para las obras de Dios: de la Providencia, que es un rubro que a los contadores les rompe la cabeza porque no lo entienden. Nosotros tenemos un promedio de presupuesto mensual de casi 70 mil dólares, de los cuales el 57% está cubierto con ayudas fijas de gente que se ha comprometido a ayudar: personas particulares y agrupaciones; por ejemplo, grupos de oración, grupos del Padre Pío que reúnen mensualmente y donan.
Hay gente que nos paga la luz, gente que nos paga el agua, gente que nos trae leche, o arroz, etc. Ese 57% está cubierto de esta manera.
Y el otro 43% es Providencia; llega todos los días. Toca a nuestra puerta gente de la zona, que es muy pobre, pero que nos trae una lata de leche, un kilo de arroz, un paquete de pañales, etc. Además tenemos convenio con algunas institucionescomo el Banco de Alimentos, por ejemplo; y tenemos tres camiones recogiendo en Lima todo el día camas, ropa, comida, medicinas, etc.
De eso vivimos, y nunca ha faltado, ¡nunca!; y eso que ahora vivimos en la casa un poquito más de 300 personas. Es más, en el Banco de Alimentos, que consiste en ir a los supermercados y recoger la merma, hasta Dios hace que nos donen tortas, es decir, pasteles. Todos los días nos llegan ocho o diez pasteles que ya no se pueden vender porque tienen alguna fallita y los tienen que sacar de la vitrina; pero antes, cuando no había Banco de Alimentos, se tiraban a la basura.
Además, de vez en cuando aparece un dinerito extra en las cuentas de la asociación, y no sabemos de dónde llegó; o, mejor dicho, sí sabemos: llegó de Dios.
– ¿De dónde más han recogido a las personas que la Asociación de la Bienaventuranza atiende?¿Hay más gente rescatada de la basura?
Recogidos de la basura tenemos varios casos. Por ejemplo, el de un chico que a los 18 años robó un celular y lo metieron en la cárcel; en la cárcel se contagió de todas las enfermedades que te puedas imaginar: SIDA, tuberculosis, sífilis… ¡Tenía todo! Volvió con su familia y lo botaron, terminando en un basural.
Lo recogimos del basural y vivió 5 días con nosotros con dignidad, y murió con todos los sacramentos: bautizado, confirmado, con la Comunión, con la confesión y con la Unción de los Enfermos. Y si hubiera tenido novia, yo los hubiera casado.
Hemos recogido a chicos de los hospitales, que han vivido hasta 4 o 5 años ahí, ya sacados de alguna emergencia, pero con enfermedades como hidrocefalia, etc., y que su familia los ha abandonado completamente.
Otras veces nos han traído a algunos a la casa; como el de la niña más pequeña, que nos dejaron en la puerta.
Tenemos niños que fueron salvados de ser abortados: la mamá, que tenía en su corazón el deseo de abortar, venía y la ayudábamos psicológica y espiritualmente, y le dábamos la tranquilidad de que, después de nacer su niño podía quedárselo si así lo deseaba, pero que si no era así lo podía dejar con nosotros.
Además las empoderamos, les hacemos ver que van a poder salir adelante con su hijo, que el pequeño no va a ser un problema, sino que va a poder sostenerlo y darle una vida digna; entonces las ayudamos dándoles una carrera corta.Algunas estudian una carrera más larga, y entonces sus niños se quedan con nosotros mientras ellas terminan la carrera.
Además, cuando termina una madre su carrera, la ayudamos laboralmente consiguiéndole un trabajo. Entonces comienza a ganar dinero y se da cuenta de que puede alquilar un cuarto,que puede trabajar y atender a su niño. Y muchas deciden quedarse con su hijo; pero otras optan porno quedarse con el niño sino dejarlo con nosotros. Así hemos salvado del aborto en estos 13 años a casi 60 niños.
– Háblenos de la niña más pequeña. ¿Cómo la encontraron, qué nombre le dieron y cómo lo escogieron?
Tenemos la costumbre de ponerle el nombre del santo del día en que llegan. Gracias a Dios no ha llegado nadie en el día de san Nepomuceno.
Nuestra niña más pequeña, como ya comenté, tiene entre 5 y 6 días de nacida, y le pusimos María Magdalena.
Nosotros tenemos dos puertas en esta casa: la de enfrente, que está siempre muy concurrida, con gente que entra y sale. Pero quien abandonó a María Magdalena la dejó en las escaleras de la puerta de atrás.
Una vecina de enfrente está siempre muy atenta al movimiento del barrio, y de inmediato nos dijo todo en detalle: Ha pasado un carro negro sin placas, es decir, sin matrícula, y ha bajado un hombre y ha dejado una cesta, y parece que es un niño.
Fuimos corriendo y, efectivamente, encontramos a la niña, con ropita rosada. En la canasta había una nota,pañales, y una lata de leche de fórmula; incluso tenía el clip que se le pone a los niños para que se les caiga el resto de cordón umbilical, es decir, era recién nacida.
Y recibimos a la niña con alegría, como recibimos a todos los niños, un regalo más de Dios. La están cuidando muy bien; tenemos 17 niños pequeños en el área de bebés, y un equipo de 4 voluntarias que trabajan todo el día con ellos.
Aunque estamos felices con ella, hicimos un posteo en Facebook, esperando que la madre reaccione, porque tiene derecho a una oportunidad. Y en ese posteo puse claramente que nosotros no somos nadie para juzgar, y que desconocemos la situación que está viviendo esta mujer.
En la nota que dejó en la canasta, dice que no puede permitir que la bebé viva el infierno que ella está viviendo. Ese infierno puede tener miles de nombres: desde prostitución, abuso sexual, maltrato físico, abandono absoluto, violación, pobrezaextrema, drogas, cualquier forma de violencia… Ese infierno tiene muchas aristas.
Entonces María Magdalena está con nosotros, y este domingo la vamos a bautizar. También ya empezamos el proceso con el Ministerio de la Mujer, que es el que se hace cargo del caso, y que ya dejó oficialmente a la niña en nuestra casa.
Ahora lo que hay que hacer es un proceso tutelar y, en paralelo, un proceso de acogimiento familiar para encontrar una familia que quiera acogerla temporalmente, y luego hacer la opción de adopción por excepción, que es un procedimiento diferente a la adopción regular.
– ¿Eso quiere decir, padre, que el gobierno les permite a ustedes que le den la identidad jurídica a los niños y, paralelamente,les da a ustedes también el resguardo integral,pero permitiendo que ellos pueden ser adoptados, ysi nadie los adopta, que pueda permanecer indefinidamente con ustedes?
Sí, hay niños que llegaron a los diez años y que ahora tienen 23 y siguen con nosotros; o de 12 o 13 años, que ahora tienen 19 o 20 y continúan con nosotros.
Tenemos el área “Sonrisa Franciscana” que así se llama la villa para niños y niñas; el área para bebés, que se llama “Divino Niño”; el de cuidados intensivos, que es de niños que están postrados por su condición, y que se llama el área “San Camilo”; la de las adolescentes mujeres, que se llama “Santa María Goretti”; la de los adolescentes varones, que es “San Juan Bosco”; la de los adultos hombres, que es “San Alberto Hurtado”; la de las mujeres adultas, que es “Santa Teresa de Calcuta”; y la de los abuelitos y abuelitas, que se llaman “San Joaquín” y “Santa Ana”.
Cada villa tiene su nombre y su identidad. Ahí tienen cama, baños, cuidadores, tutores o educadores. Además tenemos un colegio par niños con habilidades diferentes, ya donde van durante el día; está en otro terreno nuestro, muy cerca; y ese terreno también es un milagro de Dios, pues nos llegó de manera increíble, y es más grande que el primero, pues tiene 7 mil metros cuadrados.
Ahí, además del colegio, hemos puesto la casa de los ancianos, así como un centro de salud mental comunitario. Y ahora vamos a instalar probablemente una planta de oxígeno por lo del tema del covid, para dar oxígeno medicinal a las personas pobres, pues en Perú tenemos en este momento un problema muy grave, ya que siguen aumentandolos contagios y los muertos; si un cementerio tenía 15 servicios diarios, ahora tiene 70. La situación del covid en el Perú es sumamente delicada.
Ya tenemos todo para instalar una planta de producción de oxígeno medicinal, para donarlo a la gente que lo necesita.
– Entonces, ¿además de recoger a las personas de la basura, también van a ayudar ustedes a los enfermos de covid?
¡Ah, por supuesto! De hecho ya los hemos estado atendiendo, y como asociación nos hemos convertido en un punto de referencia para mucha gente.
Hace tres años hubo una época de aludes en el Perú por el fenómeno de “El Niño”. Atendimos una zona de nuestra diócesis e hicimos una gran campaña, y mucha gente se sumó.
Y ahora, para el covid, desde el primer día de cuarentena invocamos la ayuda de la gente para hacer cestas, canastas de víveres; y, gracias a eso, hicimos y repartimos las 200 mil que ya comenté, y del mismo modo lanzamos el proyecto de las “ollas vecinales”.
– ¿Y de qué otro modo están tratando de ayudar a los enfermos de covid?
El Estado está atendiendo, pero ya colapsó;los centros de salud han colapsado, así que se le ha pedido a la Iglesia ceder algunos espacios que tenemos disponibles, como casas de retiros que no se están usando, colegios, o centros parroquiales.
Esos locales van a ser para atender a los nuevos pacientes. El Estado implementa, y la Iglesia supervisa y acompaña el trabajo de los profesionales.
– ¿Le gustaría agregar algo más a lo que nos ha platicado?
Sólo quiero agradecer a Dios por regalarme el ministerio sacerdotal, porque me permite hacer y servir de la manera que sirvo. El matrimonio es una vocación santa, pero creo que como casado no hubiera podido servir de esta manera.
Dios me ha llamado al sacerdocio, aunque yo primero soñaba con tener 12 hijos, porque yo jugaba voleyball en la universidad donde estudiaba, y yo quería tener dos equipos propios, por eso quería 12 hijos, ¡pero Dios me ha regalado miles! Y nunca me arrepentiré de haberle dicho que sí.
– Una última cosa: ¿Cómo lo conocen a usted, padre, simplemente como el padre Omar?
En Facebook estoy como Padre Omar Buenaventura, porque soy uno más de la familia Buenaventura; pero en la casa todo el mundo me dice “Papito Omar”, todos, desde los niños hasta los abuelitos; hasta las monjitas, que son las Hermanitas de los Pobres y que atienden a nuestros ancianos, me dicen “Papito Omar”.